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EL ENIGMA DE LA SÍFILIS |
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María
Victoria Borobio
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La historia de la sífilis es, incluso en nuestros días, confusa. Durante siglos se ha admitido el hecho, no científicamente probado, de que apareció en Europa importada de América por los descubridores españoles; sin embargo, investigaciones históricas posteriores fundadas en la paleopatología, abogan por la presencia de la sífilis en Europa desde épocas mucho más remotas. Sea cual sea su origen, lo que parece históricamente probado es que surgió en Europa bruscamente a finales del siglo XV con tres características diferenciales: producir epidemias de rápida difusión, transmitirse por vía sexual y presentar una sintomatología aparatosa y grave.
En la actualidad, existen dos teorías acerca de la historia de las treponematosis: la teoría unitaria o del Viejo Mundo y la teoría colombina o del Nuevo Mundo.
TEORÍA UNITARIA O DEL VIEJO MUNDO
Esta teoría está basada en las similitudes morfológicas y estructurales, y en la comunidad antigénica de los distintos treponemas entre sí, así como en los rasgos semejantes existentes en los cuadros clínicos que producen.
En este contexto, se acuñó la teoría unitaria defendida por Hudson que postula el hecho de que se podría tratar de un único microorganismo cuya cuna pudo ser originariamente Africa, hace miles de años. Allí produjo una enfermedad denominada yaws que se extendió hacia el este y norte del continente a través del tráfico de esclavos (Egipto importaba esclavos del centro de África en el tercer milenio antes de Cristo). Con el paso del tiempo, la enfermedad se extendió a la península arábiga y Mesopotamia, donde se denominó bejel. Probablemente, llegó a Europa del este, a través de las Cruzadas, en los siglos XIII y XIV. En el oeste del continente europeo, pudieron ser los viajes de los marinos portugueses y españoles por la costa africana desde los siglos XII y XIII, quienes, junto con esclavos negros, importaron los treponemas.
Durante los siglos XVII y XVIII se identificaron en Europa una serie de enfermedades similares a yaws en zonas rurales y pobres de la periferia del continente: spirocolon en Grecia o Bosnia, pian en Nérac (Francia), scurvy en Irlanda, sibbens en Escocia o el demonio de los pantanos en Jutlandia. Estas enfermedades eran el resultado de un contacto directo, más frecuente en la infancia, pero que afectaban a todas las edades, y cuya propagación se realizaba con frecuencia en el seno de la familia. En su conjunto, a estos cuadros se les denominó sífilis endémica. Sus manifestaciones clínicas se fueron modificando en los distintos países debido a las condiciones climáticas, costumbres, higiene o pobreza de sus habitantes.
Con la invención del jabón en el siglo XIV y la mejora en los hábitos de higiene personal, los treponemas tuvieron que adaptarse para sobrevivir en la nueva situación. Algunos de ellos lo hicieron: emigraron a áreas húmedas del cuerpo humano, transmitiéndose por vía sexual, a la vez que pudieron sufrir una mutación que los volvió más infecciosos y virulentos, dando lugar a la sífilis epidémica tal como la conocemos actualmente. Otros, se mantuvieron en áreas deprimidas, manteniendo los cuadros de sífilis endémica hasta entrado el siglo XX, en regiones como Rusia o los Balcanes. Por eso, hay autores que prefieren hablar de treponematosis.
TEORÍA DEL NUEVO MUNDO, O DE COLÓN
Como su nombre indica, Europa consideró a Cristóbal Colón responsable no sólo de haber descubierto un nuevo continente, sino de haber importado la sífilis desde el Nuevo al Viejo Mundo y de la horrible pandemia que se extendió por éste al final del siglo XV, aterrorizando a las gentes. En aquel momento fue considerada como castigo divino por blasfemar.
El primer documento que supone el origen americano de la sífilis lo escribió un profesor de farmacología austriaco en 1518. En él afirmaba que si la corteza de guayaco, que se importaba de las Indias, curaba la enfermedad, ésta debía venir de la zona "donde su remedio crece". Rodrigo Ruiz de Isla escribió un libro denominado Tratado del mal serpentino que vino de la Isla Española en 1535. Otros historiadores como Gonzalo Hernández de Oviedo, apoyaron esta teoría después de 40 años del regreso de Colón. Esta y otras obras similares crearon un cuerpo de doctrina, recogido sin contrastar por la bibliografía posterior, que ha llegado hasta nuestros días y que afirma que Colón y su tripulación importaron la enfermedad de La Española. Posteriormente, estos marineros se enrolaron en el ejército de mercenarios de Carlos VIII de Francia y participaron en 1495 en la conquista de Nápoles. A consecuencia de las orgías que le siguieron, múltiples soldados se infectaron y expandieron la sífilis, primero por la ciudad y después por toda Europa tras su retirada.
En los más de 500 años que nos separan de la gran pandemia de sífilis, ha habido científicos, antropólogos, paleopatólogos e historiadores que han defendido una u otra teoría, aduciendo datos a favor o en contra. Así, un mismo hecho es interpretado de diversas formas según quién lo haga. En 1994, se descubrió un cementerio con 240 esqueletos pertenecientes a un convento de frailes agustinos, en Hull (Gran Bretaña), que estuvo habitado desde 1316 a 1539. Hasta un 60% de esos esqueletos presentaban cambios en los huesos largos de la pierna compatibles con el diagnóstico de sífilis epidémica. Por medio del carbono radiactivo pudieron datarse como pertenecientes a una fecha hacia 1350-1370. Los partidarios de la teoría del Viejo Mundo afirman, sin lugar a dudas, que son lesiones debidas a una sífilis epidémica, mientras que los partidarios de la teoría del Nuevo Mundo aducen que son lesiones correspondientes al cuadro de sífilis endémica por lo siguiente:
Ante esta situación controvertida, Luger se pregunta por qué no se han hecho intentos de comparar el curso clínico y la epidemiología de la sífilis epidémica o de transmisión sexual, con los datos de la historia. Él lo hace y expone lo siguiente:
Entonces, ¿cuál fue el origen de la pandemia de sífilis que asoló Europa en el siglo XV si no fueron los mercenarios de Carlos VIII que previamente habrían acompañado a Cristóbal Colón en su primer viaje? ¿Podría ser que la sífilis endémica se extendiera durante el siglo XV por toda Europa debido a la miseria generalizada y a las guerras? ¿Podría ser que el curso grave de la enfermedad se debiera a un aumento de la virulencia del treponema endémico? ¿Podría deberse a un terreno abonado a la enfermedad como lo era la población hambrienta pobre y debilitada de la época? Quizá esta última hipótesis sea más verosímil si, a la luz de la historia, observamos que ilustres personajes de los siglos XV y XVI, como los reyes de Francia Carlos VIII y Francisco I, los papas Alejandro VI, Julio II y León X, Cesar y Lucrecia Borgia, Erasmo de Rótterdam y Benvenutto Cellini, entre otros, sobrevivieron a la sífilis sin secuelas.
A la luz de estos datos incompletos, de múltiples conjeturas y suposiciones ¿creéis que el enigma ha sido resuelto o no? Cada uno puede extraer sus propias conclusiones.
BIBLIOGRAFÍA
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