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El presente fascículo es la respuesta de los profesionales que lo han elaborado a una solicitud de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. No es exhaustivo ni en los temas elegidos ni en el tratamiento dado a los mismos. Ha tenido una orientación práctica y se ha centrado en aquellos aspectos que afectan más a los pacientes que se ven y tratan en España. El énfasis se ha puesto en aspectos dirigidos al manejo clínico y al tratamiento de los enfermos, dejando a un lado temas tan importantes como la naturaleza de los propios agentes causales, su patogenia y las reacciones del huésped frente a los mismos.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han pasado, sin duda alguna, por épocas y periodos muy distintos pero han conocido a lo largo de la historia de la humanidad momentos más o menos álgidos. Los que creyeron que desaparecerían con los tratamientos antimicrobianos se equivocaron radicalmente y ahí está la epidemia de infección por VIH para encargarse de demostrarlo a todos. La contención y modificación de algunos hábitos sexuales y la información sobre medidas de prevención ejercida por muchos gobiernos durante la epidemia de VIH, ha tenido sin lugar a duda, un papel clave en la reducción importantísima de algunas de estas enfermedades, como es el caso de España. Una vez más se equivocarán aquellos que ahora piensen que muchas de esas enfermedades que hemos visto disminuir muy marcadamente están extinguidas o en vías de extinción. Por el contrario, la cierta relajación de algunas medidas de prevención a que ha podido inducir una falsa sensación de control en la epidemia de VIH ha relajado y está relajando la necesaria cautela y prevención y muy probablemente asistamos a no mucho tardar a la reaparición y al aumento de muchas de las ETS.
Es preciso mantener un control público y sanitario sobre las mismas pero es igualmente necesario que sociedades científicas como la nuestra estimulen y mantengan viva la llama de la formación continuada y el interés por un conjunto de enfermedades que por ser consustanciales con el ser del hombre y de su historia no van a desaparecer más que coyuntural y ocasionalmente de su lado.
Hemos dividido el número en una serie de apartados que van desde la uretritis hasta las enfermedades parasitarias de transmisión sexual e incluimos al final la bibliografía básica que puede ser más útil a las personas que se interesen por este tema o quieran complementar aspectos de lo tratado.
La uretritis es el síndrome más común dentro de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) aunque muestra un claro descenso en las últimas décadas en relación con otras ETS., tanto en España (ver tabla 1) como en otros países desarrollados. Atendiendo a su etiología se clasifican en uretritis gonocócicas y no gonocócicas (UNG), siendo estas últimas las más frecuentes en países desarrollados.
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Tabla 1. ETS en hombres. Años
86-97.
N. gonorrhoeae es responsable en nuestro medio de menos del 25% de todos los episodios de uretritis. Los restantes están causados por C. trachomatis, por Ureaplasma urealyticum y por un número variable de otros potenciales patógenos en los que la asociación causa-efecto con la uretritis está menos aclarada (Tabla 2). La asociación de más de un patógeno como causa de la uretritis es más que anecdótica y la más frecuente de ellas es la asociación de C. trachomatis y N.gonorrhoeae. Un dato significativo es la presencia de T. vaginalis como único agente encontrado hasta en un 4% de las uretritis no gonocócicas. Cuadros de uretritis pueden estar causados por la presencia de condilomas intrauretrales. Pese a todos los intentos diagnósticos, hasta un tercio de los casos de uretritis quedan sin una filiación etiológica clara.
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Tabla 2. Etiología de las uretritis de transmisión sexual en el hombre. Experiencia del H. Ramón y Cajal.
La gonorrea usualmente se desarrolla a los 2 ó 6 días tras la exposición, en tanto que la UNG es variable, desde 1 a 5 semanas. Tanto las uretritis gonocócicas como no gonocócicas producen supuración uretral, disuria y picor. Aunque la presencia de supuración abundante y de aparición brusca es más Hospital Ramón y Cajal sugerente de uretritis gonocócica, los datos clínicos exclusivamente no permiten formular un diagnóstico etiológico con total fiabilidad y no excusan del diagnóstico etiológico.
El diagnóstico de uretritis se establece si al menos se dan dos de los siguientes supuestos:
Los pacientes con síntomas de uretritis, sin secreción uretral visible, deben ser examinados, pidiéndoles que no orinen en las 4-8 horas previas a la toma de muestras. Se obtienen los 5-10 primeros ml de orina y tras centrifugación a 400 rpm se examinan al microscopio de 400 aumentos. La presencia de > de 15 leucocitos polimorfonucleares por campo confirma el diagnóstico de uretritis. Ello es así, muy especialmente si dichos hallazgos no se mantienen en la orina del chorro medio, cuando se supone que las secreciones uretrales han sido eliminadas.
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Los
síntomas de la uretritis gonocócica pueden permanecer hasta
más de 7 días, por ello la uretritis postgonocócica
se suele diagnosticar después de transcurrido este periodo. En el
examen con tinción de Gram la presencia de diplococos Gram
negativos (DGN) intracelulares, establece el diagnóstico de
uretritis gonocócica. La presencia de células inflamatorias
en el exudado uretral en ausencia de diplococos gramnegativos y cultivo
negativo para N. gonorrhoeae establece el diagnóstico de
UNG.
El esquema de aproximación
diagnóstica y terapéutica a pacientes con sospecha de
uretritis se ofrece en el Algoritmo 1.
El éxito del diagnóstico microbiológico de la uretritis gonocócica depende en gran medida de la correcta obtención, transporte y procesamiento de muestras. En cada muestra deben emplearse dos torundas, una para el cultivo y otra para la extensión del exudado uretral para realizar la tinción de Gram. Las muestras para cultivo deberán inocularse en medios selectivos, (Thayer-Martin modificado, Martin-Lewis o New York City) e incubarse de modo inmediato a 35-37ºC durante 72 horas en una atmósfera de 3-10% de CO2 y humedad. Cuando esto no sea posible, es necesario inocular las muestras en medio de transporte. Los de Stuart o Amies, Nash y Krenz son útiles para periodos entre 6 y 12 horas siempre que se eviten las temperaturas extremas. Los que contienen medios nutritivos y dispositivos generadores de CO2 (JEMBEC, BioBag y Gono Pak Systems) son útiles para transportes de más de 12 horas.
Entre un 3-10% de los gonococos son sensibles a las concentraciones de vancomicina (2µg/ml) incluidas en los medios de crecimiento selectivo, por lo que siempre se deben inocular las muestras simultáneamente en placas de agar chocolate suplementado con factores de crecimiento pero sin este antibiótico. Existe también una pequeña proporción de cepas de N. gonorrhoeae denominadas atípicas o deficientes en arginina, hipoxantina y uracilo (AHU auxotipos), caracterizadas por un crecimiento más lento, producción de colonias más pequeñas e identificación bioquímica más difícil.
Las pruebas inmunológicas, como la inmunofluorescencia con anticuerpos monoclonales y la coaglutinación, sólo tienen una utilidad de confirmación complementaria a las de identificación convencional.
Para la detección de C. trachomatis los cultivos celulares tradicionalmente más empleados son los de células McCoy y Hela 229, y más recientemente BGMK. Entre los tratamientos más usados figura el DEAE dextrano y la cicloheximida. Esta técnica de cultivo conocida como "shell vial" optimiza sus resultados cuando las inoculaciones se someten a fuerzas centrífugas de 2.500-3000x g a 35-37ºC durante una hora. Las inclusiones citoplasmáticas se pueden ver a las 48 ó 72 horas de incubación. Para ello se recurre a teñir las preparaciones con lugol y Giemsa o mediante anticuerpos monoclonales marcados con fluoresceína.
Dado que la especificidad del cultivo es del 100%, durante mucho tiempo se ha considerado como técnica de referencia y así sigue siendo por requerimiento legal en análisis de casos de abusos sexuales. Sin embargo, su sensibilidad puede ser menor que la de otras técnicas. Entre éstas destacan la inmunofluorescencia directa, técnicas inmunoenzimáticas, las de hibridación y las de amplificación de DNA. Para la evaluación de las nuevas técnicas se admite una referencia al "expanded standard" que resulta de la combinación de un test de cultivo y otro indirecto.
La visión directa mediante anticuerpos monoclonales fluoresceinados tiene el mismo requerimiento que el cultivo en cuanto a la toma de muestras. Ésta debe hacerse raspando la pared uretral suficientemente para obtener células epiteliales. El examen requiere personal muy entrenado. La sensibilidad es notablemente inferior a la que resulta de las tomas endocervicales. Se recomienda sólo para confirmar resultados positivos de otros tests que no sean de cultivos.
Los métodos inmunoenzimáticos van dirigidos o bien a la detección del antígeno de grupo, el liposacárido termoestable (Clamydiazyme, IDEIA) o el antígeno MOMP (Microtrack). En los últimos años ha habido un considerable interés en su uso con muestras de orina.
Las técnicas moleculares se basan en la utilización de sondas de DNA específicas marcadas con moléculas quimiolucentes. Estas sondas son complementarias de una secuencia específica del RNA ribosómico de C. trachomatis. Permiten la detección en orina.
El desarrollo de las técnicas basadas en la amplificación de ácidos nucleicos ha sido un importante avance en el diagnóstico de la infección clamidial. Debido a que la amplificación es extremadamente sensible (capaz de detectar una sola copia genómica) y altamente específica, ofrece la posibilidad de ser aplicada a técnicas no invasivas, pudiéndose aplicar en poblaciones que por ser asintomáticas, no sería posible abordar de otra manera. La técnica de ampliación más conocida es la PCR. Amplicor es el primer test PCR comercial autorizado por la FDA para la detección de C. trachomatis y desde su aparición en 1993 ha sido relativamente bien evaluado. Los primeros van dirigidos al DNA del plásmido críptico especifico de la C. trachomatis. Se ha comparado con fines de especificidad con otra PCR no comercializada dirigida contra MOMP. Otra técnica aprobada por la FDA en 1995 es la LCR. Utiliza 4 oligonucleótidos sintéticos (dos para cada cadena de DNA) que dirigen a dianas específicas también del plásmido críptico. Interviene una ligasa que une los fragmentos sintetizados. Recientemente un estudio multicéntrico usando un método totalmente automatizado (COBAS AMPLICOR PCR) ha dado unos resultados de alta sensibilidad y especificidad, igual en orinas como en muestras urogenitales y tanto en el varón como en la mujer.
Por último, habría que hacer referencia a una serie de técnicas para diagnóstico rápido (Clearview,Testpak, Surcell), de tipo cromatográfico sobre soportes individualizados cuyos resultados de estabilidad, especificidad y sensibilidad han sido poco satisfactorios, igualmente las técnicas serológicas, aunque para algunos autores resultan favorables, en general son poco útiles en el diagnóstico de la uretritis por clamidia, quizás debido a su baja antigenemia deC. trachomatis y a la poca oportunidad de presentación ante el sistema inmunológico cuando la infección se restringe a las células del epitelio uretral. Además las reacciones cruzadas con C. pneumoniae, muy prevalente, dificultan la valoración de los hallazgos.
El principal problema para establecer la infección uretral por U. urealyticum estriba en su frecuente aislamiento del tracto urogenital inferior de los individuos asintomáticos sexualmente activos (tasas de colonización de 5-20%). Por ello, los criterios del diagnóstico microbiológico se basan en la cuantificación de los aislamientos en las muestras (para diferenciar entre colonización e infección) y en la presencia de indicadores citológicos.
Se consideran significativos los recuentos de U. urealyticum >104 ucc/ml en la secreción uretral y >103 ucc/ml en el sedimento del primer chorro de orina.
La cuantificación del microorganismo se realiza mediante la inoculación de las muestras en caldo de urea con realización de diluciones seriadas y expresión del título de crecimiento alcanzado en unidades cambiadoras de color/ml (ucc/ml). En la actualidad disponemos de equipos comerciales que permiten el cultivo de ureaplasmas en medios bifásicos (Mycotrim) o en tiras con pocillos que contienen los substratos liofilizados (Sanofi Diagnostics Pasteur, bioMérieux, International Mycoplasma) y que permiten la cuantificación y la determinación de la sensibilidad de los aislados.
Debe
iniciarse lo antes posible después del diagnóstico, la dosis
única es un importante avance para comprobar la realización
correcta del tratamiento, recibiendo la medicación el paciente en
presencia del médico.
Los regímenes recomendados en
pacientes con sospecha o confirmación de uretritis no gonocócica
se resumen en la Tabla 3.
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Tabla 3. Tratamiento de la uretritis no gonocócica. (uno de los siguientes regímenes en el orden de elección en que aparecen)
En el caso de sospecha de uretritis gonocócica los tratamientos de elección se recogen en la tabla 4.
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Tabla 4. Tratamiento de la uretritis gonocócica.
En
la uretritis recurrente o persistente, debe volver a tratarse con el régimen
inicial, si no se realizó correctamente el primer tratamiento o si
los pacientes se expusieron al contacto con el compañero sexual no
tratado.
En
recurrencias no bien explicadas está indicado, la realización
del examen en fresco y el cultivo del exudado uretral para descartar T.
vaginalis. En caso de prueba o sospecha el tratamiento debe incluir
Metronidazol (2 g orales en dosis única) más eritromicina
base (500 mg orales 4 veces al día durante 7 días) o
etilsuccinato de eritromicina (800 mg orales 4 veces al día durante
7 días).
Si
los resultados fuesen negativos el paciente debe ser estudiado por un urólogo.
En
enfermos con uretritis es preciso examinar a todos los contactos sexuales
que tuvo durante los 60 días previos. Las parejas habituales deben
realizar el mismo régimen que el usado en el paciente siempre que
no esté contraindicado por gestación o alergia a fármacos.
En contactos casuales es preciso
individualizar el tratamiento dependiendo del examen clínico, los
datos epidemiológicos y los datos obtenidos en el laboratorio. En
el caso de hombres heterosexuales en los que no se objetiva la causa de la
uretritis deben buscarse con particular interés la presencia de T.
vaginalis en el examen vaginal de sus compañeras sexuales.
No deben prescribirse tratamiento a los
contactos que no han sido previamente examinados.
Su nombre se debe al pastor Syphilus del poema que escribió el médico y filósofo Frascatoro (1483- 1553), en el que el dios Apolo le castiga con padecer esta enfermedad; también es conocida como lúes, que significa epidemia. A principios del siglo XX fue una causa importante de enfermedad neurológica y cardiaca en USA pero con la introducción en los años cuarenta del siglo pasado de la terapia con penicilina su incidencia bajó de forma espectacular. Sin embargo, desde principios de los ochenta se ha observado un resurgimiento mundial de la infección. El aumento se ha achacado a la infección VIH, el cambio en las prácticas sexuales y a la introducción de la cocaínacrack. Sin embargo, aunque la sífilis puede ser prontamente prevenida y efectivamente tratada, persiste como un importante problema de salud.
La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por la espiroqueta Treponema pallidum, que en la mayoría de los casos se adquiere por contacto sexual directo con una persona en el estadio primario de la enfermedad. Se transmite durante el estadio primario, secundario y de latencia, pero no durante el periodo de sífilis tardía. La contagiosidad decrece a partir de los dos primeros años de tener la infección. El periodo secundario es el más contagioso ya que existe una gran variedad y cantidad de lesiones con capacidad de contagiar.
El riesgo de adquirir sífilis de una persona infectada, varía entre el 10 y 60%. Como regla general un tercio de personas con una exposición a sífilis precoz llegan a infectarse influyendo diversos factores en la transmisión de la infección, como: número de exposiciones, modalidad de actividad sexual, morfología y distribución de las lesiones en la pareja afectada. Para el contagio de la sífilis es imprescindible una puerta de entrada por donde T. pallidum penetre hasta los queratinocitos de la capa basal, donde se multiplica y alcanza los vasos sanguíneos o bien penetre hasta la dermis y alcanze los vasos sanguíneos. En raras ocasiones el treponema puede ser inyectado directamente en el torrente circulatorio, bien por transfusiones o por uso de jeringuillas contaminadas.
La particular preferencia de los treponemas por los tejidos ricos en mucopolisácaridos hace que inicialmente se acantonen en la membrana basal de la epidermis y de los pequeños vasos sanguíneos dérmicos y en las células endoteliales, donde algunos permanecen y se multiplican "in situ"; otros pasan a la corriente linfática para vehicularse por vía linfática a los ganglios linfáticos regionales y comenzar la fase inmunológica; y otros se incorporan a la corriente sanguínea, alcanzando diversos órganos.
La
imagen histológica de las lesiones producidas por T. pallidum
en su diseminación es la de una vasculitis, el infiltrado es
característicamente de plasmocitos, que es la célula típica
de cualquier imagen histológica sifilítica.
La inmunidad celular inicial del
chancro permite la activación de linfocitos, histiocitos, células
plasmáticas, etc. y por tanto la destrucción y limpieza de
los treponemas, con la consiguiente cicatrización. Por el
contrario, los treponemas que ya se han diseminado y acantonado en nidos
sistémicos estimulan la inmunidad humoral, y celular. Esta última
sería responsable de los granulomas y de las recidivas locales de
la sífilis terciaria. La antigua sífilis maligna y la actual
de las inmunodeficiencias no son mas que la consecuencia de la inhibición
de la respuesta inmunocelular, lo que permite la aparición de
formas clínicas floridas y atípicas. VIII
Diagnóstico
clínico
La sífilis se caracteriza por
diversos estadios clínicos de los que comentaremos algunos
aspectos.
La sífilis primaria se define
por la presencia de una lesión solitaria, e indolora: el chancro,
aparecido en el sitio de inoculación unas tres semanas más
tarde de la exposición (9 a 90 días); en el hombre el
chancro aparece habitualmente en el pene, y en la mujer en labios mayores,
aunque un 5% de todos los chancros tienen una localización
extragenital. El chancro típico tiene una consistencia indurada, la
base es limpia, no purulenta, y presenta una exudación
amarillo-grisácea. Las presentaciones atípicas pueden
incluir úlceras blandas o bien otras con fondo purulento. Los
chancros pueden acompañarse de adenopatías bilaterales,
indoloras que aparecen en el lugar de drenaje. En varones homosexuales
pueden aparecer chancros anorectales, que en ocasiones tienen una
presentación similar a una fisura anal, con dolor y hemorragia tras
la defecación, la diferencia con la fisura anal es la presencia de
inflamación y de adenopatías inguinales bilaterales.
Las manifestaciones clínicas de la sífilis primaria duran de 10 a 14 días. Aproximadamente el 50% de los pacientes con sífilis no tratadas desarrollan sífilis secundaria y la otra mitad evolucionan a sífilis latente.
La variedad de lesiones que pueden presentarse durante el periodo secundario le ha dado a la sífilis el apelativo de la "gran simuladora". Esta fase comienza a las 6-8 semanas después de la aparición de la lesión primaria, y entre el 18-32% de los pacientes desarrollan lesiones secundarias incluso cuando aún no ha curado el chancro, en el estadio primario. Se suelen acompañar de fiebre, mal estado general, rinorrea, faringitis, mialgias, cefaleas y linfadenopatías generalizadas. La piel es el órgano más afectado en este periodo. El 80% de los pacientes desarrollan lesiones en piel o en mucosas. La primera manifestación cutánea es la aparición de un exantema, no pruriginoso, de lesiones maculosas, habitualmente localizadas en tronco, extendiéndose por hombros y extremidades; también se afectan palmas, plantas y cara. Este exantema es transitorio y dura unas dos semanas. El exantema papuloso o máculopapuloso es el signo mas característico de la sífilis secunadaria y es muy sugerente la presencia de un collarete de descamación periférica en las lesiones. El exantema tiene predilección por palmas y plantas y en estas localizaciones las lesiones pueden ser indurados ("clavos sifilíticos"). La duración del exantema puede ser de varias semanas hasta un año, cuando no se trata. Más de un quinto de los pacientes sufren un empeoramiento transitorio antes de la resolución del cuadro. Erupciones papulosas y pustulosas pueden también ocurrir durante el periodo secundario. La afectación papulosa del cuero cabelludo puede dar lugar a alopecia en placas. Si las pápulas se desarrollan en regiones intertriginosas se conocen como "condilomas planos" o "condilomata lata". Estas lesiones son hipertróficas y granulomatosas, frecuentemente con superficie erosionada con elevada presencia de espiroquetas y alta contagiosidad.
Cuando
las lesiones máculopapulosas afectan las membranas mucosas, se
denominan placas mucosas, que consisten en lesiones ovales con bordes
elevados, erosión central, y rodeadas de un borde de descamación.
En estas fases no es rara la afección visceral.
Sin tratamiento, y después de 2
a 12 semanas, la sífilis secundaria se resuelve espontáneamente
y entra en el periodo de latencia que se caracteriza por la ausencia de
manifestaciones clínicas evidentes pero con datos serológicos
de infección. La mayoría puede persistir asintomática
de por vida, aunque Treponema pallidum siga multiplicándose. Si no
se trata la fase latente, un tercio de pacientes progresa a sífilis
tardía sintomática (Terciaria).
La sífilis terciaria está caracterizada por la aparición de lesiones localizadas, destructivas y granulomatosas en uno o mas órganos y puede aparecer muchos años después de la infección inicial. Este estadio se presenta como sífilis mucocutánea, ósea, visceral o neural, y puede aparecer de forma única o en combinación, como mucocutánea y ósea, o bien como afección cardiaca y neurosífilis. Las lesiones cutáneas se suelen presentar agrupadas, curando con cicatriz. Las lesiones gomosas, son las características de este periodo; son indoloras, destructivas y granulomatosas, asentando en el tejido subcutáneo y se ulceran con un exudado caseoso, dejando al curar cicatrices retráctiles.
La sífilis congénita es un importante problema de salud en países donde las madres no reciben cuidados prenatales. Aparece cuando, en una mujer no tratada, las espiroquetas atraviesan la placenta e infectan al feto en desarrollo. El riesgo de infección fetal decrece después de los estadios primario y secundario de la infección. Las manifestaciones mucocutáneas se ven en el 15-60% de los niños con sífilis congénita e incluyen molares con muescas e incisión central (diente de Hutchinson), rinorrea persistente, frecuentemente sanguinolenta, nariz en silla de montar, máculas, placas, lesiones descamativas y ampollas.
Diagnóstico
de laboratorio
Existen dos posibilidades para
establecer el diagnóstico de la infección: los métodos
directos o los métodos indirectos (7, 10, 11).
1.
Diagnóstico directo
1.1. Examen con microscopio de
campo oscuro
Es la prueba reina para el diagnóstico
de sífilis primaria, ya que el cultivo de T. pallidum de
forma habitual no es factible en el momento presente. El examen en campo
oscuro se realiza con una gota de exudación del chancro que se
observa en el microscopio de campo oscuro o de contraste de fases.
Habitualmente hay que "fracturar" el chancro (comprimirlo entre
dos dedos) para que aparezca un trasudado rico en espiroquetas que se
impacta sobre un porta. Los treponemas aparecen brillantes y móviles.
Esta prueba no tiene fiabilidad para chancros de boca, pues se confunden
con treponemas saprofitos de la cavidad oral. La fiabilidad de la prueba
es muy alta, cuando se utiliza el equipo adecuado y un técnico
experto, pudiéndose detectar T. pallidum en tasas tan altas
como el 85-92%. Falsos negativos pueden ocurrir cuando los pacientes se
han aplicado tópicamente cremas con antibióticos o han
ingerido antibióticos sistémicos.
1.3.
Técnicas de detección genómica con método de
la Reacción de la polimerasa en cadena (PCR)
Se han realizado amplificando distintos
segmentos y tienen un potencial claro tanto como pruebas diagnósticas
como para identificar a animales en modelos experimentales. La positividad
de una PCR no siempre indica la presencia de una enfermedad activa.
2.
Diagnóstico indirecto
Es el más habitual y se basa en
la detección de anticuerpos en el suero del paciente. Estos
anticuerpos pueden ser inespecíficos (reaginas) o bien específicos.
2.1.
Anticuerpos inespecíficos
Son pruebas de alta sensibilidad pero
de baja especificidad que se utilizan fundamentalmente en el despistaje de
enfermos con sífilis y en su seguimiento tras el tratamiento.
Detectan la presencia de reaginas utilizando como antígeno la
cardiolipina,y se pueden realizar cualitativa y cuantitativamente. Las más
comunes son el R.P.R. (Rapid Plasma Reagin) y el V.D.R.L. (Venereal
Disease Research Laboratory) que pueden hacerse positivas incluso tras 4 a
7 días tras la aparición del chancro y son prácticamente
siempre positivas en pacientes con sífilis secundaria. Se usan no sólo
para el muestreo de grandes poblaciones sino también para el
control de la terapéutica ya que los títulos iniciales se
reducen a los 6-12 meses después de un tratamiento eficaz, llegando
a ser indetectables varios años después. Las causas de
falsos positivos con pruebas no treponémicas son diversas e
incluyen a enfermos con colagenosis, edad avanzada, uso de drogas por vía
parenteral, enfermedad crónica hepática, infecciones crónicas
graves (T.B.C., V.I.H.) y con infecciones agudas (V.H.S.). Por tanto,
estas pruebas no confirman la presencia de infección.
2.2.
Pruebas específicas
Las pruebas treponémicas o específicas,
tales como el FTA-ABS (Fluorescent Treponemal-Antibody Absorption), son métodos
que utilizan como antígeno T. pallidum liofilizados.
La
sensibilidad de estas pruebas varía en los distintos estadios
evolutivos. En general, en la sífilis precoz, el FTA-ABS es la
primera en positivizarse, seguida de las pruebas reagínicas. En la
sífilis secundaria, todas las pruebas serológicas son
fuertemente positivas. En los periodos de latencia, las pruebas inespecíficas
son negativas, y las específicas positivas, en porcentajes del 80
al 100%, según la reacción utilizada. En la sífilis
terciaria las pruebas inespecíficas son positivas en el 70% y las
específicas en el 80-100%.
El FTA-ABS puede dar falsos positivos
en los sueros con globulinas anormales, factores antinucleares, factor
reumatoide, herpes genital, drogadicción, embarazo y diabetes.
El
TPHA (Treponema Pallidum Haemogglutination Assay), emplea como antígeno
hematíes de carnero recubiertos y sensibilizados por un extracto de
T. pallidum que se aglutinan en presencia de suero problema, si
este contiene anticuerpos específicos. Parece ser tan específico
como el FTA-ABS, pero se han demostrado falsos positivos en casos de
lepra, pian embarazo, diabetes y en población sana.
La microaglutinacion de T. pallidum
y la prueba de inmovilización del T. pallidum son usadas
para confirmar el diagnóstico. El VDRL del LCR ayuda a diagnosticar
la enfermedad del SNC.
Consideraciones diagnósticas:
Los títulos de anticuerpos de las pruebas no treponémicas
suelen correlacionarse con la actividad de la enfermedad y por ello los
resultados se establecen de forma cuantitativa. Es necesario un cambio cuádruple
del título (de 1:16 a 1:4, ó de 1:8 a 1:32) para demostrar
una diferencia sustancial entre los resultados de dos pruebas no treponémicas,
según la misma prueba serológica. Un paciente con una prueba
treponémica reactiva, suele presentar esa positividad toda la vida
independiente del tratamiento o la actividad de la enfermedad (aunque
entre un 15-25% de los pacientes tratados durante el periodo primario
pueden negativizarse a los 2-3 años del tratamiento).
Reacción
en cadena de la polimerasa
Esta técnica tiene una alta
sensibilidad y detecta los patógenos incluso antes de que haya
producción de anticuerpos; sin embargo tiene como inconveniente la
falta de especificidad, ya que detecta tanto a T. pallidum como a
T. pertenue. A su vez es una técnica de costo elevado y que
precisa equipamientos sofisticados. La PCR es especialmente útil en
el diagnóstico de las infecciones del SNC.
La penicilina G por vía parenteral es el fármaco de elección para el tratamiento de la sífilis en todos sus estadios. El tipo de penicilina (benzatina, procaína, cristalina acuosa) la dosis y la duración del tratamiento dependen del estadio y las manifestaciones clínicas de la enfermedad.
Clásicamente
en España la mayoría de los centros de ETS siguen las pautas
terapéuticas de los C.D.C., ya que otras normas imperantes en
Europa y originarias del Reino Unido tienen el gran inconveniente de no
realizar tratamientos inmediato ("minuto"), así como un
mayor costo económico.
La penicilina G por vía
parenteral es el único tratamiento con eficacia probada para la
neurosífilis o la sífilis durante el embarazo. Los pacientes
con neurosífilis y las mujeres embarazadas que refieren alergia a
la penicilina deben tratarse casi siempre con penicilina después de
realizar una desensibilización, si es necesario.
La reacción de Jarisch-Herxheimer es una reacción febril aguda, acompañada de cefaleas, mialgias y otros síntomas, que puede presentarse en las 24 horas posteriores a cualquier tratamiento para la sífilis; esta reacción es frecuente en sífilis precoz y debe advertirse a los pacientes sobre la posibilidad de padecerla. No existen medidas adecuadas para prevenirla. Esta reacción puede desencadenar un parto prematuro u ocasionar distrés fetal en las mujeres embarazadas. El temor a estos efectos no deberá impedir o demorar el tratamiento.
Las pautas terapéuticas se resumen a continuación.
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Tabla 5. Tratamiento de la sífilis primaria y secundaria.
Consideraciones terapéuticas: A todo paciente con sífilis debe excluírsele la coinfección con VIH. En caso de tener inicialmente una prueba negativa, debe repetirse pasados tres meses.
La invasión de LCR por T. pallidum es frecuente en pacientes con sífilis primaria o secundaria, sin embargo pocos pacientes desarrollan neurosífilis con los esquemas escritos anteriormente; a no ser que estén presentes signos o síntomas clínicos de afección neurológica (manifestaciones auditivas, afectación de pares craneales, meníngeas u oftálmicas). No se considera precisa la realización de una punción lumbar sistemáticamente como parte de la evaluación de pacientes con sífilis primaria o secundaria.
Seguimiento: Aunque puede producirse el fracaso terapéutico con cualquiera de estas pautas, no existe ningún criterio para evaluar la curación o fracaso. Los títulos de las pruebas serológicas pueden disminuir más lentamente en pacientes con sífilis previa. Se repetirá la exploración clínica y serológica a los 3 y 6 meses.
En caso de pacientes con signos o síntomas que persisten o recidivan, o bien presentan un aumento cuádruple en el título de las pruebas no treponémicas, en comparación con el título basal o el anterior, puede considerarse que presentan una reinfección o bien un fracaso terapéutico. Estos pacientes deben ser tratados de nuevo después de una evaluación serológica de infección VIH; así mismo serán evaluados para infección VIH todos aquellos pacientes que en tres meses no presentan una disminución cuádruple de la serología no treponémica. En los casos de fracaso terapéutico la mayoría de los autores recomiendan una inyección semanal de penicilina G benzatina 2.4 millones, durante tres semanas.
Alergia a la penicilina: Los pacientes alérgicos a penicilina serán tratados con las pautas alternativas que aparecen en la Tabla 5, con la excepción de las embarazadas. Aunque se dispone de menos experiencia con Doxiciclina, es probable que con ésta se consiga mejor cumplimiento que con otras tetraciclinas.
La eritromicina es menos eficaz que otros antibióticos recomendados. Los datos disponibles sobre Ceftriaxona son escasos y está por establecer la dosis óptima y la duración del tratamiento.
En embarazadas con alergia a penicilina, los CDC recomienda desensibilizarlas y tratarlas con Penicilina G benzatina 2.4 millones I.M.; sin embargo, la normativa inglesa recomienda, de forma a nuestro juicio más adecuada, tratar a las madres con eritromicina 500 mg vía oral, cuatro veces al día durante 14 días, y con posterioridad al parto retratamiento con Doxiciclina 100 mg vía oral dos veces al día durante 14 días, y al niño como una sífilis congénita.
La sífilis latente debe tratarse de acuerdo a las pautas de la Tabla 6.
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Tabla 6. Tratamiento de la sífilis latente.
Los enfermos que presentan sífilis latente y que han adquirido la sífilis durante el año anterior se clasifican como portadores de sífilis latente precoz. Se puede establecer si los pacientes han adquirido la sífilis en el curso del año anterior en base a una seroconversión documentada, un aumento de cuatro veces o más en el título de anticuerpos de una prueba serológica no treponémica, antecedentes de sífilis primaria o secundaria o si han tenido una pareja con sífilis primaria, secundaria o latente, con evolución documentada de menos de un año. Casi todos los otros pacientes presentan sífilis latente de evolución desconocida y se tratarán como si presentaran sífilis latente tardía.
El tratamiento de la sífilis latente está encaminado a prevenir la aparición y progresión de complicaciones tardías. Aunque la experiencia clínica respalda la creencia en la eficacia de la penicilina para alcanzar estos objetivos, se dispone de datos limitados para orientar la elección de pautas específicas. Hay muy pocos datos que apoyen el uso de tratamientos sin penicilina.
Consideraciones terapéuticas: Todos los pacientes con sífilis tardía se someterán a una evaluación para detectar signos de enfermedad terciaria. Los pacientes con uno de los criterios indicados a continuación se someterán a un estudio del LCR antes del tratamiento:
Las pruebas serológicas no treponémicas de seguimiento deben realizarse a los 6 y 12 meses. Si los títulos aumentan al cuádruple o si un título inicialmente elevado (mayor o igual a 1:32) no disminuye al menos a un nivel cuatro veces menor en un plazo de 12-24 meses, o si el paciente presenta signos o síntomas atribuibles a la sífilis, se evaluará al paciente respecto a la presencia de neurosífilis y se repetirá el tratamiento de forma apropiada.
Alergia a penicilina: En los pacientes con sífilis latente o que presenten alergia a la penicilina, debe realizarse un tratamiento sin penicilina cuando se haya descartado una neurosífilis por estudio de LCR. Las pacientes alérgicas y no embarazadas se tratarán con las pautas siguientes.
La sífilis tardía debe hacerse con arreglo a las pautas que aparecen en la tabla 7. Se exceptúan los pacientes con neurosífilis. Aquellos con gomas o sífilis cardiovascular deben ser tratados con:
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Tabla 7. Tratamiento de la sífilis tardía.
Seguimiento:
Se dispone de muy pocos datos sobre el seguimiento de pacientes con sífilis
tardía. La respuesta clínica depende en parte de la
naturaleza de las lesiones.
Alergia a la penicilina: Según
las pautas empleadas en sífilis latente tardía. El
tratamiento de la neurosífilis se resume en la Tabla 8.
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Tabla 8. Tratamiento de la neurosífilis.
La
afectación del S.N.C. puede producirse durante cualquiera de los
estadios de la sífilis. Un paciente sifilítico con signos clínicos
de afección neurológica justifica un estudio de LCR. Aunque
cinco décadas de experiencia han confirmado la eficacia de la
penicilina, no existen muchos estudios que confirmen la mejor elección.
La afectación ocular sifilítica
se asocia frecuentemente a neurosífilis y los pacientes con esta
enfermedad deben ser tratados de acuerdo con las recomendaciones para el
tratamiento de la misma.
Algunos autores recomiendan después de los tratamientos con penicilina, completar con Penicilina G benzatina 2.4 millones al día I.M., hasta alcanzar la duración del tratamiento en la sífilis latente tardía.
Seguimiento:
Si el recuento celular en LCR no ha disminuido a los 6 meses o el LCR no
es completamente normal a los 2 años, debe realizarse un nuevo
tratamiento.
Alergia a la penicilina: Al no existir
alternativa para el tratamiento sin penicilina de la neurosífilis,
debe hacerse desensibilización a la penicilina en alérgicos
con neurosífilis.
Sífilis
en pacientes infectados por VIH
En la mayoría de las ocasiones
las pruebas serológicas de sífilis en pacientes VIH
positivos son idénticas a las esperadas en población sin
dicha infección. No obstante, han sido descritas respuestas serológicas
inhabituales consistentes en la presencia de títulos de anticuerpos
anormalmente elevados o en la existencia de falsos positivos o falsos
negativos.
Cuando los hallazgos clínicos
sugieren la existencia de sífilis, pero las pruebas serológicas
no son reactivas o dan resultados confusos, puede ser útil llevar a
cabo pruebas alternativas como biopsia de la lesión, estudio en
campo oscuro o tinción de anticuerpos mediante fluorescencia
directa del material lesional.
La neurosífilis debe incluirse
en el diagnóstico diferencial de la enfermedad neurológica
en los pacientes infectados por VIH.
Los informes de casos publicados y la opinión de los expertos sugieren que los pacientes infectados por VIH con sífilis precoz presentan mayor riesgo de complicaciones neurológicas y tasas superiores de fracasos terapéuticos con las pautas actualmente recomendadas.
Sífilis primaria y secundaria en pacientes infectados por VIH:
Penicilina G benzatina 2.4 millones. I.M. Algunos expertos sugieren el tratamiento con varias dosis de Penicilina G benzatina, o bien el suplementar con otros antibióticos.
Consideraciones terapéuticas: Los pacientes con sífilis primaria y secundaria infectados por VIH frecuentemente presentan alteraciones en LCR, pero estas anomalías tienen una significación pronóstica desconocida. La mayoría de pacientes infectados por VIH responden correctamente al tratamiento con Penicilina, sin embargo algunos autores recomiendan el estudio del LCR, anterior y posterior al tratamiento.
Seguimiento:
Los pacientes deben evaluarse clínica y serológicamente para
detectar el posible fracaso del tratamiento al cabo de 1 mes y a los 2, 3,
6, 9 y 12 meses después del tratamiento. Aunque el beneficio no está
demostrado, algunos expertos recomiendan hacer un estudio del LCR a los 6
meses de acabar el tratamiento.
Los fracasos terapéuticos se
recomienda tratarlos con 7.2 millones de Penicilina G benzatina, en
inyección semanal durante tres semanas.
Alergia a penicilina: Deben ser
desensibilizados y posteriormente tratados con Penicilina.
En enfermos VIH positivos con sífilis
latente debe estudiarse sistemáticamente el LCR. Si el LCR es
normal, se tratarán con Penicilina G benzatina 7.2 millones, en
forma de tres dosis semanales de 2.4 millones.
La
sífilis durante el embarazo
Todas las mujeres al comienzo del
embarazo deben ser sometidas a pruebas serológicas para la sífilis.
En las comunidades y poblaciones con una prevalencia elevada de sífilis
o en pacientes de alto riesgo, debe repetirse la prueba serológica
durante el tercer trimestre y, de nuevo, en el momento del parto. A
cualquier mujer que tenga un aborto de más de 20 semanas debe excluírsele
la presencia de sífilis.
La penicilina es eficaz para prevenir
la transmisión al feto. La pauta terapéutica es la misma que
la de la mujer no embarazada
Consideraciones
terapéuticas: Las mujeres que reciban tratamiento para la sífilis
durante la segunda mitad del embarazo presentan un riesgo de parto
prematuro o sufrimiento fetal, o de ambas cosas, si el tratamiento
desencadena una reacción Jarisch-Herxheimer.
Alergia a la penicilina: No existe
alternativa demostrada a la penicilina y lo recomendable es realizar la
desensibilización. La administración de tetraciclinas y
doxiciclina está contraindicada en el embarazo y con respecto a
eritromicina no puede asegurase que cure la sífilis de un feto
infectado.
Sífilis congénita Los lactantes se evaluaran para determinar la presencia o ausencia de sífilis congénita si sus madres tienen o han tenido sífilis y cumplan los criterios siguientes:
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Tabla 9. Indicaciones de evaluar lactantes para excluir sífilis congénita
Ningún
lactante debe abandonar el hospital sin que se haya comprobado el estado
serológico de la madre al menos una vez durante el embarazo.
La tabla 10 recoge los criterios que
deben guiar la evaluación de los lactantes para descartar la
presencia de sífilis congénita.
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Tabla 10. Criterios de evaluación de lactantes para excluir sífilis congénita.
Pauta
recomendada
Penicilina G cristalina acuosa a dosis
de 100.000 - 150.000 unidades/ kg / día (administrada en forma de
50.000 unidades/ kg. I.V. cada 12 horas durante los 7 primeros días
de vida y posteriormente cada 8 horas) durante un periodo de 10-14 días,
o Penicilina G procaína, a dosis de 50.000 unidades, kg I.M.
diarias, durante un periodo de 10 a 14 días.
El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por virus Herpes simplex (VHS). Generalmente es causado por VHS tipo 2, pero aumenta la frecuencia de herpes genital causado por VHS tipo 1. Es una de las ETS más frecuentes en todo el mundo y, aunque en muchos casos puede ser una enfermedad subclínica o con síntomas leves, las complicaciones pueden ser graves, además de ser un importante facilitador de la transmisión sexual del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
La seroprevalencia de la infección por VHS-2 en los países occidentales ha aumentado mucho las últimas décadas, situándose alrededor del 20% de la población general. Es casi nula antes de los 15 años, en cuyo caso debe sospecharse abuso sexual, y alcanza la máxima incidencia a partir de los 40 años. Entre los factores de riesgo independientes se incluyen la promiscuidad sexual, la edad, el sexo femenino, las malas condiciones socioeconómicas y la infección por VIH.
La infección primaria tiene un período de incubación de dos a doce días, con una media de cuatro días, seguido de pródromos como quemazón, dolor y eritema. Después aparecen múltiples vesículas dolorosas que se ulceran en el pene, región perineal o perianal, vulva, vagina o cérvix, a veces con linfadenopatía inguinal. Espontáneamente se forma una costra y la úlcera cura completamente a los 14 a 21 días. A menudo las alteraciones locales se acompañan de síntomas sistémicos, con fiebre, cefalea, mal estado general, mialgias y dolor abdominal.
Aunque los síntomas y las lesiones cutáneas desaparecen, la infección herpética persiste. El ADN viral queda latente en las neuronas de los ganglios sacros y ni la inmunidad ni ninguno de los tratamientos actualmente disponibles puede erradicar al virus latente. Episódicamente el virus suele reactivarse, ocasionando una enfermedad recurrente. Habitualmente las recidivas o recurrencias son menos graves que la infección primaria, con escasos o nulos síntomas sistémicos y alteraciones cutáneas menos sintomáticas y que curan espontáneamente en cinco a diez días.
El 80-90% de personas con evidencia serológica de infección por VHS-2 desconocen haber presentado herpes genital. Muchos no han presentado nunca síntomas y en otros casos los síntomas han sido leves o atípicos y no han requerido asistencia médica o no se han diagnosticado.
La gran mayoría de personas seropositivas eliminan episódicamente durante años partículas virales a través del tracto genital, siendo potenciales transmisores de la enfermedad incluso en ausencia de lesiones cutáneas.
Al atender a un paciente con herpes genital es muy importante no limitarse a paliar los síntomas, sino que es preciso un abordaje integral de la enfermedad. En la primera visita, sobretodo si se trata de una infección primaria, el paciente suele estar muy preocupado por los importantes síntomas que presenta y por el hecho de descubrir que está afecto de una ETS. En este caso es prioritario paliar los síntomas, sin embargo ya aquí y más a fondo en posteriores visitas, es necesario explicarle adecuadamente la naturaleza crónica y recurrente de la enfermedad así como las medidas a tomar para evitar su transmisión.
El diagnóstico de herpes genital puede ser tan evidente desde el punto de vista clínico en algunas ocasione que no se hacen precisas técnicas de confirmación diagnóstica. El diagnóstico de laboratorio, sin embargo, debe intentar realizarse siempre por diversas razones. En primer lugar porque no siempre la lesiones clínicas tienen una morfología que no invite a la duda. En segundo lugar porque el aislamiento en cultivo permite identificar el aislado, tiparlo y estudiar su sensibilidad desde un punto de vista de la sensibilidad frente a antivirales, finalmente porque el aislamiento puede tener interés con carácter epidemiológico.
Dado que la identificación de HSV y su caracterización no es específica del área de Enfermedades de Transmisión Sexual, no dedicaremos espacio a discutirla en el presente trabajo, refiriendo a los lectores interesados a obras de microbiología o infectología generales o a tratados de virología.
Fármacos
útiles en el tratamiento del herpes genital
Aciclovir
Es un análogo acíclico de
la guanosina que se fija a la ADN polimerasa finalizando la replicación
de la cadena de ADN viral. La forma activa es el trifosfato intracelular,
para cuya síntesis es precisa la acción de la timidina
kinasa viral. Para que sea efectivo debe administrarse lo antes posible,
pues la replicación vírica puede finalizar en sólo
dos o tres días tras el inicio de los síntomas,
especialmente en las recurrencias.
Administrado por vía oral tiene una biodisponibilidad muy baja (15 a 30%). Con la misma dosis administrada por vía I.V. se obtienen concentraciones séricas hasta 10 veces superiores. La semivida es de aproximadamente dos horas y media. Es preciso ajustar la dosis en la insuficiencia renal. Tiene una buena difusión a la mayoría de tejidos, incluyendo SNC, y atraviesa la placenta.
La experiencia clínica en millones de pacientes tratados con aciclovir demuestra que es un fármaco extraordinariamente bien tolerado por cualquier vía de administración. La toxicidad es poco frecuente y generalmente leve, pudiendo causar alteraciones gastrointestinales (nauseas, vómitos), cefalea y erupción cutánea. Por vía IV puede ocasionar flebitis e inflamación en las zonas de infusión o extravasación. Puede cristalizar a nivel de los túbulos renales, produciendo disfunción renal reversible o, raramente, necrosis tubular aguda, favorecidas por la infusión rápida, la deshidratación, la insuficiencia renal previa y las dosis elevadas. Excepcionalmente, el fármaco se ha asociado a encefalopatía, con temblores, alucinaciones, convulsiones y coma. Se ha descrito el uso de aciclovir en cerca de 1000 mujeres embarazadas, más de 500 en el primer trimestre del embarazo, sin una tasa anormal de alteraciones congénitas. El número de casos monitorizado todavía no es suficiente para detectar defectos muy infrecuentes, por lo cual, la FDA la considera dentro de la categoría C en el embarazo.
Valaciclovir
Es un profármaco del aciclovir (éster
L-valílico) con una buena absorción oral y una
biodisponibilidad de 3 a 5 veces superior a la del aciclovir. Tras su
administración oral, los enzimas intestinales y hepáticos lo
metabolizan casi completamente a aciclovir. El área bajo la curva
concentración-tiempo alcanzada con una dosis oral de 1000 mg de
valaciclovir es similar a la que se obtiene con una infusión IV en
una hora de 350 mg de aciclovir.
Su
tolerancia es tan buena como la de aciclovir, con perfiles de toxicidad prácticamente
superponibles. Se ha descrito púrpura trombótica trobocitopénica
y síndrome hemolítico urémico en el 3% de pacientes
con infección por VIH o transplante de médula ósea
que recibieron 8 gr al día de valaciclovir durante períodos
prolongados como profilaxis de la infección por citomegalovirus.
Muchos de estos pacientes recibían otros tratamientos concomitantes
que podían ser responsables de esta complicación. Ningún
paciente inmunocompetente, ni ningún inmunodeprimido que haya
recibido hasta 3 gr al día de valaciclovir ha presentado este síndrome.
En España existen comprimidos de
500 mg de valaciclovir comercializados por 4 laboratorios farmacéuticos.
Famciclovir
Se convierte rápidamente en
penciclovir tras su administración oral, de manera que famciclovir
puede considerarse la forma oral de penciclovir. Es un análogo de
las purinas con una estructura y un mecanismo de acción similares a
aciclovir. También es necesaria la timidina kinasa vírica
para la primera fosforilación intracelular de penciclovir. Tiene
una elevada biodisponibilidad oral (70 a 80%). Su vida media intracelular
es 10 veces más prolongada que la de aciclovir, sin embargo no se
aconseja un intervalo de administración superior a las 12 horas.
La
tolerancia es buena, similar a la de aciclovir, habiéndose descrito
náuseas, vómitos, diarrea y cefalea.
Las cepas de virus del herpes simple
resistentes al aciclovir o el valaciclovir suelen presentar resistencia
cruzada a famciclovir o penciclovir.
En España existen comprimidos de
250 mg de famciclovir comercializados por un laboratorio farmacéutico
y comprimidos de 125 mg comercializados por 3 laboratorios.
Foscarnet
Es un fosfonato inhibidor de la DNA
polimerasa de muchos virus, incluidos los del grupo herpes. Se utiliza
principalmente en la retinitis por citomegalovirus, pero también en
algunos casos de infecciones por VHS. Es caro y tóxico, por lo que únicamente
se utilizará para herpes resitentes a aciclovir. Habitualmente se
administra por vía IV, pero puede prepararse una solución
para administración forma tópica, no comercializada.
La toxicidad más frecuente y grave es la renal y las alteraciones metabólicas, especialmente hipocalcemia, hipofosfatemia e hipocalcemia. La insuficiencia renal suele ser reversible, pero puede requerir hemodiálisis. Se potencia con el uso de otros fármacos nefrotóxicos y su riesgo se reduce con una hidratación adecuada. También puede producir alteraciones gastrointestinales, úlceras genitales y alteraciones del SNC.
Cidofovir
Es un nucleósido acíclico
que, a diferencia de aciclovir, es fosforilado por acción de
enzimas intracelulares, sin que intervenga la timidina-kinasa vírica.
Por ello, es sensible frente a VHS resistentes a aciclovir y famciclovir
por deficiencia de timidina-kinasa. Se administra para el tratamiento de
las retinitis por citomegalovirus y de algunas otras infecciones víricas
como la leucoencefalopatía multifocal progresiva, principalmente en
pacientes con infección por VIH. Por su toxicidad y carestía
se utilizará únicamente en casos excepcionales de herpes
genital que no responde a los fármacos habituales.
Puede administrarse por vía tópica o IV. En ambos casos es tóxico. Por vía tópica causa irritación local y ulceraciones. Por vía sistémica es nefrotóxico, aunque si se administra previamente una solución salina y probenecida oral su toxicidad es menor, teniendo además en cuenta que las dosis de cidofovir recomendadas para el VHS son muy inferiores a las que se administra en otras enfermedades.
Trifluridina
Es un análogo nucleosídico
también activo frente a cepas de VHS resistentes al aciclovir. Está
aprobado en preparado oftálmico para las infecciones oculares por
VHS. El mismo preparado puede ser útil para el tratamiento tópico
del herpes genital resistente al aciclovir.
Tratamiento
del primer episodio (Tabla 11)
Se recomienda tratamiento antivírico
en todos los pacientes sintomáticos con un herpes genital inicial,
especialmente en aquellos pacientes que presentan síntomas sistémicos
y en los inmunodeprimidos.
El aciclovir fue el primer fármaco
realmente efectivo para reducir el curso clínico del herpes genital
y ha sido durante muchos años el tratamiento de referencia para
evaluar la eficacia de cualquier otro antiviral. En un estudio ya clásico
el aciclovir oral administrado los primeros 6 días del inicio de
las lesiones redujo sustancialmente la fiebre y los síntomas
constitucionales, la duración de las lesiones y los síntomas
locales, así como la eliminación de virus. La dosis de
aciclovir oral aprobada por la FDA para el tratamiento del primer episodio
clínico de herpes genital es 200 mg cinco veces al día
durante 10 días. Aunque el tratamiento se administre cada 4 horas,
permitiendo el descanso nocturno, el cumplimiento correcto de esta pauta
es muy difícil cuando debe compatibilizarse con una vida social
activa. Por ello, en la práctica clínica habitual se ha
utilizado ampliamente la dosis de 400 mg cada 8 horas con una buena
eficacia. No se ha realizado y es muy improbable que jamás se
realice ningún ensayo clínico comparativo entre ambas
pautas. Dosis de 800 mg cinco veces al día no han demostrado mayor
eficacia que las aprobadas por la FDA. En los pacientes con enfermedad
grave o complicaciones que precisen hospitalización se recomienda
tratamiento IV con 5 mg/kg cada 8 horas durante 7 a 10 días.
Aciclovir tópico reduce los síntomas, pero es mucho menos
efectivo que administrado por vía oral o IV y no se recomienda ni
para la infección primaria ni para las recurrencias. La
administración tópica y oral concomitantes no ofrece ninguna
ventaja adicional a la oral. El tratamiento con aciclovir no influye en la
historia natural de la infección. No permite erradicar el virus
latente y no modifica la frecuencia o el número de recurrencias.
Existen pocos estudios extensos sobre la eficacia de valaciclovir y famciclovir en el herpes genital inicial. Fife et al. comparan la eficacia de valaciclovir (1000 mg dos veces al día durante 10 días) con la de aciclovir (200 mg cinco veces al día durante 10 días) en 643 pacientes con un primer episodio clínico de herpes genital, sin encontrar diferencias significativas en la evolución clínica y virológica, ni en la toxicidad. También se ha comparado la eficacia de diferentes dosis de famciclovir administradas tres veces al día durante 10 días con la de aciclovir (200 mg cinco veces al día durante10 días) en aproximadamente 1000 pacientes con herpes inicial, sin que existan diferencias significativas ni en la eficacia ni en la toxicidad. La dosis de famciclovir más utilizada es la de 250 mg/8h. Famciclovir no ha sido aprobado por la FDA para esta indicación.
No existen datos clínicos sobre la utilización de famciclovir cada 12 h en el tratamiento del herpes genital inicial.
La experiencia clínica con aciclovir es mucho más amplia, sin embargo, a la luz de los datos clínicos existentes, aciclovir, valaciclovir y famciclovir deben considerarse equivalentes en cuanto a eficacia terapéutica y toxicidad. La elección del fármaco a utilizar deberá basarse en la comodidad de administración y en el precio del tratamiento. La comodidad o simplicidad del tratamiento varía en función de las preferencias y el hábito laboral y social del paciente, debiendo individualizarse. En general, se acepta que el número de tomas diarias es un factor de primera importancia, seguido del número y las características del preparado galénico. Valaciclovir es algo más caro que aciclovir, pero su administración es más cómoda. Cualquiera de los dos fármacos es recomendable para el tratamiento del primer episodio de herpes genital. Famciclovir es bastante más caro que valaciclovir y no aporta ningún beneficio adicional.
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Tabla 11. Tratamiento del primer episodio de herpes genital.
Tratamiento
de los episodios recurrentes (Tabla 12)
Las recurrencias del herpes genital son
a menudo leves e infrecuentes, de manera que muchos pacientes no necesitan
ningún tratamiento. Al igual que en el primer episodio de herpes
genital, el tratamiento de las recurrencias se administra para reducir los
síntomas y la infectividad, sin que influya en la frecuencia de
recurrencias posteriores.
Aciclovir
tomado con los primeros síntomas del herpes genital (minutos a
horas tras el inicio del pródromos) reduce significativamente la
duración de la recurrencia, aunque el beneficio clínico es
poco relevante. Por ello, únicamente se aconseja tratamiento en los
pacientes con recurrencias muy sintomáticas.
Valaciclovir se ha evaluado en el
tratamiento de las recurrencias del herpes genital en dos ensayos clínicos.
En el primero se tratan 987 pacientes al presentar los primeros signos o síntomas
de recurrencia con 500 mg dos veces al día de valaciclovir, 1000 mg
dos veces al día de valaciclovir o con placebo durante cinco días
a doble ciego. La clínica y la infectividad de la infección
herpética mejoraron significativamente con valaciclovir,
desapareciendo tanto los síntomas como las lesiones una mediana de
2 días antes con cualquiera de las dos pautas del fármaco
con respecto al placebo. No existieron diferencias entre las dos dosis de
valaciclovir, recomendándose por tanto la dosis baja. En el segundo
se comparan valaciclovir (500 mg dos veces al día durante 5 días)
con aciclovir (200 mg cinco veces al día durante 5 días),
demostrando que ambos regímenes son equivalentes.
Famciclovir se ha evaluado en un ensayo clínico, comparando dosis de 125, 250 y 500 mg dos veces al día y placebo durante 5 días en un total de 467 pacientes. No existieron diferencias entre las tres dosis del fármaco. Famciclovir mejoró significativamente la infección con respecto a placebo, con una reducción mediana de aproximadamente un día en los signos, los síntomas y el período de infectividad.
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Tabla 12. Tratamiento del herpes genital recurrente.
Por el precio y la comodidad de administración valaciclovir es el fármaco más recomendable para el tratamiento de las recurrencias del herpes genital. Las pautas para la profilaxis secundaria o tratamiento supresor crónico se resumen en la Tabla 13.
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Tabla 13. Profilaxis secundaria o tratamiento supresor crónico del herpes genital.
La profilaxis con antivirales se administra con la idea de reducir la frecuencia y la gravedad de las recidivas, disminuir la transmisión del virus a las parejas sexuales y a los hijos de las madres infectadas y para disminuir la transmisión de otras enfermedades asociadas, especialmente de la infección por VIH. Únicamente se ha demostrado su eficacia para prevenir las recurrencias del herpes genital y es posible que no prevenga la transmisión de virus. Teniendo en cuenta que las recurren cias son relativamente leves y los inconvenientes de un tratamiento crónico únicamente se aconsejará profilaxis en aquellos pacientes en que las recidivas supongan un trastorno importante. Dado el costo económico y la necesidad de una buena adherencia a un tratamiento diario, el paciente, conocedor de los trastornos físicos y psíquicos que le ocasiona el herpes recurrente, debe implicarse con el médico en la decisión terapéutica, eligiendo entre profilaxis, tratamiento de las recurrencias o ningún tratamiento. En general, se consideran tributarios de tratamiento crónico los pacientes que presentan más de seis recurrencias al año y de tratamiento agudo de las recurrencias cuando éstas son menos frecuentes y tienen una cierta relevancia clínica. Si se administra profilaxis se aconseja suspenderla una vez al año para valorar si es necesario continuarla, dado que la frecuencia y severidad de las recurrencias suele disminuir con el tiempo.
Existe una amplia experiencia con aciclovir, que previene las recurrencias clínicas en un 45% de pacientes y en los restantes disminuye hasta en un 80% su frecuencia. La dosis inicial recomendada es de 400 mg/12 horas, pudiendo aumentarse si es necesario. La profilaxis se ha demostrado eficaz incluso hasta 5 años, prácticamente sin efectos adversos.
Varios ensayos clínicos a doble ciego demuestran que valaciclovir y famciclovir son tan efectivos como aciclovir para suprimir las recurrencias del herpes genital. Valaciclovir se ha administrado a más de 1800 pacientes, a las dosis de 500 mg/d, 1000 mg/d, 250 mg/12h ó 250 mg/d, consiguiéndose globalmente para cada dosis una disminución aproximada de la frecuencia de recidivas del 70%, 80%, 80% y 55% respectivamente. Las dosis más eficaces fueron 1000 mg/d y 250 mg/12h, sin diferencias significativas entre ellas ni con el tratamiento estándar con aciclovir. No existen en el mercado presentaciones de 250 mg y no es fácil dividir en dos los comprimidos de 500 mg, por lo que debe aconsejarse la dosis de 1000 mg/d. La dosis de 500 mg/d fue útil y puede recomendarse en los pacientes con menos de 10 recidivas al año, pero claramente inferior a 1000 mg/d en los pacientes con 10 o más recurrencias anuales. También se ha ensayado varias dosis de famciclovir en más de 800 pacientes, siendo la más efectiva 250 mg/12h (doble de la dosis aconsejada para el tratamiento agudo de las recurrencias). Con esta dosis se consiguen unos resultados similares a los del aciclovir, disminuyendo la frecuencia de recidivas en aproximadamente el 80%.
Valaciclovir o aciclovir son recomendables para la profilaxis crónica del herpes genital. Famciclovir es mucho más caro y no aporta ningún beneficio adicional.
Un problema de la profilaxis o tratamiento crónico de la mayoría de infecciones es la posibilidad de desarrollar resistencia al fármaco administrado. Alrededor del 3% de virus aislados en pacientes inmunocompetentes presentan resistencia in vitro a aciclovir. Esta frecuencia no ha cambiado en pacientes que han recibido durante varios años profilaxis con aciclovir y la resistencia in vitro no se asocia a fracaso clínico del tratamiento con aciclovir. Se ha descrito algún caso muy aislado de herpes genital persistente causado por VHS-2 con déficit de timidina kinasa y resistencia clínica a aciclovir, que se resolvió con foscarnet tópico.
En un estudio piloto con un reducido número de pacientes con infecciones recurrentes por VHS, la administración de ac. acetilsalicílico a dosis de 125 mg/día redujo aproximadamente en un 50% el número de días con lesiones herpéticas activas y también la frecuencia de las recurrencias. Serán precisos estudios controlados para confirmar los resultados.
Actualmente se están realizando ensayos clínicos en diferentes fases con 9 tipos de vacunas para el herpes genital. Las vacunas son inmunógenas y es posible que se requiera de un mayor inóculo vírico para que se produzca la infección, sin embargo, con los datos disponibles no parece plausible que ninguna de estas vacunas pueda impedir la infección genital por el virus. Por el contrario, la vacuna sí parece útil para prevenir o reducir la gravedad de los síntomas del herpes genital y algunas pueden proteger del establecimiento de la infección latente en los ganglios sensitivos. Previsiblemente en pocos años se comercializaran una o varias vacunas que serán eficaces para prevenir la enfermedad por VHS aunque no para prevenir la infección, como sucede con otras vacunas víricas.
Tratamiento
del herpes genital en los pacientes con infección por VIH
Algunos estudios sugieren que la
infección por VIH aumenta ligeramente la frecuencia y duración
de las recurrencias del herpes genital y aumenta notablemente la excreción
de virus a través del tracto genital en ausencia de lesiones o síntomas
locales. En general, el herpes genital responde bien al tratamiento con
aciclovir, aunque la respuesta puede ser más lenta que en las
personas inmunocopetentes.
Algunos ensayos clínicos controlados muestran que la profilaxis secundaria también es efectiva para reducir la frecuencia y gravedad de las recurrencias en los pacientes con infección por VIH. En un estudio con 1.062 pacientes, valaciclovir y aciclovir fueron igualmente eficaces, pero la dosis de 500 mg/12 h de valaciclovir fue más eficaz que la de 1000 mg/d. En 48 pacientes, famciclovir a dosis de 500 mg/12h redujo la excreción de virus en un 87% comparado con placebo y también disminuyó las recidivas clínicas del herpes genital.
La frecuencia de herpes genital resistente a aciclovir es baja en pacientes con infección por VIH, sin embargo se han descrito casos que no responden al tratamiento con este fármaco. En estos casos se ha observado una buena correlación entre la resistencia in vitro y la falta de respuesta clínica al aciclovir. Generalmente la resistencia se debe a la deficiencia de timidina kinasa vírica. Foscarnet ha sido el fármaco más utilizado en los pacientes con herpes genital resistente a aciclovir. En un estudio no controlado foscarnet ev curó las lesiones cutáneas en 20 de 26 pacientes con herpes genital resistente a aciclovir. En un estudio piloto comparativo curaron las lesiones cutáneas de los ocho pacientes tratados con foscarnet, mientras que el tratamiento fracasó en todos los pacientes que recibieron vidarabina. Las recurrencias que presentan los pacientes tratados con foscarnet pueden ser sensibles o resistentes a aciclovir. También se ha descrito herpes genital resistente a foscarnet en pacientes que han recibido tratamiento prolongado con este fármaco. En este caso ha habido una buena respuesta a la adición de aciclovir. La experiencia clínica con cidofovir en el tratamiento del herpes genital resistente a aciclovir es todavía más limitada, pero también se ha descrito una buena respuesta a este fármaco, tanto por vía tópica como ev. En un estudio comparativo con 30 pacientes, cidofovir gel al 0.3 o 1% mejoró las lesiones cutáneas en el 50% y negativizó el cultivo en el 87% de pacientes comparado con ninguno de los que recibieron placebo. Se administró trifluridina tópica a 26 pacientes con infección por VIH y herpes genital resistente a aciclovir, observándose una curación completa en 7 y parcial en 14 casos.
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es causa de una importante morbilidad en todo el mundo y tiene como última consecuencia una elevada tasa de infertilidad. Sin embargo, se desconocen las cifras de incidencia y prevalencia en nuestra población y no existen datos fiables en otros países.
En la literatura existen estudios en poblaciones determinadas, y en los EE.UU. durante la década de los 80 se registraron alrededor de 270.000 ingresos en los hospitales por esta causa y en el mismo periodo de tiempo unas 400.000 visitas a clínicas privadas.
La razón más importante para esta falta de datos está basada fundamentalmente, en que EIP no es una enfermedad de declaración obligatoria, y no resulta fácil obtener información por la falta de criterios clínicos y diagnósticos bien definidos. A todo ello se suma la existencia de un importante número de mujeres con síntomas leves o vagos que dificultan el diagnóstico o en las que no se hace, y la enfermedad sólo se pone en evidencia por las complicaciones posteriores producidas por la obstrucción tubárica.
Se denomina enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) a un síndrome no relacionado con el embarazo (a excepción del embarazo extrauterino, que debe considerarse en el diagnóstico diferencial de la EIP) o la cirugía, que comprende un conjunto de alteraciones inflamatorias de tracto genital femenino en las que se incluye una o varias de las siguientes: endometritis, salpingitis, abscesos tubo-ováricos y peritonitis pelviana. Estas alteraciones se producen por el ascenso de microorganismos desde el cérvix hacia el endometrio, las trompas de falopio y las estructuras pélvicas contiguas. Microorganismos responsables de enfermedades de transmisión sexual (ETS) tales como N. gonorrhoeae y Clamydia trachomatis, están implicados en la mayoría de los casos. Sin embargo, microorganismos que forman parte de la flora vaginal normal, como G. vaginalis, H. influenzae, bacilos Gram negativos entéricos, microorganismos anaerobios, S. agalactiae y otros, pueden producir EIP.
La EIP aguda es difícil de diagnosticar a causa del amplio espectro de signos y síntomas que produce. Algunas pacientes presentan molestias vagas que retrasan el diagnóstico y consecuentemente el tratamiento eficaz, lo que puede contribuir a secuelas inflamatorias que pueden causar infertilidad. La mayoría de las veces el diagnóstico de la EIP se basa en hallazgos clínicos y estos, en muchos casos, también son imprecisos.
Criterios
para la realización de laparoscopia
La laparoscopia puede ser utilizada
para obtener un diagnóstico de certeza de salpingitis y un diagnóstico
microbiológico apropiado. Sin embargo, este procedimiento no puede
realizarse fácilmente en la mayoría de los casos agudos y su
uso no está justificado cuando los síntomas son leves. Además,
la laparoscopia no detecta endometritis y puede no ser diagnóstica
en alteraciones inflamatorias leves de las trompas de falopio.
El tratamiento empírico de la EIP debe cubrir un amplio espectro de patógenos probables. Esta cobertura deberá incluir N. gonorrhoeae, C. trachomatis, anaerobios, bacterias Gram negativas facultativas y estreptococos. (Tabla 14)
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Tabla 14. Tratamiento de la enfermedad inflamatoria pélvica.
El
tratamiento debe iniciarse tan pronto como se haya realizado el diagnóstico
de presunción y practicadas las exploraciones indispensables, ya
que la prevención de secuelas a largo plazo se ha asociado
directamente con la inmediata administración de antibióticos
apropiados.
El tratamiento parenteral se reservará
para las pacientes hospitalizadas.
En España, la sensibilidad de
microorganismos anaerobios implicados en EIP, tales como B. fragilis,
ha demostrado porcentajes de resistencia frente a cefoxitina, que en
algunas instituciones ha alcanzado un 36% de las cepas, por lo que
advertimos del riesgo de la utilización de esta pauta en nuestro país.
El tratamiento parenteral puede
suspenderse a las 24 horas de una clara mejoría clínica y
continuar con un tratamiento oral siguiendo las mismas pautas que el
tratamiento ambulatorio.
Las parejas sexuales de las pacientes con EIP deben ser examinadas y tratadas, si han mantenido relaciones sexuales con la paciente durante los 60 días previos a la aparición de los síntomas, especialmente si N. gonorrhoeae, C. trachomatis o M. hominis están presentes entre los microorganismos aislados de las muestras de la paciente. Con frecuencia, las parejas sexuales de pacientes con estos aislados son portadores asintomáticos.
No se han demostrado diferencias importantes en las manifestaciones clínicas de la EIP entre pacientes infectadas por el VIH y las que no lo están. En algunos estudios se apunta una mayor gravedad de los síntomas en las pacientes VIH positivas, pero la respuesta al tratamiento estándar es igualmente buena. Sin embargo, las pacientes con inmunosupresión severa deben ser tratadas con pautas de antimicrobianos parenterales.
De todas las ETS la infección por Papilomavirus, es en la actualidad la más prevalente y responsable de un mayor estrés psicosocial, cuando es diagnosticada. El correcto manejo de estas infecciones requiere un apoyo micriobiológico importante, teniendo que usarse, en muchas ocasiones, técnicas de biología molecular. Además, desde la aparición del SIDA es una infección que ha generado cuadros muy recalcitrantes en estos pacientes.
La infección genital por Papilomavirus se transmite por contacto sexual, aunque también puede transmitirse perinatalmente, así como desde lesiones en manos y probablemente por fómites.
Existen más de 90 genotipos diferentes de Papilomavirus, de los cuales más de 35 han sido detectados en relación con enfermedad genital, aunque el VPH 6 y 11 son responsable de más del 90% de las lesiones genitales. Muchos pacientes con verrugas genitales o Condilomas Acuminados pueden estar infectados simultáneamente con los genotipos de "alto riesgo" VPH 16 y 18, que suelen ser responsables de lesiones subclínica, que se asocian con neoplasia intraepitelial y cáncer anogenital.
Aunque en España, al no ser una enfermedad de declaración obligatoria, no contamos con datos reales, es un hecho constatado por todos los que trabajamos en ETS, el ser la enfermedad más frecuente de transmisión sexual, probablemente en esta mayor prevalencia influya el hecho de ser una infección subclínica en la mayoría de los casos, y el tener un periodo de incubación muy variable, siendo éste de 3 a 4 meses, aunque algunas lesiones aparecen ya a las 6 semanas o hasta 2 años después de la inoculación.
Los VPH pueden infectar cualquier tipo de epitelio escamoso, siendo los demás tejidos relativamente resistentes. Por tanto, la infección más frecuente va a ser en epitelios de extremidades (verrugas vulgares y plantares), pero las infección de mucosas genitales va a ser la responsable de diversas complicaciones como son el carcinoma de cérvix y diversos carcinomas genitales. La importancia de esta infección es que mayoritariamente produce infecciones subclínicas, que requieren diversos procederes diagnósticos para ser descubiertas.
Las lesiones aparecen en zonas que se han traumatizado durante la relación sexual, y pueden ser únicas o múltiples, habitualmente aparecen entre 5 y 15 lesiones con un diámetro de 1 a 10 mm. A veces dan lugar a grandes placas por crecimiento de las diversas lesiones, sobre todo en pacientes inmunosuprimidos y diabéticos. En varones incircuncisos la cavidad prepucial es la más afectada, mientras que en varones circuncindados el cuerpo del pene es la zona más afectada. El escroto, ingles, periné y zona anal, pueden estar afectadas.
En
mujeres, las lesiones afectan labios mayores y menores, clítoris,
meato uretral, periné, zona anal, vestíbulo, introito,
vagina y ectocérvix. La localización anal se asocia en
muchas ocasiones a la práctica de sexo anal, y suelen ser más
frecuentes en varones homosexuales.
El meato urinario se afecta en el
20-25% de los varones y 4-8% de las mujeres.
Los condilomas pueden diferenciarse en
tres grandes grupos:
Acuminados: lesiones en forma de "coliflor",
con proyecciones digitiformes, muy vascularizadas y con distinto grado de
queratinización.
Formas papulosas, habitualmente de color moreno y con características etiológicas e histológicas diferenciadas, suelen estar producidas por VPH-16 y tienen una histología "bowenoide", es la Papulosis bowenoide
Lesiones maculosas, pueden adivinarse por mínimos cambios de color en las mucosas genitales, la presencia de VPH se pone de manifiesto por la aplicación de ácido acético.
Una forma poco habitual es el condiloma gigante de Buschke-Loewenstein, en el que coexisten patrones histológicos de condiloma acuminado junto a otras zonas de epitelioma espinocelular.
Aunque en los niños, en más de la mitad de los casos la aparición de verrugas genitales es por transmisión perinatal o bien por auto o heteroinoculación desde verrugas en manos, no debe olvidarse que también pueden ser la consecuencia de abusos sexuales.
La colposcopia con ácido acético ayuda a identificar las zonas de mucosa probablemente infectadas por VPH. En varones se utiliza una solución de ácido acético al 5%, que es mantenido durante 5 minutos, con la ayuda de una gasa empapada, identificándose con colposcopio o con la ayuda de una potente lupa, las zonas acetoblancas. Esta visualización sirve para practicar una biopsia o para demarcar la zona a tratar. Sin embargo, es una técnica con múltiples falsos positivos, ya que diversos procesos dermatológicos, como liquen plano, psoriasis, eccema o cicatrices traumáticas, pueden aparecer con zonas acetoblancas.
El tratamiento de las Verrugas genitales puede estar condicionado por las preferencias del paciente, los recursos terapéuticos y la experiencia del médico. Los factores que influyen en la decisión terapéutica son: tamaño, morfología, localización y cantidad de Condilomas acuminados, así como la preferencia del paciente, el coste del tratamiento, los efectos adversos y la experiencia del terapeuta. Actualmente, además, se diferencia entre tratamientos aplicados por el paciente y aquellos otros que tienen que ser realizados personalmente por el médico.
La
incidencia de las úlceras genitales varía en los diferentes
países del mundo.
En los países desarrollados, a
diferencia de los países en desarrollo, las úlceras
genitales son menos frecuentes que las enfermedades de transmisión
sexual que cursan con secreciones como la vaginitis y la uretritis.
La presencia de úlceras
genitales ha supuesto un mayor riesgo para contraer la infección
por el VIH, y a su vez la presencia de esta infección ha modificado
la evolución clínica de las enfermedades de transmisión
sexual.
La experiencia personal de los últimos
14 años, demuestra la menor incidencia de ETS ulcerosas en relación
con otras ETS y la alta asociación de éstas con la infección
VIH.
El herpes genital es la causa más
frecuente de úlcera genital, seguida de la sífilis y menos
frecuentemente del chancroide. El linfogranuloma venéreo y el
granuloma inguinal apenas se diagnostican en nuestro medio. Otras etiologías
no relacionadas con ETS, son las traumáticas, el exantema fijo
medicamentoso y otras relacionadas con enfermedades dermatológicas
(Tabla 15).
En aproximadamente un tercio de las úlceras
no se identifica el agente etiológico a pesar de aplicar un
exhaustivo número de pruebas diagnósticas.
El chancroide tiene un periodo de
incubación de 1 a 14 días y las lesiones primarias de LGV se
desarrollan después de 3 a 21 días tras la exposición.
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Tabla 15. Diagnóstico diferencial de úlceras genitales.
Los
datos epidemiológicos son importantes a la hora de establecer la
etiología. El diagnóstico de chancroide, LGV y de sífilis
es más probable si el paciente ha tenido relaciones sexuales con
prostitutas, contacto hombre-hombre o con personas procedentes de países
en vías de desarrollo, especialmente África y Asia. Se
establecerá la sospecha de herpes genital si el paciente refiere un
cuadro de dolor local, aparición de vesículas y síntomas
generalizados de viremia como fiebre, mialgias, artralgias, fotofobia, y
meningismo.
En el caso de úlceras dolorosas
sin existencia de vesículas debe realizarse una cuidadosa historia
de la evolución de las lesiones.
En el caso de herpes genital
recidivante no suelen aparecer linfadenopatías o síntomas
sistémicos.
Algunas características del
examen clínico de las úlceras se resumen en la Tabla 16.
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Tabla 16. Diagnóstico y tratamiento de úlceras genitales de transmisión sexual.
La aparición de linfadenopatías inguinales dolorosas son características de la primoinfección herpética siendo menos dolorosas en el LGV y chancroide y no dolorosas en la sífilis. Estos datos son aproximativos y no permiten un diagnóstico exacto.
La historia y el examen físico pueden ser suficientes para establecer el diagnóstico de herpes genital, no obstante, en ocasiones no es fácil distinguir por la clínica la etiología de la úlcera y es necesario establecer el diagnóstico con la ayuda del laboratorio, por ello la realización de un examen del exudado de la úlcera en el campo oscuro puede ayudar al diagnóstico de lúes primaria, si bien de un 20% a un 50% de los casos resultan negativos, estos resultados se verían artefactados si el paciente hubiese usado antisépticos u otras soluciones tópicas a nivel de la úlcera, restando sensibilidad a esta técnica. La realización de fluorescencia directa a herpes simple y/o cultivo a herpes simple ampliaría la posibilidad de establecer el diagnóstico, si ambos fuesen negativos el cultivo deH.ducreyi se llevaría a cabo.
Además de las úlceras relacionadas con ETS, es necesario tener presente otras etiologías no adquiridas por vía sexual, tales como el exantema fijo medicamentoso, traumatismo local, carcinoma de células escamosas, psoriasis, liquen plano, enfermedad de Bechet, dermatitis herpetiforme, eritema multiforme, pénfigo o penfigoide.
Una historia cuidadosa puede ayudar a establecer el diagnóstico, las úlceras infecciosas tienen un periodo de incubación de días o semanas, las traumáticas son de rápida aparición, de 0 a 24 horas, tras el contacto sexual. La reacción a drogas, como el exantema fijo pueden surgir tras la toma de tetraciclinas, fenoftaleína y barbitúricos, entre otros medicamentos.
Ver
tabla 16 y las secciones anteriores.
En pacientes con chancroide conviene
reevaluar a los enfermos a los 2 ó 3 días del tratamiento
inicial y después semanalmente hasta la resolución de los síntomas.
En el LGV se reexaminará a los
enfermos a las cuatro semanas, confirmando cura clínica y microbiológica.
En lo referente a la actitud frente a
los compañeros sexuales de los pacientes con úlceras
genitales sirven muchos de los principios ya mencionados en las secciones
anteriores. En casos de chancroide conviene revisar a los contactos del último
mes y realizarles estudio de ETS incluyendo cultivo para H. ducreyi
de vagina, uretra y surco bálano prepurcial.
En enfermos con LGV, debe hacerse
cultivo y serología frente a Chlamydia de los contactos
sexuales de los últimos 2 meses.
El chancroide y LGV pueden ocasionar
fibrosis, fístulas y linfadenitis crónica como secuelas.
La sarna y la pediculosis pubis son dos parasitosis, que al transmitirse por contacto íntimo son consideradas de transmisión sexual.
Introducción
La infestación está
producida por el parásito Sarcoptes scabiei. Puede afectar
cualquier parte del cuerpo y la transmisión es directa por contacto
de piel a piel. Es una parasitosis que puede alertar al clínico
sobre la conveniencia de hacer un despistaje de otras ETS, sobre todo
cuando la consulta se realiza después de un viaje a zonas
tropicales (Turismo sexual). No existen datos disponibles sobre su
incidencia en nuestro país, aunque la tardanza en su diagnóstico
facilita la aparición de epidemias domésticas.
Los parásitos depositan sus huevos en el interior de túneles excavados en la piel, dando como resultado el nacimiento de nuevos parásitos que a su vez ponen más huevos. La absorción por los capilares cutáneos de los excrementos de los parásitos produce una reacción de hipersensibilidad, que da lugar al signo cardinal que es el prurito, de predominio nocturno, que puede tardar 4-6 semanas en desarrollarse.
Existen
unos signos dermatológicos como son los surcos que excavan los parásitos
y las " vesículas perladas". Las localizaciones características
incluyen los espacios interdigitales, muñecas y codos. La afectación
en areolas mamarias es característica en mujeres, y la región
genital en varones, donde se aprecian lesiones papulosas o nodulares,
provocadas por el rascado.
En pacientes VIH, puede producirse una
forma particularmente exuberante conocida como "Sarna noruega"
con un número elevadísimo de parásitos y un elevado
riesgo de contagio incluso sin contacto íntimo.
Diagnóstico
La apariencia clínica es
habitualmente típica, pero el diagnóstico puede confundirse
con otros procesos pruriginosos como el eccema. El diagnóstico
puede confirmarse identificando el parásito, que es sacado del
surco con la punta de un bisturí, y observado con el microscopio;
aunque esta técnica requiere pericia y habilidad, y no es necesaria
en muchas ocasiones.
Tratamiento
Los pacientes deben ser advertidos de
no mantener relaciones con sus parejas, hasta que hayan sido curados. En
personas sexualmente activas se recomienda investigar otras ETS.
El
tratamiento recomendado es la crema de Permetrina al 5%, aplicado en todo
el cuerpo desde el cuello para abajo, lavando 8-14 horas más tarde.
Otras alternativas son:
Lindane al 1% en loción (no
puede usarse en embarazadas, niños o personas con extensa
dermatitis) o Malation en loción al 0.5%.
En casos resistentes o aquellos con Sarna noruega, debe usarse Ivermectina a dosis de 200 microgramos / kg precedida de un queratinolítico.
Introducción
Está causada por Pthirus
pubis que se transmite por contacto íntimo. El periodo de
incubación está habitualmente entre 5 días y varias
semanas, aunque algunos parecen que tienen un periodo asintomático
más prolongado. Puede usarse esta infestación como un
indicador de promiscuidad.
Clínica
En adultos se parasita el vello
pubiano, aunque en personas hirsutas la extensión puede hacerse a
todo el vello corporal, aunque raro también se pueden parasitar
cejas y pestañas. Los huevos (liendres) se adhieren al vello. Puede
no haber síntomas o bien prurito por hipersensibilidad a las
picaduras. En superficie interna de muslos pueden detectarse manchas
azuladas (Maculae cerúlea) producidas por las picaduras. El diagnóstico
es clínico por la visualización de los parásitos y de
sus huevos.
Tratamiento
P. pubis desarrolla con
facilidad resistencia a los pediculicidas. Las lociones son más
eficaces que los champús, y deben ser aplicados en todo el cuerpo.
Siempre debe repetirse el tratamiento 3-7 días más tarde.
Permetrina al 1% en crema, lavando 10 minutos mas tarde. Lindane al 1% en
sol o gel, dejar actuar 12 horas, se puede lavar con un champú de
lindane al 1%. Las liendres deben retirarse con pinzas o peines
especiales.
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