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El presente fascículo es la respuesta de los profesionales que lo han elaborado a una solicitud de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. No es exhaustivo ni en los temas elegidos ni en el tratamiento dado a los mismos. Ha tenido una orientación práctica y se ha centrado en aquellos aspectos que afectan más a los pacientes que se ven y tratan en España. El énfasis se ha puesto en aspectos dirigidos al manejo clínico y al tratamiento de los enfermos, dejando a un lado temas tan importantes como la naturaleza de los propios agentes causales, su patogenia y las reacciones del huésped frente a los mismos.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han pasado, sin duda alguna, por épocas y periodos muy distintos pero han conocido a lo largo de la historia de la humanidad momentos más o menos álgidos. Los que creyeron que desaparecerían con los tratamientos antimicrobianos se equivocaron radicalmente y ahí está la epidemia de infección por VIH para encargarse de demostrarlo a todos. La contención y modificación de algunos hábitos sexuales y la información sobre medidas de prevención ejercida por muchos gobiernos durante la epidemia de VIH, ha tenido sin lugar a duda, un papel clave en la reducción importantísima de algunas de estas enfermedades, como es el caso de España. Una vez más se equivocarán aquellos que ahora piensen que muchas de esas enfermedades que hemos visto disminuir muy marcadamente están extinguidas o en vías de extinción. Por el contrario, la cierta relajación de algunas medidas de prevención a que ha podido inducir una falsa sensación de control en la epidemia de VIH ha relajado y está relajando la necesaria cautela y prevención y muy probablemente asistamos a no mucho tardar a la reaparición y al aumento de muchas de las ETS.
Es preciso mantener un control público y sanitario sobre las mismas pero es igualmente necesario que sociedades científicas como la nuestra estimulen y mantengan viva la llama de la formación continuada y el interés por un conjunto de enfermedades que por ser consustanciales con el ser del hombre y de su historia no van a desaparecer más que coyuntural y ocasionalmente de su lado.
Hemos dividido el número en una serie de apartados que van desde la uretritis hasta las enfermedades parasitarias de transmisión sexual e incluimos al final la bibliografía básica que puede ser más útil a las personas que se interesen por este tema o quieran complementar aspectos de lo tratado.
La uretritis es el síndrome más común dentro de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) aunque muestra un claro descenso en las últimas décadas en relación con otras ETS., tanto en España (ver tabla 1) como en otros países desarrollados. Atendiendo a su etiología se clasifican en uretritis gonocócicas y no gonocócicas (UNG), siendo estas últimas las más frecuentes en países desarrollados.
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Tabla 1. ETS en hombres. Años
86-97.
N. gonorrhoeae es responsable en nuestro medio de menos del 25% de todos los episodios de uretritis. Los restantes están causados por C. trachomatis, por Ureaplasma urealyticum y por un número variable de otros potenciales patógenos en los que la asociación causa-efecto con la uretritis está menos aclarada (Tabla 2). La asociación de más de un patógeno como causa de la uretritis es más que anecdótica y la más frecuente de ellas es la asociación de C. trachomatis y N.gonorrhoeae. Un dato significativo es la presencia de T. vaginalis como único agente encontrado hasta en un 4% de las uretritis no gonocócicas. Cuadros de uretritis pueden estar causados por la presencia de condilomas intrauretrales. Pese a todos los intentos diagnósticos, hasta un tercio de los casos de uretritis quedan sin una filiación etiológica clara.
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Tabla 2. Etiología de las uretritis de transmisión sexual en el hombre. Experiencia del H. Ramón y Cajal.
La gonorrea usualmente se desarrolla a los 2 ó 6 días tras la exposición, en tanto que la UNG es variable, desde 1 a 5 semanas. Tanto las uretritis gonocócicas como no gonocócicas producen supuración uretral, disuria y picor. Aunque la presencia de supuración abundante y de aparición brusca es más Hospital Ramón y Cajal sugerente de uretritis gonocócica, los datos clínicos exclusivamente no permiten formular un diagnóstico etiológico con total fiabilidad y no excusan del diagnóstico etiológico.
El diagnóstico de uretritis se establece si al menos se dan dos de los siguientes supuestos:
Los pacientes con síntomas de uretritis, sin secreción uretral visible, deben ser examinados, pidiéndoles que no orinen en las 4-8 horas previas a la toma de muestras. Se obtienen los 5-10 primeros ml de orina y tras centrifugación a 400 rpm se examinan al microscopio de 400 aumentos. La presencia de > de 15 leucocitos polimorfonucleares por campo confirma el diagnóstico de uretritis. Ello es así, muy especialmente si dichos hallazgos no se mantienen en la orina del chorro medio, cuando se supone que las secreciones uretrales han sido eliminadas.
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Los
síntomas de la uretritis gonocócica pueden permanecer hasta
más de 7 días, por ello la uretritis postgonocócica
se suele diagnosticar después de transcurrido este periodo. En el
examen con tinción de Gram la presencia de diplococos Gram
negativos (DGN) intracelulares, establece el diagnóstico de
uretritis gonocócica. La presencia de células inflamatorias
en el exudado uretral en ausencia de diplococos gramnegativos y cultivo
negativo para N. gonorrhoeae establece el diagnóstico de
UNG.
El esquema de aproximación
diagnóstica y terapéutica a pacientes con sospecha de
uretritis se ofrece en el Algoritmo 1.
El éxito del diagnóstico microbiológico de la uretritis gonocócica depende en gran medida de la correcta obtención, transporte y procesamiento de muestras. En cada muestra deben emplearse dos torundas, una para el cultivo y otra para la extensión del exudado uretral para realizar la tinción de Gram. Las muestras para cultivo deberán inocularse en medios selectivos, (Thayer-Martin modificado, Martin-Lewis o New York City) e incubarse de modo inmediato a 35-37ºC durante 72 horas en una atmósfera de 3-10% de CO2 y humedad. Cuando esto no sea posible, es necesario inocular las muestras en medio de transporte. Los de Stuart o Amies, Nash y Krenz son útiles para periodos entre 6 y 12 horas siempre que se eviten las temperaturas extremas. Los que contienen medios nutritivos y dispositivos generadores de CO2 (JEMBEC, BioBag y Gono Pak Systems) son útiles para transportes de más de 12 horas.
Entre un 3-10% de los gonococos son sensibles a las concentraciones de vancomicina (2µg/ml) incluidas en los medios de crecimiento selectivo, por lo que siempre se deben inocular las muestras simultáneamente en placas de agar chocolate suplementado con factores de crecimiento pero sin este antibiótico. Existe también una pequeña proporción de cepas de N. gonorrhoeae denominadas atípicas o deficientes en arginina, hipoxantina y uracilo (AHU auxotipos), caracterizadas por un crecimiento más lento, producción de colonias más pequeñas e identificación bioquímica más difícil.
Las pruebas inmunológicas, como la inmunofluorescencia con anticuerpos monoclonales y la coaglutinación, sólo tienen una utilidad de confirmación complementaria a las de identificación convencional.
Para la detección de C. trachomatis los cultivos celulares tradicionalmente más empleados son los de células McCoy y Hela 229, y más recientemente BGMK. Entre los tratamientos más usados figura el DEAE dextrano y la cicloheximida. Esta técnica de cultivo conocida como "shell vial" optimiza sus resultados cuando las inoculaciones se someten a fuerzas centrífugas de 2.500-3000x g a 35-37ºC durante una hora. Las inclusiones citoplasmáticas se pueden ver a las 48 ó 72 horas de incubación. Para ello se recurre a teñir las preparaciones con lugol y Giemsa o mediante anticuerpos monoclonales marcados con fluoresceína.
Dado que la especificidad del cultivo es del 100%, durante mucho tiempo se ha considerado como técnica de referencia y así sigue siendo por requerimiento legal en análisis de casos de abusos sexuales. Sin embargo, su sensibilidad puede ser menor que la de otras técnicas. Entre éstas destacan la inmunofluorescencia directa, técnicas inmunoenzimáticas, las de hibridación y las de amplificación de DNA. Para la evaluación de las nuevas técnicas se admite una referencia al "expanded standard" que resulta de la combinación de un test de cultivo y otro indirecto.
La visión directa mediante anticuerpos monoclonales fluoresceinados tiene el mismo requerimiento que el cultivo en cuanto a la toma de muestras. Ésta debe hacerse raspando la pared uretral suficientemente para obtener células epiteliales. El examen requiere personal muy entrenado. La sensibilidad es notablemente inferior a la que resulta de las tomas endocervicales. Se recomienda sólo para confirmar resultados positivos de otros tests que no sean de cultivos.
Los métodos inmunoenzimáticos van dirigidos o bien a la detección del antígeno de grupo, el liposacárido termoestable (Clamydiazyme, IDEIA) o el antígeno MOMP (Microtrack). En los últimos años ha habido un considerable interés en su uso con muestras de orina.
Las técnicas moleculares se basan en la utilización de sondas de DNA específicas marcadas con moléculas quimiolucentes. Estas sondas son complementarias de una secuencia específica del RNA ribosómico de C. trachomatis. Permiten la detección en orina.
El desarrollo de las técnicas basadas en la amplificación de ácidos nucleicos ha sido un importante avance en el diagnóstico de la infección clamidial. Debido a que la amplificación es extremadamente sensible (capaz de detectar una sola copia genómica) y altamente específica, ofrece la posibilidad de ser aplicada a técnicas no invasivas, pudiéndose aplicar en poblaciones que por ser asintomáticas, no sería posible abordar de otra manera. La técnica de ampliación más conocida es la PCR. Amplicor es el primer test PCR comercial autorizado por la FDA para la detección de C. trachomatis y desde su aparición en 1993 ha sido relativamente bien evaluado. Los primeros van dirigidos al DNA del plásmido críptico especifico de la C. trachomatis. Se ha comparado con fines de especificidad con otra PCR no comercializada dirigida contra MOMP. Otra técnica aprobada por la FDA en 1995 es la LCR. Utiliza 4 oligonucleótidos sintéticos (dos para cada cadena de DNA) que dirigen a dianas específicas también del plásmido críptico. Interviene una ligasa que une los fragmentos sintetizados. Recientemente un estudio multicéntrico usando un método totalmente automatizado (COBAS AMPLICOR PCR) ha dado unos resultados de alta sensibilidad y especificidad, igual en orinas como en muestras urogenitales y tanto en el varón como en la mujer.
Por último, habría que hacer referencia a una serie de técnicas para diagnóstico rápido (Clearview,Testpak, Surcell), de tipo cromatográfico sobre soportes individualizados cuyos resultados de estabilidad, especificidad y sensibilidad han sido poco satisfactorios, igualmente las técnicas serológicas, aunque para algunos autores resultan favorables, en general son poco útiles en el diagnóstico de la uretritis por clamidia, quizás debido a su baja antigenemia deC. trachomatis y a la poca oportunidad de presentación ante el sistema inmunológico cuando la infección se restringe a las células del epitelio uretral. Además las reacciones cruzadas con C. pneumoniae, muy prevalente, dificultan la valoración de los hallazgos.
El principal problema para establecer la infección uretral por U. urealyticum estriba en su frecuente aislamiento del tracto urogenital inferior de los individuos asintomáticos sexualmente activos (tasas de colonización de 5-20%). Por ello, los criterios del diagnóstico microbiológico se basan en la cuantificación de los aislamientos en las muestras (para diferenciar entre colonización e infección) y en la presencia de indicadores citológicos.
Se consideran significativos los recuentos de U. urealyticum >104 ucc/ml en la secreción uretral y >103 ucc/ml en el sedimento del primer chorro de orina.
La cuantificación del microorganismo se realiza mediante la inoculación de las muestras en caldo de urea con realización de diluciones seriadas y expresión del título de crecimiento alcanzado en unidades cambiadoras de color/ml (ucc/ml). En la actualidad disponemos de equipos comerciales que permiten el cultivo de ureaplasmas en medios bifásicos (Mycotrim) o en tiras con pocillos que contienen los substratos liofilizados (Sanofi Diagnostics Pasteur, bioMérieux, International Mycoplasma) y que permiten la cuantificación y la determinación de la sensibilidad de los aislados.
Debe
iniciarse lo antes posible después del diagnóstico, la dosis
única es un importante avance para comprobar la realización
correcta del tratamiento, recibiendo la medicación el paciente en
presencia del médico.
Los regímenes recomendados en
pacientes con sospecha o confirmación de uretritis no gonocócica
se resumen en la Tabla 3.
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Tabla 3. Tratamiento de la uretritis no gonocócica. (uno de los siguientes regímenes en el orden de elección en que aparecen)
En el caso de sospecha de uretritis gonocócica los tratamientos de elección se recogen en la tabla 4.
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Tabla 4. Tratamiento de la uretritis gonocócica.
En
la uretritis recurrente o persistente, debe volver a tratarse con el régimen
inicial, si no se realizó correctamente el primer tratamiento o si
los pacientes se expusieron al contacto con el compañero sexual no
tratado.
En
recurrencias no bien explicadas está indicado, la realización
del examen en fresco y el cultivo del exudado uretral para descartar T.
vaginalis. En caso de prueba o sospecha el tratamiento debe incluir
Metronidazol (2 g orales en dosis única) más eritromicina
base (500 mg orales 4 veces al día durante 7 días) o
etilsuccinato de eritromicina (800 mg orales 4 veces al día durante
7 días).
Si
los resultados fuesen negativos el paciente debe ser estudiado por un urólogo.
En
enfermos con uretritis es preciso examinar a todos los contactos sexuales
que tuvo durante los 60 días previos. Las parejas habituales deben
realizar el mismo régimen que el usado en el paciente siempre que
no esté contraindicado por gestación o alergia a fármacos.
En contactos casuales es preciso
individualizar el tratamiento dependiendo del examen clínico, los
datos epidemiológicos y los datos obtenidos en el laboratorio. En
el caso de hombres heterosexuales en los que no se objetiva la causa de la
uretritis deben buscarse con particular interés la presencia de T.
vaginalis en el examen vaginal de sus compañeras sexuales.
No deben prescribirse tratamiento a los
contactos que no han sido previamente examinados.
Su nombre se debe al pastor Syphilus del poema que escribió el médico y filósofo Frascatoro (1483- 1553), en el que el dios Apolo le castiga con padecer esta enfermedad; también es conocida como lúes, que significa epidemia. A principios del siglo XX fue una causa importante de enfermedad neurológica y cardiaca en USA pero con la introducción en los años cuarenta del siglo pasado de la terapia con penicilina su incidencia bajó de forma espectacular. Sin embargo, desde principios de los ochenta se ha observado un resurgimiento mundial de la infección. El aumento se ha achacado a la infección VIH, el cambio en las prácticas sexuales y a la introducción de la cocaínacrack. Sin embargo, aunque la sífilis puede ser prontamente prevenida y efectivamente tratada, persiste como un importante problema de salud.
La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por la espiroqueta Treponema pallidum, que en la mayoría de los casos se adquiere por contacto sexual directo con una persona en el estadio primario de la enfermedad. Se transmite durante el estadio primario, secundario y de latencia, pero no durante el periodo de sífilis tardía. La contagiosidad decrece a partir de los dos primeros años de tener la infección. El periodo secundario es el más contagioso ya que existe una gran variedad y cantidad de lesiones con capacidad de contagiar.
El riesgo de adquirir sífilis de una persona infectada, varía entre el 10 y 60%. Como regla general un tercio de personas con una exposición a sífilis precoz llegan a infectarse influyendo diversos factores en la transmisión de la infección, como: número de exposiciones, modalidad de actividad sexual, morfología y distribución de las lesiones en la pareja afectada. Para el contagio de la sífilis es imprescindible una puerta de entrada por donde T. pallidum penetre hasta los queratinocitos de la capa basal, donde se multiplica y alcanza los vasos sanguíneos o bien penetre hasta la dermis y alcanze los vasos sanguíneos. En raras ocasiones el treponema puede ser inyectado directamente en el torrente circulatorio, bien por transfusiones o por uso de jeringuillas contaminadas.
La particular preferencia de los treponemas por los tejidos ricos en mucopolisácaridos hace que inicialmente se acantonen en la membrana basal de la epidermis y de los pequeños vasos sanguíneos dérmicos y en las células endoteliales, donde algunos permanecen y se multiplican "in situ"; otros pasan a la corriente linfática para vehicularse por vía linfática a los ganglios linfáticos regionales y comenzar la fase inmunológica; y otros se incorporan a la corriente sanguínea, alcanzando diversos órganos.
La
imagen histológica de las lesiones producidas por T. pallidum
en su diseminación es la de una vasculitis, el infiltrado es
característicamente de plasmocitos, que es la célula típica
de cualquier imagen histológica sifilítica.
La inmunidad celular inicial del
chancro permite la activación de linfocitos, histiocitos, células
plasmáticas, etc. y por tanto la destrucción y limpieza de
los treponemas, con la consiguiente cicatrización. Por el
contrario, los treponemas que ya se han diseminado y acantonado en nidos
sistémicos estimulan la inmunidad humoral, y celular. Esta última
sería responsable de los granulomas y de las recidivas locales de
la sífilis terciaria. La antigua sífilis maligna y la actual
de las inmunodeficiencias no son mas que la consecuencia de la inhibición
de la respuesta inmunocelular, lo que permite la aparición de
formas clínicas floridas y atípicas. VIII
Diagnóstico
clínico
La sífilis se caracteriza por
diversos estadios clínicos de los que comentaremos algunos
aspectos.
La sífilis primaria se define
por la presencia de una lesión solitaria, e indolora: el chancro,
aparecido en el sitio de inoculación unas tres semanas más
tarde de la exposición (9 a 90 días); en el hombre el
chancro aparece habitualmente en el pene, y en la mujer en labios mayores,
aunque un 5% de todos los chancros tienen una localización
extragenital. El chancro típico tiene una consistencia indurada, la
base es limpia, no purulenta, y presenta una exudación
amarillo-grisácea. Las presentaciones atípicas pueden
incluir úlceras blandas o bien otras con fondo purulento. Los
chancros pueden acompañarse de adenopatías bilaterales,
indoloras que aparecen en el lugar de drenaje. En varones homosexuales
pueden aparecer chancros anorectales, que en ocasiones tienen una
presentación similar a una fisura anal, con dolor y hemorragia tras
la defecación, la diferencia con la fisura anal es la presencia de
inflamación y de adenopatías inguinales bilaterales.
Las manifestaciones clínicas de la sífilis primaria duran de 10 a 14 días. Aproximadamente el 50% de los pacientes con sífilis no tratadas desarrollan sífilis secundaria y la otra mitad evolucionan a sífilis latente.
La variedad de lesiones que pueden presentarse durante el periodo secundario le ha dado a la sífilis el apelativo de la "gran simuladora". Esta fase comienza a las 6-8 semanas después de la aparición de la lesión primaria, y entre el 18-32% de los pacientes desarrollan lesiones secundarias incluso cuando aún no ha curado el chancro, en el estadio primario. Se suelen acompañar de fiebre, mal estado general, rinorrea, faringitis, mialgias, cefaleas y linfadenopatías generalizadas. La piel es el órgano más afectado en este periodo. El 80% de los pacientes desarrollan lesiones en piel o en mucosas. La primera manifestación cutánea es la aparición de un exantema, no pruriginoso, de lesiones maculosas, habitualmente localizadas en tronco, extendiéndose por hombros y extremidades; también se afectan palmas, plantas y cara. Este exantema es transitorio y dura unas dos semanas. El exantema papuloso o máculopapuloso es el signo mas característico de la sífilis secunadaria y es muy sugerente la presencia de un collarete de descamación periférica en las lesiones. El exantema tiene predilección por palmas y plantas y en estas localizaciones las lesiones pueden ser indurados ("clavos sifilíticos"). La duración del exantema puede ser de varias semanas hasta un año, cuando no se trata. Más de un quinto de los pacientes sufren un empeoramiento transitorio antes de la resolución del cuadro. Erupciones papulosas y pustulosas pueden también ocurrir durante el periodo secundario. La afectación papulosa del cuero cabelludo puede dar lugar a alopecia en placas. Si las pápulas se desarrollan en regiones intertriginosas se conocen como "condilomas planos" o "condilomata lata". Estas lesiones son hipertróficas y granulomatosas, frecuentemente con superficie erosionada con elevada presencia de espiroquetas y alta contagiosidad.
Cuando
las lesiones máculopapulosas afectan las membranas mucosas, se
denominan placas mucosas, que consisten en lesiones ovales con bordes
elevados, erosión central, y rodeadas de un borde de descamación.
En estas fases no es rara la afección visceral.
Sin tratamiento, y después de 2
a 12 semanas, la sífilis secundaria se resuelve espontáneamente
y entra en el periodo de latencia que se caracteriza por la ausencia de
manifestaciones clínicas evidentes pero con datos serológicos
de infección. La mayoría puede persistir asintomática
de por vida, aunque Treponema pallidum siga multiplicándose. Si no
se trata la fase latente, un tercio de pacientes progresa a sífilis
tardía sintomática (Terciaria).
La sífilis terciaria está caracterizada por la aparición de lesiones localizadas, destructivas y granulomatosas en uno o mas órganos y puede aparecer muchos años después de la infección inicial. Este estadio se presenta como sífilis mucocutánea, ósea, visceral o neural, y puede aparecer de forma única o en combinación, como mucocutánea y ósea, o bien como afección cardiaca y neurosífilis. Las lesiones cutáneas se suelen presentar agrupadas, curando con cicatriz. Las lesiones gomosas, son las características de este periodo; son indoloras, destructivas y granulomatosas, asentando en el tejido subcutáneo y se ulceran con un exudado caseoso, dejando al curar cicatrices retráctiles.
La sífilis congénita es un importante problema de salud en países donde las madres no reciben cuidados prenatales. Aparece cuando, en una mujer no tratada, las espiroquetas atraviesan la placenta e infectan al feto en desarrollo. El riesgo de infección fetal decrece después de los estadios primario y secundario de la infección. Las manifestaciones mucocutáneas se ven en el 15-60% de los niños con sífilis congénita e incluyen molares con muescas e incisión central (diente de Hutchinson), rinorrea persistente, frecuentemente sanguinolenta, nariz en silla de montar, máculas, placas, lesiones descamativas y ampollas.
Diagnóstico
de laboratorio
Existen dos posibilidades para
establecer el diagnóstico de la infección: los métodos
directos o los métodos indirectos (7, 10, 11).
1.
Diagnóstico directo
1.1. Examen con microscopio de
campo oscuro
Es la prueba reina para el diagnóstico
de sífilis primaria, ya que el cultivo de T. pallidum de
forma habitual no es factible en el momento presente. El examen en campo
oscuro se realiza con una gota de exudación del chancro que se
observa en el microscopio de campo oscuro o de contraste de fases.
Habitualmente hay que "fracturar" el chancro (comprimirlo entre
dos dedos) para que aparezca un trasudado rico en espiroquetas que se
impacta sobre un porta. Los treponemas aparecen brillantes y móviles.
Esta prueba no tiene fiabilidad para chancros de boca, pues se confunden
con treponemas saprofitos de la cavidad oral. La fiabilidad de la prueba
es muy alta, cuando se utiliza el equipo adecuado y un técnico
experto, pudiéndose detectar T. pallidum en tasas tan altas
como el 85-92%. Falsos negativos pueden ocurrir cuando los pacientes se
han aplicado tópicamente cremas con antibióticos o han
ingerido antibióticos sistémicos.
1.3.
Técnicas de detección genómica con método de
la Reacción de la polimerasa en cadena (PCR)
Se han realizado amplificando distintos
segmentos y tienen un potencial claro tanto como pruebas diagnósticas
como para identificar a animales en modelos experimentales. La positividad
de una PCR no siempre indica la presencia de una enfermedad activa.
2.
Diagnóstico indirecto
Es el más habitual y se basa en
la detección de anticuerpos en el suero del paciente. Estos
anticuerpos pueden ser inespecíficos (reaginas) o bien específicos.
2.1.
Anticuerpos inespecíficos
Son pruebas de alta sensibilidad pero
de baja especificidad que se utilizan fundamentalmente en el despistaje de
enfermos con sífilis y en su seguimiento tras el tratamiento.
Detectan la presencia de reaginas utilizando como antígeno la
cardiolipina,y se pueden realizar cualitativa y cuantitativamente. Las más
comunes son el R.P.R. (Rapid Plasma Reagin) y el V.D.R.L. (Venereal
Disease Research Laboratory) que pueden hacerse positivas incluso tras 4 a
7 días tras la aparición del chancro y son prácticamente
siempre positivas en pacientes con sífilis secundaria. Se usan no sólo
para el muestreo de grandes poblaciones sino también para el
control de la terapéutica ya que los títulos iniciales se
reducen a los 6-12 meses después de un tratamiento eficaz, llegando
a ser indetectables varios años después. Las causas de
falsos positivos con pruebas no treponémicas son diversas e
incluyen a enfermos con colagenosis, edad avanzada, uso de drogas por vía
parenteral, enfermedad crónica hepática, infecciones crónicas
graves (T.B.C., V.I.H.) y con infecciones agudas (V.H.S.). Por tanto,
estas pruebas no confirman la presencia de infección.
2.2.
Pruebas específicas
Las pruebas treponémicas o específicas,
tales como el FTA-ABS (Fluorescent Treponemal-Antibody Absorption), son métodos
que utilizan como antígeno T. pallidum liofilizados.
La
sensibilidad de estas pruebas varía en los distintos estadios
evolutivos. En general, en la sífilis precoz, el FTA-ABS es la
primera en positivizarse, seguida de las pruebas reagínicas. En la
sífilis secundaria, todas las pruebas serológicas son
fuertemente positivas. En los periodos de latencia, las pruebas inespecíficas
son negativas, y las específicas positivas, en porcentajes del 80
al 100%, según la reacción utilizada. En la sífilis
terciaria las pruebas inespecíficas son positivas en el 70% y las
específicas en el 80-100%.
El FTA-ABS puede dar falsos positivos
en los sueros con globulinas anormales, factores antinucleares, factor
reumatoide, herpes genital, drogadicción, embarazo y diabetes.
El
TPHA (Treponema Pallidum Haemogglutination Assay), emplea como antígeno
hematíes de carnero recubiertos y sensibilizados por un extracto de
T. pallidum que se aglutinan en presencia de suero problema, si
este contiene anticuerpos específicos. Parece ser tan específico
como el FTA-ABS, pero se han demostrado falsos positivos en casos de
lepra, pian embarazo, diabetes y en población sana.
La microaglutinacion de T. pallidum
y la prueba de inmovilización del T. pallidum son usadas
para confirmar el diagnóstico. El VDRL del LCR ayuda a diagnosticar
la enfermedad del SNC.
Consideraciones diagnósticas:
Los títulos de anticuerpos de las pruebas no treponémicas
suelen correlacionarse con la actividad de la enfermedad y por ello los
resultados se establecen de forma cuantitativa. Es necesario un cambio cuádruple
del título (de 1:16 a 1:4, ó de 1:8 a 1:32) para demostrar
una diferencia sustancial entre los resultados de dos pruebas no treponémicas,
según la misma prueba serológica. Un paciente con una prueba
treponémica reactiva, suele presentar esa positividad toda la vida
independiente del tratamiento o la actividad de la enfermedad (aunque
entre un 15-25% de los pacientes tratados durante el periodo primario
pueden negativizarse a los 2-3 años del tratamiento).
Reacción
en cadena de la polimerasa
Esta técnica tiene una alta
sensibilidad y detecta los patógenos incluso antes de que haya
producción de anticuerpos; sin embargo tiene como inconveniente la
falta de especificidad, ya que detecta tanto a T. pallidum como a
T. pertenue. A su vez es una técnica de costo elevado y que
precisa equipamientos sofisticados. La PCR es especialmente útil en
el diagnóstico de las infecciones del SNC.
La penicilina G por vía parenteral es el fármaco de elección para el tratamiento de la sífilis en todos sus estadios. El tipo de penicilina (benzatina, procaína, cristalina acuosa) la dosis y la duración del tratamiento dependen del estadio y las manifestaciones clínicas de la enfermedad.
Clásicamente
en España la mayoría de los centros de ETS siguen las pautas
terapéuticas de los C.D.C., ya que otras normas imperantes en
Europa y originarias del Reino Unido tienen el gran inconveniente de no
realizar tratamientos inmediato ("minuto"), así como un
mayor costo económico.
La penicilina G por vía
parenteral es el único tratamiento con eficacia probada para la
neurosífilis o la sífilis durante el embarazo. Los pacientes
con neurosífilis y las mujeres embarazadas que refieren alergia a
la penicilina deben tratarse casi siempre con penicilina después de
realizar una desensibilización, si es necesario.
La reacción de Jarisch-Herxheimer es una reacción febril aguda, acompañada de cefaleas, mialgias y otros síntomas, que puede presentarse en las 24 horas posteriores a cualquier tratamiento para la sífilis; esta reacción es frecuente en sífilis precoz y debe advertirse a los pacientes sobre la posibilidad de padecerla. No existen medidas adecuadas para prevenirla. Esta reacción puede desencadenar un parto prematuro u ocasionar distrés fetal en las mujeres embarazadas. El temor a estos efectos no deberá impedir o demorar el tratamiento.
Las pautas terapéuticas se resumen a continuación.
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Tabla 5. Tratamiento de la sífilis primaria y secundaria.
Consideraciones terapéuticas: A todo paciente con sífilis debe excluírsele la coinfección con VIH. En caso de tener inicialmente una prueba negativa, debe repetirse pasados tres meses.
La invasión de LCR por T. pallidum es frecuente en pacientes con sífilis primaria o secundaria, sin embargo pocos pacientes desarrollan neurosífilis con los esquemas escritos anteriormente; a no ser que estén presentes signos o síntomas clínicos de afección neurológica (manifestaciones auditivas, afectación de pares craneales, meníngeas u oftálmicas). No se considera precisa la realización de una punción lumbar sistemáticamente como parte de la evaluación de pacientes con sífilis primaria o secundaria.
Seguimiento: Aunque puede producirse el fracaso terapéutico con cualquiera de estas pautas, no existe ningún criterio para evaluar la curación o fracaso. Los títulos de las pruebas serológicas pueden disminuir más lentamente en pacientes con sífilis previa. Se repetirá la exploración clínica y serológica a los 3 y 6 meses.
En caso de pacientes con signos o síntomas que persisten o recidivan, o bien presentan un aumento cuádruple en el título de las pruebas no treponémicas, en comparación con el título basal o el anterior, puede considerarse que presentan una reinfección o bien un fracaso terapéutico. Estos pacientes deben ser tratados de nuevo después de una evaluación serológica de infección VIH; así mismo serán evaluados para infección VIH todos aquellos pacientes que en tres meses no presentan una disminución cuádruple de la serología no treponémica. En los casos de fracaso terapéutico la mayoría de los autores recomiendan una inyección semanal de penicilina G benzatina 2.4 millones, durante tres semanas.
Alergia a la penicilina: Los pacientes alérgicos a penicilina serán tratados con las pautas alternativas que aparecen en la Tabla 5, con la excepción de las embarazadas. Aunque se dispone de menos experiencia con Doxiciclina, es probable que con ésta se consiga mejor cumplimiento que con otras tetraciclinas.
La eritromicina es menos eficaz que otros antibióticos recomendados. Los datos disponibles sobre Ceftriaxona son escasos y está por establecer la dosis óptima y la duración del tratamiento.
En embarazadas con alergia a penicilina, los CDC recomienda desensibilizarlas y tratarlas con Penicilina G benzatina 2.4 millones I.M.; sin embargo, la normativa inglesa recomienda, de forma a nuestro juicio más adecuada, tratar a las madres con eritromicina 500 mg vía oral, cuatro veces al día durante 14 días, y con posterioridad al parto retratamiento con Doxiciclina 100 mg vía oral dos veces al día durante 14 días, y al niño como una sífilis congénita.
La sífilis latente debe tratarse de acuerdo a las pautas de la Tabla 6.
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Tabla 6. Tratamiento de la sífilis latente.
Los enfermos que presentan sífilis latente y que han adquirido la sífilis durante el año anterior se clasifican como portadores de sífilis latente precoz. Se puede establecer si los pacientes han adquirido la sífilis en el curso del año anterior en base a una seroconversión documentada, un aumento de cuatro veces o más en el título de anticuerpos de una prueba serológica no treponémica, antecedentes de sífilis primaria o secundaria o si han tenido una pareja con sífilis primaria, secundaria o latente, con evolución documentada de menos de un año. Casi todos los otros pacientes presentan sífilis latente de evolución desconocida y se tratarán como si presentaran sífilis latente tardía.
El tratamiento de la sífilis latente está encaminado a prevenir la aparición y progresión de complicaciones tardías. Aunque la experiencia clínica respalda la creencia en la eficacia de la penicilina para alcanzar estos objetivos, se dispone de datos limitados para orientar la elección de pautas específicas. Hay muy pocos datos que apoyen el uso de tratamientos sin penicilina.
Consideraciones terapéuticas: Todos los pacientes con sífilis tardía se someterán a una evaluación para detectar signos de enfermedad terciaria. Los pacientes con uno de los criterios indicados a continuación se someterán a un estudio del LCR antes del tratamiento:
Las pruebas serológicas no treponémicas de seguimiento deben realizarse a los 6 y 12 meses. Si los títulos aumentan al cuádruple o si un título inicialmente elevado (mayor o igual a 1:32) no disminuye al menos a un nivel cuatro veces menor en un plazo de 12-24 meses, o si el paciente presenta signos o síntomas atribuibles a la sífilis, se evaluará al paciente respecto a la presencia de neurosífilis y se repetirá el tratamiento de forma apropiada.
Alergia a penicilina: En los pacientes con sífilis latente o que presenten alergia a la penicilina, debe realizarse un tratamiento sin penicilina cuando se haya descartado una neurosífilis por estudio de LCR. Las pacientes alérgicas y no embarazadas se tratarán con las pautas siguientes.
La sífilis tardía debe hacerse con arreglo a las pautas que aparecen en la tabla 7. Se exceptúan los pacientes con neurosífilis. Aquellos con gomas o sífilis cardiovascular deben ser tratados con:
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Tabla 7. Tratamiento de la sífilis tardía.
Seguimiento:
Se dispone de muy pocos datos sobre el seguimiento de pacientes con sífilis
tardía. La respuesta clínica depende en parte de la
naturaleza de las lesiones.
Alergia a la penicilina: Según
las pautas empleadas en sífilis latente tardía. El
tratamiento de la neurosífilis se resume en la Tabla 8.
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Tabla 8. Tratamiento de la neurosífilis.
La
afectación del S.N.C. puede producirse durante cualquiera de los
estadios de la sífilis. Un paciente sifilítico con signos clínicos
de afección neurológica justifica un estudio de LCR. Aunque
cinco décadas de experiencia han confirmado la eficacia de la
penicilina, no existen muchos estudios que confirmen la mejor elección.
La afectación ocular sifilítica
se asocia frecuentemente a neurosífilis y los pacientes con esta
enfermedad deben ser tratados de acuerdo con las recomendaciones para el
tratamiento de la misma.
Algunos autores recomiendan después de los tratamientos con penicilina, completar con Penicilina G benzatina 2.4 millones al día I.M., hasta alcanzar la duración del tratamiento en la sífilis latente tardía.
Seguimiento:
Si el recuento celular en LCR no ha disminuido a los 6 meses o el LCR no
es completamente normal a los 2 años, debe realizarse un nuevo
tratamiento.
Alergia a la penicilina: Al no existir
alternativa para el tratamiento sin penicilina de la neurosífilis,
debe hacerse desensibilización a la penicilina en alérgicos
con neurosífilis.
Sífilis
en pacientes infectados por VIH
En la mayoría de las ocasiones
las pruebas serológicas de sífilis en pacientes VIH
positivos son idénticas a las esperadas en población sin
dicha infección. No obstante, han sido descritas respuestas serológicas
inhabituales consistentes en la presencia de títulos de anticuerpos
anormalmente elevados o en la existencia de falsos positivos o falsos
negativos.
Cuando los hallazgos clínicos
sugieren la existencia de sífilis, pero las pruebas serológicas
no son reactivas o dan resultados confusos, puede ser útil llevar a
cabo pruebas alternativas como biopsia de la lesión, estudio en
campo oscuro o tinción de anticuerpos mediante fluorescencia
directa del material lesional.
La neurosífilis debe incluirse
en el diagnóstico diferencial de la enfermedad neurológica
en los pacientes infectados por VIH.
Los informes de casos publicados y la opinión de los expertos sugieren que los pacientes infectados por VIH con sífilis precoz presentan mayor riesgo de complicaciones neurológicas y tasas superiores de fracasos terapéuticos con las pautas actualmente recomendadas.
Sífilis primaria y secundaria en pacientes infectados por VIH:
Penicilina G benzatina 2.4 millones. I.M. Algunos expertos sugieren el tratamiento con varias dosis de Penicilina G benzatina, o bien el suplementar con otros antibióticos.
Consideraciones terapéuticas: Los pacientes con sífilis primaria y secundaria infectados por VIH frecuentemente presentan alteraciones en LCR, pero estas anomalías tienen una significación pronóstica desconocida. La mayoría de pacientes infectados por VIH responden correctamente al tratamiento con Penicilina, sin embargo algunos autores recomiendan el estudio del LCR, anterior y posterior al tratamiento.
Seguimiento:
Los pacientes deben evaluarse clínica y serológicamente para
detectar el posible fracaso del tratamiento al cabo de 1 mes y a los 2, 3,
6, 9 y 12 meses después del tratamiento. Aunque el beneficio no está
demostrado, algunos expertos recomiendan hacer un estudio del LCR a los 6
meses de acabar el tratamiento.
Los fracasos terapéuticos se
recomienda tratarlos con 7.2 millones de Penicilina G benzatina, en
inyección semanal durante tres semanas.
Alergia a penicilina: Deben ser
desensibilizados y posteriormente tratados con Penicilina.
En enfermos VIH positivos con sífilis
latente debe estudiarse sistemáticamente el LCR. Si el LCR es
normal, se tratarán con Penicilina G benzatina 7.2 millones, en
forma de tres dosis semanales de 2.4 millones.
La
sífilis durante el embarazo
Todas las mujeres al comienzo del
embarazo deben ser sometidas a pruebas serológicas para la sífilis.
En las comunidades y poblaciones con una prevalencia elevada de sífilis
o en pacientes de alto riesgo, debe repetirse la prueba serológica
durante el tercer trimestre y, de nuevo, en el momento del parto. A
cualquier mujer que tenga un aborto de más de 20 semanas debe excluírsele
la presencia de sífilis.
La penicilina es eficaz para prevenir
la transmisión al feto. La pauta terapéutica es la misma que
la de la mujer no embarazada
Consideraciones
terapéuticas: Las mujeres que reciban tratamiento para la sífilis
durante la segunda mitad del embarazo presentan un riesgo de parto
prematuro o sufrimiento fetal, o de ambas cosas, si el tratamiento
desencadena una reacción Jarisch-Herxheimer.
Alergia a la penicilina: No existe
alternativa demostrada a la penicilina y lo recomendable es realizar la
desensibilización. La administración de tetraciclinas y
doxiciclina está contraindicada en el embarazo y con respecto a
eritromicina no puede asegurase que cure la sífilis de un feto
infectado.
Sífilis congénita Los lactantes se evaluaran para determinar la presencia o ausencia de sífilis congénita si sus madres tienen o han tenido sífilis y cumplan los criterios siguientes:
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Tabla 9. Indicaciones de evaluar lactantes para excluir sífilis congénita
Ningún
lactante debe abandonar el hospital sin que se haya comprobado el estado
serológico de la madre al menos una vez durante el embarazo.
La tabla 10 recoge los criterios que
deben guiar la evaluación de los lactantes para descartar la
presencia de sífilis congénita.
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Tabla 10. Criterios de evaluación de lactantes para excluir sífilis congénita.
Pauta
recomendada
Penicilina G cristalina acuosa a dosis
de 100.000 - 150.000 unidades/ kg / día (administrada en forma de
50.000 unidades/ kg. I.V. cada 12 horas durante los 7 primeros días
de vida y posteriormente cada 8 horas) durante un periodo de 10-14 días,
o Penicilina G procaína, a dosis de 50.000 unidades, kg I.M.
diarias, durante un periodo de 10 a 14 días.
El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por virus Herpes simplex (VHS). Generalmente es causado por VHS tipo 2, pero aumenta la frecuencia de herpes genital causado por VHS tipo 1. Es una de las ETS más frecuentes en todo el mundo y, aunque en muchos casos puede ser una enfermedad subclínica o con síntomas leves, las complicaciones pueden ser graves, además de ser un importante facilitador de la transmisión sexual del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
La seroprevalencia de la infección por VHS-2 en los países occidentales ha aumentado mucho las últimas décadas, situándose alrededor del 20% de la población general. Es casi nula antes de los 15 años, en cuyo caso debe sospecharse abuso sexual, y alcanza la máxima incidencia a partir de los 40 años. Entre los factores de riesgo independientes se incluyen la promiscuidad sexual, la edad, el sexo femenino, las malas condiciones socioeconómicas y la infección por VIH.
La infección primaria tiene un período de incubación de dos a doce días, con una media de cuatro días, seguido de pródromos como quemazón, dolor y eritema. Después aparecen múltiples vesículas dolorosas que se ulceran en el pene, región perineal o perianal, vulva, vagina o cérvix, a veces con linfadenopatía inguinal. Espontáneamente se forma una costra y la úlcera cura completamente a los 14 a 21 días. A menudo las alteraciones locales se acompañan de síntomas sistémicos, con fiebre, cefalea, mal estado general, mialgias y dolor abdominal.
Aunque los síntomas y las lesiones cutáneas desaparecen, la infección herpética persiste. El ADN viral queda latente en las neuronas de los ganglios sacros y ni la inmunidad ni ninguno de los tratamientos actualmente disponibles puede erradicar al virus latente. Episódicamente el virus suele reactivarse, ocasionando una enfermedad recurrente. Habitualmente las recidivas o recurrencias son menos graves que la infección primaria, con escasos o nulos síntomas sistémicos y alteraciones cutáneas menos sintomáticas y que curan espontáneamente en cinco a diez días.
El 80-90% de personas con evidencia serológica de infección por VHS-2 desconocen haber presentado herpes genital. Muchos no han presentado nunca síntomas y en otros casos los síntomas han sido leves o atípicos y no han requerido asistencia médica o no se han diagnosticado.
La gran mayoría de personas seropositivas eliminan episódicamente durante años partículas virales a través del tracto genital, siendo potenciales transmisores de la enfermedad incluso en ausencia de lesiones cutáneas.
Al atender a un paciente con herpes genital es muy importante no limitarse a paliar los síntomas, sino que es preciso un abordaje integral de la enfermedad. En la primera visita, sobretodo si se trata de una infección primaria, el paciente suele estar muy preocupado por los importantes síntomas que presenta y por el hecho de descubrir que está afecto de una ETS. En este caso es prioritario paliar los síntomas, sin embargo ya aquí y más a fondo en posteriores visitas, es necesario explicarle adecuadamente la naturaleza crónica y recurrente de la enfermedad así como las medidas a tomar para evitar su transmisión.
El diagnóstico de herpes genital puede ser tan evidente desde el punto de vista clínico en algunas ocasione que no se hacen precisas técnicas de confirmación diagnóstica. El diagnóstico de laboratorio, sin embargo, debe intentar realizarse siempre por diversas razones. En primer lugar porque no siempre la lesiones clínicas tienen una morfología que no invite a la duda. En segundo lugar porque el aislamiento en cultivo permite identificar el aislado, tiparlo y estudiar su sensibilidad desde un punto de vista de la sensibilidad frente a antivirales, finalmente porque el aislamiento puede tener interés con carácter epidemiológico.
Dado que la identificación de HSV y su caracterización no es específica del área de Enfermedades de Transmisión Sexual, no dedicaremos espacio a discutirla en el presente trabajo, refiriendo a los lectores interesados a obras de microbiología o infectología generales o a tratados de virología.
Fármacos
útiles en el tratamiento del herpes genital
Aciclovir
Es un análogo acíclico de
la guanosina que se fija a la ADN polimerasa finalizando la replicación
de la cadena de ADN viral. La forma activa es el trifosfato intracelular,
para cuya síntesis es precisa la acción de la timidina
kinasa viral. Para que sea efectivo debe administrarse lo antes posible,
pues la replicación vírica puede finalizar en sólo
dos o tres días tras el inicio de los síntomas,
especialmente en las recurrencias.
Administrado por vía oral tiene una biodisponibilidad muy baja (15 a 30%). Con la misma dosis administrada por vía I.V. se obtienen concentraciones séricas hasta 10 veces superiores. La semivida es de aproximadamente dos horas y media. Es preciso ajustar la dosis en la insuficiencia renal. Tiene una buena difusión a la mayoría de tejidos, incluyendo SNC, y atraviesa la placenta.
La experiencia clínica en millones de pacientes tratados con aciclovir demuestra que es un fármaco extraordinariamente bien tolerado por cualquier vía de administración. La toxicidad es poco frecuente y generalmente leve, pudiendo causar alteraciones gastrointestinales (nauseas, vómitos), cefalea y erupción cutánea. Por vía IV puede ocasionar flebitis e inflamación en las zonas de infusión o extravasación. Puede cristalizar a nivel de los túbulos renales, produciendo disfunción renal reversible o, raramente, necrosis tubular aguda, favorecidas por la infusión rápida, la deshidratación, la insuficiencia renal previa y las dosis elevadas. Excepcionalmente, el fármaco se ha asociado a encefalopatía, con temblores, alucinaciones, convulsiones y coma. Se ha descrito el uso de aciclovir en cerca de 1000 mujeres embarazadas, más de 500 en el primer trimestre del embarazo, sin una tasa anormal de alteraciones congénitas. El número de casos monitorizado todavía no es suficiente para detectar defectos muy infrecuentes, por lo cual, la FDA la considera dentro de la categoría C en el embarazo.
Valaciclovir
Es un profármaco del aciclovir (éster
L-valílico) con una buena absorción oral y una
biodisponibilidad de 3 a 5 veces superior a la del aciclovir. Tras su
administración oral, los enzimas intestinales y hepáticos lo
metabolizan casi completamente a aciclovir. El área bajo la curva
concentración-tiempo alcanzada con una dosis oral de 1000 mg de
valaciclovir es similar a la que se obtiene con una infusión IV en
una hora de 350 mg de aciclovir.
Su
tolerancia es tan buena como la de aciclovir, con perfiles de toxicidad prácticamente
superponibles. Se ha descrito púrpura trombótica trobocitopénica
y síndrome hemolítico urémico en el 3% de pacientes
con infección por VIH o transplante de médula ósea
que recibieron 8 gr al día de valaciclovir durante períodos
prolongados como profilaxis de la infección por citomegalovirus.
Muchos de estos pacientes recibían otros tratamientos concomitantes
que podían ser responsables de esta complicación. Ningún
paciente inmunocompetente, ni ningún inmunodeprimido que haya
recibido hasta 3 gr al día de valaciclovir ha presentado este síndrome.
En España existen comprimidos de
500 mg de valaciclovir comercializados por 4 laboratorios farmacéuticos.
Famciclovir
Se convierte rápidamente en
penciclovir tras su administración oral, de manera que famciclovir
puede considerarse la forma oral de penciclovir. Es un análogo de
las purinas con una estructura y un mecanismo de acción similares a
aciclovir. También es necesaria la timidina kinasa vírica
para la primera fosforilación intracelular de penciclovir. Tiene
una elevada biodisponibilidad oral (70 a 80%). Su vida media intracelular
es 10 veces más prolongada que la de aciclovir, sin embargo no se
aconseja un intervalo de administración superior a las 12 horas.
La
tolerancia es buena, similar a la de aciclovir, habiéndose descrito
náuseas, vómitos, diarrea y cefalea.
Las cepas de virus del herpes simple
resistentes al aciclovir o el valaciclovir suelen presentar resistencia
cruzada a famciclovir o penciclovir.
En España existen comprimidos de
250 mg de famciclovir comercializados por un laboratorio farmacéutico
y comprimidos de 125 mg comercializados por 3 laboratorios.
Foscarnet
Es un fosfonato inhibidor de la DNA
polimerasa de muchos virus, incluidos los del grupo herpes. Se utiliza
principalmente en la retinitis por citomegalovirus, pero también en
algunos casos de infecciones por VHS. Es caro y tóxico, por lo que únicamente
se utilizará para herpes resitentes a aciclovir. Habitualmente se
administra por vía IV, pero puede prepararse una solución
para administración forma tópica, no comercializada.
La toxicidad más frecuente y grave es la renal y las alteraciones metabólicas, especialmente hipocalcemia, hipofosfatemia e hipocalcemia. La insuficiencia renal suele ser reversible, pero puede requerir hemodiálisis. Se potencia con el uso de otros fármacos nefrotóxicos y su riesgo se reduce con una hidratación adecuada. También puede producir alteraciones gastrointestinales, úlceras genitales y alteraciones del SNC.
Cidofovir
Es un nucleósido acíclico
que, a diferencia de aciclovir, es fosforilado por acción de
enzimas intracelulares, sin que intervenga la timidina-kinasa vírica.
Por ello, es sensible frente a VHS resistentes a aciclovir y famciclovir
por deficiencia de timidina-kinasa. Se administra para el tratamiento de
las retinitis por citomegalovirus y de algunas otras infecciones víricas
como la leucoencefalopatía multifocal progresiva, principalmente en
pacientes con infección por VIH. Por su toxicidad y carestía
se utilizará únicamente en casos excepcionales de herpes
genital que no responde a los fármacos habituales.
Puede administrarse por vía tópica o IV. En ambos casos es tóxico. Por vía tópica causa irritación local y ulceraciones. Por vía sistémica es nefrotóxico, aunque si se administra previamente una solución salina y probenecida oral su toxicidad es menor, teniendo además en cuenta que las dosis de cidofovir recomendadas para el VHS son muy inferiores a las que se administra en otras enfermedades.
Trifluridina
Es un análogo nucleosídico
también activo frente a cepas de VHS resistentes al aciclovir. Está
aprobado en preparado oftálmico para las infecciones oculares por
VHS. El mismo preparado puede ser útil para el tratamiento tópico
del herpes genital resistente al aciclovir.