rocedimientos
en Microbiología Clínica Recomendaciones
de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología
Clínica
Editores:
Emilia Cercenado y Rafael Cantón
28. Diagnóstico
microbiológico de la colonización-infección
broncopulmonar en el paciente con fibrosis quística. 2008
Coordinador:
Antonio
Oliver
Autores:
Teresa
Alarcón
Estrella
Caballero
Rafael
Cantón
Antonio
Oliver
DOCUMENTO CIENTÍFICO
1. INTRODUCCIÓN
La fibrosis quística (FQ) es la enfermedad hereditaria autosómica
recesiva más frecuente en la población de origen caucásico
y la primera causa de patología pulmonar crónica en la
infancia. Su frecuencia estimada oscila entre 1 de cada 2.500 a 1 de cada
5.000 recién nacidos vivos, lo que establece una frecuencia de 1
portador por cada 25-50 individuos en la población general. No
obstante, se observan importantes diferencias dependientes de los grupos étnicos
y regiones geográficas.
La FQ se produce como consecuencia de mutaciones en el gen que
codifica para el regulador de la conductancia transmembrana de fibrosis quística
(CFTR), situado en el brazo largo del cromosoma 7. El CFTR actúa
como canal de cloro y se encuentra en todos los tejidos exocrinos. La
mutación más común es la delección de la
fenilalanina 508 (F508), encontrándose hasta en el 70% de los
enfermos de FQ. El defecto en el transporte del ión cloro provoca
que estos pacientes tengan un sudor característicamente salado y
conduce a una deshidratación de las secreciones del tracto
respiratorio, pancreáticas, hepáticas, intestinales y
genitourinarias aumentando su viscosidad. Como consecuencia de estas
alteraciones, las principales manifestaciones clínicas se producen
a nivel respiratorio, gastrointestinal y genitourinario.
Las alteraciones a nivel respiratorio, discutidas en detalle en
apartados posteriores, determinan la predisposición de los
pacientes con FQ para la colonización broncopulmonar crónica
por diversos microorganismos. Las alteraciones gastrointestinales incluyen
la insuficiencia pancreática determinando mala absorción de
las grasas y proteínas, alteraciones en el crecimiento normal en
los niños, así como diversas alteraciones en el metabolismo
de la glucosa. Otras alteraciones a nivel gastrointestinal pueden ser el
meconium íleo, prolapso rectal, síndrome de la obstrucción
intestinal distal, edema hipoproteinémico, ictericia neonatal
prolongada, cirrosis biliar con hipertensión portal, deficiencia de
vitaminas (A, D, E, K) y pancreatitis recurrentes. A nivel genitourinario
destacan los trastornos en el transporte del esperma, que determinan que más
del 95% de los varones con FQ sean estériles.
Las alteraciones digestivas fueron las principales responsables de la
mortalidad temprana de estos pacientes hasta mediados del siglo pasado,
determinando que hasta el 70% falleciera antes de cumplir el primer año
de vida. La instauración de tratamientos específicos para
corregir las deficiencias digestivas en primera instancia, seguida
posteriormente de la aplicación de tratamientos efectivos para
combatir las infecciones respiratorias por Staphylococcus aureus,
el primer patógeno asociado a la FQ, determinó un aumento
notable de la esperanza de vida de los pacientes con FQ, situada ya en los
36,5 años según el último informe de la Fundación
Americana para la Fibrosis Quística (CFF). A partir de la segunda
mitad del siglo XX, en parte como consecuencia de estos avances, empieza a
cobrar relevancia la infección broncopulmonar crónica por
Pseudomonas aeruginosa, que ya desde hace décadas se sitúa
como la principal causa de la todavía elevada morbilidad y
mortalidad asociada a la FQ.
2.
CONSIDERACIONES CLÍNICAS Y MICROBIOLÓGICAS DE LA COLONIZACIÓN/
INFECCIÓN BRONCOPULMONAR CRÓNICA EN LA FIBROSIS QUÍSTICA
2.1. PATOGÉNESIS DE LA COLONIZACIÓN/
INFECCIÓN BRONCOPULMONAR
La actividad mucociliar constituye una de las principales barreras
del tracto respiratorio frente a los microorganismos y otros agentes extraños.
De una forma mecánica, el epitelio ciliado transporta la secreción
mucosa por el árbol traqueobronquial arrastrando a su paso
cualquier partícula o microorganismo que encuentre en su camino.
Para que este mecanismo sea efectivo, la secreción tiene que tener
una composición equilibrada de mucopolisacáridos y
componentes acuosos (serosos). De esta forma, el moco, que ocupa la parte
central de la vía, puede deslizarse sobre la superficie serosa que
envuelve los cilios de las células del epitelio bronquial,
consiguiendo una lubricación adecuada en las vías aéreas.
En los pacientes con FQ existe una alteración de la secreción
mucosa, por mutación del gen CFTR, siendo ésta mucho
más densa y viscosa. La alteración del CFTR da lugar a un
aumento de la reabsorción de cloro y sodio que se acompaña
de una reabsorción pasiva de agua produciendo una deshidratación
de la superficie del epitelio ciliado respiratorio, impidiendo el correcto
deslizamiento del moco a través del árbol traqueobronquial.
Esto conlleva a un estancamiento del moco, el cual servirá de caldo
de cultivo idóneo para diversos microorganismos. Por otra parte, es
aún, si cabe, más trascendente el hecho de que las células
secretoras de estos enfermos sean incapaces de responder frente a los estímulos
producidos por los agentes extraños, que a través del
sistema beta-adrenégico estimularían la secreción
serosa en individuos normales. Todo esto conduce a que estos pacientes
tengan una importante predisposición para la colonización
por diversas especies bacterianas que a su vez, mediante la secreción
de diversas sustancias, colaborarán en la alteración del
moco, haciéndolo aún más denso y viscoso.
Otro factor patogénico añadido es la respuesta
inflamatoria exagerada, causada por la propia infección y por la
alteración presente en el epitelio bronquial, y que se manifiesta
principalmente por un intenso infiltrado de neutrófilos, los cuales
mediante la secreción de proteasas dañarían aún
más el tejido bronquial. Además, el acúmulo de ADN,
liberado principalmente por la lisis de los neutrófilos, incrementa
la densidad y viscosidad de las secreciones. Varios estudios han
demostrado la presencia de procesos inflamatorios en la vía aérea
de los pacientes con FQ incluso antes de la colonización o infección
por los patógenos típicos que afectan a estos enfermos. El
hallazgo de neutrófilos en las fases iniciales de la enfermedad
carentes de infección podría sugerir un equilibrio inicial
entre la presencia de microorganismos y los procesos defensivos del huésped.
Sin embargo, la predisposición del huésped a padecer
infecciones desequilibraría esta situación. La presencia de
microorganismos en las vías respiratorias, especialmente Pseudomonas
aeruginosa, favorece la liberación de citoquinas,
particularmente IL-8, que actuando como mediador inflamatorio favorece el
infiltrado de neutrófilos. Sin embargo, el efecto fagocítico
de estas células se ve en parte frustrado por la presencia de
exoproductos de los microorganismos (exopolisacáridos y enzimas
proteolíticas) y su crecimiento en forma de biopelículas. Al
contrario de lo que sucede con la IL-8, la concentración de IL-10
está disminuida en el moco pulmonar. Esta citoquina regula la
secreción de la anterior por lo que la estimulación de los
neutrófilos y su reclutamiento es un proceso difícil de
detener.
Además de la propia alteración cuali- y cuantitativa de
las secreciones mucosas y el consecuentemente deficiente aclaramiento
mucociliar, existen varias hipótesis, no sin cierta controversia,
que tratan de justificar la enorme predisposición de los pacientes
FQ para la infección broncopulmonar crónica por patógenos
bacterianos determinados, particularmente por P. aeruginosa. Entre
ellas cabría destacar especialmente tres:
i) La alteración del CFTR conduce a la deshidratación
de las secreciones respiratorias aumentando de forma notable su
osmolaridad, lo cual determina la inactivación de las ß-defensinas,
péptidos antibacterianos naturales que forman parte del sistema
inmune innato.
ii) Las células epiteliales de los pacientes con FQ son, como
consecuencia de la alteración del CFTR, deficientes en la
sialización de gangliósidos. Los asialogangliósidos
actúan como receptores para P. aeruginosa aumentando su
adhesión al epitelio, lo cual por un lado parece favorecer su
persistencia en las vías respiratorias además de
determinar una respuesta inflamatoria que contribuiría al propio
proceso patológico.
iii) El CFTR actúa como receptor para el lipopolisacárido,
de tal forma que su alteración determina una aclaramiento de P.
aeruginosa por las células epiteliales entre 10 y 50 veces
menor en los pacientes con FQ, favoreciendo su persistencia en las vías
respiratorias.
Finalmente, varios estudios han demostrado que la concentración
de hierro está aumentada en las secreciones respiratorias de los
pacientes con FQ, lo cual parece favorecer la persistencia de la
colonización por P. aeruginosa según muestra un
trabajo reciente. Asimismo, estudios recientes sugieren que la alteración
del CFTR en los macrófagos alveolares reduce la acidificación
de los fagolisosomas, limitando su capacidad bactericida y por tanto
promoviendo la persistencia de la infección. De igual forma, las células
del epitelio respiratorio de los pacientes con FQ son incapaces de
secretar tiocianato, disminuyendo drásticamente su capacidad
bactericida a través de la formación de moléculas de
oxígeno reactivo.
Por tanto, debido a todos estos condicionantes, el paciente con FQ
padecerá un cuadro de infección broncopulmonar crónica
que se irá exacerbando a lo largo de su vida y que, a pesar de los
avances en la antibioterapia y en el tratamiento con agentes mucolíticos
y enzimas que rompen el ADN acumulado, sigue siendo, con diferencia, el
principal responsable de su peor calidad de vida y menor expectativa de
supervivencia.
2.2. CRONOINFECCIÓN BRONCOPULMONAR EN LA
FIBROSIS QUÍSTICA
La infección pulmonar crónica en el paciente con FQ se
asocia con un número limitado de microorganismos. S. aureus
y P. aeruginosa son los más frecuentes. El primero de
ellos se aísla con mayor incidencia en los pacientes de menor edad
mientras que el segundo, en su morfotipo mucoso, en el 80% de los adultos
y se asocia, en la mayoría de los casos, con una colonización-infección
crónica. Otros microorganismos importantes aunque menos frecuentes
que los anteriores son Haemophilus influenzae y Streptococcus
pneumoniae. En los últimos años se ha incrementado el
aislamiento de otros patógenos, Stenotrophomonas maltophilia,
Burkholderia cepacia y Achromobacter xylosoxidans. Más
recientemente, y debido a la aplicación de las técnicas de
microbiología molecular en el diagnóstico, se ha comunicando
la identificación de nuevos microorganismo en las secreciones
respiratorias de estos pacientes, aunque su importancia patogénica
es incierta. Entre ellos destacan Inquilinus limosus y diversas
especies de los géneros Pandoraea, Ralstonia y Burkholderia.
Además, es relativamente frecuente el aislamiento de otros patógenos
como Aspergillus, diferentes especies de levaduras y micobacterias
atípicas, generalmente Mycobacterium avium y Mycobacterium
abscessus. Los micoplasmas, clamidias y virus se han relacionado con
las exacerbaciones que sufren estos pacientes o se han detectado en los
períodos iniciales de la enfermedad, pero no en la colonización
crónica de la vía aérea. Otros patógenos que
pueden encontrarse ocasionalmente en las secreciones del paciente con FQ
son las enterobacterias aunque muy rara vez colonizan crónicamente
el árbol bronquial.
El análisis del patrón y evolución temporal de
la colonización en estos pacientes y el transversal en grupos de la
misma edad ha permitido definir el concepto de cronoinfección por
el que los pacientes sufrirían infecciones o colonizaciones
siguiendo una secuencia más o menos establecida dependiente de la
edad. En los estadíos iniciales los patógenos son diferentes
a los que se aíslan en los periodos finales. En los de menor edad,
las infecciones por virus respiratorios (Adenovirus, Rhinovirus y
Coronavirus) y micoplasmas no serían infrecuentes. Sin embargo, en
algunos trabajos se ha indicado que las infecciones por estos agentes no
diferirían en frecuencia de las de otros individuos sin alteración
del gen CFTR aunque sus efectos sobre el epitelio respiratorio
favorecerían colonizaciones posteriores por otros patógenos.
Estos microorganismos estimularían el sistema fagocítico,
favorecerían la descamación del epitelio y la atracción
de los neutrófilos. En los pacientes con FQ, la consecuencia final
sería una respuesta inflamatoria en el trato respiratorio que puede
evidenciarse incluso antes de aislarse los patógenos clásicos.
Con posterioridad y aun en la primera década de la vida, es
frecuente el aislamiento de S. pneumoniae y H. influenzae
que serían rápidamente relegados a un segundo plano y
sustituidos por S. aureus. No obstante existen algunos pacientes
que siguen un patrón parecido a los que presentan exacerbaciones en
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en los que es
frecuente la colonización persistente por H. influenzae o
por S. pneumoniae.La importancia de S. aureus,
mayor en la era preantibiótica, es menor en la actualidad, siendo
difícil establecer su relación con el deterioro pulmonar.
Por el contrario, el aislamiento de P. aeruginosa y la
subsiguiente colonización-infección crónica siempre
supone un motivo de preocupación, ya que existen evidencias claras
que relacionan este microorganismo con una peor funcionalidad pulmonar. En
la edad adulta, más del 80% de los pacientes están crónicamente
colonizados por este microorganismo y en la mayoría de los casos se
aíslan en su morfotipo mucoso.
Como consecuencia del tratamiento antimicrobiano repetido en los
pacientes adultos y del deterioro de la función pulmonar se
favorece el desplazamiento de los patógenos bacterianos habituales
y se aíslan con mayor frecuencia bacilos gram-negativos no
fermentadores entre los que destacan S. maltophilia, Achromobacter
spp. y B. cepacia. En el Hospital Ramón y Cajal en el
seguimiento de 81 pacientes con FQ durante 5 años se observó
una mayor incidencia de S. aureus en los primeros años de
vida. Con posterioridad esta incidencia disminuyó y aumentó
la de los pacientes colonizados con P. aeruginosa (Figura 1).
Estos datos son muy similares a los del registro americano de pacientes
con FQ, aunque en este caso el porcentaje de pacientes colonizados por
P. aeruginosa es algo menor y mayor el de colonizados por S.
maltophilia y B. cepacia. El aislamiento de las micobacterias
atípicas en las secreciones respiratorias en pacientes adultos no
sería un hecho infrecuente. Aproximadamente en un 10% de los
pacientes con FQ se aislarían estos microorganismos aunque sólo
en un tercio de ellos podrían tener significación clínica.
El tratamiento prolongado con antimicrobianos en la edad adulta también
facilita el asentamiento de agentes fúngicos, levaduras y hongos
filamentosos, que complican aún más el patrón de
colonización bronquial. Las levaduras suelen considerarse
microorganismos saprofitos sin interés clínico mientras que
Aspergillus fumigatus se asocia con la aspergilosis broncopulmonar
alérgica (ABPA). Este patógeno se aísla hasta en el
50% de los pacientes aunque el diagnóstico de ABPA sería
mucho más reducido (menos del 15%). Otros hongos a los que se les
ha dado importancia epidemiológica reciente son Scedosporium
apiospermum que podría favorecer un síndrome similar al
ABPA y Pneumocystis jiroveci que podría comportarse
exclusivamente como colonizador.
Por último, es un hecho comprobado que el patrón de
colonización bronquial no siempre es monomicrobiano y hasta en el
70% de los pacientes pueden coexistir diferentes patógenos. En más
del 50% de ellos aparecen simultáneamente S. aureus y P.
aeruginosa, sólos o en asociación con H. influenzae
o S. pneumoniae.
Figura 1. Patrón
de colonización (% de aislamiento) por edades de pacientes con FQ.
Seguimiento de 5 años de 81 pacientes en la Unidad de Fibrosis Quística
del Hospital Universitario Ramón y Cajal
2.3. PRINCIPALES MICROORGANISMOS IMPLICADOS EN LA
COLONIZACIÓN/INFECCIÓN BRONCOPULMONAR CRÓNICA
2.3.1. Pseudomonas aeruginosa.
Pseudomonas aeruginosa es con diferencia el microorganismo que más
frecuentemente coloniza las vías aéreas de los pacientes con
FQ. Aproximadamente el 60% de los pacientes está crónicamente
colonizado por este microorganismo. La prevalencia de colonización-infección
por P. aeruginosa aumenta con la edad, llegando al 80% en
pacientes mayores de 18 años. La colonización-infección
por P. aeruginosa se relaciona claramente con una mayor morbilidad
y mortalidad en el paciente con FQ; se ha evidenciado un progresivo
deterioro de la función pulmonar, una disminución de la
supervivencia y se ha comprobado que su adquisición en edades
tempranas influye negativamente en el pronóstico de la enfermedad.
Hasta el 30% de los pacientes con FQ desarrollan ya la colonización
por P. aeruginosa durante los primeros años de vida. En
este sentido, los pacientes colonizados por P. aeruginosa durante
los primeros 5 años de vida tienen un riesgo mayor de mortalidad
(2,6 veces) que la que presentan los pacientes con FQ no colonizados por
este microorganismo. También se observan unos valores
significativamente más bajos de FEV1, menor percentil de peso y
aumento del número de hospitalizaciones. Los factores de riesgo
para la colonización-infección temprana por P.
aeruginosa incluyen la infección previa por S. aureus,
pertenecer al sexo femenino, presencia homocigótica de la mutación
D F508 y el contacto previo con pacientes
adultos con FQ.
Generalmente la colonización se adquiere a partir de
microorganismos presentes en el ambiente, aunque la transmisión
cruzada entre pacientes no es del todo infrecuente, particularmente entre
miembros de una misma familia. Asimismo, se han descrito brotes epidémicos
de colonización-infección por P. aeruginosa en
varios centros de atención a pacientes con FQ. Inicialmente, la
colonización del tracto respiratorio se produce por morfotipos no
mucosos, generalmente sensibles a los antimicrobianos, y se presenta con
una baja densidad bacteriana. Con posterioridad, y durante un período
de tiempo variable, los cultivos de las muestras respiratorias pueden ser
intermitentes. Una vez establecida la colonización-infección
pulmonar crónica, generalmente por una única línea
clonal de P. aeruginosa, por un lado debido a los factores intrínsecos
al propio proceso patológico como consecuencia de la mutación
en el gen CFTR discutidos en apartados anterioresy por otro, a la
naturaleza particular de las poblaciones de P. aeruginosa que
emergen como consecuencia de un complejo proceso adaptativo al nuevo nicho
ecológico, resulta prácticamente imposible conseguir la
erradicación.
El proceso de adaptación responsable de la persistencia (en la
mayoría de los casos de por vida) de P. aeruginosa en las vías
respiratorias de los pacientes FQ incluye tanto cambios fisiológicos
como genéticos. Entre los primeros sin duda cabe destacar la
transición desde el estado de crecimiento planctónico (células
libres suspendidas en medio acuoso) al de crecimiento formando las
denominadas biopelículas o biofilms. Las biopelículas
son estructuras supracelulares (comunidades multicelulares) complejas y
bien organizadas espacial y funcionalmente que crecen sobre una superficie
viva o inerte. La transición al crecimiento en forma de biopelículas
depende de la acción de los sistemas de comunicación
intercelular lasR-lasI y rhlR-rhlI, que son activados
cuando la población alcanza una suficiente densidad y por ello se
denominan sistemas sensores de quorum (quorum sensing).
Asimismo, P. aeruginosa posee al menos dos reguladores globales de
virulencia, retS y ladS, también implicados en la transición
al crecimiento en forma de biopelículas durante el desarrollo de la
infección crónica. El crecimiento en forma de biopelículas
confiere al microorganismo una notable resistencia tanto a los
tratamientos antibióticos como a la propia respuesta inmunitaria
del paciente, favoreciendo su persistencia en las vías
respiratorias.
Además del crecimiento en forma de biopelículas, el
desarrollo de la infección crónica por P. aeruginosa
se materializa a través de un intenso proceso de adaptación
genética, que será determinante para su resistencia a las
condiciones ambientales (incluyendo nuevamente la respuesta inmunitaria y
los antibióticos). Fruto de esta adaptación emergen gran
cantidad de variantes fenotípicos característicos de la
infección crónica, entre los que ocupan un papel destacado
la hiperproducción constitutiva de alginato (morfotipo mucoso), o
los variantes de lento crecimiento (colonias enanas o small colony
variants, SCV). Otras variantes fenotípicas que parecen
favorecer la persistencia en las vías respiratorias son los
mutantes aflagelados o con modificaciones del lipopolisacárido.
Particularmente, se ha comprobado que la conversión al morfotipo
mucoide se correlaciona con producción de anticuerpos y se acompaña
de cambios importantes en los parámetros pulmonares, asociándose
con una mayor mortalidad. Por el contrario, en aquellos pacientes en los
que no se produce la conversión a morfotipos mucosos se mantiene
relativamente estable la funcionalidad pulmonar. Asimismo, el incremento
en el número de variantes morfológicas (diversificación
fenotípica) se ha correlacionado con el progresivo deterioro de la
función pulmonar. Recientemente se ha cuantificado, a través
de la secuenciación completa del genoma de aislados secuenciales,
el intenso proceso de adaptación genética que ocurre durante
el desarrollo de la colonización crónica por P.
aeruginosa, que incluye la acumulación de múltiples
mutaciones (cerca de 10 por año en término medio) destinadas
a favorecer la persistencia del microorganismo en las vías
respiratorias.
Estas características, a pesar de no formar parte de los
mecanismos específicos de resistencia a antibióticos,
establecen una línea base de resistencia in vivo propicia
para el desarrollo y selección de variantes con alto nivel de
resistencia a múltiples antibióticos (cepas
multirresistentes), como consecuencia del uso prolongado de antibióticos.
Este hecho se ve facilitado debido a que P.aeruginosa (a
diferencia de otros microorganismos) tiene una extraordinaria capacidad de
desarrollar resistencia mediante mutaciones cromosómicas a prácticamente
todos los antibióticos utilizados, incluyendo los ß-lactámicos,
los aminoglucósidos y las fluoroquinolonas. Finalmente, este
desalentador panorama se agrava por la elevada prevalencia en los
pacientes FQ de cepas hipermutadoras, que presentan una frecuencia de
mutación espontánea (para cualquier gen incluyendo todos
aquellos implicados en la resistencia a antibióticos u otras
mutaciones adaptativas como las anteriormente mencionadas) hasta 1000
veces mayor de lo normal. Entre el 30 y el 60% de los pacientes con FQ están
colonizados por cepas hipermutadoras según varios estudios, hecho
extremadamente infrecuente (<1%) en pacientes con infecciones agudas.
La base molecular del fenotipo hipermutador es en la mayoría
de los casos la deficiencia de alguno de los genes que forman parte del
sistema de reparación de emparejamientos erróneos de ADN;
mutS, mutL, o uvrD (mutU). Las cepas
hipermutadoras aisladas de los pacientes FQ son mucho más
frecuentemente resistentes a los antibióticos que las no
hipermutadoras; de hecho, la mayor prevalencia de cepas resistentes en los
pacientes con FQ que en otros procesos se debe en gran parte a la
contribución de las cepas hipermutadoras a las cifras de
resistencia. Asimismo, mediante estudios in vitro e in vivo
se ha demostrado que las cepas hipermutadoras desarrollan resistencia en
pocas horas a prácticamente todos los antibióticos
anti-pseudomónicos cuando se utilizan en monoterapia. En los últimos
años se ha constatado que la hipermutación no es un fenómeno
exclusivo de P. aeruginosa, sino que ocurre frecuentemente también
en S. aureus y H. influenzae en el contexto de infección
crónica en pacientes con FQ, asociándose de igual forma con
tasas elevadas de resistencia por mutación a los antibióticos.
Asimismo, recientemente se ha documentado que la hipermutación y su
asociación con la resistencia a los antibióticos tampoco es
exclusiva de la FQ sino que es también muy frecuente en el contexto
de otras patologías respiratorias crónicas como
bronquiectasias o EPOC, al menos en el caso de P. aeruginosa.
El diagnóstico y seguimiento microbiológico de la
colonización por P. aeruginosa es sin duda una herramienta
clave para el manejo clínico de los pacientes con FQ; la detección
precoz de la colonización por este microorganismo es de
extraordinaria relevancia, ya que la erradicación únicamente
será posible durante los primeros estadios del proceso. Asimismo,
una vez establecida la colonización crónica, el seguimiento
microbiológico cuali- y cuantitativo es sin duda de gran utilidad
para la evaluación clínica de la evolución del cuadro
patológico, particularmente en lo que se refiere a la eficacia de
los continuos tratamientos antimicrobianos, destinados a mantener una
carga bacteriana lo más baja posible con el fin de minimizar el
deterioro broncopulmonar progesivo.
La elevada heterogenicidad de las poblaciones de P. aeruginosa
que colonizan las vías respiratorias de los pacientes con FQ,
consecuencia de la intensa diversificación fenotípica que
ocurre en este hábitat multicompartimentalizado, añade un
importante grado de complejidad al diagnóstico y seguimiento
microbiológico de ésta patología. Esta notable
complejidad es particularmente patente en lo relativo a los estudios de
sensibilidad a los antibióticos; las distintas variantes fenotípicas
frecuentemente presentan distinta sensibilidad a los antibióticos,
y especialmente en los pacientes colonizados por cepas hipermutadoras es
muy frecuente la presencia de importantes subpoblaciones de mutantes
resistentes a la mayoría de los antibióticos utilizados.
Esta notable complejidad poblacional podría ser en parte la
responsable de la baja correlación encontrada entre los resultados
de los estudios de sensibilidad in vitro y la respuesta terapéutica
en el contexto de la FQ. Asimismo, la actividad de los antimicrobianos
sobre las biopelículasde P. aeruginosa en las vías
respiratorias es difícilmente predecible por los estudios de
sensibilidad in vitro convencionales. Finalmente, la frecuente
utilización de terapias antimicrobianas específicas,
particularmente el uso de antibióticos como la tobramicina o la
colistina por vía inhalada, determinan la necesidad de utilizar
criterios específicos en la interpretación de los
antibiogramas de las cepas aisladas de los pacientes con FQ.
2.3.2. Staphylococcus aureus.S. aureus fue el primer microorganismo reconocido como causante de
infección pulmonar crónica en pacientes con FQ. En la era
preantibiótica fue, de hecho, uno de los principales responsables
de la elevada y temprana mortalidad de estos pacientes. La terapia
antiestafilocócica ha conseguido en las últimas décadas
una notable reducción de la morbilidad y mortalidad por este
microorganismo, pero aun sigue siendo, después de P.
aeruginosa, uno de los principales patógenos implicados en la
infección broncopulmonar, especialmente en niños menores de
10 años. Los datos de 2005 del registro de pacientes de la Fundación
Americana de Fibrosis Quística muestran que de forma global el
51,8% de los pacientes están colonizados por S. aureus. Es
además el principal patógeno aislado durante los 10 primeros
años de vida y alcanza su nivel más alto de prevalencia
(superior al 60%) en el grupo de edad comprendido entre los 6 y los 10 años.
La persistencia de S. aureus depende fundamentalmente de su
capacidad de adhesión al epitelio respiratorio y para evadir la
respuesta inmunitaria una vez producida la colonización.
Investigaciones recientes sugieren en este sentido que S. aureus
escapa más eficientemente de los fagosomas de las células
del epitelio bronquial deficientes en el CFTR. Además, S.
aureus se desarrolla adecuadamente en medios con alta osmolaridad,
situación que se produce en las vías respiratorias del
paciente con FQ. El efecto patógeno de S. aureus es claro
en los pacientes que desarrollan una neumonía aguda con sepsis y
empiema. Por el contrario, en el paciente con FQ puede llegar a persistir
en las vías respiratorias sin producir alteraciones aparentes. No
obstante, se ha sugerido que S. aureus causa una lesión
inicial con escasa repercusión funcional que predispondría a
la colonización posterior por P. aeruginosa. Si bien el
tratamiento profiláctico con ß-lactámicos ha mejorado
notablemente el pronóstico de los niños con FQ, existe
cierta controversia en torno al tratamiento indiscriminado ya que un
tratamiento prolongado podría llevar a la sustitución de
S. aureus por P. aeruginosa y por tanto a adelantar el
proceso evolutivo de la infección crónica y el deterioro
pulmonar. Por otro lado, si bien la resistencia a la meticilina no ha sido
tradicionalmente un problema importante en los pacientes con FQ, la
situación parece estar cambiando, al menos en América del
Norte. La baja prevalencia de resistencia a meticilina podría
deberse a que la infección está generalmente causada por una
única cepa persistente a lo largo de los años, que evita la
colonización posterior por otras, incluyendo los clones epidémicos
deS. aureus resistente a la meticilina (SARM) frecuentes en los
hospitales de todo el mundo en las últimas décadas. Sin
embargo, los datos de 2005 de la Fundación Americana muestran que
actualmente hasta el 17,2% de los pacientes con FQ está colonizado
por SARM. Esta alta prevalencia se ha atribuido a la elevada diseminación
de los clones de SARM de origen comunitario en estos pacientes. En este
sentido, recientemente se ha documentado la infección respiratoria
por clones de SARM de origen comunitario productores de la leucocidina de
Panton-Valentine (LPV) en pacientes con FQ de Estados Unidos. Estudios
recientes demuestran que los pacientes con FQ colonizados por SARM
presentan mayor obstrucción del flujo aéreo que los
colonizados por S. aureus sensible a la meticilina. La situación
actual en España de la resistencia a la meticilina en el contexto
de la FQ ha sido poco estudiada, pero puesto que se han detectado
recientemente los primeros casos de SARM de origen comunitario, podría
seguir el mismo camino descrito en Estados Unidos, y por tanto será
necesario mantener una vigilancia activa de este fenómeno en los próximos
años.
Otro fenómeno preocupante desde el punto de vista de la
resistencia a antibióticos es la alta prevalencia (14% según
un estudio publicado) de cepas hipermutadoras (cepas con frecuencias de
mutación espontánea más altas de lo normal) de S.
aureus en los pacientes con FQ al igual que ocurre para P.
aeruginosa y H. influenzae. Si bien la hipermutación
aparentemente no contribuye al desarrollo de resistencia a la meticilina,
puesto que ésta se produce por la adquisición de
determinantes exógenos de resistencia y no por mutación, sí
contribuye notablemente al desarrollo de resistencia a antibióticos
como los macrólidos, facilitando la selección de mutaciones
en los genes ribosómicos rrl (ARNr 23S), rplD
(proteína L4) y rplV (proteína L22). En cualquier
caso, la resistencia a macrólidos es cada vez más frecuente
en las cepas de S. aureus de pacientes con FQ, al menos en parte
debido al uso extendido de la terapia de mantenimiento con azitromicina.
Asimismo, el tratamiento profiláctico prologado con cotrimoxazol se
ha asociado con la selección de cepas dependientes de timidina por
inactivación del gen thyA que codifica para la timidilato
sintetasa. Estas cepas, además de por ser resistentes al
cotrimoxazol, se caracterizan por producir colonias con morfologías
anómalas, de pequeño tamaño (SCV) que incluso muchas
veces no crecen en medios convencionales pudiendo pasar desapercibidas.
Estudios recientes demuestran que la coinfección con P.
aeruginosa (situación que ocurre de forma frecuente) también
determina la selección de variantes SCV de S. aureus,
mediada en este caso por la secreción de
4-hidroxi-2-heptilquinolina-N-oxido (HQNO). Los SCV de S. aureus,
además de plantear dificultades diagnósticas, se asocian con
una mayor resistencia a los antibióticos y una mayor capacidad de
persistencia en las vías respiratorias de los pacientes con FQ.
2.3.3. Haemophilus influenzae.
Aunque su frecuencia de aislamiento varía según el protocolo
microbiológico aplicado, en la mayoría de los trabajos es el
tercer microorganismo más frecuentemente aislado en los pacientes
con FQ después de P. aeruginosa y S. aureus. Su
frecuencia aumenta si se emplean medios selectivos (por ejemplo agar
chocolate suplementado con bacitracina) o incubación en atmósfera
con anaerobiosis. Con ello se evita la microbiota de la faringe y el
sobrecrecimiento de P. aeruginosa que puede dificultar su
aislamiento. También se han utilizado anticuerpos monoclonales
dirigidos frente a la lipoproteína P6 de la membrana externa,
aumentando a más del doble el número de pacientes
identificados como colonizados con este patógeno. Recientemente se
ha demostrado que las tomas faríngeas no aumentan el porcentaje de
aislamiento de este patógeno.
H. influenzae puede colonizar hasta el 30% de los pacientes
con FQ. Su incidencia es mayor en los niños de menor edad, si bien
también puede aislarse en los pacientes adultos. No existen
evidencias claras sobre su papel como factor primario en el deterioro de
la función pulmonar y su efecto patogénico estaría en
relación con la carga bacteriana elevada y la respuesta
inflamatoria generada. Algunos autores han alertado de la posibilidad de
la aceleración de la colonización por P. aeruginosa
en los pacientes que presentan aislamientos repetidos de H. influenzae
debido al daño epitelial local que podrían generar. Aunque
no es habitual, existen pacientes con colonización crónica,
bien por nuevas cepas o por cepas persistentes, que siguen un patrón
similar al que presentan los pacientes bronquíticos crónicos
en los que persistentemente se aísla este patógeno a pesar
de los ciclos con antibióticos. En los pacientes con FQ se ha
encontrado relación con las exacerbaciones durante el periodo de
colonización crónica que suelen ser generalmente breves,
remiten con el tratamiento antimicrobiano adecuado e incluso puede
erradicarse hasta en el 70% de los casos de las secreciones respiratorias.
Cuando esto ocurre, se reducen los niveles de anticuerpos frente a este
microorganismo y se evidencia una mejoría clínica con
desaparición o reducción de los síntomas.
Las cepas de H. influenzae que se aíslan en los
pacientes con FQ son típicamente no capsuladas, característica
común con los encontrados en otras patologías respiratorias
que cursan con cronicidad. Por ello la vacuna conjugada frente a H.
influenzae tipo b no tendría utilidad en la prevención
de la colonización en el paciente con FQ. El biotipo más
frecuentemente aislado en estos pacientes es el I, que es uno de los que
se asocia con una mayor virulencia.
Aunque no hay una evidencia clínica, existe un acuerdo
generalizado del beneficio del tratamiento antimicrobiano en los pacientes
con FQ colonizados por este patógeno. Las pautas aplicadas no
difieren de las utilizadas en las infecciones respiratorias por este
agente en otro tipo de pacientes. Entre el 20 y el 40% de los aislados de
H. influenzae son resistentes a la amoxicilina debido a la
producción de beta-lactamasas que son inhibidas por el ácido
clavulánico, esencialmente TEM-1 y en menor medida ROB-1. Un número
relativamente importante de las cepas de H. influenzae de los
pacientes con FQ puede ser resistentes a amoxicilina sin producir
beta-lactamasas. Este fenotipo, denominado BLNAR (beta-lactamase-negative
ampicillin-resistant), es debido a alteraciones en las PBP que
confieren también pérdida de sensibilidad a la asociación
de amoxicilina/clavulánico y cefalosporias orales (entre ellas
cefaclor y cefuroxima). Su incidencia en un amplio estudio realizado con
pacientes seguidos en la Unidad de Fibrosis Quística del Hospital
Universitario Ramón y Cajal fue algo superior al 5%. La resistencia
a la asociación de amoxicilina/clavulánico es muy baja
(menos del 1%) y podría deberse una hiperproducción de
beta-lactamasas en cepas con alteración de las PBPs. Por el momento
no se han detectado cepas con beta-lactamasas de espectro extendido aunque
su detección podría ser problemática en esta especie.
Se ha descrito la persistencia prolongada en los pacientes con FQ,
incluso de años, de cepas de H. influenzae multirresistentes
a pesar del tratamiento adecuado con antimicrobianos. Este perfil de
multirresistencia parece estar relacionado, al igual que en P.
aeruginosa, con cepas hipermutadoras. En España se han descrito
pacientes persistentemente colonizados por H. influenzae
resistentes a las fluoroquinolonas. Este hallazgo es excepcional y la
selección del mecanismo de resistencia responsable de ello,
alteraciones en gyrA y parC, se asocia con la administración
previa de fluoroquinolonas y el fenotipo hipermutador.
La persistencia de H. influenzae en el árbol bronquial
podría también estar favorecido por su capacidad de
crecimiento en biopelículas. Se ha demostrado que las cepas no
tipables procedentes de pacientes con FQ forman biopelículas en la
superficie de las células apicales del epitelio respiratorio
induciendo un estado de inflamación local. También reduciría
su sensibilidad a los antimicrobianos.
2.3.4. Streptococcus pneumoniae.
Al igual que H. influenzae, S. pneumoniae puede aislarse
ocasionalmente en las secreciones broncopulmonares de los pacientes con
FQ. En la mayoría de las series, su incidencia no supera el 20%,
siendo superior en las etapas iniciales de la enfermedad en las que puede
llegar hasta el 50%. En el Hospital Universitario Ramón y Cajal
durante el seguimiento de los pacientes atendidos en su Unidad de FQ entre
1995 y 2003 se encontró una incidencia global anual media del 5,5%,
teniendo todos los pacientes en los que se aisló una edad inferior
a 12 años. En el 35% de los casos, su aislamiento se asoció
con un episodio de exacerbación aunque sólo en el 27% de
estos se identificó como único patógeno durante estos
episodios.
La utilización de medios selectivos, por ejemplo agar sangre
suplementado con ácido nalidíxico y colistina, no parece
incrementar el porcentaje de aislamientos de S. pneumoniae en los
pacientes con FQ. Por el contrario, la toma de torundas faríngeas
eleva el número de pacientes con aislamientos positivos para S.
pneumoniae. Este hecho podría reflejar posibles contaminaciones
en las secreciones del tracto respiratorio inferior poniendo en duda la
validez de su aislamiento. No obstante, algunos autores han encontrado
relación entre su aislamiento y la aparición esporádica
de exacerbaciones. En otros casos y en contraposición a estos
hallazgos, se destaca una incidencia similar de infecciones respiratorias
en los pacientes con FQ a la que se produce en los pacientes de la misma
edad sin esta enfermedad. Al igual que los virus o los micoplasmas podría
favorecer el proceso de inflamación del árbol bronquial y la
colonización posterior por otros patógenos.
Desde el punto de vista de la patogenia, S. pneumoniae se
comportaríacomo S. aureus que es capaz de
adherirse a la superficie mucosa favoreciendo las infecciones
broncopulmonares crónicas. Otro posible factor de virulencia, común
con P. aeruginosa y S. aureus, es su capacidad paraelaborar productos extracelulares que estimulan la secreción
mucosa y contribuyen a una peor evolución de las exacerbaciones.
Recientemente se ha demostrado una mayor facilidad de los aislados de S.
pneumoniae obtenidos de los pacientes con FQ para formar biopelículas
en comparación con los obtenidos de enfermedades invasivas y que
también explicaría su posible facilidad para permanecer en
el árbol bronquial. Al igual que H. influenzae puede
producirse una persistencia de clones específicos, en muchos casos
multirresistentes, que presentan tasas de mutación superiores a la
de los aislados que no proceden de estos pacientes. También se ha
demostrado que la persistencia de S. pneumoniae podría
producirse a expensas de reemplazamientos por nuevos clones. Ese hecho
podría favorecer, tal y como se produce en los pacientes con
bronquitis crónica, las exacerbaciones.
Es importante reseñar que los aislados de S. pneumoniae
obtenidos en los pacientes con FQ presentan una mayor resistencia que los
aislados obtenidos de pacientes sin esta enfermedad. La detección
en estos pacientes de serotipos similares a los que cubre la vacuna
heptavalente frente a S. pneumoniae justificaría su
utilización y podría reducir el estado de portador por
serotipos multirresistentes.
2.3.5. Burkholderia cepacia complex.
Burkholderia cepacia es un bacilo gramnegativo, descrito por
Burkholder en 1950 como patógeno de plantas y causante de la
podredumbre blanda de la cebolla y que es saprofito en muestras
ambientales. Originalmente se llamó Pseudomonas cepacia y
en 1992 se consideró que pertenecía al género Burkholderia
en base a estudios taxonómicos.
Actualmente se ha comprobado que los organismos identificados como
B. cepacia forman un grupo muy heterogéneo y constituye un
complejo de especies fenotípicamente similares. Existen al menos 9
variedades genómicas dentro del complejo: B. cepacia
(variedad genómica I), Burkholderia multivorans (variedad
genómica II), Bukrholderia cenocepacia (variedad genómica
III), Burkholderia stabilis (variedad genómica IV), Burkholderia
vietnamiensis (variedad genómica V), Burkholderia dolosa
(variedad genómica VI), Burkholderia ambifaria (variedad
genómica VII), Burkholderia anthina (variedad genómica
VIII) y Burkholderia pyrrocina (variedad genómica IX), y
otras 15 especies dentro del género Burkholderia. La
variedad genómica I es un patógeno de plantas y contiene la
especie tipo. La mayoría de los aislamientos de pacientes con
fibrosis quística se incluyen dentro de B. cenocepacia y
B. multivorans.
B. cepacia apareció hace más de 25 años
como un importante patógeno oportunista en pacientes con FQ. La
infección pulmonar producida por estas bacterias es con frecuencia
crónica, difícil de tratar con antimicrobianos debido a su
multiresistencia, y se asocia en algunos pacientes con alta morbilidad y
mortalidad. En ellos, B. cepacia se ha asociado con lo que se ha
denominado síndrome cepacia que se caracteriza por fiebre alta,
bacteriemia, bronconeumonia, deterioro pulmonar rápido y muerte en
más del 62% de los pacientes. Sin embargo, otros pacientes pueden
presentar infección o colonización intermitente o
transitoria.
B. cenocepacia se ha aislado de suelo agrícola, de
rizospora de maíz, de campos de cebollas, pero se aísla
infrecuentemente de sitios urbanos. Hasta ahora no esta claramente
demostrado que los pacientes se contagien de fuentes ambientales. La
transmisión entre pacientes se puede producir por contacto directo
o indirecto con secreciones de pacientes infectados y se facilita por
contacto prolongado entre pacientes con FQ, por compartir equipos, por
contacto social tanto en el medio hospitalario como en reuniones,
campamentos, etc.
En algunos centros se excluyen los pacientes colonizados con B.
cepacia de los programas de transplante pulmonar, debido al mal pronóstico.
Sin embargo para otros autores sería necesario valorar la infección
con diferentes especies dentro del complejo de forma individualizada.
Los estudios epidemiológicos indican que las diferentes
variedades genómicas son diversas en cuanto a la frecuencia de
transmisión y en cuanto a la patogenicidad en pacientes con FQ.
B. cenocepacia se asocia con una elevada transmisión y con
mal pronóstico y la transmisión entre pacientes se relaciona
con la presencia de 1 ó 2 marcadores genéticos: gen cblA
("cable Pili") y BCESM (B. cepaciaepidemic strain
marker), aunque no se ha encontrado en las cepas de todos los brotes.
Burkholderia gladioli es un patógeno de plantas bien
conocido que se ha aislado tradicionalmente del gladiolo y del arroz. Se
ha aislado de muestras de pacientes con FQ, y se ha identificado por su
capacidad para crecer en medios selectivos para el aislamiento de B.
cepacia. B. gladioli y B. cepacia complex son genotípicamente
diferentes pero fenotípicamente muy similares y es difícil
diferenciarlas mediante técnicas convencionales. De hecho, no se
encuentra en la base de datos del API 20NE por lo que se identifican como
B. cepacia con este sistema. La infección por B.
gladioli parece que no se asocia con peor pronóstico en
pacientes con FQ y no es tan resistente a antimicrobianos. Sin embargo, se
han comunicado casos de exacerbación pulmonar y abscesos múltiples
en pacientes con FQ pero hay controversia en si en realidad puedan ser
identificaciones incorrectas de B. cepacia complex.
Ocasionalmente se pueden encontrar otras especies de Burkholderia
como Burkholderia pseudomallei (agente causal de la melioidosis y
que se ha asociado con viajes al sudeste asiático) y Burkholderia
fungorum (bacteria del suelo que se puede aislar de muestras clínicas
de forma ocasional).
2.3.6. Stenotrophomonas maltophilia,
Achromobacter spp. y otros bacilos Gram negativos no fermentadores.Stenotrophomonas maltophilia y Achromobacter xylosoxidans
se encuentran más frecuentemente que B. cepacia complex en
pacientes con FQ con enfermedad pulmonar avanzada pero generalmente son
menos virulentos que las bacterias del complejo cepacia.
S. maltophilia es un bacilo Gram negativo no fermentador,
oxidasa negativo y resistente a la mayoría de los antimicrobianos.
Hay factores que predisponen a la colonización por este
microorganismo como el uso crónico de antimicrobianos orales,
intravenosos o en aerosol. Sin embargo, parece que no predispone la
hospitalización previa o el contacto con personas colonizadas,
aunque si que se ha descrito colonización con la misma cepa en
diferentes pacientes. Muchos de los pacientes con FQ y en los que se
cultiva S. maltophilia pueden presentar una colonización
transitoria y solo un 11% están colonizados crónicamente. En
un estudio se observa una peor supervivencia a los 5 años de los
pacientes con S. maltophilia, sin embargo, en otros no se
evidencia un deterioro clínico asociado con esta bacteria. La
prevalencia de colonización en pacientes con FQ ha aumentado en los
últimos años, aunque varia de unos centros a otros, en
parte, por el uso de diferentes medios selectivos o por los métodos
de identificación que pueden dar lugar a identificaciones erróneas.
A. xylosoxidans es también un bacilo Gram negativo que
puede confundirse con P. aeruginosa no pigmentada o con B.
cepacia. No hay estudios que examinen el efecto de esta bacteria en la
función pulmonar y en la mortalidad. En un estudio se ha asociado
con exacerbaciones pulmonares en FQ, pero los pacientes estaban
colonizados también por P. aeruginosa. No parece que la
colonización a largo plazo produzca un deterioro claro del estado
clínico. Se han descrito pacientes colonizados con la misma cepa en
el mismo centro, y aunque no se encontró la fuente, los pacientes sí
que estuvieron hospitalizados en el mismo tiempo.
Ralstonia es un género establecido en 1995, diferente
de Burkholderia, Pseudomonas y Alcaligenes, por
sus características fenotípicas y moleculares e incluye
bacterias que antes se encontraban en otros géneros: Ralstonia
picketti y Ralstonia solanacearum (antes Burkholderia),
Ralstonia eutrophus (antes Alcaligenes eutrophus) y R.
paucula (antes CDC grupo IVc-2). Las especies patógenas en
humanos son: Ralstonia pickettii, Ralstonia paucula, Ralstonia
gilardii y Ralstonia mannitolilytica. Son bacilos Gram
negativos no fermentadores, oxidasa positivos, y se consideran patógenos
oportunistas que pueden producir infecciones graves en pacientes
inmunodeprimidos. Estos organismos pueden crecer en los medios selectivos
para B. cepacia y utilizando los métodos fenotípicos
convencionales se pueden identificar de forma errónea como B.
cepacia y cepas de B. cepacia se pueden identificar como Ralstonia
spp.
Pandoraea es un bacilo Gram negativo no fermentador que se ha
aislado de muestras ambientales, muestras clínicas y recientemente
en muestras de pacientes con FQ, que es capaz de crecer en medios
selectivos para B. cepacia y se han identificado de forma
incorrecta como B. cepacia, Alcaligenes faecalis, R.
picketti o R. paucula. El nuevo género, descrito en
2000, contiene 5 especies: Pandoraea apista, Pandoraea
sputorum, Pandoraea norimbergensis, Pandoraea pnomenusa
y Pandoraea pulmonicola y otras 4 genoespecies todavía sin
nombre (variedad genómica 1, 2, 3 y 4). El género más
cercano filogenéticamente es Burkholderia y comparte
características fenotípicas con Ralstonia. Se han
obtenido de muestras respiratorias de pacientes con FQ pero también
de hemocultivos de pacientes con o sin FQ. Parece que son potencialmente
patógenos en pacientes con este síndrome y se ha descrito
transmisión entre pacientes. Clínicamente es mas virulenta
que Ralstonia spp o B. gladioli. La identificación
fenotípica no es fiable y requiere técnicas moleculares.
P. apista puede causar infección pulmonar crónica
en FQ y se ha demostrado su capacidad para transmitirse entre pacientes
con FQ en un campamento de invierno o en pacientes hospitalizados sin que
se encontrara ninguna fuente de contagio. Cinco pacientes se contagiaron a
partir del caso índice y todos ellos estaban colonizados con P.
aeruginosa. En dos pacientes P. apista reemplazó a P.
aeruginosa y causó enfermedad pulmonar progresiva. Además
es resistente a muchos antimicrobianos, lo que limita las opciones terapéuticas.
Inquilinus sp. es un nuevo género descrito en 2002, al
realizar estudios taxonómicos de las bacterias Gram negativas no
habituales obtenidas de secreciones respiratorias de pacientes con FQ. Es
un bacilo Gram negativo no fermentador de glucosa que pueden crecer en
medios selectivos para B. cepacia pero puede no crecer en
MacConkey. En este género se incluye una especie Inquilinus
limosus mas otra aun sin nombre. Estas bacterias se habían
identificado como Sphingomonas paucimobilis o Agrobacterium
radiobacter, generalmente con bajo porcentaje de identificación
(53,2 a 69,4%) utilizando el sistema API 20NE. Sin embargo, esta
identificación no concordaba con el alto nivel de resistencia a
beta-lactámicos ni con la morfología de la colonia (Sphingomonas
paucimobilis produce colonias con pigmento amarillo). No se encuentra
en las bases de datos de los sistemas comerciales de identificación.
Puede presentar aspecto mucoide y es resistente a colistina y a todos los
betalactamicos excepto a imipenem, aunque estas características
concuerdan también con Ochrobactrum intermedium. No hay
datos suficientes para conocer el significado clínico de estas
bacterias en pacientes con FQ.
En pacientes con FQ se han aislado además otras bacterias Gram
negativas como Comamonas acidovorans, Comamonas testosteroni,
Acinetobacter calcoaceticus o Chryseobacterium indologenes.
2.3.7. Enterobacteriaceae. Las
enterobacterias se pueden aislar del tracto respiratorio de pacientes con
FQ. Generalmente son colonizadores transitorios que se aíslan de
forma poco frecuente. Se encuentran en baja densidad de colonización
y en general no están asociados con enfermedad grave.
Se pueden encontrar en 1 al 4% de los pacientes con FQ y en 10% de
los casos de exacerbaciones agudas. Se aíslan con mayor frecuencia
en niños de 0 a 5 años generalmente antes de que se produzca
una colonización crónica por P. aeruginosa. Dentro
de las enterobacterias, Escherichia coli es la que se aísla
con mayor frecuencia seguido de Klebsiella spp., Enterobacter
spp., Citrobacter spp. y Proteus spp.
Otras enterobacterias se aíslan de forma menos frecuente como Providencia
spp. o Morganella spp. Crecen bien en MacConkey y en
otros medios no selectivos, aunque se puede complicar su detección
cuando está presente P. aeruginosa que impide el
crecimiento. Generalmente, la identificación se puede hacer de
forma correcta con métodos convencionales. Aunque no es muy
frecuente, las enterobacterias pueden producir infecciones crónicas
en los pacientes con FQ, desarrollando fenotipos altamente mucoides,
similares a los de P. aeruginosa, con la que pueden llegar a
confundirse a simple vista, si no se realiza la prueba de la oxidasa.
Sirva de ejemplo la fotografía de la Figura 2, correspondiente a
una cepa de E. cloacae mucoide causante de infección crónica
en un paciente con FQ durante más de 10 años. Al igual que
ocurre con P. aeruginosa, la infección crónica se
asocia con el desarrollo secuencial de multirresistencia a los antibióticos;
la cepa utilizada de ejemplo es únicamente sensible a las
carbapenemas. Ocasionalmente, se ha descrito también la presencia
de cepas productoras de beta-lactamasas de espectro extendido, lo cual
dificulta el control de la colonización por estos microorganismos.
Figura 2. Aislamiento de E.
cloacae mucoide procedente de paciente FQ con más de 10 años
de colonización crónica documentada por este microorganismo:
24h de incubación a 37ºC en agar Sangre (A), agar
MacConkey (B) y agar Müller-Hinton (C)
2.3.8. Mycobacterium spp. Existe
un procedimiento anterior (Procedimiento en Microbiología Clínica
9a: Micobacterias) donde se tratan ampliamente aspectos clínicos y
microbiológicos de la infección por micobacterias por lo que
en este apartado se tratarán los específicamente
relacionados con los pacientes con FQ. Estos pacientes tienen un riesgo
mayor de sufrir colonización-infección respiratoria por
micobacterias no tuberculosas (MNT), probablemente debido a la presencia
de bronquiectasias y a las infecciones crónicas y recurrentes del
pulmón. El primer caso de infección pulmonar por MNT en un
paciente con FQ se notificó en 1980 y durante los últimos 20
años se ha comunicado de manera creciente su aislamiento en estos
pacientes. A diferencia de lo que ocurre en el caso de la tuberculosis, el
contagio se produce muy raramente por contacto persona a persona y el
tipado de las cepas aisladas en los pacientes ha demostrado la ausencia de
transmisión cruzada entre ellos. Tampoco se ha podido demostrar el
origen nosocomial o iatrogénico a través de los aerosoles u
otras fuentes de contaminación hospitalarias. Las MNT tienen una
distribución amplia en la naturaleza y se encuentran principalmente
en el agua, suelo, plantas y animales. El aumento aparente en el
aislamiento de MNT en estos pacientes probablemente esté
relacionado con su mayor supervivencia y la mejora en los métodos
de detección e identificación de las MNT.
En series publicadas, la prevalencia varía ampliamente según
los centros del 2 al 28% si bien la media se situaría entre el 5 y
el 15%. Las prevalencias más bajas podrían deberse a series
basadas en un solo cultivo, a la no utilización de técnicas
de descontaminación adecuadas para evitar el sobrecrecimiento de
otras bacterias o a la poca calidad de las muestras sobre todo en
pacientes pediátricos con dificultades para expectorar.
Las especies que se aíslan más frecuentemente son Mycobacterium
avium complex (MAC), Mycobacterium avium con mayor frecuencia
que Mycobacterium intracellulare, seguida de Mycobacterium
abscessus. La edad de los pacientes parece influir en la frecuencia y
especies de MNT aisladas. En menores de 10-12 años la prevalencia
sería del 4-5% y la más frecuente M. abcessus junto
con otras MNT de crecimiento rápido miembros del antiguo grupo
Mycobacterium fortuitum complex, Mycobacteroum chelonae y
Mycobacterium fortuitum. La prevalencia va aumentando con la edad
siendo superior al 15% en mayores de 15 años, lo que puede ser un
reflejo de la cada vez mayor longevidad de los pacientes con FQ. M.
abscessus se aísla en un porcentaje similar (5%) a cualquier
edad mientras que MAC se aísla fundamentalmente en mayores de 10-15
años. Otras MNT de crecimiento lento aisladas son Mycobacterium
gordonae y más raramente Mycobactererium kansasii. En
nuestro país no se ha publicado ningún estudio multicéntrico
pero sí se han notificado algunas series con frecuencia de
aislamiento variable del 4% al 25 % (Tabla 1).
La presencia de bacterias de crecimiento rápido en el esputo
de los pacientes con FQ puede ser una causa de que la prevalencia real de
MNT esté subestimada.
La tasa de cultivos contaminados en el caso de pacientes con FQ
(24%-45%) contrasta claramente con la general (2,5-3%) del laboratorio de
micobacterias.
Tabla 1. Estudios de prevalencia de
micobacterias no tuberculosas (MNT) en pacientes con FQ
Estudio
Prevalencia
(nºpacientes)
Edad (media)
Especies aisladas
Aitken et al
EEUU 1991
12,5 % (64)
17-50 años (28)
4 M. avium 2 M. avium complex (MAC)
1 M. intracellulare
Fauroux et al
Francia 1995
6,6 % (106)
Niños
2 M. chelonae 1 M. abscessus 3 M. fortuitum 3 Otros
Olivier et al
EEUU 1992-1998
13% (986)
>10 años (24)
92 M. avium complex 5 MAC + M. abscessus 18 M. abscessus 13 Otros
Pedraza et al
España 1996
4,4% (91)
Niños
1 M. avium 1 M. fortuitum 1 M. chelonae 1 M. xenopi + M. tuberculosis
Sermet-Gaudelus et al
Francia 1996-1999
15% (298)
2 m-32 años (11)
6 M. avium complex 18 M. abscessus 13 M. gordonae 13 Otros
Esther et al
EEUU 1993-2002
3,9% (190)
5-12 años
8 M. avium complex 2 MAC + M. abcessus 6 M. abscessus 1 M. gordonae
Pierre-Audigier et al
Francia 2000
8,1% (385)
1-24 (12)
3 M. avium 1 M. avium complex 1 M. abscessus 1 M. chelonae 1 M fortuitum complex 3 Otros
Oliver et al
España 2000
16,1% (37)
4-48 años (21)
2 M. avium complex 3 M. chelonae 1 M. scrofulaceum
Leitritz et al
Alemania 1999-2000
11% (91)
3-41 años (16)
4 M. avium 2 M. avium complex 1 M. intracelulare
Giron et al
España 1997-2001
25% (28)
Adultos (25)
2 M. avium 3 M. abscessus 2 Otros
Principalmente P. aeruginosa, que se
encuentra en el tracto respiratorio de más del 80% de estos
pacientes y en alrededor de un tercio de los aislados presentan fenotipo
mucoso, sobrevive al tratamiento de descontaminación rutinario con
N-acetil-L-cisteína + 2% NaOH. La inoculación simultánea
en medios sólidos, preferentemente Lowestein-Jensen, y medios líquidos
mejora el número de micobacterias recuperadas y disminuye el de
muestras finalmente informadas como contaminadas hasta un 17-18%. Para
eliminar eficazmente P. aeruginosa, el procesamiento previo de las
muestras respiratorias de pacientes con FQ debería incluir
tratamiento con 5% de ácido oxálico en un segundo paso
posterior a la descontaminación con N-acetil-L-cisteína + 2%
NaOH. Este tratamiento más agresivo reduce eficazmente la
contaminación por bacterias de rápido crecimiento hasta un
6-8% pero puede inactivar entre un 25-30% de las micobacterias sobre todo
en muestras con una carga baja (muestras con tinciones negativas o 1+/2+)
o las que contienen principalmente M. chelonae / M. abscessus.
Para minimizar este efecto, se ha propuesto realizar la descontaminación
en dos etapas con N-acetil-L-cisteína+ 2% NaOH y 5% de ácido
oxálico sólo del cultivo en medio líquido cuando
resulte contaminado. De esta forma se puede llegar a obtener hasta un 25%
de mejora en la sensibilidad.
Recientemente, se ha descrito la utilización de un método
de descontaminación con cicloheximida que mejora el aislamiento de
MNT, principalmente M. abscessus, con respecto al método
estandar con N-acetil-L-cisteína + 2% NaOH y 5% de ácido oxálico.
Este método es más sencillo y rápido pero tiene el
inconveniente de que la muestra descontaminada no puede inocularse a los
medios líquidos automatizados como el MGIT de Becton Dickinson.
Esto se debe a que la adición de lecitina al medio líquido,
necesaria para neutralizar la acción de la cicloheximida, da lugar
a fluorescencia inespecífica que impide la lectura automática
de los frascos.
La distinción entre infección pulmonar activa y
colonización no es fácil en el paciente con FQ. Las
recomendaciones publicadas por la American Thoracic Society (ATS)
para el diagnóstico de infección pulmonar por MNT incluyen
criterios bacteriológicos, clínicos y radiológicos,
siendo los dos últimos muy difíciles de establecer en estos
pacientes ya que la misma enfermedad puede provocar cambios clínicos
y radiológicos similares a los asociados a la infección por
MNT. El síntoma clínico más útil es la fiebre
persistente inexplicable por otras causas ya que la tos, la expectoración
o la astenia son poco específicas. Respecto a los criterios radiológicos,
la radiografía simple es difícil de valorar siendo mucho más
útil la TAC para detectar la afectación del parénquima
pulmonar o la presencia de nódulos.
Los criterios bacteriológicos son fundamentales para
distinguir la infección de la colonización. El criterio de
infección requiere un mínimo de tres esputos o lavados
bronquiales positivos o 2 cultivos positivos con al menos una tinción
positiva en los 12 meses previos. Si se obtiene un cultivo positivo para
MNT es obligatorio realizar cultivos seriados para comprobar si se aísla
la misma especie de MNT y, en el caso de que sean negativos, prolongarlos
al menos durante un año para descartar la infección. En
bastantes pacientes la colonización es ocasional ya que los
cultivos repetidos son negativos, sobre todo en el caso de M. avium.
La tinción directa es de gran importancia ya que los pacientes que
presentan tinciones positivas cumplen criterios bacteriológicos con
mayor frecuencia y se ha sugerido que podrían ser indicativas de
infección activa. Así mismo, el aislamiento repetido de MNT
se asocia significativamente con enfermedad pulmonar granulomatosa
diagnosticada por necropsia en pacientes con FQ. Los pacientes con
aislamiento de M. abscessus cumplen los criterios bacteriológicos
con mayor frecuencia que los pacientes con cultivo positivo del grupo MAC.
En aproximadamente dos tercios de los pacientes con M. abscessus
se observan alteraciones en la TAC y se han descrito con mayor frecuencia
casos de enfermedad invasiva mortal. M. abscessus puede además
ser la responsable de infección diseminada tras el trasplante
pulmonar y la posterior terapia inmunosupresora. Dentro del grupo MAC,
M. intracelullare se asocia con tinciones directas positivas y
cultivos repetidamente positivos más frecuentemente que M.
avium. Respecto al impacto de la presencia de MNT del grupo M
.avium complex, no se ha observado diferencia significativa a corto
plazo en la disminución del volumen expirado forzado en el primer
segundo (FEV1) anual entre pacientes con cultivo positivo y los que no tenían.
Sí se ha observado un mayor número de anormalidades en la
TAC entre los que tenían múltiples aislamientos en el
esputo, por lo que estos pacientes deberían seguirse clínicamente
con mayor asiduidad.
La identificación de las especies es esencial y puede requerir
técnicas genéticas. Dentro del grupo MAC se deben utilizar
medios de identificación que diferencien las especies M .avium
de M. intracellulare. Las técnicas utilizadas son la
hibridación con sondas ADN-ARN (AccuProbe), la amplificación
de secuencias genéticas seguidas de hibridación (INNO-LIPA),
restricción (PCR-RFLP del gen hsp65) o secuenciación
genética (PCR+ secuenciación de la subunidad 16S del ARNr o
del gen hsp65). M. abcessus es la más patógena
y resistente de las micobacterias de crecimiento rápido. Es
esencial diferenciarla de M. chelonae ya que el tratamiento en las
infecciones por M. abcessus es especialmente difícil y
puede requerir cirugía en las infecciones localizadas si la función
pulmonar es adecuada. Pueden diferenciarse fácilmente por la
tolerancia al cloruro sódico o la utilización del citrato,
pero puede ser necesaria la amplificación seguida de restricción
del gen hsp65 o secuenciación genética del 16S del
ARNr o del gen hsp65. El estudio de la sensibilidad se recomienda sólo en el caso de
aislamientos que se consideren clínicamente significativos. En los
aislamientos de MAC el tratamiento antibiótico está
protocolizado pero puede ser recomendable el estudio de la sensibilidad a
los macrólidos (claritromicina). En el caso de M. asbcessus,
no existe un consenso sobre el tratamiento a utilizar ya que esta
micobacteria es especialmente resistente a numerosos antibióticos y
la elección del tratamiento se debe guiar por el valor de las CMI
en medio líquido o, dada la complejidad de estas técnicas,
por los resultados obtenidos por la técnica de E-test.
Con respecto a la infección por M. tuberculosis, es
rara en pacientes con FQ y se encuentran muy pocas referencias en la
literatura por lo que es difícil conocer su incidencia. En las
series que recogen este dato, el porcentaje de M. tuberculosis es
mucho menor (0-2%) frente al aislamiento de MNT (4-25%). A diferencia de
las MNT que se encuentran en el medio ambiente, M. tuberculosis se
transmite persona a persona y es una seria complicación para el
paciente con FQ sobre todo si se trata de aislados multirresistentes por
lo que es recomendable descartarla rápidamente mediante técnicas
de detección e identificación genéticas directas
cuando la tinción de la muestra sea positiva.
Aunque los datos sobre la influencia de las MNT en el deterioro de la
función pulmonar en los pacientes con FQ son contradictorios, dada
la mayor prevalencia de MNT con la edad y la publicación de casos
con un empeoramiento clínico significativo, en los pacientes
adultos con FQ deberían realizarse cultivos periódicos.
Durante periodos de empeoramiento clínico o radiológico no
explicables por otras causas o que no respondan al tratamiento específico
para los patógenos bacterianos habituales, en todos los pacientes
incluyendo niños deberían cultivarse muestras respiratorias
para MNT. Si se cumplen los criterios bacteriológicos de la ATS se
debería realizar una TAC basal para diagnosticar la presencia de
signos característicos de enfermedad pulmonar por MNT. Si se trata
de M. abcessus, cumple criterios de enfermedad pulmonar por MNT o
tiene 3 ó más cultivos positivos se debería
considerar el inicio de tratamiento antibiótico especifico, sobre
todo si coincide con una fase de deterioro clínico.
2.3.9. Nocardia spp. Las
revisiones de la infección pulmonar en el paciente con FQ no
mencionan como habitual el aislamiento de especies de Nocardia. Se
han publicado muy pocos casos, principalmente Nocardia asteroides
complex, la mayoría en el contexto de una revisión de la
nocardiosis que incluye, junto con otras patologías, pacientes con
FQ. Nocardia tiene más características en común
con las MNT que con otros microorganismos, son ubicuas en el medio
ambiente y el lugar más frecuente de infección es el pulmón
a donde llegan por inhalación. Las enfermedades que disminuyen las
defensas de las vías aéreas como la FQ y las bronquiectasias
son factores de riesgo para la infección por Nocardia y
situaciones como el tratamiento con corticoesteroides favorece el
desarrollo o exacerbación de la nocardiosis. En los casos descritos
de FQ, que incluyen tanto pacientes pediátricos como adolescentes y
adultos, Nocardia se aisló repetidamente y los pacientes
tenían tinciones directas positivas. En algunos casos fue
precisamente este hecho lo que motivó la búsqueda de Nocardia
y no la sospecha clínica de nocardiosis. En la mayoría de
casos se consideran colonizaciones pese a lo cual con frecuencia se
tratan, principalmente con cotrimoxazol, por el temor a una posible
diseminación extrapulmonar. Los pacientes con aislamientos
repetidos que no se traten deben controlarse estrechamente sobre todo si
reciben terapia con corticoesteroides. La investigación rutinaria
de Nocardia en los pacientes con FQ no parece estar justificada si
bien en ese caso la utilización del medio BCYE-a
suplementado con antimicrobianos para evitar el sobrecrecimiento de P.
aeruginosa, Aspergillus y Candida principalmente, sería
de utilidad para contribuir a aclarar el papel patógeno de esta
especie en la FQ. Para la identificación de los aislados, las técnicas
fenotípicas clásicas como la hidrólisis de la caseína,
la arilsulfatasa o el patrón de sensibilidad a los antibióticos
no son suficientes para la diferenciación a nivel de especie. Las técnicas
de amplificación genética y posterior restricción
(PCR+ RFLP) o secuenciación de la subunidad 16S del ARN ribosómico
permiten diferenciar las especies clínicamente más
significativas, como la incluidas dentro de N. asteroides complex.
2.3.10. Aspergillus y hongos
levaduriformes. La colonización respiratoria por hongos es muy
frecuente en los pacientes con FQ. Aspergillus está
ampliamente distribuido en el medio ambiente y es muy difícil
establecer medidas preventivas para evitar la exposición a sus
esporas, que puede ser mayor durante las obras en las instalaciones
sanitarias o el trabajo al aire libre. La prevalencia de Aspergillus
en muestras respiratorias de pacientes con FQ varía desde el 6 al
57% dependiendo de la edad (suele aparecer durante la adolescencia), el
lugar de residencia (afecta más a pacientes del medio rural) o las
condiciones climáticas (mayor incidencia en zonas costeras). En
aproximadamente el 75% delos casos persiste en cultivos sucesivos y su
aislamiento normalmente representa colonización pulmonar. En el
2-10% de estos pacientes la principal complicación es la
aspergilosis broncopulmonar alérgica (ABPA), una hipersensibilización
a los antígenos de Aspergillus con estimulación de
la respuesta inmune celular y producción de anticuerpos específicos.
La prevalencia es baja en menores de 6 años y es más elevada
en los pacientes en peor condición clínica y con mayor
colonización bacteriana o en los que presentan atopia. Las
principales manifestaciones de esta enfermedad son la respiración
sibilante, aparición de infiltrados pulmonares, bronquiectasias y
fibrosis. El diagnóstico clínico de ABPA en los pacientes
con FQ es difícil ya que las manifestaciones de la enfermedad no
son fáciles de diferenciar de las exacerbaciones agudas que sufren
estos pacientes. Tampoco lo es el diagnóstico microbiológico
ya que el aislamiento de Aspergillus en el esputo no es suficiente
para el diagnóstico de ABPA pero si se ha demostrado una correlación
positiva entre la presencia de anticuerpos específicos en suero y
la afectación de la función pulmonar. El tratamiento profiláctico
con antibióticos predispone a la colonización por hongos,
aunque raramente se han notificado casos de aspergiloma o aspergilosis
invasiva en pacientes con FQ, excepto en transplantados pulmonares. La
presencia en el esputo sobre todo de la forma mucoide de P aeruginosa
puede inhibir el crecimiento de hongos por lo que se recomienda el uso de
medios de cultivo para hongos, como el agar Sabouraud glucosa,
suplementados con antimicrobianos como ciprofloxacina o amikacina para
impedir el crecimiento de P.aeruginosa. La especie mayoritaria es
A. fumigatus, aunque otras especies también se han descrito
en una proporción mucho menor. El aislamiento de otros hongos como
Scedosporium apiospermum (3-8,6%), anamorfo del ascomiceto Pseudallescheria
boydii, sería el segundo en importancia en algunas series sobre
todo asociado a la utilización de cicloheximida como inhibidor del
crecimiento bacteriano en los medios de cultivo. A diferencia de Aspergillus,
sus esporas se encuentran raramente en el ambiente y los mecanismos de
transmisión y colonización crónica no están
claros. Podría estar asociado también a episodios de ABPA,
pero la presencia de reacción cruzada con determinados antígenos
de A. fumigatus hace difícil demostrarlo en los casos con
anticuerpos frente a Aspergillus.
Las levaduras se aíslan con mayor frecuencia, 75-78% de los
pacientes con FQ, siendo Candida albicans la especie mayoritaria.
Se asocia a pacientes que reciben tratamiento prolongado con antibióticos
o glucocorticoides y el origen es principalmente endógeno a partir
de la propia flora del paciente. Se han notificado casos de colonización
por la levadura melaninogénica Exophiala dermatitis, siendo
su prevalencia del 2 al 15% cuando se emplea un medio de cultivo específico
(agar eritritol cloranfenicol, ECA) y se prolonga la incubación
hasta 4 semanas. El riesgo de infección por esta levadura en
pacientes con FQ está todavía por establecer.
La contribución de las infecciones por hongos y levaduras al
deterioro pulmonar progresivo es difícil de determinar ya que más
de las dos terceras partes de los pacientes con colonización por
estos patógenos presentan también P. aeruginosa en
sus muestras respiratorias, pero el cultivo rutinario de las secreciones
respiratorias en los pacientes con FQ deberían incluir siempre
medios específicos para el aislamiento e identificación de
estos microorganismos.
2.3.11. Virus respiratorios. A pesar del
papel central de las infecciones bacterianas, principalmente por P.
aeruginosa, existen otros factores no bacterianos implicados en la
progresión de la enfermedad pulmonar en los pacientes con FQ.
Durante la última década se ha evaluado en estos pacientes
el impacto de las infecciones por el virus respiratorio sincitial (VRS),
virus de la gripe, adenovirus, virus parainfluenza, rinovirus y más
recientemente metapneumovirus pero no por otros virus responsables de
infecciones respiratorias como coronavirus o bocavirus, un miembro de la
familia Parvoviridae recientemente descrito. También se ha
considerado la implicación de bacterias atípicas como Chlamydophila
pneumoniae, Mycoplasma pneumoniae, Bordetella pertussis y
Legionella pneumophila. En general, en el 5-20% de pacientes con
exacerbaciones agudas se puede demostrar una etiología vírica
o por las bacterias señaladas frente al 0-5% en pacientes en
situación estable. La importancia de estas infecciones en los
pacientes con FQ probablemente esté subestimada ya que en la mayoría
de estudios el diagnostico fue serológico y adolecen de la falta de
técnicas directas y rápidas.
En menores de 5 años hay una mayor incidencia de infecciones víricas
del tracto respiratorio inferior por lo que cabe pensar que también
la haya en niños con FQ. La incidencia en estos pacientes no es
mayor que en la población general y en niños menores de 2 años
incluso más baja, debido probablemente a una exposición
menor. Sin embargo, la infección respiratoria puede ser mucho más
grave con mayor afectación de vías bajas, mayor incidencia
de exacerbaciones agudas, hospitalización y deterioro de la función
pulmonar. Además, puede predisponer a la infección por
bacterias al dañar el epitelio respiratorio y facilitar la
adherencia bacteriana. Algunos autores han encontrado asociación
con un riesgo mayor de infección por P. aeruginosa, o con
una afectación mayor, sugerida por el aumento en el título
de anticuerpos anti-Pseudomonas, en los pacientes con infección
crónica por este microorganismo. Un mayor número de
infecciones víricas al año se correlaciona con progresión
de la enfermedad pulmonar con disminución del índice de
Swachman, el FEV1 (volumen expirado forzado en el primer segundo) o la FVC
(capacidad vital forzada) y se ha demostrado que un número
significativo de episodios de exacerbación pulmonar son precedidos
por infecciones respiratorias víricas.
Los virus respiratorios tienen un periodo de incubación corto,
menor de una semana, y la transmisión suele ser persona a persona
por lo que se deben considerar patógenos importantes en las
unidades que atienden pacientes con FQ. Rinovirus, el más
prevalente todo el año, es el virus respiratorio que se diagnostica
más frecuentemente (>70%) cuando se incluye su investigación
junto con el resto de virus respiratorios, lo cual no siempre se hace por
ser difícil su cultivo y poco útil el estudio serológico
por el gran número de serotipos distintos. No parece influir sobre
la función pulmonar a corto plazo, aunque se ha demostrado su
impacto negativo en el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica
(EPOC) y probablemente también en la FQ.
Las infecciones por VRS tienen su mayor incidencia durante los meses
de otoño e invierno y es el más frecuentemente asociado a
infecciones graves del tracto respiratorio inferior en lactantes. En
series en las que se investigó junto con otros virus respiratorios
se encuentra en el 2-9% de los niños con FQ menores de 15 años
con exacerbaciones agudas, pero se han notificado tasas de infección,
investigadas por serología, del 30-40% en pacientes con FQ durante
la época invernal. La inmunidad natural frente a VRS es de duración
limitada por lo que es frecuente la reinfección. La infección
por VRS en el paciente con FQ puede causar enfermedad aguda grave que
puede requerir una prolongada hospitalización, ventilación
mecánica y dejar secuelas en la función pulmonar. El diagnóstico
del VRS requiere la utilización de técnicas rápidas,
como la detección de antígeno por inmunocromatografia (IC),
el enzimainmunoensayo (EIE) de membrana o dot-blot o la
inmunofluorescencia directa (IFD) para evitar el contacto entre pacientes
infectados y no infectados o indicar la utilización de medidas
profilácticas en los contactos.
En el caso del virus de la gripe, la administración de la
vacuna es segura en pacientes con FQ y se recomienda a partir de los 6
meses de edad por lo que su incidencia en estos pacientes suele ser menor,
detectándose en un 3-4 % de ellos. Se ha notificado un porcentaje
similar de infecciones por adenovirus (2-3%) y ligeramente mayor (6%) por
virus parainfluenza. Provocan empeoramiento de la función y
obstrucción pulmonares tras la fase aguda de la infección,
que en muchos casos precede a una agudización clínica
bacteriana. El diagnóstico de estos virus suele realizarse por
detección de antígeno mediante IFD en las muestras
respiratorias. En el caso de los virus de la gripe A y B también
existen técnicas rápidas por EIE e IC con peores resultados
de sensibilidad sobre todo para virus gripal tipo B que las técnicas
de cultivo por shell vial.
Apenas existen datos en la FQ sobre la incidencia y las
manifestaciones clínicas de las infecciones por el metapneumovirus
humano (hMPV), un paramixovirus identificado en el 2001 muy relacionado
con VRS y responsable del 5-15% de las infecciones respiratorias en
lactantes y niños. En un estudio serológico en niños
con FQ mayores de 7 años, la distribución estacional de la
infección por hMPV fue similar a la hallada para VRS y la
incidencia fue del 47%, incluso superior a la encontrada para VRS (36%).
Diversos estudios en la población general indican que la incidencia
estacional de hMPV es algo más tardía (enero-abril), parece
afectar a niños ligeramente mayores y provoca cuadros asmáticos
con más frecuencia que bronquiolitis. Se ha descrito que un elevado
porcentaje (hasta un 70%) de los pacientes con infección mixta por
VRS y hMPV tienen que ser atendidos en cuidados intensivos al presentar un
cuadro más grave que en otras coinfecciones. Aunque puede aislarse
por cultivo celular, el efecto citopático no es fácilmente
identificable por lo que se han utilizado técnicas de IFD y cultivo
en shell vial. Para conocer su incidencia real habrá que
esperar a la generalización de la utilización de técnicas
moleculares para su diagnóstico.
Hasta hace poco, el diagnóstico de las infecciones víricas
respiratorias más frecuentes se ha basado en el aislamiento por
cultivo celular, ya sea convencional por identificación del efecto
citopático o por la técnica de shell vial, en las técnicas
de detección de antígeno por IFD o por técnicas rápidas
de EIE e IC para virus respiratorio sincitial y virus gripales A y B.
Algunas de estas técnicas son especialmente difíciles de
realizar en las muestras de los pacientes con FQ debido a que la
viscosidad de sus secreciones respiratorias dificulta la correcta
descontaminación y posterior aislamiento por cultivo, así
como la detección por inmunofluorescencia. La utilización de
técnicas moleculares puede facilitar el diagnóstico de
rinovirus, coronavirus o metapneumovirus, mejorar la sensibilidad en el
resto de virus respiratorios y diagnosticar con más frecuencia
infecciones mixtas. Puesto que los síntomas clínicos pueden
ser muy similares en todos ellos es conveniente la investigación
conjunta de varios virus por lo que se han descrito numerosas técnicas
de retrotranscripción-PCR (RT-PCR) múltiples aprovechando
además que la mayoría de los virus respiratorios son virus
ARN. Actualmente, las técnicas de PCR en tiempo real permiten
identificar el producto amplificado simultáneamente durante la fase
de amplificación mediante sondas fluorescentes y algunos
instrumentos de PCR en tiempo real (ICycler IQ real-time detection system
de Bio-Rad, Mx 3005P de Stratagene, Smart Cycler de Cepheid) permiten la
utilización de 4-5 sondas diferentes en un mismo tubo por lo que
también se han descrito técnicas de PCR en tiempo real múltiples.
La combinación de una extracción automatizada de ácidos
nucleicos (EasyMag de bioMerieux, MagNAPure de Roche, BioRobot EZ1 de
Qiagen) junto con estas técnicas permitiría un diagnostico rápido
en 4-6 horas. La PCR convencional combinada con detección por
hibridación mediante microarrays tendría la ventaja
de poder analizar un panel mucho más amplio de virus simultáneamente
(PneumoVir de Genomica) aunque en un tiempo mayor de 8-10 horas. Las técnicas
moleculares permiten el diagnóstico de la mayoría de tipos y
subtipos víricos responsables de infecciones del tracto
respiratorio conocidos hasta el momento como VRS A y B, virus de la gripe
A, B y C, virus parainfluenza 1, 2, 3 y 4, rinovirus, adenovirus,
echovirus, coronavirus, metapneumovirus A y B o bocavirus (Tabla 2).
Estudios realizados, en población general y en pacientes con
enfermedades respiratorias crónicas como el asma o la EPOC
demuestran que la utilización de técnicas moleculares, con
respecto al diagnóstico clásico por cultivo o
inmunofluorescencia directa, aumenta al doble el número de niños
diagnosticados y hasta por 10 en el caso de los adultos, donde puede ser más
necesaria la amplificación por técnicas moleculares por ser
la carga vírica más baja y por tanto, mucho menos sensibles
las técnicas convencionales. La utilización de técnicas
de diagnóstico de las infecciones víricas más
sensibles y rápidas puede facilitar el conocimiento de su impacto
en el deterioro pulmonar de los pacientes con FQ por lo que parece
justificado el diagnóstico de la infección por virus durante
los episodios de exacerbación aguda en los que no existe una causa
bacteriana que la justifique y sin ninguna duda, en el paciente
hospitalizado para poder establecer mediadas de aislamiento que eviten la
transmisión intrahospitalaria.
2.3.12 Clamidias, micoplasmas y otras
bacterias atípicas. El papel de las denominadas bacterias atípicas
en la FQ es poco conocido. C. pneumoniae es un importante patógeno
respiratorio y representa entre un 15-20% de las neumonías
adquiridas en la comunidad. Se ha asociado al 10% de las exacerbaciones
agudas en el asma y al 5% en la EPOC y cabría esperar que los
pacientes con FQ tengan un riesgo similar.
En un estudio en niños y adultos con FQ y exacerbaciones
agudas analizados por cultivo y serología, en el 12,5% se
diagnosticó infección por C. pneumoniae por cultivo
pero el porcentaje aumentaba hasta 21,8% por evidencia serológica
de infección aguda.
M. pneumoniae es una causa frecuente de traqueobronquitis y
neumonía en niños y una de las causas más comunes de
neumonía en adultos jóvenes.
En pacientes con FQ y exacerbaciones agudas, las tasas publicadas de
infección por M. pneumoniae diagnosticada serológicamenteson bajas (0,6-6 %).
B. pertussis es cada vez más reconocida como un agente
etiológico frecuente de tos prolongada en adolescentes y adultos
con una incidencia muy variable (2-26%). Un estudio reciente en niños
con
Tabla 2. Virus implicados en
infecciones del tacto respiratorio inferior
* IFD=inmunoflourescencia directa,
EIE=enzimiinmunoensayo, IC=inmunocromatografia, CC = cultivo celular
convencional, SV = cultivo por shell vial, PCR-HB= PCR
convencional+hibridación en placa, PCR-AR=
PCRconvencional+hibridación en arrays, PCR-TR= PCR en
tiempo real
FQ menores de 16 años y analizados por
serología encontró una incidencia anual de infección
por C. pneumoniae, M. pneumoniae y B. pertussis del 7,9%, 17% y
7,8% respectivamente. En general, y no sólo en los pacientes con
FQ, la incidencia de estas infecciones varía dependiendo de la edad
y el método utilizado para el diagnóstico microbiológico.
El cultivo es una técnica lenta y poco sensible sobre todo para
C. pneumoniae y M. pneumoniae. Los métodos serológicos,
normalmente usados para el diagnóstico de estas infecciones,
presentan una baja especificidad sobre todo cuando se utiliza una sola
muestra de suero. El diagnóstico de infección por
seroconversión o aumento del título de IgG no siempre es
posible y en todo caso se obtiene un resultado tardío, útil
para la confirmación del diagnóstico pero con poca
relevancia para el manejo clínico del paciente. Durante la fase
aguda es más útil la detección de IgM aunque puede
dar lugar a resultados falsamente positivos debido a la presencia de
anticuerpos residuales de infecciones pasadas. Con respecto a la serología
de L. pneumophila, los resultados positivos en pacientes con FQ e
infección crónica por P. aeruginosa deben
interpretarse con precaución debido a la presencia de anticuerpos
anti-pseudomonas con reacción cruzada frente a los antígenos
de Legionella. Se han descrito técnicas de PCR y más
recientemente técnicas de PCR en tiempo real, que permiten obtener
un resultado rápido durante la fase aguda. Algunas PCR multiplex
con detección del producto amplificado por hibridación en
placa son comerciales (Chlamylege de Argene para C. pneumoniae,
M. pneumoniae, L. pneumophila). Las técnicas moleculares
presentan mejor sensibilidad y especificidad que las técnicas
convencionales pero sin embargo parece necesario complementar el diagnóstico
por cultivo o técnicas moleculares con técnicas serológicas
ya que incluso en pacientes con síntomas graves (neumonía)
las técnicas de diagnóstico directas son positivas durante
un corto espacio de tiempo al inicio de la infección. En los
pacientes con FQ la dificultad del diagnostico clínico puede llevar
a una sospecha tardía de infección por bacterias atípicas
y por tanto a la obtención de un resultado falsamente negativo por
las técnicas directas.
Dada la dificultad para su diagnóstico, el impacto de estas
infecciones sobre el deterioro pulmonar de los pacientes con FQ ha sido
muy poco estudiado. Por los datos disponibles, se asocia a una disminución
significativa pero pequeña del FEV1 durante el periodo de infección
pero no parecen afectar la función pulmonar a corto plazo. En el
caso de C. pneumoniae, la infección se ha asociado a la
producción de títulos elevados de IgE específica con
el consecuente aumento de la reactividad pulmonar. Así mismo, C.
pneumoniae es un patógeno intracelular obligado y por tanto
capaz de infección crónica, por lo que puede ser difícil
de erradicar ya que no es sensible a los antibióticos normalmente
usados en la FQ. Se han descrito casos de infección persistente por
C. pneumoniae y M. pneumoniae durante más de un año
y en el caso de M. pneumoniae complicaciones graves en forma de
pericarditis. B. pertussis se ha asociado a tos prolongada durante
varios meses y se ha descrito un caso de infección recurrente por
Bordetella bronchiseptica a pesar de la rareza de la infección
por este microorganismo del que no hay descritos más de 50 casos,
normalmente asociados a inmunodepresión y contacto con animales.
Para mayor información sobre aspectos generales de patogenia y
diagnóstico de las infecciones por bacterias atípicas del
tracto respiratorio inferior se recomienda consultar el protocolo SEIMC nº
25 sobre Diagnostico microbiológico de las infecciones bacterianas
del tracto respiratorio inferior.
3. TIPOS DE
MUESTRAS, RECOGIDA, TRANSPORTE Y CONSERVACIÓN
El lavado broncoalveolar es la muestra considerada de referencia en
el estudio microbiológico del paciente con FQ. Sin embargo, el
esputo es la más utilizada, por su facilidad de obtención y
buena correlación con el lavado broncoalveolar. En los pacientes en
los que no pueden obtenerse muestras de esputo o en los niños pequeños
suele recurrirse a los aspirados bronquiales o a tomas retrofaríngeas.
En este caso, la microbiota orofaríngea suele considerarse
representativa de los microorganismos presentes en el bronquio. Otras
muestras utilizadas son los broncoaspirados y los cepillados bronquiales.
La recogida de las muestras en estos pacientes debe seguir las
consideraciones generales establecidas (Procedimiento SEIMC). En cada caso
y dependiendo del paciente, ha de valorarse la oportunidad de cada una de
ellas. Asimismo, deben seguirse las recomendaciones generales en cuanto a
identificación de las muestras e información en los volantes
de petición (Procedimientos en Microbiología Clínica
SEIMC 1 y 1a).
Esputo. Se considera la muestra que mejor refleja el patrón
de colonización del tracto respiratorio del paciente con FQ. Para
algunos autores es incluso mejor que los lavados, los aspirados o
cepillados broncoalveolares ya que tendría mejor
representatividad de las diferentes localizaciones de la colonización
pulmonar. Su toma ha de evitar la contaminación con microbiota
del tracto respiratorio superior, ha de recogerse en envases estériles
y remitirse con la mayor celeridad para su estudio. Si el procesamiento
no es inmediato, se recomienda mantener la muestra a 4ºC aunque a
temperatura ambiente la viabilidad de S. aureus y P.
aeruginosa no se ve comprometida en las primeras 24-48 horas si bien
puede afectar a los recuentos bacterianos. En el caso de H.
infuenzae y S. pneumoniae los recuentos disminuyen drásticamente
con el tiempo y los cultivos podrían ser falsamente negativos.
Para evitarlo, puede congelarse mejor que mantenerse en refrigeración.
El número de muestras respiratorias estudiadas por paciente y
año varía dependiendo de la edad del paciente, de su
situación clínica y del tipo de tratamiento al que esté
sometido. Es habitual recomendar el estudio microbiológico de uno
o dos esputos por trimestre o con mayor frecuencia en el caso de
exacerbaciones y deterioro generalizado y siempre que se produzca un
ingreso hospitalario. La Sociedad Americana de Microbiología
recomienda el estudio de al menos un esputo al año.
Lavado broncoalveolar. Evita contaminaciones con microbiota
del tracto respiratorio superior por lo que compite con el esputo en
rentabilidad. Está recomendado en los pacientes con escasa
expectoración, con antibioterapia previa prolongada, en los casos
particulares de sospecha de colonización por B. cepacia,
cuando se vaya a aplicar técnicas de biología molecular o
en el seguimiento de los pacientes sometidos a transplante pulmonar.
Muestras retrofaríngeas. Su valor diagnóstico
puede variar dependiendo de la edad del paciente y del patrón de
colonización. En el caso de P. aeruginosa y en pacientes
menores de cinco años el valor predictivo positivo es cercano al
95% y el valor predictivo negativo del 40%, siendo algo inferiores para
S. aureus. Por el contrario, en pacientes jóvenes sin
expectoración el valor predictivo positivo para P. aeruginosa
es inferior, 83%, y algo mayor el valor predictivo negativo, 70%, siendo
los valores correspondientes para S. aureus del 91% y 80%,
respectivamente. Se ha demostrado que el valor diagnóstico
aumenta cuando se incrementa el número de tomas orofaríngeas
estudiadas. Como se indicó con anterioridad, las tomas faríngeas
no incrementan en el número de pacientes con cultivos positivos
para H. influenzae aunque sí para S. pneumoniae.
4. VALORACIÓN
Y MANEJO DE LAS MUESTRAS EN EL LABORATORIO DE MICROBIOLOGÍA
En general y debido a la facilidad con la que pueden contaminarse los
esputos durante su obtención y a las dificultades de algunos
pacientes para obtener una buena muestra se recurre a la tinción de
Gram para valorar su idoneidad para el cultivo. El cultivo debe realizarse
con los esputos que presenten más de 25 leucocitos y menos de 10 células
epiteliales por campo microscópico con bajo aumento. En los
pacientes con FQ no se considera imprescindible su realización
puesto que puede no ser suficientemente ilustrativa de los microorganismos
presentes, ya que estos pueden formar acúmulos en las secreciones
(biopelículas), o de las células inflamatorias (leucocitos
polimorfonucleares) que no siempre se distribuyen de forma homogénea.
Se estima que con los criterios habituales de valoración de la
tinción de Gram, hasta el 40% de las muestras de esputo de los
pacientes con FQ serían inadecuados para el cultivo y sin embargo
ofrecen resultados valorables. La concordancia entre la tinción de
Gram y el cultivo microbiológico es del 90-95% para P.
aeruginosa, 85-90% para H. influenzae, 85% para S.
pneumoniae y 80% para S. aureus.
Las muestras respiratorias de los pacientes con FQ, y en particular
los esputos, presentan una elevada consistencia y deben someterse a un
proceso de homogeneización antes de proceder a su cultivo.
Habitualmente se emplean agentes mucolíticos (N-acetilcisteina) o
ditiotreitol. El tiempo de contacto entre estos productos y el esputo
previo a la siembra no debe ser prolongado ya que pueden inhibir o
retrasar el crecimiento de diferentes patógenos. Para evitar esta
acción deletérea también se ha recomendado emplear
una homogeneización mecánica (sonicación suave) o
utilizar simplemente suero salino.
5.
PROCESAMIENTO DE LAS MUESTRAS RESPIRATORIAS PARA CULTIVO CUANTITATIVO
5.1. FINALIDAD Y JUSTIFICACIÓN DEL CULTIVO
CUANTITATIVO
El diagnóstico y seguimiento microbiológico cuali y
cuantitativo de la colonización-infección de las vías
respiratorias es sin duda una herramienta clave para el manejo clínico
de los pacientes FQ. Según las últimas recomendaciones de la
Fundación Americana de Fibrosis Quística, se deben obtener
muestras respiratorias para estudio microbiológico en las
siguientes premisas: I) al menos una cada 3 meses en pacientes clínicamente
estables y sin exacerbaciones pulmonares, II) Durante los cuadros de
exacerbación pulmonar, III) en caso de cambio del estado clínico,
IV) en caso de hospitalización, y V) cuando esté indicado
por motivos epidemiológicos.
Es particularmente importante la realización de un seguimiento
microbiológico continuo a los niños con diagnóstico
temprano de FQ que permita detectar la colonización inicial por
P. aeruginosa. En este sentido, la instauración de
tratamientos antimicrobianos agresivos en estos primeros estadios puede
prevenir la persistencia de la colonización inicial y retrasar la
infección crónica.
Además de la necesidad de utilizar medios selectivos específicos
(punto 5.2.), otra recomendación particular para el diagnóstico
y seguimiento de la colonización-infección respiratoria crónica
en pacientes FQ es la realización de siembras cuantitativas que
permitan conocer la cantidad de los distintos microorganismos presentes en
las secreciones respiratorias. La aproximación cuantitativa a la
microbiología de la FQ sin duda permite realizar un seguimiento más
preciso de la evolución temporal del proceso de colonización
crónica. El cultivo cuantitativo es además de particular
relevancia para valorar la eficacia de los distintos tratamientos
instaurados. Teniendo en cuenta que la erradicación es prácticamente
inalcanzable una vez establecida la colonización crónica, el
objetivo terapéutico es generalmente la reducción de la
carga bacteriana. En este sentido, se puede utilizar como parámetro
de eficacia terapéutica el "aclaramiento bacteriano",
definido como la reducción de al menos 2 logaritmos en los
recuentos posteriores al tratamiento en comparación con los
inmediatamente anteriores al mismo. Además de estas ventajas, la
siembra cuantitativa puede facilitar el aislamiento de patógenos
que estén en baja proporción así como la detección
de un mayor número de morfotipos de P. aeruginosa.
Desde el punto de vista metodológico la siembra cuantitativa
puede realizarse siguiendo los procedimientos convencionales de dilución
logarítmica seriada de la muestra seguida de siembra por extensión
en los medios indicados, aunque esta labor tediosa puede verse facilitada
por el uso de sistemas automáticos de siembra cuantitativa como son
los sistemas de siembra en espiral.
Además de la aplicación de la siembra cuantitativa para
el diagnóstico microbiológico, se ha propuesto la utilidad
de estas técnicas para la valoración de la sensibilidad a
los antibióticos. Como se ha comentado anteriormente, las
poblaciones de P. aeruginosa presentes en las secreciones
respiratorias de los pacientes con FQ son frecuentemente muy heterogéneas,
incluyendo mezclas de poblaciones sensibles y resistentes a muchos de los
antibióticos utilizados. Esta heterogeneidad poblacional podría
conducir a una subestimación de las resistencias cuando se hacen
estudios de sensibilidad a antibióticos sobre colonias
individuales. La siembra cuantitativa directa en medios selectivos se ha
utilizado ya con buenos resultados para la detección de
resistencias de alto y bajo nivel a tobramicina. A diferencia de los
estudios de sensibilidad convencionales, estas técnicas
potencialmente permiten analizar la resistencia a antibióticos
desde un punto de vista poblacional y por tanto podrían ser de gran
utilidad para la monitorización del desarrollo de resistencia a
antibióticos durante los prolongados tratamientos administrados a
los pacientes con FQ. No obstante, estas técnicas no están
todavía lo suficientemente estandarizadas y hoy por hoy no pueden
sustituir a los estudios de sensibilidad convencionales. En cualquier
caso, debido a la heterogeneidad poblacional, se recomienda determinar la
sensibilidad a antibióticos de todos los morfotipos distintos
presenten en las muestras respiratorias.
5.2. MEDIOS DE CULTIVO Y CONDICIONES DE INCUBACIÓN
El cultivo microbiológico de las secreciones respiratorias de
los pacientes con FQ debe incluir medios generales y
selectivos-diferenciales para los patógenos habituales y una
incubación más prolongada que la que se realiza con las
muestras de otros pacientes. La inclusión de estos medios facilita
la recuperación de patógenos que se encuentren en baja
proporción, sobre todo en los casos en los que exista una
colonización simultánea con P. aeruginosa que puede
ocultar su crecimiento. Se recomienda una incubación de al menos 48
horas; las primeras 24 horas a 35-37ºC y posteriormente a 30ºC
para facilitar el crecimiento de posibles bacilos Gram-negativos no
fermentadores. En algunos protocolos se recomienda específicamente
la incubación de los medios entre 3 y 5 días. Los medios
selectivos-diferenciales han mostrado una elevada eficacia en el caso de
B. cepacia y también se recomiendan para el cultivo de
otros bacilos Gram-negativos no fermentadores y de H. influenzae.
En la Tabla 3 se indican los medios de cultivos más utilizados, las
condiciones óptimas de incubación y el objetivo de los
mismos.
Los medios selectivos-diferenciales en los pacientes con FQ son
imprescindibles ya que facilitan la detección de los distintos patógenos
que pueden quedar ocultos en los medios generales por el sobrecrecimiento
de P. aeruginosa mucosa. El medio de manitol-sal es selectivo de
S. aureus y apropiado para los posibles variantes dependientes de
timidina o con menor capacidad de crecimiento (SCV). No obstante se debe
incluir un medio general (agar sangre) con incubación prolongada
para permitir un mejor desarrollo de estas variantes. En este medio también
se obtiene un crecimiento adecuado de S. pneumoniae y puede
utilizarse para realizar un recuento total de la microbiota en la muestra
respiratoria. En el caso de S. aureus también se han
evaluado medios cromogénicos obteniéndose resultados
superiores de aislamientos a los que se obtienen medios selectivos
convencionales.
La detección de H. influenzae se puede incrementar
empleando en atmósfera de CO2 agar chocolate
suplementado con bacitracina y colistina, que inhiben respectivamente el
crecimiento de la mayoría de la microbiota comensal no patógena
de la orofaringe y de P. aeruginosa. Además, la incubación
de este medio en anaerobiosis también impide, al menos
parcialmente, el crecimiento de P. aeruginosa, por lo que se
facilita el desarrollo de H. influenzae.
Para P. aeruginosa es adecuado el medio de MacConkey aunque
también se utiliza el medio de cetrimida. El primero es selectivo
para cualquier bacilo Gram-negativo por lo que permite el reconocimiento
de las enterobacterias y de otros bacilos Gram-negativos no fermentadores.
El desarrollo de P. aeruginosa debe inspeccionarse simultáneamente
en el medio de agar-sangre. Esta práctica facilita la diferenciación
de los diferentes morfotipos de P. aeruginosa en que se clasifican
habitualmente las colonias que crecen a partir de las secreciones de los
pacientes con FQ (mucosa, puntiforme o SCV, rugosa, metálica y
enterobacteriaceo). Es imprescindible la incubación de estos medios
al menos durante 48 horas, sobre todo en los pacientes bajo tratamiento
antimicrobiano, ya que algunos morfotipos, esencialmente mucoso y
puntiforme, y los bacilos Gram negativos no fermentadores tienden a
desarrollarse más lentamente. Para alguno de estos últimos
se recomienda la utilización de medios selectivos diferenciales o
incluir discos de antibióticos sobre la superficie del medio. Por
su mayor importancia clínica, aun cuando no existan evidencias para
sospechar una colonización por B. cepacia, se debe incluir
un medio específico para este patógeno. El medio PC
(contiene ticarcilina y colistina) y el medio OFPLB (medio de oxidación-fermentación,
polimixina, lactosa y bacitracina) han dado resultados apropiados. También
se les ha añadido nistatina y vancomicina para evitar el
sobrecrecimiento de hongos y de S. aureus en muestras de pacientes
altamente colonizados por estos patógenos.
Algunos autores han alertado la posibilidad de confundir B.
cepacia con S. maltophilia y de identificar de forma
inadecuada B. cepacia como Pseudomonas fluorescens u otra
especie del género Burkholderia, sobre todo cuando se
emplean sistemas comerciales automáticos. En estos casos se
recomienda utilizar métodos moleculares o enviar este tipo de
microorganismos a centros de referencia para confirmar su identificación.
El cultivo de micobacterias requiere la utilización de
protocolos y medios específicos y una comunicación expresa
al laboratorio de microbiología de esta solicitud para establecer
los cultivos y condiciones que aseguren su aislamiento. En todos los casos
en los que se solicite el cultivo para micobacterias es necesario la
realización de una baciloscopia mediante tinción de ácido-alcohol
resistencia (Ziehl-Neelsen) o de fluorescencia adecuada para estos
microorganismos (auramina-rodamina). Una tinción positiva no indica
la presencia de M. tuberculosis ya que, como se indicó con
anterioridad, este patógeno es infrecuente en el paciente fibrótico
quístico, no así las micobacterias atípicas. La
frecuente presencia de P. aeruginosa en los esputos de estos
pacientes requiere una decontaminación eficiente antes de su
cultivo.
Los medios de cultivo empleados para los hongos no difieren de los
utilizados habitualmente para muestras en las que se sospeche la presencia
de estos microorganismos (Tabla 3). Se ha recomendado la adición de
gentamicina, amikacina o ciprofloxacino para inhibir la fuerte carga
bacteriana que puede dificultar su crecimiento. En el caso de crecimiento
de hongos filamentosos es importante confirmar si pertenecen al género
Aspergillus y realizar su identificación al nivel de
especie. El crecimiento de levaduras es muy frecuente, sin que exista una
idea clara de su importancia patógena.
Tabla 3. Medios de cultivo
recomendables, condiciones óptimas de incubación y objetivo
de los mismos
Medio de cultivo
Condiciones de
incubación
Comentario
Agar sangre
35°C 48 h o 35ºC 24 h +
temperatura ambiente 24h
Crecimiento de microbiota habitual. Útil
para visualización de morfotipos de P. aeruginosa, small
colony variants de S. aureus y S. pneumoniae.
Puede prolongarse su incubación en condiciones adecuadas de
humedad hasta 5-7 días para el aislamiento de Nocardia
spp.
Agar chocolate
35°C, 48 h, CO2
Tiene como objetivo el aislamiento de
H. influenzae. Si existe cocolonización por P.
aeruginosa se recomienda incubar en anaerobiosis o sustituir este
medio por agar chocolate suplementado con bacitracina y colistina
Agar manitol-sal
35°C 48 h
Medio selectivo diferencial para S.
aureus. En pacientes con colonización crónica por
S. aureus resistente a la meticilina puede utilizarse además
una placa con medio específico para su aislamiento (medio
cromogénico suplementado con cefoxitina o similares)
Agar MacConkey
35°C 48 h o 35ºC 24 h +
temperatura ambiente 24h
Medio selectivo diferencial para bacilos
gram-negativos, incluyendo P. aeruginosa y otros bacilos
gram-negativos no fermentadores
Agar cetrimida
35°C 48 h o 35ºC 24 h +
temperatura ambiente 24h
Medio selectivo diferencial para P.
aeruginosa
Saboraud ± cloranfenicol y Saboraud ±
cloranfenicol + actidiona
35°C y 30°C, hasta 4
semanas
Medios selectivos para el crecimiento de
hongos
Löwestein Jensen o Coletsos y medios
líquidos selectivos de enriquecimiento
35°C, hasta 4 semanas
Tienen como objetivo el aislamiento de
micobacterias. Debe realizarse una decontaminación previa de la
muestra
5.3. CONSIDERACIONES GENERALES PARA LA
IDENTIFICACIÓN DE LOS AGENTES ETIOLÓGICOS EN EL CONTEXTO DE
LA FIBROSIS QUÍSTICA
Como se ha descrito en apartados anteriores, los patógenos
bacterianos más comúnmente aislados en el contexto de la
colonización-infección respiratoria en pacientes FQ son, por
orden de frecuencia y/o relevancia clínica, P. aeruginosa,
S. aureus, H. influenzae, B. cepacia complex, S.
maltophilia y otros bacilos Gram negativos no fermentadores, Mycobacterium
spp. y Enterobacteriaceae. En términos generales, para
la identificación de los agentes etiológicos implicados
pueden seguirse los procedimientos rutinariamente empleados en cualquier
otro proceso infeccioso, aunque es importante tener en cuenta una serie de
consideraciones específicas.
La identificación de S. aureus mediante las pruebas
tradicionales de la coagulasa o la ADNasa no presenta mayores problemas en
el contexto de la FQ, aunque las morfologías coloniales atípicas
(pequeño tamaño, no hemolíticas, no pigmentadas) de
los mutantes SCV autotróficos para timidina, típicos de esta
patología, pueden dificultar su reconocimiento en los medios de
cultivo.
P. aeruginosa es un bacilo Gram negativo no fermentador
oxidasa positivo, en principio fácilmente reconocible en el
laboratorio por sus características colonias con pigmentación
verdosa y olor afrutado. No obstante, en los pacientes con FQ y con
colonización-infección crónica es muy frecuente
encontrar múltiples morfologías coloniales atípicas
entre las que cabe destacar las colonias mucoides o las SCV. Otras
morfologías coloniales frecuentes en la FQ son los morfotipos metálico
y el rugoso. Además, es frecuente encontrar cepas no pigmentadas,
carentes del pigmento verde característico; en otras ocasiones
presentan otros diferentes, como ocurre en las cepas de pigmentación
marrón, hiperproductoras de piomelanina. En la Figura 3 se muestran
las morfologías coloniales más frecuentes en la colonización-infección
crónica por P. aeruginosa. Asimismo, la identificación
basada en pruebas bioquímicas utilizando galerías
comerciales de identificación como el API 20NE o las incluidas en
los sistemas comerciales de microdilución para la identificación
y estudio de sensibilidad (MicroScan, Wider, Vitek, etc..) resultan a
menudo difíciles, principalmente debido al frecuentemente lento
crecimiento en medio líquido de estas cepas así como a su
muchas veces disminuida capacidad de asimilación de los sustratos
incluidos.
La identificación de B. cepacia complex merece un capítulo
aparte (punto 5.4), tanto por su complejidad como por su relevancia clínico-epidemiológica.
La identificación del resto de los bacilos Gram negativos no
fermentadores descritos en el contexto de la FQ tampoco está exenta
de dificultades. Quizás no tanto en el caso de los más
frecuentes, S. maltophilia y A. xylosoxidans, aunque su
identificación errónea como B. cepacia ha sido
descrita ocasionalmente tanto por API 20NE como por los sistemas Vitek o
MicroScan. Mayor dificultad diagnóstica plantea la creciente
descripción en el contexto de la FQ de otros bacilos Gram negativos
no fermentadores menos convencionales, incluyendo varias especies de los géneros
Ralstonia, Pandoraea o Inquilinus. Su identificación
raramente puede completarse por métodos convencionales, peor aun,
frecuentemente resulta difícil diferenciarlos de B. cepacia,
siendo necesario recurrir a métodos moleculares (punto 8.1).
5.4. IDENTIFICACIÓN DE B. CEPACIA
COMPLEX
Teniendo en cuenta que Burkholderia es altamente
transmisible, resistente a muchos antimicrobianos y se puede asociar con
un mal pronóstico, es importante usar métodos adecuados para
su detección e identificación. El retraso en el diagnóstico
microbiológico y la identificación incorrecta, resultados
falsos positivos o falsos negativos, pueden tener consecuencias clínicas
importantes. Un paciente con B. cepacia que no es identificado
como tal, continuará en contacto con otros pacientes con el riesgo
de transmitirles la bacteria. Un paciente identificado como B. cepacia
y que en realidad no lo es, será separado del resto y socialmente
segregado.
B. cepacia, especialmente cuando se obtienen de muestras
respiratorias de estos pacientes, pueden necesitar 3 días de
incubación antes de que se visualicen las colonias en el medio
selectivo.
Figura 3-1. Ejemplo de aislamiento de
P. aeruginosa convencional procedente de un paciente con FQ y
colonización incipiente por este microorganismo: 24h de incubación
a 37ºC en Agar Sangre (A), en agar de MacConkey (B) y
en agar Müeller-Hinton (C)
Figura 3-2.A y B.
Aislamiento de P. aeruginosa mucoide no pigmentado procedente de
un paciente con FQ con colonización crónica: 24h (A)
y 48h (B) de incubación en agar Müeller-Hinton a 37ºC;
(C) y (D). Dos ejemplos de aislamientos de P.
aeruginosa mucoides pigmentados, incubación en Müeller-Hinton
a 37ºC durante 48h, en ambos casos se observa la aparición
espontánea de mutantes con morfología puntiforme (SCV, small
colony variants)
Figura 3-3. Aislamiento de P.
aeruginosa con morfotipo puntiforme (SCV, small colony variant)
procedente de un paciente con FQ con colonización crónica;
48h de incubación a 37ºC en agar Müeller-Hinton (A)
y agar sangre (B); (C) aislamiento de P. aeruginosa
con morfotipo metálico, 24h de incubación a 37ºC en
agar sangre
Figura 3-4. Aislamientos de P.
aeruginosa hiperproductores de piomelanina no mucoide (A) y
mucoide (B) procedentes de pacientes con FQ con colonización
crónica, 48h de incubación a 37ºC en agar Müeller-Hinton
Las colonias en agar sangre o en los medios
selectivos son lisas y ligeramente levantadas y ocasionalmente mucoides.
Las colonias en agar de MacConkey adquieren un color rosa oscuro a rojo
debido a la oxidación de lactosa en incubaciones prolongadas (4 a 7
días). La mayoría de los aislamientos son no pigmentados,
pero en medios con hierro, como TSI, muchas cepas producen un pigmento
amarillo brillante. Además las colonias de B. cepacia
tienen un olor característico. La mayoría de las cepas del
complejo B. cepacia oxidan la sacarosa, el adonitol o ambos,
mientras que R. pickettii no oxida ninguno de los dos. La mayoría
de B. cepacia son lisina decarboxilansa positiva mientras que no
lo es R. pickettii, B. gladioli o Pandoraea spp.
B. gladioli no oxida la lactosa, maltosa y sacarosa. Sin embargo,
algunas B. cepacia de la variedad genómica III (B.
cenocepacia) tampoco acidifican estos azúcares. Las principales
características de B. cepacia complex y especies
relacionadas se recogen en la Tabla 4.
Los sistemas de identificación comerciales no son capaces de
diferenciar entre las distintas especies dentro del complejo y a menudo
fallan en separar B. cepacia complex de otras especies o géneros
relacionados como B. gladioli, R. pickettii, R.
mannitolilytica y Pandoraea spp. En los estudios que han
comparado diferentes sistemas comerciales, el API 20 NE parece ser el
mejor sistema comercial para identificar B. cepacia complex. Los
sistemas automatizados como Vitek o MicroScan no son seguros para
identificar estas bacterias. Es difícil diferenciar estas especies
mediante técnicas convencionales y se requiere la utilización
de técnicas de PCR con primers específicos de
especie. Cuando se identifica B. cepacia, B. gladioli, o
R. pickettii en un paciente con FQ se debe confirmar mediante métodos
convencionales y métodos moleculares.
Se han usado diferentes métodos para identificar las
variedades genómicas dentro del género Burkholderia.
Las pruebas fenotípicas pueden ser capaces de diferenciar B.
multivorans y B. stabilis. Entre las especies dentro del
complejo existen algunas características que pueden ayudar a la
identificación. Por ejemplo, B. multivorans, B.
stabilis y B. dolosa no son capaces de oxidar la sacarosa.
B. stabilis es ornitina decarboxilasa positiva mientras que las
otras dos son negativas. B. multivorans y B. dolosa se
diferencian en la lisina decarboxilana, pero es positiva en sólo el
53% de B. multivorans.
Recientemente se han descrito métodos moleculares basados en
la técnica de PCR que permiten identificar bacterias del complejo
B. cepacia y diferenciarlos del resto de especies de Burkholderia
y de otros bacilos Gram negativos no fermentadores que pueden confundirse
por técnicas convencionales y que se describen en apartados
posteriores (ver apartado 8.1).
5.5. ESTUDIO DE LA SENSIBILIDAD Y LA RESISTENCIA A
LOS ANTIBIÓTICOS SOBRE COLONIAS AISLADAS
5.5.1. Pseudomonas aeruginosa. La
periodicidad recomendada para la realización de estudios de
sensibilidad a los antibióticos de las cepas de P. aeruginosa
de pacientes FQ es esencialmente la misma que la recomendada para la
obtención de muestras respiratorias: aproximadamente cada 3 meses
en pacientes clínicamente estables y sin exacerbaciones pulmonares,
durante los cuadros de exacerbación pulmonar y en caso de
hospitalización. En términos generales la sensibilidad de
los aislados procedentes de las exacerbaciones pulmonares suele coincidir
con aquella obtenida en los últimos cultivos realizados en situación
basal, pudiéndose por tanto utilizar estos datos para el
establecimiento de las pautas empíricas iniciales. Debido a que las
diferentes variantes fenotípicas deP.aeruginosa
frecuentemente presentan distintos patrones de resistencia a los antibióticos,
debe estudiarse la sensibilidad de todos los morfotipos detectados en los
cultivos. Los estudios de sensibilidad utilizando cultivos mixtos de múltiples
morfotipos, si bien potencialmente reducen la carga de trabajo, pueden
infraestimar la presencia de variantes resistentes.
Respecto a las técnicas que deben ser empleadas para el
estudio de la sensibilidad a los antibióticos, se consideran de
referencia la dilución en agar y la microdilución siguiendo
las directrices del CLSI. No obstante, los sistemas comerciales de
microdilución, entre ellos el Vitek o el MicroScan, han logrado
resultados poco satisfactorios en varios estudios, presentando altas tasas
de errores muy graves (falsa sensibilidad), y por tanto no se recomienda
su utilización. Por el contrario, tanto la difusión con
discos como el Etest (que además permite determinar el valor
preciso de CMI) han obtenido resultados satisfactorios en comparación
con las técnicas de referencia debido a lo cual, la Fundación
Americana de Fibrosis Quística recomienda enérgicamente su
empleo como técnicas de rutina en detrimento de los sistemas
comerciales de microdilución. El Etest además permite
determinar la CMI de tobramicina en un amplio rango de concentraciones,
permitiendo aplicar por tanto los dos puntos de corte propuestos para este
antibiótico: el recomendado por el CLSI para administración
por vía sistémica (resistente > 16 µg/ml) y
el recomendado recientemente para administración por vía
inhalatoria (resistente > 128 µg/ml). Independientemente
de la técnica utilizada para el estudio de la sensibilidad a antibióticos
de las cepas de P. aeruginosa aisladas de pacientes FQ debe
prolongarse la incubación de las placas al menos hasta 24h
completas, y en los casos de variantes de lento crecimiento pueden ser
necesarias hasta 48h de incubación. Es asimismo recomendable el uso
de densidades bacterianas más elevadas para el estudio de las cepas
mucosas (1 McFarland en lugar del 0,5 convencional) ya que el número
de células viables a igual densidad es menor en estas cepas por la
gran cantidad de alginato producido.
Finalmente, tanto la difusión con discos como el Etest, al
contrario que la microdilución, permiten la detección de
cepas hipermutadoras mediante la documentación de las
subpoblaciones de mutantes resistentes (SMR) características de
este tipo de cepas (PNT-FQ-02). Según estudios previos, la
presencia de SMR para al menos 3 de los antibióticos ensayados
(ceftazidima, imipenem, meropenem, ciprofloxacino y tobramicina) puede
utilizarse como criterio en la identificación de este tipo de
cepas.
Tabla 4. Principales características de los diferentes
genomovares de B. cepacia complex y especies relacionadas
Oxidasa
BCSA*
Lisina
Ornitina
Glucosa
Maltosa
Lactosa
Xilosa
Sacarosa
Adonitol
PNPG u ONPG
Gelatina
Esculina
B. cepacia complex I
100
100
100
30
100
39
61
87
87
70
100
74
56
II
100
100
53
0
100
98
100
98
0
91
98
2
2
III
100
100
99
71
95
78
79
88
88
79
99
55
33
IV
100
100
100
100
100
93
93
44
0
78
0
93
0
V
100
100
100
0
100
97
97
75
94
0
100
0
0
VI
100
100
0
0
100
100
100
100
0
100
100
0
0
VII
100
100
100
0
100
100
100
100
94
100
100
94
56
VIII
100
100
IX
100
100
Burkholderia gladioli
0
18
0
0
100
0
0
96
0
93
100
70
11
Pandoraea spp
67
100
0
0
11
0
0
0
0
0
0
0
0
Rhalstonia pickettii
100
100
0
0
100
92
92
83
0
0
0
33
0
* Crecimiento en medio BCSA
La detección de cepas hipermutadoras
puede ser de utilidad para el manejo clínico de la colonización-infección
crónica por P. aeruginosa, ya que como se ha comentado
anteriormente estas cepas son capaces de desarrollar resistencia rápidamente
a la mayoría de los antibióticos y por tanto siempre se debe
utilizar terapia combinada para su tratamiento.
Debido a la frecuente presencia de cepas de P. aeruginosa
multi- e incluso panresistentes en el contexto de la FQ, en ocasiones
puede ser necesario recurrir al estudio de la actividad de combinaciones
de antibióticos (estudios de sinergia) para la elección del
tratamiento más adecuado. La técnica de referencia, aunque
tediosa, para este tipo de estudios es la microdilución en tablero
de ajedrez, que permite hallar la Concentración Inhibitoria
Fraccionada (CIF) que nos permite conocer si el resultado de la interacción
de los antibióticos ensayados es de sinergia, adición,
indiferencia o antagonismo. También se han evaluado técnicas
para el estudio de la actividad de combinaciones de antibióticos
basadas en el Etest, mostrando resultados aceptables y por tanto
aparentemente aplicables en la práctica rutinaria por su relativa
sencillez. Otra técnica, utilizada actualmente en centros de
referencia en Norteamérica, va aun más allá y
determina la actividad bactericida de combinaciones de dos o más
antibióticos. No obstante, en un estudio reciente la elección
de combinaciones de antimicrobianos basada en la utilización de
esta técnica (denominada MCBT de las siglas inglesas multiple-combination
bactericidal antibiotic testing) no mejoró la respuesta clínica
en comparación con la elección de antimicrobianos basada en
los estudios de sensibilidad convencionales. Debido a ello y a su
complejidad técnica no se recomienda su utilización de forma
rutinaria, aunque puede resultar útil para casos particulares de
infección por cepas multi- o panresistentes.
Además de los parámetros clásicos basados en las
concentraciones inhibitorias (CMI) o bactericidas (CMB), existe otro parámetro
que puede resultar de utilidad en la selección de los regímenes
antibióticos más adecuados para tratar de evitar el
frecuente desarrollo de resistencia durante los múltiples
tratamientos administrados a los pacientes FQ con infección crónica
por P. aeruginosa: la concentración preventiva de mutantes
(CPM). La CPM es la concentración que inhibiría el
crecimiento tanto de la población sensible como el de los mutantes
resistentes de primer escalón (con una única mutación
de resistencia). Desde el punto de vista teórico, alcanzando
concentraciones iguales o superiores a la CPM se conseguiría evitar
el desarrollo de resistencia, ya que se inhibiría tanto la población
sensible como la resistente. Desde el punto de vista metodológico
es un ensayo relativamente sencillo, que consiste en sembrar una elevada
cantidad del microorganismo (aprox. 1010 UFCs) en placas de
agar Müeller-Hinton con concentraciones crecientes del antibiótico
a ensayar; la CPM será aquella concentración que de lugar a
una completa inhibición del crecimiento después de 24 h o 48
h de incubación.
5.5.2. Otros microorganismos. Sin ánimo
de pretender realizar una revisión exhaustiva de las técnicas,
condiciones y connotaciones más adecuadas para el estudio de la
sensibilidad a los antibióticos de todos y cada uno de los patógenos
potencialmente causantes de colonización-infección
respiratoria crónica en los pacientes con FQ, este apartado se
limitará a reseñar aquellos aspectos diferenciales o de
particular relevancia en el contexto de esta patología.
Para el estudio de la sensibilidad a antibióticos de S.
aureus procedentes de FQ pueden seguirse los procedimientos
convencionales utilizados en otros tipos de infecciones. Cabe destacar no
obstante la creciente relevancia del SARM en el contexto de la FQ y por
tanto la importancia de su correcta detección. Tanto la utilización
del disco de cefoxitina, la siembra en medio de cribado con oxacilina, la
aglutinación con látex para la detección de la PBP2a
o la detección por PCR del gen mecA resultan adecuadas para
este propósito. La detección de la resistencia a meticilina
por las técnicas basadas en el cultivo del microorganismo puede ser
más compleja en los mutantes SCV, siendo por tanto especialmente
recomendable en estos casos la detección directa de la PBP2a o del
gen mecA.
Respecto al estudio de la sensibilidad a antibióticos de H.
influenzae cabe destacar dos aspectos diferenciales característicos
de las cepas obtenidas de pacientes con FQ. En primer lugar es importante
tener en cuenta la relativamente alta prevalencia (>5%), al menos en
nuestro medio, de cepas BLNAR. Por tanto, la evaluación de la
resistencia a beta-lactámicos en este microorganismo no debe
basarse únicamente en la detección de la producción
de beta-lactamasa (estrategia recomendada en procedimientos de otros países);
debe estudiarse la sensibilidad a ampicilina, preferiblemente por técnicas
que permitan determinar la CMI como la microdilución o el Etest
utilizando el medio de pruebas de Haemophilus (HTM). Debe asimismo
tenerse presente que las cepas BLNAR presentan resistencia o sensibilidad
disminuída cruzada tanto a amoxicilina-clavulánico como a
las cefalosporinas de primera y segunda generación. Otro aspecto
relevante y característico de las cepas procedentes de pacientes
con FQ es la alta prevalencia (pudiendo llegar hasta el 20%) de aislados
resistentes (MIC >1 µg/mL) a fluoroquinolonas, hecho
extremadamente infrecuente fuera del contexto de esta patología. Es
por tanto recomendable la determinación de la CMI (Etest o
microdilución) para ciprofloxacino u otras fluoroquinolonas; el
estudio de la sensibilidad al ácido nalidíxico puede ser útil
para la detección de cepas con bajo o moderado nivel de
resistencia.
No existen hasta la fecha recomendaciones específicas en
cuanto al método más adecuado para el estudio de la
sensibilidad a antibióticos de B. cepacia complex, S.
maltophilia, A. xylosoxidans u otros bacilos Gram negativos no
fermentadores en el contexto de la FQ y por tanto debe seguirse la
metodología habitualmente utilizada en cada laboratorio (difusión
con discos, Etest o microdilución). No obstante, es importante
considerar que estos microorganismos se caracterizan por presentar de
forma natural resistencia a muchos de los antibióticos
convencionalmente utilizados para el tratamiento de las infecciones por
bacilos Gram negativos, y que esta resistencia es todavía mucho
mayor en el contexto de la FQ. En la mayoría de los casos
presentaran resistencia a todas las penicilinas, cefalosporinas,
carbapenemas (todavía presentan cierta actividad frente a A.
xylosoxidans), aminoglicósidos, ciprofloxacino, e incluso a
antibóticos de último recurso como las polimixinas. Por el
contrario, frecuentemente pueden ser sensibles a otros antibióticos
de uso infrecuente en el tratamiento de las infecciones por bacilos Gram
negativos y por tanto generalmente no evaluados de forma sistemática.
Entre ellos se encuentra el cotrimoxazol, la minociclina o las nuevas
fluoroquinolonas; antibióticos que por tanto deben ser específicamente
estudiados en caso de aislamiento de estos microorganismos. El
cotrimoxazol es de hecho considerado el tratamiento de elección en
las infecciones por S. maltophilia, aunque la prevalencia de cepas
resistentes procedentes de pacientes FQ está aumentado
notablemente. Por el contrario, todas las cepas estudiadas hasta la fecha
son uniformemente sensibles a la minociclina. Las nuevas fluoroquinolonas
como levofloxacino y moxifloxacino mejoran sustancialmente la actividad de
ciprofloxacino, pudiendo resultar una opción terapéutica de
utilidad. Particularmente en el caso de B. cepacia, la limitación
de las opciones terapéuticas hace frecuentemente necesario recurrir
a la búsqueda de sinergias entre 2 o incluso 3 antimicrobianos;
diversas combinaciones de meropenem, tobramicina, cotrimoxazol,
moxifloxacino ó rifampicina han sido utilizadas con este propósito.
5.5.3. Estudio de la sensibilidad a los
antibióticos en biofilms. El estudio estándar de
sensibilidad a los antimicrobianos en el laboratorio de microbiología
se realiza con un inóculo preparado a partir de microorganismos
previamente crecidos hasta fase exponencial o a partir de colonias
aisladas en placas de cultivo de 24-48 horas (CLSI-M7A6). Este inóculo
se denomina de crecimiento planctónico en contraposición al
que se prepara a partir de bacterias desarrolladas en biopelículas
o de crecimiento sésil. Este último se asemeja más al
crecimiento que se produce en el pulmón del paciente con FQ. Por
este motivo, se han desarrollado diferentes protocolos que tratan de
remedar este tipo de crecimiento, favoreciendo un mayor mimetismo con lo
que acontece in vivo. De hecho, diferentes autores han señalado
que las discrepancias en la respuesta al tratamiento con los resultados
que se obtienen en los estudios de sensibilidad podrían deberse a
que estos se realizan con un crecimiento inadecuado de los
microorganismos.
Dentro de la complejidad que presenta el estudio de sensibilidad en
biopelículas los protocolos que más se han utilizado son los
que han derivado del dispositivo descrito por Ceri et al, conocido
como sistema de Calgary. El crecimiento de las bacterias se realiza en
placas de microtitulación, idénticas a las que se utilizan
para el estudio de sensibilidad por microdilución, cerradas con
unas tapas que contienen púas (o pinchos) que se insertan en cada
uno de los pocillos y sobre los que se desarrolla el biofilm. Una
modificación de este sistema ha sido empleado por Moskowitz et
al para el estudio de sensibilidad de P. aeruginosa
procedentes de muestras respiratorias de pacientes con FQ y ha servido
también como modelo para S. pneumoniae. Esta modificación
permite obtener un parámetro de actividad antimicrobiana, quizás
más representativo para el tratamiento de la infección crónica
que la propia CMI, denominado concentración inhibitoria de biopelículas
(CIB). Tanto para P. aeruginosa como para S. pneumoniae se
demostró una pérdida de sensibilidad de los antibióticos
beta-lactámicos frente a bacterias con crecimiento en biopelículas
(CIB > MIC). La actividad de las fluoroquinolonas se vio escasamente
afectada e igual resultado se obtuvo con los aminoglicósidos y P.
aeruginosa. De forma consistente, la azitromicina, habitualmente
utilizada como inmunomodulador en estos pacientes, incrementó su
actividad frente a bacterias en crecimiento en biopelículas
mientras que la colistina mostró menor actividad que cuando P.
aeruginosa presenta un crecimiento planctónico.
6.
INTERPRETACIÓN E INFORMACIÓN DE LOS RESULTADOS
6.1. CULTIVOS CUANTITATIVOS SECUENCIALES EN
MUESTRAS RESPIRATORIAS
Casi todos los trabajos en los que se ha valorado la utilidad y las
recomendaciones para la interpretación de los cultivos microbiológicos
se han realizado para P. aeruginosa. La utilización de
cultivos secuenciales de las secreciones respiratorias en los pacientes
con FQ permite conocer el patrón de colonización y definir
el estadío de colonización broncopulmonar en el que se
encuentra el paciente (primocolonización, colonización
intermitente, colonización crónica) y confirmar, desde el
punto de vista microbiológico, la presencia de exacerbaciones.
Asimismo, la realización de recuentos bacterianos en el cultivo
facilita la medición de la respuesta al tratamiento en los
pacientes con colonización crónica y documenta la presencia
de exacerbaciones. Aunque existen controversias al respecto, el incremento
de los recuentos bacterianos y el aumento del número de morfotipos
de P. aeruginosa se han relacionado con un deterioro de la función
pulmonar. También se ha evidenciado en los pacientes con colonización
por S. maltophilia.
En el caso de realizar recuentos bacterianos y aunque no existen
evidencias al respecto, muchos laboratorios siguen criterios similares de
carga bacteriana a los que se utilizan con los lavados broncoalveolares y
broncoaspirados de los pacientes con neumonía asociada a ventilación
mecánica, sobre todo para decidir sobre qué aislados deben
realizarse los estudios de sensibilidad. En otros documentos se recomienda
la valoración de todos los microorganismos con independencia del
cultivo y en otros según la edad del paciente, su situación
clínica y la frecuencia con la que se realizan los cultivos
microbiológicos.
6.1.1. Definición de los estadíos
de colonización/infección. En la Tabla 5 se recogen de
manera sintética las definiciones realizadas por el Grupo Español
de Consenso del Tratamiento Antimicrobiano en el Paciente con Fibrosis Quística
y los criterios microbiológicos establecidos en la colonización-infección
pulmonar por P. aeruginosa. La aplicación de estos
criterios se facilita cuando se realiza al menos un cultivo de esputo cada
tres meses, incluidos los pacientes que tengan colonización previa,
y se diferencian los morfotipos de P. aeruginosa. El objetivo de
estos criterios es la clasificación de los pacientes para
establecer pautas de tratamiento antimicrobiano. Por el momento no existen
criterios publicados que definan los estadíos de colonización
por otros patógenos.
En muchos pacientes, la primocolonización por P.
aeruginosa se produce antes de los tres primeros años de vida,
generalmente a partir de microorganismos presentes en el medio ambiente,
aunque lo habitual es que se produzca en edades más tardías.
En los primeros momentos, la colonización se produce por morfotipos
no mucosos, generalmente sensibles a los antimicrobianos. Tras la
primocolonización suele seguir un periodo denominado de colonización
esporádica en la que los cultivos suelen ser intermitentemente
positivos y negativos con aumento progresivo de los recuentos bacterianos.
La colonización suele ser de bajo grado por lo que puede no
detectarse en el cultivo. En la colonización intermitente suelen
aparecer cepas mucosas que coexisten con otras con diferentes morfotipos
coloniales. Los aislados suelen conservar su sensibilidad a los
antimicrobianos de elección. A medida que progresa la colonización,
P. aeruginosa genera gran cantidad de alginato y crece en biopelículas,
dificultando el tratamiento con antimicrobianos y los procesos de defensa
del hospedador, incluyendo la fagocitosis. Los cultivos son siempre
positivos para P. aeruginosa y la colonización del pulmón
es prácticamente permanente (colonización crónica),
siendo casi imposible su erradicación. En estas condiciones, se
produce una selección de clones específicos con mejor
adaptación que suelen persistir a lo largo de la vida del paciente
con FQ, aún en los casos en los que se produce una falsa erradicación
bajo tratamiento con antimicrobianos. A pesar de ello, se produce una
diversificación con aparición de múltiples
morfotipos, auxotrofías y perfiles diferentes de sensibilidad y
resistencia a los antimicrobianos. Esta evolución conduce a la
producción de una gran masa bacteriana, responsable en parte de las
consecuencias patogénicas de la colonización (patogénesis
pasiva) aunque también se liberan exotoxinas bacterianas capaces de
alterar el epitelio respiratorio (patogénesis activa). Durante este
período la respuesta inmunológica es consistente con la
colonización por P. aeruginosa y suele evidenciarse un
lento y progresivo deterioro de la función pulmonar.
Las exacerbaciones agudas en el curso de la colonización crónica
se caracterizan por la aparición de signos clínicos de
infección, incremento de los títulos de anticuerpos durante
el curso de una colonización crónica y suelen coincidir con
aumentos de la masa bacteriana total o variaciones antigénicas. En
las exacerbaciones, tampoco puede excluirse la aparición
transitoria de variantes bacterianos de mayor virulencia.
6.1.2. Seguimiento microbiológico de
la colonización/infección crónica. La frecuencia
con la que se debe realizar el estudio microbiológico es objeto de
controversia. La realización del cultivo de esputo es costoso y
laborioso y se cuestiona la utilidad de los datos ofrecidos para el
seguimiento del paciente. En los pacientes en los que se haya realizado un
diagnóstico temprano de la FQ es imprescindible realizar un
seguimiento microbiológico continuo que permita detectar la primera
colonización por P. aeruginosa. Incluso se ha señalado
que estos cultivos deben ser mensuales o cuando menos trimestrales. Cuando
se produce la primicolonización es imprescindible instaurar un
tratamiento erradicador y realizar siempre cultivos mensuales para
monitorizar la eficacia del tratamiento antimicrobiano y constatar la
posible erradicación bacteriana. Un solo cultivo negativo no indica
erradicación ya que en ocasiones se reduce la carga bacteriana
hasta niveles indetectables en el cultivo pero puede detectarse con técnicas
de microbiología molecular.
En los pacientes que presenten colonización-infección
crónica por P. aeruginosa, es suficiente un cultivo
trimestral a no ser que el paciente presente exacerbaciones o requiera
ingreso hospitalario. En estos casos es siempre recomendable realizar
recuentos bacterianos. Debido a la imposibilidad de conseguir la
erradicación una vez establecida la infección crónica,
los objetivos terapéuticos radican en mantener los recuentos
basales lo mas bajos posibles mediante la admistración de
tratamientos de mantenimiento, generalmente tobramicina o colistina por vía
inhalada. De igual forma, el tratamiento de las exacerbaciones persigue
reducir lo más rápido posible la carga bacteriana hasta
niveles basales, generalmente mediante la administración de
combinaciones de antibióticos antipseudomónicos por vía
intravenosa. A este respecto se ha considerado como marcador de eficacia
microbiológica la reducción de al menos dos logaritmos en
los recuentos de P. aeruginosa en los cultivos inmediatamente
anteriores y posteriores al tratamiento, acuñándose para
este efecto el término de aclaramiento bacteriano.
Para otros patógenos bacterianos, el seguimiento debe ser
similar, salvo en los casos en los que se detecte B. cepacia en
los que es importante diferenciar el genomovar, monitorizar su
persistencia y vigilar estrechamente el posible deterioro de la función
pulmonar, sobre todo en los pacientes sometidos a transplante pulmonar.
6.2. INTERPRETACIÓN E INFORMACIÓN
DEL AISLAMIENTO DE B.CEPACIA COMPLEX
La identificación correcta de B. cepacia es
probablemente uno de los aspectos más relevantes en control
microbiológico de los pacientes con FQ. El fallo en el
reconocimiento de este importante patógeno puede tener notables
consecuencias en la evolución clínica del paciente, mientras
que la falsa identificación de otros microorganismos como B.
cepacia conlleva también un elevado impacto médico,
social y psicológico. Asimismo, la importancia clínica de
las diferentes variedades genómicas no es la misma, por lo que se
debería realizar la identificación de la variedad dentro del
complejo B. cepacia.
Debido a su elevada trascendencia tanto desde el punto de vista clínico
como epidemiológico, cuando se aisla B. cepacia complex en
muestras respiratorias de los pacientes con FQ debe informarse lo más
rápidamente posible al médico responsable del seguimiento
del paciente. Se debe informar en primera instancia la identificación
presuntiva y se confirmará o no cuando se tengan los resultados del
centro de referencia.
Asimismo, se deben aplicar medidas de control estrictas,
particularmente es necesario separar a estos pacientes de otros no
colonizados para evitar la transmisión cruzada. Se recomienda también
mantener separados entre si a los pacientes colonizados por B. cepacia,
para evitar la transmisión de cepas particularmente virulentas.
6.3. ESTUDIOS DE SENSIBILIDAD Y RESISTENCIA A LOS
ANTIBIÓTICOS
La identificación correcta de B. cepacia es
probablemente uno de los aspectos más relevantes en control
microbiológico de los pacientes con FQ. El fallo en el
reconocimiento de este importante patógeno puede tener notables
consecuencias en la evolución clínica del paciente, mientras
que la falsa identificación de otros microorganismos como B.
cepacia conlleva también un elevado impacto médico,
social y psicológico. Asimismo, la importancia clínica de
las diferentes variedades genómicas no es la misma, por lo que se
debería realizar la identificación de la variedad dentro del
complejo B. cepacia.
Debido a su elevada trascendencia tanto desde el punto de vista clínico
como epidemiológico, cuando se aisla B. cepacia complex en
muestras respiratorias de los pacientes con FQ debe informarse lo más
rápidamente posible al médico responsable del seguimiento
del paciente. Se debe informar en primera instancia la identificación
presuntiva y se confirmará o no cuando se tengan los resultados del
centro de referencia.
Asimismo, se deben aplicar medidas de control estrictas,
particularmente es necesario separar a estos pacientes de otros no
colonizados para evitar la transmisión cruzada. Se recomienda también
mantener separados entre si a los pacientes colonizados por B. cepacia,
para evitar la transmisión de cepas particularmente virulentas.
El informe del laboratorio de microbiología para las muestras
respiratorias de pacientes con FQ debe incluir la identificación y
el recuento (logarítmo de UFC por ml de esputo) de todos los
microorganismos potencialmente patógenos presentes, y su
antibiograma correspondiente. En el caso de P. aeruginosa se debe
especificar el número de morfotipos distintos presentes y se debe
incluir un antibiograma para cada uno de ellos. Particularmente, debe
especificarse, en su caso, la presencia de cepas con morfotipo mucoso. En
el informe del antibiograma de las cepas de P. aeruginosa
procedentes de pacientes con FQ se deben aplicar, como en cualquier otro
tipo de infección, los puntos de corte establecidos (CLSI, EUCAST o
MENSURA) para la administración de los antibióticos por vía
sistémica. No obstante, es necesario tener en cuenta que en estos
pacientes frecuentemente se realizan tratamientos antibióticos por
vía inhalatoria, alcanzándose concentraciones en las vías
respiratorias muy superiores a las alcanzables por vía sistémica.
Por tanto, sería recomendable aplicar puntos de corte específicos
para esta vía de administración. Actualmente solo existen
recomendaciones específicas para la tobramicina, que es el antibiótico
más frecuentemente usado como terapia de mantenimiento por vía
inhalatoria en los pacientes con FQ. Los puntos de corte establecidos
sugieren considerar como potencialmente tratables por esta vía
aquellas cepas cuya CMI de tobramicina sea d64 µg/ml (puntos de corte
convencionales del CLSI: d4 µg/ml Sensible, 8 µg/ml Intermedia,
> 16 µg/ml Resistente). Es por tanto recomendable indicar
en el informe de sensibilidad de las cepas resistentes a tobramicina (CMI
> 16 µg/ml) si son potencialmente tratables por vía
inhalatoria (CMI d64 µg/ml). Aunque la multirresistencia en las cepas
de P. aeruginosa de pacientes con FQ se debe esencialmente a la
acumulación de procesos mutacionales, se ha descrito ya la
presencia de carbapenemasas de clase B (metalo-beta-lactamasas),
codificadas en elementos genéticos transferibles por vía
horizontal y portadores de determinantes de resistencia a múltiples
antibióticos. Debido a la cronicidad del proceso, estos pacientes
podrían convertirse en importantes reservorios de estos
determinantes de multirresistencia, y por tanto es necesario extremar las
medidas de vigilancia y contención.
En función de la experiencia de cada centro los estudios de
sensibilidad convencionales pueden completarse con la determinación
de otros parámetros descritos en apartados anteriores: determinación
de la CIB (concentración inhibitoria de biopelículas), CPM
(concentración inhibitoria de mutantes). Si bien estos parámetros
no pueden sustituir hoy por hoy la CMI clásica, pueden aportar
información complementaria útil en la selección de
los regímenes antibióticos más adecuados para el
tratamiento de la infección crónica por P. aeruginosa.
De igual forma, sería recomendable realizar e informar los estudios
de sinergias en las cepas multirresistentes, particularmente en aquellas,
no ya tan excepcionales, resistentes a todos los antibióticos
ensayados.
Asimismo, en función de la experiencia de cada centro debe
valorarse la detección de cepas hipermutadoras y en su caso
informar de su aislamiento y añadir en las observaciones del
informe una llamada a la necesidad de utilizar combinaciones de antibióticos
para su tratamiento debido al elevado riesgo de desarrollo de resistencia.
Una de las cuestiones más relevantes que surgen al examinar los
antibiogramas de las cepas hipermutadoras es cómo interpretar e
informar los resultados de sensibilidad debido a la frecuente presencia de
subpoblaciones de mutantes resistentes (SMR).
La aproximación más conservadora sería
considerar las subpoblaciones resistentes y leer las CMIs (Etest) o diámetros
de los halos de inhibición (difusión con discos) que
producen una completa inhibición del crecimiento.
Tabla 5. Estadíos de infección-colonización
por P. aeruginosa y criterios microbiológicos de valoración.
Estadío de
infección-colonización
Criterios microbiológicos
Criterios clínicos
Comentarios
Colonización
inicial (primocolonización o colonización pionera)
Detección del primer cultivo
positivo de P. aeruginosa en el árbol bronquial.
No aparecen manifestaciones clínicas
ni respuesta inmunológica específica
Suelen ser cepas con colonias no mucosas,
con escasa diversidad de morfotipos y sensibles a antimicrobianos
Colonización
esporádica o intermitente
Cultivos intermitentemente positivos y
negativos en muestras consecutivas tras colonización inicial:
detección, en un período de 6 meses a partir de la
colonización inicial, de un cultivo positivo para P.
aeruginosa de entre al menos 3 cultivos separados al menos un mes
entre ellos
No existen signos de infección o
respuesta inmunológica patente
Pueden aparecer cepas con colonias
mucosas y otros morfotipos coloniales
Colonización
inicial con infección broncopulmonar
Se utilizan los mismos criterios
microbiológicos que en la colonización inicial o esporádica
Aparición de signos clínicos
o inmunológicos de infección.
Suelen ser cepas con colonias no mucosas,
con escasa diversidad de morfotipos y sensibles a antimicrobianos. En
pacientes sin estudio microbiológico puede utilizarse como
criterio diagnóstico la aparición o aumento de
anticuerpos en dos muestras de sangre sucesivas separadas al menos por
3 meses
Colonización crónica
Cultivos positivos persistentes de P.
aeruginosa: detección, en un período de 6 meses, de
al menos 3 cultivos positivos para P. aeruginosa en muestras
separadas entre sí al menos un mes
Ausencia de nuevos signos clínicos
de infección pero con respuesta inmunológica consistente
con la presencia de P. aeruginosa
Suele producirse por cepas con colonias
mucosas y otros morfotipos coloniales
Es el patrón habitual en periodos
avanzados de la enfermedad
Infección
broncopulmonar crónica (exacerbación)
Se utilizan los mismos criterios
microbiológicos que en la colonización crónica
Signos clínicos de exacerbación
o con respuesta inmunológica incrementada durante la colonización
crónica
En pacientes sin estudio microbiológico
puede utilizarse como criterio diagnóstico el aumento de
anticuerpos en dos muestras de sangre sucesivas
El problema de esta consideración es que en muchos casos
informaríamos la cepa como resistente a todos los antibióticos
(incluso aunque no presente mecanismos de resistencia adquiridos) y por
tanto no habría ninguna opción terapéutica
disponible. Sin embargo, los estudios de sinergia demuestran que la
presencia de las SMR desaparece cuando se utilizan combinaciones de antibióticos
con distinto mecanismo de resistencia. Resulta importante por tanto
distinguir la verdadera resistencia de la debida a la presencia de SMR
producida por la propia frecuencia de mutación incrementada, ya que
al contrario de lo que ocurre con el primer tipo de resistencia, el
segundo podría ser potencialmente combatido con combinaciones de
antibióticos. En este sentido, recientemente se ha sugerido una
alternativa para la interpretación de los antibiogramas (difusión
con discos y Etest) de las cepas hipermutadoras:
-Leer las CMIs (o diámetros de los halos de inhibición)
de la población general y aplicar los puntos de corte definidos
para las categorías de sensibilidad (S, I, R).
-Examinar la presencia de SMR y leer las CMIs o diámetros de
los halos de inhibición producidos por el crecimiento de éstas
y aplicar los puntos de corte definidos para las categorías de
sensibilidad (S, I, R). La lectura definitiva de las SMR puede requerir
12-24h adicionales de incubación en las cepas de lento
crecimiento. Informar los antibióticos para los cuales la población
general es sensible pero que contiene SMR que superan los puntos de
corte como "resistente pero potencialmente activo para su uso en
terapia combinada". En el PNT-FQ-02 pueden encontrarse
recomendaciones específicas más detalladas a este
respecto.
7. TÉCNICAS
RÁPIDAS DE DIAGNÓSTICO.
7.1. DETECCIÓN DE P. AERUGINOSA Y
OTROS PATÓGENOS EN MUESTRAS RESPIRATORIAS POR MÉTODOS
MOLECULARES
El cultivo es la técnica utilizada habitualmente para detección
de P. aeruginosa y otros bacilos Gram negativos. Sin embargo, en
ocasiones el cultivo es negativo (especialmente en pacientes con
tratamiento antimicrobiano o con baja carga bacteriana) o se requieren
varios días para llegar a la identificación. Por eso, se están
utilizando técnicas moleculares que permiten un diagnóstico
más rápido ya que pueden utilizarse directamente sobre
muestras respiratorias. Además, permite detectar la presencia de
poblaciones bacterianas mixtas. Se pueden detectar múltiples
microorganismos en un esputo, que sin embargo no crecen en cultivo. El
problema de las técnicas moleculares es que no distingue entre
bacterias vivas y muertas y puede detectar bacterias eliminadas con
tratamientos antimicrobianos anteriores.
El aislamiento de ADN a partir de muestras de esputo es simple y no
se ve afectado por la viabilidad de las bacterias, la competición
entre nutrientes o la presencia de sustancias inhibidoras del crecimiento
bacteriano. La amplificación mediante PCR de los genes ribosómicos,
la posterior secuenciación del fragmento y comparación con
bases de datos, permite identificar prácticamente todos los
microorganismos y ha permitido identificar nuevas especies.
En los últimos años se ha utilizado con éxito la
técnica de FISH (Fluorescent in situ hybridization) para
detección de diferentes patógenos en muestras clínicas
y también para el estudio de los principales patógenos en
pacientes con FQ (P. aeruginosa, S. aureus, H.
influenzae, B. cepacia, Burkholderia spp. y S.
maltophilia). La técnica permite obtener resultados en pocas
horas y se ha descrito muy buena especificidad pero sensibilidad del 90%
comparada con el cultivo, ya que requiere alta densidad de colonización
para dar un resultado positivo.
Las técnicas más desarrolladas actualmente son las que
permiten detectar, en muestras de esputo, P. eruginosa y otras
Pseudomonas spp. y B. cepacia complex y otras Burkholderia
spp. Las técnicas de PCR utilizadas hasta ahora presentan alta
sensibilidad (93 al 100% dependiendo de los primers que se
utilicen) para detectar P. aeruginosa en esputo de pacientes con
FQ. Se han utilizado diferentes genes como:
- ARNr 16S
- los genes oprI y oprL (que codifica para una
lipoproteína de membrana externa implicada en el sistema de
expulsión activo y en la permeabilidad) y permite detectar P.
aeruginosa y otras Pseudomonas spp.
- el gen algD (que codifica para la deshidrogenasa manosa GDP
necesaria en la síntesis de alginato)
- el gen groES (que codifica para una proteína de
choque térmico) y permite detectar Pseudomonas spp. y
posteriormente diferenciar P. aeruginosa por el patrón de
RFLP
- el gen de la exotoxina A (ETA), que es producida por la mayoría
de las cepas de P. aeruginosa.
Uno de los genes más utilizados, el oprI, está
muy conservado entre los diferentes miembros de las Pseudomonas, y
el gen oprL es específico de P. aeruginosa
incluidas las colonias no pigmentadas y las mucoides. Por lo tanto es
posible realizar una PCR multiplex que detectará la presencia de
P. aeruginosa y de otras especies de Pseudomonas en la
misma reacción. La técnica aplicada a muestras clínicas
muestra una alta sensibilidad siendo capaz de detectar 100 ufc/ml. Se ha
descrito PCR positiva con cultivo negativo, que puede explicarse por el
crecimiento de otras bacterias que impiden el crecimiento de P.
aeruginosa, por la presencia de organismos no viables o porque sea el
inicio de la colonización que se detectará posteriormente
también en cultivo. Las técnicas moleculares permiten
detectar colonización con P. aeruginosa una media de 4,5
meses antes de que lo detectará el cultivo, aunque se desconoce si
esto ofrece ventajas potenciales en cuanto a morbilidad y mortalidad
asociada con P. aeruginosa. Las técnicas moleculares son útiles,
también, en pacientes con colonización mixta de Pseudomonas
spp. y P. aeruginosa. En estos pacientes se puede producir
fallo de detección de la especie minoritaria pues el aspecto de la
colonia puede ser similar en los primeros días de incubación.
Las técnicas moleculares se han utilizado con éxito
para detectar B. cepacia complex a partir de muestras
respiratorias de pacientes con FQ y se han utilizado diferentes primers
diseñados frente a genes específicos de bacterias del
complejo:
- BCR1 y BCR2, gen recA, que permite detectar B. cepacia
y diferenciar las diferentes variedades genómicas mediante
secuenciación del producto amplificado, mediante RFLP tras
digestión con enzimas de restricción o realizando una nested
PCR con reacciones de PCR independientes.
- PSL1-PSR1 (regiones conservadas del gen 16S ARNr)
- G1 y G2 (región espaciadora 16S a 23S)
Los primeros estudios se realizaron con los primers PSL1 y
PSR1, sin embargo estos primers estaban diseñados frente a
una cepa de B. cepacia de la variedad genómica I y
actualmente se sabe que tienen baja especificidad para B. multivorans
y B. vietnamiensis y además pueden tener reacción
cruzada con otras bacterias no B. cepacia complex. Los primers de
la región espaciadora 16S-23S permiten identificar sólo 3
variedades genómicas (B. cepacia, B. cenocepacia y
B. stabilis) por lo que no es útil para detectar todas las
cepas del complejo. Los primers del gen recA permiten detectar la
presencia de bacterias del complejo B. cepacia con alta
especificidad y posteriormente identifica las diferentes variedades genómicas
por RFLP. De hecho los casos descritos de PCR negativa y cultivo positivo
para B. cepacia resultaron ser cepas de Burkholderia pero
no del complejo cepacia. El método es poco sensible pues
necesita 106 ufc/g de esputo para dar un resultado positivo,
debido a que se amplifica un fragmento relativamente grande (para poder
obtener patrones diferentes de digestión) y en el genoma de B.
cepacia existe una única copia del gen recA. El límite
de detección es más bajo cuando se usan los primers de la
región espaciadora del 16S-23S, debido a que en el genoma existen múltiples
copias del operón ARNr. Sin embargo, a pesar de que el límite
de detección por gramo de esputo es alto, los resultados clínicos
son excelentes y muestra una muy buena correlación con los datos
obtenidos por cultivo. La técnica fue negativa cuando se estudiaban
especies altamente relacionadas como B. gladioli, R. picketti,
P. aeruginosa, o S. maltophilia.
7.2. TÉCNICAS PARA EL ESTUDIO DIRECTO DE LA
SENSIBILIDAD Y LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS
Sin duda, el procedimiento de referencia para la determinación
de la actividad de los antimicrobianos sobre los patógenos
causantes de colonización-infección broncopulmonar en los
pacientes con FQ, al igual que en la práctica totalidad de los
procesos infecciosos, es el estudio de la sensibilidad a antibióticos
de las colonias previamente aisladas en los medios de cultivo
convencionales. No obstante, en los últimos años cada vez
cobra más interés el desarrollo de procedimientos que
permitan conocer la sensibilidad a antibióticos directamente en la
siembra primaria. La principal motivación para esta aproximación
reside en que con los procedimientos convencionales existe un retraso
importante en la obtención de los resultados, no menos de 2 ó
3 días después de la toma de muestra en el mejor de los
casos, limitando enormemente el impacto positivo de la terapia dirigida,
particularmente en las infecciones graves de rápida evolución.
Es por ello que las infecciones graves en pacientes críticos, como
la neumonía asociada a ventilación mecánica, podrían
beneficiarse del estudio directo de la sensibilidad. Según muestran
estudios recientes, la realización de un antibiograma por Etest
directamente de las muestras respiratorias de los pacientes con neumonía
asociada a ventilación mecánica ofrece resultados en 18-24h
prácticamente concordantes en su totalidad con el antibiograma
convencional. La repercusión de esta aproximación al estudio
de la sensibilidad a los antibióticos es sin duda prometedora ya
que, según los datos aportados en este trabajo, reduciría el
número de días con fiebre, ventilación mecánica
o tratamiento antibiótico hasta la resolución del episodio.
En primera instancia cabría suponer que la disminución
del tiempo necesario para la obtención de los resultados no debe
ser aparentemente una prioridad imperiosa en el contexto de la colonización-infección
crónica en pacientes FQ, y que por tanto no estaría
justificada esta aproximación. No obstante, existe otra connotación
que quizás abogue a favor del estudio directo de sensibilidad: la
gran heterogeneidad poblacional en las infecciones crónicas. Esta
marcada heterogeneidad obliga al estudio individual de cada uno de los
morfotipos presentes en las muestras (ya que frecuentemente presentan
diferente sensibilidad), aumentado notablemente el coste y la complejidad
del procedimiento; es más, ello no garantiza la detección de
poblaciones resistentes, ya que colonias pertenecientes al mismo morfotipo
también podrían presentar distinto perfil de resistencia a
antimicrobianos. Son principalmente dos las técnicas propuestas
para este fin, el Etest directo y la siembra en medios con antibióticos.
Si bien sus potenciales prestaciones son prometedoras, no están
suficientemente validadas por estudios comparativos y por tanto ninguna de
ellas puede actualmente sustituir al procedimiento convencional, aunque
pueden ofrecer resultados complementarios de utilidad.
7.2.1. Etest directo sobre las muestras
respiratorias. Existen muy escasas publicaciones en revistas evaluadas
por pares que analicen de forma sistemática la utilidad del Etest
directo sobre las muestras respiratorias de los pacientes con FQ, si bien
ésta ha sido defendida en varias comunicaciones en congresos científicos.
Entre las ventajas potenciales que aportaría esta aproximación
se encontraría la reducción del tiempo necesario para
conocer los resultados, la posibilidad de detección de
subpoblaciones resistentes minoritarias, el estudio "global" de
la sensibilidad a antibióticos en las secreciones respiratorias de
los pacientes con FQ, así como el conocer la CMI en unas
condiciones teóricamente más parecidas a las naturales (en
el propio esputo). Entre las desventajas encontraríamos una mayor
dificultad para estandarizar la técnica e interpretar los
resultados, así como la interferencia recíproca de los
distintos microorganismos presentes (incluyendo la microbiota normal) en
los valores de CMI.
7.2.2. Siembra cuantitativa en medios con
antibióticos. Si bien hace ya 20 años de la primera
propuesta de utilización de la siembra directa de las secreciones
respiratorias de los pacientes FQ en medios con antibióticos para
la detección de microorganismos resistentes, son todavía muy
escasas las evidencias publicadas justificando su utilidad. Uno de los
pocos ejemplos es la siembra directa de diluciones seriadas en placas con
agar de MacConkey con 25 y 100 µg/ml de tobramicina. Esta aproximación
ha sido utilizada para la detección de poblaciones de
microorganismos con resistencia a este antibiótico bien equivalente
a los puntos de corte para su utilización sistémica (>
16 µg/ml, placa de 25 µg/ml) o a los propuestos para la vía
inhalada (> 128 µg/ml, placa de 100 µg/ml). Según
los resultados de este estudio, la siembra directa en medio con antibiótico
sería mucho más sensible que el procedimiento convencional
en la detección de subpoblaciones resistentes en ambas
concentraciones; 98 vs 47% para el punto de corte > 16 µg/ml
y 100 vs 21% para el punto de corte > 128 µg/ml.
No obstante, también se detectaron algunas limitaciones potenciales
de este procedimiento dignas de consideración. En primer lugar,
cuando se comprobó la sensibilidad de las colonias que habían
crecido en el medio con antibiótico se detectó que en el
23%, para las placas de 25 µg/ml, y el 39%, para las placas de 100 µg/ml,
de los casos se trataba de falsos positivos (se obtuvieron CMIs inferiores
a los respectivos puntos de corte). Esta falsa resistencia es
probablemente debida a la llamada resistencia adaptativa, inducida o fenotípica
a los aminoglucósidos en pacientes tratados y por tanto sería
quizás discutible si en realidad se trata de falsos positivos o si
por el contrario es un fiel reflejo de lo que está ocurriendo in
vivo. Otras consideraciones dignas de mención son que en términos
generales las colonias crecen mucho más despacio en el medio
selectivo, requiriendo hasta 72h de incubación para su detección,
y además su pequeño tamaño puede dificultar su
reconocimiento. Finalmente, el moco del esputo aparentemente protege los
microorganismos de la actividad del antibiótico, dando lugar a un
importante número de falsos positivos cuando se consideran las
placas sembradas con la muestra de esputo no diluida.
La siembra directa en medio con antibiótico, en este caso con
rifampicina, ha sido también utilizada con buenos resultados para
la detección directa de cepas hipermutadoras en las secreciones
respiratorias. Si bien esta aproximación puede ser útil para
la detección de variantes hipermutadoras en poblaciones mixtas y
para determinar su dinámica poblacional a lo largo del tiempo,
resulta difícil de estandarizar satisfactoriamente, y por tanto,
como ocurre para los ensayos de sensibilidad a los antibiótiocos,
no puede sustituir al estudio de las colonias aisladas, aunque sí
complementarlo.
8.
PROCEDIMIENTOS ADICIONALES A REALIZAR EN SITUACIONES ESPECIALES
8.1. TÉCNICAS MOLECULARES PARA LA
IDENTIFICACIÓN DE BACILOS GRAM NEGATIVOS NO FERMENTADORES
Como se ha comentado anteriormente la identificación de B.
cepacia y otros bacilos Gram negativos no fermentadores requiere la
utilización de técnicas moleculares ya que los métodos
fenotípicos no son suficientemente fiables y se pueden realizar
identificaciones incorrectas de bacterias con alta trascendencia clínica
como P. aeruginosa o, sobre todo, B. cepacia. Una
identificación definitiva y adecuada es fundamental para determinar
el significado clínico de los microorganismos que se aíslan
de forma poco frecuente.
La técnica molecular definitiva es la secuenciación,
que permite identificar cualquier bacteria comparando la secuencia en la
base de datos o incluso permite identificar bacterias nuevas. Se ha
utilizado secuenciación parcial del gen ARNr 16S que ha demostrado
ser útil para identificar P. aeruginosa y otros bacilos
Gram negativos no fermentadores. Para la identificación de B.
cepacia se puede secuenciar el gen recA. Si la secuenciación
no está disponible se puede realizar el patrón de restricción
del fragmento amplificado (PCR-RFLP) o el polimorfismo de la conformación
de la cadena simple (SSCP: single strand conformation polymorphism),
que se puede analizar mediante electroforesis en gel de poliacrilamida
no-desnaturalizante o electroforesis capilar.
Mediante la técnica de ARDRA (amplified ribosomal DNA
restriction analisis) se amplifica el gen 16S ADNr y posteriormente se
realiza una digestión con enzimas como AluI, CfoI,
DdeI, MspI, NciI, BssKI) y ha demostrado
ser una alternativa a la secuenciación para diferenciar por ejemplo
Inquilinus spp. o Pandoraea spp. de otros bacilos
Gram negativos no fermentadores. Permite identificar el patrón de
restricción pero la interpretación es difícil ya que
es necesario tener el patrón de las diferentes especies o una base
de datos con los patrones esperados.
La comparación de la secuencia del gen 16S ADNr se ha usado
como gold standard en estudios filogenéticos de bacterias,
sin embargo, la resolución puede ser demasiado baja para distinguir
especies muy relacionadas. También se ha utilizado la secuencia del
gen gyrB como complementaria a la del ADNr para identificar
algunas bacterias como Pandoraea spp. La secuencia del gyrB
se ha utilizado en la identificación de miembros de las subclases α,
ß y y de la Proteobacteria y del filum
Cytophaga-Flavobacteria-Bacteroides.
La técnica de AFLP (amplified fragment length polymorphism)
convencional puede ser útil para identificar B. cepacia
pero es técnicamente compleja y el método automatizado
requiere revisión visual para que los resultados sean adecuados.
La PCR en tiempo real está accesible en muchos laboratorios clínicos
pero no es útil para detectar cualquier microorganismo presente,
sino que se utiliza para identificar un género o especie en base a
la amplificación de un gen específico. Se han estudiado
diferentes dianas especialmente para la identificación de P.
aeruginosa atípicas, y la mejor identificación
se consigue cuando se detectan diferentes genes, que evita la aparición
de falsos positivos o falsos negativos si se utiliza un único gen.
La determinación de las variedades genómicas de B.
cepacia se basa en un estudio taxonómico complejo que incluye
pruebas fenotípicas como el perfil de proteínas totales y
genotípicas como hibridación ADN-ADN. Uno de los primeros métodos
de identificación utilizados fue la electroforesis de proteínas
totales, que comparaba los resultados con una base de datos que contiene
bacilos Gram negativos no fermentadores aislados de pacientes con FQ y de
muestras ambientales. Este método permite identificación a
nivel de especie de los bacilos Gram negativos no fermentadores que
generalmente pueden confundirse con B. cepacia y permite
identificar las bacterias del complejo B. cepacia. Sin embargo, no
es capaz de diferenciar la variedad genómica I de la IV. El análisis
de ácidos grasos totales se ha utilizado en ocasiones pero algunos
autores han demostrado que esta técnica no es capaz de diferenciar
entre variedades genómicas dentro del complejo.
Las pruebas basadas en PCR son un método altamente
discriminatorio de identificación bacteriana y recientemente se están
utilizando con éxito para identificar las variedades genómicas,
principalmente basados en el gen 16S ADNr o en el recA. La
amplificación del gen 16S ADNr y posterior análisis mediante
secuenciación o con enzimas de restricción, tiene un uso
limitado para diferenciar las variedades genómicas, ya que no
presenta suficiente variabilidad. Por ejemplo análisis del 16S ADNr
y su polimorfismo detectado por ARDRA fue capaz de identificar B.
multivorans, B. vietnamiensis pero no separó las
variedades genómicas I de la III y no detectó B.
stabilis. Si que demostró un alto poder discriminatorio para
diferenciar B. cepacia complex de otras bacterias relacionadas
como otras Burkholderia, Pandoraea, Ralstonia,
etc.
El estudio del gen recA que codifica para la proteína
RecA de B. cepacia, una proteína esencial para la reparación
y recombinación del ADN se puede afrontar desde diferentes
estrategias que dependerá de la disposición de medios en
cada centro: (1) amplificación del gen con primers específicos
que permite identificar un aislamiento como perteneciente al complejo B.
cepacia y que ha demostrado que no existe reacción cruzada con
otras especies relacionadas, (2) digestión del fragmento
amplificado con HaeIII y con MnlI que permite
clasificarlos dentro de las principales variedades, (3) se puede realizar
una PCR específica de cada variedad de forma individualizada, (4)
la secuenciación del fragmento amplificado permite la identificación
y clasificación de estas bacterias. El estudio del gen recA,
amplificado y analizado con enzimas de restricción (se han
utilizado AluIII, BsaWI, MnlI y HaeIII)
permite detectar el gen de las bacterias del complejo y la diferenciación
de las variedades genómicas. La digestión con HaeIII
es la que muestra mejor poder discriminatorio. Diferentes autores han
descrito los patrones pertenecientes a las variedades B. multivorans,
B. cenocepacia, o B. stabilis. El resto son menos
frecuentes. En estudios antiguos en los que solo se estudiaban 5
variedades se describe un alto poder discriminatorio que permite
diferenciar las 5 variedades, excepto que un patrón de PCR-RFLP con
HaeIII que lo comparte una cepa de B. cenocepacia con
todas las cepas estudiadas de B. stabilis. Esta se diferenció
con el patrón obtenido con MnlI.
También se han desarrollado PCR específicas de cada
variedad y puede ser utilizado como técnica confirmatoria.
8.2. TÉCNICAS DE EPIDEMIOLOGÍA
MOLECULAR PARA EL SEGUIMIENTO DE LA COLONIZACIÓN/INFECCIÓN
BRONCOPULMONAR CRÓNICA
En los últimos años, los sistemas de tipificación
molecular están cobrando cada vez más relevancia en la práctica
de la Microbiología Clínica. Estás técnicas
tienen por objeto el comparar la relación genética entre
diversos aislados de una misma especie y, particularmente, se han
convertido en una herramienta de gran utilidad en el control de la infección
nosocomial, permitiendo la detección y caracterización de
brotes epidémicos. De igual forma, como se discutirá en este
apartado, la aplicación de estas técnicas puede contribuir
de manera notable a la optimización del seguimiento microbiológico
de la infección/colonización crónica por P.
aeruginosa en pacientes con FQ.
Existen múltiples técnicas de epidemiología
molecular disponibles, excelentemente revisadas en un Procedimiento previo
(Procedimiento en Microbiología Clínica SEIMC nº 18),
gran parte de las cuales se han utilizado con buenos resultados en la
tipificación de las cepas de P. aeruginosa. La
electroforesis en campo pulsado (ECP), como para la mayoría de los
microorganismos, es la técnica de referencia, aunque aquellas
basadas en la amplificación de ácidos nucleicos por PCR
(REP, AP, ERIC, o RAPD, entre otras) pueden resultar, por su rapidez y
sencillez, más fácilmente adaptables al trabajo de rutina
del laboratorio de microbiología. Las técnicas basadas en la
secuenciación de ADN, principalmente el MLST (Multilocus
sequence typing), son de extremada utilidad para estudios de
epidemiología global (escala nacional o internacional) en un marco
temporal extenso (años o décadas) pero no superan las
prestaciones del ECP como herramienta de tipificación molecular en
la práctica rutinaria del laboratorio de microbiología.
Sin duda, una de las principales aportaciones de las técnicas
de tipificación molecular es su utilidad para el propio diagnóstico
de la infección/colonización crónica. Como se ha
comentado en apartados anteriores, los primeros estadíos del
proceso suelen cursar con aislamiento esporádico o intermitente de
P. aeruginosa; la tipificación molecular puede permitir
determinar si realmente se trata ya de una colonización crónica,
todavía con baja carga bacteriana, o si por el contrario se trata únicamente
de colonizaciones esporádicas por cepas ambientales diferentes. De
igual forma, en estos estadíos iniciales de la colonización/infección,
las técnicas de tipificación molecular pueden resultar de
gran utilidad para la evaluación de la eficacia de los tratamientos
erradicadores iniciales. Si bien es factible conseguir en estos primeros
estadíos la negativización de los cultivos por un periodo de
tiempo más o menos prolongado, es frecuente que al cabo de los
meses se vuelvan a documentar cultivos positivos: la tipificación
molecular nos permitirá determinar si nos enfrentamos a una falsa
erradicación (la cepa original persistió en densidades por
debajo del umbral de detección) o si por el contrario nos
encontramos ante una nueva colonización/infección por otra
cepa diferente (y por tanto el tratamiento erradicador fue efectivo).
Como se ha comentado anteriormente, la infección crónica
típicamente está producida por una única cepa
adquirida por exposición ambiental que, después de un
intenso proceso adaptativo, desarrolla la capacidad de persistir a lo
largo de los años en las vías respiratorias del paciente con
FQ. De esta forma, cada paciente estaría colonizado por su propia
cepa, siendo el riesgo de transmisión cruzada entre pacientes
relativamente bajo. No obstante, en los últimos años se ha
documentado la diseminación epidémica de cepas concretas de
P. aeruginosa entre los pacientes con FQ. El primer clon epidémico
fue originalmente descrito en 1995 en Liverpool (LES, Liverpool
Epidemic Strain) y actualmente se encuentra diseminado por todo el
Reino Unido. De igual forma, se ha descrito una notable transmisión
de clones epidémicos entre pacientes con FQ en Australia.
Finalmente, en un estudio reciente se documenta la transmisión
cruzada entre pacientes con FQ de dos clones concretos mayoritarios
durante más de dos décadas en Dinamarca; estos clones
aparentemente estarían adaptados no solo para producir infección
crónica, sino también para transmitirse de forma eficiente
entre los pacientes con FQ. Frecuentemente además, estos clones
epidémicos son resistentes a múltiples antibióticos y
su aislamiento se asocia con un peor pronóstico de la infección
crónica.
Aunque los datos disponibles sobre la situación en España
no apuntan todavía en esta dirección, es recomendable
mantener una vigilancia activa, mediante estudios de tipificación
molecular, para la detección precoz y contención de clones
potencialmente epidémicos.
8.3. DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO EN EL
CONTEXTO DE LA FIBROSIS QUÍSTICA
La diferenciación entre colonización/infección/
enfermedad no es fácil de establecer en el caso de algunos de los
microorganismos oportunistas que afectan de forma crónica a los
pacientes con FQ. Detectar cuanto antes la infección inicial es
importante ya que se ha demostrado que en determinados casos, el
tratamiento antibiótico precoz es útil para evitar el
establecimiento de la infección crónica antes de que sea
imposible erradicarla. En otros casos, la distinción entre
colonización e infección, aunque difícil, puede
establecerse en base a criterios basados en la frecuencia o persistencia
de su aislamiento. El diagnóstico de enfermedad activa o deterioro
pulmonar atribuible a ellos es muy difícil en estos pacientes en
base a criterios clínicos, funcionales o radiológicos porque
prácticamente todos los pacientes con FQ presentan alteraciones
debidas a la propia enfermedad. En este contexto, el estudio de la
respuesta de anticuerpos específicos frente a microorganismos como
Aspergillus, P. aeruginosa o MNT podría ser un
complemento útil para la detección precoz de la colonización,
la diferenciación entre infección y enfermedad activa, como
marcador pronóstico, para la toma de decisiones terapéuticas
o, en algún caso para el seguimiento de la respuesta al
tratamiento.
8.3.1. Detección de anticuerpos frente
a Aspergillus. En el 2-15% de los pacientes con FQ en los que
se aísla Aspergillus, fundamentalmente A. fumigatus,
la principal complicación es la aspergilosis broncopulmonar alérgica
(ABPA), definida como una hipersensibilización inducida por el
crecimiento de las hifas de Aspergillus en el árbol
bronquial. De forma similar a la colonización por P.aeruginosa,
el principal daño pulmonar lo provoca la estimulación de la
respuesta inflamatoria. A diferencia de aquélla, en el ABPA
interviene principalmente una respuesta de eosinófilos más
que neutrófilos con participación de los linfocitos CD4+TH2
y producción de anticuerpos específicos frente a Aspergillus.
Algunas manifestaciones del ABPA son la eosinofilia en sangre, la
reactividad cutánea inmediata a los antígenos de Aspergillus,
la presencia de títulos elevados de IgG e IgE específicas así
como títulos elevados de IgE totales en suero (>1000 UI/mL).
El diagnóstico clínico de ABPA en los pacientes con FQ
es difícil ya que las manifestaciones de la enfermedad se solapan
con las manifestaciones comunes a las exacerbaciones agudas que sufren
estos pacientes como obstrucción bronquial, presencia de
infiltrados, fibrosis o bronquiectasias. Tampoco lo es el diagnóstico
microbiológico ya que el aislamiento de A. fumigatus en el
esputo no es suficiente para el diagnóstico de ABPA, puesto que la
colonización por Asperguillus es muy frecuente (hasta un
60% según la edad) pero sólo una parte de ellos desarrollan
ABPA. Aunque se ha demostrado una correlación positiva entre la
presencia de títulos elevados de anticuerpos específicos en
suero y células bronquiales y la afectación de la función
pulmonar, los pacientes con FQ pueden tener reactividad inmunológica
frente a Aspergillus sin sufrir ABPA, por lo que la sensibilización
cutánea frente a Aspergillus o la presencia de anticuerpos
específicos en suero (precipitinas, IgG, IgE) de forma aislada
tampoco son suficientes para el diagnóstico del ABPA. Se han
publicado recomendaciones para su diagnóstico adaptadas a los
pacientes con FQ en las que la importancia de los diferentes criterios
inmunológicos varía (Tabla 6) pero en todo caso, la
presencia de anticuerpos específicos es fundamental para confirmar
o excluir el diagnóstico de ABPA.
Las técnicas serológicas más utilizadas para su
detección son la inmunodifusión o doble difusión en
gel de agarosa (ID o precipitinas) el enzimoinmunoensayo (EIE) y el western-blot
(WB). Por su simplicidad y bajo costo, la ID sigue siendo una de las más
utilizadas pero es poco sensible, no da información sobre la
cantidad de anticuerpos (prueba cualitativa que valora el número de
bandas de precipitación) ni es capaz de detectar IgE ya que
fundamentalmente, detecta IgG.
Tabla 6. Criterios para el diagnóstico de ABPA en
pacientes con FQ
Grupo / Estudio
Año
Criterios utilizados*
Nº criterios
mínimos
Epidemiologic Study of CF
1999
A1-Reactividad cutánea inmediata
frente a A. fumigatus A2-IgE total >1000 UI/mL
A3-Precipitinas anti-A.fumigatus B1-Broncoespamo
B2-Eosinofilia en sangre >1000/µl
B3-Antecedente de infiltrados pulmonares
B4-Anticuerpos IgE o IgG anti-A. fumigatus elevados
en suero B5-Cultivo positivo para A. fumigatus en esputo
B6-Respuesta al tratamiento con esteroides
2A + 2B
Skov et al
2000
1-Cultivo positivo para A. fumigatus
en esputo
2-Precipitinas anti-A. fumigatus en suero 3-Anticuerpos IgE anti-A. fumigatus elevados en suero
3
European Epidemiologic Registry of CF
2000
A1-Reactividad cutánea inmediata
frente A. fumigatus A2-IgE total >1000 UI/mL
A3-Precipitinas anti-A. fumigatus B1-Broncoespasmo o asma
B2-Eosinofilia en sangre >1000/ul
B3-Antecedente de infiltrados pulmonares
B5-Cultivo positivo para A. fumigatus o hifas en esputo
B6-Respuesta al tratamiento con esteroides
3A +1B
Maiz el al Normativa SEPAR **
2001
A1-Anticuerpos IgE y IgG anti-A.
fumigatus elevados en suero
A2-IgE total elevada
B1-Aumento tos, sibilancias, infiltrados pulmonares
B2-Deterioro pulmonar no responde tratamiento convencional
2A+1B
CF Foundation Consense Conference
2003
A1-Deterioro clínico no atribuible
a otra etiología
A2-IgE total >500 UI/mL
B1-Reactividad cutánea inmediata frente A. fumigatus B2-Anticuerpos IgE anti-A. fumigatus elevados
en suero C1-Precipitinas anti-A. fumigatus C2-Anticuerpos IgG anti-A. fumigatus elevados en
suero C3-Alteraciones radiológicas o bronquiectasis recientes
2A + 1B + 1C
* En negrita, técnicas para la detección
de anticuerpos específicos anti A. fumigatus en suero
** SEPAR= Sociedad Española de Neumología y Cirugía
torácica
Las técnicas de EIE son las que
presentan mayores ventajas, son sencillas y automatizables, son sensibles
y permiten detectar IgG y/o IgE y cuantificar la cantidad de anticuerpos.
Las técnicas de WB son técnicas sensibles, permiten detectar
IgG o IgE y estudiar la respuesta inmune frente a diferentes componentes
antigénicos simultáneamente, pero son técnicas
complejas en cuanto a la preparación del antígeno. Se han
utilizado otros métodos como radioinmunoanálisis (RAST, Radio-Allergo-Sorbent-Test)
o enzimoinmunofluorescencia (UniCAP-FEIA system, Pharmacia-Diagnostic);
este último es él más usado actualmente para la
detección y cuantificación de IgE específicas frente
a numerosos alérgenos. Se han usado como antígeno extractos
miceliares, extractos crudos o filtrados de cultivo pero recientemente se
ha evaluado la utilidad de los alérgenos recombinantes de A.
fumigatus (Asp f1 a Asp f22). De ellos, los anticuerpos IgE anti-Asp
f2, f4 y f6 son en general más elevados en pacientes con FQ y ABPA
que en pacientes con FQ sensibilizados frente a Aspergillus pero
sin ABPA. Aunque presentan buena sensibilidad y especificidad, los
resultados de los diferentes estudios no son siempre concordantes ya que
los niveles de anticuerpos frente a los distintos alérgenos pueden
variar en el tiempo con las remisiones y la respuesta al tratamiento por
lo que la evaluación secuencial de varios de estos parámetros
simultáneamente puede ser una herramienta mucho más útil.
En general las técnicas de detección de IgE específicas
presentan una especificidad buena (cercana al 100%) pero una sensibilidad
baja (alrededor del 60%) mientras que los anticuerpos tipo IgG permanecen
elevados una vez se han producido por lo que algunos autores han defendido
una mayor sensibilidad y mejor correlación con la función
pulmonar de las técnicas de detección de IgG específicas.
8.3.2. Detección de anticuerpos frente
a P. aeruginosa. La infección crónica por P.aeruginosa
es uno de los principales problemas en los pacientes con FQ. Puede
afectar a más del 80% de los pacientes y se asocia con un gradual
descenso en la función pulmonar y un claro deterioro de la situación
clínica. En la infección crónica la elevada carga
bacteriana en el pulmón genera una respuesta inflamatoria que se
perpetúa, incapaz de eliminar al microorganismo. La producción
de anticuerpos específicos frente a P. aeruginosa y la
formación de inmunocomplejos contribuyen a la activación de
los mediadores de la inflamación, lo que ocasiona la destrucción
del parénquima pulmonar y el deterioro progresivo de la función
pulmonar. Títulos elevados de anticuerpos anti-P. aeruginosa
se han asociado a infección crónica y peor situación
clínica. Se ha demostrado que el tratamiento antibiótico
precoz puede evitar o retrasar la infección crónica, pero
que una vez establecida muy raramente puede erradicarse.
El punto en el cual la colonización por P. aeruginosa se
transforma en infección crónica es muy difícil de
establecer. Es importante por tanto, disponer de indicadores que permitan
el seguimiento de la colonización por P. aeruginosa. Su
aislamiento constante en el esputo o su transformación al fenotipo
mucoso son en la mayoría de los casos marcadores tardíos de
cronificación, ya que para entonces el tratamiento antibiótico
es ineficaz. La detección de anticuerpos específicos anti-P.
aeruginosa puedeser un marcador más precoz y útil
para establecer el pronóstico y determinar la conveniencia de
instaurar rápidamente tratamiento antibiótico para limitar
el daño pulmonar. Por otra parte, el diagnóstico de la FQ es
cada vez más precoz, actualmente en nuestro país la mayoría
de las veces al nacer, y ha generado una cohorte de pacientes con FQ cada
vez más jóvenes e inicialmente sanos en los que es necesario
un diagnóstico precoz de la infección. Además, en
estos pacientes es muchas veces difícil obtener muestras
respiratorias adecuadas y representativas, por lo que se ha renovado
actualmente el interés por la detección de anticuerpos específicos
en el suero de estos pacientes. Ésta se ha utilizado, junto con el
cultivo, para el estudio prospectivo del desarrollo de la infección
por P. aeruginosa desde el nacimiento. Se ha podido demostrar que
la colonización por P. aeruginosa no mucosa, se puede
producir a los pocos meses del nacimiento, tiene lugar a una media de edad
de 1 año y coincide con un aumento abrupto del título de
anticuerpos que se mantienen a títulos bajos. Lo mismo ocurre en la
transición a P. aeruginosa de fenotipo mucoso que puede ya
detectarse a partir de los 4 años, aunque la media de edad es de 13
años, y coincide con un segundo cambio brusco en el título
de anticuerpos, que se detectan a títulos elevados.
Para la detección de la respuesta inmune específica
frente a P. aeruginosa se han empleado diferentes antígenos
y técnicas. Además de las preparaciones de antígeno
total y lisado celular, se han utilizado diferentes componentes celulares
con características inmunogénicas como lipopolisacárido,
alginato, flagelo, proteínas de membrana externa o productos
extracelulares. La técnica clásica ha sido la
contrainrnunoelectroforesis (CIE) que detecta la presencia de bandas de
precipitación frente a antígeno total. Tras la infección
por P. aeruginosa, el número creciente de bandas de
precipitación es un factor de mal pronóstico. Es una buena técnica
para identificar la infección crónica pero ha sido
sustituida por técnicas inmunoenzimáticas, como el
enzimoinmunoensayo (EIA) o el western blot (WB) más
sensibles y capaces de diferenciar la simple colonización de la
infección inicial en los pacientes con cultivos positivos a P.
aeruginosa.
La comparación de los estudios publicados es compleja dada la
diferencia en los antígenos y la metodología utilizados o la
selección de los puntos de corte para la interpretación de
los resultados. Varios estudios longitudinales (Tabla 7), en los que se
disponía de muestras de suero de pacientes libres de infección
por P. aeruginosa desde el nacimiento, o al menos varios años
antes del primer aislamiento de P. aeruginosa, han mostrado que la
detección de anticuerpos específicos anti-P. aeruginosa
pueden preceder entre 3 y 24 meses al primer aislamiento por cultivo de
P.aeruginosa. Una vez aislada por primera vez, la presencia de títulos
elevados o el aumento de éstos puede preceder hasta en tres años
a la instauración de la infección crónica.
En general, la detección de anticuerpos es más precoz
si se utilizan preparaciones complejas de antígeno como proteínas
totales, de membrana externa o lisado celular y técnicas como EIA o
WB. La primera permite cuantificar la producción de anticuerpos
específicos, la segunda permite el estudio de la respuesta inmune
frente a diferentes componentes antigénicos simultáneamente
y se puede valorar cualitativamente por el número de bandas o su
intensidad.
Los antígenos purificados más utilizados, probablemente
por la facilidad en su obtención, han sido productos extracelulares
como elastasa (ELA), proteasa alcalina (PA) y exotoxina A (EA). Los
anticuerpos frente a EA parecen detectarse antes que frente a ELA y PA y
pueden ser el reflejo de la producción secuencial de estos antígenos
durante el establecimiento de la infección pulmonar. Sin embargo,
no todos los autores coinciden en la cronología de aparición
de anticuerpos frente a estos antígenos probablemente debido a la
utilización de diferentes puntos de corte.
Tabla 7. Estudios longitudinales de
serología anti-P. aeruginosa en pacientes con FQ
Estudio
Nºpacientes
Criterio inclusión
Tipo estudio
Tipo muestra cultivo P.
aeruginosa
Detección anticuerpos
Antígenos utilizados
1er título
valorable respecto al 1er aislamiento
Brett et al 1988
33 pacientes
Primer cultivo positivo
Longitudinal
Esputo (74%)
Frotis orofaríngeo
EIE
IgG
Antígeno superficie
24 meses antes
Burns et al 2001
42 Pacientes
<15 meses
Longitudinal
Frotis orofaríngeo
Broncoaspirado
EIE (>1/100)
WB (>1/5000)IgG
Exotoxina A
Proteínas totales
3 meses antes
8 meses antes
West et al
2002
68 pacientes
Cribado neonatal
Longitudinal
Frotis orofaríngeo ( >1
colonias)
EIE (>1/256)
IgG+IgA+IgM
Lisado celular
Exotoxina A
Elastasa
12 meses antes
6 meses antes
41 meses después
Corech et al 2005
48 pacientes
Cribado neonatal
Longitudinal
Frotis orofaríngeo
Esputo (<10%)
EIE (>1/500)
IgG
Lisado celular
Exotoxinas tipo III
Exotoxina A
3 meses antes
10-39 meses después
48 meses después
Sí estan de acuerdo en que la mejor
sensibilidad se obtiene combinando los resultados de los tres antígenos.
Recientemente, se ha comercializado un equipo (Anti-Pseudomonas
aeruginosa IgG EIA de Mediagnost, Alemania) que permite la detección
de anticuerpos de forma diferenciada frente a EA, PA y ELA de P.
aeruginosa, con la consiguiente ventaja en cuanto a estandarización
y control de calidad necesarios en el ámbito asistencial. Este
equipo comercial o técnicas similares de preparación propia
se han evaluado en pacientes con FQ en algunas publicaciones recientes,
discriminando bien entre pacientes libres o con aislamiento de P.
aeruginosa con una sensibilidad para los diferentes antígenos
del 53-87%. La sensibilidad mejora al valorar el resultado positivo para
cualquiera de los tres antígenos (Tabla 8) por lo que la detección
de anticuerpos frente a los antígenos EA, PA y ELA de P.
aeruginosa sería útil junto con el cultivo de muestras
respiratorias para el diagnóstico de la infección inicial
por este microorganismo sobre todo cuando no es posible la obtención
de muestras adecuadas para cultivo.
A pesar de ser necesarios más estudios
prospectivos para confirmar los resultados, una vez diagnosticada la
infección inicial, la determinación regular del título
de anticuerpos puede ser de utilidad para estudiar la respuesta al
tratamiento precoz con antibióticos. Se han encontrado descensos
significativos frente a EA y AP en los pacientes capaces de eliminar la
bacteria mientras que en los que fracasan a pesar del tratamiento precoz
se observa un aumento significativo en el título de anticuerpos.
Una vez establecido el diagnóstico de infección crónica,
la detección de anticuerpos frente a P. aeruginosa carece
de valor pero no así en los pacientes sin aislamiento previo de
P. aeruginosa o en los que tienen aislamientos intermitentes ya
que en ellos tendría valor pronóstico. En los pacientes sin
aislamiento previo de P. aeruginosa, un aumento del titulo de
anticuerpos durante el seguimiento supondría una sospecha elevada
de infección por P. aeruginosa y algunos autores
recomiendan tratar aún en ausencia de aislamiento del
microorganismo por cultivo. En el grupo de pacientes con aislamientos
intermitentes de P.aeruginosa un título elevado de
anticuerpos apuntaría a un fracaso en la erradicación de la
bacteria en más del 75% de los casos, mientras que la ausencia de
anticuerpos o un título bajo se correlacionaría con el éxito
en su eliminación en alrededor del 50% de los pacientes.
Tabla 8. Sensibilidad y especificidad
de la detección anticuerpos anti-P. aeruginosa en pacientes
con FQ
Estudio
Nº pacientes
Técnica utilizada
Antígeno utilizado
(punto de corte)
Grupos de pacientes
Sensibilidad (%) /
Especificidad (%)
PA*
ELA*
EA*
total
Kappler et al 2006
183
EIE (comercial)
Exotoxina A (>1/500)
Proteasa alcalina (>1/500)
Elastasa (>1/500)
EIE (no comercial)
Exotoxina A (>1/1000)
Proteasa alcalina (>1/285)
Elastasa (>1/300)
Negativos (53%)
Intermitentes (3%)
Crónicos (44%)
85/97
76/97
72/97
93/93
*PA = Proteasa alcalina, ELA = Elastasa, EA
= Exotoxina A
8.3.3. Detección
de anticuerpos frente a Mycobacterium spp. El papel de las MNT
en la progresión de la enfermedad pulmonar del paciente con FQ no
está completamente definido. Los criterios diagnósticos de
la ATS para el diagnóstico de la enfermedad por MNT, basados en
criterios clínicos, radiológicos y microbiológicos no
son totalmente adecuados en estos pacientes. Los criterios microbiológicos
permiten diagnosticar la infección por MNT pero se necesitan
criterios adicionales para detectar la enfermedad activa de forma precoz.
En el caso de los niños pequeños, incluso el diagnóstico
microbiológico de la infección puede ser difícil al
no poder obtener siempre muestras respiratorias adecuadas. La detección
de anticuerpos específicos en suero es una técnica no
invasora que podría cumplir estas funciones. Algunas técnicas
comerciales, inicialmente diseñadas para el diagnóstico de
la tuberculosis, que utilizan antígenos micobacterianos no específicos
de M. tuberculosis como el lipidoarabinomanano (LMN), el glicolípido
o el antígeno A60, podrían utilizarse en el caso de las
infecciones por MNT ya que todos ellos presentan reacción cruzada.
El lipidoarabinomanano (Mycodot, Mossman Asociated. EEUU y Pathozyme Myco,
Omega Diagnostics. Reino Unido) es un lipopolisacárido específicamente
micobacteriano obtenido a partir de M. tuberculosis, M. leprae
y BCG. El glicolípido (TB glycolipid assay, Kiowa Medex. Japón)
es el antígeno de superficie principal de las micobacterias.
Ninguno de ellos ha sido evaluado en pacientes con FQ e infección
por MNT.
El antígeno A60 (Anda Tb, Anda Biologicals. Francia) es una
mezcla compleja de antígenos proteicos, polisacáridos y lipídicos
que contiene el principal componente termoestable del PPD y se obtiene a
partir del BCG. La técnica comercial tiene formato de ELISA y
permite la detección de anticuerpos IgG, IgM e IgA. Ha sido la más
ampliamente evaluada en el diagnóstico de la tuberculosis pulmonar
si bien los mejores resultados de sensibilidad (63-85%) y especificidad
(73-100%) se obtienen con las IgG y en pacientes con tinciones directas
positivas. La cuantificación de la IgG se realiza mediante una
curva obtenida con seis estándares de 0 a 16 unidades (U),
incluidos en el equipo. La muestra de suero se analiza a la dilución
1/100 y la técnica permite una titulación con un intervalo
efectivo desde 100 a 1000 U. El punto de corte establecido por el
fabricante varía según la edad, siendo de 150 U para menores
de 16 años y de 300 U para >16 años. La prueba no
es específica de especie y por tanto permite la detección de
anticuerpos tanto en la tuberculosis como en otras micobacteriosis, a
pesar de lo cual apenas ha sido evaluada su utilidad en estos casos.
Utilizado en una serie de 37 pacientes pediátricos y adultos con FQ
(media 21 años), el título de IgG fue muy superior al punto
de corte en los 3 pacientes que presentaban tinciones directas y cultivos
positivos para MNT (2 M. chelonae y 1 M. avium-intracelullare)
y que experimentaron un claro deterioro clínico durante el estudio.
También se evaluó la determinación de IgA pero se
mostró menos específica a pesar de una buena sensibilidad.
Recientemente, se ha evaluado su utilidad en el diagnóstico de la
infección pulmonar por M. abscessus en 186 pacientes con FQ
menores de 21 años (media 12 años). El análisis de un
amplio grupo control de pacientes con FQ pero sin cultivos positivos para
MNT les permitió demostrar la presencia de títulos más
elevados por encima de los 10 años. Por ello, proponen un nuevo
punto de corte de 150 U entre 1 y 10 años y de 250 U para pacientes
con edad superior a los 10 años. En estas condiciones, 13 de los 15
pacientes (sensibilidad 86%) con infección pulmonar por M.
abscessus (cultivo positivo y cumplían los criterios bacteriológicos
de la ATS) presentaron títulos de IgG por encima del punto de
corte. Según los autores, esta técnica también sería
útil para evaluar la actividad de la infección porM.
abscessus y el seguimiento de los pacientes que reciben tratamiento
antimicobacteriano específico ya que títulos superiores a
500 U/ml se correlacionan con pacientes con tinciones positivas y los títulos
de IgG disminuyen después de unos meses de terapia efectiva. Aunque
no se ha evaluado suficientemente, también podría ser útil
en otras infecciones por MNT, incluyendo MAC ya que el antígeno A60
es común a todas las micobacterias.
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DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-EMG-01
AISLAMIENTO DE Anaplasma phagocytophilum A PARTIR DE
MUESTRAS CLÍNICAS MEDIANTE CULTIVO
ELABORADO
REVISADO
Y APROBADO
Jefe de Servicio
Nombre/Firma
Fecha
Nombre/Firma
Fecha
EDICIÓN
FECHA
ALCANCE
MODIFICACIONES
01
Edición
inicial
COPIA REGISTRADA Nº..........ASIGNADA
A.......................... Este documento es propiedad del Servicio de Microbiología
del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE Definir la metodología para la realización del
cultivo cuantitativo de las muestras de esputo en los pacientes con
fibrosis quística (FQ) para el diagnóstico de la
colonización-infección pulmonar bacteriana, así
como su lectura e interpretación. Se excluye el cultivo específico
de micobacterias y de Nocardia.
2. FUNDAMENTO
El esputo se considera la muestra más representativa para
el diagnóstico de la colonización-infección
broncopulmonar en el paciente con FQ. En los casos en los que no pueda
obtenerse esta muestra de manera natural puede sustituirse por el
esputo inducido y, si clínicamente está indicado, por
lavados, aspirados o cepillados broncoalveolares. En niños
pequeños se recurre al cultivo del exudado orofaríngeo.
En los esputos del paciente con FQ se recomienda realizar un
procesamiento directo sin aplicar criterios de aceptación o
rechazo citológico. Dada la elevada consistencia que presenta
el esputo en estos pacientes, se recomienda realizar una homogenización
y fluidificación previa al cultivo con agentes mucolíticos
(N-acetilcisteina) o ditiotreitol. Asimismo, se recomienda la
utilización de medios selectivos y condiciones de cultivo (atmósfera
y tiempo de incubación) que, sin olvidar posibles patógenos
emergentes, favorezcan el crecimiento de los microorganismos
habituales en estos pacientes El cultivo cuantitativo permite conocer
los recuentos de cada uno de los patógenos presentes en la
muestra y valorar la eficacia de los tratamientos instaurados.
Asimismo, permite un mejor reconocimiento de las diferentes morfologías
coloniales. No obstante, no existen unos criterios claros, como en el
caso de la neumonía asociada a ventilación mecánica,
que establezcan una correlación entre los recuentos bacterianos
y la situación clínica del paciente (colonización
crónica o exacerbación). Los recuentos deben valorarse
en comparación con cultivos anteriores teniendo siempre
presente el tipo de tratamiento antimicrobiano, dosis y vía de
administración.
3. DOCUMENTOS DE
CONSULTA
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 10 "Seguridad en el laboratorio de microbiología
clínica", 2000
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 1ª "Recogida, transporte y procesamiento
general de las muestras en el laboratorio de microbiología"
2003
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 25. "Diagnóstico microbiológico de
las infecciones bacterianas del tracto respiratorio inferior".
2007.
4. MUESTRAS
En el procedimiento SEIMC 1a, "Recogida, transporte y
procesamiento general de muestras en el laboratorio de microbiología
(2003) se indican las directrices principales para la recogida y
conservación de las muestras (PNT-RTP-01)". La recogida
del esputo ha de evitar la contaminación con microbiota del
tracto respiratorio superior, ha de recogerse en envases estériles
y remitirse con la mayor celeridad al laboratorio para su estudio
microbiológico. Si el procesamiento no es inmediato, se
recomienda mantener la muestra entre 2 y 8ºC hasta su
procesamiento. Un retraso en el procesamiento superior a 2 horas puede
suponer pérdidas de sensibilidad en el cultivo de determinados
microorganismos como S. pneumoniae y el sobrecrecimiento de
microbiota orofaríngea. En este caso es preferible proceder a
su congelación hasta su procesamiento.
El número de esputos estudiados por paciente y año
varía según la edad del paciente, su situación clínica
y tipo de tratamiento antimicrobiano. Suele recomendarse el estudio
microbiológico de uno o dos esputos por trimestre o con mayor
frecuencia en el caso de exacerbaciones y deterioro generalizado y
siempre que se produzca un ingreso hospitalario. Como mínimo se
recomienda el estudio de un esputo al año.
5. MEDIOS DE
CULTIVO Y REACTIVOS
Suero fisiológico esteril
Solución para fluidificar el esputo (N-acetil cisteina o
ditiotreitol, 1 mg/ml).
Placas de medios de cultivo:
- agar sangre de carnero
- agar chocolate o agar chocolate con bacitracina
- agar manitol-sal
- agar de MacConkey (MAC)
- agar con medio selectivo para Burkholderia cepacia
6. APARATOS Y
MATERIALES
Cabina de bioseguridad
Incubador de 35+/-2ºC
Incubador de CO2 5%+/-2 o sistema generador
Incubador de 30+/-2ºC
Vortex o agitador similar
Asas de cultivo estériles
Pipeta calibrada de 0,1 ml
Pipeta calibrada de 0.2 a 1 ml
Puntas de pipeta estériles
Pipetas Pasteur
Tubos estériles de 3 ml
Asas de cultivo estériles
Asas de cultivo calibradas y estériles
Sistema de siembra en espiral con sus correspondientes
consumibles
7. PROCESAMIENTO
La muestra se debe procesar en una cabina de seguridad biológica.
1- Homogenización y fluidificación de la muestra: Añadir
al envase en el que se remita la muestra (ha de ser estéril y
de boca ancha) la solución de N-acetil cisteina o ditiotreitol.
Anotar el volumen añadido (VF). Agitar en vortex o agitador
similar hasta conseguir una fluidificación y homogenización
de la muestra.
2.- Siembra de la muestra para cultivo bacteriano cuantitativo:
Se realizan diluciones seriadas del homogeneizado preparado
anteriormente en salino 1:102:104:106.
Como regla general y con el fin de optimizar el número de
placas a utilizar se sembrarán las siguientes placas (tabla 1):
- de la suspensión inicial (1) las placas de agar
manitol-sal, agar MacConckey y el medio selectivo para B.
cepacia.
- de las diluciones 102 las placas de agar sangre,
agar chocolate-bacitracina, agar manitol-sal y MacConckey.
- de la dilución 104 las placas de agar
sangre, agar chocolate-bacitracina, agar manitol-sal y MacConckey.
- de la última dilución (106 ) se
siembran las placas de sangre y chocolate-bacitracina.
La siembra de las diluciones se realizará por:
A) método de las diluciones seriadas:
1. Sembrar 100 microlitros de la muestra homogenizada en las
placas de cultivo. Marcar las placas "x10". Cada colonia
que se aísle equivale a 10 ufc/ml.
2. Pasar 100 microlitros de la muestra a un tubo que contenga 9,9
ml de suero fisiológico estéril. Agitar en el Vortex o
agitador similar y sembrar 100 microlitros en las placas de cultivo.
Marcar las placas "x1000". Cada colonia que se aísle
equivale a 1000 ufc/ml.
3. Pasar 100 microlitros de la dilución anterior a un tubo
que contiene 9,9 ml de suero fisiológico estéril.
Agitar en el Vortex y sembrar 100 microlitros en las placas de
cultivo. Marcar las placas "x100.000". Cada colonia que se
aísle equivale a 100.000 ufc/ml.
4. Los volúmenes de 100 microlitros añadidos en
cada placa se extenderán por toda la superficie de la placa
con una pipeta Pasteur doblada en ángulo recto o un asa de plástico.
B) Método con siembra en espiral. Es necesario disponer de
un sistema de siembra en espiral. Para la siembra seguir las
instrucciones del fabricante.
Tabla 1. Placas y diluciones recomendadas en el cultivo
Placas
de cultivo
Dilución
1
102
104
106
Sangre
X
X
Chocolate-bacitracina
X
X
X
Manitol sal
X
X
X
MacConkey
X
X
X
Cepacia
X
3.- Calcular el factor de dilución de la muestra: medir el
volumen residual de la muestra homogeneizada y restar el volumen añadido
para su fluidificación (VF) y el volumen utilizado en la
siembra directa y dilución posterior con el fin de obtener el
volumen de esputo inicial (VE). El factor de dilución será
el volumen total (VT) (volumen de la muestra más volumen de
solución para fluidificación) dividido por el volumen
del esputo: VT/VE
4.- Incubar las placas para el aislamiento bacteriano a 35-37ºC
en atmósfera de CO2 al 5% durante 48 horas como mínimo.
También se recomienda la incubación 24 h a 35-37°C
y después otras 24 h a 30°C y preferiblemente hasta las 72
horas las placas selectiva de B. cepacia.
8. INTERPRETACIÓN
Y EXPRESIÓN DE LOS RESULTADOS
A) Cultivo cuantitativo mediante diluciones:
Contar las colonias de la dilución en la que se observe un
mayor número de colonias sin que estas confluyan. Multiplicar
el número obtenido en esa placa por la dilución sembrada
y por el factor de dilución de la muestra: por ejemplo, si se
cuentan 50 colonias en una placa marcada "x100", el
resultado será 5 x 10³ ufc/ml. Este valor debe
multiplicarse por el factor de dilución de la muestra. Por
ejemplo si hubiésemos partido de 5 ml de esputo al que le hemos
añadido 1,5 ml de solución de fluidificación el
factor de dilución sería 1,3 y por tanto el recuento 6,5
x 10³ ufc/ml. Contar cada morfotipo de colonias diferentes de
forma individual, incluyendo los morfotipos coloniales de un mismo
microorganismo.
B) En el cultivo cuantitativo mediante siembra en espiral Seguir
las instrucciones del fabricante del sistema utilizado para realizar
el recuento bacteriano en cada placa y tener en cuenta el factor de
dilución de la muestra.
Se informarán los recuentos de cada microorganismo y de
los correspondientes morfotipos. En P. aeruginosa deben
diferenciarse el morfotipo mucoso de los no mucosos
(enterobacteriaceo, puntiforme, metálico, rugoso). Debe
prestarse especial atención a los posibles variantes
denominados small colony variants (SCV).
9.
RESPONSABILIDADES
El personal técnico será responsable del
procesamiento de las muestras y de la realización de las técnicas.
El facultativo será responsable de la supervisión de las
tareas mencionadas, de mantener al día los procedimientos, de
la validación final de los resultados, de su interpretación
y del informe de los mismos
10. ANOTACIONES AL
PROCEDIMIENTO
Todo el personal del laboratorio de microbiología deberá
conocer las normas generales de seguridad e higiene.
11. LIMITACIONES
AL PROCEDIMIENTO
No existe un consenso específico de valoración de
los recuentos bacterianos en los esputos de los pacientes con FQ. En
algunos laboratorios en los que se realizan cultivos programados
frecuentes (2 ó 3 al trimestre) se utiliza 105 uf/ml como punto
de corte. Cuando los recuentos son iguales o superiores a este valor
se realiza estudio de sensibilidad. Este criterio se aplica a los
pacientes con colonización crónica en fase estable.
Una muestra de esputo en un paciente determinado puede no
representar la totalidad del territorio pulmonar y por tanto no
existir una correlación de los recuentos bacterianos con la
situación clínica del paciente. No obstante los
recuentos de esputo han de compararse con recuentos en muestras
anteriores.
12. BIBLIOGRAFÍA
1. Isenberg HD. Clinical Microbiology Procedures Handbook. Second
Edition. American Society for Microbiolgy 2004. Washington DC.
2. Wong K, Roberts MC, Owens L, Fife M, Smith AL. Selective media
for the quantitation of bacteria in cystic fibrosis sputum. J Med
Microbiol 1984; 17:113-9.
3. Miller MB, Gilligan PH. Laboratory aspects of management of
chronic pulmonary infections in patients with cystic fibrosis. J Clin
Microbiol 2003; 41: 4009-4015.
DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-FQ-02
ESTUDIO DE LA SENSIBILIDAD A ANTIBIÓTICOS DE Pseudomonas
aeruginosa PROCEDENTES DE PACIENTES CON FIBROSIS QUÍSTICA
ELABORADO
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Y APROBADO
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del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE Definir la metodología para la realización e
interpretación de los estudios de sensibilidad a los antibióticos
de los aislamientos de Pseudomonas aeruginosa recuperados de
las muestras respiratorias de los pacientes con fibrosis quística
(FQ). Este procedimiento es también aplicable a los
aislamientos de P. aeruginosa procedentes de muestras
respiratorias de pacientes con bronquiectasias o enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC), patologías respiratorias crónicas
que al igual que la FQ predisponen para la colonización-infección
crónica por este microorganismo.
2.
FUNDAMENTO
El estudio de la sensibilidad a los antibióticos de las
cepas de P. aeruginosa causantes de colonización-infección
respiratoria crónica en los pacientes con FQ es una herramienta
de indudable relevancia para el manejo clínico de estos
pacientes. Los aspectos generales de las distintas metodologías
utilizadas para el estudio de la sensibilidad a antibióticos
han sido ya ampliamente descritos en un procedimiento previo (nº
11). No obstante, las connotaciones particulares de las cepas
causantes de este proceso crónico hacen recomendable dedicar un
procedimiento complementario específico a la realización
e interpretación de los estudios de sensibilidad.
Entre las connotaciones particulares del contexto de la
colonización-infección crónica en pacientes FQ
cabe destacar que en términos generales los sistemas
comerciales de microdilución han logrado resultados poco
satisfactorios en varios estudios, presentando altas tasas de errores
muy graves (falsa sensibilidad), y por tanto no se recomienda su
utilización. Por el contrario, tanto la difusión con
discos como el Etest (qué además permite determinar el
valor de CMI) han obtenido resultados satisfactorios en comparación
con las técnicas de referencia (la dilución en agar y la
microdilución siguiendo las directrices del CLSI) debido a lo
cual, en este procedimiento se recomienda su empleo como técnicas
de rutina en detrimento de los sistemas comerciales de microdilución.
Otras connotaciones particulares de las cepas de P.
aeruginosa causantes de colonización-infección crónica
en pacientes con FQ que tienen repercusión sobre los estudios
de sensibilidad a antibióticos son su generalmente lento
crecimiento, su frecuente fenotipo mucoide y su elevada heterogeneidad
poblacional. Finalmente, destaca especialmente la elevada prevalencia
de cepas hipermutadoras deficientes en los sistemas de reparación
del ADN; uno de los objetivos diferenciales de este procedimiento es
su aplicación tanto en la detección de estas cepas como
en la interpretación de los resultados de sus estudios de
sensibilidad.
3.
DOCUMENTOS DE CONSULTA
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 10 "Seguridad en el laboratorio de microbiología
clínica".
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 11 "Métodos básicos para el estudio
de la sensibilidad a los antimicrobianos".
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 12 "Métodos especiales para el estudio de la
sensibilidad a los antimicrobianos".
- Procedimiento en Microbiología Clínica de la
SEIMC nº 25. "Diagnóstico microbiológico de
las infecciones bacterianas del tracto respiratorio inferior".
- PNT-FQ-01
- Clinical and Laboratory Standards Institute. 2007. Performance
Standards for Antimicrobial Susceptibility Testing; 17th Informational
Supplement. Document M100-S17. Vol 26 No. 6. CLSI, Wayne, PA.
4.
MUESTRAS
La muestra de partida para la realización de los estudios
de sensibilidad serán las colonias de P. aeruginosa
aisladas en las placas de siembra cuantitativa (PN-FQ-01). Puesto que
los diferentes morfotipos de P. aeruginosa frecuentemente
presentan patrones distintos de sensibilidad a los antibióticos,
es necesario estudiar todos los morfotipos presentes. Para ello se
deben examinar las distintas placas sembradas, ya que algunas
variantes morfológicas pueden distinguirse mejor en unos medios
que en otros. Es además necesario estudiar cada uno de los
morfotipos de forma individual (un antibiograma por cada morfotipo) ya
que la combinación de los distintos morfotipos en un único
ensayo puede llevar a la subestimación de la presencia de
variantes resistentes a los antibióticos.
5.
MEDIOS DE CULTIVO Y REACTIVOS
· Suero fisiológico estéril.
· Agar Müller-Hinton.
6.
APARATOS Y MATERIALES
· Tubos de 5 ml estériles.
· Asas de siembra estériles.
· Torundas de algodón estériles.
· Pipetas pasteur.
· Discos de antibióticos o tiras de Etest. Seguir
recomendaciones de conservación en Procedimiento SEIMC nº
11.
· Placas de Agar Müller-Hinton
· Dispensador de discos o de tiras de Etest.
· Pinzas estériles.
· Regla milimetrada o pie de rey.
· Densitómetro o patrón de escala McFarland.
· Agitador tipo vortex.
· Incubador de 35+/-2ºC.
7.
PROCESAMIENTO
Selección de los antibióticos a ensayar. Particularmente
si se va a utilizar el Etest, debido a su elevado coste, es
recomendable hacer una selección cuidadosa de los antibióticos
más relevantes para el tratamiento de la colonización-infección
crónica (tanto de las exacerbaciones como el tratamiento de
mantenimiento). A continuación se detallan en negrita los
antibióticos mínimos que deberían estudiarse
siempre, seguidos en su caso de otros antibióticos
complementarios que también pueden resultar de utilidad y que
por tanto debe valorarse su inclusión rutinaria o en casos
particulares, según las posibilidades de cada centro.
· Tobramicina y amikacina. La tobramicina es el
aminoglucósido que presenta mayor actividad en las cepas de
pacientes FQ, en las que la resistencia a estos antibióticos
se debe fundamentalmente a mecanismos cromosómicos. La
amikacina puede resultar de utilidad en los casos excepcionales de
resistencia a tobramicina mediada por enzimas modificantes de
aminoglucósidos.
· Ciprofloxacino.
· Ceftazidima. piperacilina, piperacilina-tazobactam,
cefepima y aztreonam. En la mayoría de las cepas de
pacientes FQ la resistencia a ceftazidima está mediada por
hiperproducción de AmpC que confiere resistencia cruzada a
todas las penicilinas, cefalosporinas y monobactámicos. No
obstante, los antibióticos complementarios pueden resultar de
utilidad en los casos excepcionales de resistencia mediada por
beta-lactamasas adquiridas (beta-lactamasas de espectro extendido o
carbapenemasas).
· Imipenem
· Meropenem
· Colistina
Preparación del inóculo. Coger varias
colonias del aislamiento correspondiente y hacer una suspensión
en tubo con suero fisiológico equivalente al 0,5 de la escala
MacFarland. Es necesario agitar en agitador tipo vortex
durante 15-20 segundos para conseguir una suspensión homogénea.
Particularmente las cepas con morfotipo mucoide suelen más difíciles
de suspender, pudiendo requerir un tiempo más prolongado de
agitación. Para el estudio de las cepas con morfotipo mucoide
es asimismo recomendable ajustar la suspensión a 1 McFarland en
lugar del 0,5 convencional, ya que el número de células
viables a igual densidad es menor en estas cepas por la gran cantidad
de alginato producido.
Inoculación de las placas. Introducir una torunda
de algodón en la suspensión bacteriana y escurrirla
contra las paredes del tubo al retirarla. Inocular las placas de Müller-Hinton
deslizando la torunda sobre toda la superficie del agar tres veces,
rotando la placa unos 60º cada vez, y pasándola por último
por la periferia para conseguir una siembra uniforme.
Dejar secar durante 5 minutos antes de depositar los discos o 15
minutos si se utilizarán tiras de Etest.
Dispensación de los discos o las tiras de Etest.
Colocar los discos o tiras de Etest sobre la superficie del agar
utilizando unas pinzas estériles o los dispensadores
correspondientes. Deben seguirse las recomendaciones generales en
cuanto al nº y disposición de los discos o las tiras en
función del tamaño de las placas de Müller Hinton
utilizadas (Procedimiento SEIMC nº 11).
Incubación. Las placas deben incubarse en posición
invertida a 35ºC en aerobiosis. Debido al frecuente lento
crecimiento de las cepas procedentes de pacientes FQ, se deben incubar
las placas durante 24h completas, en lugar de las 16-18h recomendadas
habitualmente, antes de hacer una primera lectura. Debe asimismo
valorarse la reincubación de las placas otras 24h adicionales
en el caso de cepas de especialmente lento crecimiento,
particularmente aquellas con morfotipos mucoide o puntiforme (o
small colony variants, SCV).
Lectura de los resultados. Debe medirse el diámetro
de los halos de inhibición cuando se utilizan discos, o la CMI
marcada por la intersección de la elipse de inhibición y
la tira de antibiótico cuando se utiliza el Etest. En este último
caso deben seguirse las recomendaciones generales de lectura: Cuando
la intersección ocurre entre dos marcas de la tira debe
considerarse el valor de CMI superior. Asimismo, cuando la intersección
no coincide en ambos lados de la tira, debe considerarse el valor de
CMI más alto.
Un aspecto de particular relevancia en el contexto de la
colonización-infección crónica in pacientes FQ es
la lectura e interpretación de las subpoblaciones de mutantes
resistentes (SMR) que frecuentemente aparecen en el interior de los
halos (discos) o elipses (Etest) de inhibición. La presencia de
SMR cuando se estudian cepas de P. aeruginosa de pacientes con
FQ generalmente indica que se trata de cepas hipermutadoras. Estas
cepas, que presentan tasas de mutación espontánea hasta
1000 veces mayor de lo normal por deficiencias en los sistemas de
reparación de ADN, son muy frecuentes en las infecciones crónicas
(30-60%) al contrario de lo que ocurre en las infecciones agudas (<1%)
y están asociadas con un elevado riesgo de desarrollo de
resistencia a antibióticos.
La valoración de las SMR es una herramienta útil
tanto para la propia detección de las cepas hipermutadoras,
como para la interpretación de los resultados de los estudios
de sensibilidad (ver Punto 8, interpretación y expresión
de los resultados). Para este fin, el procedimiento de lectura debe
ser el siguiente:
I. Leer las CMIs o diámetros de los halos de inhibición
de la población general (sin contar las SMR) y aplicar los
puntos de corte definidos para las categorías de sensibilidad
(S, I, R).
II. Examinar la presencia de SMR y leer las CMIs o diámetros
de los halos de inhibición producidos por el crecimiento de éstas
y aplicar los puntos de corte definidos para las categorías
de sensibilidad (S, I, R). Asimismo, se debe anotar de forma
semicuantitativa la cantidad de colonias en las SMR (<10, +; 10-<100,
++; >100, +++). La lectura definitiva de las SMR puede requerir
12-24h adicionales de incubación en las cepas de lento
crecimiento. En la Figura 1 se muestra un ejemplo del antibiograma
por Etest y difusión con discos de las cepas hipermutadoras
con sus características SMR.
Fig. 1A PNT-FQ-02
Fig. 1B PNT-FQ-02
Figura
1. Antibiograma de la cepa de referencia PAO1 y su derivado
hipermutador deficiente en el gen mutS (PAΔmutS).
Müller-Hinton agar, 36h de incubación a 35ºC. A.
Etest de ceftazidima. B. Antibiograma con discos de ceftazidima,
imipenem, meropenem, ciprofloxacino y tobramicina.
8.
INTERPRETACIÓN Y EXPRESIÓN DE LOS RESULTADOS
El informe del laboratorio de microbiología para las
muestras respiratorias de pacientes FQ debe incluir la identificación
y el recuento (logaritmo de UFC por ml de esputo) de todos los
microorganismos potencialmente patógenos presentes, y su
antibiograma correspondiente. En el caso de P. aeruginosa se
debe especificar el número de morfotipos distintos presentes y
se debe incluir un antibiograma para cada uno de ellos.
En el informe del antibiograma de las cepas de P. aeruginosa
procedentes de pacientes FQ se deben aplicar, como en cualquier otro
tipo de infección, los puntos de corte establecidos (CLSI,
EUCAST o MENSURA) para la administración de los antibióticos
por vía sistémica. No obstante, es necesario tener en
cuenta que en estos pacientes frecuentemente se realizan tratamientos
antibióticos por vía inhalatoria, alcanzándose
concentraciones en las vías respiratorias muy superiores a las
alcanzables por vía sistémica. Por tanto, sería
recomendable aplicar puntos de corte específicos para esta vía
de administración. Actualmente solo existen recomendaciones
específicas para la tobramicina, que es el antibiótico más
frecuentemente usado como terapia de mantenimiento por vía
inhalatoria en los pacientes FQ.
Los puntos de corte establecidos sugieren considerar como
potencialmente tratables por esta vía aquellas cepas cuya CMI
de tobramicina sea <64 µg/ml (puntos de corte
convencionales del CLSI: <4 µg/ml Sensible, 8 mg/ml
Intermedia, >16 µg/ml Resistente). Es por tanto
recomendable indicar en el informe de sensibilidad de las cepas
resistentes a tobramicina (CMI >16 µg/ml) si son
potencialmente tratables por vía inhalatoria (CMI <64
µg/ml).
Detección, interpretación e información
de las cepas hipermutadoras. Según estudios previos, la
presencia de SMR para al menos 3 de los antibióticos,
utilizando ceftazidima, imipenem, meropenem, ciprofloxacino y
tobramicina como marcadores, permite identificar las cepas
hipermutadoras. Es necesario no obstante tener en cuenta algunas
consideraciones: exceptuando la tobramicina, solo se consideran las
SMR cuando suponen un aumento de la CMI de al menos 1 dilución ½
respecto a la población general o una disminución >
a 5 mm de los halos de inhibición. Para la ceftazidima solo se
consideran las SMR con valores de al menos ++. Cuando se detectan
cepas hipermutadoras se debe informar de su aislamiento y añadir
en las observaciones del informe una llamada a la necesidad de
utilizar combinaciones de antibióticos para su tratamiento
debido al elevado riesgo de desarrollo de resistencia.
Una de las cuestiones más relevantes que surgen al
examinar los antibiogramas de las cepas hipermutadoras es como
interpretar e informar los resultados de sensibilidad producidos por
las frecuentes SMR. La aproximación más conservadora sería
considerar las SMR y leer las CMIs (Etest) o diámetros de los
halos de inhibición (difusión con discos) que producen
una completa inhibición del crecimiento. El problema de esta
consideración es que en muchos casos informaríamos la
cepa como resistente a todos los antibióticos (incluso aunque
no presente mecanismos de resistencia adquiridos) y por tanto no habría
ninguna opción terapéutica disponible. Sin embargo, los
estudios de sinergia demuestran que la presencia de las SMR desaparece
cuando se utilizan combinaciones de antibióticos con distinto
mecanismo de resistencia. Resulta importante por tanto distinguir la
verdadera resistencia de la debida a la presencia de SMR producida por
la propia frecuencia de mutación incrementada, ya que al
contrario de lo que ocurre con el primer tipo de resistencia, el
segundo podría ser potencialmente combatido con combinaciones
de antibióticos. Por ello en los antibiogramas de las cepas
hipermutadoras se recomienda informar los antibióticos para los
cuales la población general es sensible pero que contiene SMR
que superan los puntos de corte como "resistente pero
potencialmente activo para su uso en terapia combinada".
9.
RESPONSABILIDADES
El personal técnico será responsable del
procesamiento de las muestras, de la realización de los
antibiogramas y de la lectura de los mismos. El facultativo será
responsable de la supervisión de las tareas mencionadas, de
mantener al día los procedimientos, de la validación
final de los resultados, de su interpretación y del informe de
los mismos.
10.
ANOTACIONES AL PROCEDIMIENTO
Todo el personal del laboratorio de microbiología deberá
conocer las normas generales de seguridad e higiene. Estas
recomendaciones deberán estar recogidas en un documento
establecido por el laboratorio de Microbiología.
11.
LIMITACIONES AL PROCEDIMIENTO
Debido a sus connotaciones particulares, la lectura e
interpretación de los antibiogramas de las cepas de P.
aeruginosa causantes de colonización-infección crónica
en pacientes FQ, particularmente de aquellas hipermutadoras, puede ser
dificultosa y requiere experiencia. Idealmente, las muestras
procedentes de pacientes FQ (y de otras infecciones crónicas)
deberían procesarse en el Laboratorio de Microbiología
en una Unidad específica, física o funcional, con
contacto directo y fluido con los médicos especialistas
(pediatras y neumólogos) responsables del tratamiento de estos
pacientes. En cuanto a las limitaciones específicas de la
detección de cepas hipermutadoras hay que tener en cuenta una
serie de consideraciones:
- Es necesario partir de cultivos puros, ya que la presencia de
poblaciones mixtas sensibles y resistentes puede llevar a la falsa
identificación de cepas hipermutadoras.
- El criterio de la presencia de SMR no puede aplicarse si la CMI
de la población general es superior (o muy cercana) a la
concentración más alta incluida en las tiras de Etest.
De igual forma, en el caso de la difusión con discos no puede
aplicarse cuando el halo de inhibición de la población
general es nulo (o muy cercano al diámetro de los discos).
- En ocasiones la incubación prolongada puede permitir el
crecimiento de microcolonias sensibles al antibiótico en el
interior de los halos o elipses de inhibición. En caso de
duda es recomendable confirmar que las subpoblaciones son realmente
mutantes resistentes. Para ello se debería repetir el estudio
de sensiblidad, utilizando en este caso las subpoblaciones como inóculo.
- En caso de resultados dudosos puede ser necesario recurrir a la
determinación de la frecuencia de mutación espontánea
a rifampicina, técnica de referencia para la detección
de cepas hipermutadoras.
12.
BIBLIOGRAFÍA
1. Gilligan PH, Kiska DL, Appleman MD. Cumitech 43, Cystic
fibrosis microbiology. Coordinating ed. MD Appleman. American Society
for Microbiology. 2006.
2. Macia MD, Borrell N, Perez JL, Oliver A. 2004. Detection and
susceptibility testing of hypermutable Pseudomonas aeruginosa
strains with the Etest and disk diffusion. Antimicrob Agents
Chemother. 2004; 48:2665-2672.
3. Miller MB, Gilligan PH. Laboratory aspects of management of
chronic pulmonary infections in patients with cystic fibrosis. J Clin
Microbiol 2003; 41: 4009-4015.
4. Morosini MI, García-Castillo M, Loza E, Pérez-Vázquez
M, Baquero F, Cantón R. 2005. Breakpoints for predicting Pseudomonas
aeruginosa susceptibility to inhaled tobramycin in cystic fibrosis
patients: use of high-range Etest strips. J Clin Microbiol; 43:
4480-4485.
DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-FQ-03
CULTIVO E IDENTIFICACIÓN DE Burkholderia cepacia complex
ELABORADO
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Y APROBADO
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reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE Descripción de los métodos que se pueden utilizar
para detectar e identificar la colonización por bacterias del
complejo Burkholderia cepacia en pacientes con fibrosis quística
(FQ).
2.
FUNDAMENTO
B. cepacia es un importante patógeno oportunista
en pacientes con FQ, en los que produce una infección pulmonar,
con frecuencia crónica, difícil de tratar con
antimicrobianos debido a su multiresistencia, y que se asocia con alta
morbilidad y mortalidad. Las bacterias identificadas como B.
cepacia forman un grupo muy heterogéneo y constituye un
complejo de especies fenotípicamente similares con al menos 9
genomovariedades. Algunas de ellas (Burkholderia cenocepacia y
Burkholderia multivorans) son las que se encuentran con mas
frecuencia en pacientes con FQ y B. cenocepacia se asocia con una
elevada transmisión entre pacientes y con mal pronóstico.
Los medios de cultivo que se utilicen deben ir dirigidos a seleccionar
estas bacterias y a eliminar el crecimiento de Pseudomonas
aeruginosa en el medio de cultivo que enmascararía el
crecimiento de otras colonias más pequeñas y que crecen
de forma más lenta. Existen diferentes medios selectivos para
el aislamiento de B. cepacia que son:
- BCSA (B. cepacia selective agar): contiene 1% de lactosa y 1%
de sacarosa en un medio enriquecido con base de caseína y
extracto de levadura con 600 U/ml de polimixina, 10µg/ml de
gentamicina y 2,5µg/ml de vancomicina.
- OFPBL (oxidación fermentación polimixina
bacitracina lactosa): agar oxidación-fermentación
suplementado con lactosa, 300 U/ml de polimixina y 0,2U/ml de
bacitracina. Incluye un indicador, el azul de bromotimol, que
permite la detección de B. cepacia en base a un
cambio de color.
- PC (Pseudomonas cepacia agar): medio que contiene
300U/ml de polimixina y 100 µg/ml de ticarcilina, además
de cristal violeta y sales biliares. El indicador rojo fenol
facilita la detección de B. cepacia.
Los 3 medios de cultivo selectivos son útiles para el
aislamiento de B. cepacia de muestras respiratorias de
pacientes con FQ. BCSA es el que tiene mayor especificidad y en él
se obtiene el cultivo más denso y más rápidamente
que en OFPBL o en PC y además impide mejor el crecimiento de
bacterias no-Burkholderia, pero también son aceptables
el OFPBL o el PC.
La identificación correcta de los aislados clínicos
que pertenecen al complejo B. cepacia es crítica para
el cuidado del paciente y para el pronóstico. Para la
identificación B. cepacia se deben utilizar pruebas
bioquímicas convencionales y pruebas moleculares ya que los métodos
rápidos o automatizados no son válidos para la
identificación de estos microorganismos pues realizan
identificaciones erróneas.
La identificación mediante métodos automáticos
no son útiles para la identificación de B. cepacia.
Estos sistemas y el API 20NE no incluyen B. gladioli en su
base de datos y las identifica como B. cepacia. Entre los
sistemas comerciales el API20NE es el que permite realizar una
identificación más fiable.
Se deben identificar mediante métodos moleculares en el
propio centro o enviándolo a un centro de referencia para la
identificación definitiva cualquier aislamiento similar a Burkholderia
spp en los siguientes casos: todos los primeros aislamientos de cada
paciente, al menos un aislado cada año si el paciente continua
colonizado, los aislamientos que puedan estar asociados a brotes, y
cualquier gramnegativo no fermentador que presente una identificación
equívoca con los métodos bioquímicos habituales.
Las técnicas moleculares, especialmente las pruebas
basadas en PCR son un método altamente discriminatorio de
identificación bacteriana y se pueden utilizar también
para identificar las variedades genómicas dentro del complejo.
Iniciadores específicos del gen recA permiten detectar
B. cepacia y diferenciar las diferentes variedades genómicas
mediante secuenciación del producto amplificado, mediante RFLP
tras digestión con enzimas de restricción o realizando
una nested PCR con reacciones de PCR independientes. También
son útiles los iniciadores específicos de las regiones
conservadas del gen 16S ARNr o de la región espaciadora 16S a
23S.
3.
DOCUMENTOS DE CONSULTA
Los cultivos de muestras respiratorias en FQ deben realizarse al
menos trimestralmente en pacientes clínicamente estables y que
no presentan exacerbaciones, siempre que exista una exacerbación
pulmonar, cuando exista un cambio en el estatus clínico, cuando
requieran hospitalización o cuando esté indicado
epidemiológicamente.
La muestra más habitual es el esputo pues el resultado se
correlaciona bien con los resultados obtenidos de muestras de lavado
broncoalveolar. En los niños menores de 8 años, debido a
la dificultad en obtener esputo, se puede utilizar exudado bronquial o
exudado retrofaríngeo.
Las muestras deben recogerse en un contenedor estéril.
Deben transportarse de forma rápida al Laboratorio y
conservarse a 4ºC si el procesamiento no es inmediato.
4.
MEDIOS DE CULTIVO Y REACTIVOS
Como se ha comentado anteriormente se pueden utilizar uno de los
3 medios de cultivo selectivos: BCSA, OFPBL y PC.
5.
APARATOS Y MATERIAL NECESARIOS.
Se requiere neveras para conservación de los medios de
cultivo e incubador para las muestras. Se debe realizar el
mantenimiento habitual de estos equipos.
6.
PROCESAMIENTO
Dada la escasa fluidez del esputo de este tipo de pacientes, las
muestras deben homogeneizarse antes de proceder a su siembra con
agentes mucolíticos (N-acetilcisteina o ditiotreitol) o
tratamiento mecánico.
El esputo se debe sembrar en un medio selectivo para facilitar el
crecimiento de B. cepacia. Incubar las placas sembradas en atmósfera
aerobia a 35-37ºC y examinarlas diariamente para detectar el
crecimiento de B. cepacia hasta un máximo de 5 días.
Se puede incubar a 35°C las primeras 48 horas y posteriormente a
30 °C.
El aspecto de la colonia permitirá seleccionar las
colonias para realizar pruebas de identificación (figura 1).
Se debe realizar la prueba de la oxidasa y pruebas bioquímicas.
Como se ha comentado, los métodos comerciales no son adecuados
para identificar las bacterias de este complejo y con el que se pueden
obtener mejores resultados es con el API20NE, incubado durante 48
horas.
Para llegar a la identificación definitiva es
imprescindible realizar métodos moleculares que se pueden
realizar en el propio laboratorio o enviándolo a un centro de
referencia.
Fig. 1A PNT-FQ-02
Figura 1.
Aislamiento de Burkholderia cepacia complex procedente de un
paciente con fibrosis quística en medio PC (Becton Dickinson). 24
h de incubación a 37ºC + 48 h de incubación a
temperatura ambiente. Se observa un cambio de color en el medio de
naranja a rosa como consecuencia del incremento del pH por el
metabolismo del piruvato.
7.
OBTENCIÓN, INTERPRETACIÓN Y EXPRESIÓN DE LOS
RESULTADOS.
Se debe informar del crecimiento de cualquier número de
colonias de B. cepacia.
Del conjunto de pruebas realizadas en las bacterias aisladas en
el medio de cultivo selectivo se llegará a una identificación
presuntiva y después de la realización de las técnicas
moleculares se llegará a la identificación definitiva.
8.
RESPONSABILIDADES
Deben estar descritas en el manual general de organización
del Laboratorio de Microbiología y en las fichas de descripción
de los puestos de trabajo. El procedimiento deberá llevarse a
cabo por personal técnico cualificado con un entrenamiento
específico. La supervisión de la técnica y de los
resultados emitidos deberá realizarla el Facultativo
Especialista Responsable del Laboratorio de Microbiología que
los emite.
9.
ANOTACIONES AL PROCEDIMIENTO
Todo el personal del Laboratorio de Microbiología deberá
conocer las normas generales de seguridad e higiene. Estas
recomendaciones deberán estar recogidas en un documento
establecido por el Laboratorio de Microbiología.
10.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
El tratamiento antimicrobiano previo a la obtención de la
muestra puede alterar los resultados del cultivo.
11.
BIBLIOGRAFÍA
1. Henry D, Campbell M, McGimpsey C, Clarke A, Louden L, Burns
JL, Roe MH, Vandamme P, Speert D. Comparison of Isolation Media for
Recovery of Burkholderiacepacia Complex from
Respiratory Secretions of Patients with Cystic Fibrosis.J Clin
Microbiol 1999: 37: 1004-1007.
2. Jones AM, Dodd ME, Webb AK. Burkholderia cepacia:
current clinical issues, environmental controversies and ethical
dilemmas. Eur Respir J 2001; 17: 295-301.
3. LiPuma JJ. Burkholderia cepacia complex: a contraindication to
lung transplantation in cystic fibrosis?. Transpl Infect Dis 2001; 3:
149-160.
4. Mahenthiralingam E, Bischof J, Byrne SK, Radomski C, Davies
JE, Av-Gay Y, Vandamme P. DNA-based diagnostic approaches for
identification of Burkholderia cepacia complex, Burkholderia
vietnamiensis, Burkholderia multivorans, Burkholderia stabilis,
and Burkholderia cepacia genomovars I and III. J Clin
Microbiol 2000; 38: 3165-3173.
5. Vonberg R, HauBler S, Vandamme P, Steinmetz I. Identification
of Burkholderia cepacia complex pathogens by rapid-cycle PCR
with fluorescent hybridization probes. J Med Microbiol 2006; 55:
721-727.
DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-FQ-04
DETECCIÓN DE ANTICUERPOS FRENTE A Pseudomonas aeruginosa
ELABORADO
REVISADO
Y APROBADO
Jefe de Servicio
Nombre/Firma
Fecha
Nombre/Firma
Fecha
EDICIÓN
FECHA
ALCANCE
MODIFICACIONES
01
Edición
inicial
COPIA REGISTRADA Nº..........ASIGNADA
A.......................... Este documento es propiedad del Servicio de Microbiología
del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE Definir la metodología básica para la determinación
de anticuerpos frente a Pseudomonas aeruginosa en pacientes
con fibrosis quística (FQ). Este procedimiento es aplicable a
todos los laboratorios de microbiología clínica que
realicen seguimiento de la colonización-infección
broncopulmonar crónica por P. aeruginosa en pacientes con FQ.
2.
FUNDAMENTO
La infección crónica por P. aeruginosa se
asocia con un gradual descenso en la función pulmonar y un
claro deterioro de la situación clínica. Se ha
demostrado que el tratamiento antibiótico precoz es útil
para evitar o retrasar la infección crónica. El diagnóstico
de la FQ es cada vez más precoz, actualmente la mayoría
de las veces al nacer. Frecuentemente, en estos pacientes es difícil
obtener muestras respiratorias adecuadas y representativas por lo que
no se dispone en ellos de información microbiológica
adecuada. La infección por P. aeruginosa provoca la
producción de anticuerpos frente a numerosos antígenos
de la bacteria y títulos elevados se han asociado a infección
crónica y peor situación clínica. La detección
de anticuerpos específicos anti-P. aeruginosa puede ser un
marcador útil para establecer el diagnóstico de infección
por P. aeruginosa y determinar la conveniencia de instaurar rápidamente
tratamiento antibiótico para limitar el daño pulmonar,
así como para evaluar la respuesta al tratamiento.
Para la detección de anticuerpos frente a P.
aeruginosa se han empleado diferentes antígenos y técnicas.
Únicamente la detección de anticuerpos frente a tres
productos extracelulares de la bacteria (elastasa, proteasa alcalina y
exotoxina A) existe comercializada con la consiguiente ventaja en
cuanto a estandarización y control de calidad necesarios en el ámbito
asistencial.
3.
PRINCIPIO DE LA PRUEBA
La prueba Anti-Pseudomonas aeruginosa IgG EIA de
Mediagnost es un enzimoinmunoensayo tipo sándwich para la
detección de anticuerpos IgG frente a tres antígenos
purificados que constituyen productos extracelulares de P.aeruginosa,
proteasa alcalina, elastasa y exotoxina A.
4.
MUESTRAS
La muestra adecuada para la determinación es suero o
plasma. Las condiciones para la recogida y el transporte de suero
deben contemplar:
1. Identificar correctamente el tubo y la solicitud de análisis.
2. Centrifugar el tubo de sangre a 1000-1500g durante 10 minutos.
3. Transferir el suero o plasma a tubos con tapón de rosca
de 1,5 ml de capacidad aptos para congelación. Evitar
mantenerlos a temperatura ambiente durante más de 24 horas.
4. Para minimizar las contaminaciones microbianas que podrían
alterar las muestras se recomienda no prolongar la conservación
a 4ºC más allá de 72 h. Si la determinación
se difiere a fechas posteriores congelar las muestras a -20º C
o si se almacenan las muestras para archivo se recomienda congelación
a-70ºC para períodos prolongados.
5.
REACTIVOS.
1. Tres placas de 96 pocillos, cada una de ellas recubierta con
uno de los tres antígenos analizados, Proteasa alclina (roja),
elastasa (azul) y exotoxina A (verde).
2. Conjugado: anti-IgG humana conjugada con peroxidasa. Diluir
1/100 con tampón de dilución.
3. Tres controles positivos, cada uno de ellos reactivo frente a
uno de los tres antígenos con un título de 1/2.500.
4. Tres sueros control, cada uno de ellos reactivo frente a uno
de los tres antígenos con un título de 1/1000.
5. Un suero control negativo.
6. Tampón de dilución (PBS).
7. Tampón de lavado. Diluir 1/20 con agua destilada.
8. Substrato (TMB). 9. Solución de parada (0,2 M H2SO4).
6.
MATERIAL Y EQUIPO ADICIONAL
1. Agua destilada.
2. Incubador de 37º C.
3. Pipetas con puntas desechables.
4. Lavador automático de placas.
5. Espectrofotómetro con filtro de 450nm.
7.
PROCEDIMIENTO OPERATIVO
Seguir el protocolo y las indicaciones que proporciona el
fabricante. Brevemente,
1. Incluir en cada ensayo y para cada antígeno el control
positivo y negativo. Ensayarlos por duplicado añadiendo 100 µl
de cada uno.
2. Incluir en cada ensayo y para cada antígeno el suero
control.
3. Incluir en cada ensayo y para cada antígeno cada uno de
los sueros a las diluciones 1/1.000 para la técnica
cualitativa. Para la técnica semicuantitativa añadir
las diluciones de suero/plasma 1/10.000 y 1/100.000.
4. Incubar 2 horas a 37º C. 5. Lavar, añadir 100 µl
de conjugado diluido e incubar 2 horas a 37º C.
6. Lavar, añadir 100 µl de substrato (TMB) e incubar
30 minutos a temperatura ambiente en oscuridad.
7. Añadir 100 µl de solución de parada y leer
en espectofotómetro a 450 nm de longitud de onda.
8.
VALIDACIÓN, INTERPRETACIÓN Y EXPRESIÓN DE LOS
RESULTADOS.
TÉCNICA CUALITATIVA. Los cálculos deben hacerse
para cada uno de los antígenos
1. Calcular la media de la absorbancia de los controles negativos
y positivos.
2. La absorbancia de la media de los controles negativos debe ser
inferior a 0.250.
3. La diferencia entre la media de los controles negativos y
positivos debe ser superior a 0.600.
4. Restar le valor de la media de los controles negativos al
valor de la absorbancia de controles y muestras.
5. El valor de corte (cut-off) es el 20% del valor de la media de
los controles positivos. Este valor corresponde a un título
de 1/500.
6. El intervalo de resultados dudosos se sitúa entre el
20- 50% del valor de la media de los controles positivos.
7. Los sueros diluidos 1/1000 con valores inferiores al punto de
corte se considerarán negativos.
8. Los sueros diluidos 1/1000 con valores dentro del intervalo
dudoso se considerarán dudosos.
9. Los sueros diluidos 1/1000 con valores superiores al punto de
corte se considerarán positivos.
Un paciente debe considerarse positivo cuando la muestra es
positiva para uno o más de los antígenos
TÉCNICA SEMI-CUANTITATIVA. Las muestras de suero o plasma
se ensayan diluidas 1/1.000, 1/10.000 y 1/100.000. Los cálculos
deben hacerse para cada uno de los antígenos.
Para obtener el título de anticuerpos es necesario
calcular previamente un factor de titulación para cada suero y
dilución. Proceder de la siguiente manera:
1. Calcular la media de la absorbancia de los controles negativos
y positivos.
2. La absorbancia de la media de los controles negativos debe ser
inferior a 0.250.
3. La diferencia entre la media de los controles negativos y
positivos debe ser superior a 0.600.
4. Construir una gráfica en la que el eje de las
coordenadas (y) sean las absorbancias y el eje de las abcisas (x)
sea un factor de titulación, necesario para calcular el título
de anticuerpos, y que es conocido para el control negativo (Factor
de titulación = 0, absorbancia control negativo) y para el
control positivo (Factor de titulación =2,5, absorbancia
control positivo). Trazar una recta entre estos dos puntos.
5. Extrapolar de la gráfica resultante el valor del factor
para cada dilución de muestra. 6. El título de cada
muestra se obtiene al multiplicar el factor de titulación por
la dilución de la muestra.
La técnica semicuantitativa divide los sueros en 4 categorías:
Título
Interpretación
< 1/500
Negativo
1/500- 1/1250
Dudoso
>1/ 1.250
Positivo
>1/10.000
Positivo crónico
Un paciente debe considerarse positivo cuando la muestra es
positiva para uno o más de los antígenos
9.
RESPONSABILIDADES
Deben estar descritas en el manual general de organización
del Laboratorio de Microbiología y en las fichas de descripción
de los puestos de trabajo. El procedimiento deberá llevarse a
cabo por personal técnico cualificado con un entrenamiento
específico. La supervisión de la técnica y de los
resultados emitidos deberá realizarla el Facultativo
Especialista Responsable del Laboratorio de Microbiología que
los emite.
10.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
Dependiendo de las características de las cepas de P.
aeruginosa y de sistema inmune del paciente, pueden detectarse
anticuerpos frente a uno, dos o los tres antígenos simultáneamente.
Un paciente debe considerarse positivo cuando la muestra es positiva
para uno o más de los antígenos. Por la misma razón
no deben ensayarse ni interpretarse como negativos muestras ensayadas
únicamente frente a uno o dos de los antígenos.
Todo el personal del laboratorio de microbiología deberá
conocer las normas generales de seguridad e higiene. Estas
recomendaciones deberán estar recogidas en un documento
establecido por el laboratorio de Microbiología.
10.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
Las limitaciones que se presentan con estas pruebas son similares
a los de otras pruebas de diagnóstico serológico en
cuanto a sensibilidad y especificidad. En este caso las decisiones clínicas
que puedan tomarse en función de estos resultados deben hacerse
siempre teniendo en cuanta la información disponible en el
contexto del seguimiento serológico, microbiológico y clínico
de cada paciente.
12.
BIBLIOGRAFÍA
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5. West ESH, Zeng L, Lee BL, Kosorok MR, Laxova A, Rock MJ,
Spaingard MJ, Farell PM. 2002. Respiratory infections with Pseudomonas
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