Procedimiento: Diagnóstico microbiológico de las
infecciones gastrointestinales
rocedimientos
en Microbiología Clínica Recomendaciones
de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología
Clínica
Editores:
Emilia Cercenado y Rafael Cantón
30. Diagnóstico
microbiológico de las infecciones gastrointestinales 2008
Coordinador:
Jordi
Vila
Autores:
Miriam Álvarez
Javier
Buesa
Javier
Castillo
Jordi
Vila
DOCUMENTO CIENTÍFICO
1. INTRODUCCION
Las infecciones agudas del tracto gastrointestinal figuran entre las
enfermedades infecciosas más frecuentes, superadas sólo por
las infecciones del tracto respiratorio. Aunque muchas veces se trata de
un ligero contratiempo en los adultos sanos, un desequilibrio electrolítico
puede provocar una deshidratación en las personas muy enfermas y en
niños y ancianos. A nivel mundial, las infecciones
gastrointestinales siguen siendo una de las causas más importantes
de morbilidad y mortalidad entre los lactantes y los niños. Se ha
estimado que en Asia, África y Latinoamérica, dependiendo de
factores socioeconómicos y nutricionales, la probabilidad de que un
niño muera antes de los 5 años por estas causas puede llegar
al 50%. Las epidemias de diarrea en lactantes, niños y adultos son
generalmente causadas por microorganismos presentes en el agua o en los
alimentos contaminados habitualmente por heces que presentan
microorganismos patógenos. Las infecciones también se pueden
transmitir de persona a persona por contacto directo o a través de
fómites.
2. CONSIDERACIONES CLÍNICAS
Las manifestaciones clínicas más destacadas de las
gastroenteritis son fiebre, vómitos, dolor abdominal y diarrea
moderada a intensa. La diarrea es un dato central y su presencia y
naturaleza constituyen la base para la clasificación de las
infecciones gastrointestinales en dos síndromes: diarrea acuosa o
secretora y diarrea invasiva o disentería.
Diarrea acuosa o secretora. La forma más común
de gastroenteritis se caracteriza por evacuaciones intestinales
frecuentes, más o menos líquidas, denominadas diarrea. La
diarrea está provocada por mecanismos patogénicos que atacan
el intestino delgado proximal, porción del intestino en la que se
produce más del 90% de la absorción fisiológica de
fluidos. La forma más pura de diarrea acuosa es la producida por
bacterias secretoras de enterotoxinas, como por ejemplo Vibrio
cholerae o Escherichia coli enterotoxigénica (Tabla 1).
Tabla 1. Características de
los síndromes gastrointestinales infecciosos más importantes
Microorganismoa
clínico
Síndrome
Mecanismo patogénico
(Factores de virulencia)
ECET
Diarrea acuosa
Fimbrias, toxinas termolábil
(TL) y termoestable (TE)
a ECET: E. coli
enterotoxigénica; ECEP: E. coli enteropatógena;
ECEI: E. coli enteroinvasiva; ECEH: E. coli enterohemorrágica;
ECEA: E. coli enteroagregativa.
* Sólo presenta las citotoxinas la especie S. dysenteriae
Diarrea invasiva o disentería. La
disentería comienza con evacuaciones intestinales frecuentes, pero
las heces son de menor volumen que en la diarrea acuosa y contienen
sangre, moco y pus. La fiebre, el dolor abdominal y el tenesmo son síntomas
habituales. En la disentería, la patología se centra en el
colon. Los microorganismos (Tabla 1) que causan disentería pueden
provocar cambios inflamatorios y destructivos en la mucosa del colon, por
invasión directa o mediante la producción de citotoxinas.
Este daño es responsable del pus y la sangre observados en las
heces, pero no origina una pérdida importante de fluido, debido a
que la capacidad de absorción y secreción del colon es mucho
menor que la del intestino delgado. Los síntomas y los signos
pueden variar de modo significativo de unos pacientes a otros, e incluso,
en momentos distintos durante la evolución de la misma enfermedad.
Por ejemplo las infecciones por Shigella pasan con frecuencia por
un estadio inicial breve de diarrea acuosa antes de localizarse en el
colon y ocasionar una disentería.
Ante la sospecha de un cuadro de
gastroenteritis debe hacerse una detallada historia clínica y un
correcto estudio microbiológico. Los antecedentes epidemiológicos
(edad, historia reciente de viajes, fundamentalmente a países
subtropicales y tropicales, aparición esporádica o como
parte de un brote, tipo de alimento sospechoso, periodo de incubación),
la existencia de factores predisponentes (inmunosupresión), la
presencia de signos y síntomas clínicos (fiebre, dolor
abdominal, nauseas y vómitos) y el tipo de diarrea (acuosa o disentérica)
pueden orientar acerca del microorganismo implicado. No obstante, el diagnóstico
definitivo solo se puede obtener mediante pruebas de laboratorio.
Diarrea del viajero. Las
personas que viajan desde países desarrollados a otros en vías
de desarrollo, pueden experimentar una gastroenteritis durante el viaje o
al regreso al país de origen. La ingestión de alimentos
crudos o poco cocinados o bien el agua contaminada es la fuente más
probable de infección. Los microorganismos que con mayor frecuencia
causan diarrea del viajero se mencionan en la Tabla 2. Entre ellos cabe
destacar las E. coli enterotoxigénicas y enteroagregativas.
Tabla 2. Etiología de las
gastroenteritis en diversos grupos de población
Microorganismo
Niños (0-5 años)
Países desarrollados
Niños (0-5 años)
Países en vías de desarrollo
Adultos
DV*
Bacterias
E. coli
ND
37%
ND
42%**
Shigella spp.
<1%
10%
<1%
10%
Salmonella spp.
25%
1,5%
60%
3%
Campylobacter spp.
40%
3%
5%
2%
Y. enterocolitica
2%
<1%
2%
2%
Aeromonas spp.
7%
1%
6%
2%
Virus
Rotavirus
44%
24%
ND
1%
Parásitos
G. lamblia
35%
10%
ND
10%
E. histolytica
<1%
3%
5%
7%
* DV = Diarrea del viajero.
** E. coli diarreagénicas: E. coli enterotoxigénica
(16%), E. coli enteroagregativa (13%), E. coli enteropatógena
(4%), E. coli enteroinvasiva (3%) y E. coli verotoxigénica
(1%)
ND = No determinado.
Toxiinfección alimentaria.
En la mayoría de las infecciones gastrointestinales participan
alimentos como vehículos de transmisión. Sin embargo, el término
intoxicación alimentaria suele reservarse para los casos en los que
puede incriminarse en su génesis a una sola comida. Esta situación
se plantea de modo típico cuando se desarrollan al mismo tiempo múltiples
casos de idéntico síndrome gastrointestinal, entre personas
que sólo tienen en común haber compartido una comida en
alguna reunión social o en un restaurante determinado.
Diarrea relacionada con el hospital. El medio ambiente
hospitalario no debe permitir la diseminación de los agentes
habituales de infección intestinal endémica. Cuando se
produce tal infección, en general puede atribuirse a un empleado
que continua trabajando mientras está enfermo o bien es portador
sano o a comidas contaminadas, preparadas en el propio hospital o bien
fuera del hospital y que entran en éste a través de
familiares o amigos del paciente. Dos casos especiales de diarrea asociada
con el hospital son las causadas por E. coli enteropatógenas
en lactantes y por Clostridium difficile en pacientes con
tratamiento antibiótico. C. difficile es la causa más
importante de diarrea nosocomial, por ello en algunos laboratorios se
utiliza como criterio el no realizar un coprocultivo en pacientes que han
desarrollado diarrea después de tres días de estar
ingresados en el hospital. En este caso el único microorganismo que
se investiga es C. difficile toxigénico.
3. RECOGIDA DE MUESTRAS
La toma de muestra fecales y su transporte al laboratorio de
microbiología se ha comentado en detalle en el número 1a de
los Procedimientos en Microbiología Clínica de la SEIMC.
Brevemente, las muestras para cultivo se deben recoger lo antes posible en
el curso de la enfermedad, siendo poco aconsejable recogerlas con escobillón.
Se deben recoger en un frasco estéril de boca ancha y tapón
a rosca y enviarlas en el medio de transporte adecuado. Si se desea
investigar parásitos, se recogerán tres muestras en tres días
distintos (no en el mismo día) e igualmente se incluirán en
un frasco estéril con el correspondiente medio de transporte (ver
procedimiento 1a de los Procedimientos en Microbiología).
4. DIAGNÓSTICO
MICROBIOLÓGICO DE LOS DIVERSOS MICROORGANISMOS CAUSANTES DE INFECCIÓN
GASTROINTESTINAL
Durante los últimos 20 años se han logrado grandes
avances en el conocimiento de las infecciones gastrointestinales. Los
microorganismos incluidos en la tabla 1 producen hoy en día el
60-80% de los casos, aunque en muchos laboratorios no se dispone de métodos
diagnósticos apropiados para todos ellos. La participación
de los distintos microorganismos difiere de unas áreas geográficas
a otras y también depende del grupo de población estudiado
(Tabla 2). En cuanto al predominio estacional hay mayor incidencia de
gastroenteritis vírica en otoño-invierno mientras que las
bacterias afectan preferentemente en primavera-verano. En países
tropicales este comportamiento estacional también se observa, con
una mayor prevalencia de gastroenteritis por rotavirus en la época
seca que en la época de lluvias.
4.1. BACTERIAS
4.1.1. Eschericia coli diarreagénicas.
Actualmente se aceptan cinco grupos de E. coli como causantes de
gastroenteritis: 1) E. coli enterotoxigénica (ECET)
cuyas cepas pueden ser productoras de una o ambas toxinas, la toxina
termolábil (TL), codificada en los genes lt y la toxina
termoestable (TE), codificada en el gen st. Ambas toxinas producen
una elevada secreción de electrolitos y agua a través de la
activación de la adenilato ciclasa y la guanilato ciclasa del
enterocito, respectivamente. Este grupo es causa frecuente de diarrea del
viajero y de diarrea en niños con edad inferior a 5 años en
países en vías de desarrollo; 2)E. coli enteropatógena
(ECEP), este grupo se adhiere al epitelio intestinal ocasionando un
acortamiento de las microvellosidades. El locus LEE, que codifica una
serie de proteínas asociados con la adherencia y destrucción
de las microvellosidades, se encuentra localizado en una isla de
patogenicidad; 3) E. coli enterohemorrágica (ECEH)
también llamada verotoxigénica pues puede producir dos
citotoxinas denominadas toxinas Shiga-like (Stx1 y Stx2),
shigatoxinas o verotoxinas. Los cuadros clínicos que produce van
desde una infección asintomática a diarrea acuosa o colitis
hemorrágica, que a veces se acompaña de un síndrome
urémico-hemolítico; 4) E. coli enteroinvasiva
(ECEI), los cuales son capaces de invadir la mucosa intestinal; y 5)
E. coli enteroagregativa (ECEA) que es también una
causa frecuente de diarrea del viajero y de diarrea crónica en países
en vías de desarrollo. El mecanismo de acción de este último
grupo de E. coli diarreagénicas no se conoce en detalle
aunque se ha descrito que un elevado porcentaje de cepas poseen un plásmido
(CVD432) en el que se localiza el gen aat que codifica una proteína
transportadora y se utiliza para detectar ECEA por PCR (Tabla 3).
Tabla 3. Cebadores utilizados para la
amplificación de diversos factores de virulencia de E. coli
diarreagénicas
El diagnóstico microbiológico
de los procesos enterocolíticos causados por los diferentes grupos
de E. coli diarreagénicas se ve complicado por el hecho de
que esta especie es un componente fundamental de la microbiota intestinal
del ser humano. El agar MacConkey se incorpora normalmente en los
coprocultivos y se puede utilizar para el aislamiento de E. coli. Una
vez identificado como E. coli se pueden detectar los diversos
patotipos de E. coli diarreagénicas mediante la detección
de los genes que codifican los diversos factores de virulencia (Tabla 3).
Sin embargo, la identificación de estos tipos de E. coli queda
fuera de la práctica rutinaria de la mayoría de
laboratorios, aunque en aquellos con un elevado número de pacientes
con diarrea del viajero es aconsejable su implementación.
El principal serotipo de E. coli enterohemorrágico es
el O157:H7; este serotipo posee la pecularidad de no fermentar el
D-sorbitol por lo que se puede utilizar el agar MacConkey- sorbitol, que
es una modificación de este medio que incorpora este azúcar
en lugar de lactosa, para la identificación presuntiva de dicho
serotipo. Una vez identificadas como E. coli las colonias no
fermentadoras del sorbitol, se procede a aglutinar con anticuerpos específicos
para O157. Los protocolos para la detección rutinaria de E.
coli enterohemorrágica varían enormemente. Basándose
en la baja incidencia de la gastroenteritis por este tipo de E. coli
algunos laboratorios no realizan cultivos rutinarios y otros los
realizan cuando el clínico lo solicita. Algunos laboratorios
realizan cultivo en MacConkey-sorbitol sólo cuando las heces son
sanguinolentas, pues este patotipo de E. coli puede ocasionar una
colitis hemorrágica.
La diarrea moderada ocasionada por ECET o ECEA es normalmente
autolimitada. Sin embargo, se ha comprobado que cuando la diarrea es más
grave o prolongada la utilización de fluoroquinolonas como
ciprofloxacino o norfloxacino disminuye la sintomatología. En los
casos de diarrea del viajero en pacientes que han viajado a India se debe
pensar en utilizar una alternativa a las fluoroquinolonas pues en los últimos
años el nivel de resistencia a estos agentes antibacterianos en
cepas de ECET y ECEA de este país ha aumentado considerablemente.
Una posible alternativa es el uso de rifaximina, un agente antibacteriano
no absorbible que posee una buena actividad frente a ECET y ECEA.
4.1.2. Shigella spp. El género
Shigella está constituido por bacilos Gram-negativos inmóviles,
no capsulados que no fermentan la lactosa y son fermentadores de la
glucosa con producción de ácido pero no de gas. Este género
posee cuatro especies y cada especie varios serotipos: Shigella
dysenteriae (serogrupo A, trece serotipos), Shigella flexneri (serogrupo
B, seis serotipos), Shigella boydii (serogrupo C, 18 serotipos) y
Shigella sonnei (serogrupo D, un serotipo). Los únicos huéspedes
naturales de Shigella son el humano y algunas especies de
primates. Son altamente transmisibles con una dosis infecciosa muy baja,
del orden de 200 microorganismos. La transmisión tiene lugar a través
de alimentos contaminados con heces, por las manos, fómites o
incluso por las moscas. S. flexneri es el aislamiento más
común en muchas partes del mundo, pero S. sonnei predomina
en América del Norte y en Europa.
El examen de leucocitos en heces resulta de ayuda pues las shigellas
ocasionan una diarrea disentérica por invasión de las células
del colon. Los cultivos deben realizarse con muestras de las partes
fecales con moco, pus o sangre. Las colonias típicas de Shigella
en agar MacConkey son transparentes ya que no fermentan la lactosa.
Las heces se pueden inocular en medios de cultivo moderadamente
selectivos, como el Hektoen o el agar XLD (xilosa-lisina-deoxicolato).
Esta bacteria forma colonias verdes transparentes en agar Hektoen (no hay
fermentación de la lactosa ni producción de ácido
sulfhídrico) y colonias transparentes en agar XLD (no fermentación
de xilosa ni modificación de la lisina). En tubos de agar triple azúcar-hierro
(TSI) o Kligler, produce una superficie alcalina (no fermentación
de la lactosa), un fondo ácido (fermentación de la glucosa)
y no hay producción de gas ni ácido sulfhídrico.
Aunque se puede utilizar el agar Salmonella-Shigella, este no se
recomienda por el bajo rendimiento para aislar S. sonnei. Ante la
sospecha de una shigella se recomienda en primer lugar una identificación
bioquímica presuntiva con TSI o Kligler y LIA (Agar lisina-hierro),
a continuación se puede realizar una identificación serológica
mediante la aglutinación con antisueros específicos.
El tratamiento de la gastroenteritis aguda por Shigella incluye
la valoración del grado de deshidratación. Se ha demostrado
que la hidratación oral ha sido de ayuda para rehidratar a niños
con diarrea invasiva. La administración de un antibiótico
apropiado acorta la enfermedad, elimina más rápidamente la
shigella de las heces y disminuye las complicaciones potencialmente
graves. Debido a los elevados niveles de resistencia a la ampicilina y al
trimetoprim-sulfametoxazol observados en los últimos años se
ha sugerido como alternativa el tratamiento con una fluoroquinolona o una
cefalosporina de tercera generación. Sin embargo, y al igual que se
ha descrito para E. coli enterotoxigenica y E. coli enteroagregativa,
se aíslan cepas de Shigella resistentes a fluoroquinolonas
causantes de diarrea del viajero en individuos que han viajado a la India.
4.1.3. Salmonella spp. El género
Salmonella está formado por un grupo muy heterogéneo
de bacterias que colonizan el intestino de numerosas especies animales y
del hombre. Este género está constituido por bacilos
Gram-negativos, aerobios o anaerobios facultativos, móviles
(flagelos peritricos), fermentan la glucosa, maltosa y manitol, pero no la
lactosa ni la sacarosa. Poseen antígeno somático (O), antígeno
flagelar (H) y pueden tener antígeno de virulencia (Vi), este último
es un polisacárido termolábil localizado en la cápsula.
El sistema de clasificación más comúnmente utilizado
agrupa a Salmonella por especies, subespecies y serotipos.
Mientras que Salmonella typhi y Salmonella choleraesuis
tienen un serotipo, Salmonella enterica tiene más de 2.300
serotipos diferentes. En el esquema de Kaufmann-White, varios serotipos de
Salmonella se clasifican dentro de diferentes serogrupos. Los
serogrupos están basados en un antígeno mayor y uno o más
antígenos somáticos menores. Recientemente, se ha
desarrollado un esquema de clasificación, que se basa en las técnicas
de hibridación de ácidos nucleicos. Se han identificado seis
genogrupos, sin embargo, casi todos los serotipos importantes como causa
de patología infecciosa en humanos pertenecen al subgrupo 1. Los
otros subgrupos están constituidos por serotipos aislados
normalmente del ambiente o de animales de sangre fría. Los
serotipos causantes de enteritis varían según la localización
geográfica, siendo los más frecuentes en nuestra área
Enteritidis y Typhimurium. La nomenclatura recomendada para las salmonelas
comporta escribir el nombre de la especie en cursiva seguido del serotipo
en redonda y con su primera inicial en mayúscula (por ejemplo: Salmonella
enterica serovar Typhimuirum).
La transmisión se efectúa por consumo de alimentos de
origen animal contaminados, fundamentalmente aves, huevos, ganado vacuno y
cerdos, o a partir de portadores asintomáticos que manipulan y
contaminan alimentos o, más raramente, de persona a persona, sobre
todo en guarderías y hospitales. La infección se localiza en
el íleon y colon, por penetración de las células
epiteliales y migración hasta la lámina propia, lo que da
lugar a una respuesta inflamatoria. La infección es muchas veces
autolimitada aunque en algunos casos puede acompañarse de
bacteriemia transitoria, sobre todo en lactantes y ancianos.
El diagnóstico etiológico sólo se puede efectuar
con seguridad mediante coprocultivo. Se utilizan medios selectivos
diferenciales y medios de enriquecimiento. La utilización de medios
líquidos de enriquecimiento como el caldo de selenito es
fundamental cuando se trata de estudiar portadores asintomáticos,
ya que en estos casos suele eliminarse sólo una baja concentración
de salmonelas en heces. Sin embargo, en algunos laboratorios el caldo de
selenito, debido a su toxicidad ha sido reemplazado por el caldo de
Rappaport. Los caldos enriquecidos son también recomendables en
cuadros de gastroenteritis agudas con objeto de inhibir la flora fecal
competitiva, aunque el elevado número de salmonelas presente en las
heces en estos casos no los hace indispensables. El aislamiento de
salmonelas se puede realizar en medios poco selectivos como el agar
MacConkey o en medios de cultivo con selectividad media como el agar
Salmonella-Shigella o agar Hektoen. Todos los medios se incuban en
aerobiosis a 37ºC. Los medios sólidos deben examinarse a las
24 y 48 horas y el caldo de enriquecimiento se resiembra a las 24 horas en
los medios sólidos mencionados anteriormente. La identificación
bioquímica se debe complementar con la aglutinación mediante
antisueros polivalentes.
En las formas no complicadas de gastroenteritis por Salmonella
el tratamiento antibiótico no parece acortar los síntomas
ni reduce el estado de portador. Sin embargo, debido al riesgo de
complicaciones, se indica tratamiento antibiótico en los recién
nacidos, en pacientes de edad avanzada, inmunodeprimidos y portadores de
prótesis vasculares o valvulares. Se detectan de modo creciente
cepas multirresistentes a los antibióticos, con diversos patrones
de resistencia según el área geográfica estudiada. En
nuestra experiencia, aunque ha tenido lugar un incremento progresivo en la
resistencia al ácido nalidíxico, todos los aislamientos
siguen siendo sensibles a fluoroquinolonas aplicando los puntos de corte y
criterios de interpretación del CLSI, sin embargo, en estos casos
se deben considerar resistentes a todas las fluroquinolonas. No obstante,
los antibióticos de elección siguen siendo ciprofloxacino o
cotrimoxazol.
4.1.4. Campylobacter spp. El género
Campylobacter se compone de bacilos Gram-negativos pequeños,
ondulados que son móviles por la presencia de un flagelo polar.
Todas las especies son oxidasa positiva. La mayoría de las especies
son microaerofílicas y ligeramente termófilas, pues crecen
con mayor facilidad a 42ºC que a 37ºC. En la actualidad se han
definido varios grupos en base a las secuencias del ARNr 16S. El grupo I
se denomina Campylobacterias verdaderas. En el grupo IA se incluyen las
especies termofílicas enteropatógenas: 1) Campylobacter
jejuni, con dos subespecies: la subespecie jejuni, que es la
principal causante de gastroenteritis y la subespecie doylei; 2)
Campylobacter coli; 3) Campylobacter laridis y 4) Campylobacter
upsaliensis. Campylobacter upsaliensis es, posiblemente, una causa
importante de gastroenteritis en el ser humano, sin embargo, la verdadera
incidencia de la enfermedad producida por esta especie se subestima con
los métodos convencionales de cultivo. Entre los factores de
virulencia se han descrito flagelos, adhesinas, proteínas de invasión,
citotoxinas y enterotoxinas.
El síndrome más común ocasionado por las
especies de Campylobacter es la enteritis, con un periodo de
incubación de tres a cinco días, heces líquidas
abundantes y vómitos, deshidratación, fiebre y dolor
abdominal. Si bien Campylobacter no es una causa frecuente de
diarrea del viajero (Tabla 2), se presenta con una elevada prevalencia
como causa de enteritis en el Sudeste Asiático. Se halla
ampliamente distribuido en el tubo digestivo de diversos animales, en
especial en las aves. La infección en el hombre se encuentra
diseminada en todos los países.
El diagnóstico se realiza por la identificación del
agente etiológico en las heces del paciente. Se puede hacer una
identificación presuntiva mediante la visualización del
movimiento rápido del microorganismo en microscopía de campo
oscuro o en contraste de fases. Los medios de cultivo propios para esta
bacteria deben contener sangre o carbón con el fin de eliminar los
radicales tóxicos de oxígeno y, entre otros, incluyen: medio
de Butzler, medio de Skirrow y medio de Campy BAP, en todos ellos se
adicionan antibióticos para restringir el crecimiento de la
microbiota intestinal. Los cultivos se deben incubar en una atmósfera
microaerofílica y una temperatura de incubación de 42ºC.
Necesitan para crecer un periodo de incubación comprendido entre 48
y 72 horas. La identificación preliminar de las cepas se basa en la
tinción de Gram de las colonias crecidas en medios selectivos,
observándose la morfología sinusoide y la prueba de la
oxidasa. Además C. jejuni, la especie más
frecuentemente aislada, es hipurato positiva, por lo que la realización
de esta prueba permite diferenciar esta especie del resto.
La gastroenteritis por Campylobacter es típicamente
una infección autolimitada que se trata mediante la reposición
de los líquidos y electrolitos que se han perdido. El tratamiento
antibiótico se puede utilizar en los pacientes con infecciones
graves o con sintomatología prolongada. Campylobacter es
sensible a una amplia variedad de agentes antibacterianos. Eritromicina es
el antibiótico de elección para el tratamiento de las
enteritis. La resistencia a las fluoroquinolonas en los últimos años
ha aumentado de una manera drástica por lo que actualmente estos
agentes antibacterianos son menos eficaces.
4.1.5. Yersinia spp. El género
Yersinia, compuesto por cocobacilos Gram-negativos no esporulados,
incluye 15 especies con 3 subespecies. De entre ellas, destacan tres
especies invasivas capaces de resistir la respuesta inmune y producir
patología humana: Yersinia pestis, Yersinia
pseudotuberculosis y Yersinia enterocolitica. Y.
enterocolitica está ampliamente distribuida en la naturaleza y
posee numerosos reservorios animales, siendo el cerdo la fuente de infección
más importante de las cepas patógenas para el hombre. Puede
causar gastroenteritis aguda, enterocolitis, linfadenitis mesentérica
y/o ileitis terminal, septicemia y cuadros reactivos como artritis,
eritema nodoso y síndrome de Reiter. En 2005 la incidencia de
yersiniosis en la Unión Europea fue de 2,25 casos por 100.000
habitantes, con tasas más altas en los países nórdicos.
En España se declararon 327 casos (0,76/100.000 habitantes). Aunque
sin una clara estacionalidad se producen más casos en verano y
comienzo del otoño, siendo los menores de cinco años el
grupo que registra mayor incidencia.
El diagnóstico microbiológico puede realizarse mediante
cultivo de muestras representativas del cuadro clínico del
paciente. Esta especie crece en los medios escasa y moderadamente
selectivos para enterobacterias como el agar MacConkey y el agar
Salmonella-Shigella, en los que forma colonias transparentes, en agar entérico
de Hektoen las colonias son de color salmón porque fermenta la
sacarosa y en agar xilosa-lisina-desoxicolato forma colonias amarillas por
fermentar la xilosa. Al crecer más lentamente que el resto de las
enterobacterias a 37ºC las colonias son muy pequeñas y pueden
pasar desapercibidas. Para mejorar su recuperación se usan medios
selectivos y diferenciales, como el agar CIN que incorpora cefsulodina,
irgasan, novobiocina y manitol. Los métodos de enriquecimiento no
son rentables para el diagnóstico de la diarrea, ya que no
incrementan significativamente la recuperación de fenotipos patógenos
de Y. enterocolitica. Se pueden usar para el diagnóstico de
adenitis mesentérica o ileitis terminal y, con bajo rendimiento,
para el diagnóstico de cuadros reactivos. En estos casos se puede
usar tampón fosfato salino (PBS) 0,15M a pH 7,4, incubando a 4ºC
durante períodos prolongados de tiempo (14-21 días),
realizando subcultivos semanales.
Esta especie es heterogénea y compleja, de modo que alberga
fenotipos con capacidad patógena junto a otros carentes de
determinantes de patogenicidad. Por ello no todas las cepas aisladas
poseen significación clínica, lo que hace recomendable
estudiar marcadores epidemiológicos (serotipado, biotipado,
fagotipado) que ayuden a caracterizar el aislado y su pertenencia, o no, a
fenotipos patógenos. El serotipado es sencillo y parece ser un buen
marcador de virulencia. Aunque existen más de 60 serogrupos, la
mayoría de las cepas patógenas humanas pertenecen a los
serogrupos 0:1, 2a, 3, 0:3, 0:5, 27, 0:8 y 0:9. En nuestro país
hay un claro predominio del serogrupo O:3. La clasificación en
biogrupos (1A, 1B, 2, 3, 4, 5) es un método más lento y
laborioso. Las cepas virulentas portan el plásmido denominado pYV (plasmid
for yersinia virulence), que contiene tres genes yadA, yop
y ysc que intervienen en su patogenia. Los genes inv
(invasión) y ail (attachment invasion locus) son
necesarios para la adherencia y la invasión. Los serogrupos O:3 y
O:9 sintetizan dos ²-lactamasas cromosómicas que confieren
resistencia a aminopenicilinas, carboxipenicilinas y cefalosporinas de
primera y segunda generación. El serogrupo O:8 suele ser sensible a
ampicilina.
4.1.6. Bacillus cereus.Bacillus
cereus tiene reservorio telúrico, se encuentra en la materia
orgánica en descomposición, en la tierra, los vegetales y el
agua. Está integrado por bacilos aerobios o anaerobios facultativos
formadores de esporas que pueden contaminar los alimentos crudos o cocidos
y elaborados. Se multiplica entre 10ºC y 48ºC, de modo que si
los alimentos contaminados se mantienen a temperatura ambiente se pueden
multiplicar los microorganismos, produciendo y liberando toxinas que
ocasionan brotes de toxiinfección alimentaria. Existen dos tipos de
enterotoxinas producidas por B. cereus, las enterotoxinas termolábiles
que provocan diarrea (síndrome diarreico) y las toxinas eméticas,
que son termoestables (síndrome emético). Debido a la
levedad del cuadro y a que la detección microbiológica de
esta bacteria no se realiza rutinariamente en pacientes con diarrea, la
incidencia real podría ser superior a la estimada.
En medios no selectivos o enriquecidos, como agar sangre, esta
especie forma colonias betahemolíticas, grandes y planas, con
apariencia de vidrio esmerilado. En los casos de toxiinfección
alimentaria la presencia de microbiota polimicrobiana en las muestras
(heces, vómitos, alimentos) hace aconsejable el empleo de medios
selectivos y diferenciales como manitol-polimixina-yema de huevo. La
polimixina B actúa como agente selectivo, el carácter
diferencial lo confiere la actividad lecitinasa de B. cereus sobre
la yema de huevo y su incapacidad para catabolizar el manitol. Los medios
se incuban a 37ºC durante 48 horas. El enriquecimiento previo en
caldo de soja triptona con polimixina impide el cultivo cuantitativo.
El diagnóstico de certeza de toxiinfección por B.
cereus debe hacerse mediante la detección de toxina en los
alimentos y/o en las heces. Hay métodos comerciales para detectar
la enterotoxina que produce diarrea mediante aglutinación pasiva
reversa por látex o por enzimoinmunoensayo. Estas técnicas
pueden aplicarse en alimentos, en heces y a aislamientos de B. cereus
a partir de cultivo para determinar su toxigenicidad.
4.1.7. Staphylococcus aureus. Staphylococcus aureus suele producir brotes de toxiinfección
alimentaria por mecanismo toxigénico. Este microorganismo produce
una gran variedad de sustancias extracelulares y toxinas. Algunas tienen
una acción enzimática mientras que otras, como las
enterotoxinas y las toxinas del shock tóxico, son potentes
inductores de citocinas que actúan como superantígenos
bacterianos. Alrededor del 50% de los aislamientos de S. aureus
producen enterotoxinas que pertenecen a cinco tipos serológicos
distintos (A, B, C, D y E), subdividiéndose el tipo C en tres
subtipos (C1, C2 y C3). Estas enterotoxinas son polipéptidos de
entre 20 y 30 KDa, termoestables y resistentes a los enzimas digestivos,
se producen en los alimentos y se ingieren preformadas. Por ello, aparecen
de forma brusca vómitos y diarrea, tras un periodo de incubación
muy corto (1-6 horas). Como ocurre con otras toxiinfecciones, su
incidencia parece estar subestimada debido al carácter leve y
autolimitado del proceso y a la falta de confirmación microbiológica
en la mayoría de los casos.
La etiología se confirma mediante la detección de
enterotoxinas en los alimentos sospechosos. Hay métodos comerciales
de detección de antígeno para realizar este diagnóstico.
Uno de ellos detecta las enterotoxinas A, B, C y D mediante aglutinación
pasiva reversa con partículas de látex y otro mediante
enzimoinmunoensayo. Ambas técnicas pueden utilizarse en alimentos,
heces y en aislamientos de S. aureus a partir de cultivo para determinar
si son cepas toxigénicas.
4.1.8. Clostridium perfringens.Clostridium perfringens produce cuatro toxinas diferentes (alfa,
beta, epsilon e iota) y sus cepas se distribuyen en cinco tipos (A-E) según
el tipo de toxina que produzcan. C. perfringens tipo C puede
producir enteritis necrotizante del intestino delgado por acción de
la toxina beta, que es sensible a tripsina, de modo que solo se produce clínica
si hay déficit de este enzima. C. perfringens produce sobre
todo toxiinfecciones alimentarias que casi siempre se asocian con consumo
de alimentos cárnicos almacenados inadecuadamente. C.
perfringens tipo A produce una enterotoxina termolábil citotóxica
que induce un cuadro leve y autolimitado de diarrea secretora con dolor
abdominal. Las esporas, que contaminan los alimentos, germinan cuando se
calientan y las formas vegetativas se multiplican a temperatura ambiente
hasta alcanzar la dosis infectante, más de 106 unidades formadoras
de colonias por gramo (ufc/gr) de alimento. En el intestino delgado los
microorganismos ingeridos esporulan y liberan la enterotoxina que se une a
un receptor de membrana induciendo una alteración de la
permeabilidad dependiente del ión calcio que produce la salida de
metabolitos y iones de bajo peso molecular.
El diagnóstico de la toxiinfección alimentaria por C.
perfringens puede hacerse mediante cultivo cuantitativo de heces de
los pacientes. Recuentos superiores a 106 ufc por gramo de
heces sugieren esta etiología, pero valores similares también
pueden detectarse en personas asintomáticas. Por ello es preferible
realizar cultivos cuantitativos de muestras de los alimentos implicados.
En este caso también se consideran positivos recuentos superiores a
106 ufc por gramo de alimento. No obstante, el método
diagnóstico más seguro es la detección de
enterotoxina en heces, que puede realizarse en cultivo tisular de células
Vero con anticuerpos neutralizantes para inhibir los efectos citopáticos
o mediante técnicas de detección de antígeno, como
enzimoinmunoensayo o aglutinación pasiva reversa con látex.
Esta última técnica puede realizarse con heces y con
aislamientos de C. perfringens para determinar si son toxigénicos.
La enterotoxina de C. perfringens es muy estable lo que permite la
conservación de las muestras durante periodos prolongados de tiempo
hasta su estudio. No se aconseja la detección parcial o total del
gen de la enterotoxina en aislados de C. perfringens mediante PCR
o sondas marcadas ya que su presencia no implica la capacidad de producir
la enterotoxina durante la esporulación en un ambiente similar al
intestinal, condición imprescindible para producir la enfermedad.
4.1.9. Vibrio spp. El género
Vibrio está constituido por bacilos Gram-negativos
ligeramente curvados, aerobios y anaerobios facultativos, móviles,
catalasa y oxidasa positivos, que fermentan la glucosa y son sensibles al
compuesto vibriostático O/129 (2,4 diamo-6,7 diisopropilpteridina).
Forman parte del medio ambiente hídrico, marino y fluvial,
regulando su proliferación la temperatura y el grado de salinidad.
El género Vibrio contiene 84 especies de las que al menos
doce son patógenas para el hombre o han sido aisladas de muestras
clínicas. Aunque la mayoría se asocian a infecciones
gastrointestinales, también pueden producir patología
extraintestinal, sobre todo bacteriemia, otitis, conjuntivitis e
infecciones de piel y tejidos blandos. La gastroenteritis causada por
vibrios puede ser de tipo colérico o no colérico. La forma
epidémica de cólera, causada por Vibrio cholerae
serogrupos O:1 y O:139, cursa con vómitos y diarrea líquida
secretora muy abundante, con pérdida rápida de agua y
electrolitos que causa una profunda deshidratación. La forma no colérica,
producida por otros serogrupos de V. cholerae, Vibrio
parahaemolyticus, Vibrio hollisae y Vibrio fluvialis,
principalmente, cursa con diarrea acuosa autolimitada, nauseas, vómitos
y dolor abdominal, sin la gravedad ni el carácter epidémico
del cólera.
Se designan colectivamente con el nombre V. cholerae no O:1,
no-O:139 a los microorganismos análogos a las cepas epidémicas
pero que no aglutinan con los antisueros O:1 ni O:139, reciben también
el apelativo de cepas no epidémicas y anteriormente se han
denominado vibrios no aglutinables (NAG) y vibrios no coléricos
(VNC). Se han asociado a la producción de casos aislados y pequeños
brotes de diarrea. De distribución prácticamente mundial, su
prevalencia es baja, al menos en países desarrollados. El mecanismo
de transmisión más importante son los mariscos contaminados
que se consumen crudos. En los brotes estudiados no se han demostrado
infecciones secundarias o transmisión interhumana.
V. parahaemolyticus es un vibrio marino halófilo
ligado a la producción de toxiinfecciones alimentarias. Aunque su
distribución parece mundial, el mayor número de casos se
produce en zonas costeras y países que por sus hábitos
culinarios o dietéticos incluyen pescado crudo o crustáceos
como parte importante de su alimentación. En España es
reciente la descripción de toxiinfecciones alimentarias de esta
etiología.
La tolerancia al pH alcalino y un crecimiento rápido en la
superficie de los medios líquidos, propician el uso para el
aislamiento de V. cholerae y otras especies de caldos de
enriquecimiento, como el agua de peptona alcalina (pH 8,5). Se incuba a 37ºC
durante un máximo de 6-8 horas para evitar la pérdida de
selectividad y el sobrecrecimiento saprófito. La incubación
a 42ºC incrementa significativamente la recuperación de V.
cholerae, con menor grado de contaminación fecal. La mayoría
de las especies pueden crecer en los medios poco selectivos utilizados
para el aislamiento de enteropatógenos, como el agar de MacConkey,
sin embargo, el sobrecrecimiento de la microbiota comensal puede
dificultar la detección de las colonias de vibrios por lo que es
recomendable el empleo del agar selectivo TCBS (tiosulfato-citrato sales
biliares-sacarosa), que además facilita el aislamiento de V.
cholerae, ya que en 18 horas a 37ºCforma colonias
amarillas al utilizar la sacarosa. La identificación bioquímica
de V. cholerae se sebe complementar con la aglutinación en
porta con antisueros específicos de los serogrupos O:1 y O:139. El
serogrupo O:1 se puede serotipar posteriormente como Inaba u Ogawa con los
antisueros específicos de serotipo. La diferencia entre los
biotipos clásico y eltor de V. cholerae se realiza
con pruebas bioquímicas. Dado que V. cholerae O:1 y O:139
tienen idénticos genes ctx, ambos microorganismos pueden
identificarse rápidamente por técnicas de hibridación
de colonias con sondas de ADN. La técnica de reacción en
cadena de la polimerasa se emplea para detectar secuencias del gen ctx.
No obstante, estas técnicas y otras de tipado intraespecífico
o de producción de toxina colérica pueden realizarse en
laboratorios de referencia tras declarar el caso a la autoridad sanitaria.
En situación de brote epidémico de cólera todos los
casos de diarrea deben controlarse bacteriológicamente para conocer
con exactitud el número de casos y optimizar el uso de los
recursos, dirigiendo de un modo eficiente la aplicación de las
medidas de control.
La mayor parte de las especies son sensibles a tetraciclinas,
aminoglucósidos, cloranfenicol, ácido nalidíxico y
fluoroquinolonas. V. parahaemolyticus, V. alginolyticus,
V. damsela y V. furnisii son resistentes a ampicilina y a
cefalosporinas de primera generación.
4.1.10. Aeromonas mesófilas. El
grupo de las Aeromonas mesófilas incluye las especies que
pueden crecer a 37ºC. Su hábitat normal lo constituyen los
ambientes acuáticos con escasa o baja salinidad. Los alimentos
pueden ser otro vehículo de transmisión importante. La
clasificación del género en especies es particularmente
compleja. A la dificultad para establecer la correcta posición
taxonómica de algunas especies, se une que a un mismo fenotipo le
correspondan genotipos distintos. Actualmente se acepta la existencia de
23 especies, alguna de las cuales posee además distintas
subespecies o biovariedades que, con fines prácticos, se incluyen
en tres grandes grupos: Aeromonas hydrophila complex, Aeromonas
caviae complex y Aeromonas sobria complex. No obstante, solo
cuatro fenoespecies se aislan con una frecuencia significativa a partir de
heces: A. hydrophila, A. caviae,Aeromonas veronii
biovar sobria y Aeromonas trota.
Las especies incluidas en el grupo de las Aeromonas mesófilas
suelen crecer bien en los medios de cultivo poco selectivos o enriquecidos
utilizados de forma rutinaria (agar McConkey, agar sangre). Resulta más
compleja su recuperación de muestras contaminadas o con una
importante microbiota acompañante, como las heces. En general, las
Aeromonas crecen en los medios utilizados para el aislamiento de
otros enteropatógenos (agar MacConkey y Hektoen), si bien su
morfología coliforme y el carácter lactosa positivo de hasta
un 30% de las cepas, plantean una dificultad añadida para
distinguirlas de otras bacterias aisladas en muestras fecales. Los medios
selectivos más utilizados para el aislamiento de Aeromonas
de heces son el agar sangre con ampicilina (ASA-10 µg/ml de
ampicilina) y el agar CIN (agar cefsulodina-irgasan-novobiocina). El
primero se incuba a 37ºC durante 18-24 horas y permite realizar la
detección de la actividad oxidasa directamente de las colonias y
observar la actividad ²-hemolítica; sin embargo, no es un
medio excesivamente selectivo. Además impide la recuperación
de A. trota, que es sensible a ampicilina. Una buena alternativa
es el medio CIN, descrito inicialmente para el aislamiento de Y.
enterocolitica de heces, pero en el que crecen ambos géneros
bacterianos (Yersinia y Aeromonas). Este medio en su fórmula
original permite el crecimiento de la mayoría de las especies y, en
algunos estudios, consigue un incremento del 35% en las tasas de
aislamiento. La utilidad de los caldos de enriquecimiento para el
aislamiento de Aeromonas de heces es una cuestión
controvertida. Se ha comprobado que el empleo de agua peptonada como caldo
de enriquecimiento tan solo contribuye en un porcentaje no superior al 1%
a la tasa final de aislamientos. Esto hace pensar que los pacientes con
diarrea por Aeromonas eliminan gran cantidad de microorganismos en
sus heces, lo que permite su fácil detección en los medios
de siembra directa, sin que se precise del enriquecimiento de las
muestras.
Como hemos comentado, la identificación bioquímica de
las especies de Aeromonas es muy compleja, lo que hace difícil
conseguir un protocolo con pocas pruebas, que sea de fácil
realización y que garantice una identificación correcta. Con
el fin de identificar todas las especies del género de forma rápida
y fiable se ha diseñado un método molecular basado en el análisis
de los patrones de RFLP del gen ARNr 16S, obtenidos tras digerir el gen
con distintas endonucleasas, que permite identificar las especies aisladas
con mayor frecuencia en muestras clínicas. Son prácticamente
resistentes a la ampicilina (excepto A. trota), carboxipenicilinas
y cefalosporinas de primera y segunda generación. Suelen ser
sensibles a acilureidopenicilinas, cefalosporinas de tercera generación,
aminoglicósidos, tetraciclinas, cloranfenicol, co-trimoxazol y
fluoroquinolonas.
La enteropatogenicidad de Aeromonas spp. es aún
controvertida. Se reconocen conjuntos subespecíficos de cepas que
albergan un grupo particular de genes codificadores de enterotoxinas y
otros determinantes de patogenicidad y que son enteropatógenos, si
bien la investigación rutinaria de estos caracteres es inabordable
en microbiología clínica. Para no prejuzgar la autoría
de la diarrea en los pacientes en que se aísla de las heces este
grupo de microorganismos podría incluirse en el informe una nota o
comentario en los siguientes términos: "Las cepas de Aeromonas
spp. se han relacionado con la producción de diarrea, aunque puede
haber cepas que no se comportan como enteropatógenas".
4.1.11. Plesiomonas shigelloides. Estos
microorganismos son bacilos Gram-negativos, móviles, indolígenos
y fermentan glucosa e inositol. Se clasifican dentro de la familia Enterobacteriaceae,
a pesar de ser citocromo oxidasa positivo. Tiene una amplia distribución
y se aíslan en el agua, el suelo y algunos animales (sobre todo
peces y mariscos). Han sido implicados en brotes de gastroenteritis
asociados al consumo de ostras y pescado crudo y se han descrito casos de
diarrea esporádica, preferentemente en adultos, sin ninguna
asociación epidemiológica. Además puede producir
infecciones extraintestinales, como sepsis y meningitis, de elevada
mortalidad, afectando generalmente a pacientes con enfermedades de base.
Plesiomonas shigelloides no forma parte de la microbiota normal
del hombre, por ello, su aislamiento en heces de pacientes con diarrea, en
ausencia de otro enteropatógeno, debería considerarse
significativo, informando su probable responsabilidad en el proceso
infeccioso.
P. shigelloides crece en la mayoría de los medios de
cultivo poco selectivos utilizados para el aislamiento de enteropatógenos,
como el agar MacConkey. Se han diseñado algunos medios selectivos y
diferenciales que favorecen su detección en las heces, como el
inositol-verde brillante-sales biliares; sin embargo, no se aconseja su
utilización rutinaria dada su escasa incidencia. Aunque crece en
caldos de enriquecimiento como agua peptonada alcalina y caldo
tetrationato, estos medios líquidos sólo se recomiendan para
muestras no humanas, como alimentos. Son resistentes a ampicilina mientras
que suelen ser sensibles a la mayoría de los antibióticos
utilizados habitualmente para otros enteropatógenos.
4.1.12. Clostridium difficile. Clostridium difficile es un bacilo Gram-positivo anaerobio y
esporulado que puede causar desde diarrea leve hasta cuadros graves de
colitis pseudomembranosa. Para llevar a cabo su acción patógena
ha de producirse una reducción de la flora comensal habitual del
intestino, lo que permite un mayor crecimiento de C. difficile, y
la producción de las toxinas A (TcdA) y B (TcdB) que median su
capacidad lesiva. TcdB es una potente citotoxina, mientras que TcdA es una
enterotoxina, clave en la patogenia. Probablemente, ambas toxinas actúan
de forma sinérgica. En torno a un 20% de los casos de diarrea
asociada a antibióticos y casi todos los casos de colitis
pseudomembranosa están causados por cepas toxigénicas de
C. difficile. Las infecciones son más frecuentes en
pacientes hospitalizados, de edad avanzada, o inmunodeprimidos, que han
recibido tratamiento antibiótico. Puede aislarse también de
las heces en un 3% de individuos sanos y hasta en el 80% de niños
menores de un año, siendo las manifestaciones clínicas
excepcionales en esta población, debido, probablemente, a la
ausencia a esta edad en el colon de receptores para las toxinas. Las cepas
de C. difficile asociadas a enfermedad han de ser toxigénicas
y, generalmente, producen ambas toxinas, aunque hay casos de infección
por cepas productoras sólo de TcdB, cuya frecuencia es variable según
el área estudiada. Desde 1999 se han comunicado varios brotes
graves producidos por cepas (TcdA-, TcdB+). La cepa prevalente pertenece,
en distintos entornos geográficos, al ribotipo O17, toxinotipo VIII
(A-,B+). La resistencia a clindamicina mediada por erm(B) es una
característica común en estas cepas, que presentan una
distribución clonal mundial.
Los procedimientos para el diagnósticos de enfermedad
producida por C. difficile pueden dividirse en tres categorías:
a) pruebas para la detección de sus productos (glutamato
deshidrogenasa, ácidos grasos volátiles, toxinas), b)
pruebas para detección de sus genes (ARNr 16S, tcdA, tcdB)
y c) cultivo para aislamiento de cepas toxigénicas.
Los métodos más usados son los que detectan las toxinas
a partir de heces diarreicas recientes mediante ensayos de citotoxicidad,
cultivo toxigénico y/o enzimoinmunoensayo. No se recomienda el análisis
de heces sólidas ya que disminuye de modo importante la
sensibilidad y, además, existen portadores sanos de C.
difficile toxigénico. El procedimiento diagnóstico más
sensible es el denominado cultivo toxigénico, es decir, el ensayo
de citotoxicidad de TcdB en líneas celulares a partir de aislados
de C. difficile obtenidos por cultivo. Sin embargo, es
recomendable realizar a la vez un ensayo de citotoxicidad directa de las
heces ya que aumenta la sensibilidad de la técnica en un 5% y, de
ser positivo, reduce el tiempo necesario para el diagnóstico. El
ensayo de citotoxicidad se basa en la detección del efecto citopático
específico de la citotoxina B de C. difficile en
fibroblastos humanos, células MRC-5 o células K-1 de ovario
de hámster chino. El cultivo toxigénico consiste en inocular
con un aislado de C. difficile en un caldo de enriquecimiento,
como caldo de infusión de cerebro y corazón (BHI), incubarlo
en anaerobiosis a 37ºC durante 24 horas, filtrar el cultivo con un
filtro de membrana, diluir el filtrado, añadir la dilución
al cultivo celular elegido e incubar éste a 37ºC, haciendo
lecturas a las 24 y 48 horas. La especificidad del efecto citopático
se comprueba realizando el mismo ensayo en paralelo en un cultivo celular
que contenga la antitoxina de TcdB. En el ensayo de citotoxicidad directa
se parte de un filtrado de la muestra de heces que se procesa de forma idéntica.
Aunque considerado como el método de referencia, es lento,
laborioso, no está bien estandarizado y requiere disponer de
antitoxina y mantener los cultivos celulares. Puede emplearse como prueba
confirmatoria, pero no es asequible para los laboratorios convencionales.
El cultivo de las heces puede realizarse en medios selectivos como el
agar fructosa-cicloserina-cefoxitina (CCFA) o el agar yema de
huevo-cicloserina-cefoxitina (CCEY), o bien, en medios no selectivos, como
el agar sangre para anaerobios, con un pretratamiento de las heces con
alcohol absoluto durante 30-60 minutos o mediante choque térmico a
80ºC durante 10 minutos. Tras 24-48 horas de incubación en
anaerobiosis, las colonias son no hemolíticas, mates, planas,
grandes e irregulares, de color amarillento a grisáceo, su
estructura interna recuerda un mosaico de cristales, huelen a cuadra
debido a la producción de p-cresol y muestran fluorescencia bajo
luz UV. Aunque el cultivo es muy sensible, es poco específico ya
que pueden crecer cepas no toxigénicas de C. difficile y
otros clostridios.
La detección del ARNr 16S de C. difficile tiene el
inconveniente de que también es positiva con cepas no toxigénicas.
La PCR en tiempo real para los genes tcdA y tcdB es más
rápida que los ensayos de citotoxicidad y detectaría
portadores asintomáticos.
Disponemos también de varios enzimoinmunoensayos comerciales
para la detección de TcdA, TcdB o ambas, que incluyen pruebas de
EIA convencionales y de membrana. La principal ventaja de estos últimos
es la rapidez ya que se obtienen resultados en 15-30 minutos. Estos test
tienen una buena sensibilidad y especificidad comparados con el test de
citotoxicidad. Las muestras de heces para detectar toxinas se deben
procesar lo antes posible o almacenarlas a 2-8ºC durante un máximo
de 3 días o a -80ºC. La toxina se degrada a temperatura
ambiente y puede llegar a ser indetectable transcurridas más de 2
horas de su recogida.
El procedimiento óptimo para realizar el diagnóstico de
la infección por C. difficile es realizar simultáneamente
la detección de toxinas en heces mediante EIA y el cultivo en CCFA.
En los casos en los que el resultado de la detección de toxinas sea
negativo y se aíslen colonias de C. difficile hay que
realizar la determinación de la toxigenicidad de la cepa aislada
mediante el test de citotoxicidad o mediante EIA. El cultivo y la
investigación de la producción de toxina del aislado
incrementa el resultado positivo de infección por C. difficile
en torno a un 10%, mejorando la seguridad y la fiabilidad del diagnóstico.
A comienzos de los años 2000 se detecta la propagación
en hospitales de Estados Unidos y Canadá de una cepa hipervirulenta
de C. difficile, ribotipo O27 y toxinotipo III, que es resistente
a fluoroquinolonas, produce la toxina binaria CDT y tiene una delección
parcial del gen regulador tcdC que incrementa notablemente la
producción de las toxinas A y B, y con ello, la gravedad, la
mortalidad, las complicaciones y el riesgo de recaídas. Esta cepa
se ha detectado ya en diversos países europeos por lo que parece
conveniente incorporar su detección al esquema diagnóstico,
lo que puede concretarse en cultivar las heces, al menos las muestras que
han sido positivas para la investigación de toxinas, y conservar
las cepas de aislados toxigénicos para su tipado y caracterización
posterior.
4.2. VIRUS
El diagnóstico de las infecciones víricas intestinales
se basa en métodos directos, consistentes en la detección en
la muestra de heces del paciente de partículas víricas, antígenos
o ácidos nucleicos del virus implicado en la etiología del
cuadro de gastroenteritis. Los métodos serológicos tienen
utilidad en estudios de seroprevalencia o de análisis de la
respuesta inmunitaria, como en el estudio de seroconversión en niños
vacunados frente a rotavirus. En la tabla 4 se indica una relación
de diversas técnicas comercializadas para el diagnóstico de
infecciones producidas por virus entéricos.
Tabla 4. Relación de técnicas
comercializadas para el diagnóstico de infecciones por virus entéricos
Técnicas de inmunocromatografía para rotavirus
/ adenovirus
Premier Adenoclone - Types 40/41 EIA (Meridian Bioscience)
La causa más frecuente de
gastroenteritis víricas la constituyen los rotavirus del grupo A,
principales agentes etiológicos de gastroenteritis infantiles.
Otros virus productores de estas infecciones son los astrovirus,
adenovirus entéricos, calicivirus (norovirus y sapovirus), además
de otros agentes con una prevalencia menor o desconocida, como
coronavirus, torovirus, picobirnavirus, kobuvirus (virus Aichi),
bocavirus, etc.
4.2.1. Aislamiento de virus en cultivos
celulares. Los virus entéricos resultan difíciles de
aislar en cultivos celulares, pudiéndose sólo lograr el
cultivo de algunos de ellos. Algunas cepas clínicas de rotavirus
del grupo A se pueden cultivar en líneas celulares continuas de riñón
de mono MA104, en células LLC-MK2 o en células Caco-2 de
adenocarcinoma de colon. Los astrovirus pueden también cultivarse
en células Caco-2, si bien con frecuencia es necesario realizar
pases ciegos. En ambos casos es recomendable suplementar el medio de
cultivo celular con tripsina (1 a 10 µg/ml). Otros virus entéricos
(norovirus, sapovirus, picobirnavirus) no se han logrado replicar in
vitro de forma estable, a pesar de los numerosos intentos realizados,
o lo hacen con dificultad (adenovirus entéricos serotipos 40 y 41
en fibroblastos de pulmón Graham 293). Por todo ello, en general el
aislamiento en cultivo no es un procedimiento aplicable al diagnóstico
de rutina de las gastroenteritis víricas.
4.2.2. Microscopía electrónica.
La microscopía electrónica (M.E.) de transmisión, así
como la inmunomicroscopía electrónica (I.M.E.), continúa
siendo una técnica de gran valor en el diagnóstico de las
infecciones víricas intestinales, principalmente porque permite
detectar cualquier tipo de partículas víricas presentes en
la muestra, sin necesidad de recurrir al empleo de "sondas específicas"
(anticuerpos, cebadores, etc.). Es una técnica rápida que no
requiere un procesamiento complejo de la muestra; sus limitaciones más
importantes son la necesidad de disponer de un microscopio electrónico,
de personal experimentado y la relativa baja sensibilidad de las técnicas
de tinción negativa habitualmente empleadas, ya que se considera
que se requiere la presencia de más 106 partículas
víricas por gramo de muestra para que puedan ser visualizadas al
microscopio electrónico. Aunque muchos virus entéricos se
excretan en las heces en el curso de la infección en cantidades de
1011-1012 partículas víricas por
gramo, se recomienda concentrar la muestra para observarla al microscopio
electrónico. La muestra de heces se resuspende al 10-20% en tampón
fosfato salino y posteriormente se clarifica por centrifugación a
3.000 rpm durante 15 minutos. El sobrenadante de somete a
ultracentrifugación a 50.000 rpm durante 90 minutos, o como
alternativa se precipitan las partículas víricas con sulfato
amónico (30% p/v) a 4ºC durante 1 hora y posterior
centrifugación a 15.000 rpm durante 15 minutos. El sedimento
obtenido se deposita sobre una rejilla de cobre de microscopía
electrónica (400-mesh) recubierta con una membrana de Formvar
carbonada, donde se lava con PBS y se tiñe con una solución
al 2% de ácido fosfotúngstico a pH 6,3.
Las rejillas se observan a 60 kV a 20.000-50.000 aumentos. La
identificación de las partículas víricas se realiza
atendiendo a las características morfológicas (tamaño,
simetría, contorno, estructuras internas, etc.), resultando fácil
la identificación de rotavirus y adenovirus, y algo más
compleja la de astrovirus y calicivirus (sapovirus y norovirus). Es
posible la identificación de otros virus implicados en la producción
de gastroenteritis, como coronavirus, torovirus, etc., así como
otros virus presentes en las heces (enterovirus, bacteriófagos,
etc.).
4.2.3. Técnicas de detección de
antígenos víricos. Los métodos más
asequibles y rápidos, y a la vez suficientemente sensibles y específicos
en el diagnóstico de las infecciones víricas intestinales
son los métodos inmunológicos que permiten la
detección de antígenos víricos en las heces. Estos
son los métodos más empleados por la mayoría de los
laboratorios. En la actualidad se dispone de métodos de
inmunocromatografía, técnicas de enzimoinmunoanálisis
(EIA) convencional, técnicas de EIA de membrana y técnicas
de aglutinación de partículas de látex para distintos
virus entéricos. La mayoría de los métodos inmunológicos
comercializados para diagnóstico de virus entéricos se han
desarrollado para detectar antígenos de rotavirus, principalmente
la proteína VP6 de la cápside, y utilizan anticuerpos
monoclonales y/o policlonales.
4.2.4. Rotavirus
4.2.4.1. Detección de antígenos
de rotavirus. Existe una amplia variedad de inmunoensayos
comercializados para la detección de antígenos de rotavirus
del grupo A en las heces, la mayoría de ellos con valores de
sensibilidad y especificidad superiores al 90%. En una evaluación
de las tres técnicas más habituales de detección de
antígeno de rotavirus, EIA, ICG y aglutinación de partículas
de látex, recogida en el Procedimiento número 19 de los
Procedimientos en Microbiología de la SEIMC (2005) se establece: a)
para la técnica de EIA, sensibilidad de 96%, especificidad de 99%,
VPP de 98% y VPN de 98%; b) para la técnica de aglutinación,
sensibilidad de 68%, especificidad de 99%, VPP de 96% y VPN de 88%; c)
para la ICG, sensibilidad de 98%, especificidad de 96%, VPP de 92% y VPN
de 99%.
Las técnicas de EIA convencionales se consideran los métodos
de referencia por su alta sensibilidad y especificidad, además
permiten la realización de muchas determinaciones simultáneas.
Sin embargo, el tiempo de realización de la técnica es más
largo y se requiere un equipamiento específico (espectrofotómetro).
Debido a que la rapidez en el diagnóstico es de gran valor en las
gastroenteritis víricas, es recomendable recurrir a un método
rápido como la ICG, un EIA de membrana o la aglutinación de
partículas de látex. No obstante, dado que en ocasiones la
especificidad de estas técnicas no es elevada, las muestras
positivas deberían ser confirmadas con un ELISA de captura o una técnica
de RT-PCR.
Técnicas de inmunocromatografía. Actualmente
existen comercializadas numerosas técnicas inmunocromatográficas
para la detección de antígeno de rotavirus sólo o
frecuentemente en combinación con la detección de antígenos
de adenovirus en las heces (Tabla 4). La prueba se realiza mediante un
dispositivo que contiene un pocillo para dispensar la muestra, donde se
mezcla con un conjugado constituido por microesferas de poliestireno de
diferentes colores unidas respectivamente a anticuerpos monoclonales
anti-rotavirus y anti-adenovirus, una zona de prueba con una membrana de
cromatografía con un anticuerpo monoclonal anti-rotavirus y un
anticuerpo monoclonal anti-adenovirus fijados, y una zona de control con
un anticuerpo policlonal anti-IgG de ratón. En la membrana
aparecerán unas bandas coloreadas indicando si la prueba es
positiva o negativa y cuál es el antígeno detectado. Como
limitación a la especificad de estas técnicas
inmunocromatográficas, se ha observado que en algunos casos la
presencia de sangre en las heces puede originar resultados falsos
positivos.
Técnicas de EIA. Los enzimoinmunoensayos realizan la
detección cualitativa de antígeno de rotavirus en heces.
Estas técnicas pueden ser consideradas semi-cuantitativas, ya que
aportan cierta información sobre la cantidad de antígeno vírico
excretado por las heces en comparación con las otras técnicas
antigénicas en las que el resultado sólo es cualitativo.
Técnicas de EIA de membrana. Son métodos
cualitativos, rápidos y fáciles de realizar que se
presentan en pruebas individualizadas. Para su realización se
requiere un equipamiento mínimo y el resultado, que se lee
visualmente, se obtiene en menos de 30 minutos.
4.2.4.2. Métodos moleculares. Es
necesario extraer previamente los ácidos nucleicos de la muestra
para proceder a la reacción de transcripción inversa (en
caso de virus con genoma ARN) y a la PCR. Las técnicas de extracción
de ácidos nucleicos de las heces más aconsejables son la
extracción con silica e isotiocianato de guanidinio, el uso del
reactivo Trizol (Invitrogen) siguiendo las instrucciones del fabricante,
el empleo de silica magnética aplicando el sistema NucliSens
EasyMAG (BioMérieux), o el uso del kit QIAamp Viral RNA Mini Kit
(Qiagen) para detección de virus con genoma de ARN. Para estudio
por PCR de virus ADN (por ejemplo, adenovirus) es eficaz el kit QIAamp DNA
stool Mini Kit (Qiagen). El empleo de sistemas automatizados de extracción
de ácidos nucleicos (como MagNa Pure LC de Roche Diagnostics) es
una excelente opción.
Las técnicas moleculares de transcripción inversa
seguida de PCR convencional (RT-PCR) se han generalizado como métodos
de detección de rotavirus en heces, en otras muestras clínicas
(suero, LCR) y en muestras ambientales utilizando cebadores específicos
de los segmentos génicos que codifican las proteínas VP6,
VP7 y VP4. Se trata de métodos "in house" (caseros) que
requieren la visualización de los productos amplificados en geles
de agarosa teñidos con bromuro de etidio y que posteriormente
permiten además la identificación de los genotipos
detectados mediante la realización de reacciones de PCR multiplex
semi-anidadas y/o por secuenciación de los amplicones. Estas técnicas
mejoran la sensibilidad de los métodos inmunoenzimáticos,
aunque no proporcionan información cuantitativa. En los últimos
años se han desarrollado instrumentos y técnicas de PCR a
tiempo real que detectan y cuantifican la concentración de virus en
la muestra. Además todo el análisis se realiza en un solo
tubo y se reduce el tiempo necesario para disponer de los resultados.
4.2.5. Norovirus. Los norovirus son la
principal causa de gastroenteritis no bacteriana en individuos de todas
las edades y constituyen la causa más frecuente de brotes de
gastroenteritis aguda, a menudo asociados al consumo de agua y alimentos
contaminados o en instituciones como residencias de ancianos, colegios,
hospitales, hoteles, etc. Se puede establecer un diagnóstico
presuntivo cuando se cumplen los siguientes criterios: periodo de incubación
de 24 a 48 horas, duración de los síntomas de 12 a 60 horas,
vómitos en más del 50% de los casos, coprocultivos
negativos, y/o existencia de casos secundarios (criterios de Kaplan).
4.2.5.1. Detección de antígenos
de norovirus. Existen dos métodos de enzimoinmunoanálisis
(EIA) comercializados para el diagnóstico de norovirus: IDEIA®
Norovirus (Oxoid, Thermo Fisher Scientific) y RIDASCREEN ® Norovirus
(R-Biopharm). En una evaluación reciente de ambos métodos,
considerando la RT-PCR la técnica de referencia, se ha determinado
que la sensibilidad de IDEIA Norovirus y de RIDASCREEN Norovirus es del
58,9% y del 43,8%, respectivamente, y la especificidad del 93,9% y del
96,3%, respectivamente. El ensayo IDEIA Norovirus muestra una reactividad
más amplia, detectando una mayor variedad de genotipos que el
RIDASCREEN. En todos los casos se recomienda confirmar los resultados del
EIA por RT-PCR. La escasa sensibilidad de los métodos EIA hace que
sean poco eficaces en el diagnóstico de casos esporádicos de
gastroenteritis, pero sí tienen aplicación en el estudio de
brotes epidémicos de los que se disponga un número amplio de
muestras (al menos 5-10) procedentes de individuos afectados.
Hasta el momento no se han comercializado en nuestro país métodos
rápidos de detección de antígeno de norovirus.
4.2.5.2. Métodos moleculares. El
diagnóstico de las infecciones por norovirus se realiza
principalmente por RT-PCR, que se considera actualmente el método
de referencia. Se han descrito muy diversos pares de cebadores (primers)
para amplificar secuencias diana, generalmente del gen de la ARN
polimerasa vírica, aunque también del gen de la cápside.
La posterior secuenciación de los amplificados obtenidos permite
identificar el genogrupo (I o II) y el genotipo de la cepa de norovirus
detectada (GI.1 a GI.8 y GII.1 a GII.17). Un método rápido
de identificación de secuencias de norovirus se puede encontrar en
la página web de la red europea de virus transmitidos por alimentos
(Foodborne Viruses in Europe Network, FBVE):
https://hypocrates.rivm.nl/bnwww/Divine-Event/index.html
El empleo de la RT-PCR a tiempo real cuantitativa se ha generalizado últimamente
en laboratorios que procesan elevados números de muestras.
4.2.6. Adenovirus. Los adenovirus entéricos
pertenecen al subgrupo F, serotipos 40 y 41, y se asocian con casos de
diarrea en niños, generalmente menores de 3 años, pacientes
inmunocomprometidos y trasplantados de médula ósea. Respecto
a los adenovirus "no entéricos", aunque descritos
ocasionalmente como agentes causales de diarrea, no existen pruebas
concluyentes que demuestren su enteropatogenicidad.
4.2.6.1. Detección de antígeno
de adenovirus (género / Adenovirus 40 y 41). El diagnóstico
habitualmente se realiza por métodos de inmunocromatografía,
aglutinación de partículas de látex, y EIA (Tabla 4).
Es importante distinguir si el método que se utiliza detecta
antígeno de género (antígeno común de hexón)
o antígenos específicos de los serotipos 40 y 41, pues sólo
en este último caso el diagnóstico será atribuible a
estos adenovirus entéricos.
4.2.6.2. Métodos moleculares. Se
puede realizar PCR con oligonucleótidos específicos, tanto
PCR convencional como a tiempo real. Otros métodos de caracterización
de adenovirus entéricos son el análisis de polimorfismo de
fragmentos de restricción (RFLPs), la hibridación en dot-blot,
y la secuenciación de los productos amplificados.
4.2.7. Astrovirus. Los astrovirus
humanos, con 8 serotipos establecidos por inmunomicroscopía electrónica,
ensayos de neutralización y EIAs tipo-específicos, se
consideran la segunda o la tercera causa de diarrea vírica en niños
pequeños.
4.2.7.1. Detección de antígenos
de astrovirus. Desde hace años se dispone de un EIA
comercializado (IDEIA® Astrovirus, Oxoid) basado en anticuerpos
monoclonales y policlonales frente a antígenos conservados de la cápside
vírica, con una sensibilidad (91%) y una especificidad (98%)
similares a las de la inmunomicroscopía electrónica. En 1995
se desarrolló un EIA para tipificar astrovirus en muestras humanas
(TYPE-EIA), basado en anticuerpos monoclonales frente a los distintos
serotipos para capturar los antígenos y un anticuerpo monoclonal
reactivo de grupo (8E7) como anticuerpo detector.
4.2.7.2. Métodos moleculares. Se
han desarrollado distintos métodos de RT-PCR para diagnosticar
infecciones por astrovirus. Para aumentar la sensibilidad de la RT-PCR se
ha combinado el aislamiento en cultivo celular con la RT-PCR, con buenos
resultados. Existen también comercializados métodos de
RT-PCR para diagnóstico de calicivirus y astrovirus (Argene).
4.2.8. Sapovirus. Los sapovirus, género
de la familia Caliciviridae, infectan a niños y adultos y
pueden producir brotes epidémicos de gastroenteritis. El prototipo
de este género es el virus Sapporo y se han descrito 5 genogrupos.
Hasta el momento no existen métodos inmunológicos
comercializados para el diagnóstico de las infecciones por
sapovirus, por lo que el diagnóstico debe realizarse por técnicas
de RT-PCR con cebadores específicos de sapovirus o con cebadores
comunes a norovirus y sapovirus. Existe un par de cebadores (p289 y p290)
que detectan simultáneamente rotavirus, norovirus y sapovirus en
muestras clínicas. Los genotipos de las cepas se determinan
habitualmente por secuenciación de regiones amplificadas del gen de
la ARN polimerasa y del gen de la cápside.
4.2.9. Interpretación e información
de los resultados. La interpretación de los resultados de los métodos
inmunológicos para detección de antígenos deberá
hacerse siguiendo las indicaciones del fabricante del procedimiento (punto
de corte de los métodos de EIA, etc.). Todos los resultados
positivos deberán en principio informarse como indicativos de la
presencia del virus detectado en la muestra, a no ser que deban
confirmarse por un método con mayor especificidad. Los resultados
obtenidos con técnicas consideradas de cribado (inmunocromatografía,
látex) deberían ser confirmados por un EIA de captura o por
una técnica molecular.
En condiciones óptimas, los resultados de las técnicas
de PCR deberían confirmarse por hibridación con sondas específicas
(Southern blot) o por secuenciación de los amplificados.
Existen infecciones por virus entéricos clínicamente
sintomáticas y asintomáticas, por lo que es posible la
detección de un virus patógeno intestinal en ausencia de
sintomatología. Es también factible el aislamiento de más
de un virus distinto, pues son posibles las infecciones mixtas, sobre todo
como consecuencia de una transmisión hídrica o por alimentos
contaminados de la infección. En estos casos también son
posibles las infecciones mixtas por patógenos bacterianos y víricos.
En los brotes epidémicos se considera necesario demostrar la
presencia del mismo agente en al menos un 50% de las muestras analizadas
para poder atribuirle la etiología del brote.
4.3. PARÁSITOS
Las parasitosis intestinales son una causa frecuente de trastornos
gastrointestinales. Tanto los protozoos (amebas, flagelados, ciliados,
coccidios y microsporidios), como los helmintos (nematodos, cestodos y
trematodos) pueden provocar un cuadro infeccioso que afecte al tubo
digestivo. La principal manifestación es el síndrome
diarreico, que puede ir acompañado de fiebre, náuseas, vómitos,
dolor abdominal y malabsorción intestinal.
Su diagnóstico se realizará fundamentalmente con la
determinación de la presencia de protozoos, larvas o huevos de
helmintos en las heces. En las heces, los protozoos suelen encontrarse en
la fase de quiste y de trofozoíto. Los helmintos aparecen
habitualmente en forma de huevos y de larvas, aunque a veces también
pueden observarse gusanos adultos enteros o en segmentos. Por lo general,
las tenias adultas y sus segmentos resultan visibles a simple vista, pero
los huevos, las larvas, los trofozoítos y los quistes sólo
pueden verse al microscopio. La observación de esas estructuras
requiere la preparación adecuada de la muestra. Para ello, primero
se realizará un examen macroscópico, seguido de un cuidadoso
examen microscópico.
Cada parásito o grupo de parásitos, según su
estadio, puede requerir una técnica diagnóstica determinada.
Los métodos empleados con más frecuencia se basan en la
observación microscópica, mediante examen en fresco, examen
tras concentración, o mediante técnicas de tinción.
Como regla general se recomienda hacer el estudio parasitológico,
en tres muestras seriadas de heces, en pacientes con diarrea prolongada (más
de 4 días de duración) en los que no se detecten otros
enteropatógenos. Los datos clínico-epidemiológicos
del paciente (edad, estado inmunológico, procedencia, o antecedente
de un viaje a zona endémica, e ingestión de determinados
alimentos) nos darán una orientación diagnóstica. En
el caso de brotes de diarrea en colectivos como guarderías,
sospecharemos Giardia lamblia y Cryptosporidium. Si el paciente
está inmunocomprometido (fundamentalmente pacientes con SIDA),
buscaremos Cryptosporidium spp, Isospora spp,
Enterozitozoon bienusi y Giardia lamblia. En personas
procedentes de países con parasitosis endémicas, se debe
sospechar Entamoeba histolytica y la presencia de helmintos.
Determinados helmintos, se asocian a situaciones muy características.
Suele ser frecuente que en pacientes procedentes de zonas endémicas,
como de África subsahariana, se diagnostique una parasitación
múltiple por nematodos intestinales. En la zona del área
mediterránea es frecuente la presencia de Strongyloides
stercoralis. Si existe el antecedente de baños en lagos, se
debe pensar en Schistosoma spp. Si el paciente proviene del
Sudeste asiático o China, se debe sospechar Opistorchis,
Clonorchis, Paragonimus, Fasciolopsis o Metagonimus. La
presencia de Fasciola, en nuestro país, es más
frecuente en Galicia y se asocia a la ingesta de berros. Giardia
lamblia y Enterobious vermicularis suelen provocar episodios
en familiares y en contactos próximos al paciente. Si
existen antecedentes de contacto con animales, se puede sospechar, Isospora
spp, Sarcocystis spp., Cryptosporidium spp., Balantidium
coli, y las helmintiasis. Trichinella spiralis se asocia a
brotes epidémicos de diarrea, simulando una intoxicación
alimentaria. En gastritis de aparición brusca, y con antecedentes
de ingestión de pescado crudo, se debe pensar en la posibilidad de
Anisakis.
4.3.1. Examen macroscópico. Hasta
su recepción en el laboratorio, las muestras se deben conservar
adecuadamente. Si el transporte se demora, es conveniente mantenerlas
refrigeradas en nevera o añadir alguna sustancia que impida la acción
bacteriana y conserve los parásitos en condiciones idóneas
para su correcta identificación. Se puede utilizar formol diluido
en agua (al 5 ó 10%, según la consistencia fecal), o
merthiolatiodoformalina (MIF).
Tan pronto como se reciban las heces en el laboratorio se debe
observar su consistencia (grado de humedad) y anotar en el recipiente una
de las letras: F (formada), B (blanda), S (suelta), A (acuosa). También
es importante ver si presentan mucosidad o sangre. La consistencia o grado
de humedad servirá de orientación para saber si es más
probable encontrar trofozoítos o quistes. Si se reciben varias
muestras al mismo tiempo, hay que examinar primero las que contengan
sangre o moco, y a continuación las muestras líquidas. Estas
muestras son las que con mayor probabilidad contienen trofozoítos
amebianos, que mueren al poco tiempo de la excreción, por lo que
deben examinarse en la primera hora que sigue a ésta. Los trofozoítos
se mantienen si las heces se incorporan en un medio de transporte-fijación
adecuado con formalina. Las heces formadas pueden examinarse en cualquier
momento del día, pero no deben dejarse de un día para otro,
ya que los quistes pueden desintegrarse.
4.3.2. Examen microscópico
4.3.2.1. Examen en fresco. Es la técnica
más sencilla y fácil para examinar las heces; este método
debe aplicarse en todos los laboratorios de nivel periférico.
Para la preparación en fresco pueden utilizarse la solución
salina, solución yodada y azul de metileno. Se realiza
homogeneizando la muestra fecal en un portaobjetos con las soluciones
anteriores tamponado a pH ácido. A continuación se coloca el
cubreobjetos y se procede a la observación por microscopía óptica.
Se recomienda seleccionar aquellas partes de la muestra que presenten
restos de sangre, moco o pus. El examen debe ser exhaustivo, comenzando
por un ángulo del cubreobjetos, desplazando el campo del
microscopio hasta el otro extremo, y continuando el movimiento en zig-zag
hasta completar toda la superficie. Primero se debe realizar un examen a
100 aumentos, y a continuación a 400 aumentos.
- La preparación con solución salina se usa en el
examen microscópico preliminar de las heces. Se utiliza
primordialmente para observar los huevos y larvas de gusanos, los
trofozoítos y los quistes. También puede revelar la
presencia de eritrocitos, leucocitos y residuos no patógenos.
- La preparación con solución yodada se utiliza
principalmente para teñir el glucógeno y los núcleos
de los quistes, si existen. En general, con esta preparación
pueden identificarse los quistes.
- La preparación con azul de metileno debe hacerse cada vez
que se observen trofozoítos amebianos en una preparación
salina, o cuando se sospeche su presencia. El azul de metileno tiñe
los trofozoítos amebianos, pero no los quistes amebianos, ni los
trofozoítos ni los quistes de flagelados. Esta coloración
sólo debe usarse para las muestras frescas sin conservantes, no
se usa en las muestras tratadas con conservantes, en las que los
organismos han muerto.
4.3.2.2. Técnicas de concentración.
Las técnicas de concentración de las heces se realizan
cuando la muestra tiene pocos microorganismos, y es posible que no se
detecten parásitos en el examen en fresco. Así pues, siempre
que sea posible, debe concentrarse la muestra y es lo recomendable en
nuestro medio. Los huevos y larvas de gusanos, y los quistes de protozoos,
pueden recuperarse por concentración, pero los trofozoítos
de protozoos no se verán ya que el procedimiento suele destruirlos.
Por ese motivo es imprescindible el examen en fresco como fase inicial del
estudio microscópico.
Existen dos métodos de concentración:
- Concentración por sedimentación, consiste en
homogeneizar las heces en una solución de formalina. Esta emulsión
se filtra y se añade éter. A continuación se
centrifuga de forma que los quistes de protozoos y los huevos de
helmintos se sedimentan en el fondo del tubo.
- Concentración por flotación, se basa en una
diferencia de densidades entre el parásito y la solución
en la que se emulsionan las heces (se utilizan soluciones de alta
densidad como sulfato de zinc al 33% en agua destilada). En este caso,
los parásitos se quedan en el sobrenadante. El inconveniente de
esta técnica radica en que los quistes protozoarios pueden
experimentar alteraciones debido tanto a la aparición de
corrientes osmóticas a través de la membrana quística,
como a la agresión que puede producir en la cubierta alguna de
las sustancias empleadas.
4.3.2.3. Tinciones específicas. El
diagnóstico de los coccidios y de los microsporidios requiere la
utilización de tinciones específicas. Para los coccidios se
utiliza una modificación de la tinción de Ziehl-Neelsen,
denominada tinción de Kinyoun. Debido a que las paredes de los
quistes de los coccidios tienen características de ácido-alcohol
resistencia, esta tinción permite demostrar su presencia. Adquieren
un color rosa-rojizo que destaca sobre el azul del fondo. Para la
observación de los microsporidios se utiliza la tinción
tricrómica de Weber, que permite penetrar la membrana de las
esporas dándoles un color rosado. Para el diagnóstico de
microsporidios también se utiliza la microscopía electrónica.
Para ambas tinciones, puede utilizarse muestra directa o el
concentrado de heces. Se prepara una fina extensión en un
portaobjetos, se tiñe, y se observa al microscopio a 400 y 1000
aumentos.
4.3.2.4. Determinación de tamaños
con el microscopio. La identificación de los parásitos
requiere conocer su tamaño. Para ello se utiliza un micrómetro
ocular. Es un ocular con una escala graduada, que se inserta en el
microscopio y nos permite medir el tamaño, en micrómetros.
4.3.3. Protozoos. Constituyen el grupo de
parásitos más a menudo asociado a diarrea, incluye las
amebas, flagelados, ciliados, coccidios y microsporidios.
4.3.3.1. Amebas (Phylum Sarcodinia).
Dentro del grupo, Entamoeba histolytica es el principal
patógeno. Provoca disentería amebiana (diarrea con sangre y
ulceración de la mucosa) y es una posible causa de diarrea del
viajero. Debe hacerse el diagnóstico diferencial con la diarrea por
Shigella, Salmonella,Campylobacter, E. coli
enteroinvasivo y enterohemorrágico. El examen de sangre oculta en
heces es siempre positivo. El examen microscópico de trofozoítos
y quistes sólo es positivo en un tercio de los casos. En el examen
en fresco de una muestra reciente, los trofozoítos (12-40 µm)
aparecen de color verdoso, refringentes y móviles; pueden contener
eritrocitos en su interior. Los quistes miden de 10 a 15 µm y tienen
menos de 5 núcleos. El método diagnóstico de
referencia es el cultivo. Existen métodos diagnósticos
comerciales que determinan antígenos específicos de E.
histolytica. Morfológicamente es indistinguible de Entamoeba
dispar, que no es patógena. Sólo se diferenciarán
haciendo una determinación de isoenzimas. Otros métodos
diagnósticos de E. histolytica son la PCR, que determina la
subunidad pequeña de ARNr, y la serología, que es muy
sensible (90-100%), pero poco específica, ya que permanece positiva
durante largo tiempo, sin permitir diferenciar la infección
reciente de la antigua.
Existen otras amebas, que son parásitos comensales no patógenos,
que deben diferenciarse microscópicamente de E. histolytica.
Su presencia en heces determina una exposición fecal-oral. Estas
amebas son Entamoeba coli, cuyos quistes son de mayor tamaño
(> 15 µm) y con más núcleos (5-8); Entamoeba
hartmanni, más pequeña, con quistes de 10 µm,
con 4 núcleos, y trofozoítos menores de 12 µm;Endolimax
nana, la más pequeña, con quistes de 6-10 µm y
4 núcleos, y trofozoítos de 8-12 µm; Iodamoeba
butschlii, con quistes uninucleares (9-14 µm) y una gran masa
densa de glucógeno que se tiñe con el yodo.
Blastocystis hominis es un protozoo anaerobio
localizado en ciego e intestino grueso. Es variable en morfología
(vacuolada, amebiforme, granular o quística) y en tamaño
(5-40 µm). Recuerda por estas características a los quistes
amebianos, pero difiere de ellos en su organización interna. Su
modo de transmisión probablemente es oral-fecal. Su patogenicidad
es discutida, produce síntomas gastrointestinales (diarrea, dolor
abdominal, náuseas y vómitos) y síntomas sistémicos
(anorexia, malestar general). No está justificado el tratamiento
antibiótico cuando se observa su presencia en heces.
4.3.3.2. Flagelados (Phylum Mastigophora).
El principal representante de este grupo es Giardia lamblia. Los
quistes ovoides (8-14 µm) son la forma infectiva, los trofozoítos
(9-21 µm) son piriformes, surgen por la rotura del quiste en el
duodeno, y afecta fundamentalmente a niños. Provoca un cuadro de
diarrea con moco, malabsorción y esteatorrea. El diagnóstico
se realiza por demostración microscópica del parásito
en heces y en aspirado duodenal. Existen diferentes pruebas inmunológicas
para su diagnóstico, como la determinación de antígenos
en heces, con una sensibilidad y especificidad cercanas al 100%, la
inmunocromatografía, y la inmunofluorescencia indirecta, que además
son útiles para el cribado en población infantil y para
confirmar la curación.
En este grupo también se incluye Dientamoeba fragilis,
hoy incluida dentro del grupo de los flagelados, y antes clasificada como
ameba. Sólo presenta forma de trofozoíto de 5-12 µm,
con 1 ó 2 núcleos, y no tiene estadío de quiste. Su
transmisión no está clara, tal vez sea fecal-oral a partir
de huevos de nematodos intestinales como los oxiuros. Su papel como agente
causal de diarrea es controvertido.
Existen otros flagelados, no patógenos, como Chilomastix
mesnili, que presenta quistes (6-10 µm) en forma de limón
y Trichomonas hominis, que sólo presenta forma de
trofozoíto (5-15 µm).
4.3.3.3. Ciliados (Phylum Ciliophora). Balantidium
coli, único miembro de los ciliados que es patógeno para
el ser humano, es el protozoo de mayor tamaño. Produce una
enfermedad similar a la amebiasis, ya que elabora sustancias proteolíticas
y citotóxicas que median en la invasión tisular y en la
formación de úlceras intestinales. Se transmite por la
ingestión de quistes infecciosos que, al romperse en el intestino
grueso, liberan trofozoítos cubiertos de cilios pilosos que ayudan
a su movilidad. Los quistes son pequeños (40-60 µm), con la
pared refringente, y los trofozoítos son muy grandes (50-200 µm).
Su diagnóstico microscópico en fresco es sencillo por su
gran tamaño. Los factores de riesgo para adquirir la infección
son tener contacto con cerdos, y condiciones higiénicas
deficientes. El hombre es un hospedador accidental.
4.3.3.4. Coccidios (Phylum Apicomplexa).
Afectan fundamentalmente a pacientes inmunodeprimidos provocando un
cuadro de diarrea crónica y severa difícil de combatir.
Entre ellos, Isospora belli se contrae al ingerir
agua o alimentos contaminados con esporoquistes maduros procedentes de
residuos humanos. La transmisión persona-persona es difícil
porque los quistes necesitan pasar 24-48h en el medio ambiente para
producir esporas y convertirse en infecciosos. Se desarrollan en el
epitelio intestinal, provocando lesiones tisulares y una infección
autolimitada. Se diagnostica mediante observación microscópica
de ooquistes ovoides (25 µm), que se tiñen de un color
rosa-rojizo con tinción ácido-alcohol modificada o tinción
de Kinyoun.
En el caso de Cryptosporidium parvum, la forma
infecciosa es un ooquiste de pared gruesa (3-6 µm) que una vez
ingerido por el hospedador, se exquista en el intestino delgado y libera
cuatro esporozoítos, que penetran en la porción apical de
los enterocitos, donde tienen lugar la fase reproductiva que dará
lugar a los ooquistes infecciosos. La diarrea por Cryptosporidium
se observa como forma endémica en niños de países con
escasos recursos, como diarrea del viajero, como diarrea prolongada en
pacientes inmunodeprimidos, sobre todo en pacientes con SIDA, y como
brotes epidémicos ocasionados por aguas contaminadas en países
desarrollados. Su diagnóstico se realiza mediante la demostración
microscópica de los ooquistes en un concentrado de heces, y con la
tinción de Kinyoun que les da un color rosa-rojo.
Cyclospora cayetanensis se transmite principalmente a partir
de agua contaminada, que a su vez puede contaminar alimentos, y hay
descritos brotes por ingestión de frambuesas. Los esporoquistes
(8-10 µm) requieren un periodo de esporulación en el ambiente
antes de convertirse en infecciosos, por lo que no es fácil la
transmisión persona a persona. Es resistente a la cloración.
Produce un cuadro de diarrea acuosa acompañada de enteropatía
generalizada con náuseas, vómitos, dolor abdominal, pérdida
de peso y fiebre, principalmente durante la estación lluviosa en
las regiones tropicales. Afecta especialmente a niños, viajeros y
pacientes con SIDA. Al igual que los otros coccidios, se diagnostica
mediante la demostración en heces de esporoquistes con la tinción
de Kinyoun.
La infección por Sarcocystis es una
coccidiosis zoonótica, que se produce por ingestión de carne
de cerdo o bovino con bradizoítos, que evolucionan en el intestino
delgado a esporoquistes (15 x 8 µm), con 4 esporozoítos en su
interior, y a ooquistes (155 x 20 µm). Aunque la mayoría de
las infecciones son asintomáticas, la sarcocistosis intestinal
puede manifestarse en forma de una enteritis necrosante o eosinofílica
segmentaria que requiere resección intestinal. El diagnóstico
se hace mediante la observación de los ooquistes ácido-alcohol
resistentes en las heces.
4.3.3.5. Microsporidios (Phylum
Microsporidia). Son parásitos intracelulares obligados. Se
reproducen mediante pequeñas esporas de 1- 2,5 µm que se
adquieren por ingesta o por vía respiratoria. Hay seis especies que
afectan al hombre, pero las más frecuentes son Enterocytozoon
bieneusi y Encephalytozoon intestinalis. Provocan
una diarrea acuosa crónica en pacientes con SIDA. El diagnóstico
es microscópico, demostrando la presencia de las esporas en las
heces con la tinción tricrómica de Weber, que les da un
color rosa-rojizo.
4.3.4. Helmintos. Existen tres grupos de
helmintos de importancia médica: nematodos (gusanos redondos),
cestodos (gusanos en cinta) y trematodos (o duelas). Las fases que
normalmente se detectan con las técnicas de diagnóstico son
los huevos y las larvas. Con menor frecuencia, pueden verse gusanos
adultos como en el caso de Ascaris y Enterobius. El diagnóstico
de algunos cestodos se basa en la observación de las proglótides
o segmentos. No obstante, en la mayoría de las infecciones por
gusanos, el diagnóstico se hace con la identificación
microscoscópica de sus huevos.
Las características para la identificación de los
huevos son las siguientes:
1. Tamaño. Se miden la longitud y la anchura, que se
encuentran por lo general dentro de límites específicos.
2. Forma. Característica de cada especie.
3. Fase del desarrollo en las heces. En algunas especies, los huevos
constan de una sola célula; en otros, pueden tener varias; y en
otras especies ya están embrionados (es decir, contienen una
larva) cuando se eliminan por las heces.
4. Grosor de la cubierta del huevo. Ciertas especies, como Ascaris,
tienen una cubierta gruesa; otras, como los anquilostomas, la tienen más
fina.
5. Color. Algunos huevos son incoloros, por ejemplo, los de
anquilostomas y Enterobius; mientras que otros son amarillos o
marrones (Ascaris, Trichuris).
6. Presencia de ciertas características como opérculos
(tapas), espículas, tapones, ganchos o cubiertas exteriores
mamiladas.
Identificación de larvas: las larvas que se observan
en las muestras fecales suelen ser larvas rabditiformes (primera fase) de
Strongyloides stercoralis. No obstante, si la muestra fecal tiene
más de 12 horas, las larvas pueden convertirse en larvas
filariformes (fase infectiva), que deben distinguirse de las larvas de
anquilostomas que eclosionan en las heces a las 12-24 horas. La aparición
de las larvas filariformes de S. stercoralis pueden indicar una
hiperinfección sistémica.
En las preparaciones con yodo, el primordio genital resulta más
visible. El yodo mata las larvas y facilita la observación de sus
características. Es preciso utilizar una lente de gran aumento en
seco para ver estas estructuras.
- Si se observa una larva con una cavidad bucal corta y un primordio
genital prominente, se trata de una larva de Strongyloides.
- Si se observa una larva con una cavidad bucal larga y no se aprecia
el primordio genital, se trata de una larva de Ancylostoma.
4.3.4.1. Nematodos intestinales
Ascaris lumbricoides. La infección se adquiere
por ingestión de huevos a partir de agua o alimentos
contaminados. Provoca una clínica gastrointestinal leve, debida a
la presencia de los gusanos adultos, de hasta 40 cm, en el intestino. El
diagnóstico se realiza determinando la presencia de huevos (50-60
µm), en heces, que típicamente tienen una gruesa cubierta,
mamelonada, si son maduros, y un color amarillo-marronáceo. Con
menor frecuencia, pueden verse gusanos adultos en las heces.
Enterobius vermicularis (oxiuros).Es el más
común de los helmintos en nuestro medio, afecta fundamentalmente
a niños. La infección se adquiere por ingestión de
huevos, la transmisión es persona a persona, es muy frecuente la
autoinfestación mano-boca. Las hembras del gusano adulto ponen
huevos (50-60 µm), translúcidos, en los márgenes
anales, provocando prurito nocturno y bruxismo. La aparición del
gusano adulto en las heces del niño puede ser el primer signo de
alarma. El diagnóstico se realiza demostrando la presencia de
huevos en área perianal, mediante el test del celo o cinta de
Graham (se pega en los márgenes anales una tira de cinta
transparente engomada, se retira, se coloca sobre un portaobjetos y se
observa al microscopio a 400 aumentos). Es rara la presencia de huevos
en las heces.
Strongyloides stercoralis. La infección se
adquiere cuando las larvas filariformes (350-600 µm) penetran a
través de la piel que está en contacto con aguas
estancadas o barro. Por el torrente circulatorio las larvas alcanzan
varios órganos; en el intestino evolucionan a gusanos adultos que
ponen huevos, y eclosionan dando lugar a larvas rabditiformes (200-300 µm).
El cuadro gastrointestinal es muy variado, desde diarrea alternada con
estreñimiento, a manifestaciones más graves que
predisponen a una enterocolitis bacteriana e íleo paralítico.
El diagnóstico se realiza mediante la demostración de
larvas rabditiformes en heces.
Trichuris trichiura (tricocéfalo). La infección
se adquiere por ingesta de agua o alimentos contaminados con sus huevos
(50 µm), con forma de barril o limón, y tapones polares. En
el intestino se desarrolla el gusano adulto que tiene en forma de látigo.
Afecta fundamentalmente a niños, en casos severos de
hiperinfestación puede provocar prolapso rectal. El diagnóstico
se realiza determinando la presencia de los huevos, en las heces del
paciente, o en los márgenes anales mediante la cinta de Graham.
Ancylostoma duodenale y Necator americanus(Uncinarias). La infección se adquiere cuando las larvas
filariformes penetran la piel en contacto con aguas estancadas o barro,
emigran por el torrente circulatorio alcanzando los pulmones,
posteriormente son deglutidas y alcanzan el intestino. Allí los
gusanos adultos ponen huevos ovalados (60 µm), de fina cutícula,
indistinguibles entre las dos especies, que se eliminarán con las
heces, siendo la forma diagnóstica. Provocan diarrea, dolor
abdominal y anemia.
Anisakis. La infección se contrae por ingestión
de larvas del parásito presentes en pescado crudo. Las larvas
penetran en la mucosa gástrica e intestinal y dan lugar a gusanos
adultos (2- 2,5 cm). Provocan dolor abdominal, náuseas, vómitos
y diarrea. El diagnóstico se realiza por la historia de ingesta
de pescado crudo, y se confirma con la visualización del gusano
obtenido por gastroscopia, cirugía o hallado en el vómito
del paciente.
Capillaria philippinensis. Es autóctona del
Sudeste asiático. Se adquiere por la ingestión de pescado
de agua dulce que contenga sus larvas. Provoca dolor abdominal con
diarrea, náuseas y vómitos. Se diagnostica mediante la
presencia de sus huevos (45 x 20 µm) en heces.
4.3.4.2. Nematodos tisulares
Trichinella spiralis. Es un nematodo tisular, pero su
maduración en las paredes del duodeno y yeyuno produce náuseas,
vómitos, dolor abdominal cólico, y diarrea, comenzando 24
horas después del inicio de la infección, hasta 5 días
más tarde. Se diagnostica identificando larvas enquistadas en
biopsia muscular.
Gnathostoma. Se adquiere por ingestión de
pescado crudo de agua dulce o anfibios. Provoca dolor en epigastrio,
fiebre y vómitos, por la migración de las larvas en la
cavidad abdominal. Se diagnostica por la historia de ingesta de pescado,
y con el hallazgo del gusano adulto en el tubo digestivo.
4.3.4.3. Cestodos
Taenia solium y Taenia saginata. La infección
se adquiere por ingesta de cisticercos viables presentes en la carne del
cerdo (T. solium) o de vaca (T. saginata), cruda o poco
cocinada. En el intestino el escólex se evagina y se adhiere,
convirtiéndose en tenia adulta en semanas. Provocan diarrea,
dolor abdominal, estreñimiento, o diarrea, y prurito anal. El
diagnóstico se realiza mediante la presencia en heces de huevos,
o de proglótides (o segmentos) del gusano adulto. Los huevos
(35-45 µm) de ambas especies son indistinguibles, presentan
estriaciones radiales y tres ganchos en su interior. También es
posible diagnosticarlos en los márgenes anales mediante la cinta
de Graham. Para diferenciar las dos especies se utilizan las proglótides
grávidas, T. solium presenta menor número de ramas
uterinas (7-13), que T. saginata (15-20).
Hymenolepis nana. Afecta fundamentalmente a niños.
La infección se transmite por ingesta de huevos (30-50 µm) a
través de agua o alimentos contaminados, que el intestino darán
lugar a un gusano adulto (10-60 cm), que se adherirá a la mucosa
del íleon. Provocan diarrea con heces pastosas y moco, y dolor
abdominal. El diagnóstico se hace demostrando la presencia de los
huevos esféricos en las heces.
Hymenolepis diminuta. La infección en el
hombre es poco frecuente. Se diagnostica mediante el hallazgo de sus
huevos (70 µm) en heces, que son de mayor tamaño que los de
H. nana.
Diphylobotrium latum. Su infección se adquiere
por ingesta de pescado poco cocinado. Provoca dolor abdominal y diarrea.
Se diagnostica con la presencia de sus huevos (70 x 50 µm) en las
heces.
4.3.4.4. Trematodos
Schistosoma mansoni, Schistosoma intercalatum
y Schistosoma japonicum producen diarrea por causa tóxica,
asociada a náuseas y vómitos, durante el periodo de
maduración de los gusanos adultos en los sinusoides hepáticos.
La infección se adquiere cuando las cercarias, presentes en aguas
contaminadas, penetran en la piel. Estas se transformarán en
esquistosómulas y más tarde en gusanos adultos. La puesta
de huevos en la pared intestinal provoca una diarrea difusa o disentería.
Su diagnóstico se realiza mediante la presencia de huevos en
heces. Los huevos de S. mansoni (140 x 60 µm) presentan una
espícula lateral prominente, los de S. intercalatum (175
x 60 µm) tienen una espícula terminal y los de S.
japonicum son de menor tamaño (80 x 60 µm) y presentan
una espícula lateral menos evidente. El diagnóstico de
S. haematobium (150 x 60 µm) se hace en orina, es
muy poco frecuente ver huevos en heces, pero pueden encontrarse como un
hallazgo casual.
Existes otros trematodos, que se adquieren por vía oral, a
través de agua o alimentos contaminados, y cuyos huevos pueden
aparecer en las heces, aunque la clínica que producen no sea
predominantemente gastrointestinal. Paragonimus, se
transmite por ingesta de cangrejos. Opistorchis, Clonorchis,
Metagonimus y Heterophyes, se adquieren por
ingesta de pescado, marisco o caracoles contaminados. Fasciola
y Fasciolopsis se transmiten por ingesta de
plantas acuáticas de ríos y lagos. Dicrocoelium
dendriticum se adquiere a partir de la ingesta de hormigas. El
hallazgo de los huevos en heces de todos estos trematodos es diagnóstico
de infección.
5. BIBLIOGRAFÍA
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DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-GE-01
DIAGNÓSTICO MICROBIOLÓGICO DE LAS INFECCIONES
GASTROINTESTINALES BACTERIANAS
ELABORADO
REVISADO
Y APROBADO
Jefe de Servicio
Nombre/Firma
Fecha
Nombre/Firma
Fecha
EDICIÓN
FECHA
ALCANCE
MODIFICACIONES
01
Edición
inicial
COPIA REGISTRADA Nº..........ASIGNADA
A.......................... Este documento es propiedad del Servicio de Microbiología
del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE El propósito de este procedimiento es el de definir las técnicas
microbiológicas aplicables al diagnóstico etiológico
de las infecciones gastrointestinales causadas por bacterias. Se
describe la forma de recoger las muestras y su almacenamiento, así
como el procesamiento de las mismas mediante técnicas
apropiadas para la detección e identificación del agente
bacteriano causal y/o sus antígenos o toxinas a partir de
productos patológicos apropiados, principalmente heces.
2.
FUNDAMENTO
La detección de agentes enteropatógenos bacterianos
se basa en la capacidad de crecimiento de los mismos tras el cultivo
de las muestras en medios diferenciales y selectivos, con o sin
enriquecimiento previo, y con atmósferas y temperaturas de
incubación variables. Asimismo, también se pueden
detectar sus antígenos, toxinas o genes que codifican la
producción de toxinas mediante técnicas moleculares o de
aglutinación.
3.
DOCUMENTOS DE CONSULTA
- Murray PR, Baron EJ, Pfaller MA, Joergensen JH, and Yolken RH,
ed. Manual of Clinical Microbiology. 8th ed. American Society for
Microbiology, 2003. Washington, DC.
- Isenberg HD, ed. Clinical Microbiology Procedures Handbook. 2ª
edición. 2004. American Society for Microbiology, Washington,
DC.
- Loza E (Coordinador). Alomar P, Bernal A, Harto A, Pérez
JL, Picazo JJ, Sarazá LL. Seguridad en el laboratorio de
microbiología clínica. Procedimientos en Microbiología
nº 10, 1ª edición. SEIMC, 2000. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
- Sánchez C (Coordinador), Guerrero C, Sánchez C.
Recogida, transporte y procesamiento general de las muestras.
Procedimientos en Microbiología nº 1 a, 2ª edición.
SEIMC. 2003. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
4.
MUESTRAS
Recogida y conservación de las muestras de heces para
el diagnóstico de infecciones bacterianas
En el Procedimiento en Microbiología, "Recogida,
transporte y procesamiento general de las muestras. Procedimientos en
Microbiología nº 1 a, 2ª edición. SEIMC
(2003), se indican las directrices principales de la recogida y
conservación de las muestras (PNT-RTP-01).
En líneas generales, las muestras de heces deben recogerse
durante la fase aguda de la infección, preferentemente durante
los 3-5 primeros días de la enfermedad. Las muestras recogidas
ocho días o más tras la aparición de los síntomas,
pueden contener cantidades insuficientes de antígeno para que
puedan detectarse.
Es necesario un mínimo de un gramo de heces, que deben
transportarse en un recipiente limpio y seco de boca ancha
preferiblemente de plástico, bien cerrado. Si el transporte y
cultivo se van a demorar más de 4 horas, que suele ser lo
habitual en los laboratorios de microbiología, las muestras
deben enviarse en medio de transporte de Cary-Blair, excepto en el
caso de sospecha de diarrea por Clostridium difficile, en el
que se deben enviar en un frasco limpio y seco. Si no se van a
procesar inmediatamente, deben conservarse refrigeradas a 4ºC.
Deben desecharse las muestras de heces mezcladas con orina. Tampoco
son adecuadas para cultivo o detección de antígeno las
heces conservadas en formol al 10%, en SAF o en PVA. Las muestras de
heces no deben recogerse en recipientes que contengan suero animal,
iones metálicos, agentes oxidantes o detergentes. Los
escobillones rectales pueden utilizarse para cultivo pero son
inapropiados para la detección de antígenos. El análisis
de dos o tres muestras de distintos días puede incrementar la
probabilidad de identificar el agente causal. Una vez emitidas, las
heces frescas pueden conservarse hasta dos horas a temperatura
ambiente, durante dos días refrigeradas a 4ºC y pasado
este tiempo deben congelarse a -20º C o preferentemente a -70º
C. Una muestra descongelada no debe volver a congelarse, por lo que es
recomendable preparar alícuotas.
5.
MEDIOS DE CULTIVO Y REACTIVOS
5.1. REACTIVOS
Azul de metileno
Colorantes para tinción de Gram
Tiras de oxidasa
Agua oxigenada para catalasa
Hipurato
Ninhidrina
Antisuero anti O157:H7 (E. coli)
Antisueros anti-O1 y anti-O139 (Vibrio)
5.2. MEDIOS DE CULTIVO
De los diferentes medios de cultivo indicados a continuación,
se utilizarán los indicados en el apartado 7 de este documento
en función de los microorganismos que se investiguen:
Agar MacConkey
Agar EMB (Levine)
Agar Hektoen Agar XLD
Agar SS
Agar Rambach
Agar sulfito de bismuto
Agar verde brillante
Caldo selenito
Caldo tetrationato
Caldo Vassiliadis-Rappaport
Agar Skirrow o similar para Campylobacter
Agar MacConkey-sorbitol
Agar CIN
Agua de peptona
PBS
Agar TSI inclinado
Agar Kligler inclinado
Agar sangre com 10 µg/ml de ampicilina
Medio de Ryan con 5 µg/ml de ampicilina
Agar con sales biliares, inositol y verde brillante
Agua de peptona alcalina
Agar nutriente alcalino
Agar TCBS
5.3. CONTROL DE CALIDAD
Siguiendo las Recomendaciones generales para el control de
calidad interno en Microbiología Clínica (CCI-SEIMC)
realizado por el grupo colaborador GEGMIC, para los reactivos
comerciales, debe solicitarse al fabricante que disponga de un Sistema
de Calidad reconocido y que facilite al laboratorio los datos
relativos al control de cada lote de reactivos y de medios de cultivo.
Cada centro debe también considerar la conveniencia de
participar en programas externos de control de calidad. También
se realizarán en todas las técnicas controles de calidad
internos empleando muestras propias de resultado ya conocido.
6.
APARATOS Y MATERIALES
El equipamiento necesario para la realización de las técnicas
que se describen a continuación, incluyendo el tratamiento de
las muestras, es el siguiente:
Vórtex
Estufas de 37ºC y 42ºC
Nevera y congelador
Microscopio
Asas desechables
Pipetas Pasteur
Portas
Cubres
Jarras GasPak
Sobres generadores de microaerofilia
Guantes
Papel de filtro
Clorogel y lejía
7.
PROCESAMIENTO
7.1. TÉCNICAS DISPONIBLES
7.1.1. Examen microscópico. El examen microscópico
es laborioso y poco específico por lo que sólo se
efectuará bajo petición en casos de sospecha de
enteritis invasiva.
La tinción con azul de metileno se utiliza para la
observación de leucocitos. Se mezcla una pequeña
cantidad de heces con dos gotas de azul de metileno sobre un porta, se
coloca un cubreobjetos y tras esperar un minuto se examina al
microscopio a bajo aumento (40X).
La tinción de Gram se puede usar para orientar el diagnóstico
mediante la observación de microorganismos de morfología
diferenciable, aunque tiene muy baja sensibilidad y especificidad. Se
hace una extensión muy fina de las heces en un porta con una
gota de solución salina estéril, que tras secar y teñir,
se examina al microscopio con el objetivo de inmersión (100X).
7.1.2. Coprocultivo. Es el método de elección
para el diagnóstico de las infecciones bacterianas
intestinales.
Para procesar eficazmente la muestra se realizará un
examen macroscópico a fin de seleccionar para el inóculo
aquella porción de la muestra de aspecto patológico por
la eventual presencia de sangre, moco o pus. Si las heces son de
consistencia líquida o se han enviado en medio de transporte,
la muestra se siembra directamente con ayuda del asa o pipeta Pasteur.
Si las heces son formes se selecciona una porción adecuada, del
tamaño aproximado de un guisante, y se emulsiona en solución
salina estéril para homogeneizar el inóculo y facilitar
su siembra. Los medios sólidos se siembran por agotamiento. Los
medios líquidos se siembran abundantemente (1 ml de heces líquidas
o 1 gr de heces formes).
Los medios de cultivo se seleccionarán en función
de los microorganismos que deseemos investigar (sospecha clínica,
circunstancias epidemiológicas, viajes, controles de
tratamiento, portadores, ). Siempre hay que investigar la
presencia de los bacilos Gram-negativos enteropatógenos de
distribución universal. Con este fin se utilizarán
diferentes medios de cultivo. Entre ellos figuran los medios sólidos
de aislamiento, que en función de su selectividad para las
enterobacterias enteropatógenas se clasifican en tres categorías:
- Escasamente selectivos: inhiben el desarrollo de los
microorganismos Gram-positivos, pero permiten el desarrollo de
enterobacterias y otros bacilos Gram-negativos. Incluyen agar
MacConkey y agar EMB (Levine).
- Moderadamente selectivos: inhiben el desarrollo de los
Gram-positivos y también de numerosos "coliformes"
lo que facilita la recuperación fundamentalmente de
Salmonella y Shigella, si bien de forma menos constante pueden
permitir la recuperación de otros bacilos Gram-negativos
enteropatógenos. Los más usados son el agar entérico
de Hektoen, agar Xilosa-Lisina-Desoxicolato (XLD), agar
Salmonella-Shigella (SS) y agar de Rambach.
- Altamente selectivos: diseñados específicamente
para el aislamiento de salmonelas gastroenteríticas tienen un
uso más restringido en los laboratorios de Microbiología
Clínica. Pertenecen a este grupo el agar sulfito de bismuto
(Wilson-Blair) y el, agar verde brillante.
Todos los medios enumerados son diferenciales además de
selectivos, lo que facilita la selección de las colonias
sospechosas de pertenecer a especies enteropatógenas.
Para el coprocultivo de rutina debe seleccionarse al menos un
medio de aislamiento de las dos primeras categorías enumeradas.
De esta forma se incrementan las posibilidades de recuperar el o los
agentes causales a la vez que se previene lposibilidad de perder algún
enteropatógeno que sea sensible a los inhibidores que pueda
incorporar un medio determinado. Como ya se ha señalado, la
categoría de los medios altamente selectivos para
enterobacterias es poco rentable para el diagnóstico de las
infecciones intestinales dado su limitado espectro.
Además de los medios sólidos, debe inocularse también
un medio líquido de enriquecimiento con el propósito de
incrementar la recuperación de enteropatógenos que se
hallan en escasa proporción en la muestra. Entre los de esta
categoría figuran los medios de Selenito F, Tetrationato y
Vassiliadis-Rappaport. Estos están diseñados específicamente
para la recuperación de Salmonella, aunque pueden
permitir también la recuperación de Shigella y
en menor medida de Yersinia. El caldo GN (Gram Negativos) es
adecuado para la recuperación de Salmonella y Shigella,
pero su escasa selectividad y la obligación de resembrarlo
después de solo 4 a 6 horas de incubación limitan su
utilidad práctica. Los medios de enriquecimiento, tras incubación
a 37ºC durante 18 horas, se resembrarán en medios sólidos
(selectivos y moderadamente selectivos) para poder aislar los
microorganismos investigados.
Con el fin de obtener el máximo rendimiento con una
razonable utilización de los recursos y teniendo presente que
la introducción de uno o varios medios en un protocolo de uso
asistencial rutinario incrementa considerablemente el coste, es
razonable combinar diferentes medios moderadamente selectivos en las
fases de aislamiento directo y de aislamiento tras enriquecimiento. Así
puede seleccionarse un medio escasamente selectivo como agar MacConkey
y un medio moderadamente selectivo como agar entérico de
Hektoen que es el menos inhibidor de la categoría para Shigella
y altamente diferencial al incluir lactosa, sacarosa y salicina. Para
el aislamiento tras enriquecimiento se puede usar un medio
moderadamente selectivo diferente al usado en el aislamiento directo,
como el agar Xilosa-Lisina-Desoxicolato que también es muy
diferencial o el agar Salmonella-Shigella.
Como se desprende de lo anteriormente expuesto los medios
utilizados fueron inicialmente diseñados para la recuperación
de E. coli, Salmonella y Shigella, si bien algunos
pueden colateralmente ser de utilidad para el aislamiento de otros patógenos
intestinales como Yersinia, Plesiomonas, Aeromonas e, incluso,
Vibrio. En función de la prevalencia de estos agentes
en la etiología de la diarrea infecciosa resulta necesario
definir la conveniencia o no de incluir medios específicos que
garanticen su recuperación. No es coste-efectivo intentar la
identificación de todos los posibles agentes bacterianos de
gastroenteritis. Este planteamiento obliga a diseñar una
estrategia de utilidad en la práctica asistencial que puede
variar de unas zonas a otras en función de criterios epidemiológicos.
7.1.3. Aislamiento de Campylobacter spp. Varias
especies del género se han relacionado con la producción
de diarrea: Campylobacter jejuni, Camplylobater coli,
Campylobacter upsaliensis y Campylobacter laridis, además
de otros microorganismos relacionados (Arcobacter butzleri).
La tinción de las heces con azul de metileno puede revelar
la presencia de leucocitos y bacilos finos Gram-negativos incurvados o
espirilares. Este examen directo es rápido, pero no es sensible
ni específico, por tanto, siempre ha de realizarse cultivo. Se
trata de microorganismos exigentes para su cultivo que sólo se
desarrollan en atmósfera de microaerofilia y que pueden tardar
hasta 48 horas en formar colonias claramente visibles. Estas características
biológicas exigen la utilización de un procedimiento
específico para su investigación.
La investigación de Campylobacter spp. en heces
debe realizarse rutinariamente, ya que actualmente es una de las
causas bacterianas más frecuentes de diarrea en nuestro medio.
Pueden utilizarse medios enriquecidos con sangre (Medios de Skirrow,
Butzler, Preston) o adicionados de carbón activado (CCDA, que
contiene desoxicolato y cefoperazona) que favorecen el crecimiento de
estas especies capnofílicas. Los medios suelen hacerse
selectivos mediante la adición de diferentes antimicrobianos.
Como norma general se deben incubar a 42ºC, con lo que el proceso
se hace más selectivo, pero en tal caso sólo se podrán
aislar las especies termofílicas (C. jejuni, C. coli y
C. lari), que aunque son las más frecuentes, no son las
únicas capaces de producir patología humana. Cuando se
desee ampliar el espectro de especies a cultivar la incubación
ha de hacerse a 37ºC. La incubación se debe mantener
durante 48 horas en jarra GasPak con un sobre generador de gas para
campylobacterias (microaerofilia). Las colonias tienen un aspecto
característico, aunque existen varios fenotipos diferentes. La
identificación de género puede confirmarse mediante
tinción de Gram, catalasa (+) y oxidasa (+). La hidrólisis
del hipurato es una característica deC. jejuni.
7.1.4. Recuperación específica de Escherichia
coli diarreagénicas. La diarrea es la principal causa
de infecciones en viajeros a países tropicales o subtropicales.
La causa más frecuente de diarrea del viajero son la E.
coli enterotoxigénica (ECET) y la E. coli
enteroagregativa (ECEA). El agar MacConkey se incorpora normalmente en
los coprocultivos y se puede utilizar para el aislamiento de E.
coli. Una vez identificado como E. coli se pueden detectar
los diversos patotipos de E. coli diarreagénicas
mediante la detección de los genes que codifican los diversos
factores de virulencia, en concreto para ECET los genes lt y st, que
codifican las toxinas termolábil y termoestable,
respectivamente, y para el ECEA, el gen aat que codifica una proteína
transportadora y que se localiza en un plásmido (CVD432). Sin
embargo, la identificación de estos tipos de E. coli
queda fuera de la práctica rutinaria de la mayoría de
laboratorios, aunque en aquellos con un elevado número de
pacientes con diarrea del viajero es aconsejable su implementación.
Otro patotipo diarreagénico es el E. coli enterohemorrágico.
El serotipo más frecuente asociado a este patotipo es el
O157:H7; este serotipo posee la pecularidad de no fermentar el
D-sorbitol por lo que se puede utilizar el agar MacConkey sorbitol,
para la identificación presuntiva de dicho serotipo. Una vez
identificadas las colonias no fermentadoras del sorbitol como E.coli,
se procede a aglutinar con anticuerpos específicos para O157.
Los protocolos para la detección rutinaria de E. coli
enterohemorrágico varían enormemente. Basándose
en la baja incidencia de la gastroenteritis por este tipo de E.
coli algunos laboratorios no realizan cultivos rutinarios,
mientras que otros solo los realizan si el clínico lo solicita.
Algunos laboratorios realizan cultivo en MacConkey sorbitol sólo
cuando las heces son sanguinolentas, pues este patotipo de E. coli
puede ocasionar una colitis hemorrágica.
7.1.5. Recuperación específica de Yersinia
enterocolitica. Las infecciones por Yersinia
enterocolitica son de distribución mundial, si bien parecen
existir notables diferencias en la prevalencia de unos países a
otros, e incluso de unas zonas a otras dentro del mismo país.
España se situaría entre los países con una
incidencia baja, de modo que las infecciones clínicamente
significativas se detectan en menos del 1-2% de los coprocultivos y
casi todos los aislamientos se incluyen en el biotipo 4 y el serogrupo
O:3. Y. enterocolitica puede aislarse de las heces hasta 1 a 2
meses después de la aparición de manifestaciones clínicas
intestinales o extraintestinales. Su aislamiento a partir de heces se
ve dificultado por la presencia de microorganismos de crecimiento más
rápido y abundante, lo que exige la utilización de
medios selectivos, siendo el más utilizado el agar CIN
(Cefsulodina-Irgasan-Novobiocina) o medio de Schiemann. En este medio
las colonias de Y. enterocolitica, tras 24 horas de incubación,
son convexas y brillantes con el centro rojo y la periferia
transparente (en "ojo de buey"). La incubación del
medio CIN más de 24 horas no es recomendable porque las
colonias ya no muestran su morfología típica y pueden
confundirse con las de C. freundii. El aislamiento directo
permite diagnosticar las infecciones clínicamente
significativas y las cepas aisladas pertenecen a fenotipos patógenos,
lo que es congruente con la mayor presencia del microorganismo en las
heces cuando se está comportando como patógeno. Se ha
cuestionado la rentabilidad del uso rutinario de agar CIN en áreas
con una incidencia baja de yersiniosis (menos del 1%), sin embargo, el
hecho de que este medio permite también el aislamiento de la
mayoría de las Aeromonas mesófilas y de Plesiomonas
shigelloides, hace recomendable su incorporación al
protocolo habitual de aislamiento de enteropatógenos.
Aprovechando el carácter potencialmente psicrófilo
de Y. enterocolitica, se ha utilizado el enriquecimiento en frío,
a 4ºC durante 3 o 4 semanas, en agua de peptona o en PBS para
incrementar su recuperación de productos policontaminados. Esta
técnica tiene limitaciones que, en la práctica,
desaconsejan su uso rutinario en el diagnóstico clínico.
De una parte su dilación temporal le resta utilidad clínica
pero, sobre todo, se ha comprobado que esta técnica sólo
aumenta significativamente la recuperación de cepas ambientales
y la detección de portadores sanos. Bioquímicamente,
Y. enterocolitica y Yersinia pseudotuberculosis se
caracterizan por fermentar carbohidratos sin producción de gas,
son móviles a 25ºC pero no a 37ºC, no poseen oxidasa,
no descarboxilan la lisina, no desaminan la fenilalanina y no tienen
actividad arginina dehidrolasa. Y. enterocolitica es ureasa positivo,
fermenta sacarosa y celobiosa pero no ramnosa ni melobiosa. Ya que
Y. enterocolitica fermenta la sacarosa, es preferible utilizar
el medio de Kligler, en el que aparecerá alcalina la pendiente
del agar, en lugar del TSI para su identificación presuntiva.
Y. pseudotuberculosis deja de eliminarse con las heces
coincidiendo con la mejoría clínica, y en los cuadros
pseudoapendiculares, que son los más frecuentes, desaparece del
tubo digestivo tras invadir los ganglios mesentéricos. A esta
dificultad para el diagnóstico hay que sumar que Y.
pseudotuberculosis crece mal en los medios de aislamiento entéricos
que contienen sales biliares. Por tanto el diagnóstico
indirecto es el método de mayor aplicación en la clínica.
7.1.6. Recuperación específica de Aeromonas
y Plesiomonas. En tanto no dispongamos de datos fiables
acerca de su prevalencia como agentes de diarrea en nuestro medio y de
los criterios de patogenidad que han de reunir los aislamientos para
considerarlos significativos, parece prematuro investigar específicamente
estos géneros con carácter sistemático. No
obstante, estos microorganismos crecen en los medios selectivos
habituales como el agar MacConkey, si bien las colonias pueden ser
lactosa positivas o negativas. Resulta muy práctico aprovechar
la selectividad común que ofrece el medio cefsulodina-irgasán-novobiocina
(CIN) para incrementar y facilitar la recuperación tanto de
Yersinia como de Aeromonas. Un inconveniente de este
medio es la imposibilidad de detectar la presencia de
citocromo-oxidasa directamente de las colonias. También
conviene tener presente que el medio idóneo para el aislamiento
de Aeromonas es la forma modificada de la fórmula
original, que contiene 4 µg/ml de cefsulodina en vez de 15 µg/ml,
ya que la concentración más alta inhibe el crecimiento
de algunas cepas. La investigación conjunta de Y.
enterocolitica y Aeromonas en el mismo medio incrementa la
rentabilidad de su uso rutinario, sin olvidar que también
pueden recuperarse de este medio algunas especies de Vibrio y
Plesiomonas shigelloides. La capacidad de Aeromonas
para crecer mejor a temperatura ambiente cuando se utilizan medios
selectivos ha llevado a preconizar la incubación del agar CIN a
temperatura de 25-30ºC. En los casos que requieran su investigación
específica o se sospeche su presencia puede ser útil
para mejorar la recuperación de Aeromonas el agar
sangre adicionado de 10 µg/ml de ampicilina o el medio base para
Aeromonas de Ryan con 5 µg/ml de ampicilina. Estos medios
permiten además detectar directamente la producción de
citocromo oxiadasa. El enriquecimiento en agua de peptona aumenta el número
de aislamientos, pero disminuye la correlación con su
significación clínica, de modo que el incremento se
produce a costa de identificar casos de colonización
transitoria, de significado clínico cuestionable.
El grupo de las aeromonas mesófilas es amplio y heterogéneo.
En una misma especie pueden incluirse diferentes grupos de hibridación,
que son indistinguibles bioquímicamente, por tanto nuestra
capacidad para identificar fenotípicamente las cepas de Aeromonas
no es suficientemente específica.
La compleja taxonomía de estos microorganismos supone un
serio inconveniente para la investigación y la comunicación
científica, esta situación explica también que en
algunos centros se evite la clasificación en especies y se
informen como complejo o grupo Aeromonas hydrophila todas las
cepas mesófilas. No obstante, la mayoría de las cepas de
origen clínico pueden identificarse a nivel de especie mediante
pruebas bioquímicas convencionales, no siendo tan útiles
para este fin los sistemas comerciales automatizados. Mediante las
pruebas de hidrólisis de la esculina, Voges-Proskauer, gas de
glucosa, y L-arabinosa se pueden clasificar dentro de los 3 complejos:
A. hydrophila, Aeromonas caviae y Aeromonas sobria.
Aunque nuestro conocimiento actual acerca de los determinantes de
patogenicidad no permite asegurar de un modo definitivo que los
miembros del género Aeromonas son enteropatógenos,
numerosos estudios aportan suficientes evidencias epidemiológicas,
clínicas y patogénicas como para implicar a estos
agentes, y particularmente a A. hydrophila, A. caviae
y Aeromonas veronii biotipo sobria, en la producción de
diarrea. A efectos prácticos, puesto que no podemos asegurar
que cualquier aislamiento de Aeromonas obtenido de heces esté
ligado a la producción de patología, las cepas aisladas
de heces deberían identificarse a nivel de fenoespecie e
informar su presencia, añadiendo un comentario adicional para
indicar que estos microorganismos han sido asociados a la producción
de gastroenteritis, de modo que el médico pueda valorar el
hallazgo microbiológico en función de la clínica
que presenta el paciente.
Plesiomonas shigelloides es un microorganismo de vida
libre presente en el suelo y el agua que se multiplica a temperaturas
superiores a 8ºC. El agua y diferentes alimentos, entre los que
predominan los mariscos, se han incriminado en la producción de
casos y brotes de diarrea. Para investigar selectivamente la presencia
de Plesiomonas puede utilizarse el agar con sales biliares,
inositol y verde brillante. Aunque crece en los medios entéricos
habituales, su presencia puede pasar desapercibida si no se investiga
la producción de oxidasa de modo rutinario. Por otra parte, un
porcentaje no desdeñable de cepas utilizan la lactosa, lo que
puede invitar a que se confundan con coliformes. Los medios selectivos
para Aeromonas que incorporan ampicilina no son adecuados para
Plesiomonas. Estos datos, junto a la no utilización
habitual de medios selectivos específicos para este
microorganismo, pueden influir en la baja incidencia detectada en la
mayoría de los estudios.
7.1.7. Recuperación específica de vibrios
enteropatógenos. Por la importancia y gravedad de las
infecciones que producen, dos especies destacan sobre el resto en
patología médica: Vibrio cholerae y Vibrio
parahaemolyticus. La importancia clínica de las otras
especies necesita estudios más amplios que ayuden a definir
mejor su prevalencia y epidemiología, aunque su hallazgo en
nuestro país parece ser anecdótico. En nuestro medio la
investigación específica de V. cholerae se
limitará a los casos en que pueda estar indicada por motivos
epidemiológicos (viajeros procedentes de zonas endémicas).
Cuando son previsibles demoras en el procesamiento, las muestras de
heces deberían colocarse en medio de transporte de Cary-Blair o
en agua de peptona alcalina (pH 8,5), que es un excelente medio de
enriquecimiento para los miembros de la familia Vibrionaceae y
puede ser utilizada también como medio de transporte. La
observación microscópica directa, en fresco, con campo
oscuro, permite observar vírgulas que se desplazan con rapidez
en la misma dirección como "bancos de peces". La
inmunofluorescencia también puede proporcionar un diagnóstico
presuntivo rápido. El cultivo es obligado para aislar e
identificar el agente causal, para ello se utilizan simultáneamente
enriquecimiento en agua de peptona alcalina durante 6 a 8 horas a 37ºC
o a 42ºC y medios sólidos: no selectivos, como el agar
nutriente alcalino, y selectivos, como el agar TCBS, que contiene
tiosulfato, citrato, sales biliares y sacarosa. En este medio V.
cholerae, Vibrio alginolyticus, Vibrio fluvialis y Vibrio
furnissii producen colonias amarillas (sacarosa-positivas); el
resto de especies se comportan en general como sacarosa-negativas,
incluyendo V. parahaemolyticus. La aglutinación con
antisueros anti-O1 y anti-O139, es suficiente en áreas endémicas
para la identificación presuntiva. La identificación
definitiva se completa mediante la realización de pruebas bioquímicas
y aglutinaciones que permiten establecer el biotipo y el serotipo.
Conviene además confirmar la toxigenicidad de la cepa mediante
aglutinación-látex y estudiar la sensibilidad in vitro
frente a diferentes antimicrobianos ya que no son infrecuentes las
cepas resistentes.
V. parahaemolyticus crece bien en agar TCBS y para el
enriquecimiento se usa agua de peptona alcalina adicionada de ClNa al
3%.
Las especies patógenas del género Vibrio pueden
crecer en agar McConkey (con excepción de Vibrio hollisae)
y, salvo V. vulnificus y algunas cepas de Vibrio
metschnikovii, ninguna fermenta la lactosa. Por tanto, las
colonias incoloras en este medio deberían ser objeto de una
identificación presuntiva, complementando el estudio con la
prueba de la oxidasa. Aunque no es un medio idóneo para su
recuperación, en el agar CIN también pueden crecer
algunos vibrios patógenos y su mayor selectividad propicia un
aislamiento más fácil. Los datos disponibles indican una
baja incidencia de gastroenteritis por vibrios halófilos en
nuestro medio, por lo que no juzgamos necesario incluir sistemáticamente
el agar TCBS en el protocolo de coprocultivo. No obstante, si la
historia clínica indica que ha existido consumo de marisco o
pescados crudos o poco cocidos podría incluirse una placa de
agar TCBS.
Salvo V. cholerae y Vibrio mimicus, las otras
especies son halófilas por lo que para su aislamiento requieren
la adición de sal a los medios de cultivo e identificación.
7.1.8. Identificación específica de agentes de
toxiinfección alimentaria:Staphylococcus aureus,
Clostridium perfringens y Bacillus cereus. En
nuestro medio, las bacterias toxigénicas que causan con mayor
frecuencia infección por enterotoxinas vehiculadas por
alimentos son Staphylococcus aureus, Clostridium perfringens y
Bacillus cereus. Las técnicas para la detección
de antígeno de estos agentes están recogidas en el
documento técnico PNT-TDA-04: Técnicas rápidas de
diagnóstico de las gastroenteritis. Procedimientos en
Microbiología, número 19: Técnicas rápidas
de detección de antígeno, 2ª edición. SEIMC
En: http:
//www.seimc.org/
7.1.9. Identificación específica de Clostridium
difficile. Las técnicas para detección de antígeno
de C. difficile y los procedimientos para diagnóstico
de diarrea o colitis asociada a C. difficile están
descritas en los documentos técnicos PNT-TDA-04: Técnicas
rápidas de diagnóstico de las gastroenteritis;
Procedimientos en Microbiología, número 19: Técnicas
rápidas de detección de antígeno, 2ª edición;
y PNT-AN-02: Procesamiento de muestras para el diagnóstico de
diarrea o colitis asociada a Clostridium difficile;
Procedimientos en Microbiología, número 16: Bacterias
anaerobias, 2ª edición. En:
http: //www.seimc.org/
8.
INTERPRETACIÓN Y EXPRESIÓN DE RESULTADOS
En general, se debe informar sobre el patógeno o los patógenos
bacterianos encontrados en las muestras remitidas al laboratorio de
microbiología, pero antes es necesario que cada laboratorio
informe previamente a los diferentes servicios peticionarios de los
enteropatógenos que busca de forma rutinaria en las heces. Si
no se encuentra ninguno de los buscados rutinariamente se informará
como: "no se aislan enteropatógenos". En el caso de
solicitud específica de algún enteropatógeno no
buscado de forma rutinaria se deberá informar específicamente
también tanto ante un resultado positivo como negativo.
9.
RESPONSABILIDADES
El personal técnico de la sección será el
responsable de revisar las solicitudes estudiando la idoneidad de la
muestra remitida con la determinación solicitada, del
tratamiento de las muestras, de la realización de las técnicas
y de la validación de los resultados en función de los
resultados de los controles. El facultativo responsable de la sección,
además de la supervisión de las tareas citadas, será
responsable de mantener al día los procedimientos, de la
validación final de los resultados, su interpretación y
el informe de los mismos.
El personal de la sección de coprocultivos debe conocer
las ventajas y limitaciones de las técnicas, así como el
fundamento de las técnicas utilizadas y del funcionamiento de
los aparatos. Además debe trabajar en condiciones de máxima
seguridad personal y ambiental, realizando una adecuada segregación
de los residuos.
10.
ANOTACIONES AL PROCEDIMIENTO
Si bien hay múltiples microorganismos que pueden causar
gastroenteritis, y por tanto existe una gran variedad de medios de
cultivo para recuperarlos a partir de heces, en general, en un
laboratorio de coprocultivos en nuestro medio, de rutina se recomienda
utilizar un agar de cultivo selectivo, uno o dos moderadamente
selectivos, un caldo de enriquecimiento, un medio específico
para el cultivo de Campylobacter y el agar CIN.
En el caso de sospecha de diarrea por C. difficile, se
deben enviar las heces sin medio de transporte y realizar el cultivo
en medio CCFA (cicloserina-cefoxitina-fructosa agar) o similar.
11.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los enteropatógenos
son de adquisición extrahospitalaria y producen sintomatología
aguda, y por tanto, en pacientes en los que se solicita coprocultivo y
que llevan hospitalizados más de 3 días no es probable
la recuperación de estas bacterias, y por tanto puede ser
inadecuada la solicitud de coprocultivo en estos casos. No ocurre así
en el caso de C. difficile, que es principalmente de adquisición
nosocomial. El envío al laboratorio de dos o tres muestras de
heces aumenta la recuperación de enteropatógenos.
12.
BIBLIOGRAFÍA
1. Domínguez J (Coordinador), Alonso C, Bartolomé
R, Domínguez J, Matas L, Rabella N. Técnicas rápidas
de detección de antígeno. Procedimientos en Microbiología
nº 19, 2ª edición. SEIMC. 2005. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia/
2. García Sanchez JE (Coordinador), Alcalá L,
Betriu C, García Sanchez JE, Reig M. Bacterias anaerobias.
Procedimientos en Microbiología nº 16, 2ª edición.
SEIMC. 2004. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia/
3. López Brea M (Coordinador), Sanz JC, Usera M, Reina, J,
Cardeñoso L, Vasallo F. Gastroenterítis bacterianas, víricas,
parasitarias y toxi-infecciones alimentarias, Procedimientos en
Microbiología nº 7, 1ª edición. SEIMC. 1994.
Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia/
4. Sánchez C (Coordinador), Guerrero C, Sánchez C.
Recogida, transporte y procesamiento general de las muestras.
Procedimientos en Microbiología nº 1 a, 2ª edición.
SEIMC. 2003. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia/
DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-GE-02
DIAGNÓSTICO MICROBIOLÓGICO DE LAS INFECCIONES
GASTROINTESTINALES VÍRICAS
ELABORADO
REVISADO
Y APROBADO
Jefe de Servicio
Nombre/Firma
Fecha
Nombre/Firma
Fecha
EDICIÓN
FECHA
ALCANCE
MODIFICACIONES
01
Edición
inicial
COPIA REGISTRADA Nº..........ASIGNADA
A.......................... Este documento es propiedad del Servicio de Microbiología
del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE El propósito de este procedimiento es el de definir las técnicas
aplicables para establecer el diagnóstico etiológico de
las infecciones gastrointestinales víricas. Se describe la
forma de recoger las muestras, su transporte y almacenamiento, así
como el procesamiento de las mismas mediante las técnicas
disponibles que permitan detectar el agente vírico causal a
partir de heces.
2.
FUNDAMENTO
Las gastroenteritis agudas causadas por virus son frecuentes
especialmente en la población infantil, principalmente las
causadas por rotavirus y adenovirus. El diagnóstico de estas
infecciones se puede realizar mediante técnicas rápidas
comercializadas que detectan e identifican antígenos víricos
en muestras de heces o bien mediante técnicas moleculares que
presentan una mayor sensibilidad y especificidad.
3.
DOCUMENTOS DE CONSULTA
- Sánchez C (Coordinador), Guerrero C, Sánchez C.
Recogida, transporte y procesamiento general de las muestras.
Procedimientos en Microbiología nº 1 a, 2ª edición.
SEIMC. 2003. Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
- Loza E (Coordinador). Alomar P, Bernal A, Harto A, Pérez
JL, Picazo JJ, Sarazá LL. Seguridad en el laboratorio de
microbiología clínica. Procedimientos en Microbiología
nº 10, 1ª edición. SEIMC. 2000. Disponible en:
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
- López Brea M (Coordinador), Sanz JC, Usera M, Reina, J,
Cardeñoso L, Vasallo F. Gastroenterítis bacterianas, víricas,
parasitarias y toxi-infecciones alimentarias. Procedimientos en
Microbiología nº 7, 1ª edición. SEIMC. 1994.
Disponible en
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
- Domínguez J (Coordinador), Alonso C, Bartolomé R,
Domínguez J, Matas L, Rabella L. Técnicas rápidas
de detección de antígeno Procedimientos en Microbiología
nº 19, 2ª edición. SEIMC. 2005. Disponible en:
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia
- Cumitech 26. 1989. Laboratory diagnosis of viral infections
producing enteritis. American Society for Microbiology. Washington DC.
- Manuales de instrucciones de los sistemas comerciales.
4.
MUESTRAS
Recogida y conservación de las muestras para el diagnóstico
de virus entéricos
Las muestras a analizar son fundamentalmente heces (2 a 4 g)
recogidas en un recipiente limpio y seco, preferentemente de plástico
y boca ancha. No se recomienda obtener las muestras mediante
escobillones rectales, ya que a menudo es insuficiente el material
recogido para el diagnóstico de agentes víricos. Para el
estudio de virus entéricos no se requiere el empleo de medio de
transporte de virus. Se pueden recoger las heces directamente del pañal
en el caso de lactantes con diarrea. Se recomienda obtener la muestra
durante los primeros días tras el comienzo de la sintomatología.
Las muestras de vómitos pueden servir para la detección
de norovirus, si bien es una muestra poco utilizada para el diagnóstico.
El envío de las muestras al laboratorio puede realizarse a
temperatura ambiente, aunque es recomendable su refrigeración a
4ºC. Las heces deben conservarse refrigeradas a 4ºC y pasada
una semana deben congelarse a -20ºC o preferentemente a -70ºC.
También es posible la conservación de las heces a 4ºC
cubiertas con una capa de glicerol.
5.
MEDIOS DE CULTIVO Y REACTIVOS
5.1. REACTIVOS
- Sistemas comercializados de detección rápida de
antígenos de rotavirus, adenovirus, astrovirus y norovirus
- Bromuro de etidio (mutágeno y cancerígeno ¡utilizar
guantes de nitrilo!)
- Geles de agarosa
- Tampones y reactivos para extracción de ácidos
nucleicos
- Enzimas y reactivos de RT-PCR (transcriptasa inversa AMV o
M-MLV, RNasin, Taq polimerasa, dNTPs, etc.)
- Agua destilada tratada con dietil pirocarbonato (DEPC) (tóxico
y cancerígeno ¡manéjese con cuidado!)
- Cebadores específicos
- Marcadores de pesos moleculares
5.2. CONTROL DE CALIDAD
Siguiendo las Recomendaciones generales para el control de
calidad interno en Microbiología Clínica (CCI-SEIMC)
realizado por el grupo GEGMIC, para los reactivos comerciales debe
solicitarse al fabricante que disponga de un Sistema de Calidad
reconocido y que facilite al laboratorio los datos relativos al
control de cada lote de reactivo.
Siempre que se utilice un sistema comercializado de detección
de antígeno se deben incluir el control positivo y el negativo
que contiene el kit.
También se deben incluir controles internos en las técnicas
de PCR "caseras" para garantizar su correcto funcionamiento
y es siempre muy importante incluir controles negativos para excluir
posibles contaminaciones.
Cada centro debe además considerar la conveniencia de
participar en programas externos de control de calidad.
6.
APARATOS Y MATERIALES
El equipamiento necesario para la realización de las técnicas
descritas es el siguiente:
- Micropipetas y micropipetas multicanal
- Puntas de pipeta estériles (con filtros)
- Estufa de 37ºC
- Tubos Eppendorf
- Guantes de látex
- Vortex
- Espectrofotómetro para lectura de placas de ELISA
- Termociclador
- Centrífuga de tubos Eppendorf
- Cubeta de electroforesis
- Transiluminador UV
- Cabina de flujo laminar
7.
PROCESAMIENTO
Se deben preparar las suspensiones fecales de la muestra al
10-20% (p/v) en tampón fosfato salino (PBS) o en solución
salina balanceada de Earle (SSBE). En los casos en que se vaya a
utilizar un método diagnóstico comercial que proporcione
un tampón de muestra específico se deberá diluir
la muestra en el mismo.
7.1. MÉTODOS DE DETECCIÓN DE ANTÍGENOS VÍRICOS
Existen numerosos métodos comerciales para la detección
de antígenos de rotavirus del grupo A, y un menor número
para adenovirus, astrovirus y norovirus, en muestras de heces, que
utilizan técnicas de EIA convencional, EIA de membrana,
inmunocromatografía (ICG) o aglutinación con látex
(ver Tabla 4 del Documento Científico). La selección de
un método u otro estará en función del número
de muestras procesadas en el laboratorio, de la rapidez en la obtención
del resultado, de la sensibilidad y la especificidad de cada técnica,
así como de su coste económico. Son especialmente
recomendables los métodos de ELISA convencionales que permiten
analizar las muestras en pocillos separados en filas o individuales.
Recomendamos en todo caso seguir el procedimiento y las instrucciones
que proporcionan los fabricantes.
7.1.1. Técnicas de detección de antígeno
de rotavirus. Los métodos de EIA convencional y de membrana
suelen ser superiores en sensibilidad a los métodos de
aglutinación con látex. Los tests de ICG comerciales
para detección de antígenos de rotavirus presentan también
valores de sensibilidad similares a los de los métodos de EIA,
si bien algunos ofrecen una especificidad claramente menor. Se dispone
de métodos de ICG que detectan simultáneamente antígenos
de rotavirus y de adenovirus en la misma muestra.
Los métodos de EIA se consideran también
preferibles para el diagnóstico de rutina de la infección
por rotavirus y mejor que los métodos de RT-PCR, a pesar de ser
éstos más sensibles, ya que la PCR puede ofrecer
resultados positivos para rotavirus en muestras de controles sanos,
atribuibles a infecciones asintomáticas.
No obstante, los métodos de RT-PCR son de gran valor para
determinar los genotipos G y P de las cepas de rotavirus, analizando
los genes de las proteínas VP7 y VP4, respectivamente, mediante
técnicas de PCR multiplex semi-anidadas. Además,
mediante el empleo de cebadores específicos de los genes de
rotavirus de serogrupos distintos al A (grupos B ó C) es
posible la investigación de estos agentes, con una incidencia
aparentemente muy baja o desconocida en muchas áreas geográficas.
7.1.2. Técnicas de detección de antígeno
de adenovirus. Se pueden emplear métodos comerciales de
EIA, de ICG (combinados con la detección de antígeno de
rotavirus) y de aglutinación con látex. Es importante
distinguir si el método es tipo-específico y detecta sólo
los serotipos 40 y 41, o si detecta antígenos comunes a todos
los adenovirus. Se deberá seguir el procedimiento descrito por
el fabricante y los controles incluidos en el método.
7.1.3. Técnicas de detección de antígeno
de astrovirus. Se dispone de métodos de EIA y de ICG para
la detección de astrovirus en heces. En estos últimos,
el fabricante aporta el tampón de extracción y los
dispositivos de reacción que incorporan un control interno de
funcionamiento.
7.1.4. Técnicas de detección de antígeno
de norovirus. Existen dos métodos de enzimoinmunoanálisis
(EIA) comercializados para el diagnóstico de norovirus. Se
recomienda confirmar los resultados del EIA por RT-PCR. La escasa
sensibilidad de los métodos EIA hace que sean poco eficaces
para el diagnóstico de casos esporádicos de
gastroenteritis, pero sí tienen aplicación en el estudio
de brotes epidémicos en los que se dispone de un número
amplio de muestras (al menos de 5 a 10).
7.2. MÉTODOS DE DETECCIÓN DE ÁCIDOS
NUCLEICOS DE VIRUS ENTÉRICOS
Las técnicas moleculares de transcripción inversa
seguida de PCR (RT-PCR) pueden aplicarse como métodos de
detección de los distintos agentes víricos productores
de gastroenteritis, principalmente rotavirus, astrovirus, norovirus y
sapovirus, además de adenovirus detectables por PCR.
Para la extracción de los ácidos nucleicos son
recomendables la extracción con silica e isotiocianato de
guanidinio, el reactivo Trizol LS (Invitrogen), el empleo de silica
magnética aplicando el sistema NucliSens EasyMAG (BioMérieux),
o el uso del kit QIAamp Viral RNA Mini Kit (Qiagen) para detección
de virus con genoma de ARN. Para estudio por PCR de virus ADN (por
ejemplo, adenovirus) es eficaz el kit QIAamp DNA stool Mini Kit
(Qiagen).
El ARN extraído de las heces se resuspende en agua
destilada libre de ARNasas (tratada con dietil pirocarbonato -DEPC-) y
con 1 µl de inhibidor de ARNasas (RNasin, Promega). La reacción
de transcripción inversa se puede realizar con hexanucleótidos
aleatorios (random primers) que producirá un ADNc que podrá
aplicarse a cualquier reacción de PCR, o bien con uno o dos
cebadores específicos, los mismos que se emplearán en la
reacción de PCR. También es posible realizar la reacción
de RT-PCR en un solo tubo, utilizando por ejemplo el kit OneStep
RT-PCR (Qiagen).
Los resultados de las reacciones de RT-PCR se analizan por
electroforesis en gel de agarosa al 1,5% en tampón
Tris-borato-EDTA (TBE) y tinción con bromuro de etidio. En el
caso de emplearse los cebadores p289-p290, es posible la detección
con ellos de norovirus (amplicón de 319 pb), sapovirus (331 pb)
y rotavirus (330 pb), con diferencias tan pequeñas entre los
tamaños de los amplificados que es necesaria su secuenciación
para una correcta identificación. Las reacciones de RT-PCR se
realizan extremando las medidas recomendadas para eliminar la
posibilidad de contaminaciones cruzadas, con empleo de puntas de
pipeta con filtros o micropipetas de desplazamiento positivo, separación
física entre las zonas de trabajo pre- y post-PCR, empleo de
cabinas de flujo laminar con luz ultravioleta, etc.
8. INTERPRETACION
Y EXPRESION DE LOS RESULTADOS
Las técnicas de detección de antígenos (EIA
en distintos formatos, ICG, aglutinación de látex) para
virus entéricos se interpretarán en sentido cualitativo
en términos de positivo o negativo. En los ensayos de EIA se
consideran positivas las muestras con un valor de absorbancia tantas
veces superior al del control negativo como indique el fabricante.
Siempre se deben incluir el control positivo y el negativo para validar
la técnica.
Las técnicas de RT-PCR convencionales se interpretan mediante
la lectura en gel de agarosa de las bandas correspondientes a los
amplicones específicos, calculando su tamaño con la
ayuda del marcador de pesos moleculares. La confirmación absoluta
de la identidad de cada amplicón debe obtenerse mediante secuenciación
de los productos de PCR, que además constituye un procedimiento
para caracterizar el genotipo de las cepas.
.
9. RESPONSABILIDADES
El personal técnico cualificado será el responsable de la realización
de las técnicas y de la validación de los resultados en función de
los resultados de los controles. El facultativo responsable de la
sección, además de la supervisión de las tareas citadas, será responsable
de mantener al día los procedimientos, de la validación final de los
resultados, de su interpretación y del informe de los mismos.
El personal debe conocer las ventajas y limitaciones de las técnicas,
así como el fundamento de las técnicas utilizadas y del funcionamiento
de los aparatos. Además debe trabajar en condiciones de máxima seguridad
personal y ambiental, realizando una adecuada segregación de los residuos
químicos (soluciones con bromuro de etidio, isotiocianato de guanidinio,
etc.).
10. ANOTACIONES
AL PROCEDIMIENTO
Cuando se utilizan los sistemas comercializados de detección
rápida de antígenos víricos, las muestras deben
tomarse preferiblemente antes de pasados 8 días desde la aparición
de los síntomas. Una vez transcurrido este tiempo, el número
de partículas víricas decrece considerablemente.
La presencia de antígenos de un virus concreto no excluye la
posibilidad de presentar otro u otros virus, e incluso otros microorganismos
enteropatógenos (bacterias o parásitos).
11.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
Los valores de sensibilidad y de especificidad, así como
los valores predictivo positivo y negativo, de cada método
de detección de antígenos víricos en muestras
de heces dependerá del método escogido y deberá
consultarse siempre la información técnica suministrada
por el fabricante.
Las técnicas moleculares “caseras” deben siempre
estar sujetas a estrictos controles para garantizar su correcto funcionamiento,
incluyendo controles positivos y negativos conocidos en cada una de
sus etapas: extracción de ácidos nucleicos, transcripción
inversa y PCR. La sensibilidad de estos métodos puede ser del
orden de 1 a 5 copias de genoma vírico, por lo que deben extremarse
las precauciones para evitar contaminaciones.
Un resultado positivo para un virus determinado es indicativo de la
presencia de dicho agente vírico en la muestra, y su interpretación
patogénica estará en función de la sintomatología
clínica que presente el paciente.
12. BIBLIOGRAFÍA
1. Allard A, Albinsson B, Wadell G. Rapid typing of human adenoviruses
by a general PCR combined with restriction endonuclease analysis.
J Clin Microbiol 2001; 39:498-505.
2. Buesa J, Montava R, Abu-Mallouh R, Fos M, Ribes JM, Bartolomé
R, Vanaclocha H, Torner N, Domínguez A. Sequential evolution
of genotype GII.4 norovirus variants causing gastroenteritis outbreaks
from 2001 to 2006 in Eastern Spain. J Med Virol 2008; 80:1288-1295.
3. Iturriza-Gómara M, Wong C, Blome S, Desselberger U, Gray
J. Molecular characterization of VP6 genes of human rotavirus isolates:
Correlation of genogroups with subgroups and evidence of independent
segregation. J Virol 2002; 76: 6596-6601.
4. Ludert JE, Alcalá AC, Liprandi F. Primer pair p289-p290,
designed to detect both noroviruses and sapoviruses by reverse transcription-PCR,
also detects rotaviruses by cross-reactivity. J Clin Microbiol 2004;
42: 835-836.
5. Murray PR, Baron EJ, Pfaller MA, Joergensen JH, and Yolken RH,
ed. Manual of Clinical Microbiology. 8th ed. American Society for
Microbiology, 2003. Washington, DC.
6. Noel JS, Lee TW, Kurtz JB, Glass RI, Monroe SS. Typing of human
astroviruses from clinical isolates by enzyme immunoassay and nucleotide
sequencing. J Clin Microbiol 1995; 33: 797-801.
7. Vinjé J, Koopmans MP. Molecular detection and epidemiology
of small round-structured viruses in outbreaks of gastroenteritis
in The Netherlands. J Infect Dis 1996; 174: 610-615.
DOCUMENTO
TÉCNICO
PNT-GE-03
DIAGNÓSTICO MICROBIOLÓGICO DE LAS INFECCIONES
GASTROINTESTINALES PARASITARIAS
ELABORADO
REVISADO
Y APROBADO
Jefe de Servicio
Nombre/Firma
Fecha
Nombre/Firma
Fecha
EDICIÓN
FECHA
ALCANCE
MODIFICACIONES
01
Edición
inicial
COPIA REGISTRADA Nº..........ASIGNADA
A.......................... Este documento es propiedad del Servicio de Microbiología
del Hospital ....... .
.................
La información en él contenida no podrá
reproducirse total ni parcialmente sin autorización
escrita del Responsable de su elaboración. Las copias
no registradas no se mantienen actualizadas a sus
destinatarios.
1.
PROPÓSITO Y ALCANCE El propósito de este procedimiento es el de definir las técnicas
aplicables para establecer el diagnóstico etiológico de
las infecciones gastrointestinales parasitarias. Se describe la forma
de recoger las muestras, su almacenamiento, así como el
procesamiento de las mismas mediante las técnicas que permitan
detectar el agente parasitario causal a partir de productos patológicos
apropiados, fundamentalmente heces.
2.
FUNDAMENTO
Algunos parásitos humanos se eliminan en las heces
(trofozoítos, quistes, huevos o gusanos) y pueden reconocerse e
identificarse visualmente si las heces se examinan inmediatamente tras
su emisión o si son correctamente conservados en medios de
transporte comercializados como el SAF (sodium acetate-acetic
acid-formaline: tampón aceto-acético formolado
compuesto por una solución en agua de formaldehído 1,6%,
alcohol isopropílico anhidro 7,45%, ácido acético
2,14%, y acetato sódico 1,53%). Asimismo, existen diferentes técnicas
de tinción que permiten ver los diferentes parásitos al
microscopio. Los métodos de concentración eliminan una
parte del material fecal aumentando las posibilidades de
visualizarlos.
3.
DOCUMENTOS DE CONSULTA
- Sánchez C (Coordinador), Guerrero C, Sánchez C.
Recogida, transporte y procesamiento general de las muestras.
Procedimientos en Microbiología nº 1 a, 2ª edición.
SEIMC. 2003. Disponible en http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia - Loza E (Coordinador). Alomar P, Bernal A, Harto A, Pérez
JL, Picazo JJ, Sarazá LL. Seguridad en el laboratorio de
microbiología clínica. Procedimientos en Microbiología
nº 10, 1ª edición. SEIMC. 2000. Disponible en:
http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia - López Brea M (Coordinador), Sanz JC, Usera M, Reina, J,
Cardeñoso L, Vasallo F. Gastroenterítis bacterianas, víricas,
parasitarias y toxi-infecciones alimentarias. Procedimientos en
Microbiología nº 7, 1ª edición. SEIMC. 1994.
Disponible en http://www.seimc.org/documentos/protocolos/microbiologia - Organización Mundial de la Salud. Métodos Básicos
de Laboratorio en Parasitología Médica. 1992. Disponible
en http://www.who.org
4.
MUESTRAS
Recogida y conservación de las muestras de heces
para el diagnóstico de parásitos
En el Procedimiento en Microbiología, Recogida,
transporte y procesamiento general de las muestras. Procedimientos en
Microbiología nº 1 a, 2ª edición. SEIMC
(2003), se indican las directrices principales dla recogida y
conservación de las muestras (PNT-RTP-01).
En líneas generales, las muestras deben recogerse
preferentemente durante la fase aguda de la infección.
Como norma general se recomienda hacer el estudio parasitológico
en tres muestras seriadas de heces. Dichas muestras se pueden recoger
en días alternos, una muestra cada día, o si es preciso
en muestras del mismo día, siempre que correspondan a
deposiciones diferentes.
El exámen de las heces se altera si estas se contaminan
con orina o con agua, por lo que es preciso hacer la deposición,
evitando dicha contaminación, en un orinal limpio o sobre un
papel de periódico. No se deben recoger las muestras de la taza
del retrete. Es necesario un mínimo de un gramo de heces, que
deben transportarse en un recipiente limpio y seco de boca ancha
preferiblemente de plástico, bien cerrado. Si el transporte no
es inmediato, se deben mantener en la nevera a 4º C, y
preferiblemente añadir alguna sustancia que impida la acción
bacteriana y conserve los parásitos en condiciones idóneas
para su identificación. Se pueden utilizar sistemas
comercializados que incorporan SAF, o bien utilizar formol diluido en
agua (al 5 ó 10%, según la consistencia fecal), o
mertiolatiodoformalina (MIF). La muestra debe mezclarse vigorosamente
con el medio de transporte una vez incluida en el mismo.
5.
REACTIVOS
5.1. REACTIVOS
- Suero salino fisiológico
- Yodina DAntoni o lugol
- Mertiolato
- Acetato de etileno
- Azul de metileno
- Formalina al 10%
- Eter etílico
- Sulfato de zinc al 33% en agua
- Colorantes tinción de Kinyoun: carbolfucsina, ácido
nítrico al 30%, alcohol etílico absoluto, azul de
metileno.
- Colorantes tinción tricrómica de Weber:
formaldehído al 10%, Hemo-D, agua destilada, chromotrope 2R,
fast-green, ácido fosfotúngstico.
5.2. CONTROL DE CALIDAD
Siguiendo las Recomendaciones generales para el control de
calidad interno de Microbiología Clínica (CCI-SEIMC)
realizado por el grupo colaborador GEGMIC, para los reactivos
comerciales, debe solicitarse al fabricante que disponga de un Sistema
de Calidad reconocido y que facilite al laboratorio los datos
relativos al control de cada lote de reactivo. Cada centro debe también
considerar la conveniencia de participar en programas externos de
control de calidad. También se realizarán en todas las técnicas
controles de calidad internos empleando muestras propias de resultado
ya conocido.
6.
APARATOS Y MATERIALES
-Guantes de látex
- Pipetas Pasteur
- Cubreobjetos
- Portaobjetos
- Aceite de inmersión
- Microscopio
- Puente de tinción
- Cubetas de Coplin de tinción
Para la técnica de concentración: - Tubos de centrífuga de 10 ml y 2 cm de diámetro
- Gradillas de tubos de centrífuga con malla de 1mm
- Embudos de plástico
- Centrífuga
- Reactivos:
- Suero salino, lugol, mertiolato, formol.
7.
PROCESAMIENTO
7.1. TÉCNICAS DISPONIBLES
7.1.1. Examen macroscópico. Tan pronto
como se reciban las heces en el laboratorio se debe observar su
consistencia (grado de humedad) y anotar en el recipiente una de las
letras: F (formada), B (blanda), S (suelta), A (acuosa). También
es importante ver si presentan mucosidad o sangre. La consistencia o
grado de humedad servirá de orientación para saber si es
más probable encontrar trofozoítos o quistes. Si se
reciben varias muestras al mismo tiempo, hay que examinar primero las
que contengan sangre o moco, y a continuación las muestras líquidas.
Estas muestras son las que con más probabilidad contienen
trofozoítos amebianos, que mueren al poco tiempo de la excreción,
por lo que deben examinarse en la primera hora que sigue a ésta.
Las heces formadas pueden examinarse en cualquier momento del día,
pero no deben dejarse de un día para otro, ya que los quistes
pueden desintegrarse.
Si se reciben las muestras en medio de transporte se pueden
visualizar tanto los trofozoítos como los quistes al
microscopio aunque no se examinen inmediatamente tras su recepción.
En el examen macroscópico se debe buscar la presencia de
gusanos adultos que serán visibles sin la ayuda del
microscopio.
7.1.2. Examen microscópico. a. Examen en fresco. Es la técnica más
sencilla y fácil para examinar las heces; este método
debe aplicarse en todos los laboratorios de nivel periférico.
Para la preparación en fresco pueden utilizarse la solución
salina, la solución yodada y el azul de metileno. Se realiza
homogeneizando la muestra fecal en un portaobjetos con agua destilada,
suero salino, solución de yodo-lugol (yodina dAntoni) o con
azul de metileno tamponado a pH ácido. A continuación se
coloca el cubreobjetos y se procede a la observación por
microscopía óptica. Se recomienda seleccionar aquellas
partes de la muestra que presenten restos de sangre, moco o pus. El
examen debe ser exhaustivo, comenzando por un ángulo del
cubreobjetos, desplazando el campo del microscopio hasta el otro
extremo, y continuando el movimiento en zig-zag hasta completar la
observación de toda la superficie
Primero se realiza el examen a 100 aumentos, y a continuación
un examen a 400 aumentos.
- La preparación con solución salina se realiza
para el examen microscópico preliminar de las heces. Se utiliza
primordialmente para observar los huevos y larvas de gusanos, los
trofozoítos y los quistes. También puede revelar la
presencia de eritrocitos, leucocitos y residuos no patógenos.
- La preparación con solución yodada se utiliza
principalmente para teñir el glucógeno y los núcleos
de los quistes, si existen. Por lo general, con esta preparación
pueden identificarse los quistes.
- La preparación con azul de metileno debe hacerse cada
vez que se observen trofozoítos amebianos en una preparación
salina, o cuando se sospeche su presencia. El azul de metileno tiñe
los trofozoítos amebianos, pero no los quistes amebianos, ni
los trofozoítos ni los quistes de flagelados. Esta coloración
sólo debe usarse para las muestras frescas sin conservantes, no
se usa en las muestras tratadas con conservantes, en las que los
organismos han muerto.
b. Técnicas de concentración. Es
recomendable realizar siempre una técnica de concentración
de las heces. Estas técnicas permiten con mayor facilidad
visualizar los parásitos en muestras con poca cantidad de los
mismos y donde no es posible detectarlos en el examen en fresco sin
concentración de la muestra. Así pues, siempre que sea
posible, debe concentrarse la muestra. Los huevos y larvas de gusanos,
y los quistes de protozoos, pueden recuperarse por concentración,
pero los trofozoítos de protozoos no se verán ya que el
procedimiento suele destruirlos. Por ese motivo es imprescindible el
examen en fresco como fase inicial del estudio microscópico. Si
la muestra viene conservada en un medio de transporte, es posible
visualizar los trofozoítos mediante tinciones específicas
(tinción tricrómica).
Existen dos métodos de concentración:
1) Concentración por sedimentación.
Consiste en homogeneizar las heces en una solución de
formalina. Esta emulsión se filtra y se añade éter
etílico. A continuación se centrifuga de forma que los
quistes de protozoos y los huevos de helmintos se sedimentan en el
fondo del tubo.
2) Concentración por flotación. Se basa en
una diferencia de densidades entre el parásito y la solución
en la que se emulsionan las heces (se utilizan soluciones de alta
densidad como sulfato de zinc al 33% en agua destilada). En este caso,
los parásitos se quedan en el sobrenadante. El inconveniente de
esta técnica radica en que los quistes protozoarios pueden
experimentar alteraciones debido tanto a la aparición de
corrientes osmóticas a través de la membrana quística,
como a la agresión que puede producir en la cubierta alguna de
las sustancias empleadas.
c. Tinciones específicas. El diagnóstico
de los coccidios y de los microsporidios requiere la utilización
de tinciones específicas. Para los coccidios se utiliza una
modificación de la tinción de Ziehl-Neelsen, denominada
tinción de Kinyoun. Debido a que las paredes de los quistes de
los coccidios tienen características de ácido-alcohol
resistencia, esta tinción permitirá demostrar su
presencia. Adquieren un color rosa-rojizo que destaca sobre el azul
del fondo. Para la observación de los microsporidios se utiliza
la tinción tricrómica de Weber, que permite penetrar la
membrana de las esporas dándoles un color rosado. Para el diagnóstico
de microsporidios también se utiliza la microscopía
electrónica.
Para ambas tinciones, puede utilizarse muestra directa, la
muestra mantenida en el medio de transporte o el concentrado de heces.
Se prepara una fina extensión en un portaobjetos, se tiñe,
y se observa al microscopio a 400 y 1000 aumentos.
8.
INTERPRETACION Y EXPRESION DE LOS RESULTADOS
Los protozoos y las larvas y huevos de helmintos se identificarán
visualmente, sobre la base de su tamaño y morfología en
fresco o tras concentraciones y tinciones específicas. Los
organismos identificados se informarán con su correspondiente género
y especie siempre que sea posible. Si no se encuentran parásitos
en las heces remitidas se indicará este hecho.
9.
RESPONSABILIDADES
El personal técnico de la sección será
responsable de revisar las solicitudes estudiando la idoneidad de la
muestra remitida con la determinación solicitada, del
tratamiento de las muestras, de la realización de las técnicas
y de la validación de los resultados en función de los
resultados de los controles. El facultativo responsable de la sección,
además de la supervisión de las tareas citadas, será
responsable de mantener al día los procedimientos, de la
validación final de los resultados y el informe de los mismos.
El personal de la sección de parasitología debe
conocer las ventajas y limitaciones de las técnicas, así
como el fundamento de las técnicas utilizadas y del
funcionamiento de los aparatos. Además debe trabajar en
condiciones de máxima seguridad personal y ambiental,
realizando una adecuada separación y eliminación de
residuos.
10.
ANOTACIONES AL PROCEDIMIENTO
Las causas más frecuentes de error son el no
reconocimiento de parásitos presentes en las heces o la
identificación como parásitos de elementos no
parasitarios presentes en las mismas. El estudio del limitado número
de parásitos entéricos humanos y la acumulación
de experiencia son las vías fundamentales de evitar estos
errores.
El SAF y los líquidos conservadores de parásitos
son venenosos y deben mantenerse fuera del alcance de los niños.
Los exámenes de parásitos en heces se deterioran
con la presencia de bario, bismuto y laxantes, por lo que se evitarán
dichos productos al menos 21 días antes del estudio.
El SAF no garantiza del todo la ausencia de infectividad de las
muestras fecales (los huevos de Ascaris lumbricoides pueden
permanecer viables). Para evitar infecciones accidentales se seguirán
las normas generales de seguridad en el laboratorio.
11.
LIMITACIONES DEL PROCEDIMIENTO
La detección de Entamoeba histolytica en
ocasiones puede no detectarse con los procedimientos anteriormente
mencionados. Para detectar este parásito es recomendable
procesar muestras conservadas en alcohol polivinílico-zinc
(PVA-Zn) y realizar una tinción tricrómica a partir de
este medio.
Para descartar la presencia de Strongyloides stercoralis
es preferible realizar la prueba de Harada-Mori (cultivo-maduración
de helmintos fecales) ya que es más sensible, así como
el exámen de jugo duodenal obtenido mediante aspiración
o mediante un test de la cuerda.
Cuando se busque descartar la presencia de Enterobius
vermicularis el procedimiento de elección es el test del
papel Cell-O.
Siempre hay que tener en cuenta que un resultado negativo no
excluye la posibilidad de presencia de enteroparásitos, ya que
si la parasitación es muy baja es posible que no haya parásitos
en la porción de muestra examinada.
12.
BIBLIOGRAFÍA
1. Guerrant RL, Walker D, Weller P. Enfermedades Infecciosas
Tropicales. 2002. Ediciones Harcourt.
2. Leventhal R, Cheadle R. Medical Parasitology. A
Self-Instructional Text. 4th edition, 1996. F. A. Davis Company,
Philadelphia.
3. Manson´s Tropical Diseases. 20th edition. 1996. Gordon
C Cook editor. Saunders editions, London, UK.
4. Shore García, L. Diagnostic Medical Parasitology. 4th
edition. 2007. ASM Press.