rocedimientos
en Microbiología Clínica Recomendaciones
de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología
Clínica
Editores:
Emilia Cercenado y Rafael Cantón
33. Diseño
de un laboratorio de Microbiología Clínica. 2009
Coordinadora:
Juan
Carlos Alados Arboledas
Autores:
Juan
Carlos Alados Arboledas
María
Jesús Alcaraz Soriano
Ana
Isabel Aller García
Consuelo
Miranda Casas
José
Luis Pérez Sáenz
Patricia
A. Romero Jung
DOCUMENTO CIENTÍFICO
1. INTRODUCCIÓN
El laboratorio de microbiología clínica es aquel centro
o establecimiento que realiza determinaciones microbiológicas,
incluyendo las parasitológicas, sobre muestras de origen humano
destinadas tanto a la promoción de la salud como al diagnóstico,
evolución y tratamiento de las enfermedades (Decreto 112/1998 de la
Junta de Andalucía, Decreto 108/2000 de la Comunidad Valenciana,
Orden 2096/2006 de 30 de noviembre de la Comunidad de Madrid, y otros).
Como centro de trabajo, el laboratorio de microbiología debe
de ser un lugar seguro, eficiente y cómodo, no sólo para el
personal que trabaja en él, sino que debe ser también un
sitio agradable para cualquier tipo de visita que acceda al él. La
norma ISO 15189 indica que el laboratorio debe disponer de un espacio
suficiente, de forma que su carga de trabajo se pueda realizar sin
comprometer su calidad ni la seguridad de todo el personal trabajador o
visitante. Además, debe de optimizar la comodidad de sus ocupantes,
respetar la privacidad del paciente, controlar el acceso a las distintas
zonas del laboratorio, y contar con un lugar de almacenamiento que permita
asegurar la continua integridad de las muestras, manuales, reactivos, y
todos los materiales necesarios.
No se debe olvidar que un ambiente agradable influye de forma
positiva en el trabajador, minimiza las distracciones (reduce errores) y
aumenta la concentración del personal, es decir, aumenta la
eficacia ayudando a mejorar la productividad.
Los avances técnicos y metodológicos en el campo de la
microbiología han hecho que las necesidades de los laboratorios
aumenten y cambien de forma rápida, con una frecuencia mayor que
las posibilidades de renovación o rediseño; por ello, es
fundamental tener visión de futuro y adelantarse a las necesidades.
En este sentido, sería una buena opción adoptar un diseño
lo más general posible, ya que no sólo repercutirá en
una mayor flexibilidad para futuras reorganizaciones, sino que reducirá
costes innecesarios. En la tabla 1 se enumeran las recomendaciones
generales que deben guiar el diseño de un laboratorio de
microbiología clínica. En el diseño de las
instalaciones deben converger las necesidades de los especialistas, los técnicos
y demás personal que desarrolla su actividad laboral en dicho
entorno, sin olvidar a los pacientes, sus acompañantes y demás
visitas.
El laboratorio de microbiología clínica tiene unas
peculiaridades y necesidades que lo hacen diferente a otros laboratorios
diagnósticos: su objetivo fundamental es el aislamiento y cultivo
de microorganismos patógenos. Esta actividad genera un riesgo para
el personal; es por ello que toda la instalación deberá
cumplir, como mínimo, los criterios de contención o
bioseguridad nivel 2 (CDC Biosafety, 5ª edición,
2007). Por otro lado, la interpretación de los cultivos de las
muestras clínicas va a depender de forma importante de la capacidad
del laboratorio de evitar o minimizar la presencia de microbiota
contaminante, siendo fundamental el correcto manejo de las muestras y
cultivos (condiciones asépticas, cabinas de bioseguridad). Por último,
el laboratorio de microbiología debe disponer de equipamientos
específicos (centrífugas de bioseguridad, autoclaves y
estufas biológicas, entre otros).
Existe una amplia gama de documentos y normativas que afectan de
forma directa al diseño de un laboratorio de microbiología,
desde normativas muy generales, aplicables a cualquier centro de trabajo público,
hasta normativas específicas en función de los agentes biológicos
que se manejan. Los rangos de dichas normativas, a su vez, son muy
variados, y oscilan desde el régimen local hasta regímenes
internacionales
Tabla 1. Recomendaciones generales
que deben guiar el diseño de un laboratorio de microbiología
clínica
- La seguridad de los trabajadores y
personal visitante debe ser el objetivo principal que guíe el
diseño de un laboratorio.
- La comodidad (ergonomía) es también un objetivo
primario, pues incide directamente sobre la eficiencia y, en última
instancia, sobre la seguridad.
- No se deben despreciar los aspectos estéticos, además
de los puramente ergonómicos, pues también aumentan la
eficiencia y la seguridad.
- Se debe buscar un diseño simple y flexible: hay que
evitar un diseño pensado exclusivamente para el área en
cuestión y para un momento determinado.
- Conviene evitar diseños excesivamente novedosos: los
esquemas más convencionales o "clásicos" son más
duraderos y gustan a más personas.
- Los espacios e instalaciones se deben calcular en exceso para
las necesidades actuales: una proyección mínima de las
necesidades a 10 años puede ser una buena situación de
partida.
- Hay que aplicar el sentido común para resolver los
problemas técnicos que pueden presentarse en las fases de diseño
y ejecución. No se debe confiar en exceso en soluciones tecnológicas
muy novedosas: si se puede resolver con otra más sencilla, se
debería elegir ésta última.
El objetivo del presente documento es revisar
las normativas que afectan al diseño de un laboratorio y establecer
de una forma objetiva los requisitos mínimos y recomendaciones para
el diseño de un laboratorio de microbiología clínica.
Este documento debe de ser una ayuda para que el especialista en
microbiología inmerso en el diseño de un nuevo laboratorio o
reforma de uno existente, sea capaz de entender todos los aspectos
implicados en el diseño y pueda comunicarse de forma eficaz con las
partes involucradas, pudiendo aportar ideas y tomar decisiones de forma
correcta, evitando errores cuyo posterior arreglo supondría, en el
mejor de los casos, un coste extra pero que también podrían
afectar a la seguridad de las personas que trabajan o visitan el
laboratorio.
2. GENERALIDADES. ASPECTOS
ESTRUCTURALES
2.1. CARACTERÍSTICAS Y USOS DEL EDIFICIO
DONDE VA A SER INSTALADO
Los laboratorios de microbiología que dan servicio a los
hospitales deben de estar integrados en éstos, y próximos al
resto de laboratorios de diagnóstico biológico. De esta
forma, se asegurará un adecuado transporte y procesamiento de las
muestras, reduciendo errores, y se conseguirá un servicio más
eficiente por la cercanía de los especialistas en microbiología
al resto de los profesionales sanitarios. Los laboratorios externos,
aunque a veces son necesarios para técnicas especiales, presentan
desventajas como: a) retrasan el procesamiento de las muestras debido al
transporte, b) desaparece la interacción entre los especialistas en
microbiología y el resto de los facultativos, c) imposibilitan la
interacción con otros laboratorios, d) incrementan el coste
asociado al óptimo manejo de muestras (paquetería,
condiciones de temperatura, humedad y tiempo), y e) impiden la formación
y entrenamiento en microbiología clínica al personal del
hospital. En el caso de laboratorios no hospitalarios debe evitarse su
instalación en edificios de viviendas, oficinas o locales públicos.
No existen normativas aplicables a todos los tipos de laboratorios,
es decir, los laboratorios no son un área de actividad bien
definida, por lo que existen importantes lagunas legislativas. La
legislación aplicable, en muchos casos, señala únicamente
unos mínimos a cumplir. La tabla 2 refleja la variedad de
reglamentos que pueden afectar a la ubicación de un laboratorio.
(Nota Técnica de Prevención 550; NTP 550
www.insht.es).
2.1.1. Planta. El tipo de edificio donde
se ubica el laboratorio, según sea de una sola o varias plantas,
afecta de forma notable a diversos aspectos como la ventilación,
desagües, evacuaciones, acceso/eliminación de materiales, etc.
En general, es aconsejable que el edificio no supere las tres
plantas, y se deben evitar edificios de más de seis. A continuación
se indican algunas ventajas y desventajas de las diferentes ubicaciones a
las que se podría optar:
a) Un edificio de una sola planta presenta las siguientes ventajas:
permite una fácil evacuación de personal y residuos, así
como la entrada y salida de material, apenas presentará
vibraciones, y será más fácil disponer de un almacén
separado. En cambio, los principales inconvenientes serían la
necesidad de disponer de mucha superficie de terreno, las largas redes
de distribución y servicios (mayor coste), y los posibles
desplazamientos horizontales largos.
b) En un edificio de varias plantas la situación en la planta
baja presentaría ventajas similares a las descritas
anteriormente, pero los inconvenientes serían mayores, ya que sería
más difícil la evacuación de las plantas
superiores, serían necesarios largos sistemas de extracción,
y la propagación de fuego y humo a plantas superiores sería
muy fácil. La ubicación en plantas superiores permitiría
un fácil y económico sistema de extracción, y la
propagación del fuego sería más lenta y difícil
a las plantas inferiores.
Tabla 2. Relación no
exhaustiva de reglamentaciones que pueden afectar la ubicación,
diseño y distribución de los laboratorios (adaptado de NTP
550).
- Documento Básico SI Seguridad en
caso de Incendio (Código Técnico de Edificación).
- Reglamento general del servicio público de gases
combustibles.
- Reglamento de aparatos a presión.
- Reglamento de aparatos de elevación y manutención.
- Reglamento de seguridad en máquinas.
- Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios.
- Reglamento electrotécnico de baja tensión.
- Reglamento de almacenamiento de productos químicos (y
sus instrucciones técnicas complementarias MIE-APQ).
- Norma básica de la edificación.
- Reglamento de instalaciones de protección contra
incendios.
- Reglamento de protección sanitaria contra radiaciones
ionizantes.
- Seguridad y salud en los lugares de trabajo.
- Seguridad y salud para la utilización por los
trabajadores de los equipos de trabajo.
Por el contrario, sería más difícil
la evacuación del personal y de los residuos, acceso y eliminación
de materiales, transporte, almacenamiento y utilización de gases,
así como el peligro de escapes incontrolados a plantas inferiores.
2.1.2. Ventilación.
El sistema general de ventilación del laboratorio debe ser
independiente del resto del edificio, de manera que permita la adecuada
ventilación e impida la difusión del aire contaminado a
otras áreas (ver Nota Técnica de Prevención NTP 373),
manteniendo la circulación del aire siempre desde las áreas
menos contaminadas a las más contaminadas. El sistema tendrá
que considerar la posibilidad de disponer de aberturas al exterior
(ventanas o balcones) que posibilitarían la entrada y renovación
de aire en caso de necesidad. Por otro lado, también se deben tener
en cuenta las exigencias de áreas o unidades del laboratorio que
precisan condiciones específicas de ventilación (presión
negativa).
Se aconseja, de forma general, un recambio de aire de 60 m3
por persona y hora.
2.2. ASPECTOS GENERALES DEL DISEÑO DE
ESPACIOS
Diferentes normativas establecen que los espacios designados a los
laboratorios clínicos, entre ellos el de microbiología clínica,
deben de cumplir unos requisitos específicos en cuanto a tamaño
y separación de las diferentes áreas, con el objetivo
principal de poder realizar adecuadamente el trabajo sin comprometer la
calidad ni la salud del personal y del medio ambiente. El cumplimiento de
estos objetivos debiera tener especial importancia en el laboratorio de
microbiología clínica ya que en este se manejan agentes químicos,
agentes biológicos patógenos y equipos específicos
que requieren condiciones especiales de seguridad.
2.2.1. Tamaño. No existe un
criterio definido sobre las medidas que deben tener los laboratorios,
solamente recomendaciones. Lo que sí se especifica en diversas
normativas es que el espacio debe corresponderse con el volumen de análisis
realizados, cartera de servicios y personal y que tendrá que
cumplir los requisitos de la legislación nacional siempre que
exista.
Hay que hacer algunas consideraciones, como que los laboratorios que
realizan actividad docente o de investigación además de la
asistencial necesitan un espacio mayor para poder llevar a cabo estas
tareas y que las necesidades del laboratorio suelen aumentar
considerablemente en periodos de cinco a diez años, por lo que se
recomienda asignar un espacio superior al que se necesitaría en el
momento del diseño.
a) Actividad y cartera de servicios.Todo laboratorio
debe disponer de un catálogo o cartera de servicios actualizada,
de ella y del número de los estudios realizados se pueden deducir
las cargas de trabajo y por tanto el personal que se requiere para
llevar a cabo esa labor y el tamaño aproximado del laboratorio.
b) Personal. Puestos de trabajo.Se recomienda que el
espacio destinado a los laboratorios sea de 14 a 18 m2 por
trabajador siempre que el personal sea proporcional al volumen de análisis
y que el laboratorio esté bien diseñado y con los espacios
bien aprovechados. Aunque no específico para los laboratorios, el
Real Decreto 486/1997 establece que las dimensiones mínimas de
los espacios de trabajo y zonas peligrosas serán de 2 m2
de superficie libre por trabajador. Si el laboratorio está diseñado
en pequeños laboratorios modulares es aconsejable que la
superficie de estos no sea inferior a 15 m2 y
preferiblemente que esté entre 40 y 50 m2.
Existen también recomendaciones sobre el diseño
adecuado que deben tener los puestos de trabajo para proporcionar
equilibrio y confort y evitar lesiones al trabajador. Es conveniente que
el área de trabajo sobre la mesa sea de 50x160 cm que son las
medidas más eficientes para que el brazo del trabajador abarque
todo el espacio. La altura de la mesa de trabajo puede ser la de un
pupitre, aproximadamente 75 cm, o la de un mostrador, aproximadamente 90
cm. Las sillas deben tener una anchura de 40-45 cm, profundidad entre
38-42 cm, ser regulables en altura, con respaldo y reposapiés,
asiento acolchado, impermeable e incombustible y cinco patas.
c) Equipos.Los laboratorios de microbiología
clínica deberán disponer de los aparatos necesarios para
el correcto desarrollo de la actividad descrita en su cartera de
servicios. Cuando se determina el espacio necesario para un laboratorio
se debe de tener en cuenta que es necesario acomodar de forma eficiente
y segura los diferentes equipamientos: incubadores, frigoríficos,
congeladores, centrífugas, cabinas de seguridad, autoclaves,
autoanalizadores, armarios de seguridad, etc.
Todos los equipos deben estar situados en espacios que permitan abrir
sus puertas sin causar obstrucción. Los equipos de mesa demasiado
pesados o que transmiten vibraciones deben colocarse en mesas especiales
para ellos. Se recomienda que los espacios entre mesas, armarios, campanas
y otros muebles sean suficientemente amplios para facilitar la limpieza, y
en el caso de grandes equipos de difícil movilidad, permitir su
mantenimiento y reparación sin necesidad de desplazamientos.
Todos los aparatos con toma eléctrica deberán estar en
espacios que les permitan cumplir las normativas de seguridad
correspondientes.
2.2.2. Áreas de trabajo y áreas
auxiliares. Los diferentes Decretos de Autorización de
Laboratorios Clínicos de las Comunidades Autónomas
especifican que los laboratorios contarán al menos con las
siguientes áreas diferenciadas:
- Área administrativa
- Área de extracción y recepción de muestras
- Área de trabajo o de análisis y procesamiento de las
muestras
- Área de limpieza de material y eliminación de
residuos
- Áreas de apoyo
Las áreas de trabajo son aquellas en las cuales se realizan
los análisis específicos y las actividades relacionadas. Las
áreas auxiliares son las destinadas a funciones administrativas o
funciones de apoyo (almacenes, salas de espera, salas de reuniones y
docencia, despachos, habitaciones de descanso de personal, vestuarios,
aseos o pasillos).
La diferenciación de las áreas auxiliares (sobre todo
aquellas que son utilizadas o visitadas por personal no perteneciente a
los laboratorios) de las de trabajo permite separar áreas de mayor
riesgo de las de riesgo menor, por tanto incrementa la seguridad y también
incluso disminuye los costes, entre otras razones porque se controla mejor
el acceso a las zonas de riesgo, se facilita la gestión de residuos
y se facilita el diseño de los sistemas de acondicionamiento de
aire y ventilación.
Todas las áreas deben cumplir las normativas vigentes en
cuanto a instalaciones y condiciones ambientales. En cuanto a las áreas
de trabajo existen requisitos específicos, que dependen de las
actividades de cada laboratorio. El Real Decreto 664/1997 establece que
las actividades que supongan la manipulación de agentes biológicos
se ejecutarán en zonas de trabajo con sus correspondientes niveles
de contención (ver apartado 3.4).
2.3. SEÑALIZACIÓN
2.3.1. Recomendaciones generales. En los
laboratorios de microbiología, la señalización
contribuye a indicar los posibles riesgos y la naturaleza de los mismos.
En el Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas
en materia de señalización de seguridad y salud en el
trabajo, BOE núm. 97 de 23 de abril, se recogen las disposiciones mínimas
en materia de señalización de seguridad y salud en el
trabajo. Según este Real Decreto, existen distintos tipos de señales:
1. Señales de advertencia
Tienen forma triangular, pictograma negro sobre fondo amarillo (el
amarillo deberá cubrir como mínimo el 50% de la superficie
de la señal), y bordes negros.
Como excepción, el fondo de la señal
sobre "materias nocivas o irritantes" será de color
naranja, en lugar de amarillo, para evitar confusiones con otras señales
similares utilizadas para la regulación del tráfico por
carretera.
2. Señales de prohibición Tienen forma redonda, el pictograma es negro sobre fondo blanco, los
bordes y banda transversal descendente, de izquierda a derecha,
atravesando el pictograma a 45º respecto a la horizontal, serán
de color rojo (este color deberá cubrir, como mínimo, el 35%
de la superficie de la señal).
3. Señales de obligación Son de forma redonda con pictograma blanco sobre fondo azul (el azul
deberá cubrir, como mínimo, el 50% de la superficie de la señal).
No es habitual la utilización de este tipo de señales en los
laboratorios de microbiología.
4. Señales relativas a los
equipos de lucha contra incendios Tienen forma rectangular o cuadrada, y el pictograma blanco sobre
fondo rojo (el rojo deberá cubrir, como mínimo, el 50% de la
superficie de la señal).
5. Señales de salvamento o
socorro Deben ser de forma rectangular o cuadrada, con el pictograma blanco
sobre fondo verde (el verde deberá cubrir, como mínimo, el
50% de la superficie de la señal).
6. Otras señales Otra señalización es aquella que permite identificar
las tuberías por el color con que están pintadas, en función
del fluido por ellas transportado. Esta señalización se basa
en la Nota Técnica de Prevención 556 (señalización
de recipientes y tuberías: aplicaciones prácticas) que está
basada en el Real Decreto 485/1997. Según la NTP 556, las tuberías
que transportan agua se deben de pintar de color verde, las de aire de
color azul, las de gas de color amarillo y las de vacío de color
gris.
2.3.2.
Recomendaciones específicas para los laboratorios de microbiología
clínica - Todas las áreas de trabajo del laboratorio de microbiología
estarán debidamente marcadas con la señal de riesgo biológico
y su nivel de contención (ver ejemplo a continuación).
Riesgo biológico
Nivel de contención III
- Las fuentes de calor (calentadores,
termobloques, etc.), y principalmente en las que se alcanzan temperaturas
elevadas, deberán estar debidamente señalizadas para evitar
quemaduras accidentales.
- Todos los aparatos destinados a almacenamiento de reactivos deberán
estar debidamente señalizados con etiqueta de "riesgo biológico",
"acceso restringido", "medidas de protección
obligatorias".
Riesgo biológico
Acceso restringido
Medidas de protección obligatorias
2.4. PROTECCIÓN
FRENTE AL FUEGO
La protección frente al riesgo de incendio debe de ser un
factor determinante a la hora de tomar decisiones relacionadas con la
ubicación y distribución de los laboratorios. A continuación
se comentan brevemente algunos conceptos y aspectos recogidos en la Nota Técnica
de Prevención NTP 550 (Prevención de riesgos en el
laboratorio, ubicación y distribución)
2.4.1. Riesgo intrínseco y resistencia
al fuego (RF). El riesgo intrínseco está basado en la
superficie del local y/o en la carga de fuego ponderada del mismo y puede
ser alto, medio o bajo (ver tabla 3). Permite conocer la resistencia al
fuego (RF, ver apartados siguientes) que deberán tener los
elementos constructivos delimitadores del departamento. Está en
función de los materiales, los productos, los procesos en que se
utilicen y la superficie del laboratorio.
Tabla 3. Laboratorios clínicos
en centros sanitarios (NBE-CPI/96)*
Superficie (m2)
Riesgo intrínseco
RF (min)
> 500
Alto
180
500-350
Medio
120
< 350
Bajo
90
*Norma Básica de Edificación
sobre Condiciones de Protección contra Incendios en los edificios.
1996.
La resistencia al fuego (RF) se identifica con la protección
estructural. Indica la resistencia de un elemento constructivo, expresada
en minutos, sin que pierda su estabilidad ni sus características
estructurales y de aislamiento frente al fuego. La mínima RF
recomendada dependerá de los factores que se indican a continuación.
2.4.2. Uso del edificio, distribución
y estructura del edificio. Los laboratorios no se deben de instalar en
edificios de viviendas, oficinas, residencias o locales públicos.
En los centros sanitarios y en los edificios dedicados a la enseñanza,
en los que necesariamente deben existir uno o varios laboratorios, la
resistencia al fuego de los elementos estructurales y delimitadores del
departamento está establecida en el Documento Básico SI
Seguridad en caso de Incendio (Código Técnico de Edificación),
considerando el grado del riesgo intrínseco en función de la
superficie del laboratorio.
El laboratorio, generalmente presenta un mayor nivel de riesgo de
fuego respecto a los espacios o áreas adyacentes. Una distribución
adecuada de éste, sectorizándolo convenientemente en función
de los diferentes riesgos, permite controlar y reducir el riesgo, tanto
para la salud como para el medio ambiente. El diseño del
laboratorio deberá facilitar la detección y extinción
de incendios y facilitar la evacuación en caso de emergencia. Las áreas
del laboratorio constituyen, normalmente, un sector de incendio
independiente, en el que los elementos delimitadores deben tener una
determinada resistencia al fuego, en función del riesgo intrínseco
del laboratorio y del uso del edificio.
2.4.3. Sistema de detección y extinción
de incendios.
a) Sistema de detección de incendios. Se entiende por
detección de incendios el hecho de descubrir y dar aviso de su
localización. El sistema de detección no sólo debe
ser rápido, puesto que la demora condicionará la puesta en
marcha del plan de emergencia y, por tanto, sus posibilidades de éxito,
sino también fiable, porque condicionará la credibilidad y
la confianza en el sistema (evitar falsas alarmas). La detección de
un incendio se puede realizar por: 1) detección humana, 2) una
instalación de detección automática, y 3) sistemas
mixtos.
b) Métodos de extinción. Para que un incendio
se inicie o mantenga, hace falta la coexistencia en espacio y tiempo con
intensidad suficiente de cuatro factores: 1) combustible, 2) comburente
(aire), 3) energía, y 4) reacción en cadena (radicales
libres). Si se elimina uno de los factores o se disminuye su intensidad
suficientemente, el fuego se extinguirá. Según el factor que
se pretenda eliminar o disminuir el método de extinción
recibe el nombre de ELIMINACIÓN (del combustible), SOFOCACIÓN
(del comburente), ENFRIAMIENTO (de la energía desprendida en la
combustión) o INHIBICIÓN (de la reacción en cadena de
la combustión).
c) Tipos de fuego y agentes extintores. Los fuegos se pueden
clasificar según los combustibles sean gases, líquidos o sólidos.
La norma UNE 23-010-76 establece las clases de fuego normalizadas:
- Clase A: fuego de materias sólidas, generalmente de
naturaleza orgánica, donde la combustión se realiza
normalmente con formación de brasas.
- Clase B: fuego de líquidos o de sólidos licuables.
- Clase C: fuego de gases. - Clase D: fuego de metales.
Existen muchas variables que pueden influir sobre la elección
de un agente extintor y su forma de aplicación, entre otras: tipo
de fuego (A, B, C o D), si se pretende la extinción o sólo
la protección de riesgos vecinos, velocidad con que actuará
(accionamiento manual o automático), tamaño y tipo de
riesgo, valor del riesgo a proteger, ubicación del riesgo, daño
que pueda causar el agente extintor en las instalaciones, coste del equipo
de extinción. En el laboratorio de microbiología, por su
naturaleza, las clases de fuego potenciales serían A y B, aunque no
podría descartarse la C (butano, propano). Raramente serían
de tipo D. En la tabla 4 se indican los diferentes tipos de extintores y
su adecuación. Las incompatibilidades, o baja acción
extintora, quedan reflejadas en la tabla 4 mediante los espacios en
blanco.
Tabla 4. Adecuación de los
extintores
Tipo de extintor
Clase de fuego
A
B
C
D
Agua pulverizada
*
* *
*
Agua a chorro
*
*
Espuma física
*
*
*
*
Polvo convencional
*
* *
*
*
Polvo polivalente
*
*
*
*
*
*
Polvo especial
*
Anhídrido carbónico
*
*
*
Hidrocarburos halogenados
*
*
*
*
Específico para fuego de metales
*
* * * Muy adecuado; * * Adecuado; *
Aceptable.
2.5. ESTRUCTURA, MATERIALES E INSTALACIONES
Cuando se diseña un laboratorio no se debe olvidar que el
objetivo principal es alcanzar el máximo de seguridad, eficacia y
funcionalidad; sólo después se deben plantear criterios
puramente estéticos, aunque lo ideal sería compatibilizar
ambos enfoques.
La selección de materiales para la edificación se efectúa,
a veces, considerando solamente factores de aislamiento térmico,
resistencia mecánica y estéticos, ignorándose casi
por completo el comportamiento frente al fuego. La resistencia al fuego
del edificio está condicionada por la combustibilidad de sus
paredes maestras, soportes, vigas, columnas, arcos, suelos, techos, etc.
El Documento Básico SI Seguridad en caso de Incendio (Código
Técnico de Edificación) establece las condiciones de
estabilidad al fuego (EF) exigible a los elementos constructivos, asociándolas
a la altura de evacuación del mismo.
Teniendo en cuenta este último aspecto, a continuación
se exponen brevemente los aspectos a considerar en la estructura del
edificio.
2.5.1. Fachadas. Es aconsejable la
existencia de ventanas, o equivalentes, que faciliten el acceso a cada una
de las plantas en casos de emergencia (medidas mínimas 120x80 cm),
no debiéndose instalar elementos que dificulten el acceso. La
separación vertical entre ventanas no debe ser inferior a 1,80 cm;
en caso contrario, deberían existir voladizos entre plantas (mínimo
100 cm) con una resistencia al fuego igual a la de la fachada. Se deben
evitar fachadas totalmente acristaladas, ya que facilitan la propagación
del fuego.
2.5.2. Techos. Los laboratorios deben
tener una altura entre 2,70 y 3 m. El techo debe estar construido con
materiales de elevada resistencia mecánica y pintado o recubierto
por superficies fácilmente lavables, con el fin de evitar la
acumulación de polvo y materiales tóxicos. En laboratorios
situados en un centro sanitario o docente el material del techo debe de
ser del tipo incombustible (M0). Por el contrario los situados en locales
de uso industrial podrían ser tipo ininflamable (M1).
Los dobles techos deben ser de material incombustible (M0), lavable
y diseñado y construido de manera que sea resistente, seguro y fácilmente
desmontable. Un factor importante a considerar es su impenetrabilidad a
gases, vapores y humos, a fin de evitar que estos contaminantes puedan
transmitirse a las dependencias adyacentes. En este sentido es también
recomendable que los tabiques de separación de las distintas áreas
del laboratorio lleguen hasta el forjado.
En la elección de materiales para los techos también se
debe tener en cuenta su comportamiento en cuanto a transmisión de
ruido.
2.5.3. Suelos. Los suelos, habitualmente,
se proyectan para una sobrecarga mínima de 300kg/m2,
pero no se debe olvidar que tanto los grandes equipos del laboratorio como
los sistemas de alimentación autónoma (SAI) pueden llegar a
suponer sobrecargas cercanas a los 1000 kg/m2; en este
sentido, se ha de prever la ubicación de este tipo de equipamiento.
Los suelos deben tener una base rígida y poco elástica que
evitará vibraciones que podrían interferir en diversas
tareas como la pesada y otros tipos de análisis instrumental. El
revestimiento del suelo debe de tener en cuenta la actividad de las
distintas áreas del laboratorio, y debe ser más exigente en
las zonas específicas de laboratorio que en las zonas auxiliares.
Su composición estará condicionada por la manipulación
de agentes infecciosos y/o productos químicos, y sus características,
en algunos casos, deben establecerse específicamente (por ejemplo,
en áreas de trabajo con radioisótopos o agentes biológicos).
En la tabla 5 se expone la resistencia de distintos revestimientos a
agentes químicos.
Por otro lado, no se deben olvidar otros factores como son su
facilidad de limpieza y descontaminación, mantenimiento,
impermeabilidad de juntas, posibilidad de hacer drenajes, adherencia
(evitar deslizamientos indeseados) y estética.
2.5.4. Ventanas. La existencia de
ventanas ayuda a mejorar el ambiente de trabajo disminuyendo la sensación
de claustrofobia y la fatiga visual. Además, permiten la renovación
de aire en caso de necesidad, e incluso facilitan la evacuación del
personal. Por el contrario, no están exentas de inconvenientes.
Tabla 5. Resistencia de distintos
revestimientos a agentes químicosa,b.
Agente químico
Madera dura
Linoleum
PVC 67%
Cerámica
vidriada
Terrazo
Cemento
Acetona, éter
R
R
M
B
B
B
Disolventes organoclorados
M
R
M
B
B
R
Agua
R
B
B
B
B
B
Alcoholes
R
B
B
B
B
B
Ácidos fuertes
R
M
B
B
M
M
Bases fuertes
M
M
B
R
M
M
Agua oxigenada 10%
M
B
B
B
B
M
Aceites
M
B
B
B
R
R
Facilidad de contaminación
M
M
R
B
M
M
aR: regular; B: buena; M: mala
bTomado de Nota Técnica de Prevención NTP
551
Así, facilitan la transmisión de ruidos, disminuyen el
aislamiento térmico, pueden ser una vía de propagación
de incendios, y necesitan una limpieza y mantenimiento periódicos.
Algunos de estos inconvenientes se aminoran mediante el uso de dobles
ventanas. Como norma general, se aconseja que los marcos de las ventanas
sean de material difícilmente combustible y, preferiblemente,
desmontables, para facilitar su limpieza.
Cuando se vayan a situar mesas de trabajo frente a las ventanas, éstas
deben estar situadas a una altura mínima de 1 m, y se evitarán
mecanismos de apertura de vaivén o hacia dentro, para evitar
posibles riesgos de accidentes.
2.5.5. Puertas. El número de
puertas estará condicionado por las necesidades de evacuación
ante emergencias; las dimensiones mínimas deberían ser
altura 2-2,2 m, ancho 90-120 cm. Las puertas correderas deben descartarse,
debido a su dificultad de apertura. También se deben evitar puertas
de vaivén para acceso a los pasillos.
Se recomienda que las puertas dispongan de cristal de seguridad de
500 cm2 a la altura visual, con el fin de evitar accidentes.
Las puertas de acceso a las áreas de trabajo del laboratorio
deberían permitir el acceso con las manos ocupadas accionándose
con el codo o el pie.
El sentido de apertura de las puertas debe de ser el de la evacuación;
si están situadas en un pasillo muy transitado, para evitar
accidentes, se aconseja retranquearla o utilizar puertas que se puedan
abrir 180º.
La resistencia al fuego (RF) de las puertas depende de la RF exigible
al área del laboratorio donde van a ser instaladas, y debe ser de
al menos la mitad de la RF del elemento separador. En un laboratorio con
riesgo de incendio bajo es recomendable una RF con un valor de 30.
2.5.6. Fontanería. Se debe
considerar la posibilidad de instalación de equipos especiales para
el tratamiento del agua (destiladores, desionizadores, etc) que tendrían
sus conducciones propias.
Se debería disponer de una red de tuberías específica
para los residuos líquidos susceptibles de pretratamiento o que no
se deben eliminar por las conducciones generales. Éstas deben
finalizar en contenedores específicos para residuos líquidos
(por ejemplo, colorantes), donde se almacenarán hasta su eliminación.
Las tuberías de desagüe deben ser de materiales de
resistencia garantizada a los productos químicos habituales (ácidos
y básicos), y resistentes a temperaturas de hasta 100ºC.
Las conducciones de agua se deben disponer de forma que permitan un fácil
acceso para mantenimiento y reparación; si no están
empotradas, deben estar separadas de las paredes y evitar tramos
horizontales para evitar la acumulación de polvo.
Los fregaderos deben ser especiales para laboratorio.
Las tuberías de desagüe deben estar separadas de las
conducciones de agua sanitaria, climatización e instalación
eléctrica.
2.5.7. Electricidad y redes informáticas.
Un aspecto fundamental de la instalación eléctrica de un
laboratorio debería ser su flexibilidad, es decir, que se puedan
desplazar sin problema los puntos de luz y de toma de corriente. Una opción
aconsejable sería la instalación de regletas que faciliten
los cambios de distribución de equipamiento tan frecuentes en los
laboratorios.
Sería recomendable que las tomas de corriente fuesen numerosas
y se distribuyeran por todo el perímetro de las áreas de
trabajo; de esta forma se evita el uso de prolongadores y enchufes múltiples.
Los cuadros eléctricos deben diseñarse con
interruptores diferenciales y magnetotérmicos adecuados a las
cargas e independientes de los circuitos eléctricos de las áreas
adyacentes al laboratorio.
Las líneas para equipos de alto consumo deben ser
independientes de las de alumbrado. Además, se deben mantener las
distancias de seguridad entre instalaciones, y entre estas y el suelo. En
áreas del laboratorio muy húmedas se recomienda emplear bajo
voltaje.Es recomendable el uso de sistemas autónomos de alimentación
(SAI), bien centralizados o individuales, para todos los equipos que, por
su características, lo aconsejen (autoanalizadores de serología,
termocicladores, etc.). Se deben de programar acciones de mantenimiento y
revisiones periódicas.
En cuanto a la instalación informática, debido a la
cada vez mayor incorporación de los equipos de los laboratorios de
microbiología clínica a los sistemas informáticos de
laboratorio (SIL) y otros sistemas de gestión general, las líneas
informáticas deben permitir una total flexibilidad, de forma que
permita potencialmente la incorporación de todos los equipos a la
red informática sin necesidad de largas conexiones por cables
externos. Al igual que con las instalaciones eléctricas, una opción
sería el uso de regletas, que podrían ser compartidas por
ambos tipos de instalaciones.
2.5.8. Iluminación. Como norma
general, la ubicación de la iluminación debe de evitar la
generación de sombras, contraluces y reflexiones molestas en las
superficies de trabajo, pantallas de ordenador y equipamientos. Se ha
demostrado que la agudeza visual se incrementa mediante luz indirecta que
no produce sombras y por tanto con este sistema puede reducirse el nivel
de iluminación con el consiguiente ahorro energético.
Se aconsejan sistemas fluorescentes para conseguir una iluminación
ambiental uniforme. Para zonas concretas de trabajo, donde se necesita una
luz más intensa, deben de utilizarse sistemas incandescentes (nivel
de iluminación mínimo de 500 lux según la Norma Técnica
DIN 5053). Por otra parte, el laboratorio debe disponer de un sistema de
iluminación de emergencia de acuerdo con la reglamentación
vigente.
En el diseño y ubicación del laboratorio se debe tener
en cuenta que la luz natural indirecta, conseguida mediante sistemas de
patios interiores, claraboyas y ventanas bien orientadas, es la ideal para
la iluminación de éste.
2.5.9. Acabados y recubrimientos. En la
selección de materiales para el acabado de las paredes, techos y
suelos, el comportamiento frente al fuego debe ser un aspecto fundamental.
De hecho, es comúnmente aceptado que, si bien el incendio no suele
comenzar en los recubrimientos, éstos son factores de primera
magnitud en su propagación. Para ciertas zonas específicas
del laboratorio, y por razones de bioseguridad, se seguirán las
recomendaciones indicadas en su correspondiente sección (ver
apartado 3 de este documento).
Cuando se produce un conato de incendio en un local, la temperatura
de sus revestimientos aumenta bruscamente, por lo que llega rápidamente
un momento en el que, si son combustibles, tiene lugar su inflamación
y se generaliza el incendio. Por ello, en los locales en los que se
manejan productos inflamables, los revestimientos deben ser M0
(incombustible) o M1 (combustible pero ininflamable). En las mesas de
trabajo, debe procurarse combinar su resistencia mecánica y a los
agentes químicos con la facilidad de lavado y descontaminación,
así como con los aspectos estéticos y de comodidad.
El uso de materiales absorbentes apropiados disminuirá el
ruido del laboratorio. Aunque las emisiones sonoras de los distintos
equipos presentes en el laboratorio no suelen ser superiores a 65 DB (según
los fabricantes), la presencia de numerosos equipos en un espacio reducido
y las reverberaciones producidas por paredes, suelos y techos pueden
llegar a producir un nivel sonoro por encima del nivel de confortabilidad.
Otro aspecto importante que debe considerarse al elegir los colores
para el laboratorio son las interferencias que pueden ejercer en el
desarrollo del trabajo (comprobaciones del color o turbidez de un
determinado proceso). La reflexión de la pintura elegida y la armonía
entre los colores son aspectos importantes cuando se va a estar en un
lugar un largo periodo de tiempo. A modo de recomendación general,
en un laboratorio se debe elegir el color blanco o crema para las paredes
y mobiliario. La elección de tonos claros tiene el efecto
beneficioso de aumentar la sensación de amplitud de los recintos
pequeños y de facilitar la visión de la señalización
y carteles indicadores. En las zonas auxiliares, se pueden utilizar
diferentes combinaciones en paredes, techos, suelo y mobiliario, para
obtener un ambiente agradable.
3. PROYECTO ESPECÍFICO.
AREAS O DEPARTAMENTOS
3.1. ÁREA ADMINISTRATIVA, DESPACHOS Y OTRAS
AREAS DE APOYO
3.1.1. Área administrativa y
despachos. El laboratorio de microbiología clínica debe
contar con una serie de espacios destinados a aspectos administrativos,
incluyendo despachos para el personal facultativo, con independencia del
tamaño de la institución asistencial a la que da soporte y
de la organización funcional de los distintos laboratorios. Aún
en el caso de que éstos se encuentren centralizados en un área
común, es altamente recomendable contar con un espacio
administrativo específico. Las razones para ello son: a) las
incidencias en la fase preanalítica son más comunes en el
laboratorio de microbiología por el amplio espectro de muestras que
allí se procesan, b) suele requerirse información adicional
durante el proceso analítico, sin la cual dicho proceso se
interrumpe, y c) los usuarios (facultativos, pacientes, etc.) necesitan
frecuentemente de un acceso ágil para consultas con el personal del
laboratorio o para la emisión de resultados, aunque estos sean
preliminares. En cuanto a despachos para el personal, se justifica por el
tiempo creciente que se emplea en actividades de gestión, formación
continuada y, en algunas instituciones, también de investigación.
a) Ubicación.
Se recomienda que el área administrativa esté ubicada
en un lugar adyacente o próximo, aunque fuera de las áreas
de trabajo del laboratorio. Por las razones antes expuestas, no se
recomienda que todas las labores estén en un lugar alejado. Desde
el punto de vista de diseño, la mayor parte de laboratorios
planifican el área administrativa a la entrada de las
instalaciones, lo que facilita el acceso del personal externo sin que
interfiera en las actividades puramente analíticas. Es
recomendable que este espacio disponga de una ventanilla o mostrador que
permita atender directamente a los usuarios sin que éstos entren
en el laboratorio. También por la fuerte implicación del área
administrativa con las actividades preanalíticas, parece lógico
que se ubique en un espacio vecino al destinado a la recepción de
muestras.
La proximidad también debe guiar la ubicación de los
despachos. Idealmente, parecería aconsejable que se situasen en
la cercanía de las áreas de trabajo correspondientes, para
un mejor control de esas actividades, pero esta posibilidad es menos
eficiente en el aprovechamiento del espacio (siempre limitado), y más
aún sin interferir con la seguridad del laboratorio. Tratar de
aunar todos estos requisitos implica la búsqueda de soluciones
arquitectónicas imaginativas. Por último, en los
hospitales docentes, debe preverse también un espacio para el
personal en formación; su localización puede ser más
flexible, pero nunca demasiado alejada del núcleo del
laboratorio.
b) Dimensiones.
Es difícil establecer unas dimensiones para el área
administrativa, pues vendrán condicionadas por el tamaño
del laboratorio y por la existencia o no de un área compartida
con otras especialidades. En cualquier caso, se debe contar con un mínimo
espacio de 15 m2, que permitiría alojar a un
trabajador; si fuesen necesarios más, se debería contar
con 10 m2 adicionales por persona. De esta manera, se
cumplen los requisitos reglamentarios generales de los lugares de
trabajo y permite un diseño funcional simple del espacio.
Las mismas dimensiones mínimas se aplican a los despachos de
facultativos y de supervisión. Se recomienda que sean
individuales, para garantizar la privacidad, pero cuando las
limitaciones de espacio obliguen a compartirlos se puede seguir el mismo
criterio que para el área administrativa. El personal en formación
puede compartir un espacio común. Para la dirección del
laboratorio se debe contar con un espacio mínimo de 30 m2,
de modo que permita instalar una pequeña mesa de reuniones, además
del mobiliario para uso del responsable de la dirección.
c) Aspectos de diseño.
Estas áreas no suelen plantear problemas difíciles de
diseño para las dimensiones antes señaladas. En cuanto al área
administrativa, debiera contar con un mostrador de atención a los
usuarios (90 cm de altura) y otra zona de pupitre corrido (75 cm de
altura) en el que alojar el equipamiento de oficina e informática
y los propios lugares de trabajo. Es recomendable disponer de un espacio
libre de pared para instalar estanterías y algún armario
de oficina.
Los despachos, individuales si es posible, deberán contar con
una mesa suficientemente amplia para poder alojar los documentos de
trabajo y los equipos de telefonía y de informática, así
como un espacio para archivo de libros y documentación. Es
recomendable que cuenten con una ventana hacia el exterior, siempre que
sea posible. El mismo diseño se puede aplicar a los despachos de
supervisión y dirección, con la salvedad de su mayor tamaño.
El personal en formación puede compartir un espacio común;
la disposición de los pupitres en la zona central, provistos de
mamparas de separación, permite disponer de un espacio de estudio
individual, a la vez que aprovecha el espacio y reserva la zona de pared
para uso común.
d) Instalaciones.
El área administrativa y los despachos deben contar con
mobiliario ergonómico, dada la naturaleza del trabajo que allí
se realiza. Las sillas deben ser seguras (cinco patas), sólidas,
desplazables con ruedas y regulables en altura. Se recomienda mobiliario
modular, fácilmente removible, para archivos, armarios y
cajoneras. Se deben prever sillas adicionales en los despachos para el
personal de visita.
El sistema de calefacción y aire acondicionado de estas
dependencias debe ser independiente del laboratorio, por lo general
ligado al del edificio que las aloja, cumpliendo con las recomendaciones
y normas legales (21ºC para la calefacción; no superar los
27ºC para el aire acondicionado; según las Normas del
Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo). En todos los
casos, se debe contar con una buena iluminación que asegure en
torno a los 300 lux (OSHA), especialmente en las zonas de trabajo.
Es imprescindible proyectar un número suficiente de puntos de
electricidad, luz, telefonía y datos, especialmente en el área
administrativa.
3.1.2. Otras áreas de apoyo. Todo
laboratorio debe contar con dependencias para el descanso del personal,
servicios sanitarios y vestidores. Estos locales constituirán las áreas
de apoyo.
El estar del personal debería estar físicamente
separado del área de trabajo del laboratorio por una puerta que
debe permanecer siempre cerrada. Esta puerta debería permitir la
visibilidad de la zona a la que se accede. Este será el único
recinto donde se permita la degustación de alimentos debiendo
disponer de mesas, sillas, agua potable, lavamanos y fregadero. Se debe
disponer de tomas de corriente que permitan la conexión de los
electrodomésticos necesarios (refrigerador, microondas ) de
forma segura.
Los aseos deberían encontrarse fuera de las áreas de
laboratorio, y su número debería ser de al menos un inodoro
por cada 10 varones, uno por cada 8 mujeres y un lavamanos por cada 10
trabajadores. Esta área debe tener iluminación, extractores
de aire y ventilación al exterior.
El laboratorio, como centro de trabajo, debe disponer de vestuarios
para uso del personal. La superficie mínima de los mismos será
de 1,20 m2 por cada trabajador que simultáneamente
utilice el vestuario. Debe estar provisto de asientos y armarios
individuales. Los vestuarios del personal del laboratorio no tienen por qué
estar en el propio laboratorio pudiéndose ubicar junto a los demás
vestuarios del centro.
3.2. ÁREA DE EXTRACCIÓN Y TOMA DE
MUESTRAS
La mayoría de los laboratorios de microbiología clínica
están alojados en centros asistenciales por lo general en espacios
arquitectónicos contiguos o próximos a otros laboratorios clínicos.
Es también habitual compartir recursos en la obtención de
muestras, especialmente en lo que se refiere a personal y espacio para las
extracciones sanguíneas. En otras ocasiones, estas muestras vienen
remitidas al laboratorio desde centros externos. Por lo tanto, sólo
en pocas ocasiones se requiere efectuar tomas de sangre en el laboratorio
de microbiología, por lo que el diseño de un área
organizada no es necesario. Por el contrario, la correcta obtención
de otras muestras distintas a la sangre es un factor crucial en la calidad
que requiere personal entrenado y con conocimientos. Para la toma de estas
muestras el laboratorio de microbiología debe disponer de espacios
en donde realizarla con garantías y con respeto a la privacidad del
paciente.
a) Ubicación y dimensiones.
La ubicación ideal de este espacio es a la entrada del
laboratorio, preferentemente con acceso independiente para los pacientes
desde el exterior. Sin embargo, también podría estar
alojado en un lugar próximo al núcleo central, siempre que
el espacio cumpla con las características indicadas. En la mayor
parte de las ocasiones no se requerirá un amplio espacio. Bastará
con una habitación-consulta cerrada de 15 m2 en donde
se pueda alojar el mobiliario e instrumental necesario. La habitación
contará, además, con un aseo contiguo para uso de los
pacientes.
b) Diseño, mobiliario e instalaciones.
Es importante que el espacio esté bien iluminado y ventilado,
y sea estéticamente agradable, puesto que facilita la obtención
de muestras en un ambiente relajado, lo que es particularmente
importante en las destinadas al diagnóstico de las infecciones
del tracto genital. Dentro de ella se deberá colocar una camilla
y una encimera con armarios, siempre de materiales de fácil
limpieza y desinfección, para depositar el pequeño
instrumental y guardar el material básico. También se
dispondrá de una mesa con dos asientos, por si fuera conveniente
entrevistar al paciente antes de proceder a la obtención de la
muestra. Por último, se debe disponer de un pequeño
lavamanos.
La instalación eléctrica es sencilla. Debe incluir
varias tomas de corriente en la zona de la encimera y en las paredes,
para conectar lámparas y pequeño instrumental. También
deben existir tomas para conexión informática, tomas de
datos y telefonía.
3.3. ÁREA DE RECEPCIÓN Y SIEMBRAS
Todo laboratorio de microbiología clínica debe disponer
de un espacio específico para la recepción de las muestras,
con independencia del tamaño y de su integración en un
espacio común de laboratorios (usual en laboratorios de hospitales
pequeños). Algunas instituciones poseen un área centralizada
para la recepción, que se puede compartir para realizar algunas de
las tomas de muestras de microbiología (por ejemplo, extracciones
para serología) pero que, no obstante, resulta ineficiente para
todos los tipos de muestra, de ahí la necesidad de disponer también
de un área específica. En el diseño que se presenta a
continuación se asume que no existe esta área central común,
o que no es suficientemente funcional.
Además, muchos laboratorios de microbiología tienen
centralizada el área de siembra y el pre-procesamiento de las
muestras, algo que, conceptualmente, está ligado al proceso de
recepción. Por esto, desde el punto de vista arquitectónico,
ambas funciones están integradas en una sola área o en áreas
contiguas.
a) Ubicación.
Está claro que la recepción de muestras debe situarse a
la entrada del laboratorio, de manera que se restrinja todo lo posible
la circulación de empleados, visitantes y pacientes en el espacio
de trabajo. Es recomendable que disponga de un acceso directo
(ventanilla, mostrador) con el exterior del laboratorio, de manera que
las muestras se depositen sin necesidad de acceder a las áreas
internas. Como ya se ha dicho, este espacio puede compartirse con el área
de preparación, o bien que ambos estén situados uno al
lado del otro. Es también recomendable que estos espacios tengan
un acceso fácil con el área administrativa, que debiera
situarse en una zona adyacente, pero separada.
b) Dimensiones.
De nuevo, es difícil establecer dimensiones, al no existir estándares
específicos. Una aproximación de 15 m2 mínimos,
a los que habría que añadir 10 m2 por
trabajador adicional, parece una cifra razonable de partida, pero debe
tenerse en cuenta que esta área puede estar sometida a momentos "pico"
a lo largo de la jornada laboral, pues las muestras suelen recibirse en
una franja de tiempo corta, especialmente si el laboratorio atiende
demanda extrahospitalaria. En este caso, se debe sobredimensionar sobre
la cifra anterior, que es aproximativa. Si las áreas de recepción,
preparación y siembra están unificadas, el cálculo
debe contemplar el número de personas y la carga de trabajo
correspondiente. Cuando sea posible, el espacio total debe
rentabilizarse, por ejemplo repartiendo el tiempo de uso para las
distintas funciones. Esto ahorrará un espacio del que siempre hay
carencias.
c) Aspectos del diseño.
Desde el punto de vista del diseño, el mayor requerimiento
para la recepción de muestras es la existencia de un mostrador
amplio para depositar las muestras y realizar las actividades de
manipulación y registro. Es necesario que el material de la
encimera permita su fácil limpieza y desinfección, pues
los vertidos son frecuentes, especialmente si la recepción se
acumula en un tiempo corto. Además, debe preverse espacio para
una pila de agua, generalmente aprovechando esquinas. En la parte
superior de las pareces pueden alojarse estantes, necesarios para
material auxiliar. Es obligado disponer de un puesto de trabajo para el
ordenador del SIL.
El área de siembras puede ser una continuación de la
recepción, con una encimera que permita alojar pequeño
instrumental (centrífuga, agitadores, etc.). También debe
contar con una pileta adicional para lavado de manos y para la realización
de tinciones. En cualquier caso, debe preverse espacio libre para una
cabina de seguridad biológica tipo II, en la que procesar las
muestras, así como una nevera para mantener las muestras en tanto
se inicia su procesamiento, y para guardar los medios a utilizar en la
jornada laboral. La posibilidad de alojar incubadores dependerá
de la organización de cada laboratorio.
d) Instalaciones y equipos
Al igual que otras partes del laboratorio, estas áreas deben
estar correctamente iluminadas y ventiladas. Debe contemplarse una
instalación eléctrica acorde con el instrumental a
instalar y, en la zona de recepción de muestras, es obligado
disponer de conexiones informáticas, tomas de datos y de telefonía.
Todas las instalaciones deben cumplir las especificaciones del resto de
áreas del laboratorio.
3.4. ÁREAS DE TRABAJO
3.4.1. Barreras secundarias y niveles de
contención. Acontecimientos mundiales recientes han puesto de
relieve la necesidad de proteger los laboratorios y los materiales que
contienen de acciones que puedan perjudicar a las personas, el ganado, la
agricultura o el medio ambiente. Antes de definir las necesidades de un
laboratorio o un programa en materia de bioprotección, es preciso
definir claramente la distinción entre "seguridad biológica"
y "protección biológica":
-"Seguridad biológica" (o "bioseguridad")
es el término utilizado para referirse a los principios, técnicas
y prácticas aplicadas con el fin de evitar la exposición
no intencional a patógenos y toxinas, o su liberación
accidental.
-"Protección biológica" (o "bioprotección")
se refiere a las medidas de protección de la institución y
del personal destinadas a reducir el riesgo de pérdida, robo, uso
incorrecto, desviaciones o liberación intencional de patógenos
o toxinas.
El término contención se emplea para describir
los métodos que hacen seguro el manejo de materiales infecciosos en
el laboratorio. El propósito de la contención es reducir al
mínimo la exposición del personal de los laboratorios, del
resto del personal y del entorno a agentes potencialmente infecciosos. Se
habla de contención primaria o barreras primarias para referirse a
aquellas que protegen al trabajador y a su entorno inmediato (técnicas
microbiológicas y equipos de protección). Las barreras
secundarias se refieren al diseño y construcción de un
laboratorio que contribuyen a la protección del propio personal del
laboratorio, proporciona una barrera para proteger a las personas que se
localizan fuera del laboratorio y protege a las personas y animales de la
comunidad frente a posibles escapes accidentales de agentes infecciosos.
El director o jefe del laboratorio es el responsable de la seguridad,
siendo obligación de la gerencia del centro la provisión de
la dotación necesaria.
La normativa en España está regida por el Real Decreto
664/97 y la adaptación contenida en la Orden del 25 de marzo de
1998.
Los niveles de contención o bioseguridad son cuatro y se
designan en orden ascendente según el grado de protección
del personal, del ambiente y de la comunidad que proveen.
1. Barreras secundarias en laboratorios de bioseguridad 1
- Los laboratorios deben tener puertas para el control de acceso.
- Se debe colocar una señal de advertencia de riesgo biológico
en la entrada del laboratorio cuando se encuentren presentes agentes biológicos.
- Deben tener piletas para el lavado de manos.
- Han de estar diseñados de forma que la limpieza de los
mismos sea sencilla. No se permiten alfombras.
- La iluminación será adecuada para todas las
actividades. Se evitarán los reflejos y brillos molestos.
- Los suelos serán antideslizantes.
- El mobiliario debe ser fuerte y resistente. Los espacios entre
mesas, cabinas y equipo han de ser de fácil acceso para la
limpieza.
* Las superficies de las mesas de trabajo han de ser impermeables al
agua y resistentes al calor moderado, solventes orgánicos, ácidos,
álcalis, y otros productos químicos.
* Las sillas que se usen en el laboratorio deben estar cubiertas por
otro material que no sea tela, que se pueda limpiar fácilmente.
- Si el laboratorio tiene ventanas que se abren al exterior deben
estar provistas de mosquiteras.
2. Barreras secundarias en laboratorios de bioseguridad 2
- Además de las mencionadas en los laboratorios de
bioseguridad 1:
* Las puertas deben cerrarse automáticamente y han de tener
cerraduras de acuerdo con las directrices de la institución. Además,
deben llevar las debidas señales de riesgo biológico.
* Considerar la ubicación de nuevos laboratorios lejos de áreas
públicas.
* Deben tener piletas para el lavado de manos, se recomiendan las
controladas con los pies, las rodillas o las que operan automáticamente.
Deben localizarse cerca de las puertas de salida.
* El diseño ha de facilitar la limpieza y descontaminación.
* El mobiliario debe ser capaz de soportar cargas y usos anticipados.
Su superficie impermeable y resistente al calor, solventes orgánicos,
ácidos, álcalis y otros productos químicos.
* No se recomiendan ventanas que puedan abrirse al exterior. No
existen requisitos de ventilación específicos. Sin
embargo, cuando se planifique una nueva instalación, habrá
que prever un sistema mecánico de ventilación que
introduzca aire del exterior sin recirculación a espacios fuera
del laboratorio. Cuando no se disponga de ventilación mecánica,
las ventanas deberán poder abrirse, y deberán estar
provistas de mosquiteras.
* Deben tener Cabinas de Seguridad Biológica (CSB), situadas
lejos de posibles alteraciones del flujo aéreo (como son:
puertas, ventanas, áreas de gran flujo de trabajo).
* Las CSB deben tener un sistema de filtrado y recirculación
de aire verificado.
* Las líneas de vacío deben estar protegidas con
filtros HEPA (High Efficiency Particulate Airborne) o
equivalentes.
* Se debe disponer de una estación para el lavado de ojos, así
como duchas para casos de emergencia.
* Se debe disponer de un sistema de descontaminación de
deshechos (por ejemplo: autoclave, desinfección química,
incineración, u otro método validado)
3. Barreras secundarias en laboratorios de bioseguridad 3
- Además de las mencionadas en los laboratorios de
bioseguridad 2:
* El laboratorio está separado de otras áreas abiertas
al flujo de tráfico irrestricto dentro del edificio, y el acceso
al laboratorio está restringido.
* El pasaje a través de una serie de puertas que se cierran
automáticamente es el requisito básico de ingreso al
laboratorio desde los corredores de acceso. Se debe incluir un vestuario
en el camino entre las dos puertas de cerrado automático.
* Las puertas se pueden cerrar con llave.
* Deben tener piletas para el lavado de manos que se operan automáticamente
o sin manos, ubicadas cerca de la puerta de salida. Si el laboratorio
está dividido en pequeños laboratorios, debe disponerse de
una pileta por zona.
* Las superficies interiores de paredes, pisos y techos han de ser fáciles
de limpiar y descontaminar. Los bordes y penetraciones deben sellarse.
Las superficies han de ser lisas, impermeables a los líquidos y
resistentes a sustancias químicas y desinfectantes. Los suelos
deben ser monolíticos (sin fisuras) y antideslizantes.
* Todas las ventanas son cerradas y selladas.
* Las CSB deben situarse lejos de las puertas, rejillas de ventilación
y áreas muy transitadas.
* Se deben proteger las líneas de vacío con trampas de
desinfectante líquido y filtros HEPA o equivalentes.
* Estación para lavado de ojos dentro del laboratorio.
* Sistema de ventilación de aire de escape por conductos. Este
sistema crea un flujo de aire direccional que toma el aire para el
laboratorio de áreas "limpias" y lo elimina en áreas
"contaminadas". El aire de escape no se recircula a ninguna
otra parte del edificio.
o El personal debe ser capaz de verificar
la dirección del flujo de aire. Se recomiendan sistemas de
monitorización visual en la entrada. Se deben considerar alarmas
audibles.
o La salida del aire del laboratorio en el
edificio debe estar localizada lejos de zonas ocupadas y de zonas de
toma de aire del edificio o el aire de salida debe estar filtrado por
filtros HEPA.
* El aire filtrado con HEPA de las CSB clase II puede ser recirculado
en el ambiente del laboratorio siempre y cuando la cabina esté
revisada de acuerdo con las instrucciones del fabricante y al menos una
vez al año. Las CSB clase III, deben estar directamente
conectadas con el segundo sistema de escape con filtros HEPA de la
cabina. El suministro de aire se debe realizar de forma que se prevenga
la presión positiva de la cabina.
* Se debe disponer de un método de descontaminación de
los residuos, preferentemente dentro del laboratorio (por ejemplo:
autoclave, desinfección química, incineración, u
otro método validado).
* Los equipos que puedan producir aerosoles deben estar contenidos en
dispositivos cuyo aire de salida se filtre por filtros HEPA u otra
tecnología equivalente.
* El diseño de las instalaciones ha de tener en consideración
la descontaminación de grandes piezas de equipo antes de sacarlas
del laboratorio.
* Se requerirá la inclusión de protección
ambiental adicional, por ejemplo, una o más de las siguientes:
o Una antesala para limpieza de material y
suministros con vestidor y duchas.
o Filtración HEPA de aire de
escape.
o Contención de otros servicios
entubados (cañerías, etc.).
o Provisión de descontaminación
de efluentes (drenajes de baños, lavabos, cámaras de
autoclave, etc.).
* El diseño, los parámetros y los procedimientos deben
ser verificados y documentados antes del funcionamiento. Las
instalaciones deben re-verificarse anualmente como mínimo.
4. Barreras secundarias en laboratorios de bioseguridad 4
Hay dos modelos para los laboratorios de nivel de bioseguridad 4:
A. El laboratorio con gabinete: donde toda manipulación del
agente se realiza en un gabinete de seguridad biológica clase III.
B. El laboratorio en el que se requiere el uso de trajes especiales
de seguridad, donde el personal utiliza un traje de protección.
Los laboratorios de nivel de bioseguridad 4 pueden estar basados en
uno de estos modelos o en la combinación de ambos en el mismo
establecimiento. Si se utiliza una combinación, cada tipo debe
cumplir todos los requerimientos necesarios.
A. Laboratorio con gabinete:
- Consiste en un edificio separado o en una zona claramente demarcada
y aislada dentro de un edificio. Hay una sala exterior y una interior de
cambio de ropa, separadas por duchas. En la barrera de contención
hay un autoclave con doble puerta, un tanque de inmersión, una cámara
de fumigación o una antesala ventilada para la descontaminación
que se debe realizar antes del pasaje de materiales, equipos, que no
ingresan a la sala de gabinete a través de la sala de cambio de
ropa. Existe un sistema de energía de emergencia activado automáticamente
para mantenimiento de sistemas, además de monitorización y
control de sistemas de seguridad.
- Lavabo de manos automático o de manos libres cerca de la/s
puertas y en las salas exterior e interior de cambio de ropa.
- Las paredes, suelos y techos tanto de la sala de gabinete como de
la sala interior de ropa están construidos de manera que forman
un caparazón interno sellado, que facilita la fumigación y
es resistente a la entrada y salida de animales e insectos.
- Los muebles de laboratorio son de construcción abierta
simple, capaces de soportar cargas y usos anticipados. Los espacios
entre las mesas de trabajo, gabinetes y equipos son accesibles para la
limpieza y descontaminación.
- Las ventanas son resistentes a las roturas y están selladas.
- Si se necesitan CSB de clase II, deben estar instaladas de forma
que las fluctuaciones de aire no interfieran. Las CSB II se deben
colocar lejos de las puertas, zonas de tráfico personal elevado,
y otras posibles alteraciones del flujo aéreo.
- No se recomiendan sistemas centrales de vacío. Si fueran
necesarios no deben servir a áreas fuera del gabinete. Se
localizarán dos filtros HEPA en línea cerca de cada punto
de uso.
- Estación de lavado de ojos.
- Estará provisto de un sistema de ventilación propio
sin re-circulación. El laboratorio deberá estar a presión
negativa. El sistema de ventilación debe estar monitorizado y si
hay mal funciona-miento debe haber alarmas que lo indiquen.
- Las CSB II pueden re-circular el aire filtrado en el laboratorio
siempre y cuando la cabina esté verificada. Las CSB III deben ser
filtradas por 2 filtros HEPA en línea directa e
independientemente.
- Se deben proporcionar tanques de inmersión de pase directo,
cámaras de fumigación u otros métodos equivalentes
de descontaminación, de manera que los materiales y equipos que
no puedan ser descontaminados en el autoclave puedan ser retirados de
forma segura.
- Las emanaciones de líquidos provenientes de los diferentes
sitios del laboratorio (baños, lavabos, drenajes, cámaras
de autoclave, etc.) son descontaminados por un método probado,
antes de ser descargados.
- Autoclaves de doble puerta para descontaminar los materiales que
salen; aquellos que se abran fuera del laboratorio deben ir sellados a
la pared. - El diseño y procedimientos operativos del
establecimiento de nivel de bioseguridad 4 deben estar documentados.
Verificación del diseño y parámetros operativos
antes de la operación. Verificación anual.
- Sistemas de comunicación adecuados entre el laboratorio y el
exterior.
B. Laboratorio en el que se requiere el uso de trajes especiales
de seguridad. Además de todos los aspectos desarrollados en el
apartado anterior:
- Debe existir una sala exterior y una interior de cambio de ropa,
separadas por duchas a disposición. El personal que entra en este
laboratorio usa un traje de presión positiva ventilado por un
sistema de soporte vital protegido por filtración HEPA. Hay una
ducha química para descontaminar la superficie del traje antes de
que el empleado salga del área.
- Autoclave de doble puerta, tanques de inmersión, o cabina de
fumigación que se deben localizar en la barrera de contención
entre el paso de materiales.
- Se deben evitar en el mobiliario las esquinas y bordes cortantes.
En la tabla 6 se resumen los diferentes niveles de bioseguridad y las
barreras primarias y secundarias. Agency of Canada, etc., estas
clasificaciones están en continua revisión.
3.4.2. Laboratorio de bacteriología
general. La mayoría de las bacterias que se aíslan en el
laboratorio de microbiología clínica son agentes biológicos
del grupo 2, aunque algunas están clasificadas dentro del grupo 3,
y pueden crecer en medios de cultivo bacteriológicos habituales.
Unas son muy infrecuentes, asociadas principalmente a bioterrorismo, pero
otras como Brucella spp o Salmonella typhi no son
infrecuentes en un laboratorio clínico. Los diferentes
microorganismos pertenecientes a los cuatro grupos establecidos en función
de los niveles de contención exigibles se pueden consultar en las páginas
oficiales del CDC, OMS, Public Health
Tabla 6. Resumen de los niveles de
bioseguridad y barreras primarias y secundarias
BSL*
Agentes
Prácticas
Equipos de Seguridad
(Barreras Primarias)
Instalaciones
(Barreras Secundarias)
1
No se ha comprobado que produzcan
enfermedad en adultos sanos
Prácticas microbiológicas
estándar
No se exige ninguna
Se exigen mesas abiertas con pileta(s) en
el laboratorio
2
Asociado con la enfermedadhumana, riesgo
igual a dañopercutáneo, ingestión, exposición
de lamembrana mucosa
Práctica BSL-1 más:
· Acceso restringido
· Señales de advertencia de riesgo biológico
· Precauciones para "objetos punzantes"
· Manual de bioseguridad debe definir la descontaminación
de los desechos o las políticas de control médico
CSB Clase I o II, u otros dispositivos de
contención física para todas las manipulaciones de
muestras o agentes que generen salpicaduras o aerosoles de materiales
infecciosos.
Delantal de laboratorio, guantes, protección del rostro
cuando sea necesario
BSL-1 más autoclave
3
Agentes autóctonos o exóticos
con potencial de transmisión por aerosol,enfermedad que puede
derivar en consecuencias graves o letales
Práctica BSL-2 más:
· Acceso controlado
· Descontaminación de todos los desechos
· Descontaminación de la ropa de laboratorio antes
del lavado.
· Muestras de suero base a todos los funcionarios del
laboratorio y se almacenan
CSB Clase II, u otros dispositivos de
contención física para todas las manipulaciones abiertas
con las muestras o agentes.
Delantal de laboratorio, guantes, Protección respiratoria
necesaria
BSL-2 más:
· Separación física de los corredores de
acceso
· Acceso de cierre automático con doble puerta
· No se recircula el aire de escape
· Flujo de aire negativo dentro del laboratorio
4
Agentes peligrosos/exóticos que
presentan un alto riesgo de enfermedad, que pone en riesgo la vida,
infecciones de laboratorio de transmisión por aerosol o agentes
relacionados con riesgos de transmisión desconocidos y por los
cuales no existe tratamiento ni vacunación
Prácticas BSL-3 más:
· Cambio de ropa antes de ingresar
· Ducha al salir
· Descontaminación de todos los materiales a la
salida de las instalaciones
Todos los procedimientos deben de
realizarse en CSB III o de Clase I o II en combinación con un
equipo de cuerpo entero con presión positiva y suministro de
aire
BSL-3 más:
· Edificio separado o zona aislada
· Sistema de alimentación y escape, vacío y
descontaminación exclusivos.
*BSL: biosecurity level (nivel de
bioseguridad)
La manipulación de cultivos de bacterias del grupo 3 debe
realizarse con un nivel de contención 3. Si el laboratorio no
dispone de estas infraestructuras debe enviar los cultivos a un
laboratorio de referencia, con las condiciones de transporte dispuestas en
las normativas vigentes. El problema principal es que una bacteria del
grupo 3, se puede aislar sin que el microbiólogo haya sido alertado
de su posible presencia y en un principio puede no ser reconocida. Como el
mayor peligro que entrañan estas bacterias es la infección
adquirida a través de aerosoles, es importante la utilización
de cabinas de seguridad para la manipulación de materiales
infecciosos que pueden producir salpicaduras o aerosoles y que el manejo
de los agentes patógenos sea realizado siempre, por personal
especializado en técnicas microbiológicas.
a) Ubicación y dimensiones.
El laboratorio de bacteriología general debe estar separado
del resto de laboratorios. Debido a que en general suele ser la unidad del
laboratorio de microbiología que más muestras procesa, es
aconsejable que esté próxima a las áreas comunes como
el área administrativa, el área de recepción y
siembras o el área de limpieza y esterilización. El acceso
debe estar restringido, con señalización de "RIESGO
BIOLÓGICO. ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL AUTORIZADO"
No existen recomendaciones específicas de tamaño por lo
que se suelen asumir las generales para un laboratorio (14-18 m2
por trabajador).
b) Diseño, instalaciones y equipos.
Todo el laboratorio de bacteriología debe cumplir con un nivel
de contención 2 como mínimo. Las superficies interiores como
suelos, paredes, techos, mesas y bancos de trabajo deben ser impermeables
al agua y resistentes a diferentes productos químicos para permitir
una fácil limpieza a fondo y una posterior descontaminación.
Debe existir al menos un lavabo, preferentemente a la salida del
laboratorio, con grifos que se puedan accionar sin utilizar las manos y se
recomienda que exista también un lavador de ojos dentro del
laboratorio como equipo de emergencia.
Es aconsejable que el sistema de ventilación proporcione una
entrada de aire sin recirculación a áreas externas al
laboratorio.
El laboratorio de bacteriología general debe contar
obligatoriamente con una cabina de seguridad biológica clase I, II
o III (generalmente I o II), un almacenamiento de seguridad para agentes
biológicos y al menos un autoclave. Los autoclaves deben instalarse
en áreas separadas pero cercanas al laboratorio de bacteriología
general, habitualmente en el área de preparación de medios
de cultivo y/o de limpieza de material y esterilización.
Dependiendo de la carga de trabajo y de su tamaño, el
laboratorio de bacteriología general puede estar dividido en pequeños
laboratorios modulares que permite separar el trabajo de las diferentes
muestras (exudados, hemocultivos, urocultivos etc.). Si estos módulos
son completamente cerrados, es aconsejable instalar ventanillas de
observación o dispositivos alternativos para poder ver a sus
ocupantes.
3.4.3. Laboratorio de micobacterias. La
especie de micobacteria aislada con más frecuencia en un
laboratorio de microbiología clínica es Mycobacterium
tuberculosis, agente biológico del grupo 3, por lo que
condicionará a que las instalaciones de este laboratorio sean de
nivel de contención 3. No se debe olvidar que las cepas
extremadamente resistentes de esta especie se deben considerar del grupo
4, por lo que ante la sospecha de este tipo de cepas se deberían
extremar las medidas de contención incluso a nivel 4, o bien,
enviar dichas cepas a un laboratorio de referencia. Como norma general sólo
el personal especializado y adiestrado en las técnicas microbiológicas
utilizadas en micobacteriología debería trabajar en este
tipo de instalación. Se deben extremar las precauciones ante
cualquier manipulación de muestras o cultivos que potencialmente
generen aerosoles.
a) Ubicación y dimensiones.
El laboratorio de micobacterias debe estar separado del resto de
laboratorios. El acceso debe ser mediante un sistema de doble puerta
siendo aconsejable instalar una ventanilla de observación en las
puertas de acceso. La puerta principal de acceso debe permanecer siempre
cerrada. En los puntos de acceso a esta zona de trabajo existirá la
indicación "RIESGO BIOLÓGICO. ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO
PERSONAL AUTORIZADO".
El laboratorio debe disponer de un sistema de regulación de
flujo de aire que evite la salida de aire desde el laboratorio de
micobacterias a zonas adyacentes. Todo el aire que salga de esta instalación
debe de pasar a través de filtros HEPA.
No existen recomendaciones de tamaño específicas por lo
que se deben asumir las generales para un laboratorio (14-18 m2
por trabajador). Si debido a su tamaño estuviera dividido en varias
áreas, estas deberán señalizarse con los indicativos
de riesgo biológico y su nivel de contención.
b) Diseño, instalaciones y equipos.
Las superficies interiores (suelos, paredes y techos) deben ser
impermeables al agua y resistentes a diferentes productos químicos,
de forma que permitan una limpieza a fondo y una posterior descontaminación.
En el nivel 3 de contención, además, todas las penetraciones
deben ir selladas.
El laboratorio debe contar con un lavabo, situado preferiblemente
cerca de la puerta de salida, este debería estar dotado de grifos
que puedan accionarse sin utilizar las manos.
Las superficies de las mesas y bancos de trabajo deben ser
resistentes al calor moderado, a disolventes orgánicos, ácidos
y álcalis, además de ser fáciles de limpiar y
descontaminar.
Entre el equipamiento básico del laboratorio de micobacterias
debe estar una cabina de seguridad biológica clase II (incluso III
en caso de trabajar con cepas extremadamente resistentes) y centrífugas
de seguridad biológica. Además de los equipos de protección
personal habituales (batas, guantes, mascarilla).
3.4.4. Laboratorio de parasitología.
La mayoría de las parasitosis que se diagnostican habitualmente en
los laboratorios de microbiología clínica de nuestro país
están producidas por agentes biológicos del grupo 2.
a) Ubicación y dimensiones.
No se requieren recomendaciones específicas respecto a la
localización del laboratorio de parasitología. Igualmente no
existen recomendaciones de tamaño específicas por lo que se
deben asumir las generales para un laboratorio (14-18 m2 por
trabajador). Si, debido a su tamaño, estuviera dividido en varias áreas,
estas deberán señalizarse con los indicativos de riesgo biológico
y su nivel de contención.
b) Diseño, instalaciones y equipos.
Las superficies interiores (suelos, paredes y techos) deben ser
impermeables al agua y resistentes a diferentes productos químicos,
de forma que permitan una limpieza a fondo y una posterior descontaminación.
El laboratorio debe contar con un lavabo, situado preferiblemente
cerca de la puerta de salida, este debería estar dotado de grifos
que puedan accionarse sin utilizar las manos.
Las superficies de las mesas y bancos de trabajo deben ser
resistentes al calor moderado, a disolventes orgánicos, ácidos
y álcalis, además de ser fáciles de limpiar y
descontaminar.
No es necesario disponer de una cabina de seguridad biológica.
Para algunas técnicas de concentración de parásitos
en heces sería conveniente disponer de una campana de extracción
de gases.
3.4.5. Laboratorio de micología.
La mayoría de los hongos que se aíslan habitualmente en los
laboratorios de microbiología clínica de nuestro país
son agentes biológicos del grupo 2. Sin embargo debido al aumento
de viajes turísticos a zonas endémicas y al incremento de la
inmigración, ha aumentado el aislamiento de los llamados hongos
emergentes importados desde zonas endémicas. Entre estos
microorganismos se encuentran hongos dimórficos, como por ejemplo
Histoplasma capsulatum, que están clasificados como agentes
biológicos del grupo 3. Por tanto sería recomendable que un
laboratorio de micología estuviese dotado de medidas
correspondientes a un nivel de contención 3.
a) Ubicación y dimensiones.
El laboratorio de micología debe estar separado del resto de
laboratorios. El acceso debe ser mediante un sistema de doble puerta
siendo aconsejable instalar una ventanilla de observación en las
puertas de acceso. La puerta principal de acceso al laboratorio de micología,
debe de permanecer siempre cerrada. En los puntos de acceso a esta zona de
trabajo existirá la indicación "RIESGO BIOLÓGICO.
ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL AUTORIZADO".
El laboratorio debe disponer de un sistema de regulación de
flujo de aire que evite la salida de aire desde el laboratorio de micología
a zonas adyacentes. Todo el aire que salga de esta instalación debe
de pasar a través de filtros HEPA.
No existen recomendaciones de tamaño específicas por lo
que se deben asumir las generales para un laboratorio (14-18 m2
por trabajador). Si debido a su tamaño estuviera dividido en varias
áreas, estas deberán señalizarse con los indicativos
de riesgo biológico y su nivel de contención.
b) Diseño, instalaciones y equipos.
Las superficies interiores (suelos, paredes y techos) deben ser
impermeables al agua y resistentes a diferentes productos químicos,
de forma que permitan una limpieza a fondo y una posterior descontaminación.
En el nivel 3 de contención, además, todas las penetraciones
deben ir selladas.
El laboratorio debe contar con un lavabo, situado preferiblemente
cerca de la puerta de salida, éste debería estar dotado de
grifos que puedan accionarse sin utilizar las manos.
Las superficies de las mesas y bancos de trabajo deben ser
resistentes al calor moderado, a disolventes orgánicos, ácidos
y álcalis, además de ser fáciles de limpiar y
descontaminar.
Entre el equipamiento básico del laboratorio de micología
debe haber una cabina de seguridad biológica clase II e incluso
III. Además de los equipos de protección personal habituales
(batas, guantes, mascarilla).
3.4.6. Laboratorio de virología.
En España, la mayoría de los virus que se aíslan en
los laboratorios de virología clínica son agentes biológicos
del grupo 2. Muy pocos virus aislados en estos laboratorios son del grupo
3 y hasta el momento actual no se ha aislado ninguno del grupo 4 en
nuestro país. Por este motivo, en general, hoy día se
considera suficiente que el diseño de los laboratorios de virología
para diagnóstico clínico cumpla con las medidas de protección
mínimas correspondientes a un nivel de contención 2. El diseño
dotado con medidas de contención 3 o 4 sería necesario para
laboratorios concretos que por ser centros de referencia o de investigación
puedan realizar trabajos que impliquen la manipulación de virus de
estos grupos. Sin embargo el aumento de intercambio de población
por turismo o por inmigración puede hacer recomendable que todos
los laboratorios de virología dispusieran por lo menos de un área
o de todo el laboratorio diseñado con medidas de contención
3.
a) Ubicación y dimensiones.
La ubicación indicada para el laboratorio de virus depende del
nivel de contención requerido. Aún con un nivel de contención
2, es recomendable que esté separado físicamente de otras áreas
de trabajo del laboratorio, fundamentalmente por las condiciones de mínima
contaminación que requiere la manipulación de los cultivos.
El acceso siempre debe estar restringido, con señalización
de "RIESGO BIOLÓGICO. ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL
AUTORIZADO". Para un nivel de contención 3 la puerta de acceso
debe ser doble. Se exige un acceso con exclusa de aire para el nivel de
contención 4.
No existen recomendaciones de tamaño específicas por
lo que se deben asumir las generales para un laboratorio (14-18 m2
por trabajador).
b) Diseño, instalaciones y equipos.
El diseño, instalaciones y equipos de los laboratorios de
virus deben cumplir con las características correspondientes a su
nivel de contención, 2, 3 o 4.
Como características específicas del laboratorio de
virus, se deben destacar las siguientes:
- El aire acondicionado debe ser específico para el
laboratorio de virología y disponer de filtros HEPA (a la entrada
es suficiente para un nivel de contención 2 y a la entrada y
salida para niveles 3 y 4).
- El laboratorio de virología debe contar con cabinas de
seguridad biológica clase II o III. En los laboratorios de
virología, independientemente de su nivel de contención,
no son adecuadas las de clase I, porque no protege a los cultivos
celulares de la contaminación externa a la que son tan
susceptibles.
- Las cabinas de flujo laminar, que no son recomendables en general
para los laboratorios de microbiología por no proteger al
trabajador, pueden utilizarse en los laboratorios de virología sólo
como zona limpia para la preparación de medios para cultivo y
mantenimiento de las líneas celulares.
3.4.7. Laboratorio de serología.
En los laboratorios de microbiología clínica la mayoría
de ensayos o pruebas serológicas se realizan con muestras clínicas
en las que potencialmente existen agentes biológicos pertenecientes
a los grupos 2 y 3. Por tanto, sería recomendable que el diseño
del laboratorio de serología se dote, al menos, de las medidas
correspondientes a un nivel de contención 2, siendo aconsejable
para los laboratorios de nueva instalación un nivel de contención
3.
a) Ubicación y dimensiones.
Para un nivel de contención 2, es aconsejable que el
laboratorio de serología se encuentre separado de otras áreas
de trabajo del laboratorio, así como, de otras zonas de actividad
que se desarrollen en el mismo edificio. El tamaño y distribución
dependerá, fundamentalmente, del número de autoanalizadores,
sistemas robotizados, equipos y puestos de trabajo del mismo, en función
de la cartera de servicios. Al ser estos más numerosos y
voluminosos que en otras áreas del laboratorio de microbiología,
no son del todo aceptables las recomendaciones de tamaño general
dadas para otras áreas. Una forma de cálculo de la
superficie total podría ser la basada en la experiencia de 177
proyectos de organización de laboratorios altamente automatizados
efectuados en los últimos 9 años (datos no publicados y
proporcionados por Javier Barreiro, comunicación personal).
Consiste en multiplicar la superficie del mobiliario y los equipos por un
factor de entre 1,7 y 2,0. También se podría aplicar la
normativa general que aconseja 2 m2 libres por trabajador. A
la hora de establecer el tamaño del laboratorio es importante tener
en cuenta que algunos grandes equipos no se pueden mover, por lo que se
recomienda una separación entre equipos suficiente que permita un fácil
acceso a los mismos para funciones de mantenimiento y reparación,
además de permitir la limpieza general del laboratorio.
Al igual que en otras zonas de trabajo del laboratorio, la puerta de
acceso debe permanecer cerrada. En los puntos de acceso a esta zona de
trabajo se aconseja que exista la indicación "RIESGO BIOLÓGICO.
ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL AUTORIZADO".
b) Diseño, instalaciones y equipos.
Como instalación de nivel 2, se recomienda disponer de un
sistema de ventilación que proporcione una entrada de aire sin
recirculación a otras áreas del laboratorio/edificio. Se
aconseja, para los laboratorios de nueva instalación, la utilización
de filtros HEPA o similar, en la filtración del aire extraído
del área de trabajo, así como para la protección de
las líneas de vacío.
Para algunos procedimientos es conveniente disponer de una cabina de
seguridad de clase II, en este caso, el aire filtrado por las mismas, podrá
recircular en el laboratorio, sólo si se verifica y certifica periódicamente
su buen funcionamiento.
Debe existir, al menos, un lavabo en el laboratorio de serología
dotado de grifos que puedan activarse o accionarse de forma automática,
con píe/codo. También, se debe disponer de una estación
de lavado de ojos.
Se aconseja que los suelos, paredes y techos sean impermeables al
agua y resistentes a diferentes productos químicos (desinfectantes,
disolventes, etc.), de forma que permitan una fácil limpieza y una
posterior descontaminación.
Las mesas y bancos de trabajo deben ser resistentes al calor, a
disolventes orgánicos, ácidos y álcalis y detergentes
desinfectantes. Deben existir procedimientos de desinfección específicos.
El laboratorio de serología por ser una zona con tecnología
y reactivos específicos es aconsejable que disponga de una zona de
almacenamiento para reactivos y muestras (cámara fría,
congeladores), así como de armarios de seguridad para determinados
reactivos productos químicos y tóxicos.
Se debe disponer de un método validado de descontaminación
y eliminación de los residuos específicos del laboratorio de
serología.
Todas las áreas de trabajo del laboratorio de serología
deben disponer de la señalización adecuada indicando su
nivel de riesgo biológico y contención.
3.4.8. Laboratorio de microbiología
molecular. En la mayoría de los laboratorios de microbiología
molecular de nuestro país, se realizan, fundamentalmente, técnicas
de amplificación, detección y secuenciación de ácidos
nucleicos de agentes biológicos clasificados en los grupos 2 y 3.
En los laboratorios de referencia existe la posibilidad de detección,
mediante métodos moleculares, de agentes del grupo 4. En general,
se recomienda que el diseño del laboratorio de microbiología
molecular para el diagnóstico clínico cumpla con las medidas
de protección mínimas correspondientes a un nivel de
contención 3. Las medidas de contención 4 son necesarias
exclusivamente en los centros de referencia e investigación donde
se manipulan agentes biológicos del grupo 4. En el diseño
del laboratorio de microbiología molecular no sólo se ha de
tener en cuenta la protección del operador frente a los agentes
biológicos, otro aspecto fundamental que debe cuidarse también
es la protección de la muestra frente a contaminantes (ácidos
nucleicos) exógenos, que afectaría de forma negativa el
desarrollo de las técnicas moleculares.
Para algunos procedimientos (área de preparación de
muestras y extracción de ácidos nucleicos, área de
amplificación) se debe disponer de cabinas de seguridad de clase
II, siendo aconsejable la utilización de cabinas de clase III para
el estudio de agentes biológicos de los grupos 3 y 4.
a) Ubicación y dimensiones.
Se aconseja que el laboratorio se sitúe en una zona cerrada al
transito y con una doble puerta de acceso (sala vestuario).
El tamaño y distribución de las áreas de trabajo
está en función de la disponibilidad de sistemas robotizados
(preparación de muestras) número de termocicladores
(amplificación), equipos de detección (por ejemplo,
secuenciadores) y puestos de trabajo de cada área (>10 m2
por trabajador) de acuerdo con la cartera de servicios del laboratorio.
También se podría aplicar la regla descrita en el apartado
anterior (laboratorio de serología), principalmente si se realiza
un diseño como un laboratorio con cabinas y sin compartimentos.
Se aconseja que el laboratorio se encuentre separado de otras áreas
de trabajo del laboratorio, así como, de otras zonas de actividad
que se desarrollen en el mismo edificio. En el diseño ideal de un
laboratorio de microbiología molecular se especifican cuatro áreas
de trabajo: área de preparación de reactivos, área de
preparación de muestras y extracción de ácidos
nucleicos, área de amplificación y área de detección
de productos amplificados. Se recomienda que exista un flujo de trabajo
unidireccional, desde la primera área a la última. La
exigencia de las cuatro áreas se puede reducir dependiendo del
grado de automatización de las fases de extracción,
amplificación y detección. La introducción de técnicas
de PCR a tiempo real al eliminar pasos críticos de la técnica
(como por ejemplo, la apertura de tubos con amplicones) hace menos
necesaria la separación física de áreas. Los
laboratorios que sólo realizan técnicas de PCR a tiempo real
y con extracción automática de ácidos nucleicos, podrían
simplificar su diseño a un laboratorio espacioso con cabinas clase
II para la preparación de reactivos y preparación de las
muestras. Cualquier laboratorio se encontrará entre estos dos
supuestos extremos, teniendo en cuenta el grado de automatización
de las distintas técnicas y la cartera de servicios (tipos de PCR,
otros tipos de técnicas de amplificación, secuenciación,
etc.).
Se recomienda, también, una separación entre equipos
suficiente que permita un fácil acceso a los mismos (mantenimiento)
y limpieza o descontaminación.
Debe existir un acceso controlado y la puerta de acceso debe
permanecer cerrada. En los puntos de acceso a las diferentes áreas
de trabajo del laboratorio de microbiología molecular se aconseja
que exista la indicación "RIESGO BIOLÓGICO. ACCESO
RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL AUTORIZADO".
b) Diseño, instalaciones y equipos.
El diseño del laboratorio de microbiología molecular
debe cumplir con las normas correspondientes a un nivel de contención
3 o 4 en función de su cartera de servicios y características
del laboratorio. Todas las áreas de trabajo del laboratorio deben
disponer de la señalización adecuada indicando su nivel de
riesgo biológico y contención.
Se debe disponer de un sistema de ventilación que proporcione
una entrada de aire sin recirculación a otras áreas del
laboratorio/edificio. Un sistema de ventilación direccional desde
las áreas limpias a las potencialmente contaminadas. Se recomienda
disponer de sistemas para monitorizar el flujo del aire, así como
de alarmas que detecten su incorrecto funcionamiento. Se aconseja, la
utilización de filtros HEPA en la filtración del aire extraído
de cada área de trabajo, así como la protección de
las líneas de vacío mediante trampas-desinfectantes o
filtros HEPA o similar.
La utilización de cabinas de seguridad biológica de
clase II permite que el aire filtrado por HEPA, pueda recircular en el
laboratorio, siempre que se verifique y certifique periódicamente
el buen funcionamiento de la cabina. En la cabina de clase III el aire
filtrado es expulsado al exterior a través de dos filtros HEPA.
Deben existir, al menos, dos lavabos, uno en el área de
preparación de reactivos y amplificación y otro, en el área
de detección, estando dotados de grifos que puedan activarse de
forma automática, con pie/codo. También, debe disponer de
una estación de lavado de ojos.
Los suelos, paredes y techos deben ser impermeables al agua y
resistentes a diferentes productos químicos (desinfectantes,
disolventes, etc.), de forma que permitan su fácil limpieza y
posterior descontaminación. Debe existir la posibilidad de sellado
del laboratorio para su descontaminación.
Las mesas y bancos de trabajo deben ser resistentes al calor, a
disolventes orgánicos, ácidos y álcalis y detergentes
desinfectantes. Además, deben existir procedimientos de desinfección
específicos en cada una de las áreas del laboratorio de
microbiología molecular, así como para la descontaminación
de grandes equipos (equipos de extracción de ácidos
nucleicos, secuenciadotes, etc.), y su retirada del laboratorio.
Se debe disponer de métodos validados y verificados de
descontaminación y eliminación de los residuos específicos,
en las distintas áreas de trabajo, del laboratorio de microbiología
molecular.
Al ser un laboratorio de técnicas muy específicas se
debe de disponer de una zona de almacenamiento de seguridad para muestras,
ácidos nucleicos y productos de amplificación (neveras,
congeladores). Su tamaño y distribución dependerá de
la carga de trabajo del laboratorio. Así mismo, contará con
armarios de seguridad para determinados reactivos, productos químicos
y sustancias tóxicas. Sería aconsejable ubicar los
congeladores de -80ºC en una sala específica para este tipo de
aparatos ya que generan mucho ruido y calor. Además, su duración
es mayor cuando la temperatura de trabajo es baja (inferior a la
aconsejada para el personal).
3.5. ÁREA DE LIMPIEZA DE MATERIAL Y
ESTERILIZACIÓN. AREA DE PREPARACION DE MEDIOS
3.5.1. Área de limpieza de material y
esterilización. En los laboratorios, se utiliza cada vez más
material desechable de un solo uso y medios de cultivo y reactivos
comerciales preparados. El área de limpieza y esterilización
de cada laboratorio debe adaptarse por tanto, a su protocolo de trabajo,
que debe estar de acuerdo además en lo que supone la esterilización
de residuos, con el Plan de Gestión de Residuos del Hospital y con
la legislación vigente.
a) Ubicación y dimensiones.
Debe ser un área diferenciada dentro del laboratorio pero sería
recomendable que estuviera próxima a las otras áreas de
trabajo y, por ser la zona en la que se ubica el autoclave, cerca de una
salida de emergencia.
El acceso debe estar restringido, con señalización de "RIESGO
BIOLÓGICO. ACCESO RESTRINGIDO. SÓLO PERSONAL AUTORIZADO".
No existen recomendaciones de tamaño específicas por lo
que se asumen las generales para un laboratorio (14-18 m2 por
trabajador).
b) Diseño, instalaciones y equipos.
El diseño, las instalaciones y los equipos de esta área
del laboratorio deben cumplir con el nivel de contención del
laboratorio al que pertenezca, como mínimo de 2. Dispondrá
de al menos un fregadero y un autoclave y dependiendo de la actividad
desarrollada otros aparatos como hornos Pasteur o lavavajillas. Los
aparatos con toma eléctrica deben instalarse cumpliendo las
normativas de seguridad correspondiente con especial atención a las
zonas húmedas.
3.5.2. Área de preparación de
medios. En la actualidad, son muy pocos los laboratorios de
microbiología que preparan medios de cultivo de forma rutinaria,
pero sí son más los que puntualmente pueden verse en la
necesidad de su preparación (falta de suministro, medios de uso
esporádico y fácil preparación, etc.). Para estos
casos el laboratorio debería disponer de un área específica,
próxima al área de limpieza y esterilización, al
laboratorio de bacteriología general y la zona de almacenamiento de
medios.
Respecto al tamaño se podrían asumir las
recomendaciones generales y en cuanto a equipamiento debería contar
como mínimo de balanza, autoclave, fregadero, horno microondas y
una cocina.
3.6. ÁREA DE ALMACENAMIENTO
Áreas de almacenamiento de productos químicos,
gases, medios cultivo, muestras biológicas.
El laboratorio de microbiología, incluso el de tamaño
pequeño, se caracteriza por el gran número de materiales,
productos, medios y reactivos que utiliza. Si se quiere garantizar su
funcionalidad, es necesario que disponga de áreas de almacenamiento
que le permitan desarrollar con normalidad el trabajo diario. Sin embargo,
el almacenamiento es un proceso que incide en los costes y, más
importante, también en la seguridad, especialmente si se utilizan
productos o materiales peligrosos. En consecuencia, se impone una gestión
racional que cubra ambos objetivos, algo a lo que contribuye poderosamente
la existencia de espacios suficientes y, sobre todo, bien diseñados.
3.6.1. Medios y reactivos. Cámara
fría. La existencia de un área específica para
almacenamiento de medios y reactivos se recomienda siempre que el espacio
lo permita, pues de otra manera es difícil garantizar un suministro
ágil. En la práctica, los mayores requerimientos para el
laboratorio de microbiología se refieren al almacenamiento en frío,
por lo que la cámara fría (2-8ºC) debe ser el elemento
central. En los de pequeño tamaño y complejidad se podrá
recurrir a refrigeradores y armarios individuales alojados en diferentes
partes del laboratorio, preferentemente diferenciados de los destinados a
las muestras. Si se diseña de nuevo el laboratorio, la previsión
de este espacio debería ser un requisito, con independencia de su
tamaño.
a) Ubicación.
La ubicación del área de almacenamiento de medios y
reactivos debe preverse dentro del área de trabajo, idealmente en
el lugar que reduzca al mínimo el desplazamiento del personal. Esto
puede ser factible en laboratorios grandes, pero en los laboratorios
medianos y pequeños, o no existen tales espacios o se deben
compartir con laboratorios de otras especialidades. En este caso, es
conveniente disponer de frigoríficos para aprovisionar diariamente
a partir del almacén externo y evitar los desplazamientos
constantes que afecten a la seguridad. El mismo criterio debe seguirse
para laboratorios complejos que incluyan áreas diagnósticas
de mayor peligrosidad.
b) Dimensiones.
Las dimensiones de la cámara fría dependerán del
número de muestras y cartera de servicios que ofrezca el
laboratorio. No existen estándares, pero una aproximación
sería disponer de un espacio útil de 6 m2 mínimo
y una altura de 2 m para laboratorios pequeños o medianos. En los
de tamaño grande (más de 100.000 muestras anuales), sería
recomendable disponer de, al menos, 10 m2. De esta forma, se
facilita el diseño racional de estos espacios, como se especifica a
continuación. Además de la cámara fría, debe
preverse un pequeño espacio para productos que se almacenen a
temperatura ambiente, que puede ser compartido con el almacén de
material fungible.
c) Aspectos del diseño.
La cámara fría debe contar con puertas de apertura
hacia el exterior, y con sistemas de alarma y de apertura de seguridad
desde el interior. En su interior deben instalarse estanterías
realizadas con materiales resistentes a la corrosión y que permitan
la rotulación, siendo muy recomendables las de material plástico
rígido y de aluminio. La disposición de las estanterías
dependerá de su tamaño. En las pequeñas, éstas
se disponen en las paredes libres, dejando el centro para acceso. En las
de mayor tamaño, un diseño en doble U, con estanterías
en las paredes y en el centro permite optimizar un espacio reducido. En
cualquier caso, es recomendable dejar un espacio libre para alojar bultos
voluminosos que, en algún momento, requieran refrigeración.
Así mismo, debe preverse un pequeño espacio para almacenar
productos que, por sus características especiales (coste, composición,
etc.), requieran un control especial.
d) Instalaciones.
La existencia de una habitación refrigerada implica la
instalación de compresores que son una fuente de calor, ruido y
vibraciones y presentan un alto potencial de riesgo de incendio. A la hora
de decidir la ubicación de la cámara fría debe
tenerse también en cuenta estos equipos, de forma que se alojen en
un lugar que no causen molestias y tengan un acceso fácil para su
reparación. Es muy recomendable disponer de un doble sistema de
compresión, de uso alternativo, pues se alarga la vida media
individual y facilita las reparaciones. La existencia de un buen sistema
de aislamiento de las paredes es un requisito obvio. Para los laboratorios
en funcionamiento, hay que recordar que existen habitaciones frías
modulares que pueden ser instaladas en espacios arquitectónicos. En
cualquier caso, se debería contar con un proyecto técnico
realizado por una empresa solvente especializada en refrigeración.
3.6.2. Productos químicos. En el
laboratorio de microbiología clínica se utilizan diversos
reactivos y productos químicos que suponen un riesgo para las
personas que allí trabajan. Las cantidades son pequeñas, en
recipientes de menos de 2,5 L, y con tendencia a la disminución,
por lo que no se ven afectados por la normativa reglamentaria vigente,
como el Real Decreto 379/2001, considerándose las recomendaciones técnicas
que se basan en dicha normativa. La tendencia en los laboratorios diagnósticos
modernos es a una menor dependencia de productos químicos puros, lo
que reduce el riesgo químico, pero siguen utilizándose
productos inflamables, corrosivos, tóxicos y nocivos, a veces
formando parte de sistemas comerciales diagnósticos (kits).
En cualquier caso, es obligado planificar el almacenamiento de estas
sustancias, y para ello existen unas recomendaciones generales (ver tabla
7).
a) Ubicación.
En general, los requerimientos de almacenaje de productos químicos
en el laboratorio de microbiología son modestos, por lo que no
suele ser necesario prever un espacio arquitectónico específico,
siendo suficiente disponer de una serie de armarios situados en un área
común de almacén. En cualquier caso, el requisito es
alojarlos en espacios que dispongan de suficiente ventilación. Debe
evitarse aprovechar espacios arquitectónicos muertos (parte
inferior de escaleras, rincones, etc.) pues es difícil que estén
bien ventilados. Nunca se ubicarán en pasillos o zonas de paso. En
general, los productos químicos se utilizan de forma puntual, por
lo que su ubicación es menos estricta que en el caso de los medios.
Un buen lugar para alojar estos armarios de productos químicos es
en el área de preparación de medios y reactivos, si el
espacio lo permite y se cumplen los requisitos señalados.
b) Dimensiones, diseño y materiales.
Aunque lo común es alojarlos en armarios, hay laboratorios que
disponen de un espacio que aprovechan para el almacenamiento de productos
químicos, por lo general compartido con otros fines.
Tabla 7. Recomendaciones generales
para la gestión de los productos químicosa
- Limitar al mínimo el número
de productos a utilizar y almacenar la mínima cantidad.
- Planificar las emergencias e informar al personal de los
riesgos.
- Tener disponibles las fichas de seguridad.
- Disponer de equipos de protección personal en las áreas
de almacenamiento.
- Comprobar el correcto etiquetado de estos productos.
- Agrupar los productos en función del tipo de riesgo, y
segregar estos grupos respetando las incompatibilidades.
- Aislar o confinar los productos muy tóxicos, cancerígenos
o mutágenos.
- Implantar procedimientos de orden y limpieza.
- Implantar un sistema de gestión de stocks.
a Tomado de Nota Técnica
de Prevención 725. Seguridad en el laboratorio: almacenamiento de
productos químicos.
Cuando así ocurre, unas estanterías de altura moderada
(no superior a 170 cm), cinco niveles y una longitud de 2 m pueden ser
suficientes. Los productos químicos deben alojarse según
criterios de agrupamiento por tipo de riesgo, y siempre respetando las
incompatibilidades entre grupos, intercalando materiales inertes entre las
distintas agrupaciones. Deben reservarse los estantes superiores para
productos sin riesgo, o con riesgo bajo (nocivos), alojando los productos
corrosivos (ácidos y bases fuertes) y los inflamables en los
estantes inferiores, más aún porque suele tratarse de líquidos
contenidos en recipientes de vidrio. Respecto a los materiales a utilizar,
las resinas epoxi tienen una buena resistencia general y pueden ser una
buena elección para la fabricación de las estanterías.
Dado el uso discontinuo de los productos químicos en el día
a día del laboratorio, el almacenamiento en una dependencia
compartida con otros laboratorios clínicos es también una
opción aceptable. En este caso, el número de productos y de
sus correspondientes cantidades a almacenar es mayor. Cuando es grande, es
recomendable almacenar "en islas" (estanterías o armarios
aislados unos de otros) destinadas a segregar los diferentes tipos de
riesgo, pero lo normal es disponer de estanterías que se guiarán
por los criterios anteriormente expuestos.
Por último, sea cual sea la opción de almacenamiento,
es importante pensar en la prevención de accidentes, especialmente
relacionados con productos inflamables, de modo que un incidente no impida
la evacuación de las personas que se encuentren en ese momento en
el área de almacenamiento.
c) Armarios de seguridad.
Existen en el mercado armarios de diferente capacidad y con características
específicas para el almacenamiento de los distintos tipos de
productos químicos. Los más habituales son los armarios ignífugos
para productos inflamables, que se construyen de acuerdo con estándares
internacionales (Norma UNE-EN-14740-12005). El volumen máximo a
almacenar es de 500 L, pero también los hay de menor capacidad que
se adaptan mejor a las necesidades de un laboratorio medio o grande. El
disponer de uno de estos armarios es altamente recomendable para los
laboratorios actuales, y debiera ser un requisito para todo laboratorio en
proyecto o remodelación. Su ubicación debe seguir los mismos
criterios que se han expuesto anteriormente.
También es aconsejable disponer de un armario para productos tóxicos
o muy tóxicos.
3.6.3. Gases a presión. Es
aconsejable establecer un lugar externo y bien ventilado para la instalación
de los gases a presión (caseta de gases). Sí ello no es
posible deberá procurase que el área del laboratorio dónde
se ubiquen, esté bien ventilada y, si es posible, disponga de un
sistema de ventilación de emergencia.
3.6.4. Residuos. En el laboratorio de
microbiología se originan todo tipo de residuos. En cada área
de trabajo deben existir contenedores adecuados y diferenciados para la
clasificación y segregación de los diferentes grupos, con
especial atención a los residuos de riesgo o específicos
(grupo III y IV). El personal del laboratorio debe saber, que los
elementos básicos en el manejo racional de estos, son la minimización,
la segregación y la eliminación controlada.
La esterilización por autoclave ha sido la forma más
común de tratar los residuos infecciosos generados en el
laboratorio. Pero en la actualidad es habitual transferir los residuos a
empresas autorizadas. En este caso el tiempo de almacenamiento de los
residuos en el laboratorio (almacenamiento intermedio), una vez llenos y
cerrados los contenedores, no debe ser de más de 24 horas. Para que
el almacenamiento intermedio de los residuos del grupo III y IV sea lo más
seguro debe existir en el laboratorio una zona acotada y específica
para este fin.
Determinados residuos químicos (como los colorantes) no se
deben eliminar a la red, sino que deben ser eliminados en unos
contenedores especiales que se entregan o son recogidos por la empresa
gestora de residuos. Una opción es que los colorantes sean
recogidos en estos contenedores o depósitos especiales directamente
desde los desagües de las piletas de tinción; esto se ha de
tener en cuenta también a la hora de proyectar la fontanería
del laboratorio.
4. BIBLIOGRAFÍA
4.1. LEGISLACIÓN
Y NORMATIVAS
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U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service (5ª
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3. Comité Europeo de Normalización. ISO 15189: 2007.
Requisitos particulares para la calidad y la competencia de laboratorios
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4. Decreto 112/1998, de 2 de junio, por el que se regulan las
autorizaciones de los laboratorios clínicos y se establecen sus
condiciones y requisitos técnicos, así como las normas
reguladoras de su actividad. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía
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5. Decreto 108/2000, de 18 de julio, por el que se regula la
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6. Orden 2096/2006 de 30 de noviembre por la que se regulan los
requisitos técnico-sanitarios y de apertura y funcionamiento de los
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2006.
- NTP 99: Métodos de extinción y agentes extintores.
- NTP 373: La ventilación general en el laboratorio.
- NTP 550: Prevención de riesgos en el laboratorio: ubicación
y. distribución.
- NTP 551: Prevención de riesgos en el laboratorio la
importancia del diseño.
- NTP 556: Nivel de "salud" y calidad de la empresa: el
modelo de auditoría European Foundation for Quality Management
(EFQM) actualizado.
- NTP 725: Seguridad en el laboratorio: almacenamiento de productos
químicos.
17. Orden del 25 de Marzo de 1998. Adaptación en función
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30 de marzo de 1998.
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en materia de señalización de seguridad y salud en el
trabajo. BOE nº 97, de 23 de abril de 1997.
20. Real Decreto 486/1997 de 14 de abril. Disposiciones mínimas
de seguridad y salud en los lugares de trabajo. BOE nº 97, de 23 de
abril de 1997.
21. Real Decreto 488/1997 de 14 de abril. Disposiciones mínimas
de seguridad y salud relativas al trabajo con equipos que incluyen
pantallas de visualización. BOE nº 97, de 23 de abril de 1997.
22. Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo. Protección de los
trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a
agentes biológicos durante el trabajo. BOE. nº 124, de 24 de
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23. Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo. Disposiciones mínimas
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trabajadores de equipos de protección individual. BOE. nº 140,
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