| 4a.
ESTUDIOS SEROLÓGICOS EN LA PREVENCIÓN DE LA INFECCIÓN
CONGÉNITA Y PERINATAL. 2004 |
| Coordinador: |
Isabel García
Bermejo |
| Autores: |
Fernando de Ory
Manchón |
|
Alberto
Delgado-Iribarren García-Campero |
|
Antonio Fuertes
Ortiz de Urbina |
|
Isabel García
Bermejo |
|
Montserrat
Sierra Soler |
|
DOCUMENTO
CIENTÍFICO
1.
INTRODUCCIÓN
La prevención de la infección congénita y
perinatal es un problema de salud pública reconocido en todo el
mundo y ha dado lugar a la implantación de programas de control
por parte de las autoridades sanitarias de diferentes países.
Entre las acciones concretas relacionadas con estos
programas se encuentran los estudios serológicos,
procedimientos no invasivos que proporcionan la información
necesaria para adoptar acciones preventivas o terapéuticas y
que han demostrado su utilidad en la asistencia preconcepcional y
prenatal de la mujer.
La realización de determinaciones serológicas
sistemáticas en la embarazada necesita la definición de
unos objetivos que proporcionen la posibilidad de ejercer acciones de
prevención primaria, secundaria o terciaria y los medios
necesarios y disponibles para alcanzarlas.
El objetivo de este Procedimiento es la revisión
y actualización del documento anterior dedicado a la Serología
de la embarazada y publicado en 1993. Para su redacción se han
tenido en cuenta los avances diagnósticos y terapéuticos
producidos en los últimos años, así como los
cambios poblacionales y epidemiológicos y la opinión y
experiencia de otros profesionales sanitarios directamente implicados;
ginecólogos-obstetras, neonatólogos y pediatras. Se
pretende que la realización y el cumplimiento de estas
recomendaciones en la mujer embarazada derive en acciones beneficiosas
en la futura descendencia.
Se han estudiado y analizado las infecciones de
transmisión vertical en las que los estudios serológicos
poseen significación clínica o epidemiológica, no
siendo objeto de este Procedimiento el estudio de otros
microorganismos transmisibles durante el embarazo o el período
perinatal que han sido motivo de otros documentos o en donde las técnicas
serológicas carecen de interés.
2.
CONSIDERACIONES CLÍNICAS
2.1. PRINCIPALES AGENTES INFECCIOSOS DE
TRANSMISIÓN VERTICAL
Los microorganismos que pueden producir infección en el
feto o en el neonato son numerosos, aunque sólo para algunos de
ellos disponemos de pruebas serológicas que contribuyen de
forma útil a la puesta en marcha de actuaciones dirigidas a la
prevención o tratamiento de la infección en la
embarazada, el feto o el recién nacido.
Para establecer la estrategia más adecuada
dirigida a prevenir la infección congénita y perinatal
mediante la realización de pruebas de cribado serológico
en la gestante, deben tenerse en cuenta una serie de factores:
primero, los mecanismos patogénicos que intervienen en la
infección materna, segundo, el momento en el que la transmisión
del agente infeccioso supone mayor riesgo para el feto o el neonato y,
tercero, las posibilidades que tenemos de evitarlas o tratarlas. Es de
destacar, que algunos microorganismos pueden tener varias vías
de transmisión y que existen diversas circunstancias que pueden
influir en la misma, entre las que podemos citar; la rotura prematura
de membranas, el parto prematuro, y la coinfección con otros
microorganismos.
La fuente de infección fetal es la viremia,
bacteriemia o parasitemia que se produce en la mujer embarazada
durante una primoinfección o una infección crónica.
La transmisión puede ocurrir por vía transplacentaria o
por contacto directo con el patógeno. Una vez que ésta
sucede, la frecuencia de la aparición de la infección es
modulada, entre otros factores, por la edad gestacional.
Algunos patógenos únicamente pueden
producir infección vertical cuando la embarazada adquiere la
primoinfección. Este es el caso de la infección congénita
por el virus de la rubéola, Toxoplasma gondii, virus
varicela-zóster (VVZ) o parvovirus B19 (PVB19). Otros
microorganismos amplían la posibilidad de producir infección
vertical con los estadíos de infección persistente,
latente o recurrente, tal como ocurre con el citomegalovirus humano
(CMV) y el virus del herpes simple (VHS). Ambos pueden producir una
infección congénita y neonatal grave en el seno de una
primoinfección de la gestante o, más frecuentemente, una
infección congénita o perinatal más leve asociada
con la infección latente y de consecuencias poco importantes
para la salud del neonato. Treponema pallidum comparte,
asimismo, estas posibilidades.
En otros casos, la infección neonatal o
perinatal se produce por el contacto directo entre el patógeno
y el recién nacido y ello ocurre, principalmente, durante el
parto, aunque también puede verse favorecido por las maniobras
exploratorias previas y los procedimientos de monitorización
fetal. La fuente de infección es la sangre, los fluidos o las
secreciones de la mujer infectada de forma crónica (situación
más frecuente), o de forma aguda. Este mecanismo es el más
significativo en la infección perinatal debida al virus de la
hepatitis B (VHB), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el
virus herpes simple (VHS 1 y VHS 2), siendo también compartido
por el virus de la hepatitis C (VHC) y por T. pallidum, aunque
de forma menos eficaz. En relación con el VHS sólo
existirá riesgo de transmisión cuando la mujer excrete
el virus en los días previos al parto o durante el mismo. La
mayoría de las veces esta situación es producto de la
reactivación del VHS latente en los ganglios sensoriales que
inervan la mucosa genital (infección recurrente). Por el
momento, no es posible predecir cuándo una mujer embarazada
seropositiva para alguno de los herpesvirus va a experimentar una
recurrencia de la infección latente.
En la tabla 1 se relacionan los principales
microorganismos que causan infección de transmisión
vertical en humanos, asociados a las posibles vías de transmisión,
patogenicidad, influencia de la edad de gestación en la aparición
de la infección, así como las posibilidades de
tratamiento y prevención mediante la inmunización
activa.
2.2 OBJETIVOS DEL CONTROL SEROLÓGICO
EN LA GESTACIÓN
El objetivo del control serológico sistemático en
la gestante no es diagnosticar la infección aguda en el
embarazo, ni la infección congénita y perinatal, ya que
estas situaciones requieren planteamientos técnicos diferentes.
La estrategia a adoptar para prevenir las
infecciones que pueden transmitirse al feto o al neonato varía
según el microorganismo, su prevalencia y las posibles vías
de transmisión. Cada modalidad de transmisión
genera un objetivo de prevención distinto y criterios
diferentes para realizar el control serológico.
En unos casos, el objetivo será la detección
de las mujeres seronegativas susceptibles de adquirir una primoinfección
por los patógenos correspondientes. La actuación
preventiva consistirá en la adopción de medidas higiénicosanitarias
para evitar la infección durante la gestación.
Finalizado el embarazo, se procederá a la inmunización
activa, en el caso de que se disponga de vacuna. En otros casos, el
objetivo requerirá la detección de las mujeres
persistentemente infectadas, utilizando para ello los marcadores serológicos
más adecuados para identificar a las seropositivas. Las medidas
a adoptar estarán dirigidas a prevenir la transmisión o
paliar sus consecuencias y serán específicas para cada
microorganismo.
Muchas de las infecciones con graves consecuencias
para el feto o el recién nacido son difíciles de
diagnosticar en la madre, desde un punto de vista clínico. La
mayor parte de las mujeres infectadas con los agentes infecciosos de
transmisión vertical no presentan síntomas ni signos
aparentes de enfermedad (50% de las infecciones por el virus de la rubéola,
90% de las producidas por T. gondii o la mayoría de las
infecciones por el CMV), por lo que el resultado del control serológico
sistemático podría tomarse como base para plantear
estudios adicionales dirigidos a realizar el diagnóstico etiológico
de posible infección aguda en el embarazo. No obstante, en
estos casos se debe contar con las limitaciones de las pruebas serológicas,
y aún recurriendo a estudios complementarios realizados por métodos
diagnósticos diferentes, los resultados que se obtengan pueden
no ser concluyentes.
Por todo lo expuesto, es muy importante definir los
objetivos a perseguir, siendo éstos los dos anteriormente
mencionados sin pretender, en ningún momento, resolver con la
estrategia de cribado serológico problemas que se asocian a
situaciones concretas de casos individuales. Apartarse de este
planteamiento, sólo genera inseguridad en la interpretación
de resultados, realización en la gestante de técnicas
invasoras no exentas de riesgo, incertidumbre y angustia en las
pacientes, además de un gasto innecesario.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta, son las
características técnicas de las pruebas disponibles para
realizar el control a la población general. Existen muchas
pruebas serológicas que pueden emplearse para la detección
de anticuerpos y antígenos específicos con excelente
sensibilidad y especificidad. La sencillez de su ejecución
permite realizarlas en cualquier laboratorio de asistencia primaria
por lo que esta actividad preventiva puede extenderse a toda la
población de embarazadas.
2.3 ¿CUÁNDO REALIZAR
EL CONTROL SEROLÓGICO?
2.3.1 Consulta previa al embarazo.
La asistencia preconcepcional forma parte de la asistencia
prenatal efectuada por los ginecólogos-obstetras y por algunos
médicos de Atención Primaria. Enfocando la actividad
como medida de prevención de las infecciones de transmisión
vertical, sería el momento de proceder a la inmunización
activa o al tratamiento de las infecciones que pudieran afectar a la
futura descendencia. Estas acciones facilitarían la prevención
y evitarían, en algunos casos, el planteamiento de estudios
innecesarios durante la gestación, así como, la ansiedad
en la embarazada derivada de los resultados obtenidos. Del mismo modo,
el conocimiento de la existencia de una infección crónica
permitiría valorar el riesgo al respecto e informar a la mujer,
ayudándola en la toma de decisiones relacionadas con su futuro
embarazo. Por todo ello, es recomendable realizar y promocionar los
controles serológicos previos al embarazo.
La consulta preconcepcional se debe realizar dentro
del año que precede al comienzo de la gestación. No
obstante, desde el punto de vista de la prevención de las
infecciones de transmisión vertical, si con anterioridad a ese
período se documenta la existencia de inmunidad permanente
respecto a alguna de las infecciones a controlar durante el embarazo,
estos estudios pueden ser igualmente válidos. De esta forma,
algunas de las acciones efectuadas con anterioridad a la gestación,
evitarían ser repetidas en la primera consulta prenatal.
La Sociedad Española de Ginecología y
Obstetricia (SEGO) recomienda realizar y fomentar la implantación
de la consulta preconcepcional en toda la población que
posteriormente será objeto de control. Sin embargo, las
dificultades para acceder a la población a controlar no
permiten establecer esta pauta de forma sistemática.
2.3.2 Consulta prenatal.
La asistencia al embarazo comienza con la consulta prenatal, la
cual debe realizarse en el primer trimestre de la gestación, lo
más precozmente posible. Esta primera visita se considera el
momento más adecuado para el inicio del estudio serológico
respecto a los microorganismos considerados. Los resultados obtenidos
proporcionarán, en la mayor parte de los casos, la información
suficiente para adoptar medidas eficaces.
La realización de estudios seriados sobre
muestras tomadas en distintos momentos del embarazo puede ser de gran
utilidad en situaciones muy concretas, lo que hace muy recomendable
disponer de un sistema de conservación de muestras en el
laboratorio.
Tabla 1. Principales microorganismos que causan
infección de transmisión vertical en humanos.
|
Microorganismo |
Formas de transmisión |
Infección en la
gestante asociada con riesgo de transmisión vertical |
Patología en el
neonato |
Riesgo de transmisión |
Tratamiento específico
en el embarazo |
Vacuna disponible |
|
Semana de gestación |
Infección fetal% |
|
Rubéola |
Transplacentaria |
Primoinfección |
Rubéola congénita |
3-12
13-16
> 16 |
85%
35%
Mínimo |
No |
Sí |
|
Toxoplasma gondii |
Transplacentaria |
Primoinfección |
Toxoplasmosis congénita |
< 6
6-12
13-24
25-36
>37 |
1%
14%
29%
> 60%
90% |
Sí |
No |
|
Treponema pallidum |
Transplacentaria
Intraparto |
Primaria o secundaria |
Sífilis congénita
Sífilis |
Muy eficaz después de la
cuarta semana |
75% |
Sí |
No |
|
Latente temprana
Latente tardía |
|
|
40%
10% |
|
Virus de la hepatitis B |
Intraparto |
HBsAg (+)
Mayor riesgo HBe-Ag (+) |
Hepatitis neonatal |
Parto |
20% si Anti-HBe(+)
90% si HBeAg (+) |
No |
Sí |
|
VIH |
Transplacentaria
Intraparto |
Viremia
(más riesgo si es elevada) |
SIDA pediátrico
VIH |
|
25% sin tratamiento
<5% con tratamiento |
Sí |
No |
|
Virus de la hepatitis C |
Intraparto |
Viremia elevada
Mayor riesgo si VIH + |
Hepatitis C |
|
< 5-10% VIH (-)
20-30% VIH (+) |
No |
No |
|
Citomegalovirus |
Transplacentaria |
Primoinfección
Reactivación o reinfección
|
CMV congénitaa |
12
24
>24 |
25-35%
35-45%
45-75%
0,5% |
No |
No |
|
Intraparto
Postparto |
Reactivación o reinfección |
CMV perinatalb |
Parto y lactancia |
20-50% |
|
Virus herpes simple 1 y 2 |
Transplacentaria
Intraparto |
Primoinfección
Reactivación
Reinfección |
Herpes neonatal |
Próxima al parto |
40-50%
1-3%
1-3% |
No |
No |
|
Virus varicela zóster |
Transplacentaria
Intraparto |
Primoinfección |
Varicela congénita
Varicela perinatal |
< 28
28-36
>36 |
5-12 %
25 %
50 % |
No |
Sí |
|
Parvovirus B19 |
Transplacentaria |
Primoinfección |
Pérdida fetal
Hydrops foetalis |
< 4
5-16
> 16 |
0 %
15 %
25-70 % |
No |
No |
aLos
cuadros graves se asocian con la primoinfección materna durante
los tres primeros meses de gestación.
bLa
infección perinatal no se asocia con consecuencias graves para
el recién nacido, al menos a corto y medio plazo.
2.3.3 Durante el parto.
En las situaciones en que no haya sido posible realizar un
control serológico previo al embarazo o durante el mismo, todavía
existe la posibilidad de evitar la transmisión de ciertas
infecciones, cuando comienza el proceso del parto. A efectos prácticos,
las infecciones a controlar en este momento son sífilis, VHB y
VIH.
Con objeto de adoptar las acciones preventivas
oportunas, el resultado de la prueba del VIH es el más urgente,
siendo recomendable disponer del mismo dentro de las dos horas de vida
del neonato. En el caso del VHB se amplía el tiempo de actuación
en torno a las 8-10 horas después del nacimiento y para el
estudio de la serología de sífilis 48-72 horas es margen
suficiente.
3.
MICROORGANISMOS A ESTUDIAR EN EL CONTROL SEROLÓGICO DE LA
GESTANTE
3.1 MICROORGANISMOS INCLUIDOS EN EL CONTROL
SEROLÓGICO SISTEMÁTICO DE LA GESTANTE CON EMBARAZO
NORMAL
3.1.1 Virus de la rubéola.
La infección por el virus de la rubéola durante el
embarazo puede dar lugar al síndrome de rubéola congénita,
enfermedad neonatal de gravedad variable, dependiendo,
fundamentalmente, de la edad gestacional en el momento de la exposición.
El virus se transmite por vía transplacentaria. El riesgo mayor
para el feto lo constituye la primoinfección de la madre
durante el primer trimestre de gestación, pudiendo producir
aborto, muerte fetal o anomalías congénitas por afectación
de determinados órganos en desarrollo.
La seroprevalencia de anticuerpos anti-rubéola
en las mujeres adultas españolas en edad fértil es
superior al 96% lo que avala la eficacia de la vacunación en
nuestra población e induciría a pensar en suprimir este
control. Sin embargo, la existencia de importantes movimientos
migratorios hacia nuestro país desde otros en los que no
existen programas de vacunación frente a este virus, hace
suponer que en los próximos años aumentará la
circulación del mismo y el riesgo de infección en la
población susceptible. Por estas consideraciones, se recomienda
continuar con el control serológico de la rubéola en el
embarazo.
La determinación de anticuerpos frente a la
rubéola debería realizarse, siempre que sea posible,
antes de la gestación. Un resultado negativo indica
susceptibilidad a la infección y se debe proceder a la vacunación
y evitar el embarazo en los tres meses siguientes. Un resultado
positivo indica inmunidad permanente, no siendo precisas
determinaciones posteriores en ningún otro momento.
En la mujer embarazada la pauta recomendada es la
realización de una determinación cualitativa de
anticuerpos totales o de anticuerpos IgG específicos en la
primera consulta prenatal. La presencia de anticuerpos, cualquiera que
sea su concentración, refleja inmunidad frente a la rubéola,
no siendo necesarios nuevos controles en éste ni en sucesivos
embarazos. La reinfección por el virus de la rubéola es
posible pero rara, es generalmente asintomática y no se asocia
con riesgo para el feto.
En presencia o ausencia de anticuerpos IgG específicos
y sin existir manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
no se aconseja el estudio complementario de la detección de IgM
anti-rubéola. Esta forma de proceder dará lugar a la
detección inevitable de falsas reactividades, por lo que un
resultado irrelevante podría dar lugar a plantear la continuación
o no del embarazo.
Las recomendaciones a efectuar a las mujeres
seronegativas son las siguientes: en ausencia de sintomatología
compatible con rubéola aguda no se debe realizar nuevas
determinaciones de anticuerpos y se evitará, en lo posible, la
convivencia estrecha con niños que sufran una enfermedad
exantemática aguda. Estas recomendaciones deben ser
especialmente estrictas cuando la mujer, por su profesión,
tenga contacto diario con niños (personal docente, guarderías
infantiles, sanitarios, etc). La embarazada seronegativa deberá
ser vacunada en el post-parto inmediato. La vacuna de la rubéola
está constituida por virus vivos atenuados, por lo que se
recomendará la adopción de medidas dirigidas a evitar un
nuevo embarazo en los tres meses siguientes a su administración.
En aquellas gestantes sin historia clínica o
antecedentes de infección por el virus de la rubéola, en
las cuales se desconoce su estado inmune frente a la misma y con
exposición reciente (7 días previos) a un caso de rubéola
en el ambiente familiar o laboral, es recomendable la investigación
de anticuerpos totales o de anticuerpos IgG específicos frente
a este virus. Si la gestante es seropositiva al virus de la rubéola,
la presencia de IgG indicaría que la mujer está
protegida. Por el contrario, si el estudio serológico confirma
que es susceptible a la infección, se podrían adoptar
las medidas de control oportunas, como son realizar un seguimiento clínico
de la gestante por si hubiese evidencia de rubéola, y proceder
a su vacunación después del parto. En estas situaciones,
la administración de inmunoglobulinas no previene adquirir la
infección. En los casos en que la embarazada sea seronegativa
en el primer estudio, y exista sospecha de infección durante el
embarazo, es recomendable realizar otra toma de muestra 10-14 días
después de la primera y estudiar en paralelo ambos sueros. La
existencia de seroconversión sería indicativa de infección
reciente.
Métodos y pruebas de laboratorio
Existen una gran variedad de métodos: aglutinación
de partículas de látex (AL), inhibición de la
hemaglutinación (IH), enzimoinmunoensayo (EIA) y su variación
mediante la utilización de sustratos fluorescentes (ELFA),
enzimoinmunoensayo de micropartículas (MEIA),
inmunoquimioluminiscencia (IQL), inmunofluorescencia indirecta (IFI)
etc. La IH es el método tradicional para efectuar la búsqueda
de anticuerpos anti-rubéola, aunque en la actualidad su
utilización es cada vez menor y ha sido substituida en gran
parte por los métodos de EIA.
La selección del método más
apropiado en cada caso se basará en evaluaciones técnicas
que demuestren su sensibilidad y especificidad, y según las
circunstancias de cada laboratorio se optará por técnicas
automatizadas o por técnicas manuales de aglutinación,
sencillas de realizar y sin necesidad de equipos especiales. En este último
caso deberá tenerse en cuenta el fenómeno prozona, el
cual puede producirse en muestras con alta concentración de
anticuerpos, dando un resultado falsamente negativo si no se repite el
estudio con dilución previa de la muestra. Este fenómeno
debe sospecharse, especialmente, si existen antecedentes de vacunación
reciente.
3.1.2. Toxoplasma gondii.
La toxoplasmosis es una infección con posibilidad de
transmisión vertical en la que predominan las formas subclínicas.
Sólo la infección primaria en la madre se ha asociado
con esta vía de transmisión. No obstante, cabe destacar
que una vez que se produce la infección por el parásito,
éste persiste en forma de quistes en el tejido muscular de la
persona infectada. El mantenimiento de la integridad de estos quistes
es una de las funciones del sistema inmunológico, por tanto, la
inmunosupresión puede facilitar la rotura de los mismos y la
reactivación de la infección, por lo que en las
gestantes con algún tipo de inmunosupresión como pueden
ser las pacientes infectadas por el VIH, las recurrencias pueden
constituir una posibilidad remota de transmisión vertical.
El riesgo de transmisión de la toxoplasmosis
durante el embarazo se estima entre un 20-40%, siendo más
eficaz al final de éste, aunque las consecuencias o la gravedad
de las secuelas son inversamente proporcionales a la edad de gestación.
Si la infección fetal se produce en los primeros meses, puede
dar lugar a una infección grave con la aparición de la
tríada clásica de los síntomas de la
toxoplasmosis congénita (coriorretinitis, hidrocefalia y
calcificaciones cerebrales). Si la infección sucede en el último
trimestre, el neonato puede ser aparentemente normal, pero padecer una
infección subclínica que cursará, generalmente,
en forma de retinocoroiditis en la segunda década de la vida.
La prevalencia de la infección por T.
gondii en la gestante, y por tanto, la incidencia de toxoplasmosis
congénita, es diferente de unos países a otros, lo que
condiciona las estrategias de prevención a adoptar. En España,
la seroprevalencia en la población de mujeres en edad fértil
ha disminuido en los últimos años, siendo en la
actualidad inferior al 40%, aunque existen diferencias según
las distintas áreas geográficas. No se dispone de datos
generales sobre la incidencia de la toxoplasmosis congénita,
aunque en un estudio prospectivo realizado durante 1999 en el área
de Barcelona y efectuado sobre 16.000 gestantes, con una
seroprevalencia del 28,6%, se describe un porcentaje de primoinfección
durante el embarazo del 1,02, con una incidencia de
toxoplasmosis congénita del 0,4. Los estudios llevados a
cabo en países con una seroprevalencia baja (Dinamarca, Suecia,
Finlandia) frente a T. gondii, encuentran una tasa de infección
primaria en las gestantes seronegativas del 0,5-3; sin embargo,
en países con una seroprevalencia más elevada (Francia,
Bélgica, Austria), la tasa de infección aguda durante el
embarazo puede ascender al 8-9 de las gestantes.
La prevención de la infección congénita
por T. gondii se basa en evitar la infección en la
gestante (prevención primaria) y en el diagnóstico
precoz de la primoinfección con el fin de adoptar las medidas
dirigidas a disminuir la transmisión (prevención
secundaria). La prevención terciaria está todavía
en evaluación. Se basa en la detección de IgM anti-Toxoplasma
en la sangre del talón del recién nacido obtenida sobre
papel secante para el cribado sistemático de enfermedades metabólicas.
La utilidad real de esta forma de prevención necesita más
estudios para demostrar las ventajas e inconvenientes de su aplicación
y establecer cuáles son las cifras de seroprevalencia en donde
su realización puede ser más coste-eficaz. Este cribado
neonatal, conlleva asumir que no es posible realizar el tratamiento
in útero del feto infectado, ni saber el número
de gestantes con primoinfección durante el embarazo.
La serología permite detectar a las gestantes
susceptibles a la infección por T. gondii, así
como la detección precoz de la infección primaria por la
demostración de la seroconversión o de un incremento
significativo del título de anticuerpos IgG obtenido entre dos
muestras separadas 2 ó 4 semanas y estudiadas en paralelo.
Estos hechos han justificado la existencia de un programa serológico
de cribado en la gestante. Cuando se demuestre o sospeche que se ha
producido la infección, se deberán aplicar protocolos
específicos de diagnóstico de la infección fetal
que no son el objetivo de este documento.
- En la actualidad, existe controversia en nuestro país,
sobre la pertinencia del cribado prenatal de la toxoplasmosis, debido
a las dudas surgidas respecto al impacto sanitario de dichos
programas, el coste derivado de los mismos y los problemas diagnósticos
que plantea la realización de pruebas serológicas
encaminadas a descartar la primoinfección en las seropositivas.
Estos últimos se fundamentan, principalmente, en los siguientes
hechos:
- 1- No existe ningún marcador serológico que, con
una determinación aislada, pueda distinguir una infección
aguda/reciente de una infección pasada. Asimismo, la
realización conjunta de pruebas serológicas en una
sola muestra de suero, tampoco permite establecer con seguridad el
momento en que se produjo la infección.
- 2- La presencia de IgM específica no es sinónimo de
infección reciente, debido a que puede persistir desde seis
meses hasta varios años después de producirse la
primoinfección. Esta característica condiciona la
realización de pruebas serológicas adicionales para
intentar concretar la fecha de la infección.
- 3- La investigación de IgA específica como
indicador de infección reciente, tampoco aclara la situación.
Puede persistir hasta un año después de producirse la
infección y su ausencia no excluye ésta, debido a que
en un 5-15% de los casos no se detecta nunca.
- 4- El estudio de la avidez de los anticuerpos IgG para
diferenciar la infección primaria aguda de la respuesta IgM
específica mantenida en el tiempo sigue sin resolver la
situación. Aunque teóricamente es una prueba que
permite documentar el tiempo de evolución de la infección
con una sola muestra, tampoco suministra resultados definitivos
debido a que los anticuerpos de baja avidez pueden persistir más
de cinco meses, e incluso un año después de haberse
producido la infección. Asimismo, en una proporción
considerable de sueros, los resultados de la avidez de IgG son
indeterminados y, por tanto, no son interpretables. Por otra parte,
hay que tener en cuenta que la prueba no está estandarizada y
que su realización no excluye la investigación de IgM
debido a que algunos estudios han demostrado que en más de un
16% de los casos, existe simultáneamente baja avidez de IgG e
IgM negativa.
- 5- La recomendación de efectuar en las seropositivas la
determinación en paralelo de IgG en dos muestras separadas
entre 2 y 4 semanas para valorar la cinética de los
anticuerpos IgG, puede plantear problemas de interpretación y
debe tenerse en cuenta, que sólo podrá observarse el
incremento del título de anticuerpos IgG en aquellas
gestantes en las que el primer control se haya realizado en la fase
inicial de la infección. Si no es así, el
mantenimiento del título de IgG no descarta la infección
durante ese embarazo.
La Red Europea para la Investigación de la
Toxoplasmosis Congénita (ERNCT) define cinco categorías
excluyentes entre sí para considerar la probabilidad de infección
en la gestante. En la tabla 2 se muestran los criterios de inclusión
en las diferentes categorías. Sólo los casos
clasificados como cierta y no infectada son indiscutibles.
El control serológico de la toxoplasmosis en
el embarazo se basa en la investigación de anticuerpos IgG
anti-Toxoplasma en el primer trimestre de gestación, lo
más precozmente posible. El objetivo principal es detectar a
las mujeres susceptibles para evitar la primoinfección en las
seronegativas mediante la adopción de medidas higiénicas
y culinarias encaminadas a evitar la ingestión de ooquistes
viables, así como realizar el diagnóstico precoz de la
primoinfección con el fin de adoptar las medidas necesarias
para evitar la transmisión al feto.
Existe consenso sobre la eficacia de no tener
contacto con gatos, congelar la carne (-20ºC, durante 24 horas),
no comer carne poco cocida si no se ha congelado previamente, lavar
verduras y frutas y utilizar guantes en los trabajos de jardinería
o cuando se manipule la tierra que ha estado en contacto con las
deyecciones de los gatos. La adopción de estas medidas durante
la gestación puede disminuir hasta un 60% la incidencia de
primoinfecciones por T. gondii. Por esta razón, es
recomendable que la embarazada seronegativa reciba instrucciones
precisas al respecto, si es posible por escrito, para adoptar y seguir
las recomendaciones oportunas. Asimismo, en las gestantes
seronegativas, se realizará un control serológico
trimestral para detectar a aquellas que experimenten una seroconversión.
Un resultado positivo de la IgG en la prueba de
cribado en una mujer asintomática e inmunocompetente se
corresponderá, en la mayor parte de los casos, con una infección
previa al embarazo, evidencia de inmunización y ausencia de
riesgo de infección primaria aguda en éste y en
sucesivos embarazos. Existe, sin embargo, la posibilidad de que la
presencia de IgG pueda ser debida a una infección adquirida al
inicio de la gestación. Este hecho ha dado lugar a dos
planteamientos distintos del control serológico de la
toxoplasmosis durante el embarazo, según que el objetivo
perseguido sea la detección de las gestantes susceptibles o de
las que son inmunes.
1- Detección de gestantes susceptibles
Según este planteamiento, la seroconversión
detecta la mayoría de los casos de primoinfección
durante la gestación y, por tanto, de toxoplasmosis congénita
por lo que el objetivo es detectar a las gestantes seronegativas para
recomendar las medidas de prevención a adoptar, así como
la identificación precoz de la seroconversión durante el
embarazo mediante la realización de un control serológico
trimestral. Un resultado positivo de la IgG-antitoxoplasma en la
prueba de cribado, en mujeres inmunocompetentes y en ausencia de
manifestaciones clínicas o sospecha de infección, se
considerará una infección previa al embarazo y ausencia
de riesgo de infección primaria aguda en éste y en
sucesivos embarazos.
2- Detección de gestantes inmunes
Este planteamiento se fundamenta en la necesidad de disponer de
datos globales sobre la incidencia de la primoinfección por
T. gondii en la gestante, y de la toxoplasmosis congénita
en España, para poder valorar en términos reales de
coste-beneficio cuál ha de ser la estrategia más
eficiente en el futuro. Según este planteamiento, un resultado
positivo de la IgG-antitoxoplasma en la prueba de cribado, implicará
la determinación de IgM específica. Si la IgM es
negativa, hecho que sucede en más del 90% de los casos y la
gestante es inmunocompetente, queda descartada la infección
primaria aguda en éste y en sucesivos embarazos. Si la IgM es
positiva, será necesaria la obtención de una segunda
muestra en las 2-3 semanas posteriores y la determinación y
titulación de IgG en ambas y en un mismo ensayo, para observar
si existe o no un incremento significativo del título.
Asimismo, se valorará la posibilidad de realizar otros
marcadores serológicos de infección aguda (IgA y avidez
de IgG) y la titulación de IgG en la primera muestra. El
incremento significativo del título de las IgG indica infección
reciente y supone proceder como en el caso de una seroconversión.
Las situaciones excepcionales, en las que el título de IgG se
mantenga estable, pero se detecte algún marcador de infección
aguda, serán valoradas individualmente.
|
Pacientes |
Categoría de la infección |
Definición del caso |
| Infección
primaria materna durante el embarazo |
-
Cierta |
1-
Seroconversión. Ambas muestras obtenidas después de la
concepcióna |
| 2-
Cultivo positivo de sangre materna
b |
| 3-
Demostración de infección congénita en el niño.
|
| -
Cierta |
1-
Seroconversión. La primera muestra obtenida en los dos meses
previos a la concepción. |
| 2-
Aumento significativo de los títulos de IgG con presencia de
IgM o IgAc
|
| 3-
Títulos altos de IgG , presencia de IgM o IgA y adenopatías
durante el embarazoc
|
| -
Posible |
1-
Títulos de IgG estables, sin IgM en la segunda mitad del
embarazoc
|
| 2-
Títulos altos de IgG en presencia de IgM y/o IgA en la
primera mitad del embarazoc
|
| -
Rara |
1-
Títulos estables y bajos de IgG con o sin IgMc |
| 2-
Títulos estables de IgG sin IgM al comienzo del embarazoc |
| -
No infectada |
1-
Seronegativa (durante el embarazo) |
| 2-
Seropositiva antes del embarazo |
| 3-
IgM o IgA positivas, sin aparición de IgG
c |
Tabla 2. Clasificación y definición
del caso de infección por Toxoplasma gondii en mujeres
gestantes inmunocompetentes
aDebería
confirmarse con una tercera muestra
bIncluye
cultivo e inoculación al ratón
cEn
dos muestras tomadas durante el embarazo, con dos o tres semanas de
intervalo
En conclusión, dado que la prevalencia de la
infección por T. gondii varía según las
diferentes áreas geográficas y, aunque su tendencia al
descenso es un hecho, no es posible asumir que la mayor parte de la
población de mujeres en edad fértil es susceptible.
Hasta disponer de más información o que se produzcan
cambios epidemiológicos es recomendable continuar el cribado
serológico de la toxoplasmosis con el planteamiento que se
considere más adecuado, ya que no existe un criterio unánime
al respecto. Asimismo, sería conveniente incidir en la
importancia de realizar el primer control serológico en la
consulta preconcepcional.
Desde el punto de vista de la salud pública,
si las autoridades sanitarias de un área geográfica
determinada, ante una situación epidemiológica concreta
o cualquier otro factor determinante, deciden adoptar otra política
al respecto, este documento queda supeditado a su competencia.
Métodos y pruebas de laboratorio.
Existen una gran variedad de métodos: AL, EIA, ELFA, IQL,
IFI, etc. La selección del más apropiado en cada caso se
basará en evaluaciones técnicas que demuestren su
sensibilidad y especificidad y, según las circunstancias de
cada laboratorio, se optará por técnicas automatizadas o
por técnicas manuales de aglutinación, sencillas de
realizar y sin necesidad de equipos especiales. En este último
caso deberá tenerse en cuenta el fenómeno prozona, el
cual puede producirse en muestras con alta concentración de
anticuerpos, dando un resultado falsamente negativo si no se repite el
estudio con dilución previa de la muestra.
3.1.3 Treponema pallidum.
La sífilis es una infección sistémica con
posibilidad de transmisión vertical. La infección del
feto se produce principalmente por vía transplacentaria, aunque
existe la posibilidad de transmisión durante el proceso del
parto por contacto con una lesión genital activa. En el primer
caso, la transmisión sólo ocurre en la fase bacteriémica,
situación posible hasta los 5-6 años posteriores a la
adquisición de la infección y en ausencia de
tratamiento. T. pallidum puede invadir el compartimento fetal
en cualquier momento de la gestación, aunque se admite que el
riesgo es mayor desde el cuarto mes hasta el final del embarazo. No
está documentada la transmisión por leche materna.
Las consecuencias de la infección contraída
durante el embarazo están en relación con el estadio clínico
de la sífilis en la gestante y con la edad gestacional. La
infección primaria o secundaria adquirida en los primeros meses
de gestación presenta una frecuencia de infección fetal
superior al 75%, con 25% de abortos y desarrollo de sífilis
congénita en el 50% de los nacidos vivos. Sin embargo, si el
embarazo se produce en el seno de una sífilis latente tardía,
el riesgo de transmisión estimado es del 10% con un 10% de
muerte fetal y menos del 5% de sífilis congénita. La
infección congénita suele ser sintomática si la
mujer se infecta durante el embarazo y silente si el embarazo se
produjo en el seno de una sífilis en fase latente.
La incidencia de la infección por T.
pallidum en nuestro medio es baja, menor del 0,5%. No obstante, se
aconseja continuar con el cribado serológico de la sífilis
debido a la eficacia del tratamiento, el bajo coste de la prueba de
cribado y la sencillez de su realización, así como por
los cambios poblacionales y epidemiológicos ocurridos en los últimos
años.
Se recomienda efectuar cribado serológico en
la primera consulta prenatal, mediante la determinación
cualitativa de anticuerpos no treponémicos. Si existen factores
de riesgo asociados a la gestante (consumo de drogas por vía
parenteral, promiscuidad sexual, inmigrantes de zonas de mayor
endemia, antecedentes de infección de transmisión sexual
o por el VIH) se recomienda repetir la determinación en el
tercer trimestre de gestación o en su defecto en el momento del
parto. Si no ha existido control serológico durante el embarazo
es aconsejable realizarlo en el parto. Es recomendable que el
resultado esté disponible en un plazo de 48-72 horas, por si
fuese necesario adoptar las acciones preventivas o terapéuticas
oportunas, tanto en la madre como en el recién nacido.
Un resultado negativo en la prueba de cribado, en
ausencia de manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
puede descartar la infección por T. pallidum, aunque es
recomendable tener presente las limitaciones propias del ensayo que
serán comentadas en el apartado correspondiente.
Un resultado positivo en las pruebas no treponémicas
no es sinónimo de infección, debido a que pueden
encontrarse reacciones falsamente positivas, e implica realizar a
continuación la determinación cuantitativa y el estudio
de anticuerpos específicos frente a los antígenos treponémicos.
- Métodos y pruebas de laboratorio
- Se dividen en dos grupos, en función del antígeno
utilizado: 1) no treponémicos o reagínicos y 2) treponémicos.
- 1) Investigación de anticuerpos no treponémicos.
Pruebas de cribado
- Utilizan como antígeno una mezcla estandarizada de
lecitina, colesterol y cardiolipina presentes en las membranas
celulares de los mamíferos. Las pruebas más utilizadas
son las denominadas RPR (Rapid Plasma Reagin) y el VDRL (Venereal
Disease Research Laboratory). El RPR es más recomendable en
la práctica que el VDRL debido a la sencillez de su ejecución.
La prueba de VDRL es más laboriosa por requerir un
pretratamiento del suero. Existe una modificación del método,
el VDRL/EIA que permite la automatización y efectuar el
estudio de muchos sueros en un solo ensayo. No obstante, puede
existir variabilidad a la hora de obtener resultados cuantitativos.
Independientemente de la prueba utilizada ocurren reactividades
inespecíficas entre el 1-2% de la población general.
- Limitaciones de las pruebas no treponémicas
- Reactividad falsamente negativa.
- Puede encontrarse tanto en la fase precoz de la infección
primaria como en la sífilis tardía. Asimismo, en
muestras con alta concentración de anticuerpos, (estadío
secundario) se puede obtener un resultado falsamente negativo si no
se repite el estudio con dilución previa de la muestra (fenómeno
prozona). Por este motivo, con un resultado negativo en la prueba de
cribado, se recomienda diluir la muestra si existe sospecha de
infección o ante una reactividad dudosa o anómala. Una
dilución del suero a 1/8 ó 1/16 suele ser la adecuada
para obtener una concentración de anticuerpos detectable por
estos métodos. También es posible encontrar un
resultado falsamente negativo cuando se ha realizado el ensayo con
un procedimiento incorrecto, como es dispensar el antígeno
sobre la muestra no extendida en el círculo de reacción
donde se realizan estas pruebas. Del mismo modo, hay que tener en
cuenta que temperaturas inferiores a 23ºC tanto en el
laboratorio, como de los reactivos o de las muestras pueden dar
lugar a resultados falsamente negativos.
- Reactividad falsamente positiva
- Puede ser debida a enfermedades autoinmunes, adicción a
drogas por vía parenteral, infecciones bacterianas o víricas
(hepatitis, neumonía, mononucleosis infecciosa y otras
infecciones), neoplasias, y como consecuencia del propio embarazo.
Las muestras hemolizadas o lipémicas pueden, asimismo,
presentar esta reactividad. Los títulos encontrados en todos
estos casos suelen ser bajos, y generalmente no superiores a 4
(dilución 1/4). Del mismo modo, hay que tener en cuenta que
en la gestante con historia de sífilis tratada, el embarazo
puede aumentar el título de anticuerpos no treponémicos
de forma inespecífica, sin existir reinfección o recaída.
En estos casos es fundamental realizar una evaluación clínica
minuciosa y un seguimiento clínico y microbiológico.
- 2) Investigación de anticuerpos treponémicos
- Utilizan como antígeno T. pallidum o algunos de
sus componentes. Las pruebas treponémicas son más
específicas que las no treponémicas, empleándose
para confirmar los resultados positivos obtenidos con éstas y
ante la sospecha clínica de sífilis tardía en
pacientes con resultados negativos en las pruebas no treponémicas.
Utilizadas aisladamente como pruebas de cribado pueden presentar un
1% de reactividades falsas en la población general. No son útiles
para el seguimiento del tratamiento por permanecer positivas en el
85-90% de las personas tratadas y curadas.
- Se encuentran disponibles en diferentes formatos: IFI, AL, EIA,
inmunoblot (IB) y Western blot (WB). Las más tradicionales
son la inmuno-fluorescencia (FTA-abs) y la aglutinación de
hematíes sensibilizados (TPHA). En la actualidad, existe una
modificación de esta última que utiliza partículas
de gelatina coloreada sensibilizadas con T. pallidum
purificado en sustitución de los eritrocitos sensibilizados
de la prueba de hemaglutinación pasiva. Este cambio efectuado
en el soporte del antígeno, aporta mayor estabilidad a la
reacción y mejora la lectura e interpretación de los
resultados sin pérdida de sensibilidad ni especificidad. En
general, con las pruebas de aglutinación se obtienen menos
falsos positivos que con la inmuno-fluorescencia. La reactividad
inespecífica suele asociarse a enfermedades del colágeno,
lepra, mononucleosis infecciosa, usuarios de drogas por vía
parenteral (UDVP), infecciones producidas por borrelias y otras
treponematosis. Es de destacar que la prueba de TPHA, a diferencia
del FTA-abs no presenta reactividad cruzada en pacientes con
enfermedad de Lyme y otras infecciones producidas por el género
Borrelia.
- Entre las pruebas que detectan anticuerpos específicos
frente a T. pallidum podemos citar las denominadas "pruebas
rápidas" debido a que el resultado se obtiene entre 10 y
20 minutos, son manuales, no necesitan equipamiento especial, su
presentación puede ser unitaria y permiten realizar
determinaciones individuales. Incorporan antígenos similares
a las técnicas de EIA y presentan buena sensibilidad y
especificidad, siendo especialmente aplicables en situaciones de
urgencia. Las pruebas más utilizadas son: la aglutinación
de partículas de látex (TPLA), los Dot-EIA y la
inmunocromatografía (IC). No obstante, con independencia de
cual sea el resultado obtenido por estas pruebas, se debe repetir la
determinación con las técnicas y reactivos
habitualmente utilizados en el laboratorio para realizar el diagnóstico
de la infección.
- Peculiaridades del estudio serológico de la sífilis
en las pacientes VIH positivas
La infección por T. pallidum en mujeres
seropositivas al VIH es frecuente. El diagnóstico de lúes
en las gestantes con esta situación clínica puede
presentar una serie de dificultades, entre las cuales podemos citar:
- -Escasa respuesta serológica a la infección en
casos demostrados de sífilis.
- -Reactividades inespecíficas en las pruebas reagínicas
con obtención de falsos positivos.
- -Retraso en el descenso del título de anticuerpos
detectados con las pruebas no treponémicas en pacientes
correctamente tratadas y sin existir fallo terapéutico.
- -Desaparición, con el tiempo, de la reactividad en las
pruebas treponémicas.
Estas circunstancias hacen que el diagnóstico
de esta infección en las mujeres seropositivas al VIH sea
complejo, pudiendo subestimar alguno de los resultados obtenidos e
interpretarlo erróneamente como "falso positivo". En
estas situaciones es imprescindible obtener toda la información
clínica disponible y realizar el seguimiento clínico y
microbiológico de la paciente, dado el riesgo de infección
fetal existente y la posible y rápida progresión a
neurosífilis en la gestante.
3.1.4 Virus de la hepatitis
B.
La transmisión madre-hijo del VHB puede ocurrir in
utero (menos del 5%), pero la mayoría de las infecciones
ocurren mediante el intercambio de sangre en el momento del parto. La
seroprevalencia de gestantes portadoras del VHB, eligiendo como
marcador de infección la positividad del antígeno de
superficie del VHB (HBsAg) se encuentra entre el 0,5% y 1,5%. El
riesgo de transmisión vertical aumenta con la presencia simultánea
del antígeno e (HBeAg). Se estima, que la coexistencia de HBsAg
y HBeAg supone un riesgo de transmisión próximo al 90%,
disminuyendo éste al 20% en las gestantes con HBsAg y
anticuerpos anti-HBe.
La importancia de la transmisión vertical del
VHB radica en que más del 85% de los recién nacidos
infectados se convierten en portadores crónicos. La existencia
de una vacuna y su administración en el recién nacido,
evita la mayor parte de los casos de infección crónica
neonatal. No obstante, en hijos de madres portadoras del VHB la
protección es más eficaz con la administración
simultánea de gamma-globulina anti-hepatitis B. La necesidad de
un tratamiento específico en la situación anterior hace
recomendable continuar con el cribado serológico sistemático
de esta infección, mediante el estudio de HBsAg. Esta
determinación nos permitirá discriminar qué recién
nacido deberá recibir profilaxis combinada y cuál únicamente
profilaxis activa.
Se recomienda realizar la determinación de
HBsAg en la primera consulta prenatal, por razones de operatividad,
aunque lo más deseable sería efectuarla en el último
trimestre de gestación, lo más cerca posible del momento
del parto. Un resultado negativo en ausencia de manifestaciones clínicas
o sospecha de infección, descarta una infección aguda o
crónica por el VHB. Si existen factores de riesgo asociados
(UDVP, promiscuidad, antecedentes de infecciones de transmisión
sexual, infección por el VIH, etc.) se recomienda repetir la
determinación en el tercer trimestre de gestación. En
función del riesgo estimado en la gestante, se puede plantear
la posibilidad de la vacunación durante el embarazo o proceder
a la misma después del parto.
Un resultado HBsAg positivo en la prueba de cribado
indica infección actual por VHB, debiendo continuar el estudio
según el protocolo general de diagnóstico de las
hepatitis víricas y efectuar la profilaxis combinada en el
neonato.
Si no ha existido control serológico de la
mujer durante el embarazo, la determinación de HBsAg debe
realizarse tan pronto como sea posible, antes o después del
parto, con el fin de proceder, si se precisa, a la profilaxis del recién
nacido dentro de las primeras 8-12 horas después del
nacimiento.
Métodos y pruebas de laboratorio.
Existen gran variedad de métodos disponibles: EIA, ELFA,
MEIA, IQL, etc. La selección del más apropiado en cada
caso variará según las condiciones de cada laboratorio.
En general las técnicas de EIA presentan buena sensibilidad
analítica debiendo elegir aquellas que detecten concentraciones
de HBsAg inferiores a 0,5 ng/ml.
Las pruebas de cribado de HBsAg denominadas "pruebas
rápidas" deben ser utilizadas sólo en casos
excepcionales. Se recomiendan los métodos de IC, desaconsejándose
los métodos de AL debido a su escasa sensibilidad.
Independientemente de cuál sea el resultado obtenido por estas
pruebas, se debe repetir la determinación con las técnicas
y reactivos habitualmente utilizados en el laboratorio para realizar
el diagnóstico de la infección.
3.1.5 Virus de la
inmunodeficiencia humana.
La transmisión vertical del VIH es una vía
claramente establecida. Esta transmisión puede producirse en
tres períodos diferentes y por tres vías distintas:
intrauterino (por vía trasplacentaria), intraparto (por
contacto con el patógeno a través de la sangre y los
fluidos infectados de la madre) y posnatal (principalmente a través
de la leche materna). El momento asociado a mayor riesgo para la
transmisión es durante el parto (60-70%), seguido de la vía
trasplacentaria (25%) y la lactancia (10-14%). No se ha demostrado la
capacidad teratógena de este virus.
La seroprevalencia frente al VIH en mujeres españolas
de 20 a 39 años se encuentra en torno al 0,27%, siendo
aproximadamente del 0,83% en los varones de la misma edad. En nuestro
medio, la tasa de transmisión materno-fetal, sin ejercer ningún
tipo de acción profiláctica, se estima en el 25%, aunque
diferentes estudios realizados en otros países encuentran un
porcentaje de transmisión comprendido entre el 10-40%.
Los factores de riesgo asociados a la transmisión
son: carga viral elevada, parto vaginal y la monitorización del
feto mediante electrodos.
Se recomienda efectuar el control serológico
de esta infección en la gestante debido a la existencia de
medidas eficaces para prevenir la transmisión, como son: el
tratamiento específico durante el embarazo, la realización
del parto mediante cesárea programada y la administración
intraparto de profilaxis antirretroviral. Asimismo, permite realizar
el seguimiento clínico del recién nacido, efectuar un
diagnóstico precoz de la infección en el niño y
adoptar las medidas terapéuticas oportunas.
Se aconseja realizar el cribado serológico en
la primera consulta prenatal, mediante la determinación
cualitativa de anticuerpos anti-VIH o la detección simultánea
de anticuerpos anti-VIH y el antígeno p24 (proteína
mayoritaria del core del VIH). Dada la trascendencia de esta
prueba se debe solicitar el consentimiento informado. En las gestantes
seronegativas con factores de riesgo asociados (UDVP, promiscuidad
sexual, antecedentes de infecciones de transmisión sexual, etc)
se recomienda repetir la determinación en el tercer trimestre
de gestación. Un resultado negativo en ausencia de factores de
riesgo, descarta la infección por el VIH. Un resultado positivo
o indeterminado en la prueba de cribado implica solicitar nueva
muestra para repetir la determinación y confirmar el resultado
obtenido mediante las técnicas diseñadas para ello.
Confirmada la infección, se remitirá a la gestante a la
consulta especializada de VIH para su estudio, seguimiento clínico
y tratamiento. Si no ha existido control serológico durante el
embarazo, la determinación de anticuerpos anti-VIH debe
realizarse cuando comienza el parto, tan pronto como sea posible. Con
objeto de adoptar las acciones preventivas oportunas, el resultado de
la prueba es prioritario y no debe retrasarse más allá
de las dos horas de vida del neonato.
Métodos y pruebas de laboratorio.
Existe una gran variedad de métodos disponibles. Las
pruebas serológicas para detectar la respuesta inmunológica
producida por la infección del VIH han evolucionado y en estos
momentos presentan buenos valores de sensibilidad y especificidad. Las
modificaciones efectuadas en los antígenos incluidos en las
pruebas de estudio de anticuerpos permiten detectar tipos y subtipos
del VIH que escapaban a los equipos de diagnóstico iniciales y
de segunda generación. En la actualidad es fundamental que las
pruebas utilizadas en el cribado serológico de esta infección
permitan detectar anticuerpos frente al VIH-1 incluyendo el grupo O y
al VIH-2.
La mayor parte de las pruebas comerciales están
basadas en las distintas modalidades del EIA y en la IQL. El tiempo de
reacción y obtención de resultados, junto con la
disminución del volumen de muestra necesario para realizar el
ensayo, son dos de los aspectos que más han mejorado en los últimos
años.
Entre las pruebas de cribado de anticuerpos
anti-VIH, las denominadas "pruebas rápidas" han
experimentado un desarrollo importante. Permiten detectar anticuerpos
frente al VIH-1 incluyendo el grupo O y al VIH-2. Utilizan antígenos
similares a las técnicas de EIA y presentan buena sensibilidad
y especificidad, haciéndolas especialmente útiles en
situaciones de urgencia. Con independencia del resultado obtenido con
estas pruebas, se debe repetir la determinación con técnicas
y reactivos habitualmente utilizados en el laboratorio para el diagnóstico
de la infección. Las más empleadas son los Dot-EIA y la
IC. Estos métodos, incorporan generalmente un control interno
de la reacción que constata el funcionamiento correcto del
ensayo.
Es obligatorio confirmar la presencia de
anticuerpos anti-VIH cuando se realiza el diagnóstico de esta
infección. Existen diferentes pruebas, entre las que se pueden
citar el WB, el inmunoblot con antígenos recombinantes (LIA) y
la radioinmuno-precipitación (RIPA). La más utilizada es
el WB, siendo considerado el estándar de confirmación de
la presencia de anticuerpos anti-VIH. Los criterios de positividad y,
por tanto, de interpretación, han sido propuestos por distintos
organismos internacionales entre ellos la Organización Mundial
de la Salud. En el caso de utilizar en la prueba de cribado reactivos
que permiten la detección conjunta de anticuerpos específicos
y de Ag p24, la reactividad de esta prueba implica la investigación
aislada de Ag p24, principalmente, en el caso de no confirmarse la
presencia de anticuerpos.
3.2 MICROORGANISMOS QUE NO SE
DEBEN INCLUIR EN EL CONTROL SEROLÓGICO SISTEMÁTICO DE LA
GESTANTE
Existen infecciones que pueden transmitirse al feto o al neonato
y que no se incluyen en el control serológico de la embarazada
debido a que los beneficios potenciales exceden a los inconvenientes.
Las infecciones a excluir se indican a continuación.
3.2.1 Citomegalovirus.
El citomegalovirus es un herpesvirus con capacidad teratógena
reconocida. En la actualidad, es la causa más frecuente de
infección congénita de origen viral.
La infección en el feto es consecuencia de la
viremia en la gestante, por tanto, el mayor riesgo para la transmisión
se produce con la infección primaria siendo menor en las
reactivaciones. En la primoinfección el porcentaje de transmisión
fetal es del 40%, disminuyendo hasta el 0,3-0,5% en las reactivaciones
y reinfecciones. El porcentaje de transmisión aumenta con la
edad gestacional. Es importante distinguir que el riesgo de transmisión
y la aparición de manifestaciones clínicas en el neonato
no son siempre paralelos. A efectos prácticos, los casos graves
de infección neonatal se limitan casi exclusivamente a la
primoinfección materna adquirida durante el primer trimestre
del embarazo. También es posible la transmisión
perinatal, a través del parto o inmediatamente después
de éste, por lo general como consecuencia de la lactancia
materna. En estos casos, la infección en el neonato suele ser
asintomática y no produce secuelas.
En nuestro medio la seropravelencia de CMV en
mujeres en edad fértil es cercana al 75%, pudiendo aumentar con
la edad, el estatus socioeconómico bajo y la existencia previa
de hijos. En la actualidad, hay datos que sugieren un cierto descenso,
probablemente relacionado con la mejoría de las condiciones
sanitarias y socioeconómicas.
- Existen métodos serológicos que permiten determinar
el estado inmune frente al virus e identificar a las mujeres
susceptibles de contraer la infección primaria. No obstante, se
considera que la investigación de anticuerpos anti-CMV no
suministra una información útil dirigida a la prevención
de la transmisión vertical y no se aconseja el cribado serológico
sistemático en la gestante por:
- 1- La detección de gestantes susceptibles carece de interés,
entre otras razones porque:
- a- No se ha desarrollado, por el momento, ninguna vacuna eficaz
para inmunizar a las mujeres seronegativas.
- b- El CMV es endémico en la población, con
prevalencia alta y con distintos mecanismos de transmisión.
Por este motivo, no es posible definir todos los factores o
situaciones de riesgo que permitan adoptar medidas preventivas de
tipo higiénico-sanitario para evitar la infección en
las mujeres seronegativas y, por tanto, con riesgo de contraer la
infección.
- 2- La detección de gestantes seropositivas al comienzo del
embarazo, tampoco garantiza la prevención de la infección
en el neonato porque:
- a- No está aprobado el tratamiento con antivirales durante
el embarazo, por su embriotoxicidad y fetotoxicidad.
- b- La mayor parte de las infecciones neonatales adquiridas por
reactivación del virus latente o por reinfección son
mayoritariamente asintomáticas. La serología no puede
detectar la mayoría de las infecciones activas debidas a la
reactivación o la reinfección vírica. Ambas
deben identificarse con métodos de detección directa
del virus como son las técnicas moleculares y el cultivo, métodos
fuera de todo planteamiento real. Por otra parte, estas técnicas,
tampoco permiten identificar al feto con riesgo de presentar
complicaciones graves al nacimiento, por lo que no son concluyentes
para adoptar decisiones.
Por todo lo expuesto, la prevención de la
infección por CMV durante el embarazo consiste en la adopción
de medidas higiénico-sanitarias de tipo general y la práctica
de éstas de forma regular.
3.2.2 Parvovirus B19.
La infección por el PVB19 contraída durante el
embarazo puede ser causa de hydrops foetalis y pérdida
fetal. No se ha establecido claramente su capacidad teratógena.
La viremia producida durante la primoinfección es la causa de
la infección fetal. El riesgo de infección de una mujer
expuesta a un caso de eritema infeccioso varía según el
tipo de exposición: 50% de seroconversión en caso de
convivencia con un niño enfermo, 30% si el contacto se produce
en centros escolares o guarderías y 20% si el contacto se
adquiere en la comunidad. El porcentaje de transmisión general
es del 33%, variando y aumentando con la edad gestacional.
En el caso de primoinfección materna, la pérdida
del feto no es frecuente (1-9%), como tampoco lo es la aparición
de hydrops foetalis (1-3%). En general, la infección de
la gestante por este virus conduce al nacimiento de un niño
sano. Las consecuencias de la exposición del feto al PVB19 son
diferentes según el trimestre de gestación. El primer
trimestre y principios del segundo se asocian a un mayor riesgo de pérdida
fetal (15-32%), dependiendo de la existencia o no de eritema
infeccioso en la gestante. La aparición de hydrops foetalis
es más frecuente en el segundo trimestre, aunque también
se han descrito casos en el primero. En el tercer trimestre la infección
fetal suele ser más benigna.
En España, la seroprevalencia en mujeres en
edad fértil se estima en torno al 70%, aunque podría
variar según la localización geográfica,
aumentando con la edad y con la existencia previa de hijos.
- Existen métodos serológicos que permiten determinar
el estado inmune frente al virus. No obstante, la investigación
de anticuerpos anti-PVB19 no suministra una información útil
dirigida a la prevención de la transmisión vertical por
este virus y no se aconseja el cribado serológico en la
gestante por lo siguiente:
- 1- La detección de gestantes susceptibles carece de interés
porque:
- a- No se ha desarrollado, por el momento, ninguna vacuna eficaz
para inmunizar a las mujeres seronegativas frente al PVB19.
- b- No es posible prevenir la infección de la gestante.
Aproximadamente, el 30% de las infecciones son asintomáticas
y en aquéllas que cursan con síntomas, los pacientes
son infecciosos antes de presentarlos. En las gestantes que por su
actividad laboral (personal docente, sanitario, guarderías
infantiles, etc) puedan estar más expuestas al virus, no se
ha demostrado eficaz retirarlas de su puesto de trabajo como medida
para prevenir la infección.
- c- Las consecuencias de la infección en el feto no se
pueden prevenir o tratar. No existe un tratamiento específico
para la infección durante el embarazo. Asimismo, más
del 90% de las pérdidas fetales son abortos o muertes in
utero sin evidencia de hydrops foetalis, única
forma de presentación que puede beneficiarse de una posible
acción terapéutica, aunque sólo en el 30% de
los casos en que se produce, la transfusión sanguínea
intrauterina puede ser eficaz para prevenir la pérdida del
feto.
- 2- La detección de gestantes seropositivas al inicio del
embarazo sólo tiene interés epidemiológico.
3.3 MICROORGANISMOS CUYO CONTROL
SEROLÓGICO PUEDE REALIZARSE EN SITUACIONES ESPECIALES
En circunstancias excepcionales, puede plantearse ampliar el
estudio serológico de infecciones que pueden transmitirse al
feto o al neonato y que no están incluidas en el control serológico
sistemático de la embarazada. El ginecólogo-obstetra
responsable del seguimiento de la gestante debe valorar las
determinaciones a realizar en cada caso, en función de los
factores o situaciones de riesgo asociados y/o los hallazgos clínicos
o epidemiológicos. Las infecciones a considerar se relacionan a
continuación.
3.3.1 Virus de la hepatitis
C.
La transmisión vertical del VHC ha sido demostrada, aunque
no es frecuente. En España, el 90% de las infecciones pediátricas
por el VHC se adquieren por esta vía. La viremia producida
durante la infección es la causa de la infección fetal.
La eficacia de la transmisión aumenta en proporción con
la carga viral, no encontrándose diferencias según el
genotipo infectante. El porcentaje de transmisión estimado es
un 5%, incrementándose hasta el 20-30% si existe coinfección
con el VIH. La seroprevalencia de la infección por el VHC en la
población general adulta se encuentra próxima al 2%,
siendo 0,1-0,3% en la población pediátrica.
El parto es el momento de mayor riesgo para la
transmisión, produciéndose ésta por el contacto
con la sangre de la madre. La adquisición de la infección
a través de la leche materna es posible aunque difícil
de evaluar, desconociéndose aún el riesgo real asociado
a esta vía. No obstante, parece existir una correlación
entre los niveles de ARN-VHC en suero y la presencia de este virus en
la leche materna.
Las pruebas serológicas disponibles para
detectar la respuesta inmunológica producida por la infección
del VHC han evolucionado y en estos momentos presentan buena
sensibilidad con especificidad aceptable. La detección de
anticuerpos específicos frente al VHC (anti-VHC) indica
exposición previa y no diferencia si la infección es
aguda, crónica o resuelta. En la mayor parte de los casos
(75-80%) se correlaciona con la presencia de ARN vírico. En la
gestante, la detección de anticuerpos específicos obliga
a confirmar la infección. La detección de la viremia y
la replicación vírica suele efectuarse mediante
determinación cualitativa o cuantitativa del ARN-VHC. Más
recientemente, se ha incorporado la detección y posibilidad de
cuantificación del antígeno del núcleo o core
(HCcAg), proteína específica del VHC.
- En la actualidad, no está justificada la realización
sistemática de anti-VHC en la gestante por las siguientes
razones:
- La detección de gestantes susceptibles carece de interés
ya que no se ha desarrollado, por el momento, ninguna vacuna eficaz
para inmunizar a la mujere seronegativas contra la infección
por el VHC.
- La detección sistemática e indiscriminada de
gestantes seropositivas no es recomendable por:
- a- El tratamiento con antivirales durante
el embarazo está contraindicado.
- b- No existen unas medidas claramente
eficaces para prevenir la transmisión. En la actualidad, no
existe una estrategia internacional consensuada (cribado serológico,
tipo de parto, supresión de la lactancia materna) respecto a
las medidas a adoptar para prevenir la transmisión vertical
del VHC. Las recomendaciones actuales no aconsejan explícitamente
evitar el parto vaginal y realizar cesárea programada, ni
retirar la lactancia materna para disminuir el riesgo de transmisión
vertical por VHC.
- c- Las cifras actuales de prevalencia y
el riesgo del 5% de transmisión vertical suponen que esta
determinación, aplicada a la población general, no sea
costeefectiva.
Tabla 3. Situaciones especiales en las que podría
considerarse la detección del VHC en la gestante.
- Exposición a derivados sanguíneos con
anterioridad a la identificación del VHC.
|
- Historia de adicción a drogas por vía
parenteral.
|
- Inclusión en un programa de hemodiálisis.
|
- Infección demostrada por el VIH o el VHB en la
gestante.
|
- Parejas sexuales de personas con infección por VHB,
VIH o VHC.
|
- Presencia o antecedentes de piercing o tatuajes.
|
- Hipertransaminasemia no filiada
|
- Gestantes procedentes de áreas geográficas con
endemicidad alta.
|
- Participantes de programas de reproducción asistida.
|
|
|
Después de lo expuesto, es necesario añadir
que existen situaciones de riesgo definidas en las que sería
conveniente la determinación de anticuerpos anti-VHC durante el
embarazo, y son las que figuran en la tabla 3. En estas
circunstancias, el cribado serológico permitiría
identificar a los niños con riesgo de contraer la infección,
realizar su seguimiento en el tiempo para diagnosticar precozmente la
enfermedad y adoptar las medidas clínico-terapéuticas
oportunas. Esta actuación también beneficia a la mujer
que desconoce su infección, la cual puede adoptar medidas higiénico-sanitarias
para el control de la misma y recibir tratamiento si procede. Por
tanto, esta opción podría influir positivamente en la
epidemiología de la infección.
3.3.2 Virus varicela-zóster.
La varicela materna durante el embarazo supone un riesgo para el
feto o el recién nacido, según se adquiera al principio
o al final de la gestación, pudiendo producir el síndrome
de varicela congénita o infección perinatal,
respectivamente. Por el contrario, el herpes zóster durante el
embarazo no se ha asociado a morbilidad fetal significativa. La
primoinfección adquirida en el primer trimestre, supone un
riesgo de infección fetal (varicela congénita), mientras
que, la adquisición de la infección entre las semanas 20
a 40 presenta escasos problemas para el feto. Sin embargo, entre los
cinco días previos y los 2-5 días posteriores al parto
aumenta el riesgo de padecer varicela neonatal. La transmisión
varía con la edad gestacional; antes de las 28 semanas, el
porcentaje de transmisión estimado se encuentra entre el 5-10%,
aumentando al 50% a partir de la semana 36.
Estudios seroepidemiológicos recientes
realizados en la población española indican que
superados los 15 años de edad, el 95% de las personas han
contraído la infección, sin que existan diferencias en
cuanto a sexo, lugar de residencia, nivel de instrucción y
clase social.
Recientemente se han autorizado vacunas para su
administración a adultos y adolescentes sin historia de infección
por el VVZ o con serología negativa, pero al tratarse de
vacunas de virus vivos, está contraindicado su uso durante el
embarazo y la lactancia. La estrategia de prevención de la
varicela congénita se debe basar en el diagnóstico de
los casos de varicela en embarazadas a término para establecer
la terapia adecuada en el neonato.
- En la actualidad, no existen datos reales disponibles respecto a
la importancia de la infección congénita por el VVZ en
nuestro medio, pero todo parece apuntar a que no constituye un
problema importante de salud pública. Hasta disponer de datos
que confirmen su importancia real en nuestro medio, no se aconseja el
cribado serológico sistemático en la gestante por lo
siguiente:
- 1.- No existir datos disponibles que permitan calificar el síndrome
de varicela congénita como un problema importante de salud pública.
- 2.- Los casos de transmisión neonatal se asocian siempre a
infecciones sintomáticas en la gestante permitiendo adoptar
en el recién nacido las medidas preventivas o terapéuticas
oportunas: administración de inmunoglobulina específica
o tratamiento antiviral respectivamente.
Después de lo anteriormente expuesto, es de
comentar que en mujeres sin historia clínica documentada de
varicela o zóster, la estrategia de prevención se debe
basar en la identificación preconcepcional de las que sean
susceptibles de contraer la infección primaria para determinar
la presencia de anticuerpos anti-VVZ y recomendar la vacuna si
procede. Esta recomendación se dirige especialmente a mujeres
cuya actividad profesional (personal docente, sanitarios, trabajadores
en residencias geriátricas o con personas en riesgo) implique
el contacto directo con enfermos de varicela o herpes zóster.
Las mujeres candidatas a la vacunación deben ser informadas
sobre la necesidad de adoptar precauciones para evitar el embarazo en
los tres meses posteriores a la vacunación.
Existe una excepción en la que podría
considerarse la conveniencia de detectar anticuerpos anti-VVZ. Se
trata de aquellas gestantes (principalmente si se encuentran en los
tres primeros meses de embarazo o en los últimos días
previos al parto), sin historia clínica o antecedentes de
infección por el VVZ y que se ven expuestas a un caso de
varicela en el ambiente familiar o laboral. En esta situación,
el conocimiento del estado inmune podría ser beneficioso en dos
sentidos. En primer lugar, si la gestante es seropositiva frente al
VVZ (situación muy habitual), el resultado permitiría
evitar la ansiedad de ésta. Por el contrario, si finalmente el
estudio serológico confirma que es susceptible a la infección,
se podrían adoptar las medidas de control oportunas, como una
vigilancia más estrecha de la madre y del recién nacido
y, eventualmente, la administración de profilaxis o tratamiento
en este último, en caso de ser necesario.
3.3.3 Virus del herpes
simple.
El herpes genital está causado principalmente por el virus
del herpes simple tipo 2 (VHS 2) y menos frecuentemente por el tipo 1
(VHS 1), generalmente asociado con infección orolabial.
Las infecciones genitales producidas por uno u otro
virus son clínicamente indistinguibles, pero las reactivaciones
son 8-10 veces más frecuentes en el VHS 2 que en el VHS 1, por
lo que el conocimiento del tipo de virus infectante puede tener interés
desde el punto de vista del seguimiento futuro de la paciente. La
complicación más importante de la infección
genital producida por los VHS es el herpes neonatal, que se asocia con
una gran morbilidad y mortalidad que sólo la introducción
de antivíricos ha conseguido mejorar, de ahí la
importancia de la prevención y el diagnóstico. El riesgo
de la infección en el neonato depende del tipo de infección
materna (primaria o recurrente), la presencia o ausencia de
anticuerpos específicos en la madre, la duración de la
rotura de las membranas y el tipo de parto.
La primoinfección materna en los días
que preceden al parto es la situación clínica asociada
con mayor riesgo para la transmisión (85%), aunque ésta
también puede ocurrir cuando se producen lesiones en la infección
recurrente. La transmisión es menos frecuente, aunque posible,
cuando existe excreción asintomática del virus. Respecto
al tipo de parto, el vaginal presenta mayor riesgo que la extracción
del niño por cesárea antes de producirse la rotura de
membranas; sin embargo, esta operación no previene
necesariamente el herpes neonatal. También, están
documentadas la transmisión intraútero (5%) y la
postnatal (10%). Desde el punto de vista clínico, las
consecuencias más graves para el neonato se producen por la
transmisión in utero en el transcurso de una
primoinfección materna.
En los últimos años, se han
desarrollado y comercializado métodos serológicos específicos
de tipo que emplean como antígeno la glucoproteína G
(gG) de VHS 1 y VHS 2 y que permiten diferenciar la respuesta específica
frente a ambos virus. Desde el punto de vista técnico, es
importante elegir pruebas comerciales de detección serológica
que utilicen antígenos recombinantes, debido a que algunas de
las pruebas disponibles pueden presentar reactividad cruzada entre
ambos tipos de VHS.
- A pesar del distinto predominio de ambos virus en los diferentes
lugares anatómicos, la detección de anticuerpos específicos
de tipo no permite distinguir la localización de la infección.
En la población española se ha documentado que la
seroprevalencia de VHS 2 es inferior al 5%, no superando el 6% en las
mujeres en edad fértil, cifra muy inferior a la encontrada en
otros países desarrollados. Estos datos coinciden con la escasa
incidencia del herpes neonatal en nuestro medio. No obstante, las
mujeres inmigrantes procedentes de países con mayor
prevalencia, pueden contribuir a modificar la actual situación.
Con los antecedentes citados, y debido a que VHS 2 es el virus
principalmente asociado a la infección genital, sería éste
el virus a controlar en la gestante. Sin embargo, teniendo en cuenta
los estudios de costeeficacia realizados en países con
prevalencia baja de VHS 2, como es nuestro caso, no se justifica la
determinación sistemática de anticuerpos específicos
frente a este virus durante el embarazo como estrategia de prevención
del herpes neonatal por lo siguiente:
- 1-La detección de gestantes susceptibles carece de interés
debido a:
- a- No se ha desarrollado, por el momento, ninguna vacuna eficaz
para inmunizar a la mujer seronegativas contra la infección
por los VHS.
- b- La detección de gestantes susceptibles al VHS 2,
implicaría el estudio serológico del compañero
sexual, y en el caso de ser positivo, realizar un seguimiento sistemático
de la gestante a lo largo del embarazo para detectar la seroconversión.
Estos controles son difíciles de efectuar en la práctica,
incrementan los costes y no han demostrado un beneficio en la
prevención del herpes neonatal.
- 2- La detección de gestantes seropositivas al comienzo del
embarazo, tampoco garantiza la prevención de la infección
en el neonato por:
- a- Ante esta situación sería necesario identificar
a las mujeres que experimentan la reactivación en los días
inmediatos al parto o cuando se inicia este proceso, dado que es el
momento de mayor riesgo para la transmisión. Este control es
difícil en la práctica y debe efectuarse con métodos
de detección directa del virus como son las técnicas
moleculares y el cultivo. Estas técnicas son más
complejas que la investigación de anticuerpos y no se
encuentran disponibles en todos los centros de asistencia a la
embarazada en el momento del parto.
- b-. La profilaxis con antivirales durante el embarazo no está
aprobada, aunque en gestantes con infecciones recurrentes por los
VHS se ha administrado, de forma experimental, aciclovir o
valaciclovir con éxito.
En conclusión, la educación sanitaria
dirigida a utilizar métodos de barrera en las relaciones
sexuales durante el embarazo o principalmente en el último
trimestre del mismo, se reconoce como un método económico
y eficaz para evitar la transmisión del herpes genital y por
tanto útil para prevenir el herpes neonatal. Otra posibilidad
de actuación es realizar un diagnóstico precoz mediante
la detección directa del virus en los neonatos con sospecha de
herpes neonatal, con el fin de instaurar un tratamiento específico
lo antes posible. Esta opción, aunque plantea problemas de índole
práctica, debe tenerse en cuenta a la hora destinar los
recursos que puedan ser consumidos por el cribado serológico
sistemático de la infección durante el embarazo.
- Después de lo anteriormente expuesto, es de comentar que
pueden existir situaciones de riesgo clínicamente muy definidas
en donde junto con otras medidas de diagnóstico clínico,
podría justificarse la determinación de anticuerpos
anti-VHS 2 específicos de tipo durante el embarazo y éstas
son:
- a- Cuando la pareja de la gestante padece herpes genital y se
desconoce la situación inmunológica de la embarazada
frente este virus.
- b- Mujeres embarazadas con prácticas de riesgo para
adquirir infección por VHS 2 o antecedentes de otras
infecciones de transmisión sexual o promiscuidad, con objeto
de detectar tanto susceptibilidad como seropositividad.
En ambos casos, el conocimiento del estado inmune de
la gestante frente al virus permitiría elegir la estrategia de
prevención más adecuada. Así, si existe
susceptibilidad a la infección, aconsejar las medidas de
prevención primaria antes citadas, y valorar la posibilidad de
realizar un seguimiento serológico durante el embarazo para
detectar la posible seroconversión. Si por el contrario, la
gestante es seropositiva, una posible acción preventiva podría
ser la observación de la mucosa genital antes del parto para
buscar las lesiones características, detectar el virus si
procede y decidir el tipo de parto a efectuar.
3.4 RECOMENDACIONES CLÍNICO-MICROBIOLÓGICAS
SEGÚN MICROORGANISMO
3.4.1 Consulta previa al embarazo.
Se realizará la historia clínica y la exploración
física de la mujer. El contenido de la consulta preconcepcional
depende de la situación específica encontrada en cada
caso y la conducta a seguir y las determinaciones analíticas a
realizar se deberán adaptar a los problemas y riesgos
identificados. Las infecciones a controlar, principalmente, en este
caso son rubéola, toxoplasmosis, sífilis, VHB, VIH y
varicela. Si existen datos previos que documenten la existencia de
inmunidad permanente respecto a alguna de las infecciones a controlar,
se evitará su repetición en esta consulta y en la
primera consulta prenatal.
3.4.2 Primera consulta
prenatal
La asistencia al embarazo comienza con la consulta prenatal que
debe realizarse en el primer trimestre de gestación, lo más
precozmente posible.
- 3.4.2.1 Historia clínica y
exploración física. Se realizará una historia
clínica obteniendo la información sobre los siguientes
aspectos:
- - Antecedentes familiares
- - Antecedentes reproductivos
- - Antecedentes médicos
- - existencia de hepatopatía
- - enfermedades infecciosas en la infancia
- - enfermedades de transmisión sexual
- - información documentada respecto al estado inmunitario
frente a las infecciones a controlar en el embarazo
- - vacunación previa de la rubéola, varicela y
hepatitis B
- - Condiciones sociodemográficas
- - actividad profesional (docente, sanitario, cuidador geriátrico,
etc)
- - actividades o factores de riesgo para adquirir alguna de las
infecciones objeto de control o prevención durante el
embarazo
- - Hábitos higiénico-dietéticos
- En la anamnesis se ha de incidir sobre antecedentes recientes de:
- - enfermedad febril o exantemática
- - contacto estrecho con pacientes con enfermedad exantemática
- - hepatitis aguda o crónica
- - infección genital o contactos con personas que las han
padecido o las padecen
- - existencia de adenopatías
- 3.4.2.2 Determinaciones analíticas
a realizar, interpretación y actuaciones. Si no existen
datos previos documentados respecto al estado inmune de la gestante
frente a las infecciones objeto de control, se realizarán las
siguientes determinaciones.
- * 3.4.2.2.1 Embarazo normal. Primer
trimestre.
- Rubéola
- - Determinación cualitativa de anticuerpos totales o IgG
anti-rubéola
-Anticuerpos
totales o IgG Negativo
-
Susceptibilidad a la infección. Requiere vacunación
post-parto y medidas de prevención primaria para evitar un
posible contagio durante la gestación.
- No
son necesarios nuevos controles durante el embarazo.
-Anticuerpos
totales o IgG Positivo
-
Inmunidad a la rubéola y evidencia suficiente de protección
para el feto.
- No
repetir la determinación en éste, ni en sucesivos
embarazos.
- Toxoplasmosis
- - Determinación cualitativa de anticuerpos IgG anti-Toxoplasma
-IgG
Negativo
-
Susceptibilidad a la infección. Se darán instrucciones
precisas a la embarazada sobre las posibles vías de transmisión
y las medidas higiénicas y hábitos culinarios a
adoptar para evitar la primoinfección durante el embarazo. Se
aconseja la realización de documentos informativos que puedan
ser entregados a la gestante. Seguimiento serológico
trimestral
-IgG
Positivo. Proceder según criterio de cribado elegido
1-
Detección de gestantes susceptibles
- En
mujeres inmunocompetentes y en ausencia de manifestaciones clínicas
o sospecha de infección, se considerará una infección
previa al embarazo y ausencia de riesgo de infección primaria
aguda en este y en sucesivos embarazos
- No
repetir esta determinación en este embarazo ni en posibles
embarazos posteriores.
2-
Detección de gestantes inmunes. Realizar IgM
2.1
IgM Negativo
-
Infección anterior al embarazo
- No
repetir la determinación en éste, ni en sucesivos
embarazos.
2.2
IgM Positivo
-
Obtención de una segunda muestra en las 2-3 semanas
posteriores y determinación de IgG en ambas muestras y en un
mismo ensayo, para observar un incremento significativo del título.
Valorar la realización de otros marcadores serológicos
de infección aguda (IgA, Avidez de IgG), asi como la titulación
de la IgG en la primera muestra.
2.2.1
IgG estable en las dos determinaciones en ausencia de otros
marcadores de infección aguda y sin manifestaciones clínicas.
-
Infección anterior al embarazo.
No
realizar más controles en éste ni en sucesivos
embarazos.
Las
situaciones excepcionales, en las que el título de IgG se
mantenga estable, pero se detecte algún marcador de infección
aguda, serán valoradas individualmente.
2.2.2
Incremento significativo de IgG
- - Toxoplasmosis aguda en la gestante. Deberá instaurarse
tratamiento antimicrobiano. Se recomienda efectuar el diagnóstico
prenatal de infección fetal.
- Sífilis
- - Determinación cualitativa de anticuerpos frente a antígenos
no treponémicos
-Prueba no treponémica Negativo
- En
ausencia de manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
descarta infección por T. pallidum.
-Prueba no treponémica Positivo
-
Realizar la determinación cuantitativa. Si existe historia de
sífilis tratada, el embarazo puede aumentar el título
de anticuerpos no treponémicos de forma inespecífica
sin existir reinfección o recaída.
-
Realizar el estudio de anticuerpos específicos frente a antígenos
treponémicos.
- Si
se confirma la infección, se efectuará el tratamiento
específico, el estudio de contactos y el seguimiento de la
gestante y el neonato.
- Virus de la hepatitis B
- - Determinación cualitativa de HBsAg
-HBsAg Negativo
-
Excluye infección aguda o crónica por VHB
HBsAg
Positivo
-
Estudiar el resto de los marcadores según el Procedimiento nº
2a de la SEIMC dedicado a la Serología de las hepatitis víricas.
-
Administración simultánea de la vacuna y de la
gammaglobulina anti-hepatitis B en las primeras 12 horas de vida del
neonato. Seguimiento del recién nacido.
- Virus de la inmunodeficiencia humana
- - Determinación cualitativa de anticuerpos anti-VIH
-anti-VIH Negativo
- En
ausencia de manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
descarta la infección por el VIH.
-anti-VIH Positivo
- La
reactividad a esta prueba hace recomendable solicitar una nueva
muestra. Repetir la determinación.
-
Confirmar el resultado obtenido en la prueba de cribado, mediante la
realización de los ensayos de confirmación aceptados.
- Si
se confirma la infección, se remitirá a la gestante a
la consulta especializada en VIH para su adecuado control clínico
y tratamiento.
-anti-VIH Indeterminado
-
Solicitar una nueva muestra. Repetir la determinación.
-
Proceder según el resultado obtenido en la segunda muestra.
- Si el resultado es nuevamente indeterminado, solicitar una nueva
muestra en un período de un mes. - Determinación
simultánea de anticuerpos anti-VIH y Ag p24
- Un
resultado positivo o indeterminado por este método, implica
confirmar la presencia de anticuerpos anti-VIH. Un resultado
negativo o indeterminado de los anticuerpos específicos,
implica realizar la determinación aislada del antígeno
p24. Si el resultado de éste es negativo o indeterminado
deberá realizarse un seguimiento de la gestante y repetir el
estudio en una nueva muestra hasta confirmar o descartar la infección.
Ante resultados no concluyentes, valorar la posibilidad del estudio
del RNA vírico (carga viral)
- * 3.4.2.2.2 Embarazo normal. Segundo y
tercer trimestre
- En la mayor parte de los casos, el estudio serológico en
el primer trimestre es suficiente para obtener la información
deseada. No obstante, para la prevención de ciertas
infecciones y en determinadas circunstancias o factores de riesgo
asociados a la gestante, es recomendable repetir a las seronegativas
las determinaciones que a continuación se relacionan:
-
Segundo trimestre. Anticuerpos (IgG) anti-Toxoplasma. Un
resultado negativo, aconseja repetir la determinación en el
tercer trimestre.
-
Tercer trimestre: HBsAg y anti-VIH.
- Como norma general, la seroconversión en alguna de las
pruebas realizadas, hace recomendable la repetición de la
misma simultáneamente con las muestras obtenidas en los
diferentes momentos de la gestación.
- * 3.4.2.2.3 Embarazo y situaciones
especiales. En situaciones excepcionales, puede plantearse ampliar
el estudio serológico de ciertas infecciones que pueden
transmitirse al feto o al neonato y que no están incluidas en
el control serológico sistemático. Para realizar el
estudio de estas infecciones se deben tener en cuenta una serie de
consideraciones. Entre ellas los factores o situaciones de riesgo
asociados a la gestante, los hallazgos clínicos o epidemiológicos
que concurren y el beneficio obtenido por el feto, el neonato, e
incluso la madre. Las infecciones a considerar son las siguientes:
- Virus de la hepatitis C
- - Determinación cualitativa de anticuerpos anti-VHC
-anti-VHC Negativo
- En
ausencia de manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
descarta infección por el VHC.
-anti-VHC Positivo
-
Indica exposición previa al virus en un tiempo no
determinado. No diferencia si la infección es aguda, crónica
o resuelta.
-
Confirmar la reactividad. Proceder según el Procedimiento nº
2a de la SEIMC dedicado a la Serología de las hepatitis víricas.
-
Efectuar seguimiento de gestante y neonato.
- Virus varicela-zóster
- - Determinación cualitativa de anticuerpos IgG anti-VVZ
- Se recomienda efectuar el estudio en la consulta preconcepcional.
Especialmente indicada en mujeres que por su actividad profesional
sea conveniente la vacunación de aquellas que no sean
inmunes.
-IgG
Negativo
-
Susceptibilidad a la infección. Comprobar que no existe
embarazo y administrar la vacuna. Se recomendará evitar el
embarazo en los tres meses posteriores a su administración.
- No
es necesario control serológico de anticuerpos postvacunación.
-IgG
Positivo
-
Inmunidad a la varicela. No repetir la determinación en el
embarazo, ni en otros posteriores.
- Virus del herpes simple
- - Determinación cualitativa de anticuerpos (IgG ) anti-
VHS 2
-IgG
Negativo
- En
ausencia de manifestaciones clínicas o sospecha de infección,
descarta la infección por el VHS 2
- Si
la pareja padece infección por el VHS 2, aconsejar la
utilización sistemática de métodos de barrera
en todas las relaciones sexuales mantenidas durante el embarazo y
principalmente en el último trimestre. Valorar la posibilidad
de realizar un seguimiento serológico durante el mismo para
detectar la posible seroconversión.
-IgG
Positivo
-
Indica infección por VHS 2. Una posible acción
preventiva puede ser el examen de la mucosa genital antes del parto
para buscar las lesiones características, detectar el virus
si procede y decidir el tipo de parto a efectuar. Asimismo, se debe
realizar un control clínico exhaustivo del recién
nacido en las primeras semanas de vida.
En la tabla 4 se reflejan las determinaciones serológicas
de cribado recomendadas para el control de las infecciones de
transmisión vertical durante la asistencia preconcepcional,
prenatal y el parto, según microorganismo y trimestre de
gestación. Las tablas 5 y 6 resumen, respectivamente, la
interpretación y las recomendaciones a seguir según los
microorganismos estudiados y los resultados obtenidos en las pruebas
de cribado.
4.
OBTENCIÓN DE LA MUESTRA
4.1 TIPO DE MUESTRA
Los estudios de cribado serológico sistemático en
la embarazada se realizan en suero o plasma. Algunos de los resultados
obtenidos, pueden requerir la realización de pruebas serológicas
adicionales con objeto de confirmar o descartar la infección
congénita. Debido a las limitaciones inherentes a las
determinaciones serológicas, puede ser necesario recurrir a
estudios complementarios dirigidos a detectar directamente el
microorganismo a estudiar. Estos estudios se efectúan,
generalmente, en el líquido amniótico o en la orina de
la gestante y requieren la utilización de otros métodos
diferentes a la serología y con mayor complejidad técnica.
El manejo de estas muestras y la utilización de otros métodos
diagnósticos, escapan al objetivo de este documento.
La muestra de sangre para la realización de
estudios serológicos o de biología molecular debe
extraerse de una vena, utilizándose generalmente las del
antebrazo. Para la obtención de suero, los recipientes más
idóneos son los tubos estériles sin anticoagulante y con
gel separador, existiendo en el mercado tubos de estas características
que soportan la congelación a -20ºC. La obtención
de plasma requiere recoger la muestra con un anticoagulante, siendo
los más utilizados la heparina, el citrato sódico y
EDTA. Alguna de estas sustancias pueden no ser recomendables e incluso
desaconsejarse expresamente para realizar alguno de los métodos
utilizados para el análisis de la muestra (por: ejemplo, la
heparina y la amplificación de ADN por la reacción en
cadena de la polimerasa).
El modo de realizar la extracción de sangre y
su identificación, debe constar en manuales o procedimientos
normalizados de trabajo (PNT) realizados por el laboratorio de
microbiología y adaptados a las particularidades y características
de cada institución. Estos manuales deberán distribuirse
en todos los puntos de toma de muestra, ya sean hospitalarios o
ambulatorios.
Tabla 4. Determinaciones serológicas
recomendadas para el control de las infecciones de transmisión
vertical durante la asistencia preconcepcional, prenatal y el parto
|
Infección |
Determinación a realizar
|
Consulta Preconcepcional |
1er
Trimestre |
2º
Trimestre |
3er
Trimestre |
Parto |
|
Rubéola
Toxoplasmosis
Sífilis
VHB
VIH |
IgGa
IgG
RPR
HBsAg
Anti-VIHa
|
Síb
Síb
Sí
Sí
Síb |
Sí
Sí
Sí
Sí
Sí |
No
Noc
No
No
No |
No
Noc
Nod
Nod
Nod |
No
No
Síe
Síe
Síe |
aPuede
efectuarse la determinación de anticuerpos totales
bUn
resultado positivo, evitará repetir el estudio en la consulta
prenatal
cRepetir
si el resultado previo es negativo
dRepetir
en el tercer trimestre si el resultado previo es negativo y posee
factores de riesgo
e
Realizar si no existe control previo f Puede efectuarse la determinación
conjunta de antígeno p24 + anticuerpo
Tabla 5: Recomendaciones clínicomicrobiológicas
del control serológico en un embarazo normal
|
MICROORGANISMO |
Resultado prueba de cribado |
Interpretación |
Recomendaciones |
|
Virus de la rubéola
|
Negativo |
- Susceptible a la infección |
- Evitar, en lo posible, la convivencia estrecha
con niños no vacunados o que padezcan enfermedad exantemática
aguda.
- Vacunación después del parto y evitar
embarazo en los 3 meses siguientes. |
|
Positivo |
- Inmunidad a la rubéola |
- Ninguna |
|
Toxoplasma gondii |
Negativo |
- Susceptible a la infección por T.
Gondii |
- Evitar contacto con gatos, especialmente
menores de un año o enfermos.
- Congelar la carne (-20 ºC, 24 horas), evitar comer
carne cruda o poco cocida si no ha sido previamente congelada,
lavar las frutas y verduras que se ingieran crudas.
- Utilizar guantes en los trabajos de jardinería.
|
|
Positivo |
- Valorar según el criterio de cribado
elegido |
- Según el criterio de cribado elegido. |
|
Treponema pallidum
|
Negativo |
- En ausencia de manifestaciones clínicas
o sospecha de infección, descarta la infección por
T. pallidum |
- Repetir en el tercer trimestre si existen
factores de riesgo. |
|
Positivo |
- Infección
o
- Falsa reactividad |
- Realizar determinación cuantitativa. Si
existe historia de sífilis tratada, el embarazo puede
aumentar el título de anticuerpos no treponémicos de
forma inespecífica, sin existir reinfección o recaída.
- Realizar el estudio de anticuerpos específicos
frente a antígenos treponémicos.
- Si se confirma la infección, administrar el
tratamiento específico, realizar el estudio de contactos y
el seguimiento de la gestante y el neonato. |
|
Virus de la hepatitis B |
Negativo |
- Excluye infección aguda o crónica
por el VHB |
- En mujeres con factores de riesgo asociados a
contraer a infección se repetirá la determinación
en el tercer trimestre de gestación. |
|
Positivo |
- Infección aguda o crónica por el
VHB. |
- Estudiar el resto de los marcadores según
el Procedimiento nº 2a de la SEIMC dedicado a la Serología
de las hepatitis víricas.
- Realizar el estudio clínico oportuno, así
como, la búsqueda de contactos no inmunes para ser
vacunados.
- Profilaxis combinada en el recién nacido y
seguimiento clínico y serológico. |
|
Virus de la inmunodeficiencia
humana |
Negativo |
- En ausencia de manifestaciones clínicas
o sospecha de infección, descarta la infección por
el VIH. |
- En mujeres con factores de riesgo asociados a
contraer la infección, repetir la determinación en
el tercer trimestre de gestación. |
|
Positivo |
- Infección por el VIH. |
- Solicitar una nueva muestra. Repetir la
determinación.
- Confirmar el resultado obtenido en la prueba de cribado,
mediante la realización de los ensayos de confirmación
aceptados (Western-blot, Inmunoblot)
- Confirmada la infección, remitir a la gestante, a la
consulta especializada en el VIH
para su adecuado control clínico y tratamiento.
|
|
Virus de la hepatitis C a
|
Negativo |
- En ausencia de manifestaciones clínicas
o sospecha de infección, descarta la infección por
el VHC. |
- Evitar, en lo posible, prácticas de
riesgo asociadas a la adquisición
de la infección. |
|
Positivo |
- Exposición previa al virus en un tiempo
no determinado. |
Seguir las recomendaciones descritas en el
Procedimiento nº 2a de la SEIMC, dedicado a la serología
de las hepatitis víricas. |
Tabla 6: Recomendaciones clínicomicrobiológicas
del control serológico en la gestante en situaciones especiales
|
MICROORGANISMO |
Resultado prueba de cribado |
Interpretación |
Recomendaciones |
|
Virus varicela- zóster
b
|
Negativo |
- Susceptible a la infección por el VVZ. |
- Recomendar la vacunación,
especialmente, en mujeres que por su actividad profesional
implique el contacto con enfermos de varicela o herpes zóster.
- Evitar el embarazo en los tres meses posteriores a la
administración de la vacuna.
- No son necesarios controles serológicos postvacunación.
|
aPuede
realizarse en la consulta preconcepcional si existen las
circunstancias clínicas o epidemiológicas que lo
justifiquen
bSe
recomienda realizar en la consulta preconcepcional
4.2 VOLUMEN DE MUESTRA
El volumen de muestra necesario y la conservación de la
misma, dependerá de las características de las técnicas
a realizar (inmunoensayos convencionales o técnicas de biología
molecular). Siempre que sea posible, es conveniente solicitar una
cantidad de muestra mayor a la requerida para efectuar las
determinaciones solicitadas. Esta consideración está
justificada, tanto por la necesidad de posibles repeticiones como por
la realización de nuevas determinaciones generadas como
consecuencia de los resultados obtenidos. Es importante destacar que
en situaciones muy concretas es de gran utilidad realizar estudios
sobre muestras obtenidas en distintos momentos del embarazo, por lo
que es recomendable disponer en el laboratorio de un sistema de
conservación de muestras, aconsejándose reservar una alícuota
de la muestra para el archivo de sueros (seroteca).
El volumen recomendado para cada venopunción
es de 2-3 ml, considerándose suficiente, en general, 100 µl
de muestra útil por determinación, ya sea suero o
plasma.
4.3 IDENTIFICACIÓN DE LA
MUESTRA
Dentro de la fase preanalítica, los errores cometidos en
la identificación de la muestra son los más frecuentes,
originando diagnósticos incorrectos independientemente de la
calidad de las técnicas utilizadas. Se debe comprobar que la
muestra se corresponde con los datos demográficos y de
identificación del paciente que figuran en la petición.
En la actualidad, se considera muy recomendable la
identificación de la muestra mediante etiquetas con código
de barras, las cuales disminuyen considerablemente las posibilidades
de error y permiten introducir el tubo primario directamente en los
autoanalizadores u otros aparatos utilizados normalmente en los
laboratorios que realizan estudios serológicos. Estas etiquetas
pueden emplearse igualmente en cada una de las alícuotas
realizadas a un mismo suero.
5.TRANSPORTE
Y CONSERVACIÓN DE LA MUESTRA
5.1 TRANSPORTE DE LA MUESTRA AL LABORATORIO
Debe realizarse lo más rápidamente posible. Se
considera que las muestras conservadas a temperatura ambiente deben
ser transportadas en un tiempo no superior a dos horas. Si la demora
es mayor, se recomienda el transporte con refrigeración entre
2-8ºC. Si la muestra va a ser procesada mediante técnicas
de biología molecular, se recomienda el envío inmediato;
si no es posible, debe ser refrigerada entre 2-8ºC, lo más
rápidamente posible, aunque lo más recomendable es
proceder a su congelación y enviarla en tal estado. Centrifugar
la muestra en el punto de extracción antes de ser remitida al
laboratorio, favorecerá la conservación de la misma.
Por diferentes motivos, es práctica habitual
transportar la muestra de suero o plasma desde el punto ambulatorio de
toma de muestra hasta el laboratorio de la institución en donde
va a ser procesada, de un laboratorio a otro o a un centro de
referencia para comprobar el resultado de una determinación o
realizar alguna otra que no está disponible en su cartera de
servicios. Para conocer los requisitos necesarios para el transporte
de material biológico en las situaciones contempladas en este
punto, se recomienda consultar el Procedimiento 1a de los
Procedimientos en Microbiología Clínica de la SEIMC y
dedicado a la Recogida, transporte y procesamiento general de las
muestras en el laboratorio de microbiología.
5.2 CONSERVACIÓN DE LA
MUESTRA EN EL LABORATORIO DURANTE SU PROCESAMIENTO
Depende del tipo de técnica empleada, el número de
determinaciones solicitadas y la periodicidad con que éstas se
efectúen. Para la realización de las técnicas
serológicas convencionales (inmuno-ensayos), la estabilidad de
la muestra refrigerada entre 2-8 ºC es de una semana,
transcurrido este tiempo se requiere congelar a 20ºC. Es de
señalar que las descongelaciones y congelaciones sucesivas de
la misma muestra pueden influir en el título de anticuerpos
obtenido. En el caso de aplicar técnicas de biología
molecular, es necesario separar el suero o el plasma lo más rápido
que sea posible, no debiendo transcurrir más de 6 horas después
de la obtención de la muestra. Es conveniente realizar 3 alícuotas
de la misma y conservarlas a 70ºC hasta su procesamiento.
Para la realización de éste, se descongelará sólo
el volumen necesario para efectuar las determinaciones solicitadas,
conservando el resto a 70ºC por el período de tiempo
establecido por el laboratorio.
- 5.3 CONSERVACIÓN DE LA MUESTRA EN EL
LABORATORIO DESPUÉS DE SU PROCESAMIENTO. SEROTECA
- Cuando se realizan estudios serológicos es recomendable
conservar las muestras procesadas el mayor tiempo posible. En el caso
del seguimiento serológico de la gestante es importante por las
siguientes razones:
- a) Realizar estudios seriados sobre muestras tomadas en distintos
momentos del embarazo para demostrar la seroconversión,
comprobar resultados discordantes o atípicos e incluso en caso
de errores diagnósticos puede ayudar a dilucidar el momento en
que ocurrieron los mismos.
b) Conocer la cronología de la infección en la
gestante y diferenciar si la misma es aguda/ reciente o pasada,
aspecto fundamental en la transmisión vertical.c) Permitiría
realizar todo lo anteriormente expuesto, en el caso de que el
seguimiento de la gestante no se realizara en el mismo centro.d) La
conservación de un suero obtenido durante el embarazo puede
ayudar en el diagnóstico diferencial de una posible infección
congénita cuando existe sospecha clínica en el recién
nacido.e) Posibles motivos legales.
Un archivo de sueros (seroteca), supone mantener los
mismos debidamente conservados, identificados y fácilmente
localizables durante el mayor tiempo posible. El período
durante el cual deben conservarse las muestras carece, en estos
momentos, de normativa legal y dependerá de las posibilidades e
infraestructura de cada laboratorio. Se recomienda un tiempo mínimo
de conservación no inferior a 9 meses.
5.3.1 Volumen de muestra a
conservar.
Dependerá del espacio disponible en cada laboratorio para
conservarlas. Debe ser aquel que permita solucionar un problema,
recuperando la muestra para un nuevo procesamiento. Si la muestra es
suero, se puede conservar el tubo primario, al existir en el mercado
tubos estériles con gel separador que soportan la congelación
a - 20ºC.
5.3.2 Temperatura de
conservación.
Difiere según el tipo de técnica empleada en el
procesamiento de la muestra. Para las técnicas serológicas
convencionales (inmunoensayos), es suficiente la congelación a
-20ºC. Las muestras procesadas por técnicas de biología
molecular requieren congelación a -70ºC.
6.
MANEJO DE LA MUESTRA A SU RECEPCIÓN EN EL LABORATORIO DE
MICROBIOLOGÍA
6.1 RECEPCIÓN DE LA MUESTRA
A la recepción de la muestra de suero o plasma en el
laboratorio se determinará si reúne las condiciones para
ser procesada; se comprobará que la identificación es
correcta, que la muestra es adecuada a la petición, que el
recipiente que la contiene no está roto y se inspeccionará
el aspecto macroscópico de la misma, por si se tratara de una
muestra hemolizada o lipémica. En estos casos se comprobará
que estas características no interfieren en la realización
de las pruebas solicitadas, en su defecto, no se aceptará la
muestra.
Verificado lo anterior, se aceptarán las
muestras y se registrarán en el sistema de gestión
informático utilizado en el laboratorio.
6.2 CRITERIOS DE RECHAZO
Todas las muestras de suero o plasma que sean remitidas al
laboratorio sin cumplir los requisitos de calidad exigidos y
necesarios para ser procesadas, han de ser rechazadas. Es importante
tener en cuenta que es preferible solicitar otra extracción de
sangre a proporcionar una información errónea derivada
de una muestra no adecuada. Se contactará con el servicio o con
el médico peticionario informándole de la incidencia
para intentar solucionar el problema. Si no es posible, se solicitará
una nueva muestra.
- El laboratorio debe disponer de un registro de incidencias en el
que figure la muestra problema, la persona contactada del servicio
solicitante y la resolución de la incidencia. Se sugiere
utilizar un formato con las mismas características que el que
figura en el Anexo 1 "Registro de incidencias en la recepción
de la muestra" del Procedimiento 1a (Recogida, transporte y
procesamiento general de las muestras en el laboratorio de microbiología)
de la SEIMC. Los motivos de rechazo más frecuentes son:
- - Muestra sin identificar o incorrectamente identificada
- - Transporte y conservación inadecuados
- - Muestra inadecuada. Ciertas determinaciones o algunas técnicas
específicas no pueden realizarse con sueros muy hemolíticos
ni hiperlipémicos.
- - Muestra contaminada con microorganismos
- - Recipiente contenedor de la muestra roto
- - Muestra remitida sin petición
- - Petición remitida sin muestra
Hasta la resolución de la incidencia, la
muestra debe conservarse en el laboratorio entre 2-8ºC.
6.3 PRETRATAMIENTO DE LA MUESTRA
Se requiere una centrifugación previa de la muestra a 1800
g o 3.000-3.500 rpm, 10-15 minutos.
6. 4 NORMAS DE SEGURIDAD
Existe un riesgo biológico para todos los profesionales
implicados en los procesos realizados, desde la extracción de
la muestra, transporte y procesamiento hasta la eliminación de
la misma. Existen normas de bioseguridad bien reglamentadas en nuestro
país mediante normativas legales, principalmente el Real
Decreto 664/97 y la adaptación contenida en la Orden de 25 de
marzo de 1998. Durante todos los procesos, siempre se han de aplicar
los principios universales de precaución, considerando a todas
las muestras potencialmente infecciosas independientemente de los
datos clínicos disponibles del paciente. El riesgo derivado de
la manipulación de los productos utilizados para realizar las técnicas
y las medidas de precaución a adoptar con cada uno de ellos está
contenido en los manuales elaborados por los fabricantes de los
reactivos comerciales.
Es importante instruir adecuadamente a todo el
personal del laboratorio en el manejo adecuado de las muestras y hacer
cumplir las recomendaciones del Manual de Seguridad en el Laboratorio
de Microbiología Clínica (Procedimiento nº 10 de la
SEIMC, correspondiente a los Procedimientos en Microbiología Clínica
y dedicado a la seguridad en el laboratorio de Microbiología Clínica).
- 7. PROCESAMIENTO DE
LA MUESTRA
Cada infección a estudiar presenta unas características
propias respecto a los requerimientos técnicos necesarios para
realizar el control serológico sistemático en la
embarazada. Asimismo, para cada infección se elegirá el
marcador más adecuado a la información que se desea
obtener. No obstante, existen una serie de consideraciones generales
que son las siguientes:
- a) La actividad objeto de este documento se va a realizar en
laboratorios de características muy diversas, lo que supone
una dotación variable tanto de personal técnico como
de equipamiento. Por este motivo, cada laboratorio aplicará
los métodos que mejor se adapten a su situación y
necesidades, en función del número de muestras a
procesar habitualmente y a la disponibilidad de equipamiento en cada
caso. En la elección de la técnica y los reactivos
para efectuarla, siempre se tendrán en cuenta los criterios
de calidad exigibles a los mismos, que serán los requisitos
de sensibilidad y especificidad necesarios para el objetivo
perseguido. En general, se intentará seleccionar técnicas
sencillas, de fácil interpretación y al menor coste
posible.
- b) En la mayoría de las infecciones objeto del control
serológico en el embarazo, el objetivo perseguido es conocer
la presencia o ausencia de contacto previo con el patógeno,
por lo que un resultado cualitativo positivo/negativo se debe
considerar suficiente para obtener la información deseada. La
determinación cuantitativas no debe ser contemplada, en
principio, en el control sistemático del embarazo, ya que no
aportan información de interés, encarecen el estudio,
e incluso pueden dificultar la interpretación de resultados,
sobre todo, si la determinación se repite en laboratorios
diferentes y por distinta técnica. En este sentido, la
existencia de patrones internacionales de referencia para alguno de
los marcadores serológicos a estudiar en la embarazada no
garantiza la homogeneidad de resultados entre laboratorios, debido a
que los resultados obtenidos por diferentes técnicas con
relación a un mismo patrón no son necesariamente
comparables.
- c) Algunos de los resultados obtenidos en la prueba de cribado
pueden requerir bien la confirmación de los mismos mediante
otras determinaciones serológicas diferentes a las utilizadas
en las pruebas de cribado, o la solicitud de una nueva muestra.
Asimismo, también puede ser necesario realizar el estudio en
paralelo de los anticuerpos IgG, en dos muestras obtenidas con un
tiempo de diferencia para valorar las posibles variaciones en los
niveles de anticuerpos. En estos casos, sí es necesario
realizar la determinación cuantitativa de los mismos. Por último,
el resultado obtenido en la prueba de cribado puede dar lugar a la
realización de pruebas adicionales para confirmar o descartar
infección aguda en la embarazada o en el feto. La forma de
proceder en cada situación clínica concreta en la cual
se requiere en la mayor parte de los casos muestras diferentes al
suero (generalmente orina o líquido amniótico), y la
realización de técnicas diferentes a la serología,
no se contempla en el presente procedimiento
En la actualidad existen gran variedad de métodos
serológicos para la gran mayoría de las infecciones a
controlar durante el embarazo, pudiéndose establecer tres tipos
de técnicas:
7.1 TÉCNICAS AUTOMATIZADAS
Muchos fabricantes disponen de equipos automáticos para la
realización de estudios serológicos. Su aplicación
está basada en técnicas de EIA y sus diferentes
modificaciones o en la IQL. Presentan como ventaja la escasa
manipulación de las muestras y de los reactivos, ya que en
muchos casos, éstos se suministran preparados y dispuestos para
su uso. Asimismo, proporcionan lecturas objetivas, y el equipamiento
puede ser útil en el laboratorio para aplicaciones diferentes
al estudio de la serología infecciosa.
El tiempo de obtención de resultados en este
grupo de técnicas es variable y depende de la metodología
empleada, pudiendo oscilar, entre los veinte minutos y varias horas.
Por tanto, las técnicas automatizadas no son necesariamente técnicas
rápidas. Según la metodología, pueden permitir
determinaciones individuales, o en número reducido; esto no
ocurre cuando emplean el formato de microplaca, que requiere un número
mínimo de determinaciones para mantener un coste adecuado.
7.2 TÉCNICAS MANUALES
Existe una gran diversidad de metodologías, entre las que
se incluyen las técnicas de aglutinación (de partículas
de látex, eritrocitos, o de partículas de gelatina),
EIA, IF, IC, IB o WB. La aplicación de cada una de ellas es
variable e incluye desde pruebas de cribado hasta pruebas de
confirmación. Algunas de ellas (IFI, WB, IB) se pueden
semiautomatizar o automatizar (EIA). El tiempo de obtención de
resultados es variable, desde unos pocos minutos hasta varias horas.
La realización de técnicas manuales requiere, en
general, personal entrenado y con experiencia.
Muchas de estas técnicas son utilizadas para
realizar determinaciones individuales, de especial aplicación
en situaciones de urgencia como es el momento del parto en embarazos
que no han tenido un control serológico previo. Para este propósito
son especialmente útiles las técnicas de IC, Dot-EIA y
las técnicas de aglutinación. Estos métodos son fáciles
de realizar, no requieren equipamientos específicos, todo el
material necesario para efectuar la prueba está incluido en la
presentación del producto y generalmente incorporan un control
interno que constata el funcionamiento correcto del ensayo.
7.3 TÉCNICAS RÁPIDAS
Algunos de los métodos automatizados o manuales permiten
la realización de determinaciones individuales y la obtención
de resultados en un tiempo inferior a las dos horas, por lo que pueden
ser utilizados para efectuar algunas de las pruebas de cribado en
situaciones de urgencia, como es el parto en embarazos que no han
tenido un control serológico. De especial aplicación en
el estudio de anticuerpos anti-VIH.
En la tabla 7 se relacionan los principales métodos
disponibles para el cribado serológico de la rubéola,
toxoplasmosis y hepatitis B en el embarazo. Las tablas 8 y 9 recogen
los principales métodos para realizar el cribado y diagnóstico
serológico de la sífilis e infección por el VIH,
respectivamente.
8.
INFORMACIÓN DE RESULTADOS
En el informe emitido deberán constar: los datos demográficos
del paciente, el facultativo peticionario y el remitente si éste
fuese diferente al que ha realizado la solicitud, y la paginación
correspondiente con referencia al número total de páginas
que incluye el mismo. Se informará el método utilizado
para el ensayo y los valores de referencia si los hubiera. Finalmente,
figurará el facultativo responsable de la validación e
informe del resultado.
En la mayoría de las infecciones objeto del
control serológico en el embarazo, el objetivo perseguido es
conocer la presencia o ausencia de contacto previo con el patógeno,
por lo que un resultado cualitativo se considera suficiente para
obtener la información deseada. La expresión del
resultado obtenido puede efectuarse en forma de positivo/negativo o
reactivo/no reactivo. En los casos en que el resultado no sea
concluyente, se informará como indeterminado, siendo
recomendable la solicitud de una nueva muestra en el intervalo de
tiempo que se considere oportuno en cada caso.
Las determinaciones cuantitativas no deben ser
contempladas, en principio, en el control sistemático del
embarazo, pero en el caso de que su realización sea necesaria,
el resultado se expresará en las unidades establecidas por el
ensayo efectuado. Otra de las ocasiones en que sí está
justificada la determinación cuantitativa es ante una
reactividad de una prueba no treponémica efectuada en el
cribado serológico de la sífilis. En estos casos, el
resultado cuantitativo puede ser informado como el recíproco de
la última dilución con la cual se obtiene un resultado
claro, así si ésta es 8, el título será 8,
siendo esta expresión más recomendable que 1/8.
Es recomendable que el resultado se complemente con
la interpretación del mismo, para facilitar al médico
peticionario el significado de éste.
Es de destacar, que en muchas ocasiones el
laboratorio no dispone de datos suficientes para establecer con rigor
la interpretación y el significado del resultado obtenido, de
ahí la importancia de la relación clínico-microbiólogo
para compartir la información y efectuar conjuntamente la
valoración de los resultados.
Las recomendaciones clínico-microbiológicas
según cada agente estudiado, han sido expuestas en el apartado
3.3.
El resultado de la prueba debe ser registrado
preferiblemente en el programa de gestión del laboratorio. Si
previa a la emisión del informe escrito y con objeto de
agilizar la información, ésta se realiza verbalmente o
por teléfono, los interlocutores deben quedar identificados en
algún tipo de registro, pudiendo ser éste el impreso de
solicitud de la prueba, siendo aconsejable anotar la fecha y la hora
en la que se ha producido la notificación. La información
del resultado suministrado de esta forma nunca debe sustituir a la
notificación por escrito.
9.
CONTROL DE CALIDAD
9.1 CONTROL DE CALIDAD INTERNO
Consiste en la evaluación continua de todos los
procedimientos realizados por el laboratorio. El principal objetivo es
asegurar la calidad de los resultados obtenidos diariamente y el
cumplimiento de los criterios establecidos.
La periodicidad con que deben realizarse los
controles dependerá del programa establecido por cada
laboratorio y del número de ensayos. En general, es
recomendable que los ensayos incluyan controles para evaluar los
resultados. El control de calidad debe hacerse extensivo a todos los
materiales y reactivos utilizados.
9.2 CONTROL DE CALIDAD EXTERNO
Es recomendable que el laboratorio de microbiología
participe regularmente en programas externos de control de calidad,
tanto para detectar las desviaciones de los resultados, como para
verificar la validez de todo el sistema de calidad.
Tabla 7. Principales métodos disponibles
para el cribado serológico de la rubéola, toxoplasmosis
y hepatitis B en el embarazo
|
Determinación |
Técnica |
Microorganismo |
Ventajas |
Requerimientos/Limitaciones |
|
Virus de la rubéola |
Toxoplasma gondii |
VHB |
|
Anticuerpos
IgG |
- MEIA
- EIA
- ELFA
- IQL |
Xa
X
X
X |
X
X
X
X |
|
- Automática/manual
- Objetividad en la interpretación de resultados
|
- Equipamiento específico |
|
- IFI |
X |
X |
|
- Ninguna respecto a las técnicas de
MEIA, EIA, ELFA o IQL |
- Personal experimentado
- Personal experimentado
- Subjetividad en la interpretación de resultados
- Equipamiento específico |
|
Anticuerpos totales |
- Inhibición de la hemaglutinación |
X |
|
|
- Técnica de referencia
- No requiere equipamiento específico |
- Laboriosa
- Personal experimentado
- Subjetividad en la interpretación de resultados
|
|
- Aglutinación de partículas de látex |
X |
X |
|
- Rapidez, sencillez
- Permite realizar determinaciones individuales |
- Efecto de prozona
- Subjetividad en la interpretación de resultados
|
|
HBsAg |
- MEIA
- EIA
- ELFA
- IQL |
|
|
X
X
X
X
|
- Automática/manual
- Objetividad en la interpretación de resultados
|
- Equipamiento específico |
|
- Dot-EIA
- IC |
|
|
X
X |
- Rapidez, sencillez
- Permite realizar determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico
- Sólo recomendable en situaciones de urgencia
|
- Recomendable repetir la determinación
por otra técnica
- Puede existir subjetividad en la interpretación de
losresultados |
aEnsayo
disponible
Abreviaturas: MEIA: enzimoinmunoensayo de micropartículas;
EIA: enzimoinmunoensayo; ELFA: enzimoinmunoensayo fluorescente; IQL:
inmunoquimioluminiscencia; IFI: inmunofluorescencia; Dot-EIA:IC:
inmunocromatografía
Tabla 8. Principales métodos disponibles
para el cribado serológico y el diagnóstico de la sífilis
en el embarazo
|
Determinación |
Método |
Ventajas |
Requerimientos/Limitaciones |
|
PRUEBAS DE CRIBADO
No Treponémica |
- RPR |
- Rapidez ( ~10 minutos )
- Sencillez
- Económico
- Permite realizar determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico
- Detecta conjuntamente IgG e IgM |
- Falsos positivos biológicos.
- Una muestra reactiva requiere cuantificación y
cofirmar el resultado con una prueba treponémica.
- Falsos negativos debido al efecto prozona y a las
limitaciones de la prueba (fase precoz de sífilis primaria
y en la de sífilis tardía) |
|
- VDRL |
- Sencillez
- Permite realizar determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico
- Detecta conjuntamente IgG e IgM
- Posibilidad de realizar de forma automática (VDRL/
EIA)
- Validada en LCR |
- Pretratamiento de la muestra.
- Falsos positivos biológicos y falsos negativos igual
que la prueba de RPR.
- Una muestra reactiva requiere cuantificación y
cofirmar el resultado con una prueba treponémica.
- VDRL/EIA, puede presentar variabilidad de reultados al
realizar el método cuantitativo. |
|
PRUEBAS DE CONFIRMACIÓN
Treponémica |
AGLUTINACIÓN |
-TPHA
-TPPA
-TPLA |
- Especificidad
- Sencillez
- Permite realizar determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico |
- Puede existir inestabilidad de la reacción
por suciedad de las microplacas en donde se realiza y por
vibraciones en el laboratorio. |
|
- Rapidez ( ~15 minutos)
- Sencillez
- Permite realizar determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico
- Recomendable en situaciones de urgencia |
- Recomendable repetir la determinación
por otro método.
- Puede existir subjetividad en la interpretación.
|
|
- EIA |
- Automática/manual
- Objetividad en la interpretación
- Permite detectar aisladamente
- IgG e IgM. Existen presentaciones con determinación
conjunta de IgG + IgM |
- Equipamiento específico. |
|
- FTA-abs |
- Sensibilidad
- Permite detectar aisladamente IgG e IgM
- Posibilidad de semiautomatización
|
- Personal experimentado.
- Laboriosa.
- Subjetividad en la interpretación.
- Equipamiento específico. |
|
- WB
- IB |
- Especificidad
- Permite realizar determinaciones individuales
- Visualización de la reacción antígeno-anticuerpo
- Permite detectar separadamente IgG e IgM |
- Laborioso.
- Mayor precio.
- Sólo recomendable para casos especiales de
confirmación del diagnóstico. |
|
- IC |
- Rapidez (~15 miunutos )
- Sencillez
- Determinaciones individuales
- No requiere equipamiento específico
- Sólo recomendable en situaciones de urgencia
|
- Recomendable repetir la determinación
por otro método.
- Puede existir subjetividad en la interpretación.
|
Abreviaturas: RPR: Rapid Plasma Reagin; VDRL:
Venereal Disease Research Laboratory; TPHA: aglutinación de
hematíes; TPPA: alglutinación de partículas de
gelatina;TPLA,aglutinación de partículas de látex;
EIA: enzimoinmunoensayo; FTA-abs: inmunofluorescencia; WB:
Western-blot; IB: inmunoblot; IC: Inmunocromatografía
Tabla 9. Principales métodos disponibles
para el cribado serológico y el diagnóstico de la
infección por VIH en el embarazo
|
Determinación |
Detección |
Método |
Ventajas |
Requerimientos/Limitaciones |
|
PRUEBAS DE CRIBADO |
- Anticuerpos IgG VIH-1 (incluye grupo O) +
VIH-2 |
- MEIA
- EIA
- ELFA
- IQL |
- Automática/manual
- Objetividad en la interpretación de resultados
|
- Equipamiento específico.
- Una muestra reactiva
requiere cofirmar el resultado. |
|
- Anticuerpos IgG VIH-1 (incluye grupo O) +
VIH-2 + Ag p24 VIH-1 |
- EIA |
- Automática/manual
- Objetividad en la interrpretación
- Aumenta la sensibilidad diagnóstica respecto a las
pruebas que detectan sólo anticuerpos |
- Puede aumentar el porcentaje de falsos
positivos, respecto a la determinación aislada de anti-VIH.
- Equipamiento específico.
- Una muestra reactiva requiere cofirmar el resultado.
|
|
- Anticuerpos IgG VIH-1 (incluye grupo O) +
VIH-2 |
- Dot-EIA
- IC |
- Rapidez
- Sencillez
- Determinaciones individuales
- No requiere euipamiento específico
- Recomendable en situaciones de urgencia |
- Recomendable repetir la determinación
por otro método.
- Puede existir subjetividad en la interpretación de
resultados
- Una muestra reactiva requiere cofirmar el resultado. |
|
PRUEBAS DE CONFIRMACIÓN |
- Anticuerpos VIH-1 + VIH-2 |
- WB
- IB |
- Especificidad
- Visualización de la reacción antígeno-anticuerpo
- Permite detectar separadamente IgG e IgM |
- Laboriosa.
- Equipamiento específico. |
|
- Antígeno p24 VIH-1 |
- EIA |
- Automática/manual
- Objetividad en la interpretación de
resultados |
- Equipamiento específico.
- Realizar cuando se efectúa la
determinación conjunta de anti-VIH + Ag p24 en las pruebas
de cribado, y no se detecta anti-VIH. |
Abreviaturas: MEIA: enzimoinmunoensayo de micropartículas;
EIA: enzimoinmunoensayo; ELFA: enzimoinmunoensayo fluorescente; IQL:
inmunoquimioluminiscencia; Dot-EIA:IC: inmunocromatografía; WB:
Western-blot; IB: inmunoblot IC: Inmunocromatografía; Ag p24
VIH 1: Antígeno p24 de VIH
9.3 ANÁLISIS DE DATOS
Es aconsejable evaluar los resultados obtenidos en las pruebas
del control serológico realizado a la embarazada, al menos una
vez al año. El análisis de estos datos proporcionará
información respecto al control de calidad interno del
laboratorio. Se reflejarán los porcentajes obtenidos de
positividad, negatividad y de los resultados indeterminados. La
información obtenida puede contribuir a modificar los métodos
realizados por el laboratorio cuyo rendimiento o calidad no sean los
requeridos, permitirá conocer cual es la situación
epidemiológica en un área geográfica determinada
y contribuirá en las decisiones a adoptar en un futuro respecto
a las estrategias de cribado serológico en la embarazada.
- 10. BIBLIOGRAFÍA
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Garza JJ, Sarazá ML. Procedimientos en Microbiología
Clínica Nº 10. Seguridad en el Laboratorio de
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JM, En: Picazo JJ (ed). Sociedad Española de Enfermedades
Infecciosas y Microbiología Clínica. Madrid
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