rocedimientos
en Microbiología Clínica
Recomendaciones
de la Sociedad Española de Enfermedades
Infecciosas y Microbiología Clínica
Editores:
Emilia Cercenado y Rafael Cantón
| 6a.
Diagnóstico microbiológico de la infección por
el VIH. 2006 |
| Coordinador: |
Juan Carlos López
Bernaldo de Quirós |
| Autores: |
Rafael Delgado Vázquez
|
|
Federico García
García |
|
José María
Eiros Bouza |
|
Juan Carlos López
Bernaldo de Quirós |
|
Raul Ortiz de
Lejarazu |
|
DOCUMENTO
CIENTÍFICO
- 1. INTRODUCCIÓN
En el año 2006 se cumplen los 25 años de la primera
descripción de lo que posteriormente constituiría el
llamado Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Pocos meses
después de la descripción de este síndrome se
descubría el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y se
abría la puerta para el diagnóstico microbiológico
de la enfermedad. Durante estos años la epidemia no ha dejado
de crecer y nuestro país no ha sido ajeno a este hecho. En la
actualidad se calcula que en España existen alrededor de
150.000 personas infectadas por el VIH. Afortunadamente el número
de nuevas infecciones ha bajado, pero la generalización de los
tratamientos antirretrovirales de gran eficacia ha condicionado que
aunque exista una tendencia al estancamiento de la enfermedad, la
atención asistencial que precisan ha aumentado al tener una
mayor expectativa de vida.
- Los laboratorios de microbiología han tenido que hacer un
gran esfuerzo para adaptarse a las demandas clínicas que
requieren estos enfermos. Si durante los años 80 y 90 se
tuvieron que desarrollar e implantar nuevas técnicas para el
diagnóstico microbiológico de las infecciones
oportunistas, durante el final de los años 90 y el comienzo de
esta década se ha generalizado el uso de las determinaciones de
la carga vírica plasmática y de la detección y análisis
de las mutaciones que confieren resistencias a los fármacos
antirretrovirales.
- El presente procedimiento constituye la segunda edición
del "Diagnóstico microbiológico de la infección
por el VIH" y en él se han intentado reflejar y actualizar
las principales tareas y cometidos que un laboratorio de microbiología
debería tener para realizar la atención integra al
paciente infectado por el VIH. Su objetivo ha sido orientar de forma
conceptual y práctica la metodología empleada en el
diagnóstico y seguimiento de la infección por el VIH. A
efectos prácticos se ha dividido en 3 apartados claramente
diferenciados.
- En primer lugar se analiza y actualiza el diagnóstico
serológico, que aunque es el terreno en el que, quizás,
se han producido menores cambios, sí que hay novedades y
actualizaciones que merece la pena ser resaltadas respecto a la
anterior edición. El cribado de anticuerpos continúa
siendo el método más comúnmente empleado para el
diagnóstico de laboratorio de la infección por el VIH. A
pesar de los avances logrados en el desarrollo de estas pruebas se
siguen produciendo casos de falsos positivos y falsos negativos,
atribuibles al enorme crecimiento de esta demanda analítica
dentro de la asistencia clínica. La importancia de estos hechos
es obvia, pudiendo provocar situaciones que generan ansiedad en los
pacientes y desconcierto en los profesionales encargados de dicho
diagnóstico.
- En una segunda parte se describe la determinación de la
carga vírica plasmática (CVP), técnica que ha
experimentado un enorme desarrollo. En la infección por el VIH,
más que en ningún otro proceso infeccioso, la
cuantificación y monitorización del agente tiene un
extraordinario valor informativo. La determinación de la CVP
mediante la cuantificación del ARN vírico por métodos
de biología molecular es una herramienta clave en el manejo de
pacientes infectados fundamentalmente por su valor pronóstico y
evolutivo. Dicho valor quedó claramente establecido al
confirmar su consistencia como parámetro independiente de
desarrollo de SIDA y respuesta a tratamiento. Las técnicas para
su cuantificación mediante RT-PCR y bADN están
actualmente disponibles desde el punto de vista comercial y pueden
llegar a alcanzar un nivel de sensibilidad de al menos 50 copias por
mililitro.
- Finalmente, un tercer apartado que se introduce por primera vez
en el Procedimiento es el estudio de las resistencias a los fármacos
antirretrovirales. Ya desde el mismo momento de la introducción
de la zidovudina en monoterapia se observó que el virus era
capaz de hacerse resistente a dicho fármaco a través del
desarrollo de mutaciones en el gen de la transciptasa inversa. En la
actualidad la resistencia a los fármacos antirretrovirales
constituye una de los principales problemas en el manejo clínico
diario, calculándose que alrededor del 40% de los pacientes
tienen algún tipo de resistencia a los 6 años del inicio
de la terapia antirretrovírica (TAR). La gran importancia que
esta adquiriendo la detección y el estudio de las resistencias
a estos fármacos justifican su inclusión en este
procedimiento y probablemente se convierta en los próximos años
en una de las piedras angulares del diagnóstico microbiológico
de la infección por el VIH.
- 2. DIAGNÓSTICO
SEROLÓGICO
- 2.1. CONDICIONES DEL LABORATORIO Y
PRECAUCIONES CON LAS MUESTRAS
- Los laboratorios que realicen diagnóstico de anticuerpos
frente al VIH en suero deben observar las normas de seguridad de nivel
2. Todas las muestras deberán considerarse como potencialmente
infecciosas para evitar el manejo de algunos sueros con precauciones
distintas o menores. Esto implica la necesidad de trabajar con guantes
en todos los procesos, pipeteado mecánico, utilización
de contenedores de seguridad biológica para desecho de fómites,
muestras y reactivos así como observación de normas y
precauciones consideradas como bona praxis. Las superficies de
trabajo deberán descontaminarse con desinfectantes
(alcohol-acetona al 70% v/v, lejía, detergentes, incluido el
jabón, etc.) activos contra el VIH.
- Los sueros se deben recoger en la forma habitual y evitar
mantenerlos más de 24 horas a temperatura ambiente. Para
minimizar las contaminaciones microbianas se recomienda usar tubos estériles
y no conservarlos a +4ºC más de 72 horas. Para periodos de
conservación más prolongados se deben utilizar
temperaturas de 20º y 70ºC, sobre todo si se
prevé la necesidad de detectar antígeno p24 u otros
componentes estructurales del VIH, ya que estos últimos se
desnaturalizan paulatinamente a temperaturas superiores a 70ºC.
Los sueros no debieran inactivarse por calor por las razones
expuestas.
- Existen centros que realizan la extracción de sangre en el
mismo laboratorio por personal entrenado para ello, en otros se confía
dicha tarea a puntos de extracción comunes para todos los
laboratorios del hospital y, en casi todos, se reciben muestras de
suero que se han obtenido sin que el laboratorio que realiza las
pruebas diagnósticas del VIH tenga posibilidad de supervisar
los métodos y pautas de extracción, conservación
o el tratamiento previo de los sueros. A este respecto cabe señalar
la importancia de una correcta y cuidadosa identificación de
los pacientes y su correspondiente suero cuando el objetivo sea el
diagnóstico del VIH. La relación de confianza entre los
pacientes y el personal sanitario hace que, en ocasiones no se
verifique de forma fehaciente la identidad de la persona que acude a
realizarse el análisis. Este proceder cuando se refiere a
pruebas de diagnóstico del VIH, basadas en el consentimiento
informado por parte del paciente, tiene gran trascendencia para evitar
lo que denominamos errores en la extracción e identificación
de sueros y pacientes. Los laboratorios que reciben y almacenan gran número
de sueros para realizar determinaciones de anticuerpos anti-VIH deben
asegurar un sistema de registro que evite coincidencias y confusiones.
- Todas estas condiciones y precauciones observadas de forma sistemática,
constituyen el primer peldaño para la ejecución correcta
de las pruebas para el diagnóstico de la infección por
el VIH.
- 2.2. OBJETIVOS DE LAS PRUEBAS DE DETECCIÓN
DE ANTICUERPOS FRENTE AL VIH
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió
hace años, de manera clara y sucinta cuales son los objetivos
de las pruebas de detección de anticuerpos frente al VIH. La
mayoría de casos o situaciones en la práctica diaria del
laboratorio pueden ser incluidos en uno de los siguientes apartados:
seguridad biológica (cribado de donantes de sangre, órganos,
semen, óvulos,
), diagnóstico de la infección
por el VIH, vigilancia epidemiológica e investigación.
- Los objetivos que se persiguen con el diagnóstico influyen
en la elección de la técnica apropiada, en la actitud
del profesional de laboratorio ante un resultado y en la estrategia o
algoritmo de confirmación. De forma conceptual se denominan
pruebas diagnósticas a las que se emplean de forma
individualizada en el suero de una persona bajo los principios clínicos
de consentimiento informado y sirven para la identificación clínica
de un paciente como infectado o no infectado por el VIH. Cuando
las pruebas se aplican en virtud de criterios de seguridad biológica,
vigilancia epidemiológica o investigación y el objetivo
principal no es el diagnóstico clínico de infección
por el VIH, las denominamos pruebas de detección de anticuerpos
frente al VIH en sentido estricto y en estos casos se pueden emplear
con éxito muestras alternativas al suero. Como veremos más
adelante, esta distinción, aparentemente semántica,
condiciona la utilización de las pruebas de detección de
anticuerpos frente al VIH de forma coordinada y secuencial.
- En todo caso, las pruebas habituales de detección de
anticuerpos frente al VIH constituyen un primer escalón en el
diagnóstico de la infección por este virus y se aplican
en la práctica clínica a un gran número de
sueros. Así la sencillez y la posibilidad de automatización
son cualidades que deben tenerse en cuenta a la hora de elegir una
prueba en particular.
- 2.3. CARACTERÍSTICAS OPERACIONALES DE
LAS PRUEBAS DE DETECCIÓN DE ANTICUERPOS FRENTE AL VIH
- La sensibilidad y la especificidad son los parámetros más
importantes para valorar una prueba y, en el caso de la aplicación
clínica de las pruebas utilizadas para el diagnóstico de
la infección por el VIH son muy importantes el valor predictivo
positivo (VPP) y el valor predictivo negativo (VPN).
- La sensibilidad de los equipos actuales ha alcanzado límites
máximos; es frecuente leer artículos en los que se
mencionan sensibilidades de un 99-100% para el conjunto de muestras
ensayadas. Conviene señalar sin embargo las dificultades de
alcanzar una sensibilidad real del 100% en una infección en la
que la seroconversión ocurre en un lapso de tiempo de 2 a 4
semanas en la mayoría de los casos y, a veces, hasta varios
meses ("período ventana"). Cabe recordar a este
respecto la posibilidad de encontrar individuos infectados por el VIH
que son seronegativos debido a causas orgánicas o a defectos
inmunes (falsos negativos).
- Es bien conocido que el incremento de la sensibilidad lleva
aparejado un descenso de la especificidad (falsos positivos); aunque
las técnicas actuales ofrecen cifras de especificidad en torno
al 99%, el aumento espectacular que ha experimentado la demanda analítica
de pruebas de diagnóstico de la infección por el VIH
hace que los hallazgos de falsos positivos de anticuerpos frente al
VIH sean cada vez más frecuentes, a pesar de las mejoras técnicas
introducidas en las pruebas primarias de detección de
anticuerpos frente al VIH.
- Por otra parte la prevalencia de la infección por el VIH
entre la población estudiada condiciona los valores
predictivos. A menor prevalencia, el VPP disminuye o, dicho de otra
manera, mayor es la probabilidad de que se produzcan resultados falsos
positivos en una población con bajas tasas de infección
por el VIH. En muchos centros en los que se realizan las pruebas de
detección del VIH el porcentaje de sueros positivos ha
descendido en los últimos años hasta 10 veces respecto a
los encontrados hace 15 ó 20 años cuando se inició
el diagnóstico de este virus. Las causas de este fenómeno
son variadas y cabría citar entre ellas: el aumento de la
sensibilidad hacia la infección por el VIH por parte de los
sanitarios, la existencia de protocolos específicos de cribado
serológico en los enfermos renales, hemodializados, exposición
accidental, control de las mujeres gestantes e, incluso, en las
pruebas analíticas preoperatorias, estrategia esta última
de cuestionable utilidad. Todas estas situaciones clínicas han
propiciado un aumento sustancial de la demanda analítica de
pruebas para diagnosticar la infección por el VIH y un descenso
en la tasa de positividad total, por lo que el riesgo de tener
resultados falsos positivos en el escalón primario del diagnóstico
es más elevado que antes. Por ello cualquier laboratorio que
ponga en marcha este tipo de técnicas deberá contar
entre sus procedimientos de laboratorio con una estrategia o
estrategias de confirmación.
- 2.4. PRUEBAS DE CRIBADO DE ANTICUERPOS FRENTE
AL VIH
- Las pruebas de detección habituales de anticuerpos frente
al VIH han experimentado un considerable desarrollo y mejoras desde su
aparición inicial. Básicamente las mejoras han afectado,
principalmente, al antígeno o antígenos utilizados en el
ensayo y al principio técnico en el que se fundamentan dichas
reacciones.
- La mayoría de las primeras técnicas utilizaron antígenos
víricos crudos más o menos purificados denominados "lisados
víricos". Estos antígenos contenían gran
cantidad de proteínas procedentes del sistema celular en el que
se había cultivado el virus. La posibilidad de una reacción
inespecífica del suero con algunos de estos componentes
constituyó un problema que hizo obligado el empleo de pruebas
de confirmación. En la Tabla 1 aparece la evolución de
los antígenos que se han ido incorporando a los equipos de
detección de anticuerpos frente al VIH.
Tabla 1. Antígenos empleados en las
pruebas de detección primaria de anticuerpos frente al VIH
|
Técnica |
Antígeno |
|
EIA 1ª generación
EIA 2ª generación
EIA/ELFA 3ª generación
EIA/ELFA 4ª generación |
Lisado vírico VIH-1
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1 y VIH-2
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1 y VIH-2 y antígeno VIH-1del grupo "O" (outlayer
o marginal)
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1 y VIH-2 y VIH-1 "O" y anticuerpos para detectar
el antígeno p24 |
EIA: enzimoinmunoanálisis; ELFA: enzime-linked
fluorescent assay
La evolución de los antígenos
incluidos en las pruebas de detección de anticuerpos frente al
VIH ha permitido por una parte incrementar la sensibilidad sin merma
de la especificidad y por otra ha hecho posible la detección de
anticuerpos frente tipos y subtipos del VIH que escapaban a los
equipos de diagnóstico habituales. A pesar de las mejoras
introducidas en los equipos actuales, debe tenerse en cuenta la
posibilidad real de encontrar sueros de pacientes infectados por
subtipos inusuales del VIH, sobre todo en pacientes africanos o en
personas con estancias prolongadas en ese continente.
Respecto al principio técnico que emplean, cabe mencionar
que la gran mayoría están basados en el enzimoinmunoanálisis
(EIA): indirecto, en sandwich y de captura. Existen EIA
competitivos que tienen una gran especificidad aunque adolecen de
cierta falta de sensibilidad en algunos momentos de la infección
por el VIH, como al inicio de la seroconversión y en los
pacientes en estadíos terminales. Sin embargo, combinadas con
otras pruebas de mayor sensibilidad en forma secuencial, pueden
proporcionar excelentes resultados en la estrategia diagnóstica.
Estos tipos de pruebas han sufrido también variaciones tecnológicas,
siendo una de ellas la utilización de substratos fluorescentes
que han dado lugar a las pruebas denominadas ELFA (enzime-linked
fluorescent assay). La última aportación a las
pruebas inmunoenzimáticas ha sido la detección simultánea
de antígeno p24 y anticuerpos frente al VIH, lo que acorta el
período ventana. Diversos trabajos publicados y
experiencias realizadas en nuestro laboratorio ponen de manifiesto un
adelanto entre una a dos semanas en la detección serológica
de la infección por el VIH, aspecto a considerar si tenemos en
cuenta que en el período ventana la infectividad de un
individuo es más elevada.
Existen pruebas basadas en la técnica de aglutinación
pasiva que ofrecen ventajas por su sencillez y simplicidad de ejecución
así como por la posibilidad de realizar titulaciones de forma
sencilla. La dificultad de automatización las hace poco
adecuadas para procesar gran número de sueros y están
menos extendidas. Estas técnicas están diseñadas
para detectar tanto anticuerpos de la clase IgG como IgM y en la
actualidad son poco utilizadas.
Entre las pruebas de cribado de anticuerpos VIH, las denominadas
pruebas rápidas han experimentado un desarrollo
importante; los antígenos que emplean son similares a los EIA y
ELFA y el tiempo en el que se puede obtener un resultado oscila entre
5 y 20 minutos. Aunque las características operacionales son
inferiores a los EIA y ELFA deben tenerse en cuenta para situaciones
de urgencia. Combinadas con otras pruebas de detección de
anticuerpos constituyen una estrategia que mejora la especificidad de
los resultados de forma asequible en términos de costes
laborales y de tiempo. En la Tabla 2 se exponen algunas de las más
utilizadas; son preferibles aquellas que permiten detectar anticuerpos
frente al VIH-1 y VIH-2 de forma separada. Su mayor inconveniente
reside en la lectura que siempre es subjetiva y con algunos sueros
pueden producirse reactividades que generen dudas de interpretación.
Tabla 2. Pruebas rápidas para la
detección de anticuerpos frente al VIH
|
Técnica |
Antígeno |
|
Dot-EIA 1ª generación
|
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1 y VIH-2 en un único "spot". |
|
Dot-EIA 2ª generación
|
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1, VIH-2 y VIH-1"O" en "spots" diferenciados
para VIH-1 y VIH-2 |
|
Látex/Aglutinación pasiva |
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1, VIH-2 y VIH-1"O". |
|
Inmunocromatografía capilar |
Péptidos recombinantes/sintéticos
de VIH-1, VIH-2 y VIH-1"O". |
En los últimos años, han aparecido
pruebas rápidas basadas en el principio de la inmunocromatografía
capilar que han mejorado de forma importante la sensibilidad y la
especificidad de éstas respecto a las de Dot-EIA. Se
deben elegir aquellas que tengan controles internos que verifiquen el
correcto funcionamiento de la reacción.
2.5. PRUEBAS DE CONFIRMACIÓN
DE LA PRESENCIA DE ANTICUERPOS FRENTE AL VIH
La trascendencia de la infección por el VIH hace necesaria
la confirmación de los resultados positivos obtenidos en las
pruebas de detección primaria de anticuerpos; este paso es inexcusable
cuando el objetivo de las pruebas sea el diagnóstico y
puede ser obviado cuando aquellas se realicen para seguridad biológica.
Sin embargo en el ámbito hospitalario es cada vez más
frecuente que se confirmen todos los resultados positivos de sueros u
otras muestras, incluidas aquellas en las que el objetivo principal no
es el diagnóstico. Existen diferentes pruebas de confirmación;
entre ellas cabe citar las basadas en los principios de
inmunoelectrotrasferencia o western blot (WB), de
inmunofluorescencia indirecta (IFI), de radioinmunoprecipitación
(RIPA) y de inmunoblot con antígenos recombinantes (LIA).
La técnica más ampliamente utilizada para
confirmación es el WB. Las técnicas de IFI y RIPA por
razones distintas (subjetividad de la lectura, requerimientos de
laboratorio, etc.) se emplean cada vez menos, de tal forma que los
resultados de confirmación por WB son considerados el estándar
o patrón para confirmar la presencia de anticuerpos frente al
VIH. Existen distintos criterios de positividad emitidos o
recomendados por organismos o sociedades involucrados en el diagnóstico
de la infección por el VIH (Tabla 3), de ellos el de la OMS es
el más específico cuando se manejan sueros de
procedencia poblacional muy diversa.
Tabla 3. Criterios de positividad en WB para
confirmación de infección por el VIH-1.
|
CRITERIO |
REACTIVIDAD FRENTE A |
|
Organización Mundial de la Salud |
Dos glicoproteinas cualquiera de: gp160, gp120,
gp41 |
|
Cruz Roja Americana |
Una proteína de cada gen estructural (env,
pol y gag) |
|
Food and Drug Administration |
p24 + p32 + (gp41o gp120 o gp160) |
|
CRSS* |
p24 + (gp41o gp120 o gp160) o p32 + (gp41o gp120
o gp160) |
|
CDC/ASTPHLD** |
p24 + (gp41o gp120 o gp160) o gp41 + (gp120 o
gp160) |
*Consortium for Retrovirus Serology and
Standardization. **Centers for Disease Control/Association of State
and Territorial Public Health Laboratory Directors
El WB contiene los antígenos del propio VIH,
algunas de sus proteínas precursoras y antígenos de
origen celular. Existen modalidades que incorporan en un extremo
diferenciado de la tira un péptido sintético específico
del VIH-2 (gp36), que facilita la sospecha de infección por
VIH-2 en coinfecciones y en WB indeterminados para el VIH-1. Debido a
que las tiras de nitrocelulosa en las que se depositan los antígenos
del VIH contienen, en mayor o menor cantidad, proteínas de la célula
huésped en la que se ha cultivado el virus, a menudo se
observan bandas de reactividad contra dichas proteínas, de ahí
la necesidad de adiestramiento en la lectura e interpretación
de las bandas de origen vírico. Es conveniente adoptar una
disciplina metodológica en la lectura e interpretación
de bandas de reactividad del WB (Tabla 4); que deberá ser
uniforme y sistematizada para cada laboratorio.
Los sueros se consideran positivos cuando cumplen el criterio de
positividad adoptado por el laboratorio, negativos cuando no se
observa ninguna banda de reactividad, e indeterminados cuando se
observan reactividades distintas a las del criterio de positividad.
Tabla 4. Pautas de lectura del Western Blot
|
1º-Identificación de bandas específicas
víricas de reactividad.
2º-Valoración de la reactividad de
cada banda (0, 1, 2, etc.)
3º-Anotación individualizada de
resultados en cada muestra.
4º-Aplicación del criterio de
positividad.
5º-Emisión de resultados e informe. |
Los resultados indeterminados de la prueba WB son la
mayor fuente de ansiedad en pacientes y los que pueden llegar a
generar desconcierto en los responsables del diagnóstico. Las
causas de reactividades anormales en WB son muy variadas y no están
totalmente explicadas. Se han descrito resultados indeterminados en
personas con factor reumatoide en el suero, lupus eritematoso,
hiperbilirrubinemias, infección por otros retrovirus,
parasitosis y por otras causas. En la membrana de envoltura del VIH
pueden estar presentes antígenos HLA que produzcan
reactividades en el WB hasta en el 30% de los individuos
multitransfundidos que originen falsas reactividades.
En la Tabla 5 se reflejan algunas de las reactividades más
frecuentemente observadas en las pruebas de confirmación
mediante WB. La conducta a seguir en estos casos, tenderá a
limitar y minimizar la ansiedad en el paciente sin descartar
la posibilidad de una seroconversión u otra infección
por retrovirus (HTLV-I y HTLV-II), alertando al clínico sobre
dicha eventualidad.
Tabla 5. Reactividades frecuentes en
resultados indeterminados de Western Blot
|
Bandas de reactividad observadas |
Posible causa y seguimiento |
|
Una glicoproteina aislada (gp160, gp120 o gp41)
|
Inicio de la seroconversión, infección
por otros tipos de VIH, frecuente en la serorreversión pediátrica
(hijos de madres infectadas)
Repetir WB en otro suero 7 días más
tarde en adultos. En niños PCR y seguimiento.
Descartar VIH-2 u otros tipos VIH según
procedencia geográfica |
|
P24 aislada |
Frecuente en resultados indeterminados de
embarazadas, multitrasfundidos y pacientes africanos.
Descartar VIH-2 u otros tipos de VIH. Otros
retrovirus (HTLV-I/II)
Puede persistir años en pacientes
VIH-seronegativos |
|
P17 aislada |
Causa desconocida
No es necesario el seguimiento |
|
Otras bandas del core aisladas |
Inespecificidades muy variadas (ver tabla 8)
Anamnesis para posibles factores de riesgo o de
WB indeterminado
Seguimiento a los 7-15 días si hay
factores de riesgo |
|
Más de una banda del core o
bandas no víricas |
Frecuente en multitrasfundidos, enfermedades
autoinmunes, etc.
Anamnesis para posibles factores de riesgo.
Seguimiento hasta 3-6 meses para ver evolución. |
Para minimizar los problemas debidos a resultados
indeterminados observados en el WB se han desarrollado técnicas
de inmunoblot con péptidos recombinantes o pruebas de
LIA. Estas tienen una lectura más estructurada, que se puede
hacer por densitometría en algunos casos, obviando los
problemas de subjetividad en la apreciación de la intensidad de
las bandas. En nuestra opinión pueden ser empleados por
laboratorios que precisen confirmar un gran número de muestras
(automatización) y en los que importe menos el conocimiento de
las causas de falsa positividad obtenidas en las pruebas de cribado de
anticuerpos.
Por lo general estas pautas se utilizan para confirmar sueros
positivos pero, en determinados casos, pueden usarse para confirmar
sueros negativos, debido al amplio contenido de antígenos del
VIH respecto a las pruebas de detección primaria de
anticuerpos. Los informes clínicos de los resultados de estas
pruebas deben expresar de forma clara si la persona es positiva o
negativa para anticuerpos frente al VIH o si se aconseja seguimiento o
pruebas adicionales; cualquier cambio que haga el laboratorio respecto
a los criterios de positividad adoptados deberá comunicarse a
los clínicos que atienden a los pacientes infectados por el
VIH.
2.6. ESTRATEGIAS DE CRIBADO Y
CONFIRMACIÓN
La OMS hizo unas recomendaciones hace años que pueden
servir de base para establecer la estrategia de confirmación,
siempre teniendo en cuenta el objetivo para el que se realiza la
prueba de detección de anticuerpos frente al VIH y la
prevalencia de éstos observada o estimada en una población
dada (Tabla 6).
La estrategia I de seguridad biológica, que constituye el
proceder actual en la mayor parte de centros de hemoderivados, se basa
además de las técnicas de cribado de anticuerpos frente
al VIH en la detección por PCR del VIH en lotes de sueros. De
esta forma se acorta el periodo ventana que precede a la aparición
de anticuerpos y se confiere mayor seguridad a las donaciones. La
estrategia II se basa en la realización de dos pruebas que
emplean un principio técnico diferente y sólo sería
de aplicación para estudios de serovigilancia cuando la
prevalencia sospechada de infección por el VIH fuera inferior
al 10%.
Finalmente la estrategia III es la más recomendable en el
entorno español con alta demanda de solicitudes y una baja
prevalencia (<10%) de diagnósticos positivos. En esta
estrategia, las muestras reactivas por dos técnicas de cribado
son analizadas por una tercera prueba de confirmación (W. Blot,
LIPA,
). En este sentido cabría fácilmente
implementarse en el laboratorio un algoritmo que combinara una prueba
de EIA para detectar anticuerpos frente al VIH de 3ª, o mejor de
4ª generación y otra de las denominadas rápidas,
preferiblemente basada en el principio técnico de
inmunocromatografía capilar (ICC). De esta forma las muestras
inicialmente reactivas por un EIA o ELFA de 3ª o 4ª generación
se pueden informar y solicitar una nueva muestra para prueba de
confirmación basada preferentemente en el principio del
inmunoblot (Western Blot o similares).
Cuando el objetivo de la prueba de detección de
anticuerpos frente al VIH es el diagnóstico y la prevalencia de
positivos es <10% se recomienda el uso de tres técnicas con
un principio o antígeno distinto y parece obligado que figure
entre aquéllas el WB u otra técnica que identifique de
forma individualizada las distintas reactividades de los antígenos
del VIH. Para diagnosticar a una persona como positiva e infectada por
el VIH las tres pruebas deben ser positivas. Es probable que en muchos
laboratorios sólo se disponga de una prueba de detección
de anticuerpos (EIA o ELFA) y una segunda de confirmación (WB,
LIA o IFI) en este caso pueden producirse por las razones mencionadas
previamente, situaciones problemáticas respecto al diagnóstico
de la infección por el VIH sobre todo en individuos asintomáticos.
Por ello es altamente recomendable que en el laboratorio o en el
hospital al menos, se disponga de dos pruebas primarias de detección
de anticuerpos frente al VIH de distinto fabricante o que empleen un
principio técnico distinto. Esta precaución permite fácilmente
cumplir con la recomendación mencionada en la estrategia III y
aumenta nuestra fiabilidad diagnóstica. Además de poner
antes de manifiesto la existencia de posibles discrepancias, la adopción
de esta medida permite no tener que depender del mismo proveedor, lo
cual soslaya los fallos temporales con lotes concretos de reactivos.
En todo caso, la técnica utilizada en primer lugar, en
cualquiera de las estrategias debe ser la que posea la máxima
sensibilidad y las siguientes deben ser las de mayor especificidad.
Tabla 6. Estrategias de determinación
de la presencia de anticuerpos frente al VIH
|
OBJETIVO |
PREVALENCIA |
ESTRATEGIA |
|
Seguridad biológica |
Cualquiera |
I |
|
Diagnóstico |
Paciente sintomático |
Cualquiera |
II |
|
Asintomático |
> 10% |
II |
|
< 10% |
III |
|
Serovigilancia |
> 10% |
I |
|
< 10% |
II |
2.7. PROBLEMAS EN EL CRIBADO Y
CONFIRMACIÓN. ALGORITMO DE DECISIÓN.
Los problemas que se presentan en el cribado y confirmación
de la detección de anticuerpos frente al VIH son similares a
los de otras pruebas de diagnóstico serológico aunque,
en este caso, adquieren una importancia mayor por las posibles
consecuencias y la trascendencia clínica de la infección.
Desde el punto de vista serológico, en la infección
por el VIH ocurren cambios en la dinámica de producción
de anticuerpos desde el momento de la seroconversión. El
periodo ventana de dos a cuatro semanas de duración se
caracteriza por la ausencia de anticuerpos y la presencia de antígeno
p24, proteína mayoritaria del core del VIH y ARN vírico.
En estadíos finales de la infección desaparecen los
anticuerpos frente a algunas de las proteínas estructurales
internas del virus (p24, p17, p55, etc.) y en algunos individuos se ha
comunicado la ausencia de criterios diagnósticos de positividad
por WB en los meses finales de la enfermedad, como consecuencia del
intenso deterioro inmunitario.
En el laboratorio de virología tienden a preocupar más
los resultados falsos positivos, tanto en las pruebas de cribado como
en las de confirmación (menos frecuente), sobre todo cuando éstos
se producen en personas sin ningún factor de riesgo como ocurre
generalmente. Las causas de falsos positivos son variadas (Tabla 7) y
dependen básicamente de dos elementos, la técnica (antígenos
y principio técnico empleado) y las condiciones derivadas del
paciente. La evolución de las técnicas y antígenos
utilizados ha reducido la aparición de falsos positivos que en
las primeras pruebas podía llegar en algunas situaciones
particulares hasta el 5% y que en la actualidad es inferior al 1%. A
pesar de ello hay causas de falsos positivos relativas a la extracción,
conservación y procesamiento del suero que pueden minimizarse
con las precauciones comentadas al principio de este procedimiento.
Entre las causas debidas a condiciones del paciente se indican
repetidamente en la literatura las reactividades por autoanticuerpos;
a este respecto cabe señalar la presencia en la envoltura del
VIH de antígenos del sistema HLA procedentes de la célula
huésped que explican en parte las falsas reactividades
observadas en sueros de individuos trasplantados, multitransfundidos y
otros con enfermedades autoinmunes. Por último existen otras
condiciones que se han señalado como causa de falsas
positividades listadas en la Tabla 7; la peculiaridad y complejidad de
las mismas ilustran sobre la necesidad de realizar una anamnesis para
identificar la existencia de esas condiciones ante un caso de falsa
positividad en la determinación de anticuerpos frente al VIH.
Tabla 7. Causas de falsos positivos en
pruebas séricas de detección de anticuerpos frente al
VIH
|
Relativas al suero |
Relativas a autoanticuerpos |
Relativas a otras condiciones |
- Congelación y descongelación repetida
- Almacenamiento a temperatura subóptima
- Aspecto lipídico o turbio del suero
- Contaminación microbiana
- Sueros tratados con calor (> 60 ºC)
- Errores de extracción o identificación
|
- Personas con anticuerpos anti-HLA-DR4, DQw3
- Enfermedades reumatoideas Polimiositis
- Lupus eritematoso
- Multitrasfundidos
- Trasplantados renales
- Multíparas
|
- Hemodializados, fracaso renal crónico
- Síndrome de Stevens-Johnson
- Administración previa de inmunoglobulinas
- Sueros postvacunales (gripe, hepatitis B)
- Infecciones agudas por virus ADN
- Enfermedad hepática alcohólica grave
- Cirrosis primaria biliar, colangitis esclerosante
- Pacientes con parasitosis (sanguíneas o tisulares)
- Pacientes con discrasias sanguíneas congénitas
- Usuarios de drogas por vía parenteral
|
Los criterios de confirmación están
basados en la experiencia y conocimientos de los expertos pero no son
infalibles. El laboratorio deberá evaluar el criterio de
positividad empleado para el WB (si es la técnica que se
utiliza para confirmar) ya que algunos de los criterios recogidos en
la Tabla 3 son menos restrictivos que otros y pueden propiciar falsas
confirmaciones. En nuestra experiencia el criterio propuesto por la
OMS es el que se adapta mejor a la realidad hospitalaria y las pruebas
LIA que utilizan dicho criterio son las que dan menos errores en la
confirmación.
Finalmente es necesario alertar sobre la posibilidad de falsos
negativos en el diagnóstico y en la determinación de
anticuerpos frente al VIH, circunstancia que probablemente se percibe
con menos frecuencia debido al principio, generalmente admitido, por
el que los resultados negativos no son reconfirmados si no existe
una indicación clínica precisa al respecto. Las
causas de falsa negatividad son también variadas (Tabla 8). Los
falsos negativos pueden constituir sólo una rareza o excepción
entre los infectados por el VIH, pudiendo existir pacientes infectados
por el VIH pero seronegativos, debido a causas orgánicas
derivadas de una respuesta aberrante o anormal a la infección
por el VIH. En el pasado se han producido falsos negativos causados
por fallos de los equipos de detección de anticuerpos frente al
VIH o incapacidad de detección y confirmación en
individuos infectados por algunos tipos o subtipos marginales del VIH
(distintos del B).
Tabla 8. Causas de falsos negativos en
pruebas de detección de anticuerpos frente al VIH
- Periodo ventana que precede a la aparición de
anticuerpos
- Infección por tipos de VIH no detectables por los antígenos
incluidos en la prueba
- Terapia inmunosupresora prolongada
- Trasplante de médula ósea
- Disfunciones de linfocitos B
- Plasmaféresis, exanguinotrasfusión
- Neoplasias
- Errores de extracción o identificación
- Fallos en el principio técnico o proceso de fabricación
del equipo diagnóstico
- Respuestas anómalas ante la infección por el
VIH
|
Algunas de estas situaciones provocan la alarma
cuando el objetivo perseguido en la determinación de
anticuerpos frente al VIH es la seguridad biológica (bancos de
sangre, hemoderivados, donaciones). Por ello la adopción de técnicas
de EIA/ELFA de cuarta generación debe utilizarse para minimizar
al máximo el periodo ventana; por otra parte, aunque el
valor predictivo negativo sea elevado, se debe insistir en descartar
el diagnóstico de infección por el VIH mediante pruebas
complementarias cuando la anamnesis revele factores de riesgo, síntomas
u otros datos de laboratorio o indicaciones clínicas sugestivas
de infección por el VIH. El algoritmo de decisiones propuesto
para la serología VIH (Figura 1) pretende tener en cuenta las
diferentes situaciones y contexto clínico en los que se produce
generalmente la demanda de una prueba de detección de
anticuerpos frente al VIH y las consecuencias que los resultados y el
informe de la misma deben tener en la manera de proceder.
El cribado de anticuerpos frente al VIH desborda en el momento
actual por su transcendencia la mera oferta diagnóstica. Las
aplicaciones hospitalarias de esta prueba han hecho que en la mayoría
de los hospitales las peticiones de esta analítica hayan
crecido de forma exponencial en los últimos años. Como
consecuencia del aumento de peticiones y del descenso consiguiente de
los porcentajes de positividad se producen resultados falsos positivos
en situaciones de difícil manejo clínico (candidatos a
trasplantes, pacientes hemodializados, mujeres embarazadas) que
obligan a una diversificación de las estrategias diagnósticas
y de los métodos de cribado. En este contexto es aconsejable
disponer al menos de dos técnicas de cribado de anticuerpos
frente al VIH que empleen un principio técnico distinto de
detección (por ejemplo un EIA o ELFA y una prueba rápida
de inmunocromatografía) y utilizar cuando ello sea posible un método
de confirmación con muestras del mismo paciente tomadas en
momentos diferentes.
La colaboración entre laboratorios de un mismo hospital
que realicen pruebas de detección de anticuerpos frente al VIH
con distintos objetivos (por ejemplo, Virología y Hematología)
o de una mismo área sanitaria puede minimizar el coste y
facilitar la implantación de estas recomendaciones, coordinando
las técnicas que cada laboratorio asume y organizándose
en protocolos de actuación concretos.
En el momento actual pueden producirse situaciones clínicas
que den lugar a la necesidad de seguimiento serológico del
paciente al menos durante dos o tres semanas y a la utilización
de otros marcadores serológicos de infección por el VIH
(antígeno p24, detección de ARN vírico). A pesar
de la sensibilidad de estas pruebas, el diagnóstico definitivo
deberá confirmarse con el suero cuando tenga lugar la
seroconversión; por eso es altamente recomendable la adopción
de pruebas EIA/ELFA para detección simultánea de
anticuerpos y antígeno p24 del VIH cuando se trabaje en
situaciones clínicas que prevean un alto riesgo de detectar
seroconversiones (clínicas de desintoxicación, centros
de metadona, etc.) o en aquellos casos en los que exista riesgo de
donar un órgano de un paciente en el período de
seroconversión.
Finalmente, cuando el objetivo de las pruebas sea el diagnóstico,
se debe tener en cuenta que los pacientes rara vez entienden, como lo
hacen los profesionales, expresiones tales como: "falso positivo",
"indeterminado", "positivo dudoso", etc. y en
consecuencia, se debe extremar el cuidado al emitir los informes del
laboratorio, estableciendo informes claros. Del conjunto de pruebas
realizadas deberá resultar un diagnóstico claro y
concluyente o bien la formulación de recomendaciones precisas
para el seguimiento y el diagnóstico definitivo.
Figura 7. Algoritmo de decisión en
serología del VIH
3.
DETECCIÓN DE LA VIREMIA PLASMÁTICA DEL VIH (CARGA VÍRICA
PLASMÁTICA CVP )
3.1. TÉCNICAS DISPONIBLES
Todas las técnicas para la determinación de CVP del
VIH-1 están aprobadas para su uso en la Unión Europea
(marcado CE) y permiten la detección hasta un nivel de 50
copias de VIH por mililitro de plasma utilizando entre 500 µL y 1
mL de plasma (Tabla 9). Las diferencias técnicas fundamentales
radican en los formatos, tiempos y capacidad de procesamiento. Las
nuevas técnicas de RT-PCR en tiempo real basadas en sondas
fluorescentes son en general más rápidas y permiten
rangos dinámicos más amplios (40-107
copias/mL). La reciente introducción de la extracción
automática de ácidos nucleicos supone un considerable
ahorro de trabajo manual y reduce las posibilidades de variabilidad
relacionadas con una de las fases más críticas del
procedimiento. Todas las técnicas detectan y cuantifican el
mayoritario subtipo B y algunos otros subtipos circulantes (A, C, D,
F, G) aunque se han comunicado diferencias entre técnicas para
algunos de estos subtipos no-B. El procedimiento de Abbott es el que
tiene el rango más amplio de detección de subtipos y es
el único que cuantifica el grupo O. Ninguna de las técnicas
licenciadas detecta el VIH-2.
Tabla 9. Técnicas disponibles para la
detección de la carga vírica plasmática
|
Nombre (Compañía) |
Técnica |
Comentarios |
|
Monitor (Roche) |
RT-PCR |
Extracción automática disponible
Subtipos A-G |
|
Taqman (Roche) |
RT-PCR tiempo real |
Extracción automática disponible
Subtipos A-G |
|
Abbott Real Time (Abbott) |
RT-PCR tiempo real |
Extracción automática disponible
Subtipos A-K y grupo O |
|
Versant (Bayer) |
bADN |
Subtipos A-G |
|
NucliSens (BioMerieux) |
NASBA |
Extracción automática disponible
Subtipos A-G |
3.2. INDICACIONES
3.2.1. Monitorización del
tratamiento antirretroviral (ARV)
Es el uso más habitual que se le da a la determinación
de la CVP. Una vez instaurado el tratamiento antirretroviral la CVP
disminuye rápidamente en las primeras semanas y algo más
lentamente a partir del primer mes de tratamiento. Se recomienda una
determinación basal y al menos una evaluación en las
semanas 4, 12 y 24 de tratamiento, para continuar posteriormente el
seguimiento cada 3-4 meses. En general se espera una reducción
de un log10 en la primera semana, 2 log10 en
la semana 4 y dependiendo del nivel basal la CVP debería ser
indetectable (<50 copias/mL) entre las 16-24 semanas del inicio de
tratamiento. Los cambios mayores de 0,3 log10 entre dos
determinaciones (cambios mayores del doble o la mitad) se consideran
como significativos.
3.2.2. Predicción de progresión
en pacientes crónicamente infectados e inicio del tratamiento.
La recomendación actual para el inicio del tratamiento ARV
se establece según la clínica y el nivel de CD4. Se
inicia tratamiento en todos los pacientes sintomáticos y en
aquellos con CD4 < 200/µL; en pacientes con CD4 entre 200 y
350/µL se recomienda en general iniciar tratamiento aunque en
aquellos con cifras más cercanas a 350 y CVP bajas (<20.000
cp/mL) podría diferirse la iniciación, así mismo
por encima de 350 CD4/µL podría considerarse el inicio de
tratamiento ARV en aquellos pacientes con CD4 más bajos y CVP >100.000
cp/mL por su riesgo de progresión más rápida.
3.2.3. Valoración del riesgo de
transmisión
La CVP se correlaciona con riesgo de transmisión del VIH
por cualquiera de las vías por las que se transmite el virus.
De esta manera, cuanto mayor es la CVP mayor es el riesgo de transmisión.
Aunque no puede excluirse completamente, la transmisión del VIH
tanto por contacto sexual como por punciones accidentales con agujas,
es poco probable por debajo de 1500 cp/mL y esta cifra, junto con las
características de la exposición forma parte de los
condicionantes que establecen diferentes pautas de profilaxis
post-exposición.
3.2.4. Diagnóstico de infección
aguda
Durante las primeras semanas de infección los anticuerpos
específicos anti-VIH no son detectables por las técnicas
diagnósticas rutinarias. Sin embargo la replicación del
virus es muy activa en ese momento y alcanza su máximo
alrededor de los 10 días post-infección, lo que a menudo
coincide con la fase sintomática. Para cubrir este periodo
alguna técnica de cribado combina la detección conjunta
de anticuerpos y antígeno (p24) específicos. En la
actualidad no existe ninguna técnica comercial disponible para
detección cualitativa del VIH asociado a células (ADN
provírico). Aunque formalmente las técnicas para la
determinación de CVP del VIH no tienen un diseño
cualitativo (positivo-negativo), dada su sensibilidad se utilizan
frecuentemente para cubrir el diagnóstico de una posible
infección aguda por el VIH. Si bien la sensibilidad de la técnica
para este propósito es excelente, conviene tener en cuenta la
eventualidad de resultados falsamente positivos. Generalmente la
viremia durante las primeras semanas de la infección es muy
elevada, en general >100.000 cp/mL, por lo que deben interpretarse
con muchas reservas los resultados con valores bajos (<10.000
cp/mL).
3.3. OBTENCIÓN Y MANEJO DE
LAS MUESTRAS
La muestra necesaria para la determinación de la CVP es
un tubo de sangre anticoagulada con EDTA o citrato (ACD) de 5-10 mL.
No son aceptables los tubos con heparina, que interfiere con algunas técnicas
moleculares, ni el suero porque los resultados son menos consistentes.
Los tubos con EDTA son los más ampliamente recomendados y
aunque el ACD es también aceptable presenta el inconveniente de
contener un mayor volumen de sustancia en el tubo de tal forma que
puede ser un factor de dilución en tubos solo parcialmente
llenos. El plasma se separa por centrifugación a 1000-1500 g
(2000-2500 rpm en las centrífugas más habituales)
durante 10 minutos a temperatura ambiente. Existe un tubo especial
para técnicas de biología molecular (Vacutainer PPT) con
un gel que una vez centrifugado separa el plasma de la parte celular.
Este tubo PPT es práctico para transportar el plasma sin
manipular la muestra, sin embargo no se debe congelar porque aumenta
artefactualmente el número de muestras con viremia de bajo
nivel. Es importante considerar la estabilidad de la sangre total y el
plasma separado para las determinaciones de CVP del VIH. En general la
sangre completa se debe centrifugar y separar el plasma dentro de las
primeras 4-6 horas inmediatas a la extracción. En la Tabla 10
se muestra la estabilidad del VIH-1 para la determinación de la
CVP según su forma de almacenamiento.
Tabla 10. Estabilidad del VIH-1 para la
determinación de la carga vírica plasmática
|
Sangre completa |
6 horas |
|
Plasma separado temperatura ambiente |
24 horas |
|
Plasma separado 4º C |
6 días |
|
Plasma separado -20ºC |
Variable (no recomendado para almacenamiento
a largo plazo) |
|
Plasma separado -80ºC |
Meses |
|
- 3.4. CARGA VÍRICA EN LCR, SEMEN Y
OTROS FLUIDOS
- Aunque la determinación de la CVP del VIH
en estas muestras no esta estandarizada, en ocasiones es necesaria su
realización en el contexto de estudios de investigación
o bajo petición expresa y puntual del clínico
responsable.
El LCR se puede procesar por la mayoría de los
procedimientos de manera similar al plasma, conviene centrifugarlo en
las mismas condiciones que la sangre total para separar células
inflamatorias y hematíes. El VIH es un agente con marcado
neurotropismo, su presencia en LCR es frecuente y nunca se produce de
manera aislada. La concentración de virus en el SNC se
correlaciona solo indirectamente con daño neurológico y
su determinación raramente tiene interés diagnóstico.
Respecto al semen y otros fluidos es posible adaptar las técnicas
para la determinación de la CVP tanto en el propio semen como
en muestras cervico-vaginales e incluso tejidos. En estos casos es
necesario realizar la extracción previa de ácidos
nucleicos ya que la viscosidad de las muestras impide el procesamiento
automático por algunos de los sistemas. Se trata igualmente de
procedimientos experimentales que se realizan en estudios de
investigación y la interpretación de los resultados
adquiere significado únicamente para el contexto en el que se
realiza.
- 3.5. INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
- 3.5.1. Resultados y variabilidad
- En virología es tradicional utilizar escalas logarítmicas
para expresar información cuantitativa tal como concentraciones
de virus o potencia infectiva de inóculos. El rango dinámico
en el que se produce la replicación de la mayoría de los
virus se traduce en resultados que generalmente comprenden varios órdenes
de magnitud por lo que las escalas logarítmicas se utilizan con
frecuencia. La mayoría de las técnicas expresan los
datos en escala lineal y logarítmica. La variabilidad de las técnicas
para la determinación de la CVP es menor de 0,3 log10, por
tanto cualquier resultado con una diferencia mayor se considera
significativo. La mayoría de los pacientes infectados que no
reciben tratamiento tienen una CPV detectable en rango muy amplio que
puede llegar a más de 10 millones de copias/mL. Por el
contrario los pacientes en tratamiento antirretroviral y después
de las primeras 16-24 semanas, se espera que tengan una CVP menor de
50 cp/mL. Si la CVP es detectable durante el seguimiento obliga a
considerar falta de adherencia al tratamiento o desarrollo de
mutaciones de resistencias a los fármacos ARV.
- 3.5.2. Factores que aumentan la CVP
- Aparte de la progresión natural de la infección, la
CVP puede aumentar rápidamente en situaciones en las que se
produce un estímulo inmunológico que aumenta la producción
de partículas víricas por los linfocitos infectados.
Estos episodios se han descrito en infecciones activas (tales como
tuberculosis, neumonía por Pneumocystis jiroveci, etc.)
y tras la administración de vacunas.
- 3.5.3. Episodios cortos de aumento de la
CVP (Blips)
- Un 10-15% de pacientes con tratamiento ARV y buen control virológico,
que mantienen CVP indetectable por periodos prolongados de tiempo,
presentan ocasionalmente viremia detectable de bajo nivel. Estos
episodios conocidos como blips, que aparecen en
determinaciones aisladas y parecen limitarse sin cambios en el
tratamiento, han sido motivo de intenso estudio. Los blips no
parecen relacionados con falta de cumplimiento ni peor pronóstico
a largo plazo. La opinión actual más amplia es que se
trata de pequeñas fluctuaciones de la viremia e incluso de
errores en el procesamiento de las muestras que resultan en CVP de
bajo nivel. Esta consideración está apoyada por el hecho
de que muchos de estos blips no son reproducibles en
laboratorios diferentes. Para que un incremento no esperado de la CVP
pueda ser considerado como blip debería ser inferior a
500-1.000 cp/mL y en la siguiente determinación debería
producirse de nuevo la indetectabilidad.
- 3.5.4. CVP indetectable en pacientes
infectados pero sin tratamiento
- Un porcentaje pequeño (5-7%) de pacientes infectados,
después del pico de viremia intensa correspondiente a la
infección aguda, pueden mantener la replicación del
virus controlada por periodos prolongados en ausencia de tratamiento
antirretroviral. En estos casos, la CVP puede ser indetectable durante
meses. Esta situación, aunque poco frecuente, es normal y suele
ocurrir en pacientes con diagnóstico de certeza de infección,
que se encuentren asintomáticos y con cifras de linfocitos CD4
normales. En un paciente con infección por el VIH diagnosticada
por ELISA, que está sintomático o tiene las cifras de
linfocitos CD4 disminuidas y que no recibe tratamiento
antirretroviral, una CVP indetectable debe hacer sospechar una
variante no detectada por la técnica generalmente frente al
VIH-1 grupo O ó VIH-2; esta situación se debe resolver
por técnicas serológicas específicas y por técnicas
moleculares.
- 3.5.5. Viremia detectable por debajo del
umbral de 50 copias/mL
- En una proporción importante de pacientes con tratamiento
ARV y buen control virológico que mantienen CVP < 50 cp/mL
de forma estable, es posible detectar viremia de muy bajo nivel (2-40
cp/mL) utilizando modificaciones de las técnicas convencionales
que consisten generalmente en concentrar por centrifugación
partículas víricas a partir de mayores volúmenes
de plasma (2-10 mL). La evidencia de esta viremia de bajo nivel por
debajo del umbral de 50 cp/mL ha sido objeto de intenso debate.
Actualmente la mayoría de los estudios sugieren que estas partículas
no son producto de replicación de bajo nivel del VIH que no se
suprime completamente por las drogas ARV, más bien se tiende a
considerar que representan virus liberados por el reservorio celular
latente bajo estímulos de activación que no son bien
conocidos por el momento y por tanto no suponen, en la mayoría
de los casos, una indicación de fracaso terapéutico.
- 4. DETECCIÓN
DE RESISTENCIAS
- Las pruebas para la detección de resistencias a
antirretrovirales pueden clasificarse en dos tipos: genotípicas
o fenotípicas. Las resistencias genotípicas determinan
las mutaciones en la secuencia primaria de nucleótidos de la
transcriptasa inversa (TI) y de la proteasa (PR) y, recientemente, de
la envoltura, comparándola con la secuencia de una cepa
salvaje. La resistencia fenotípica se expresa en términos
de concentración de droga necesaria para inhibir la replicación
vírica en cultivo celular. Generalmente se expresa en términos
de CI50, indicando la concentración de fármaco
requerida para reducir al 50% la producción vírica in
vitro. La interpretación de estos valores es diferente
dependiendo del fármaco implicado.
- 4.1. TÉCNICAS GENOTÍPICAS
- 4.1.1. Secuenciación de ácidos
nucleicos
- Es el método genotípico de referencia para la
determinación de la resistencia del VIH a los fármacos
antirretrovirales. Se obtiene información completa de la
secuencia de la región del genoma vírico amplificada
previamente por PCR, empleando primers o dideoxinucleótidos
marcados de forma diferente para poder distinguirlos entre sí.
Para ello, el método más utilizado es el método
enzimático, también llamado de síntesis abortiva
o de los dideoxinucleótidos. En él se emplea una
ADN-polimerasa para sintetizar cadenas complementarias de una de las
hebras del ADN problema en cuatro reacciones enzimáticas
diferentes. En cada una de ellas junto con el oligonucleótido
usado como cebador y la mezcla de los cuatro nucleótidos (dATP
+ dCTP + dGTP + dTTP) hay una concentración limitante del 2´-3´dideoxinucleótido
(ddNTPs), que al no tener radical hidroxilo en la posición 3´
no permite la adición de otro nucleótido parando la
extensión de la cadena de ADN. La polimerización a
partir del cebador ocurre en sentido 5´-3´ hasta que la
incorporación de uno de los ddNTPs induce la terminación
de la cadena en ese nucleótido. Debe calcularse bien tanto la
cantidad de dNTP como la del ddNTP correspondiente para que puedan
obtenerse todos los posibles fragmentos que terminan en un nucleótido
determinado, que posteriormente se separarán mediante
electroforesis. Junto con la aparición de las polimerasas
termoestables, se han desarrollado también moléculas químicas
que muestran fluorescencia inducida por láser y al unirse a los
ddNTPs finalizadores de la reacción permiten la detección
del fragmento mediante la emisión de fluorescencia a una cierta
longitud de onda. Actualmente se han diseñado cuatro de estas
moléculas con emisión de fluorescencia a longitudes de
onda diferentes, y así unidas a cada uno de los cuatro ddNTPs,
permiten realizar las cuatro reacciones de secuencia en un mismo tubo
y pueden cargarse en el mismo pocillo del gel, ya que las bandas de
cada nucleótido podrán reconocerse por su color de
fluorescencia. Este método se denomina secuenciación
unidireccional. Del mismo modo pueden marcarse los cebadores o primers
y hablamos entonces de secuenciación bidireccional.
- Los productos de las reacciones de secuenciación se
someten a electroforesis (en gel o en capilares) y las bandas que se
obtienen (cada una representando uno de los cuatro nucleótidos
A, T, G o C) se leen por el secuenciador. El resultado es una
secuencia de nucleótidos que, una vez editada, se traduce en
una secuencia de aminoácidos. Esta secuencia de aminoácidos
se compara entonces con la de una cepa de referencia del VIH (llamada
cepa consenso) con el fin de determinar si existen mutaciones. Así
se analizan las secuencias de la TI y la PR (recientemente, también
gp41) en busca de mutaciones que confieran resistencia al tratamiento.
En la actualidad hay equipos de secuenciación asistidos por
ordenador, que automatizan los pasos de electroforesis, detección
y análisis de las bandas de secuenciación (patrones de
picos llamados electroferogramas), y el ensamblaje de los
fragmentos secuenciados. Dicha automatización ha permitido:
- - Obtener una mayor sensibilidad de detección
- - Secuenciar fragmentos de hasta 700-800 pares de bases (en el
caso que nos ocupa esto es insuficiente y hay que recurrir a varias
reacciones de secuenciación para poder estudiar todas las
posiciones del gen pol relacionadas con resistencia)
- - Menor cantidad de paradas inespecíficas de la ADN
polimerasa por las estructuras secundarias en el ADN molde.
- - Análisis de los resultados más rápido y
menor tiempo de procesamiento de las muestras.
- Todo ello ha contribuido a generalizar el uso de la técnica
en concreto para la detección de mutaciones de resistencia a fármacos,
en éste caso frente a antirretrovirales.
- Los ensayos de secuenciación comerciales más
utilizados son TRUGENETM HIV-1 Genotyping Test (Bayer NAD)
y ViroSeqTM HIV genotyping system (Abbott Diagnostics). El
primero utiliza la secuenciación bidireccional y la
electroforesis en gel; el segundo emplea el método
unidireccional y la electroforesis capilar. Ambos sistemas ofrecen un
software para la edición de las secuencias y un algoritmo
propio de interpretación. Se han realizado varios estudios
comparativos que no establecen grandes diferencias en cuanto a ambas técnicas.
- Además de los protocolos "in house", también
existen otros ensayos de secuenciación disponibles. Algunos de
ellos (Virco GEN II, Virco; HIV-1 GenotypR PLUS, Specialty
Laboratories; GeneSeq, Virologic; GenoSure, LabCorp) sólo están
disponibles para su realización en los laboratorios de las
casas comerciales que los ofrecen. Otros ensayos comercializados son
HIV-1 Mutation Analysis, Focus Technologies; HIV ViroTYPE,
Rheumatology Diagnostics Laboratory; y HIV-1 Genotype, Quest
Diagnostics.
- 4.1.2. Otros ensayos genotípicos
- Como consecuencia de que sólo una parte minoritaria de los
codones que se amplifican por PCR son posiciones de resistencia y que
la gran mayoría son polimorfismos, se han diseñado una
serie de alternativas a la secuenciación en las que se detectan
codones específicos, aunque ninguna de ellas aporta grandes
ventajas con respecto a esta. Las que más se han utilizado (1)
son: VERSANT® HIV-1 RT Resistance Assay y VERSANT®
HIV-1 Protease Resistance Assay (LIPA), que se basan en la hibridación
de productos amplificados mediante PCR con sondas específicas
distribuidas a lo largo de una tira de nitrocelulosa; el método
Affimetrix® , que se basa en la hibridación de productos de
RT-PCR utilizando oligonucleótidos inmovilizados sobre una
microplaca o chip, que permiten la identificación del
nucleótido presente en cada posición; la PCR
selectiva, mediante la cual se detectan mutaciones de resistencia
concretas asociadas con determinados codones de la transcriptasa
inversa o la proteasa del VIH; y la hibridación diferencial,
también denominada "Point mutation assay".
- 4.1.3 Interpretación del genotipo
- Debido a que es difícil tener un profundo conocimiento de
la significación clínica de todas las mutaciones, los
ensayos genotípicos se suelen acompañar de una
interpretación de las mutaciones encontradas. Es en este punto,
en la interpretación, cuando se acaba la reproducibilidad
interlaboratorio. El elevado número de mutaciones de
resistencia y la existencia de interacciones entre ellas son algunas
de las causas responsables de los problemas en la interpretación.
Afortunadamente, el modelo para la interpretación de las
mutaciones de resistencia es susceptible de ser informatizado, porque
los resultados de las pruebas genotípicas se obtienen en
formato de texto (una lista de nucleótidos) y porque las reglas
de interpretación son fácilmente computarizables. Por
esto, hoy en día la interpretación de las mutaciones de
resistencia se hace principalmente sobre la base de algoritmos informáticos,
en los que se introduce la secuencia nucleotídica de la
proteasa y retrotranscriptasa del VIH y se compara con la secuencia de
una cepa patrón sin ninguna mutación (cepa salvaje o "wild
type), reconociendo entonces las mutaciones de resistencia. De hecho,
el genotipo del VIH-1 interpretado por un conjunto de normas del software,
predice la evolución virológica cuando se complementa
con la información clínica como base para realizar un
cambio de tratamiento. Existen numerosos sistemas para interpretar el
genotipo obtenido mediante secuenciación: se han desarrollado más
de 25 sistemas de interpretación con amplias diferencias entre
ellos en cuanto a base científica, validación clínica
etc... Algunos de ellos son listados de mutaciones asociadas con
resistencia a modo de tablas y otros están disponibles en
Internet, como la página de la Sociedad Internacional de SIDA
de los EEUU (http://www.iasusa.org/),
o la base de datos para secuencias de proteasa y transcriptasa inversa
de la Universidad de Stanford (http://hivdb.stanford.edu/).
Todos son fácilmente accesibles, y presentan sistemas de
interpretación sencillos para todas las drogas disponibles. Sin
embargo, en ninguno de los documentos de consenso o paneles de
expertos se emiten normas sobre cuál debe ser la forma de
interpretar los resultados de las pruebas genotípicas. Es más,
cuando se comparan los algoritmos entre sí existen serias
discrepancias entre ellos, en especial para algunos análogos de
nucleósidos como estavudina, abacavir, tenofovir y didanosina.
- La realidad es que no todos los sistemas aportan la misma calidad
a la interpretación. Para la elección del que vayamos a
utilizar debemos valorar, entre otros, la fecha de la última
actualización (en este sentido, los de la Red de Investigación
en SIDA de España y los de la ANRS francesaJulio 2005-
son los de una actualización más reciente) y existen
datos clínicos que avalan que ese algoritmo es capaz de
predecir la eficacia virológica. La tendencia actual es la
elaboración de reglas de interpretación a partir de
series de pacientes en los que se incluye el fármaco a estudiar
en el régimen terapéutico, relacionando las mutaciones
basales con la eficacia virológica en términos de
descenso de carga vírica a los tres meses. En este sentido
existen datos publicados para tenofovir, didanosina, abacavir,
saquinavir, atazanavir, fosamprenavir, lopinavir, y tipranavir. Además
parece claro que la interpretación del genotipo debe estar
avalada por un experto en la materia.
- Finalmente, hay que destacar que es importante interpretar el
resultado de las pruebas de resistencia teniendo en cuenta la historia
previa de tratamiento antirretroviral y, en su caso, estudios previos
de resistencias que se hayan realizado al mismo paciente.
- 4.2. TÉCNICAS FENOTÍPICAS
- Los estudios fenotípicos tienen la ventaja de valorar con
mayor fidelidad la sensibilidad del virus frente a cada fármaco,
y según este grado de sensibilidad se podría valorar en
un futuro la posibilidad de sobrepasar la resistencia aumentando los
niveles plasmáticos del fármaco. Sin embargo, los
estudios fenotípicos deben considerarse por el momento como
poco viables, principalmente por la complejidad, laboriosidad de la técnica,
y el tiempo necesario para la emisión de resultados.
- 4.2.1. Método de sensibilidad del
virus en células mononucleadas de sangre periférica
(CMSP).
- El análisis de resistencias fenotípicas puede
hacerse a partir del aislamiento del virus del paciente procedente de
CMSP. Para ello se estimulan las CMSP del paciente con
fitohemaglutinina (PHA) y se co-cultivan en presencia de CMSP de
donantes no infectados también estimuladas con PHA, todo ello
en presencia de distintas concentraciones del antirretroviral.
Semanalmente se renuevan las CMSPs de los donantes y en un tiempo
aproximado de 4 semanas se evalúa la producción de
nuevos virus. Como ventaja frente a la tecnología de virus
recombinantes que veremos a continuación, hay que destacar que
se estima la sensibilidad del virus completo, pudiéndose
reflejar el efecto de partes del genoma que se pueden subestimar al
estudiar sólo el gen pol.
- 4.2.2. Técnicas con virus
recombinantes
- En 1994 Kellam y Larder publicaron un ensayo en el que se
amplificaban mediante PCR la transcriptasa inversa y la proteasa
(fragmento PR-TI) directamente a partir de muestras de plasma del
enfermo y se transfectan en células huésped
conjuntamente a un plásmido linearizado que codifica para una
cepa de VIH de laboratorio en la que se ha eliminado esta secuencia.
En la célula huésped tiene lugar un proceso de
recombinación homóloga cuyo resultado es un VIH
recombinante que porta las secuencias del gen pol del paciente
y que además se puede cultivar con facilidad en el laboratorio.
Este ensayo inicial se caracterizaba por una mayor rapidez y una mayor
reproducibilidad en los resultados que el cultivo de CMSPs. Las
posteriores modificaciones a este ensayo inicial han contribuido a
mejorar aún más estos aspectos y han dado lugar a los
tres ensayos de virus recombinantes que podemos solicitar a las casas
que los comercializan: Antivirogram (Tibotec-Virco), PhenosenseTM
(Virologic) y PhenoscriptTM (Viralliance-SAS).
- En el método Antivirogram® (Virco) los virus
recombinantes se preparan mediante transfección de células
MT-4 con el producto amplificado PR-TI y con un plásmido que
contiene el genoma completo del VIH salvo la región gag-pro-RT.
La CI50 del virus recombinante se determina en cultivos,
midiendo la viabilidad de células MT4 infectadas con el virus
recombinante en presencia de diluciones de cada antirretroviral.
- El método Phenosense (ViroLogic), a diferencia del
antivirograma, es un ensayo de un solo ciclo de replicación vírica,
lo que reduce el tiempo para los resultados. Utiliza un proceso de
ligación, más que de recombinación homóloga,
para introducir el fragmento amplificado mediante RT-PCR en el genoma
de una partícula de VIH en la que el gen env ha sido
sustituido por un gen productor de luciferasa. En un ciclo de
replicación este virus es capaz de producir todas las proteínas
del VIH a excepción de las de envoltura y, en su lugar, se
expresa el gen de la luciferasa. La CI50 del virus
recombinante se determina cuantificando la expresión del gen de
la luciferasa en cultivos de células infectadas con el virus
recombinante en presencia de antirretrovirales.
- El método Phenoscript (Viralliance), combina
aspectos de los dos anteriores: un proceso de recombinación homóloga,
como en el antivirograma, con un sólo ciclo de replicación
vírica, como en el Phenosense. Las células diana (P4)
contienen el gen de la beta-galactosidasa controlado por la LTR del
VIH de modo que cuando se acumulan suficientes productos del gen tat
en la célula infectada, se expresa el gen de la
beta-galactosidasa y su producto se puede medir mediante colorimetría
o fluorimetría. La Figura 1 resume las características
de estos tres ensayos.
- 4.2.3. Interpretación del fenotipo
- Las técnicas fenotípicas se basan en la capacidad
de los virus aislados del paciente de infectar células frescas
en presencia de varias diluciones del antirretroviral a ensayar. La
producción de nuevos virus se monitoriza mediante diversos métodos
(cuantificando la generación de antígeno p24 o la
actividad de la TI) y se puede calcular la cantidad de fármaco
necesaria para que el crecimiento de virus se inhiba en un 50% o en un
90% (CI50 y CI90 respectivamente). El mismo
procedimiento realizado en cepas sin mutaciones de resistencia (cepas
de referencia o cepas salvajes), permitirá conocer el número
de veces que la CI50 de la cepa en estudio está
aumentada con respecto a la de referencia para así poder
estimar la sensibilidad o resistencia a esa droga. Para ello se
definirá un punto de corte (cut-off), que es distinto
para cada antirretroviral en estudio. Existen distintos puntos de
corte: técnico, biológico y clínico.
- El punto de corte técnico se establece en base a
la reproducibilidad del ensayo: sólo informa si la CI50
de la cepa en estudio difiere significativamente de la de la cepa patrón;
por lo tanto no proporciona información sobre la relación
existente con la posibilidad o no de una respuesta clínica al
antiretroviral en estudio. El punto de corte biológico se
basa en la media de la CI50 de cepas aisladas de pacientes
naive y para cada antirretroviral, este punto de corte se
estableció en dos desviaciones estándar por encima de la
media de CI50 de dichas cepas; este punto de corte es una
buena medida de la sensibilidad del virus a los antivíricos en
estudio con respecto a los que circulan en la población no
tratada e infectada por el VIH pero tampoco proporciona ninguna medida
en relación con si un tratamiento será efectivo o no.
Por último, el punto de corte clínico se
establece en base a la correlación de la CI50 a un
antirretroviral con la respuesta clínica medida en términos
de descenso de la carga vírica en un determinado período
de tiempo; es el punto de corte ideal, pero la realidad es que
no siempre existe una relación binaria resistencia-falta de
respuesta, si no que esto más bien es un fenómeno
continuo, por lo que se hace necesario definir intervalos que definan
varias posibilidades de respuesta. En esta línea están
trabajando los laboratorios que ofertan los ensayos fentotípicos.
- La dificultad de la interpretación de las pruebas fenotípicas
radica en la dificultad de diseñar ensayos clínicos que
avalen los puntos de corte clínicos de cada antirretroviral.
Además, un problema añadido puede ser la variabilidad
que a esto pueda aportar el tipo de ensayo fenotípico que se
realice.
- 4.3. PREDICCIÓN DEL FENOTIPO A PARTIR
DEL GENOTIPO: FENOTIPO VIRTUAL
- El fenotipo virtual es la principal herramienta en este campo. Ha
sido diseñado por Virco, que ha desarrollado una base
de datos con información alrededor de 100.000 genotipos y
fenotipos. En su versión inicial, existían unos 30.000
emparejamientos genotipo-fenotipo de las mismas muestras clínicas,
que se utilizaban para generar un fenotipo virtual: cuando se obtiene
el genotipo de la muestra de un paciente, el código genético
de las regiones de la proteasa y TI es analizado por el software
propio del sistema, que identifica todas las mutaciones que pueden
afectar a la resistencia de cada droga y busca en la base de datos de
Virco genotipos de muestras previas que presentan el mismo patrón
de mutaciones. Cuando ya se han identificado todas ellas, el software
recupera los fenotipos de esas muestras y para cada
antiretroviral, hace un promedio de los datos. Esto produce el
fenotipo virtual, con los cambios en la CI50 para cada
antirretroviral, basado en los datos de cientos o miles de fenotipos
reales con el mismo patrón de mutaciones.
- Esta técnica ha sufrido diversas
modificaciones/actualizaciones. En Julio 2004 se incorporó
información importante sobre tenofovir y a partir de 2005 se ha
redefinido, recibiendo la nueva actualización el nombre de vircoType
HIV-1. Su mayor novedad es que incorpora nuevos puntos de corte,
que en esta versión son clínicos, y además define
la resistencia a un fármaco de un modo continuo, en vez de
hacer una interpretación dual. Asimismo, incorpora información
sobre la resistencia a inhibidores de la proteasa potenciados con
ritonavir y, en determinados casos, incluye el consejo de expertos en
la interpretación final. La potencia de esta herramienta para
la interpretación viene avalada por el número de series
genotipo-fenotipo-respuesta virológica de que dispone.
- El fenotipo virtual de Virco no es el único disponible y
existen otras herramientas que predicen el fenotipo a partir del
genotipo, como geno2pheno (http//www.geno2pheno.de).
- 4.4. INDICACIONES DE LAS PRUEBAS DE
RESISTENCIA
- En este apartado se expondrán las recomendaciones más
recientes a nivel nacional (Gesida/Plan Nacional del SIDA, Octubre
2004) e internacional (Department of Health and Human Services, DHHS,
Octubre 2005) que estos grupos de expertos realizan para conseguir una
optima utilización de las pruebas de resistencia. Los
escenarios para la utilización de las pruebas de resistencia
son:
- a) Pacientes sin tratamiento previo:
- a. Infección aguda por el VIH: ambas guías
recomiendan su empleo (DHHS, BIII) si se decide iniciar tratamiento,
con el objeto de detectar la posible transmisión de cepas
resistentes y modificar el régimen antes de que este fracase,
evitando de este modo la terapia subóptima y una consecuente
acumulación de resistencias. Las guías de la DHHS
recomiendan (CIII) extender este período hasta 1-3 años
de la seroconversión, debido a que determinadas mutaciones
pueden llegar a detectarse durante este tiempo incluso en ausencia
de presión farmacológica.
- b. Infección crónica por el VIH: según la
DHHS, debe considerarse (CIII) su empleo antes de iniciar
tratamiento sólo en aquellos pacientes en los que exista una
elevada sospecha de haber sido infectados por una persona en
tratamiento antirretroviral. Estas guías comentan un estudio
en que la detección de resistencias en pacientes naïve
es coste-eficaz cuando la prevalencia de resistencia en esta población
es superior al 5%. Recientemente se ha publicado un nuevo estudio en
que se demuestra que es coste-eficaz por encima del 1%.
- c. Embarazo: la guía nacional las recomienda para todas
las mujeres embarazadas. Las de la DHHS consideran que para las
mujeres embarazadas se deben hacer las mismas recomendaciones que
para el resto de pacientes.
- d. Profilaxis postexposición (PPE) ocupacional: Gesida/PNS
recomiendan considerar su utilización en el caso fuente.
- b) Paciente con tratamiento antirretroviral: recomendar en todo
fracaso al TAR (DHHS, BII), para determinar el papel de la resistencia
en el fracaso y diseñar un nuevo régimen con el mayor número
de fármacos activos.
- Las guías de la DHHS recomiendan además la
realización de las pruebas de determinación de
resistencias en los casos en los que la supresión virológica
tras iniciar tratamiento es subóptima (BIII). Finalmente
desaconsejan su empleo en pacientes con carga vírica <1000
copias/ml (DIIII), por el escaso rendimiento de la prueba, y después
de suspender un tratamiento (DIIII), por la reversión de la
mayoría de las mutaciones que no se detectarían al ser
subpoblaciones minoritarias.
- 4.5. LIMITACIONES DE LAS PRUEBAS DE
RESISTENCIA
- En la actualidad, la mayoría de las pruebas genotípicas
o fenotípicas incluyen durante su realización la
extracción del ARN vírico y su posterior
retrotranscripción en ADN. De este ADN se amplifica la región
genómica que se desea investigar mediante reacción en
cadena de la polimerasa (PCR). Los procedimientos de extracción
y amplificación son cruciales para el posterior análisis
del amplificado y la calidad de los resultados dependerá
directamente de la calidad de estas dos etapas del proceso. En todos
los ensayos descritos hasta la fecha se amplifican el gen de la
proteasa y parte de la TI del VIH y, en algunos se amplifica también
un fragmento del gen gag. Las técnicas de las que
disponemos aseguran un 98-100 % de éxito en la amplificación
en muestras con una carga vírica superior a 500-1000 copias/ml.
No obstante, con las adecuadas modificaciones es posible amplificar prácticamente
cualquier muestra con carga vírica detectable, es decir, con más
de 50 copias/ml. Por otra parte, ninguno de los métodos genotípicos
o fenotípicos asegura la detección de todas las
variantes o cuasiespecies víricas que infectan al paciente. La
mayoría de las técnicas sólo detectan una
variante si esta representa más del 20% del total de la población.
Para asegurar la detección de las variantes que representan
menos del 20%, también llamadas variantes minoritarias, es
necesario recurrir a técnicas especiales (clonación de
los productos de amplificación, PCR mediante diluciones al límite,
o PCR a tiempo real) que no son aplicables hoy por hoy a la rutina del
laboratorio de secuenciación del VIH. Este hecho explica por qué
los métodos que se utilizan predicen el fracaso de un fármaco
pero no aseguran el éxito ya que las variantes minoritarias
pueden ser portadoras de mutaciones de resistencia y seleccionarse
mediante el empleo de ese fármaco en concreto. Finalmente, los
ensayos de que disponemos están por lo general bien diseñados
y para la PCR inicial se utilizan regiones dentro de los genes gag-pol
altamente conservadas entre los subtipos distintos del B, ya sean URFs
(Unique Recombinant Forms ) o CRFs (Circulating Recombinant Forms).
En la Tabla 11se recogen las principales ventajas e
inconvenientes de los métodos genotípicos y fenotípicos.
Tabla 11. Principales ventajas e
inconvenientes de los métodos genotípicos y fenotípicos
|
Métodos genotípicos:
ventajas |
|
|
- Dificultad técnica media: realizable en laboratorios
hospitalarios
|
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|
- Las mutaciones pueden preceder a las resistencias fenotípicas
|
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Métodos genotípicos:
desventajas |
- Algunos no detectan variantes minoritarias (han de constituir
al menos un 20% de la población vírica)
|
- Puede no existir correlación con el análisis
fenotípico
|
- Desconocimiento de mutaciones que ofrecen resistencia a
diferentes inhibidores
|
- Desconocimiento del efecto de las resistencias cruzadas
|
- Respuesta variable de los pacientes a un fármaco
|
- Marcador indirecto de la sensibilidad del VIH a los
antirretrovirales
|
- Requieren la interpretación por un experto
|
- No son válidos para nuevas drogas hasta que se diseñan
los algoritmos de interpretación y se validan clínicamente.
|
|
Métodos fenotípicos:
ventajas |
- Reflejan el efecto de todas las mutaciones presentes, incluso
las que no se han descrito
|
- Medida directa de la sensibilidad del VIH a los
antirretrovirales
|
- Se puede utilizar para cualquier tipo de fármaco
|
- Información útil acerca de las resistencias
cruzadas
|
- Los resultados son fáciles de interpretar
|
- Potencial medida de "fitness" vírico y
tropismo
|
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Métodos fenotípicos:
desventajas |
- No detecta variantes minoritarias
|
- Lento, laborioso y de elevado coste
|
|
|
- No están validados o no se han descrito todos los
puntos de corte clínicos
|
- Medidas de contención biológica
|
- Posible selección de variantes víricas mejor
adaptadas al cultivo celular
|
- 5. BIBLIOGRAFÍA
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